| El Secreto de Quetzalcoatl |
| Samael Aun Weor |
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| consultas desde el 22/ago/2001 |
Amigos, hemos asistido a un evento extraordinario, ciertamente el drama de Quetzalcoatl resplandece en la noche aterradora de todas las edades, es el mismo drama que se presentara en los Misterios de Eleusis, los Mistos, los iniciados; es el mismo drama que representara p�blicamente sobre las calzadas de Jerusal�n el Gran Kabir Jes�s. No pod�a faltar en M�xico, la tierra sagrada de los tiempos antiguos, el drama c�smico ya bosquejado aqu� en forma extraordinaria. Obviamente, Quetzalcoatl resplandece en el Cosmos inefable, es el Logos, Unidad m�ltiple perfecta. Quetzalcoatl es tambi�n Mitra, es Hermes Trismegisto el tres veces grande Dios Ibis de Thot; es, en realidad de verdad, el sol espiritual. Quetzalcoatl es la serpiente emplumada, la serpiente m�stica de los misterios Orficos, de los misterios de Egipto, de los misterios de los cambires y de los misterios del glorioso M�xico antiguo y arcaico. No es Quetzalcoatl un personaje meramente mitol�gico, como suponen los ignorantes ilustrados, no, Quetzalcoatl es el mismo principio c�smico que puso en existencia el Universo; es la palabra, es el Verbo de Juan. Con justa raz�n dijo Juan: "Y en el principio era el verbo y el verbo estaba con Dios y el verbo era Dios; por �l todas las cosas fueron hechas y sin El nada de lo que es hecho hubiera sido hecho". Quetzalcoatl es el verbo mismo, la palabra encarnada. Antes de que el Universo existiera Quetzalcoatl exist�a.Quetzalcoatl es la serpiente emplumada que se revolv�a entre la polvareda c�smica, es el Omeyocan, cuando apenas comenzaba a amanecer la vida sobre este sistema solar, Quetzalcoatl en s� mismo es el Logos Plat�nico, el Cristo Hebraico, el Vishn� Indost�nico. Quienes no conocen la sabidur�a herm�tica, quienes nunca en verdad han hecho un estudio sobre cosmog�nesis, quienes nunca estudiaron antropolog�a gn�stica, �sos que creen que saben demasiado, cuando en realidad de verdad ignoran la religi�n sabidur�a de los tiempos arcaicos, piensan que Quetzalcoatl es un mito, un �dolo y hasta lo miran con desd�n. Se�ores, ha llegado el momento en que nosotros pasemos por una gran revalorizaci�n de principios, ha llegado el instante en que nosotros entendamos claramente que Quetzalcoatl nos indica lo que debemos hacer. Si nosotros queremos en verdad transformarnos, tenemos un prototipo extraordinario: �Quetzalcoatl! Quetzalcoatl como Logos es lo que es, lo que siempre ha sido y lo que siempre ser�, es la vida que palpita en cada �tomo como palpita en cada sol, es la Palabra. En realidad de verdad, la palabra es profundamente significativa. L�pez Portillo, Presidente de la Rep�blica Mexicana dec�a, por ejemplo, en su obra maravillosa Don "Q", que la palabra tiene tres aspectos fundamentales: primero, el sonido; segundo, la representaci�n; tercero, su significaci�n. As� que cuando alguien en verdad conoce el valor de la palabra y aprende a manejarla, marcha por el camino de Quetzalcoatl.Hab�is visto representado este drama extraordinario, este drama maravilloso. lncuestionablemente, Quetzalcoatl, el Cristo Mexicano, es el centro fundamental de este drama. En realidad de verdad, mis queridos amigos, ha llegado un momento para nosotros grandioso, se ha abierto en nuestra inteligencia la primera llamarada de la comprensi�n, empezamos a entender que el Logos puede ser visto de distintas maneras: Ya desde el �ngulo hebraico o desde el �ngulo egipcio, como tambi�n podemos estudiarlo a la luz del M�xico arcaico. Quetzalcoatl como Vishn�, como Logos, es el Verbo. La palabra fue la que dio vida a este Universo, la palabra sostiene a este Universo, el Logos suena, el Logos es m�sica. La m�sica tambi�n es esf�rica y fluye en todo el panorama c�smico. Dentro de cada uno de nosotros est� latente Quetzalcoatl, dentro de cada uno de nosotros existe la posibilidad de encarnarlo. Grandioso