Los Jugos de Frutas

La Energía Natural

 

           Los jugos de frutas y verduras frescas son los ingredientes básicos de la dieta llamada “de eliminación”, colaboran en pro de su bienestar. Los jugos de fruta son alimentos portadores de energía concentrada, y su azúcar natural tiene la virtud de remover y arrastrar consigo los desechos acumulados y las sustancias tóxicas. Los jugos de verduras aceleran el proceso de eliminación y aportan los elementos necesarios para una sana renovación de la sangre, los huesos y los tejidos. Tomar jugos frescos equivale a recibir un enorme provecho a cambio de un gasto mínimo de energía corporal.

 

           Los jugos de frutas y verduras frescas son elementos muy útiles para conseguir la SALUD. Por poco que le sea posible cómprese una licuadora, pues considerando que gracias a ella obtendrá jugos enormemente beneficiosos para su salud, este maravilloso aparato es relativamente barato.

 

           Ninguno de los jugos preparados que se encuentran en el mercado puede compararse con un jugo recién hecho. Los jugos no pueden guardarse pues a cada minuto que pasa van perdiendo sus elementos vitales, de modo que si se quiere aprovechar todos sus beneficios, el jugo ha de consumirse nada más exprimirlo. Evite tomar jugos pasteurizados, pues las altas temperaturas que tal proceso exige han desnaturalizado sus componentes y en consecuencia acidifican el organismo.

 

           Los jugos de frutas y verduras trabajan conjuntamente para aportarnos bienestar. Los jugos de frutas remueven y eliminan las toxinas acumuladas. Sus azúcares naturales concentrados nos proporcionan energía vital y aceleran el proceso de eliminación. Los jugos de verduras nos aportan elementos indispensables para la sana renovación de la sangre, los huesos y los tejidos.

 

           Siempre que pueda, no tome más que jugos de fruta o frutas frescas durante la mañana. Aunque nos han hecho creer que es preciso ingerir un copioso desayuno para tener energía durante la mañana, el sentido común debe dictarnos que la energía necesaria para digerir ese desayuno copioso tiene que salir de alguna parte. Pues bien procede de la reserva de energía vital de que disponemos, que no es ilimitada. Por eso suele ocurrir que dos horas después de desayunar, la gente “se muere” por una taza de café para poder seguir trabajando. Es porque han empleado toda su energía en la hacer digestión. Por otra parte los jugos de frutas y las frutas enteras aportan al cuerpo una energía auténtica. Durante la digestión, todo lo que hemos comido debe transformarse en glucosa. El jugo de frutas es fructosa, y el proceso de transformación de fructosa a glucosa exige al cuerpo poquísima energía. Por eso decimos que los jugos de fruta nos proporcionan energía auténtica, o sea azúcar natural instantáneo que el cuerpo puede utilizar de inmediato.

 

           Si no bebemos más que jugos de fruta durante la mañana, evitamos al cuerpo el trabajo de digerir un desayuno más pesado, ahorrando energía vital que podremos emplear en otras actividades importantes. (Incluso ese desayuno “ligero” compuesto únicamente de café y tostadas exige del cuerpo una gran cantidad de energía para la digestión, pues el café es muy indigesto y una sola taza tarda veinticuatro horas en pasar por los riñones). Si durante la mañana le apetece tomar algo más sólido que el jugo, coma únicamente fruta. Una vez que haya cambiado su desayuno habitual por un desayuno compuesto por jugos o frutas, se quedará sorprendido al comprobar la cantidad de energía adicional de que dispondrá durante la mañana. También comprobará que empieza a perder el exceso de peso con que viene batallando desde hace tiempo. Si durante la mañana sólo consumimos jugos o frutas frescas, nuestro cuerpo puede emplear la energía que no malgasta en la digestión en eliminar el exceso de peso.

 

           Cualquiera de los frutos detallados a continuación son aptos para confeccionar jugos que serán fuente de limpiezas y de energía:

 

Manzana. No es necesario mondarla (pelarla) pero sí quitarle el corazón.

 

Naranja. Pueden pelarse las naranjas y pasarlas por la licuadora para obtener un jugo espeso y espumoso, o bien partirlas por la mitad y exprimirlas en un exprimidor.

 

Pomelo (toronja). El jugo se prepara igual que el de naranja.

 

Uva. Ponga cualquier tipo de uva en la licuadora. Las pepitas quedarán retenidas junto con la piel. Como el jugo de uva es muy concentrado, resulta conveniente combinarlo con un cincuenta por ciento jugo de manzana.

 

Sandía. Quitar la corteza y las pepitas y cortar la pulpa en trozos para ponerlos en la licuadora. Constituye un jugo muy limpiador muy refrescante.

 

Melón. Quitar la corteza y las pepitas y exprimir la pulpa en la licuadora.

 

De “La Cocina de La Antidieta”

 

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