LA   ANTIDIETA continuación...

 

Las proteínas

 

Es probable que la pregunta que con más frecuencia se haga cuando se habla de dieta, salud y adelgazamiento sea:

 

-Pero, ¿de dónde tomáis las proteínas?

 

En este país, el miedo a la muerte no es nada comparado con el miedo a no comer suficientes proteínas. El problema, sin embargo, no reside en la falta de proteínas sino en el exceso. Tener demasiada proteína en el cuerpo es tan peligroso como no tener suficiente.

 

Con palabras de Mike Benton, del American College of Health Science: Quizás jamás haya habido tantas personas confundidas ante un tema del cual saben tan poco.

 

Bien sé yo hasta qué punto este es un tema que genera confusión. Parecería que todo el mundo tuviese una opinión diferente respecto de la cantidad de proteínas que se ha de ingerir y por qué. Lo que siempre me frustró era oír como un autorizado experto, enunciaba de la manera más convincente lo que se debía saber sobre las proteínas. Y enseguida aparecía otro experto, no menos autorizado y que, en forma tan convincente como el primero ¡decía exactamente lo contrario! Creo que esa es la situación en que se encuentra la mayoría de las personas. Los expertos discuten entre ellos y sepultan a sus oyentes bajo un alud de hechos, cifras, estadísticas y pruebas. El público termina sintiéndose como una pelota en un partido de tenis, y en todo esto sólo hay una cosa que es innegablemente cierta: que la gente está confundida.

 

Quizás en este preciso momento os estéis preguntando: ¿Y qué te hace diferente a todos estos expertos? Buena pregunta. Yo, ciertamente, la habría hecho. Bueno, pues, tal vez nada. Pero mi intención no es persuadiros de que aceptéis lo que yo sé que es verdad, ni tampoco reeducaros por completo ya, aquí y ahora. Daros una clara comprensión del problema de las proteínas es cosa que exigirá más de lo que yo estoy por deciros; es algo que pide experimentación y estudio también de parte vuestra. Mi intención es ayudaros a sentir la confianza de que podéis tomar una decisión inteligente por vosotros mismos, sin tener que depender de los expertos que siguen discutiendo entre ellos. Ya contáis con los elementos necesarios para hacerlo, y sabéis cuales son esos elementos: el sentido común, la lógica y el instinto. Yo apelaré a vuestra capacidad inherente de saber lo que hay que hacer. Tendréis amplia oportunidad de valeros de esos elementos hacia el final de este capítulo.

 

Hay una enorme cantidad de información que demuestra la relación entre el consumo de alimentos proteicos concentrados y las enfermedades cardíacas, la alta tensión sanguínea, el cáncer, la artritis, la osteoporosis, la gota, úlceras y multitud de otras enfermedades, documentada por T. C. Fry, Victoras Kulvinskas, Blanche Leonardo, Barbara Parham, John A Scharffenberg, Orville Schell y Herbert M. Shelton, entre otros. Aquí, sin embargo, nos limitaremos a estudiar los efectos sobre el peso y el nivel energético.

 

Las proteínas son las sustancias alimenticias mas complejas, y su asimilación y utilización de las más complicadas. El alimento que el cuerpo descompone con más facilidad es la fruta; en el otro extremo de la escala, el más difícil son las proteínas. Cuando se ingieren alimentos proteicos, exigen más energía que cualquier otro para completar el proceso digestivo. El tiempo promedio para que los alimentos (salvo la fruta) atraviesen en su totalidad el tracto gastrointestinal es de unas 25 a 30 horas. Cuando se come carne, ese tiempo se duplica con creces. Por consiguiente, es lógico que cuanto más proteína se come, menos energía queda disponible para otras funciones necesarias, como la eliminación de desechos tóxicos.

 

El tema de las proteínas, en su totalidad, ha sido tan desproporcionadamente exagerado que es dudoso que la gente se puede sentir tranquila al respecto. Lo fundamental es que, simplemente, no necesitamos tanta proteína como nos han hecho creer1. Antes que nada, el cuerpo humano recicla el 70 por ciento de su residuo proteínico. ¡Ahí ya hay un 70 por ciento! En segundo lugar, el cuerpo humano solo pierde aproximadamente 23 gramos de proteína por día, que se eliminan a través de las heces, la orina, el pelo, la descamación de la piel y la transpiración. Para reponer esa cantidad se necesitaría comer aproximadamente 680 gramos de proteínas al mes. La mayoría de las personas comen muchísimo más que eso, ya que ingieren proteínas en todas las comidas. Se ha calculado (con un margen de seguridad que hace que la cifra casi duplique la necesidad real) que se requieren 56 gramos de proteína diarios. Consumir más de lo que el cuerpo necesita impone al organismo la pesada carga de tratar de librarse de dicho exceso: una terrible pérdida de la preciosa energía que tan necesaria es para rebajar de peso. Un vaso de dos decilitros no puede contener más de dos decilitros de líquido. Si se le echa más, todo lo que supere su capacidad será pura pérdida Algo parecido sucede con nuestro cuerpo. Una vez que la exigencia diaria de 23 gramos está satisfecha, ya está. El problema es que el exceso de proteína no sólo lo priva a uno de energía, sino que también debe ser almacena en el cuerpo como desecho tóxico, lo cual significa un aumento de peso hasta que el organismo puede disponer de la energía suficiente para librarse de él. Pero como al día siguiente tiene que enfrentarse con un nuevo excedente, la situación empeora.

 

1. Arthur C. Guyton, Guidance Textbook of Medical Physiology, Filadelfia. Saunders Publishing Co., 1981. T.C. Fry, Lesson 8, Proteins in the Diet. en The Life Science Health System, Austin, Texas, Life Science, 1983.

 

De hecho, las proteínas no son ni más ni menos importantes que cualquier otro de los constituyentes de los alimentos; aunque nos hayan hecho creer que son las más importantes, simplemente no es así.  Todos ellos desempeñan un papel decisivo para hacer que un alimento sea lo que es. Si te hicieran escoger entre el corazón y el cerebro, ¿a cuál renunciarías? Pues lo mismo sucede con la comida Los constituyentes de los alimentos que integran una comida típica son siempre los mismos: hay vitaminas, minerales, carbohidratos, ácidos grasos, aminoácidos y muchos componentes más, a los que todavía es necesario aislar y dar nombre. ¡Y todos son importantes! A todos se los usa en conjunto, sinérgicarnente. Aislar uno solo de ellos por considerarlo más importante que otros es no haber entendido las necesidades biológicas y fisiológicas del organismo.

 

Ninguna discusión de las proteínas sería completa si no se hiciera mención de la ingestión de carne, porque en general se la considera como la fuente ideal de proteínas. Una de las principales razones para ello es que la proteína animal se asemeja mucho más a la del cuerpo humano que las proteínas vegetales. Excelente argumento para comerse al prójimo, en realidad, pero creo que hasta los más entusiastas consumidores de carne encuentran repugnante esta idea.

 

Uno de los grupos de animales consumidos por sus proteínas es el ganado vacuno, a razón de unos 33 millones de cabezas por año en Estados Unidos. Es mucha carne. ¡Buena para fortalecerse! Ésa es la primera razón que habitualmente se da para fundamentar la necesidad de comer carne: Necesitamos conservar nuestras fuerzas. Pues vamos a ver un poco esto. ¿Cuál diríais que es el animal más fuerte del planeta? Mucha gente diría el elefante, y yo estaría de acuerdo. En realidad, si tuvierais que pensar en los animales más fuertes del mundo, los que durante siglos fueron usados por su fortaleza y aguante, cuales serían? Los elefantes, los bueyes, los caballos y las mulas, los camellos, los búfalus. Y ¿qué comen? Hojas, hierbas y fruta. ¿Habéis visto alguna vez un gorila plateado? El gorila plateado se parece fisiológicamente al ser humano. Es increíblemente fuerte. Aunque tenga tres veces el tamaño de un hombre, ¡tiene treinta veces su fuerza! Un gorila plateado podría arrojar a un hombre de noventa kilos al otro lado de la calle, como si fuera un muñeco. ¿Y que come el gorila? ¡Fruta y otros vegetales!2 ¿Qué indica eso respecto de la necesidad de comer carne para tener fuerza? Por el momento, olvídate de todo lo que te han dicho y de las opiniones que has oído. Tú, ¿qué piensas? Nos comemos la carne del ciervo porque como proteína es casi perfecta, pero el ciervo, ¿qué comía para fabricar esa proteína? ¿Carne? No! Granos y hierbas. Interesante, ¿no? ¿Cómo es posible? Por una parte, tenemos todos los datos científicos que muestran los beneficios de comer carne. y por otro lado está nuestro sentido común, que hace que ese punto de vista nos resulte difícil de tragar.

 

2. Dos reconocidas autoridades en las costumbres de los gorilas son John Aspinal, director de un refugio mundialmente famoso en Inglaterra, y Adrien de Schryver. Ambos han señalado que su hábitat natural los gorilas son voraces comedores de fruta. En realidad, cuando hay abundancia de fruta, renuncian a cualquier otro tipo de comida hasta que esta se acaba.

 

Esto nos trae al aspecto peor entendido de toda la cuestión de si se ha de comer carne. La gente que conoce bien la situación considera que éste es el aspecto más irónico del tema: la proteína no se forma en el cuerpo comiendo proteína. Sí, lo habéis leído correctamente. La proteína se forma a partir de los aminoácidos contenidos en los alimentos. El que la proteína se construya a partir de los alimentos proteicos depende de lo bien que sean utilizados los aminoácidos contenidos en esos alimentos. La idea de que se puede comer un trozo de ciervo (o de cerdo o de pollo) y que eso se convertirá en proteína en nuestro cuerpo es absurda. La proteína animal no es nada más que eso: proteína animal, no proteína humana. Si queremos entender el problema de las proteínas es menester que entendamos lo que son los aminoácidos.

 

El cuerpo no puede usar ni asimilar las proteínas en su estado natural, tal como se las come. Primero, la proteína debe ser digerida y descompuesta en los aminoácidos que la integran. Entonces, el cuerpo puede usar los aminoácidos para construir la proteína que necesita. El valor fundamental de un alimento proteico reside, pues, en su composición de aminoácidos; son los aminoácidos los componentes esenciales. Todo el material nutritivo se forma en el reino vegetal; los animales tienen el poder de apropiarse, pero nunca de formar o de crear, las fuentes de proteínas, es decir, los ocho aminoácidos esenciales. Las plantas son capaces de sintetizar los aminoácidos a partir del aire, la tierra y el agua, pero los animales, incluyendo los humanos, dependemos de la proteína de las plantas, ya sea en forma directa, comiéndonos la planta, o indirecta, comiendo un animal que se haya comido la planta. En la carne no hay aminoácidos esenciales que el animal no haya obtenido de las plantas, y que los humanos no podamos obtener también de las plantas. Por eso todos los animales fuertes tienen toda la proteína que necesitan. La obtienen a partir de la abundancia de aminoácidos que consumen comiendo plantas. Por eso, además, a no ser en situaciones de emergencia, los carnívoros generalmente no se comen a otros animales carnívoros: instintivamente, comen animales que se hayan alimentado de vegetales.

 

Hay 23 aminoácidos diferentes. Todos son esenciales, o si no, no existiesen. Tal como están dadas las cosas, 15 pueden ser producidos por el cuerpo, y ocho deben ser derivados de lo que comemos. Sólo a estos ocho se los llama esenciales. Si comemos regularmente frutas, verduras, nueces, semillas o brotes, estaremos recibiendo todos los aminoácidos necesarios para que el cuerpo construya la proteína que necesita, lo mismo que los otros mamíferos que al parecer se las arreglan sin comer carne. El hecho es que solo esforzándonos mucho podríamos tener una deficiencia proteica. ¿Conocéis a alguien que la tenga? Pues yo tampoco.

 

Ahora bien, no dejemos que la cuestión de los aminoácidos nos confunda. Todo eso que se dice de que hay que comer todos los aminoácidos esenciales en una comida, o por lo menos en un día, son puras tonterías. Es indudable que este es el punto más controvertible de este libro. Ya sé que la creencia de que los ocho esenciales son necesarios en cada comida ha constituido durante años el evangelio de la nutrición, pero cada vez abundan más las pruebas de que no es así. Algunos libros bien intencionados, como Diet for a Small Planet, al mismo tiempo que convencían a la gente de que comieran menos carne, han conseguido movilizar ansiedades exageradas respecto de la satisfacción de las exigencias de aminoácidos. Yo, personalmente, he tenido que calmar los miedos de centenares de personas que han acudido a mí temerosas de tener una deficiencia proteica tras haber reducido su consumo de carne y productos lácteos. Cuando trataban de aplicar las complicadas fórmulas que aparecen en el libro, se encontraban confundidas acerca de su consumo de proteínas. También he verificado personalmente, por mediación de las muchas personas a quienes he asesorado, que la aplicación de las teorías que exigen todos los aminoácidos en cada comida desemboca en problemas innecesarios de exceso de peso. ¡La gente termina por comer demasiados alimentos concentrados! (NOTA: Frances Moore Lappe. autor de Diet for a Small Planet ha dicho: Me excedí con la cuestión de la precisión. Intenté complacer a todos los médicos y especialistas en nutrición, para tener la seguridad de que el libro estaba más allá de cualquier reproche científico. Creo que hice que la gente estuviera demasiado pendiente de la combinación de proteínas... pero podéis estar tranquilos al respecto, porque de todas maneras la mayor parte de nosotros no tenemos que preocuparnos por las proteínas.3)

 

3. Citado en The Vegetarian Child, por Joy Gross, Secaucus, Nueva Jersey, Lyle Stuart, Inc., 1983, págs. 55-56

 

El sentido común me lleva a preguntar por qué los humanos seríamos la única especie animal que tiene la cosa tan complicada cuando se trata de obtener los componentes necesarios de las proteínas. Ningún animal en la naturaleza necesita combinar diferentes alimentos para conseguir todos los aminoácidos esenciales. Y yo sostengo que la razón de que esto sea tan complicado para los humanos es que somos los únicos animales con capacidad de razonar, y que nos hemos vuelto las cosas mucho más complicadas de lo que realmente son.

 

El solo hecho de que una creencia se haya mantenido durante largo tiempo no hace que sea verdad. Por ejemplo, en 1914 Robert Barany gano el premio Nóbel de Fisiología y Medicina por su teoría que relaciona el funcionamiento del oído interno con los mecanismos de equilibrio del cuerpo. En diciembre de 1983 una prueba realizada a bordo de un transbordador espacial demostró que la teoría era falsa. Por más que se la estuviera enseñando en todas las universidades del mundo, inmediatamente quedó desautorizada. El hecho de que hubiera sido enseñada durante casi tres cuartos de siglo no demostraba su verdad. Ahora había que revisar los textos. Aunque en la cuestión de las proteínas tengo poderosas fuentes que me respaldan, se ha de recordar que no se necesitó más que una prueba para destruir la creencia, sostenida durante sesenta años, de que una simple prueba del oído interno, que había sido de rutina entre los otorrinolaringólogos (especialistas en garganta, nariz y oídos) podía determinar el grado de equilibrio físico de una persona. La información que aquí enunciamos hará que las teorías actuales referentes a los aminoácidos y a la forma en que los obtenemos pasen a la historia. El tiempo lo demostrará 4   

 

4. Arthur C. Guyton, Physiology of the Body, filadelfia, W.B. Saunders, 1964, T.C. Fry The Life Science Health System, Austin, Texas, College of Life Science. 1983. Viktoras Kulvinskas, Survival into the 21st Century, Wethersfield, Connecticut. Omangod Press. 1975.