el drama, el hombre que est� en la lejana Tula, el hombre que cae en tentaci�n, que se embriaga con el vino, que fornica y pierde todos los poderes, que se dirige a la tierra roja, a la tierra de los mayores. El hombre que se ve en el espejo y dice: "Estoy muy viejo", el hombre que sufre, llora y anda por los caminos del mundo con la cruz a cuestas, �se es Quetzalcoatl.Al fin ya vieron ustedes la preciosa representaci�n. Resucita entre los muertos, resplandece gloriosamente en el infinito espacio inconmensurable, es gloria, es luz, es sapiencia. Nosotros tambi�n como Quetzalcoatl, un d�a perdimos el Ed�n maravilloso del que nos habla el G�nesis hebraico, salimos del Jard�n de las Esp�rides, abandonamos los campos El�seos cuando ca�mos en la fornicaci�n animal. Mas ante nuestra vista hay un gu�a extraordinario y maravilloso que nos indica el camino de la liberaci�n, �ese gu�a es Quetzalcoatl! Amigos, la cruz que carga Quetzalcoatl es formidable. Ese �rbol del Universo contiene el secreto mismo de la doctrina Quetzalcoatliana. Pensemos por un momento en el Lingam vertical y el Yoni horizontal; incuestionablemente, la inserci�n del Phalus vertical dentro del Cteis formal, hace cruz. La cruz que carg� sobre sus hombros Quetzalcoatl, la cruz que carga el gran Kabir Jes�s tambi�n rumbo al calvario, la cruz espl�ndida de todos los siglos. Hermanos, incuestionablemente si la cruz es instrumento de tortura y de martirio, tambi�n en verdad la cruz es el instrumento de la liberaci�n. En los tiempos de la antigua Lemuria se conoci� la llave del Arca de la Ciencia; los hombres y mujeres a�n no hab�an perdido la inocencia ed�nica; se reun�an en los templos de misterios para reproducirse, mas no se reproduc�an como se reproducen, las bestias, no se reproduc�an como se reproduce el animal intelectual, no, se reproduc�an como se reproducen los hombres verdaderos, se reproduc�an como se reproducen los Superhombres. En ese entonces se aceptaba claramente el don de "Kryashakti". Hombres y mujeres se un�an para crear y volver nuevamente a crear. Mas nunca derramaban el vaso de Hermes Trismegisto, el tres veces grande Dios Ibis de Thot, y como secuencia o corolario, la serpiente sagrada ascend�a por la espina dorsal de aquellos hombres sagrados; y ten�an aquellas criaturas poder sobre el fuego, sobre los aires, sobre las aguas y sobre la perfumada tierra.Mucho m�s tarde en el tiempo, los seres humanos cayeron en la degeneraci�n animal y como secuencia o corolario derramaron el vaso de Hermes, perdieron todos sus poderes. Cay� Quetzalcoatl, s�, cay� pero ahora todos nosotros podemos dirigirnos hacia la tierra roja, hacia la tierra de nuestros antepasados, hacia la tierra de nuestros mayores, para lograr nuevamente la luz del esplendor. Solamente llegando a esa tierra bendita lograremos la resurrecci�n y aparecer� entonces la figura de Quetzalcoatl dentro de nosotros mismos aqu� y ahora. Nos cubriremos de esplendores, tendremos poder para dominar a los aires, al fuego, a la tierra y a todos los elementos de la naturaleza en general. D�a llegar� en que los que sigan la doctrina de la gnosis podr�n provocar cambios en la naturaleza, d�a llegar� en que aqu�llos que sigan la doctrina de la gnosis lograr�n la resurrecci�n de Quetzalcoatl dentro de s� mismos aqu� y ahora. Nosotros, los gn�sticos, tenemos la clave de todos los imperios y la llave de todos los poderes, podemos hacer temblar la tierra y mover los huracanes, porque conocemos el secreto de Quetzalcoatl y ese secreto lo ignoran los cerdos del materialismo, ese secreto es el �Gran Arcano! Amigos, me despido de ustedes esta noche y felicito muy sinceramente a todos estos nobles artistas que han aparecido en escena. En ellos veo la chispa de la genialidad. Mediante el arte diamantino cargado de sapiencia llegaremos nosotros a todos los rincones de la Tierra. Llevaremos la gnosis a los lugares m�s lejanos del mundo. . . Paz lnverencial Samael Aun Weor |