 

Recordará el lector que ya hemos hablado de la infinita sabiduría del cuerpo, que sabe muy bien cómo asegurarse la producción de la proteína adecuada. ¿Como podría ser de otra manera? El cuerpo tiene un mecanismo notable que garantiza que algo de tanta importancia como las proteínas se vaya fabricando con regularidad y eficacia. Es su reserva de aminoácidos.

 

Provenientes de la digestión de los alimentos que integran la dieta, y del reciclaje de los residuos proteínicos, el cuerpo tiene todos los aminoácidos en circulación, tanto en el sistema sanguíneo como en el linfático. Cuando necesita aminoácidos. Los obtiene de la sangre o de la linfa. Esta provisión disponible de aminoácidos continuamente en circulación es lo que se conoce como la reserva de aminoácido, una especie de banco que permanece abierto las veinticuatro horas. El hígado y las células están continuamente haciendo ingresos y extracciones de aminoácidos, de acuerdo a la concentración de estos en la sangre.

 

Cuando la cifra de aminoácidos es alta, el hígado los absorbe y los almacena para cuando sean necesarios. A medida que su nivel en la sangre disminuye debido al gasto que hacen las células, el hígado va poniendo otra vez en circulación parte de los aminoácidos almacenados.

 

Las células también tienen la capacidad de almacenar aminoácidos. Si el contenido de estos en la sangre desciende, o si algunas otras células necesitan determinados aminoácidos, las células pueden liberar en el torrente circulatorio los que tienen almacenados. Puesto que la mayoría de las células del cuerpo sintetizan más proteínas de las que son necesarias para mantener la vida de la célula, las células pueden reconvertir sus proteínas en aminoácidos y hacer ingresos en la reserva de aminoácidos, un hecho cuya comprensión es un factor decisivo para entender por qué las proteínas completas no son necesarias en la dieta.

 

Sé que la cosa suena un poco complicada, pero este es el nivel más técnico que alcanzaré en todo este libro. La reserva de aminoácidos existe, y entender como funciona nos liberará del oneroso mito de las proteínas.

 

La existencia de la reserva de aminoácidos no es, en modo alguno, un descubrimiento nuevo. Gran parte de la información dietética de que hoy se dispone se basa en datos anticuados que no se han actualizado. Los nuevos conocimientos han invertido completamente la antigua teoría, que se basaba en estudios, realizados entre 1929 y 1950, que usaban aminoácidos purificados. Pero lo que comemos son alimentos, no aminoácidos purificados. Desde 1950, mis estudios y muchos otros  5  han demostrado que no es necesario comer proteínas completas en todas las comidas, ni siquiera todos los días. Un estudio realizado por E. S. Nasset, detallado en la World Review of Nutrition and Dietetics, expresaba que el cuerpo puede fabricar cualquiera de los aminoácidos que falten en una comida determinada a partir de sus propias reservas, siempre que la dieta incluya una amplia variedad de alimentos.

 

5. C. Paul Bianchi y Russel Hilf, Protein Metabolism and Biological Function, New Brunswick, Nueva Jersey, Rutgers University Press, 1970. Henry Brown, M.D., Protein Nutrition, Springfield, Illinois, Charles C. Thomas Publishers, 1974. H.N. Munro et al., Mammalian Protein Metabolism, Nueva York, Academic Press, 1970, pág. 4.

 

Los libros de Arthur C. Guyton, que actualmente son textos universitarios de fisiología en Estados Unidos, ofrecen convincentes pruebas de la teoría de la reserva de aminoácidos. Ya en 1964, en su Physiology of the Body, Guyton se ocupaba de la reserva de aminoácidos y de la capacidad del cuerpo para reciclar los desechos proteicos.

 

T. C Fry, decano del American College of Health Science, es otra autoridad en la materia. Fry dicta cursos en que enseña la teoría de la reserva de aminoácidos. Esta información, que ha estado disponible durante más de veinte años, comienza ahora a salir a luz. La razón principal para que sea cuestionada es que no encaja en el molde de lo que tradicionalmente se ha enseñado. Al parecer, generalmente una información nueva empieza por ser rechazada. Siempre habrá informaciones nuevas que se filtren desde el enorme cuerpo de conocimientos que yo suelo llamar la gran incógnita. Está muy bien someterla a escrutinio, pero condenarla sin investigación es una locura. Además de la verificación científica, esta información puede ser comprobada, simplemente, poniéndola en práctica. La gente que come de esta manera durante largas temporadas, e incluso durante toda la vida, NO tiene problema con las proteínas. Muchos pueblos del planeta, entre ellos cerca de 700 millones de hindúes, comen muy pocos alimentos proteicos en comparación con las poblaciones occidentales, y sin embargo no tienen deficiencias proteicas ni, cosa nada sorprendente, problemas de peso.

 

Hay ocho aminoácidos que el cuerpo debe tomar de fuentes externas, y aunque todas las frutas y verduras contienen la mayor parte de los ocho, hay muchas que contienen todos los aminoácidos que el cuerpo no produce: las zanahorias, los plátanos, las coles de Bruselas, coles y coliflores, el maíz, los pepinos, berenjenas, guisantes, patatas, calabacines, batatas y tomates, lo mismo que todas las nueces, las semillas de girasol y sésamo, los cacahuetes y las judías.

 

Quizás al lector le interese saber que el contenido de aminoácidos utilizables que se halla en las plantas excede en mucho al de los alimentos cárnicos. Debo de dar la impresión de que me propongo haceros a todos vegetarianos, pero no es esa mi intención, por más que, con palabras de Albert Einstein: En mi opinión, por su efecto puramente físico sobre el temperamento humano, la manera vegetariana de vivir ejercería una influencia sumamente benéfica sobre la suerte de la humanidad. Como probablemente hayáis adivinado, yo soy vegetariano. Hace tiempo que aprendí que es mucho más fácil acercarse a las plantas, pero no quiero convertir al vegetarianismo a nadie a quien la cosa no le interese. Se puede comer algo de carne sin daño para la salud. Conozco algunos vegetarianos que se creen que, simplemente porque no comen carne, tienen carta blanca para comer cualquier otra cosa que se les ocurra, y como consecuencia, son mucho menos sanos que otras personas que conozco, que comen carne, pero racionalmente.

 

Lo que deberíamos preguntarnos es si los seres humanos están diseñados y pensados para comer carne, y lo que señalan todas las pruebas de que se dispone es que no hay justificación, desde el punto de vista nutritivo, fisiológico ni psicológico, para que los humanos comamos carne. ¿Sorprendente? Pues a continuación lo explico.

 

Atendamos primero a los aspectos nutritivos de los alimentos cárnicos. Tal como señalamos antes, el requisito primordial de un alimento es, sin lugar a dudas, su valor de combustible, en cuanto se relaciona con la energía para uso corporal. Los alimentos cárnicos no hacen ningún aporte de combustible, de energía. El combustible proviene de los carbohidratos, y la carne, virtualmente, no los contiene. En otras palabras, NO TIENE VALOR DE COMBUSTIBLE, Las grasas pueden proporcionar energía, pero deben pasar por un proceso digestivo más largo y menos eficaz, y solo pueden ser convertidas en combustible cuando SE HAN AGOTADO LAS RESERVAS DE CARBOHIDRATOS DEL CUERPO. Es menester entender que la grasa que se encuentra en el cuerpo no proviene en su totalidad de la que se ingiere en la dieta Cuando se consume un exceso de carbohidratos, el cuerpo lo convierte en grasa y lo acumula. De esta manera, el cuerpo puede almacenar y usar las grasas aunque no haya gran cantidad de ellas en la dieta. Los depósitos de grasa pueden ser considerados como, una especie de banco de carbohidratos, donde los ingresos y las extracciones se efectúan a medida que son necesarios. Así, la grasa utilizable depende, en última instancia, de la ingesta de carbohidratos.

 

Otra consideración es la fibra. En todas las especialidades sanitarias se está recalcando la importancia de la fibra en la dieta. Entre otras cosas, la fibra ayuda a evitar el estreñimiento y las hemorroides, y la carne no tiene virtualmente ningún contenido fibroso.

 

Fijémonos ahora en los aminoácidos que se encuentran en los alimentos cárnicos. Una cadena de aminoácidos puede contener entre 51 y 200, 000 moléculas de aminoácidos. Cuando se ingieren proteínas cárnicas, la cadena tiene que ser descompuesta para volver a organizarla como proteína humana. Los aminoácidos son un tanto delicados; el calor de la cocción coagula o destruye a muchos de ellos, de modo que ya no son utilizables para el cuerpo  6 . Esos aminoácidos inaprovechables se vuelven tóxicos, se suman al peso corporal, aumentan el esfuerzo del cuerpo y agotan la energía.  Habría que comer la carne cruda, tal como los animales carnívoros y omnívoros, para aprovechar la potencialidad de sus aminoácidos. Excepto algunos platos japoneses de moda en Estados Unidos, como el shushi que tiene sus propios inconvenientes7, la gente no come precisamente la carne cruda. Además, la carne es muy alta en grasas saturadas, es decir, no las que se pueden convertir en energía, sino las que causan ataques cardíacos. Es decir que desde el punto de vista de la nutrición, y pese a toda la propaganda que se le haga, hay muy poco que decir en favor de la carne.

 

6. A. Okitani et al., Heat Induced Changes in Free Amino Acids on Manufactured Heated Pulps and Pastes from Tomatoes, The Journal of Food Science 48, 1983, págs. 1.366-67. E.J. Bigwood, Protein and Amino Acid Functions, Nueva York, Pergamon press, 1972. C.E. bodwell, Evaluation of Proteins for Humans, Westport, Connecticut, The Air Publishing Co., 1977. T.C. Fry, op. cit.

 

7. El sushi es siempre una mala combinación -carne con arroz, una proteína con un almidón-, y es frecuente que se culpe al pescado crudo de la aparición de parásitos intestinales en los seres humanos. Además, el pescado crudo es un depósito de contaminantes industriales provenientes del agua.

 

Veamos ahora los aspectos fisiológicos del consumo de carne. Los dientes de un animal carnívoro son largos, afilados y agudos... todos los dientes. Nosotros tenemos molares para triturar. La mandíbula de un carnívoro se mueve solamente de arriba a abajo, para desgarrar y morder. La nuestra tiene un movimiento lateral para triturar. La saliva de los carnívoros es ácida, en función de la digestión de proteínas animales, y carece de ptialina una sustancia química que digiere los almidones; la nuestra es alcalina y contiene ptialina para digerir los almidones. El estómago de un carnívoro es un simple saco redondo que segrega diez veces más ácido clorhídrico que el de un no carnívoro. Nuestro estómago es de forma oblonga, de estructura complicada y se continúa en un duodeno. Los intestinos de un carnívoro tienen tres veces la longitud del tronco, y están preparados para una rápida expulsión de los alimentos que se pudren rápidamente. Los nuestros miden doce veces la longitud del tronco, y están preparados para conservar dentro los alimentos hasta que de ellos hayan sido extraídos todos los principios nutritivos. El hígado de un carnívoro es capaz de eliminar entre diez y quince veces mas ácido úrico que el de un animal que no lo sea El hígado del hombre tiene la capacidad de eliminar solo una reducida cantidad de ácido úrico. Este es una sustancia tóxica sumamente peligrosa, capaz de causar grandes perturbaciones en el cuerpo, y que se libera en grandes cantidades como consecuencia del consumo de carne. A diferencia de los carnívoros, y de la mayor parte de los omnívoros, los seres humanos no tenemos uricasa, la enzima capaz de descomponer el ácido úrico. Un carnívoro no suda por la piel, y no tiene poros; nosotros si. La orina de los carnívoros es ácida, la nuestra alcalina. Ellos tienen la lengua áspera, nosotros no. Nuestras manos están perfectamente adaptadas para coger fruta de los árboles, no para desgarrar las entrañas de un animal como las garras de un carnívoro.

 

No hay ni una sola característica anatómica del ser humano que indique que estemos equipados para desgarrar y arrancar la carne para alimentarnos.

 

Y finalmente, en cuanto seres humanos no estamos ni siquiera psicológicamente preparados para comer carne. ¿Alguna vez os habéis paseado por una densa zona boscosa, llenándoos los pulmones de aire fresco mientras escuchabais cantar a los pájaros? Quizás haya sido después de una lluvia, y todo estaba fresco y limpio. El sol se filtraba por entre los árboles, y arrancaba destellos a la hierba y las flores húmedas. Y tal vez hubo un momento en que una ardilla se os cruzó fugazmente en el camino. ¿Cuál fue vuestra primera reacción instintiva al verla, antes de haber tenido siquiera tiempo de pensar? ¿Saltar sobre ella para atraparla, desgarrarla con los dientes y engullirla con sangre, tripas, piel, huesos y todo? ¿Y después relameros los labios con deleite, dando gracias al cielo por haber pasado por allí en ese preciso instante y haber tenido la oportunidad de disfrutar de un bocado tan delicioso? O más bien, tan pronto ver al suave y minúsculo animalito, ¿no dijisteis o pensasteis que era un animalito más bien gracioso? Muchas veces pienso cuántos más vegetarianos habría si cuando la gente quisiera comerse un bistec tuviera que salir a matar un ciervo indefenso, trocearlo y abrirse paso entre la sangre y las vísceras para cortarse el trozo que desea.

 

Los niños son la verdadera prueba. Poned un niño pequeño en un parque de juegos, con una manzana y un conejito. Si el niño se come el conejo y se pone a jugar con la manzana, pedidme lo que queráis.

 

Entonces, ¿por qué come carne la gente? Hay dos razones muy simples: la primera, el hábito y el condicionamiento; si se gastaran regularmente miles de millones de dólares en convencer a la gente de que si se cortaran los pies nadie se los pisaría, es probable que algunos llegaran a ver las ventajas de hacerlo así; la segunda, que a algunas personas les gusta la carne, simplemente. Y está muy bien siempre que la gente no se convenza de que come carne por razones de salud, ya que el único efecto que la carne tiene sobre la salud es deteriorarla. La digestión de la carne exige una enorme cantidad de energía, lo que hace que el empeño de rebajar de peso se convierta en algo mucho más difícil.

 

A quien quiera seguir comiendo carne, me gustaría ofrecerle tres simples consejos sobre como reducir al mínimo sus efectos negativos:

 

1)        Que sea de buena fuente. Algunas sustancias que se administran a los animales destinados a la matanza son peligrosas, y entre ellas se cuentan la penicilina, la tetraciclina, bolitas de residuos cloacales descontaminados con cesio-137, desechos nucleares radioactivos, agentes engordantes, y multitud de otras sustancias y antibióticos que mejoran el animal para la venta. Eso, por no hablar del tratamiento químico que reciben algunas carnes a las que rutinariamente se sumerge en un compuesto químico para disminuir el hedor de la putrefacción y darle un color rojo en vez del tono grisáceo de pescado viejo... o del polvo de cemento. Sí, ¡eso mismo! La Nutrition Health Review informó en 1981 que algunos ganaderos administraban a los bueyes destinados a la venta centenares de libras de polvo de cemento para que pesaran más. Al enterarse de esto, un grupo de consumidores se quejaron a la autoridad correspondiente y solicitaron que esta pusiera término a la práctica. La respuesta, tras haberlo investigado, fue que puesto que no se ha comprobado que a los seres humanos les haga daño ingerir un poco de polvo de cemento, la práctica podía continuar mientras tal cosa no se demostrara. ¿Os imagináis, intentando rebajar de peso al mismo tiempo que estáis comiendo polvo de cemento? A mí no me gusta la idea. Hay lugares que garantizan que la carne y los pollos que venden son animales criados con pastos naturales y que no han recibido absolutamente ningún aditivo químico. Vale la pena que el lector busque estas fuentes y que si su carnicero no tiene ese tipo de carne que la pida.

 

2)   Que intente no comer carne más de una vez por día. Si se consume más de una vez, la enorme cantidad de energía necesaria para digerirla no dejará energía suficiente para otras importantes funciones corporales, como la eliminación. La única comida con carne debe hacerse a una hora tardía, de acuerdo con la escala energética que aparece en la página 195. Y algunos días, es preferible no comer nada de carne. Que el lector no se preocupe: al día siguiente se despertará y probablemente, con más marcha que el día anterior.

 

3)   QUE LA CONSUMA EN UNA COMBINACIÓN ADECUADA, en ocasiones, comeréis alimentos que no estarán adecuadamente combinados, pero procurad que eso no suceda cuando una de las cosas que estáis comiendo es carne. Bien combinada, la carne ya impone bastante esfuerzo al organismo; mejor es no complicar 1as cosas.

 

Quizás algún lector deportista esté pensando que él necesita más proteínas, porque es una persona activa. He aquí un interesante comentario del Departamento de Alimentos y Nutrición de la American Medical Association, publicado en un número de 1978 del Journal de la Assciation: Para los atletas que siguen una dieta bien equilibrada no tiene utilidad alguna (...) la ingestión de suplementos proteicos. Los atletas necesitan la misma cantidad de proteínas que quienes no lo son. Las proteínas no aumentan las fuerzas. Es más, con frecuencia se requiere mayor energía para digerir y metabolizar el exceso de proteínas que además en los atletas puede provocar deshidratación, pérdida del apetito y diarreas (8).

 

Si se tiene previsto un aumento de actividad física, solo es necesario incrementar la ingesta de carbohidratos para asegurarse más combustible. En cuanto a su eficacia como combustible, las proteínas son desastrosas, y tampoco contribuyen directa ni eficientemente a la actividad muscular. Las proteínas no producen energía, ¿la consumen? Un león, que come exclusivamente carne, duerme 20 horas por día. Un orangután, que come exclusivamente plantas, duerme seis. El Journal of the American Medical Association expresaba también, en 1961, que una dieta vegetariana puede prevenir entre el 90 y el 97 por ciento de las enfermedades cardíacas (9). Pues, vaya estadística.

 

8. Cyborki, Cathy kapica, Protein Supplements and Body Building Programs, Journal of the American Medical Association, 240, 1978, pág. 481.

9. Diet and Stress in Vascular Disease, Journal of the American Medical Association, 176. 1961, pág. 134.

 

Es menester tener en cuenta un último punto: la vitamina Bl2. Se supone que si uno no come carne, terminará por tener una deficiencia de esta vitamina ¡Tonterías! ¿De donde la sacan los animales cuya carne comemos? La vitamina B12 se encuentra en muy pequeñas cantidades en las plantas, pero la forma en que el organismo se la asegura es, principalmente, a partir de la que se produce en el cuerpo. El estómago segrega una sustancia, llamada factor intrínseco, que transporta la vitamina B12 creada por la flora intestinal. La cuestión de la vitamina B12 es solo una parte del mito de las proteínas. ¿DE DONDE SACA LA VITANA B12, EL GANADO QUE NOS PROPORCIONA CARNE Y LECHE? Se supone que sin carne y sin productos lácteos nos moriríamos. Si no hubiera ninguna otra fuente, aparte del sentido común, que nos demostrara la falsedad de tal afirmación, ya podríamos considerarla exagerada; pero hay fuentes, y numerosas, algunas de las cuales citamos.10 Nuestra necesidad real de vitamina B12 es tan reducida que se la mide en microgramos (millonésimas de gramo) o nanogramos (mil millonésimas de gramo). Un miligramo de vitamina B12 puede durarnos más de dos años, y la gente sana tiene, generalmente, provisión para cinco años. Pero hay una dificultad: la putrefacción obstaculiza la secreción del factor intrínseco en el estómago y retarda la producción de vitamina B12, ¡de manera que los que comen carne tienen más probabilidades de sufrir una deficiencia de esta vitamina que los vegetarianos! Este hecho se conoce desde hace algún tiempo, y en parte fue analizado en un informe, titulado Las vitaminas del complejo B, que se publicó en el Anuario de 1959 del departamento de Agricultura de los Estados Unidos. ¡Y la propaganda afirma precisamente lo opuesto!

 

10. T.C. Fry, Lesson 32, Why We Should Not Eat Meat, en The Life Science Health System, Austin, Texas, Life Science, 1984. Paavo Airola, Meat for B12?, Nutrition Health Review, verano 1983, pág. 13 Robin A. Hur, Food Reform Our Desperate Need, Herr-Heidelberg, 1975. Viktoras Kulvinskas, op. cit. RP Spencer, The Intestinal Tract, Springfield, Illinois, Charles Thomas Publ., 1960. D.K. Benerjee y J.B. Chatterjea, Vitamin B12 Content of Some Articles of Indian Diet and Effect of Cooking on It, British Journal of Nutrition 94, 1968, pág. 289.

 

Tal vez alguien esté preguntándose si los huevos funcionan mejor que la carne en cuanto fuentes de proteínas. En realidad, lo que hemos de buscar no son proteínas de alta calidad; lo que necesitamos para producir las proteínas que debemos tener son aminoácidos de alta calidad. A menos que los huevos se coman crudos, los aminoácidos se coagulan con el calor y por consiguiente se pierden. Y aunque se los coma crudos, los huevos provienen de gallinas a las cuales se les da arsénico para curarles los parásitos y estimular la producción de huevos, y nosotros ingerimos parte de ese virulento veneno. Además, los huevos contienen mucho azufre, que impone un pesado esfuerzo al hígado y a los riñones. El bello cuerpo humano no necesita para sobrevivir de nada que sea maloliente, y los huevos lo son. Prueba a romper uno en el patio, un día caluroso, y déjalo estar durante unas ocho horas, y después aspira profundamente los efluvios. Pues no hay gran diferencia entre eso y poner los huevos en el cuerpo, a 37 grados, durante ocho horas. El movimiento intestinal que siga al consumo de huevos seguramente lo revelará. Os ruego que me perdonéis, pero los hechos hay que reconocerlos.

 

La tremenda necesidad de proteínas recibió un rudo golpe por obra de la Sociedad Internacional para la Investigación de la Nutrición y la Estadística Vital, compuesta por cuatrocientos doctores en medicina, bioquímica, nutrición y ciencias naturales. En un seminario que se realizó en Los Ángeles en 1980 entré en contacto con un informe que expresa que nuestros cálculos clásicos de exigencias proteicas necesitan una revisión general. La carne, el pescado y los huevos son suplementos de una dieta básica, pero no es necesario consumir diariamente estos alimentos. ¿Os imagináis lo convincentes que tienen que ser las pruebas para que ese grupo haga una declaración semejante?

 

El doctor Carl Lumholtz, un científico noruego, realizó amplios estudios sobre la antropofagia (canibalismo), e indicó que algunas tribus aborígenes de Australia no querían comer la carne de los caucásicos porque era salada y les daba náuseas. Pero a los asiáticos y a los miembros de otras tribus los consideraban buenos bocados, porque se alimentaban principalmente de verduras (12).

 

Para mantener la vida y hacerla más vital, lo mejor es que en nuestra dieta predominen los alimentos que están llenos de vida. Y de paso, la palabra vegetal proviene del latín vegetare, que significa VIVIFICAR...

Ahora que hemos explicado el tema de las proteínas y su relación con la energía y con la pérdida de peso, pasemos al otro factor, no menos importante en este aspecto, que son...

 

11. Esta organización se llama ahora The International Society for Research on Civilization and Environmemt, y su dirección es 61 Rue Bouillot, BTE 11, B-1.060, Bruselas, Bélgica.

12. George M. Gould y Walter L. Pyle, Anomalies and Curiosities of Medicine, Nueva York, The Julian Press, 1956, pág 407, Copyright original 1896.

10

 

Los productos lácteos

 

Que comer productos lácteos sea aconsejable es algo tan discutible como el hábito de comer carne. En mi opinión, consolidada después de quince años de estudio, no hay nada, aparte de los alimentos cárnicos, que pueda echar a pique un plan sensato y saludable para rebajar de peso con más rapidez que el consumo de productos lácteos. También en este punto estoy empeñado en hacer añicos un sistema de creencias. Ya sé lo difícil que será para algunas personas estar de acuerdo conmigo. Es probable que en algún momento alguien haya seguido un régimen exclusivo de carne y productos lácteos, y haya perdido peso. ¡Yo tuve esa experiencia! Recuerdo haber comido en una época nada más que huevos, carne y queso durante un mes. Perdí más de once kilos, pero os diré una cosa: me sentía horrible, y un mes después de haber vuelto a una dieta normal ya los había recuperado. Si pude rebajar de peso fué porque siempre que se suprime de la dieta un grupo completo de alimentos, o dos, el cuerpo perderá peso, simplemente porque su esfuerzo digestivo se ve aliviado. Pero, como las cosas que estaba comiendo eran de bajo contenido acuoso, yo no me sentía bien, el régimen me aburría increíblemente y tenía un aliento que parecía la emanación de una depuradora de aguas servidas que estuviera descompuesta. Además, indudablemente no estaba dispuesto a seguir comiendo nada más que huevos, carne y queso durante el resto de mi vida.

 

En los Estados Unidos se consumen más productos lácteos que en todo el resto del mundo. En una encuesta realizada por el Grocers’Journal of California en septiembre de 1982 se comprobó que los productos lácteos son los que tienen el mayor índice de consumo entre todas las categorías de alimentos. Sólo el seis por ciento de los norteamericanos dicen que no consumen leche en ninguna de sus formas.

 

Si los productos lácteos son un alimento tan bueno, y los norteamericanos los consumimos más que todo el resto del mundo, entonces lo razonable sería esperar que tuviéramos también el más alto nivel sanitario. En realidad, según el inforrne de Richard O. Keeler, director de programas del President’s Council on Physical Fitness, aparecido en Los Angeles Times en abril de 1981, el obrero norteamericano ocupa el primer lugar en el mundo en cuanto a enfermedades degenerativas.

 

Como sucede con las proteínas, hay una cantidad de información colosal que vincula el consumo de productos lácteos con las enfermedades cardíacas, el cáncer, la artritis, migrañas, alergias, infecciones de oídos, fiebre del heno, asma, dolencias respiratorias y multitud de otros problemas, tal como lo documentan entre otros Hannah Allen, Alec Burton, Viktoras Kulvinskas, F. M. Pottenger, Herbert M. Shelton y N. W. Walker. Para lo que aquí nos interesa, sólo haremos mención de los productos lácteos en cuanto afectan a la energía y a la pérdida de peso.

 

El lector puede estar absolutamente seguro de una cosa: en Estados Unidos la leche es el alimento políticamente más contaminado. De acuerdo con Los Angeles Times, la industria lechera recibe subsidios (lo cual significa que la financian los contribuyentes) por valor de casi; ¡tres mil millones de dólares por año! Eso significa 342.000 dólares por hora para comprar, por un valor de millones de dólares, productos lácteos que con toda probabilidad jamás serán consumidos, sino que permanecen almacenados y en muchos casos pudriéndose. La cuenta de almacenamiento por el excedente que jamás se llegará a usar es de cuarenta y siete millones de dólares anuales. La demanda de productos lácteos a disminuido sustancialmente, a medida que se pone más de manifiesto que no son alimentos perfectos, como una vez se los consideró.

 

Pero la producción es continua. Podéis estar seguros de que gran parte de la publicidad que se refiere a los beneficios que los lácteos representan para la salud está comercialmente motivada. En marzo de 1984 Los Angeles Times informaba que el Departamento de Agricultura había decidido lanzar una campaña publicitaria de 140 millones de dólares para promover el consumo de leche y ayudar a reducir el excedente de miles de millones de dólares. Aunque la verdadera razón de la campaña publicitaria es la reducción del excedente, los anuncios intentan convencer al público de que compre leche por sus múltiples supuestos beneficios para la salud.

 

Discutir los pros y los contras del consumo de productos lácteos resultaría fútil, de modo que una vez. más el lector tendrá que confiar en su propio sentido común para tomar una decisión.

 

Vayamos directamente al grano. Os formularé una pregunta que quisiera ver respondida a partir del más estricto sentido común. Si las vacas no beben leche de vaca, ¿por qué lo hacen los humanos? Repito: ¿Por qué los humanos están bebiendo leche de vaca? Si a una vaca adulta le ofrecieran leche, la olfatearía y diría: No, gracias, tengo la hierba. Preguntémonos si es posible que el Creador haya dispuesto las cosas de tal manera que la única especie sobre la Tierra que bebe leche de vaca seamos los seres humanos. Quizás el lector esté pensando: Pero, ¿de qué habla este, si los terneros beben leche de vaca? Exactamente. La leche de vaca fue pensada y se fabrica con un propósito y solo uno: para alimentar a los ejemplares jóvenes de la especie. Ningún animal bebe ni quiere beber leche una vez que lo han destetado. Claro que no estoy hablando de los animales domesticados, cuyas inclinaciones naturales han sido pervertidas. Durante la fase inicial de la vida, la práctica invariable de todos los mamíferos es tomar la leche de su madre, pero una vez destetados, durante el resto de su vida se mantienen con otros alimentos. La naturaleza impone que los mamíferos seamos destetados a temprana edad. Los hombres, por otra parte, enseñamos que después de que la madre ha terminado con su función de nodriza, debe asumirla la vaca. En otras palabras: sobre la Tierra hay un mamífero, el hombre, que nunca, jamás llega a ser destetado. ¿Por qué? Naturalmente, es difícil plantearse objetivamente el problema, dada toda esa abundancia de información contradictoria, pero pregúntese el lector si en alguna medida no ofende a su lógica y su sentido común la idea de que a los seres humanos jamás haya que destetarnos.

 

¿Habéis visto alguna vez a una cebra mamando de una jirafa? ¿No? ¿Y a un perro de una yegua? ¿Tampoco? Bueno, pues, ¿habéis visto a un ser humano mamando de una vaca? Los tres ejemplos son igualmente ridículos. Pero sí habéis visto seres humanos mamando de vacas, porque si alguna vez visteis como alguien se bebía un vaso de leche o se comía cualquier clase de producto lácteo. Lo que habéis visto es eso. El solo hecho de que alguien haya ordeñado la vaca y un sistema de distribución se la haga llegar al consumidor en un vaso no significa que esa persona no esté mamando de la vaca. Claro que no nos parece nada raro ver que alguien se beba un vaso de leche, pero ¿cómo reaccionaríamos si paseando por el campo viéramos que en una zona de pastoreo hay un señor o una señora, bien vestido, de rodillas mamando de una vaca? ¿Irías tú, sorteando los montones de estiércol, a buscar la vaca para tomar la leche directamente de la ubre? ¿No? Pero dejas que alguien la ordeñe y te la sirvan en un vaso, ¿verdad? Claro que estoy exagerando, pero si parece raro es solo porque la lógica, los instintos y el sentido común de la gente le impide que bebiese leche si no se la sirvieran de esa manera.

 

Hay una cosa respecto de la cual los hechos son claros, y es que la composición química de la leche de vaca es diferente de la de la leche humana Si tus vísceras pudieran hablar, después de que hubieras ingerido un producto lácteo te preguntarían: ¿Qué anda haciendo este hombre con las vacas?

 

Las enzimas necesarias para descomponer y digerir la leche son la renina y la lactasa, que en la mayoría de los seres humanos ya han desaparecido a los tres años. En todo tipo de leche hay una sustancia que se llama caseína, pero en la leche de vaca hay trescientas veces más caseína que en la leche humana, para que puedan formarse huesos mucho más grandes. En el estómago, la caseína se coagula, formando grandes copos densos y difíciles de digerir, adaptados al aparato digestivo de la vaca, que tiene cuatro estómagos. Una vez dentro del organismo humano, esa densa masa viscosa impone al cuerpo un tremendo esfuerzo para liberarse de ella. Dicho de otra manera: que para digerirla se ha de gastar una enorme cantidad de energía.

 

Lamentablemente, esa sustancia viscosa se endurece en parte, y se adhiere al revestimiento del intestino, impidiendo que el cuerpo pueda absorber otras sustancias nutritivas. Resultado: letargo. Además, los subproductos de la digestión de la leche dejan en el cuerpo gran cantidad de mucus tóxico, muy acidificante, que se almacena parcialmente en el cuerpo en espera del momento en que este pueda eliminarlo. La próxima vez que estés por quitar el polvo de tu casa, úntalo todo con alguna pasta y ya verás, que fácil es pasar el plumero. Pues lo mismo hacen los productos lácteos dentro de tu cuerpo. Y eso se traduce en aumento de peso, no en pérdida de peso. La caseína, dicho sea de paso, es la base de uno de los adhesivos más fuertes que se usan en carpintería.

 

El doctor Norman W. Walker, el especialista en salud a quien antes hicimos referencia, y que tiene 116 años, ha estudiado el tema durante más de medio siglo y se considera un experto en el sistema glandular. Para él, un importante factor que contribuye a la aparición de problemas tiroideos es la caseína. Y el hecho de que los productos lácteos lleguen al consumidor muy procesados y tengan siempre vestigios de penicilina y antibióticos los convierte en una carga aún más pesada para el organismo.

 

Mucha gente es alérgica a los antibióticos, y a nadie se le ocurre decir que se han de tomar fármacos cuando uno está bien. Se debería procurar ingerir tan pocos medicamentos como sea posible. El cuerpo se ve obligado a gastar energía para descomponerlos y deshacerse de ellos. En el New England Journal of Medicine, los doctores Holmberg, Osterholm y otros expresaron que la difundida práctica de administrar antibióticos al ganado para acelerar su crecimiento, genera bacterias potencialmente letales que pueden afectar a los seres humanos. Diecisiete personas enfermaron y una de ellas murió porque a un rebaño de ganado de Dakota del Sur se le administraron antibióticos.1 En un editorial aparecido en el mismo número, el doctor Stuart Levy, director de la publicación, decía: Sin duda ha llegado el momento de que nos dejemos de andar jugando con los antibióticos. Aunque su uso como aditivos en la alimentación desempeñó un importante papel, en el pasado, al favorecer la producción de ganado en pie, hoy por hoy las consecuencias de esta práctica son demasiado evidentes para pasarlas por alto’’2. En el editorial se señalaba que ‘‘en los años cincuenta se usaban miles de libras de antibióticos,

que hoy son millones’’ ! Ahí está el peligro!

 

La dificultad más grave que se deriva del consumo de lácteos es la formación de mucus en el organismo, que al tapizar las membranas mucosas, las obliga a cumplir muy lentamente su función, con el consiguiente desperdicio de energía vital. Es una situación que debe ser rectificada y evitada. La dificultad para rebajar de peso se duplica, e incluso se triplica, cuando el sistema esta sobrecargado de mucosidades.

  ¿No habéis hablado nunca con una de esas personas que cada diez palabras mas o menos hacen una especie de ruido gutural intentando librarse de la mucosidad que se les amontona en el fondo de la nariz? Pues, la próxima vez que estés con alguien así, preguntadle con que frecuencia consume productos lácteos. La probabilidad de que os responda ‘’nunca’’ o ‘’rara vez’’ es muy remota.

 

Una de las autoridades que más abiertamente cuestionan el punto de vista tradicional en lo referente a 1os lácteos es el doctor WilLiam A. Ellis, cirujano y osteópata jubilado, sumamente respetado en la comunidad científica y que ha investigado durante 42 años todo lo que tiene que ver con el consumo de leche y con los problemas que con él se relacionan. La vinculación que el demuestra entre los productos lácteos y las afecciones cardíacas, artritis, alergias y migrañas es impresionante. Ellis señala también otros dos puntos importantes. Primero, dice ‘’que hay pruebas abrumadoras de que la leche y los productos lácteos son un importante factor en la obesidad’’. Segundo, expresa: ‘’Durante mis cuarenta y dos años de práctica, he hecho a mis pacientes mas de veinticinco mil análisis de sangre, que, en mi opinión, demuestran de manera concluyente  que los adultos que consumen productos lácteos no tienen tan buena absorción de las sustancias nutritivas como quienes no lo hacen. Naturalmente, esta mala absorción significa, a su vez, fatiga crónica’’(3).

 

Pues bien, todos estos problemas existen incluso si los productos lácteos se consumen en las combinaciones correctas. Puesto que cualquier producto lácteo es un alimento concentrado, con él no se ha de consumir ningún otro que también lo sea. Sin embargo, la leche se toma habitualmente con una comida o con un trozo de pastel o pastas, o acompañando gachas de avena, con todo lo cual se están violando los principios de la adecuada combinación de alimentos. El queso se come habitualmente con galletitas, o en un sándwich, o con fruta: mas violaciones de los principios de combinación adecuada. Si se los toma solos, los productos lácteos ya son bastante engorrosos para el cuerpo, pero si se los combina mal son catastróficos. Y esta afirmación incluye al yogur. ¿Qué? ‘’Pero,! si el yogur es un alimento sano! Qué va. Está hecho de leche de vaca, y la leche de vaca es para los bebés de la vaca. Las bacterias benéficas que supuestamente estas ingiriendo al comer yogurt son algo que tu cuerpo ya produce, en la cantidad que él sabe que necesita. Toda esa historia de que hay pueblos cuyos habitantes viven 130 años gracias a que comen yogur es un invento. Lo que contribuye a que sean longevos es la vida al aire libre, el trabajo físico, el agua pura y los alimentos no contaminados que ellos mismos cultivan.

 

Además, el yogur que comen es fresco y no tiene el grado de fermentación del producto comercial. Si piensas seguir comiendo lácteos, por lo menos combínalos bien para que sean lo menos dañinos posible. La leche se ha de beber absolutamente sola. No hay en el planeta alimento que forme mas mucosidades, y no combina bien con nada. Si te gusta el queso, rállalo grueso y agrégalo a una ensalada (sin croûtons) o derrítelo y échalo sobre un plato de verduras. No comas quesos amarillos, porque el color se lo dan con anilinas. Quizá me este leyendo algún fanático de la pizza, a punto de hacer pedazos el libro. Si de vez en cuando quieres comer pizza perfecto. Por lo menos se consciente del daño potencial que causa y no abuses de ella. Si un día comes pizza que el día siguiente sea de limpieza. Haz lo que sea mejor para tu organismo. Y si quieres algún queso fuerte, no lo comas después de una comida italiana muy condimentada; sírvetelo de cuando en cuando, con el estómago vacío, para que el organismo tenga por lo menos alguna probabilidad de defenderse.

 

Lo mismo con el yogur. No lo comas con fruta, porque fermentara y se te echara a perder en el estómago. Tómalo solo, Con el estómago vacío, o úsalo como aderezo, mezclándolo con una ensalada.

 

Hay gente que insiste en que los lácteos son necesarios, por el calcio. Nos han hecho creer que la leche es una importante fuente de calcio, y que si no bebemos leche se nos caerán los dientes o se nos desintegraran los huesos. Para empezar, el calcio que hay en la leche de vaca es mucho mas basto que el contenido en la leche humana. y está asociado con la caseína, lo cual impide que el organismo pueda absorberlo. Además, la mayoría de los bebedores de leche y comedores de queso consumen productos pasteurizados homogeneizados o sometidos a alguna otra forma de procesamiento, que degrada el calcio y lo hace sumamente difícil de utilizar. E incluso si se consumieran los productos crudos es tal el potencial dañino de la leche que no compensa ningún bien posible?. Acaso comerías hojas de tabaco por su alto contenido en aminoácidos?. El cuerpo humano tiene una capacidad de adaptación notable, pero la leche de vaca, simplemente, no ha sido pensada para el hombre.

 

El hecho es que todas las verduras de hoja verde contienen calcio. Todas las nueces (crudas) contienen calcio. Y las semillas de sésamo crudas contienen mas calcio que ningún otro alimento que haya sobre la tierra. También la mayoría de las frutas lo contienen. Si diariamente comes fruta y verdura y algunas nueces crudas, aunque sea ocasionalmente, no puedes tener una deficiencia de calcio. Las mejores fuentes de calcio son las semillas de sésamo crudas, todas las nueces crudas, las algas (iziki, kelp, dulce), todas las verduras de hoja y los frutos concentrados, como los higos, dátiles y ciruelas pasas. Y si todavía la cosa te preocupa, espolvorea de cuando en cuando algunas semillas de sésamo crudas, molidas, en las ensaladas o las verduras. y no podrás tener una deficiencia de calcio por mas que te empeñes. Indudablemente, para aprovisionarnos de calcio no dependemos de nuestros amigos los bovinos. La vaca? de donde obtiene el calcio?! De los granos y la hierba! Y seguro que no beben leche ni comen queso para asegurárselo.

 

Es importante entender el papel que desempeña el calcio en el organismo humano. Una de sus funciones principales es neutralizar la acidez en el sistema. Mucha gente que cree tener una deficiencia de calcio sigue una dieta sumamente acidificante, de manera que la neutralización de esta acidez, esta constantemente usurpando el calcio del cuerpo. Su dieta les suministra el calcio necesario, pero lo están consumiendo continuamente. TODOS LOS PRODUCTOS LACTEOS, EXCEPTO LA MANTEQUILLA, SON SUMAMENTE ACIDIFICANTES. La mantequilla es una grasa. y por consiguiente, es neutra. Como la grasa retarda la digestión de las proteínas. es mejor no comer mantequilla con ninguna proteína. En cambio, se la puede de comer con  carbohidratos.

 

Lo irónico es que la gente consume productos lácteos para asegurarse el calcio, y el calcio que ya existe en su organismo se consume para neutralizar los efectos de los productos lácteos que van comiendo. La idea no debe ser recargar el cuerpo de calcio, sino más bien alterar los hábitos alimentarios de manera que se forme menos ácido en el sistema. De esta manera, el calcio será aprovechado en todo su potencial.

Cuando empieces a reducir el consumo de lácteos es probable que observes que se te cae un poco el pelo o que se te ponen las uñas quebradizas. No hay que confundir estos cambios con otros similares que se producen en muy raros casos de deficiencia proteica. Si estas  preocupado, consulta a tu médico. Tu cuerpo está adaptándose a la absorción del calcio más basto que encontraba en los productos lácteos a la de las formas de calcio mas refinadas, características de las nueces crudas, las semillas, frutas y verduras.

 

El cuerpo reemplazara las uñas y el pelo de la misma forma que va reemplazando la piel que se descama Es difícil advertirlo, pero la piel está continuamente desprendiéndose, y va siendo reemplazada por tejidos más sanos. De la misma manera, el cuerpo reemplazara el cabello perdido por otro más brillante, y las uñas débiles por otras más fuertes y resistentes.

 

Las nueces crudas son especialmente útiles si observas cualquier cambio en las unas o el pelo. Incorpóralas al programa en combinación con verduras crudas. Media taza de nueces crudas por día es suficiente para una persona como promedio. Si cuando reduzcas el consumo de lácteos empiezas inmediatamente a tomar nueces y semillas crudas dos o tres veces por semana, lo mas probable es que las uñas y el pelo se te pongan mas fuertes y más brillantes que nunca.

 

Mi experiencia de los últimos quince años me ha permitido comprobar que muchos problemas alérgicos y respiratorios,  especialmente el asma, pueden estar; directamente relacionados con el consumo de lácteos. Personalmente, he asistido a más de dos docenas de personas para que pudieran eliminar de su vida el asma, y sé de muchas más que contaron con la colaboración de otros profesionales de la higiene natural. En todos los casos, los individuos eran consumidores de productos lácteos. Mis observaciones han sido similares a las registradas por Beth Snodgrass y el doctor Herbert Shelton. Lo mismo es válido para los niños con infecciones del oído, algo tan común que de hecho se lo considera como una parte normal de la infancia. Pues yo apostaría a que a cualquier niño que alguna vez haya tenido una infección en el oído estaban alimentándolo con productos lácteos o con productos de venta en farmacias para preparar biberones; es raro que los niños no sometidos a este tipo de alimentación tengan infecciones del oído. Y sé de muchos que jamás las han tenido, porque sus padres tuvieron la prudencia de no acostumbrarlos a este tipo de «no-alimentación». Sé que habréis oído que los expertos dicen que los productos lácteos son una parte importante de una dieta sana. Y hay expertos que dicen lo contrario. Si no queréis terminar levantando las manos al cielo, de disgusto o frustración, lo mejor será que toméis una decisión basándoos en vuestros propios recursos. ¿Os parece sensato que los seres humanos consumamos leche de vaca? Esa es la respuesta a la cuestión de si debéis o no comer productos lácteos. Porque, sea cual fuere la forma en que los consumáis, y por más sabrosos que sean, si coméis productos lácteos, en última instancia estáis mamando de la vaca. Eso, a vosotros, ¿os parece sensato o no?

 

Hay un elemento que es común a todos los programas para rebajar de peso. Sin él, estáis jugando contra vosotros mismos. Ese ingrediente esencial es, por supuesto...

 

“Should Not Eat Animal Products in any Form’’ en The Life Science Health System, Austin, Texas, Life Science, 1984.

 

12

 

SOMOS AQUELLO QUE CREEMOS SER

 

Puede parecer que no tenemos ningún control consciente del estado de nuestro cuerpo, porque generalmente nos enseñan que hay muy poca relación entre nuestros pensamientos y nuestro cuerpo físico. Independientemente de que sea o no este el caso, es cierto que no viene mal tener una visión positiva de nosotros mismos. Personalmente, creo -y hay quienes comparten mi creencia- que efectivamente con nuestros pensamientos podemos ayudar al cuerpo en su búsqueda de la salud. En su conocidísimo libro Anatomy of an Illness (Anatomía de una enfermedad), el doctor Norman Cousins atribuyó su recuperación, en buena medida, a la actitud positiva con que consideró su situación. Beyond the Relaxation Response (Más allá de la respuesta de relajación), del doctor Herbert Benson, director de medicina conductista en el Beth Israel Hospital de Boston y profesor de cardiología en Harvard, presenta sólidas razones para admitir que la mente tiene el poder de cambiar físicamente el cuerpo.

 

Hablé ya de la incalculable sabiduría y de la precisión impecable del organismo humano, y señalé también el importantísimo papel que tienen nuestras creencias sobre nuestra vida. Si realmente crees que puedes hacer algo, PUEDES.

 

Cada célula del cuerpo bulle de vida y tiene su propia inteligencia. Cada una es como un soldado incorporado a filas, que espera instrucciones. Constantemente estamos enviando a nuestras células mensajes y órdenes que son diligentemente puestas en práctica. Lo que le quiero decir es que podemos indicar conscientemente a nuestras células que hagan lo que nosotros queremos. El cuerpo producirá cualquier resultado que desee la mente consciente. La mente esta continuamente evaluando la condiciones del cuerpo y formándose imágenes que corresponden a lo que ella cree que es verdad. Podemos, literalmente, cambiar nuestro cuerpo si cambiarnos nuestra manera de pensar en él, incluso en contraposición con datos o pruebas que la desmientan.

 

Constantemente estamos disparando sobre nosotros mismos un fuego cruzado de sugerencias referentes a nuestro peso y a nuestra salud. Esas sugerencias pueden ser positivas o negativas, hacernos mal o hacernos bien. Tenemos a nuestra disposición los medios para ayudar al cuerpo a que rebaje de peso, y para mejorar nuestra salud, pero para estar sanos! Tenemos que empezar por creer que somos sanos! Para rebajar de peso, empieza por creer que puedes conseguirlo, y lo conseguirás. Las células están en espera de tus instrucciones.

 

Por ejemplo, si te miras en el espejo y te dices ‘’Dios, que gordo estoy”, estas enviando, mentalmente, mensajes que automáticamente afectan a tu cuerpo precisamente de esa manera. La estructura celular que te mantiene excedido de peso recibe ese mensaje como una orden. Estar  repitiéndote que tienes las piernas gordas o deformes no sirve mas que para darles instrucciones de que sigan así. Pero lo que es simplemente maravilloso es que tus células obedecerán automáticamente la ultima instrucción que les des, de manera que por mas que durante años hayas tenido una imagen negativa de ti mismo, y por mas mensajes negativos que te hayas enviado, en este mismo momento puedes invertir esa tendencia. Si a causa del hábito dices algo negativo referente a ti mismo, limítate a reconocer que lo has hecho, pero no lo refuerces; en cambio, remédialo simplemente con una sugerencia positiva. Si acabas de decirte: ‘’Dios, que barriga floja”, contrarresta inmediatamente esas palabras con una expresión más positiva y útil, recordándote que has rebajado de cintura o que, simplemente, estas perdiendo peso. Estas sugerencias positivas que contrapesarán las negativas, se reflejarán en tu cuerpo. Así, de hecho! estás dando permiso a tu cuerpo para que adelgace! Es un recurso que funciona, y que puedes usar con tanta frecuencia como quieras.

 

Mejorar tu dieta empleando los principios señalados, hacer ejercicio todos los días para ofrecer a tus células sangre bien oxigenada, y enviarte un caudal de sugerencias positivas que refuercen el éxito que estas buscando equivale a formar una combinación ganadora verdaderamente imbatible.

 

Los pensadores más grandes que ha conocido el mundo, desde Da Vinci a Einstein pasando por Groucho Marx, han coincidido siempre en que, cuando se trata de entender cualquier tema, lo que sabemos no es más que una parte infinitesimal de lo que nos falta saber. Expresiones como ‘’cuanto mas aprendemos, mas nos falta aprender”, o ‘’cuando mas sabemos, mejor nos damos cuenta de lo mucho que no sabemos”, indican que el inmenso cuerpo de conocimientos que configura la gran incógnita estará siempre trayendo a la luz nueva información. La enormidad de lo que todavía nos falta aprender sobre el cuerpo humano y su funcionamiento es insondable.

 

Es probable que a algunas personas sus creencias les impidan aceptar que pueden influir conscientemente sobre la forma de su cuerpo. Pero para cualquiera que intente rebajar de peso y mejorar su salud es fundamental emplear todos los recursos disponibles que puedan serle de alguna utilidad. Desde el punto vista del sentido común, ¿no parece que sea útil enviarnos a nosotros mismos una corriente continua de sugerencias positivas? 

 

Repitamos una vez más que este recurso, lo mismo que todos los otros que se ofrecen en este libro, es una idea para que los lectores la investiguen. Ponlo a prueba para ver si en tu caso funciona. Sospecho que hemos pasado revista a todos los principios, ha llegado el momento de responder a....

 

13

 

Las preguntas que nos hacen con más frecuencia

 

Probablemente los lectores tengan algunas preguntas que les gustaría ver respondidas. El propósito de este capítulo es responder a algunas de las cuestiones que con mas frecuencia nos formulan respecto a la antidieta.

 

P. Qué lugar ocupan el té y el café en el marco de esta manera de comer?

 

R. El hecho de que en Estados Unidos menos del 9 por ciento de la población no beba ni café ni té indica claramente hasta que punto esta difundido este hábito. Aproximadamente la mitad de la población estadounidense toma dos o tres tazas diarias de estas bebidas, y un cuarto más de la población llega a tomar seis o mas tazas por día. Eso significa que anualmente se consumen mas de 200 mil millones de dosis de cafeína, que es una droga. La mayoría de las personas no consideran que la taza de café que se toman a la mañana, o el té que beben por la tarde sea una droga. Sin embargo, la cafeína crea hábito, provoca sintamos de carencia cuando se abandona su uso y causa dependencia, tanto física como psicológica. Y tiene todas las condiciones para ser una droga. La cafeína es un estimulante del sistema nervioso central, similar a la cocaína. y se la ha relacionado con multitud de enfermedades, entre ellas las taquicardias, cambios en el diámetro de los vasos sanguíneos, irregularidad en la circulación coronarias elevada presión sanguínea, defectos de nacimiento, diabetes, fallos renales, úlceras gástricas, cáncer de páncreas, zumbidos en los oídos, temblores musculares, inquietud, perturbaciones del sueño, e irritaciones gastrointestinales. El café altera también el nivel de azúcar en la sangre, en cuanto la cafeína impulsa al páncreas a segregar insulina. A quien  me pregunte si es mejor el té o el café descafeinado, le preguntaré a mi vez si prefiere romperse una pierna o un brazo. El descafeinado es un proceso que por lo general emplea solventes químicos sumamente cáusticos, que impregnan los granos que ingerimos luego. Una taza de café o de té necesita 24 horas para pasar por los riñones y el tracto urinario; más de una taza en 24 horas impone a estos órganos una carga sumamente pesada. Si el lector es una de esas personas que se beben siete u ocho tazas de té o café por día, ya puede ir pensando seriamente en comprarse su propio aparato de diálisis. Indudablemente, el café descafeinado con agua o con métodos no químicos es mejor que el que ha pasado por un tratamiento químico, pero eso no significa licencia para beberlo. Descafeinado o no, sigue forrando ácidos en el sistema, y ahí está el problema. Si se consume con comida, el café obliga a los alimentos a salir prematuramente del estómago; además, disminuye la movilidad de los intestinos. Alimentos sin digerir en un sistema intestinal que funciona con lentitud son una importante causa de estreñimiento. Los efectos cáusticos del café son los que hacen que los intestinos, en algunas personas, eliminen rápidamente los alimentos. El café requiere 24 horas para ser procesado y eliminado por los riñones.

 

En todo este libro hemos insistido en la gran importancia de evitar, en la dieta, los alimentos que pueden formar ácidos. EI cuerpo humano tiene un equilibrio pH que refleja el grado de acidez o alcalinidad. Los niveles de pH pueden estar entre 0 y 14; 0 es totalmente ácido, 14 total mente alcalino, y 7 neutro. La sangre es ligeramente alcalina, con un pH de 7,3 a 7,40. Si la sangre de una persona llegase aunque más no fuera al nivel neutro de 7,0, esa persona estaría en gran peligro. El margen entre 7,35 y 7,40 es pequeño, de manera que se necesita muy poco para destruir el equilibrio de la sangre. El café y el té se convierten en ácido en el cuerpo. Cuanto mas ácido haya en la sangre, mas agua retendrá el cuerpo en su intento de neutralizarlo, y la retención de agua supone aumento de peso.

 

Nada de esto tiene la intención de conseguir que nadie renuncie, por miedo, al café ni al té; lo que queremos es más bien ayudar a que cada uno tenga mas conciencia del efecto que tienen estas sustancias sobre la salud, y en que medida a ayudan o no a rebajar de peso.  Algunas personas pueden renunciar inmediatamente a estas bebidas; otras necesitan ‘’destetarse” lentamente de ellas. Hay quienes desde hace años no beben más que una taza a la mañana y no quieren renunciar a hacerlo. Pues bien, de una taza de café por día no dependerá el éxito ni el fracaso del programa. Es evidente que lo mejor es que no haya café ni té en la dieta, pero si podéis al menos reducirlo, pues hacedlo. Cuanto mejor os sintáis, mejor querréis sentiros, y naturalmente haréis lo necesario, a medida que vayáis progresando, para producir esa sensación de bienestar. Digamos de paso que quien alguna vez quiera beber algo caliente que no sea café ni té, puede recurrir a las infusiones de hierbas, que tienen un grato aroma, saben bien y, en la mayoría de los casos, están naturalmente libres de cafeína. Si lo único que quieres es beber algo caliente a la mañana, prueba con agua caliente y zumo de limón, una bebida que satisface y tiene la ventaja de que el limón, a diferencia de otras frutas. no contiene azúcar, de modo que no fermentará en el agua caliente.

 

Lo  más importante es mantener una dirección. Tened presente que vuestro objetivo es un cuerpo esbelto y sano, y dirigíos siempre hacia él. Estáis en un viaje procurad que sea un placer y no un castigo. Se puede  atravesar un continente a una velocidad desaforada y sin ver nada de lo que el paisaje geográfico y humano puede ofrecer, o recorrerlo con calma, tomándose el tiempo necesario para disfrutar de él. Tomaos tiempo y tened la seguridad de que llegareis a destino convertidos en personas más felices y más sanas gracias al esfuerzo que os habéis dedicado a vosotros mismos.

 

P. Y que  hay de las gaseosas?

 

R. En los Estados Unidos se consumen anualmente más de doscientos millones de bebidas gaseosas. El doctor Clive McCay, de Cornell University, demostró que las gaseosas son capaces de erosionar completamente el esmalte de los dientes, dejándolos tan blandos como unas gachas en el término de dos días (como se describe en The Poisoned Needle [La aguja envenenada], de Eleanor McBean).

 

Aquí, el ingrediente culpable es una horrenda sustancia llamada ácido fosfórico. Estas bebidas contienen también ácido málico, ácido carbónico y ácido erythórbico, entre otras cosas.

 

El ácido málico y el ácido cítrico que se encuentran naturalmente en frutas y verduras son de naturaleza tal que en el organismo se vuelven alcalinos. Los que se encuentran en las bebidas gaseosas siguen siendo ácidos, porque están fraccionados y generalmente se los extrae mediante calor. Con leer la etiqueta de una de estas bebidas puede ser suficiente para que a uno se le altere el PH. En estas bebidas se encuentran además otros ingredientes dañinos, sin hablar del azúcar blanca refinada, en una proporción de cinco cucharaditas de té por cada cuatro litros más o menos. La única diferencia entre las gaseosas comunes y las dietéticas es que en estas últimas se usa un sustituto del azúcar, tan pernicioso que en Estados Unidos cada envase debe llevar una advertencia en la etiqueta, lo mismo que los cigarrillos. Además, la mayor parte de ellas incorporan nuestra vieja conocida, la cafeína. Algunos de los aditivos que llevan son derivados del alquitrán, otro cancerígeno. Cuando las bebidas gaseosas se toman con la comida, provocan fermentaciones en lugar de favorecer la digestión. Aparte de engañar al cuerpo con la excusa de que saben bien, no hay ningún otro beneficio en las gaseosas. Es criminal que administremos rutinariamente a nuestros hijos brebajes tan letales. Sólo la cafeína debería ser razón suficiente para no dárselos a los niños. Es interesante que la mayor parte de los padres, que no permiten que sus hijos beban café, toleran que beban gaseosas cafeinadas. Quizás el lector se pregunte por qué se les añade cafeína a estas bebidas. Según el doctor Royal Lee, de la Foundation for Nutritional Research, «las colas vienen con un componente de cafeína, que forma hábito, para que una vez acostumbrada al estimulante, la víctima no pueda pasarse sin él. No hay más que una razón para poner cafeína en una bebida gaseosa, y es asegurarse de que cree hábito». También aquí, tener clara la dirección es de primordial importancia. Quien puede cortar con este conglomerado, inútil desde el punto de vista nutritivo, de ácidos y sustancias cancerígenas, que lo haga. En el mercado hay muchas aguas carbonatadas que, aun sin ser lo ideal (por su alto contenido en sal y minerales inorgánicos) son mucho mejores que las bebidas gaseosas.

 

P. Un poco de chocolate de vez en cuando, ¿es muy malo?.

 

R. Un poco de casi cualquier cosa de vez en cuando no es tan malo. En el chocolate hay, sin embargo, un par de ingredientes que no hacen ningún aporte positivo a la salud. Uno es la teobromina, una sustancia que se relaciona con la cafeína. De acuerdo con el doctor Bruce Ames, de la Universidad de California en Berkeley la teobromina potencia en las células humanas ciertos cancerígenos que afectan al ADN, y causa también atrofia testicular. El otro ingrediente puede realmente hacer naufragar cualquier programa de pérdida de peso: azúcar blanca refinada. En  el proceso de refinación se despoja el azúcar de cualquier vestigio de vida y de sustancias nutritivas que contenga.  La fibra, las vitaminas, los minerales, todo desaparece, sin dejar mas que un residuo muerto y mortífero. El azúcar engorda porque no aporta más que calorías vacías y de baja calidad, y un exceso de carbohidratos que se convierten en grasa. Eso hace que uno coma en exceso, para obtener las sustancias nutritivas que necesita. Cuando se consumen alimentos con alto contenido de azúcar, el cuerpo debe recibir una alimentación adicional para estar bien nutrido, y eso tiende a aumentar de peso. La práctica que, más que ninguna otra cosa, ayudara a eliminar la avidez de dulces es el correcto consumo de fruta. El azúcar de la fruta no ha sido manipulado, y proporciona al cuerpo las sustancias que este necesita. Además, con su aporte de fibra, satisface, en tanto que el azúcar refinada está libre de fibras, y uno puede seguir sintiendo sensación de vacío incluso después de haber comido mucho. El azúcar refinada, en cualquier forma que se la ingiera -en la comida, en golosinas o en líquidos- fermenta en el organismo y causa la formación de ácido acético, ácido carbónico y alcohol. El proceso de refinación del azúcar es la causa  de que fermente en el cuerpo.

 

Es difícil hacer ver como cualquier tipo determinado de alimento afecta en forma adversa a un plan de alimentación. Fuera de contexto, todo esto tiende a parecer menos grave de lo que efectivamente puede ser, pero unido a otras influencias negativas, contribuye al colapso final del cuerpo. Imaginémonos un gran vitral. Si hubiéramos de arrojarle una piedrecita, no se rompería, pero arrojémosle cien mil piedrecitas, y el vitral se hará añicos. Cada influencia negativa que pesa sobre el cuerpo es como una piedrecita, y todas juntas pueden -y lo conseguirán- desbaratar la salud de tu cuerpo. Cuantas menos piedrecitas arrojes contra el vitral, menos probable será que se rompa. Cuantas menos influencias negativas tenga que superar el cuerpo, ya se trate de café, té, gaseosas, alcohol o dulces, menos probable será que siga estando excedido de peso. El simple hecho de disminuir ya es benéfico; es como arrojar menos piedrecitas

 

P. Me han dicho que un poco de vino con las comidas ayuda a la digestión? Es verdad?

 

R. Sea quien fuere el responsable de esa tontería, seguramente es dueño de alguna bodega. El cuerpo no necesita ninguna ayuda para digerir, como no la necesita para parpadear ni para respirar. Todas ésas son reacciones autónomas. La digestión, simplemente, se produce cuando la comida esta en el estómago, y si algo hace el vino, es retardarla. De la misma manera que las reacciones motoras se vuelven más lentas bajo la influencia del alcohol, también la digestión se retarda. El vino es una sustancia fermentada, y eso hace que cualquier alimento con el cual entre en contacto se eche a perder. Cualquier tipo de alcohol impone un gran esfuerzo a los riñones y al hígado. Si te gusta el vino, procura beberlo con el estómago vacío: necesitarás menos tiempo para ‘’aflojarte” y no arruinaras tu comida. La moderación es la clave; recuerda que cuantas menos piedrecitas arrojes contra el vitral, mejor.

 

P. Parecería que con este tipo de dieta no se necesita ningún suplemento vitamínico ni mineral,? no es cierto?

 

R. Por supuesto. La controversia respecto de la necesidad de suplementos alcanzaría para llenar un libro? Cómo es que durante siglos nos las hemos arreglado sin suplementos? La fabricación y venta de 1os tales suplementos es uno de los diez grandes negocios en Estados Unidos: hoy por hoy, su venta genera dos mil millones de dólares por año. Es para preguntarse hasta qué punto la motivación de algunas de las afirmaciones que se oyen al respecto no es más que puramente comercial.

 

Por lo que se refiere a la salud, hay una larga lista de expertos en el campo de la nutrición, tanto pertenecientes a la comunidad médica como ajenos a ella, que están expresando su grave preocupación por la amenaza que representa para la salud la ingestión de suplementos vitamínicos y minerales. El doctor Myron Winick, director del Instituto de Nutrición Humana de la Universidad de Columbia, indica que algunas vitaminas de toda confianza, a las que durante mucho tiempo se consideró totalmente inocuas, están produciendo problemas médicos entre los que se encuentran lesiones nerviosas, trastornos intestinales leves y lesiones hepáticas mortales (información publicada en Los Angeles Times, 20 de diciembre de 1983).

 

Nuestra necesidad real de vitaminas y minerales ha sido brutalmente exagerada. La cantidad de vitaminas que el cuerpo humano necesita para todo un año alcanzaría siquiera a llenar un dedal. (Y esa es la dosis diaria recomendada, que duplica nuestras necesidades reales). Tal vez estas afirmaciones resulten chocantes, pero son los hechos. Todas las vitaminas y minerales que el cuerpo necesita se pueden encontrar en abundancia en las frutas y verduras. La exigencia de estos elementos es tan reducida que incluso si no comiéramos mas que una pequeña cantidad de frutas y verduras frescas, las necesidades del cuerpo quedarían satisfechas. Nuestro programa está pensado para incorporar a la dieta cantidades mas que generosas de todo lo que el cuerpo necesita, en su forma más pura y más fácil de absorber. Nada hay de mejor calidad que lo que se encuentra en la fruta y la verdura, pese a algunos anuncios que se jactan de que sus productos son en un 100 por ciento naturales. Ser 100 por ciento natural significa tal como fue creado por la naturaleza, y yo, personalmente, jamás he visto un árbol que de píldoras de vitaminas ni de minerales.

 

Los suplementos que fabrica el hombre no son, simplemente, lo que está destinado al cuerpo humano. En el proceso de extraer y fraccionar los elementos químicos, se los inutiliza, y en el cuerpo, los suplementos vitamínicos se vuelven tóxicos.2. Lo que nuestro organismo puede utilizar con más eficacia son las vitaminas y minerales que se consumen con todos los demás constituyentes de cualquier alimento dado. Una vez aisladas, las vitaminas pierden su valor, y las vitaminas sintéticas son virtualmente inútiles.

 

En este preciso instante hay técnicas que permiten crear un grano de trigo en el laboratorio; se pueden reproducir todos sus componentes químicos hasta conseguir un grano de trigo, pero si se le pone en tierra, no germina.  Sin embargo los granos de trigo recogidos en tumbas que tienen cuatro mil años de antigüedad, !Brotan si se los siembra!.

 

En el trigo sintético falta un ingrediente muy sutil: la fuerza vital, el mismo ingrediente que falta también en las vitaminas y en los minerales sintéticos. Esos productos son peor que inútiles: el cuerpo los recibe como si fueran tóxicos y los trata como tales. Y nuestro objetivo es siempre eliminar los residuos tóxicos, no producir más. En el cuerpo rige también algo que se Llama la ley del mínimo. Dicho de otra manera, una vez que las necesidades de vitaminas y de minerales están satisfechas, cualquier excedente será eliminado. Si tuviéramos un vaso pequeño, y una jarra llena de zumo, sólo podríamos llenar el vaso hasta el borde. Si seguimos intentándolo, lo único que conseguiremos será desperdiciar el zumo que se desborde del vaso. Eso es precisamente lo que sucede cuando en el cuerpo hay más vitaminas y más minerales de lo que necesita. También aquí el exceso es tratado como un desecho tóxico, y el esfuerzo de eliminarlo dilapida la preciosa energía del cuerpo, e impone al hígado y a los riñones más pesada carga. Cuando se toman suplementos, son siempre en exceso, a menos que siga uno la dieta más desvitalizada, procesada y desnaturalizada que sea posible imaginar. El estilo de vida y la forma de comer que preconiza 1a antidieta asegura absolutamente todas las vitaminas y minerales que podarnos necesitar. La salud hay que ganársela. Lo que produce salud es una vida sana, que no se puede comprar en un frasco. Entonces, ahorraos energías... y ahorrad dinero.

 

2. Robert McCarter y Elizabeth McCarter, ‘’A Statement on Vitamins”, ”Vitamins and Cures” y ‘’Other Unnecesary Supplements, Health Reporter 11,1984, págs, 10 y 24.

 

P. ¿Hasta que  punto es dañina la sal de mesa?

 

R. Si los egipcios usaban la sal para embalsamar, imagínatelo. Este año, los norteamericanos consumieron cerca de dos millones y medio de kilos de sal. ¡Ya es embalsamar! Hay sal en todo y por todas partes; desde los alimentos para perros y gatos domésticos hasta las comidas para. La sal es un importante factor que contribuye a la incidencia creciente de enfermedades como la hipertensión o alta presión sanguínea. Es tan cáustica para los delicados tejidos internos del cuerpo que éste, para neutralizar su efecto acidificante, retiene agua. Esta retención provoca aumento de peso. El excesivo consumo de sal puede ser una de las causas de nefritis, una enfermedad renal grave. Cuando se piensa que mucha gente consume café, té, gaseosas, alcohol, suplementos y sal día tras día, y que todo eso debe ser excretado por los riñones, no hay por qué asombrarse de que anualmente mueran tantas personas por fallos renales. Cualquier cosa que podamos hacer para aliviar nuestros pobres riñones, tan sobrecargados de trabajo, hay que hacerla. La sal, si se la usa, se ha de usar con moderación. A quienes desean seguir utilizándola. el doctor N. W. Walkcer les recomienda la sal marina gruesa, que está menos procesada que la sal común, y que se puede moler en la mesa con un molinillo. En las tiendas dietéticas se encuentran salsas y otros condimentos sin sal, que pueden ayudar a reducir su consumo.

 

P. ¿Por qué parece que actualmente hubiera tantas personas que padecen hipoglucemia o creen tenerla? AI comer fruta, ¿no se agrava la hipoglucemia?

 

R. La razón de que tantas personas tengan hipoglucemia y tantas otras crean tenerla es doble. Primero, la gama de posibles síntomas de hipoglucemia es tan amplia que llega a ser sorprendente que alguien no tuviera, por lo menos, uno de los síntomas. La lista de sesenta y dos síntomas posibles incluye trastornos emocionales, melancolía, nariz tapada, fatiga, agotamiento, confusión, incapacidad para pensar claramente, angustia, irritabilidad e incapacidad para decidir fácilmente. Abarca incluso meteorismo, indigestión, flatulencia y sensación de sueño después de las comidas, de modo que quizá no haya en Estados Unidos tres personas que no hayan experimentado por lo menos uno de esos síntomas, ¡y hay unos 45 más! En segundo lugar, la dieta norteamericana estándar es tal que tiende a provocar un consumo de energía y un nivel de acidificación que, ciertamente, pueden ser congruente con un bajo nivel de glucosa en sangre (otra manera de decir «hipoglucemia»). En el capítulo sobre el correcto consumo de fruta se señaló que ésta ha soportado el peso de más críticas injustificables que ningún otro alimento. La segunda parte de la pregunta es un ejemplo clásico de la mala comprensión, de alcance casi universal, del importantísimo papel que desempeña la fruta en el logro y mantenimiento de un nivel de salud adecuado. Por extraño que pueda parecer, la fruta es, de hecho, lo que de manera más efectiva y eficiente puede superar el problema de la hipoglucemia. No quiero decir que vaya a suprimir efectivamente los síntomas, sino que hará desaparecer la causa  de manera que los síntomas nunca aparecerán. El medio más común de suprimir los síntomas es comer, generalmente algo muy pesado, tal como un alimento proteico, como puede ser la carne o los huevos. Así se conseguirá que los síntomas disminuyan, al desviar hacia el estómago, para digerir la comida, la energía que estaba causando los síntomas. Es una medida temporal que asegura que el problema prolongue su existencia y la necesidad de comer sea más frecuente. Hay una manera más racional de encarar las cosas, que puede eliminar tanto las comidas frecuentes como la hipoglucemia? Que es exactamente, un bajo nivel de azúcar en la sangre?. Señalamos ya que el primer requisito previo de cualquier alimento debe ser su valor como combustible, y que aproximadamente el 90 por ciento de nuestra proporción de alimentos debe abastecernos de la glucosa que se necesita para el cumplimiento de las funciones vitales. El cerebro no usa más que un combustible: azúcar, en la forma de glucosa. No le sirven las grasas ni las proteínas ni ninguna otra cosa, sino solo la glucosa, que toma del torrente sanguíneo para satisfacer sus necesidades. Si en la sangre no hay una cantidad de azúcar utilizable suficiente para satisfacer las exigencias del cerebro, empieza a sonar una alarma, y esa alarma son los síntomas de la hipoglucemia. De manera que el problema se reduce a no tener suficiente azúcar en la sangre. Para rectificar esta situación, basta con agregarle azúcar.

 

Es sumamente difícil tener hipoglucemia si se tiene abundante azúcar en la sangre, y aquí es donde por lo general se plantea la confusión. Es absolutamente imperativo que en el torrente sanguíneo se introduzca el tipo de azúcar correcto: cualquier tipo de azúcar procesado no haría más que empeorar las cosas. El tipo de azúcar que sirve para esta situación es la que se encuentra en la fruta fresca. Cuando está en la fruta se le llama fructuosa: en el cuerpo, se convierte en glucosa con más rapidez que ningún otro carbohidrato. Lo que es esencial recordar es que la fruta se ha de comer correctamente, y esto significa con el estómago vacío. Como el azúcar se encuentra en su estado natural y orgánico, atravesara rápidamente el estómago y en el término de una hora habrá pasado al torrente sanguíneo.

 

Si se sigue el programa propuesto en la II parte, se estará automáticamente comiendo fruta en la forma correcta, lo cual ayudara a eliminar la causa de la hipoglicemia. Para muchas personas que la han padecido durante años sin alivio, es posible que esta explicación suene en exceso simplificada, pero hemos tenido muchos casos de gente con hipoglucemias de larga data, muchas confirmadas en su existencia por la prueba de tolerancia a la glucosa, y que han conseguido eliminar el problema valiéndose de la técnica de la antidieta.

 

P. ¿Las mujeres pueden seguir este régimen durante el embarazo? (He aquí una pregunta a la que Marilyn puede responder mejor.)

 

R. Si, pero la preparación para tener un niño sano debe iniciarse antes de la concepción, seis meses por lo menos, o más si es posible. Dada la importancia que tiene la dieta durante el embarazo, es aconsejable que cada futura mamá consulte con su médico antes de introducir cambios. Sin embargo, durante el embarazo no es nunca demasiado tarde para mejorar gradualmente la dieta. Cualquier cambio de naturaleza positiva que se haga solo puede mejorar el estado de la madre y del hijo, y hacer que el parto sea más fácil.

  

El programa satisface todas las exigencias dietéticas de la madre y el niño durante la gestación. Dado el amplio consumo de fruta fresca que se recomienda, el principal requisito - combustible abundante, en forma de glucosa queda satisfecho. Muchos de los ingredientes de las cotidianas ensaladas crudas ayudan a satisfacer las necesidades de glucosa, y las ensaladas proporcionan además a madre e hijo los minerales necesarios para un crecimiento y un desarrollo adecuados. De hecho, la mejor dieta durante el embarazo (y en cualquier otro momento) es aquella en la que predominan las frutas y verduras crudas, y algunas nueces y semillas crudas. Con eso se tendrá toda la provisión de combustible, aminoácidos, minerales, ácidos grasos y vitaminas que hacen falta para mantener un elevado nivel de salud. Este programa es más que adecuado para satisfacer tales exigencias. Que los alimentos estén adecuadamente combinados asegura que en cada comida se disponga de un máximo de sustancias nutritivas para la absorción, con un mínimo de desperdicio. Una dieta adecuada asegura un embarazo grato y lleno de alegría en tanto que si es inadecuada, esta hermosa experiencia puede convertirse en una dura prueba.

 

Es frecuente que a las embarazadas les aconsejen beber mucha leche pasteurizada para asegurarse de que disponen del calcio suficiente para la correcta formación de los dientes y huesos de su hijo. La verdad es que la mayoría de los adultos no cuentan con las enzimas digestivas -lactasa y renina- necesarias para obtener el calcio de la leche, que viene asociado con un complemento proteico indigerible, la caseína. Además, la pasteurización hace que el calcio sea inaprovechable debido a las modificaciones causadas por el calor3  Para estar seguras de que tienen un aporte adecuado de calcio utilizable, las embarazadas deben recordar que este se encuentra en abundancia en la fruta fresca, las legumbres, coles, lechuga y otras verduras de hoja, nueces y semillas (especialmente almendras y sésamo), espárrago e higos. El zumo de naranjas fresco ayuda al cuerpo a fijar el calcio, de acuerdo con lo que dice el doctor Hebert Shelton en The Hygienic Care of Children. Para el metabolismo del calcio también es necesaria una irradiación solar adecuada. El feto almacena en sus tejidos una provisión de calcio, de la que se abastece durante las últimas etapas del embarazo, de modo que para una embarazada es importantísimo obtener y fijar el calcio necesario para ella y para su hijo desde los primeros meses de embarazo.

 

3. Hay varias autoridades en higiene que dicen la misma cosa sobre el tema de la utilización del calcio proveniente de la leche de vaca pasteurizada que es imposible para nosotros. Además de Herbert Shelton, N. W. Walker y Robin A. Hur, ya citados. Se cuentan entre ellos Joyce M. Kling, ‘’Lesson 55, Prenatal Care for Better Infant and Maternal Health and Less Painful Childbirth”, The life Science Health System, Austin, Texas, Life Science, 1984. M. Bircher-Benner. Eating Your Way to Health, Baltimore, Penguin Books, 1973.

 

A las embarazadas se les aconseja también que beban leche para tener una abundante secreción láctea para el bebe. El consejo es ridículo. ¿Acaso las vacas beben la leche de otra especie para aumentar la secreción láctea? !Por cierto que no!. Comen hierba y cereales en abundancia. La hembra humana, como la de todos los demás mamíferos, automáticamente segrega leche cuando es necesaria, y lo que la hace más rica y abundante es el consumo generoso de frutas y verduras frescas. De paso, si a alguna joven mamá le dan a tomar ácido fólico ‘’para la leche”, lo mejor es que lo sustituya por una ensalada verde cada día: una fuente estupenda, natural y fácilmente accesible de ácido fólico.

 

Recordemos que no es la cantidad de calcio contenida en los alimentos que ingerimos lo que importa, sino la proporción de este que realmente se utiliza (se absorbe y se fija). La administración de suplementos de calcio durante el embarazo no nos aporta calcio utilizable y con frecuencia es causa de nocivos depósitos de calcio en la placenta.

 

Lo que aportan estos suplementos (por más que se los llame orgánicos) es calcio inorgánico, que nuestro cuerpo, simplemente, no puede usar. El doctor Ralph C. Cinque ha realizado abundantes experimentos mientras investigaba este asunto, y la información que aquí ofrecemos ha sido tomada directamente del material por el publicado.5   También aquí nos encontramos frente a una diferencia de puntos de vista. La higiene natural se opone diametralmente a que se tomen vitaminas y minerales de fuentes distintas de las naturales y aquí natural significa huertos y cultivos, no píldoras. Estoy segura de que los defensores de ambas maneras de pensar podrán manifestar de maneras muy convincentes sus puntos de vista. El hecho es que, de acuerdo con la higiene natural, que es básicamente el tema de este libro, todos los suplementos vitamínicos y minerales, en cuanto están fraccionados, son recibidos y tratados por el cuerpo como desechos tóxicos. Lo mismo que en muchos  puntos referentes a la nutrición, algunos médicos tradicionales comienzan ya en este aspecto, a reconocer el punto de vista naturista. La doctora Vicki G. Hufnagel, en una charla pronunciada en la decimocuarta conferencia anual de la nutrición, patrocinada por la Junta  Lechera de California, expresó:

 

‘’Estamos empezando a entender el daño que pueden causar al embrión; las vitaminas son fármacos. La doctora Hufnagel es obstetra y ginecóloga. El doctor Myron Winick, director del Instituto de Nutrición Humana de la Universidad de Columbia, dice:” Hay personas que se toman las píldoras de vitaminas como si fueran caramelos, sin entender que son medicamentos. Y todos sabemos que no hay medicamentos seguros, sino solamente dosis seguras”.             

 

Mucho mejor que tomar calcio manufacturado seria abonar con cal los sembrados y después comer verduras de hoja que nos abastecerán abundantemente de calcio orgánico aprovechable. Es importantísimo que se entienda que las deficiencias de calcio no solo resultan de tomar cantidades insuficientes de este elemento, sino también de comer en exceso y de combinar mal las comidas, prácticas que afectan gravemente a la digestión y la absorción. Estar embarazada no significa tener licencia para comer en exceso. Un aumento de peso que supere los nueve a trece kilos puede dar como resultado un feto demasiado grande y un parto de alto riesgo6. Las embarazadas tienden a comer en exceso cuando lo que ingieren son alimentos muy procesados y adulterados; lo que hacen es responder a las señales de su cuerpo, que avisa que sus necesidades de nutrición no están satisfechas. La antidieta insiste en los alimentos más nutritivos, tanto para la madre como para el niño, y ayudará a mantener el peso dentro de los límites señalados.

 

5. Ralph C Cinque, ‘’Lesson 55, Prenatal Care for Better Infant and Maternal Health and Less Painful Childbirth”, The Life Science Health System, Austin, Texas, Life Science, 1984. Rose Dosti, ‘’Nutritonal Needs Greater for Pregant Teen-agers, Over 30s”, Los Angeles Times, 31 Mayo 1984. ‘’Vitamin Megadoses Can Be Harmful”, Los Angeles Times,  20 dic.1983.

 

Digamos de paso que durante el embarazo, más que en cualquier otro momento, hay cosas que son peligrosas, y este programa ayudara a ir eliminando gradualmente muchas de ellas. La placenta, aunque se supone que actúa como un filtro que protege al feto de sustancias dañinas que pudiera ingerir la madre, no es eficaz para excluir fármacos, alcohol nicotina y alquitrán, cafeína, sal, vinagre, y los aditivos y conservantes químicos que se encuentran en los alimentos procesados. Al seguir el programa, automáticamente la embarazada estará eliminando estas influencias dañinas. Ninguna de estas sustancias está incluida en ninguno de los menús propuestos, excepción hecha de la sal, que se indica siempre como ingrediente optativo. En lo que respecta a otras sustancias más dañinas, seamos sinceros por el bien de nuestros futuros hijos. Recetadas o no, no hay medicinas ‘’seguras” que se puedan tomar durante el embarazo, pese al hecho de que a muchas embarazadas se les sigue aconsejando que las tomen. La talidomida no fue más que la punta visible del iceberg.

 

6. En mi ultimo embarazo aumenté sólo algo más de seis kg en total, y tanto el bebe como yo teníamos excelente salud. Una hora después del nacimiento, estaba levantada y bañándolo.

 

Todos los fármacos, desde la aspirina a los analgésicos y los tranquilizantes, llevan consigo el riesgo de deformaciones y retardo mental para el feto. El consumo de alcohol durante el embarazo puede dar como resultado el síndrome de alcoholismo fetal, una deformación de la cara y la cabeza que con frecuencia va acompañada de retardo mental. La cafeína contenida en el café, el té, las gaseosas y el chocolate, lo mismo que muchas otras drogas, ha sido causa de defectos congénitos. También fumar priva de oxígeno al feto y da como resultado partos prematuros, reducido peso al nacer y retardo mental.

 

Es evidente que en el programa no tiene cabida ninguna de estas sustancias. El hecho de que las mencione aquí responde a mi deseo de hacer que las embarazadas tengan mayor conciencia del efecto que pueden tener sobre un niño por nacer. En los Estados Unidos se observa actualmente un 12 por ciento o más de defectos congénitos, y esta cifra va en aumento año tras año a medida que se incorporan más sustancias químicas y tóxicas a nuestra dieta y a nuestro medio.

 

El embarazo es una época especial, que más que ninguna otra exige estar especialmente consciente de las necesidades del cuerpo. Seguir el programa asegurará a la futura madre la alimentación adecuada, lo mismo que la provisión de aire fresco y de sol, que son factores tan importantes para un embarazo sano. Otros son el descanso abundante y el ejercicio físico practicado con regularidad.

 

En ocasiones hay quien tiene necesidades especiales, individuales. Todo cambio dietético durante el embarazo debe efectuarse en forma gradual y bajo la supervisión del médico.

 

Con esto concluye la I Parte, en la que he procurado dar al lector una comprensión clara de cuales son los cambios que habrá de efectuar en su estilo de vida para terminar de una vez por todas con su problema de peso, y por qué le conviene hacer esos cambios. En la II Parte, Marilyn dará algunas importantes indicaciones sobre cómo hacer esos cambios de manera tal que el nuevo estilo de vida de ellos resultante sea duradero. Basándose en su conocimiento de dietética, en sus antecedentes de profesora de alta cocina doméstica y en su bien fundada comprensión de los principios de la higiene natural, Marilyn ha preparado una serie de importantes indicaciones y sugerencias, como ejemplificación de las cuales se ofrece una muestra de menús para una semana, que puede servir como base para que el lector organice su propia selección de comidas, deliciosas, bien combinas y de alto contenido en agua. El programa ha sido pensado para llegar más rápidamente al objetivo de rebajar de peso, al mismo tiempo que se inicia la importantísima desintoxicación de todo el organismo.

 

Para empezar a rebajar de peso y adoptar un nuevo estilo de vida no nos falta ahora más que un paso, que es dar vuelta la página para empezar con...

 

II PARTE

 

EL PROGRAMA

 

Por Marilyn Diamond

 

Introducción

 

La primera vez que consulté a Harvey en su condición de especialista en nutrición, en 1975, estaba yo atravesando la crisis de salud más importante de mi vida. Acudí a su consulta con muy mala disposición de ánimo. Yo tenía antecedentes médicos en la familia y arrastraba una larga historia de tratamientos médicos, pero nunca, que yo pudiera recordar, me había sentido realmente bien. El exceso de peso no era mi mayor preocupación por entonces, aunque eso no quiere decir que no fuera una de mis preocupaciones. Debo confesar, sin embargo, que desde el comienzo de mi adolescencia no había estado contenta con la forma de mi cuerpo, y que desde aquella época había usado siempre tacones altos para parecer más delgada.

 

Mi verdadero problema, aunque en aquel momento no lo supiera, era que me encontraba totalmente falto de energía. Me sentía terriblemente mal y me costaba muchísimo hacer frente a mi vida. En realidad, lo que sentía no era nada excepcional. Los estados de carencia de energía son la base de muchos de los problemas físicos, psicológicos y emocionales que sufren hombres, mujeres y niños en los Estados Unidos. Mis síntomas eran los habituales: dolor de estómago, molestias, erupciones cutáneas, depresión, confusión, súbitos cambios anímicos y estallidos emocionales. Lo que me asustaba era que mi estado iba empeorando progresivamente. Tras haber terminado mi carrera universitaria con las mejores calificaciones y medallas, a los 31 años, con dos niños pequeños, me pasaba gran parte del tiempo deprimida y llorando, preguntándome que podía hacer para volver a sentirme bien y poder así seguir adelante con mi vida. Ninguna medicación, terapia ni tratamiento de los que intenté durante años había logrado mejorar ni cambiar mi situación. Durante mucho tiempo estuve tomando medicinas para mi estómago y mi aparato digestivo debilitados, tranquilizantes para la tensión nerviosa y recibiendo inyecciones para el dolor, mientras teorizaba con los expertos sobre mi mal estar físico, mental y emocional. Pero, jamás hubo nadie, salvo Harvey, que me preguntase que comía.

 

La higiene natural, tal como el la enseñaba, me dio respuesta a cuestiones referentes a mi salud, para las cuales yo había renunciado ya a encontrar alguna. ¿Qué fue lo que aprendí? ¡Todo lo que necesitaba saber para ayudarme a mí misma a sentirme bien! Aprendí que si me encontraba dolorida y sin fuerzas era porque durante la mayor parte de mi vida había recargado mi organismo con una alimentación errónea. Como en mi país, durante muchas décadas, no había estado de moda amamantar a los bebés, yo me conté entre los millones de niños que jamás recibieron leche materna, el único alimento que la naturaleza destina a las criaturas de la especie humana y que es el único adecuado para ellas. En su último libro, How to Raise a Healthy Child in Spite of Your Doctor (Cómo criar hijos sanos a pesar de su médico), el doctor Robert S. Mendelsohn escribe: Dar el pecho a los niños es poner los cimientos de un desarrollo físico y emocional saludable. La leche materna, de eficacia probada durante millones de años, es el mejor alimento para los bebés porque es el perfecto sustento que les ofrece la naturaleza2

 

¿Cómo llegó nuestra sociedad a tal extremo de ignorancia que efectivamente no sabíamos la importancia que tiene la leche materna para la futura salud de nuestros hijos? El doctor Mendelsohn sin vacilar, culpa a los fabricantes de leches en polvo para bebés y a sus motivaciones comerciales, e igualmente a los pediatras que les ayudaron a vender sus productos. Echa en cara a los obstetras y a los pediatras el no haber subrayado con suficiente energía la importancia de amamantar. Como resultado, millones de niños en nuestra sociedad se han criado y se siguen criando con leche en polvo y leche de vaca, las cuales tienen un exceso de proteínas y, según algunos investigadores, una forma de calcio más tosco y, por consiguiente, menos absorbible que el que se encuentra en la leche materna. En mi caso, eso me produjo un alto grado de acidificación en la infancia, frecuente urticaria que me debilitaba increíblemente, problemas articulares que finalmente exigieron intervenciones quirúrgicas en ambas rodillas y un debilitamiento del sistema nervioso. Como es típico en los Estados Unidos, desde muy temprana edad me habían alimentado con carne. Dado que soy vegetariana por naturaleza (aunque esto no lo descubrí hasta los 31 años), mi incapacidad para digerir la carne dio por resultado dificultades digestivas tan dolorosas como persistentes. Como mi madre era una excelente anfitriona capaz de cocinar para auténticos gourmets, desde temprano entré en contacto con la gastronomía. Desde mi infancia había viajado mucho y pronto conocí la cocina internacional. En mis años universitarios tuve ocasión de trabajar, en Avignon, con un cocinero francés de provincia, Arman Ducillier. Todo esto configuró de manera decisiva mi identidad y mi estilo de vida, y en un principio se me hizo difícil ver que en eso estaba la raíz de mis problemas de salud. Pero la verdad lisa y llana era que las comidas que había estado ingiriendo dañaban mi cuerpo, privándome de la energía necesaria para afrontas otros aspectos de mi vida.

 

Cuando puse en práctica los principios que me recomendó Harvey -los mismos que acababa de explicar al lector-, perdí 10 kilos. En solo seis meses, y por primera vez en mi vida adulta me sentí orgullosa y cómoda con mi cuerpo. ¡Es una sensación de euforia que todo el mundo se merece! Pero, sin embargo para mí fue más importante el cambio en mi manera de ver las cosas. La nube de depresión bajo la cual había estado viviendo durante años empezó a disiparse, y comencé a tener días enteros de tranquilidad. Solo alguien que haya padecido el agotamiento de una depresión mental y física puede entender el tremendo alivio que eso significa. Mientras mi cuerpo se esforzaba por recuperar su equilibrio, yo advertí que por fin podía llevar la vida productiva y gratificante que una vez había soñado. ¡Me sentía como si me llevaran de vuelta al país de los vivos!

 

Una cosa fue evidente desde el principio: si estaba decidida a seguir sintiéndome bien, sería necesario renunciar a mi tradicional actitud de gourmet cuando se tratase de preparar comidas. Lo vi claramente durante la desintoxicación,3 en las ocasiones en que mis papilas gustativas ansiaban los antiguos placeres, y en que, al consentirme esos placeres, volvía inmediatamente a sentirme mal. Trabajando con Harvey, empecé a preguntarme que haría la gente cuando, como yo, se diera cuenta de la importancia de una saludable pérdida de peso. ¿Cómo podrían hacer una transición cómoda que los apartase de sus hábitos tradicionales de alimentación? Lo que yo necesitaba y lo que necesitarían otros, era una manera nueva e interesante de preparar comidas deliciosas y al mismo tiempo nutritivas, capaces de agradar al paladar, satisfacer las necesidades fisiológicas y permitir la desintoxicación. Valiéndome de mis energías creativas, que siempre alcanzaban su punto máximo en la cocina, y recurriendo a mis extensos antecedentes de alta cocina y artes culinarias, empecé a estudiar un estilo ALTAMENTE ENERGÉTICO de cocina casera y nutritiva, capaz de satisfacer mis deseos de comida variada y sabrosa y de mantenerme dentro del programa de desintoxicación, sintiéndome mejor y más fuerte cada día que pasaba. Posteriormente, y tras haber estudiado la haute cuisine francesa e italiana, y preparaciones típicas de diversas culturas y etnias, profundicé en el conocimiento de la cocina china, la india y las del Oriente Medio. Durante esa época me gradué también en Ciencias de la nutrición en el American College of Health Science.

 

3. Recuerda que una saludable pérdida de peso es un aspecto importantísimo de la desintoxicación.

 

Harvey había comenzado ya a interesarse en la higiene natural seis años antes de que nos conociéramos, y se sentía mucho más cómodo que yo con un régimen de frutas y verduras. El ya había pasado por el período de transición en que se renuncia a muchos de los alimentos que no son benéficos y se aprende a sustituirlos por otros que si lo son. Ya había superado la mayor parte de las nostalgias con que yo apenas empezaba a luchar. Harvey me enseñó muchas de las comidas que a él le habían gustado al comienzo de su transición, pero ambos entendimos que desintoxicar y hacer adelgazar de forma permanente a los norteamericanos hacía necesario pensar en una amplia variedad de comidas, para que la experiencia les supiera a placer y no a medicina. Nuestras comidas se convirtieron para mí en un desafío: ver qué podía ocurrírseme que fuera delicioso y llenara mucho, que les gustara a los niños y que nos hiciera bien a todos. ¡Tuve que ejercitar mi creatividad con las verduras! Con frecuencia, la hora de las comidas se convertía en un momento de bulliciosa colaboración familiar. Fueron momentos verdaderamente divertidos, y hemos querido que el programa mantenga ese espíritu de alegría, para que el hecho de pasarse a la antidieta pueda ser también el comienzo maravilloso de la mejor parte de nuestra vida. Este intento está en la base del programa que presentamos. Estos menús lograran que comer sea una fiesta para las papilas gustativas y una bendición para el cuerpo.

 

Están pensados para poneros en armonía con los ciclos naturales del cuerpo y para ayudaros a adoptar un nuevo estilo de comer y de vivir, de modo que jamás tengáis que volver a luchar contra el exceso de kilos. Se trata de ideas que os permitirán, sin esfuerzo, aplicar los principios que hemos enunciado, e iniciar la desintoxicación del organismo. Una vez iniciada, la desintoxicación proseguirá automáticamente, durante todo el tiempo que os mantengáis fieles a los principios enunciados. También la pérdida de peso será automática, ya que el cuerpo, si tiene la energía necesaria para hacerlo, se sitúa por sí solo, alegremente, en el peso que más le conviene.

 

Pensad que las próximas semanas representarán un período de transición en vuestras vidas. Si seguís los menús sugeridos, y sobre ese modelo programáis otros, automáticamente estaréis comiendo fruta en la forma correcta, y consumiréis una cantidad adecuada de alimentos con alto contenido acuoso, a la par que combinaréis adecuadamente lo que comáis. En nuestra práctica, que incluye talleres de cuatro semanas de desintoxicación (en los que muchas personas pierden fácilmente entre siete y once kilos) hemos comprobado que la manera más simple de adoptar un nuevo estilo de alimentación y de vida es seguir durante cuatro semanas y paso a paso, una muestra de lo que es ese estilo. Tened presente que eso es precisamente vuestro programa, una muestra. No es el único régimen que da resultado. Ni es eso lo que propone la antidieta, sino un ejemplo de como usar correctamente los principios en la vida diaria. El objetivo principal es mostrar el uso libre y creativo de tales principios, sin aprisionaros en un régimen que hayáis de usar de la misma manera que antes usabais las dietas... hasta aburriros al punto de tener que volver a vuestros antiguos hábitos de alimentación. Por eso, en la sección de menús no hay reglas rígidas ni estrictas. Las porciones quedan más o menos libradas a la interpretación personal. Os alentamos a comer hasta sentiros satisfechos y a sustituir algún componente del menú por otro, tomado de otro día y que os guste más. Una vez que hayáis completado el programa ya sabréis comer de acuerdo con los principios y os sentiréis seguros de vuestro nuevo estilo de alimentación y de vida. Si no fuera así, es mejor repetir el programa hasta que lo estéis; a algunos les cuesta más que a otros el aprendizaje de algo nuevo, y esto es algo nuevo: la habilidad de comer con placer y alegría para alcanzar y mantener el peso natural del cuerpo.

 

Ahora tenéis la información básica necesaria. Es el momento de pasar a la práctica del programa y probar personalmente...

 

1

 

El desayuno

 

En lo sucesivo, tus comidas de la mañana serán ligeras. Y difícilmente variarán. DIARIAMENTE HASTA EL MEDIODIA PUEDES TOMAR TANTO ZUMO DE FRUTA FRESCO Y COMER TANTA FRUTA FRESCA COMO DESEES. Eso te dará la seguridad de que durante el transcurso del ciclo de eliminación, tu cuerpo podrá dedicarse plenamente a este proceso, y no a la digestión. Tienes total libertad para comer tanta fruta como necesites para sentirte satisfecho, pero naturalmente, se trata de que la comas con el estómago vacío. Procura iniciar cada día con un zumo de fruta fresca, si te es posible: naranja, manzana, mandarina, melón, piña. Recuerda que lo mejor será que te lo prepares tu mismo; para ti, un extractor de zumos será prioritario, o por lo menos, un simple exprimidor de cítricos.

 

Cuando te apetezca, come un poco de fruta fresca durante la mañana. Nuestra recomendación es que en un período de tres o cuatro horas comas varias raciones de fruta. Una ración de fruta corresponde a la cantidad que pueda dejarte con una sensación de satisfacción. Puede ser una naranja o un tazón con cuatro naranjas cortadas. Puede ser una manzana, pero también dos melocotones cortados y salpicados con una cucharada de uvas pasas. Puede ser medio melón o una tajada bien gruesa de sandía, o bien uno o dos plátanos. El consumo de fruta es un arte que cada uno tiene que cultivar. Lo que importa es que comas lo suficiente para quedar satisfecho. No importa si para eso necesitas una fruta o un plato lleno. Como dice Harvey: Por las mañanas, a algunos les gusta comer fruta; otros prefieren un zumo, otros un vaso de agua tibia con limón exprimido. Los más importante que puedo deciros es que no nos proponemos imponer ninguna ley férrea que haya que respetar sin apartarse un ápice. Estos son, más bien, principios que habréis de adecuar en la forma conveniente a vuestro personal estilo de vida.

 

Aprende a escuchar los requerimientos y necesidades de tu cuerpo. NO COMAS EN EXCESO NI TE QUEDES CON HAMBRE, COME HASTA SATISFACERTE. No te atiborres para compensar la sensación de vacío que quizá sientas al no tomar tu habitual desayuno pesado, ni te saltes la fruta porque no te apetece comerla. LA FRUTA ES NECESARIA, porque proporciona el contenido acuoso y el combustible que tanta falta hace para la desintoxicación.

 

A medida que transcurre la mañana, si sientes hambre y estás empezando a añorar algo más sustancioso, come un par de plátanos: permanecerán en tu estómago un poco más que las frutas jugosas y te darán una mayor sensación de plenitud. No hay inconveniente en que comas más de uno, pero asegúrate de que estén bien maduros. Si están verdes, el color indica que el almidón todavía no se ha convertido en azúcar. Las manchas marrones en la piel del plátano indican que el almidón ya se ha convertido en azúcar.

 

Lo que no debes comer para nada durante el período que estés empeñado en perder peso son dátiles y frutas secas. Aunque son estupendos alimentos naturales, y muy energéticos, contienen tanta azúcar concentrada que te impedirán bajar de peso. Y como es fácil pasarse cuando se los come, lo mejor es evitarlos completamente hasta que hayas rebajado por lo menos parte del peso que te interesa perder. En última instancia, cuando estés aproximándote a tu peso ideal, verás que son una solución perfecta para cuando eches de menos los dulces procesados, tan poco saludables. Inicialmente, sin embargo, pueden ser contraproducentes, especialmente si el autodominio no es tu fuerte.

 

Una regla importante que has de tener presente es que se puede comer fruta (jugosa) hasta veinte minutos o media hora antes de almorzar. Si has comido plátanos, déjales cuarenta y cinco minutos para que salgan del estómago. Los melones son la fruta con mayor contenido de agua, y se recomienda comerlos antes de cualquier otra, porque salen con mayor rapidez del estómago.

 

Si te gusta hacer una comida durante la mañana, prueba con una ensalada de frutas. Si tienes hijos, intenta poco a poco que empiecen el día con un zumo de frutas fresco y también con una ensalada de frutas. Aunque estén acostumbrados a desayunos abundantes y mal combinados, si hacen la transición y comienzan a comer fruta por la mañana, tendrán mucha más energía para su trabajo que cuando su cuerpo se veía obligado a desperdiciarla para satisfacer las exigencias del aparato digestivo.

 

Cuando empezamos a desarrollar el programa, mis dos hijos estaban en la escuela primaria Nos llevó más de un año ayudarles a abandonar el hábito de una comida abundante por la mañana. Aunque yo nunca los presioné, me aseguré bien de que lo primero que comieran por la mañana fuese fruta. Después, si aún no estaban satisfechos, les ofrecía una tostada de pan de trigo integral con mantequilla no pasteurizada, o galletas integrales y zumo de manzanas, pero la mejor idea que se me ocurrió fue darles tazones de verduras cocidas al vapor, bien calientes, después de la fruta de la mañana De este modo, seguían tomando alimentos de alto contenido acuoso durante el importantísimo ciclo de eliminación. Por lo menos, los tazones de verduras cocidas al vapor son alimentos sanos y verdaderos, no como esos paquetes multicolores de preparados químicos que imitan comidas con que las industrias de la alimentación tientan a nuestros hijos.

 

Una vez que pudieron hacer la transición a corner fruta por las mañanas, mis hijos se dieron cuenta claramente de lo cansados que los hacía sentir comer cosas más pesadas antes del mediodía. Con el paso de los años, es raro que pidan alguna otra cosa que fruta antes del almuerzo. Su estado general ha mejorado; otros niños cogen resfriados con frecuencia, ellos no. Yo lo atribuyo al hecho, de que esta forma de vida permite que el ciclo de eliminación funcione regularmente y sin interrupción. Incluso hoy, que ya son adolescentes, es raro que coman nada antes del mediodía, salvo fruta.

 

Con el nacimiento de nuestro hijo, hace siete años, Harvey y yo pudimos comprobar con mayor claridad aún las indudables ventajas de no dar más que fruta a los niños por la mañana. Desde que nació, nuestro hijo muy raras veces vio su ciclo de eliminación interrumpido por el consumo de alimentos pesados antes del mediodía, en consecuencia no tuvo las mucosidades nasales, los dolores de oídos ni la tos que sufren la mayor parte de los pequeños, y que sus padres acogen ya como de rutina. Nuestro hijo no tuvo jamás los conductos tapados o bloqueados por desechos mucosos, porque día a día su organismo pudo completar el ciclo de eliminación. Su cuerpo no se vió obligado a acumular residuos como los de tantos niños a quienes de la mañana a la noche se atiborra de alimentos pesados. Tanto de bebé como cuando empezó a andar su carácter fue equilibrado y se mostró contento. Ahora, a los siete años, es alto, fuerte y de movimientos bien coordinados.

 

Las madres con quienes he trabajado en mi práctica y en nuestros talleres han obtenido los mismos resultados.

 

Una vez que comenzaron a destetar a sus hijos de los desayunos pesados, y en su mayor parte consumían frutas o verduras por las mañanas, es decir, alimentos puros y no cargados de productos químicos, su salud general comenzó a mejorar. Hubo un caso de dos niñas que iban a una escuela especializada en dificultades de aprendizaje, en California, que una vez iniciado el programa progresaron de manera tan notable que los maestros de la escuela se pusieron en contacto con los padres para descubrir que era lo que estaba produciendo cambios tan positivos.

 

La clave con los niños es no presionarlos (cosa que también es válida para algunos adultos de temperamento infantil). La presión crea tensiones, y cuando se trata de alimentación, aquellas se han de evitar siempre. Incluso el mejor de los alimentos, si se lo consume bajo presión o en un ambiente tenso, puede ser estropeado por un aparato digestivo afectado por los nervios. Para empezar, ofreced simplemente a vuestro hijo la alternativa de una ensalada de frutas. Comedla con él como si fuera un festejo, para compartir la experiencia positiva. ¡Será divertido! Ofrecedle tazones de verduras cocidas al vapor y aderezadas con mantequilla, en vez de los cereales azucarados y procesados que venden para niños. Ofrecedles rebanadas de pan integral tostado, con mantequilla. Por lo menos, vuestros hijos estarán comiendo comida de verdad. Poco a poco irán haciendo la transición. Dadles el ejemplo comiendo vosotros fruta por la mañana, y finalmente ellos también lo harán.

 

 

ORIENTACIONES PARA EL DESAYUNO

 

1. Comenzad el día con zumo de fruta FRESCO si lo deseáis. Cantidad recomendada: entre 250 y 400 gramos.

 

2. Durante la mañana, comed fruta cuando tengáis hambre.

 

3. Comed un mínimo de dos raciones de fruta en un período de tres horas.

 

4. La ingestión máxima de fruta debe regirse por vuestra necesidad. Comed tanto como queráis, sin exagerar y sin quedaros con hambre.

 

5. Comed el melón antes de las otras frutas.

 

6. Comed plátanos cuando tengáis mucha hambre y os apetezca algo más pesado.

 

2

 

Los zumos frescos

 

 

El lector advertirá, a medida que avance con el programa, que los zumos desempeñan un papel muy importante. ¡Pero, zumos frescos! De los que uno se prepara con su propio extractor, o los que le preparan, en su presencia, en un bar. También es posible encontrar zumos frescos envasados diariamente por algún establecimiento de productos naturales. Conviene pensar en comprar un extractor de zumos; es la forma más económica, puesto que cada vez que se compra un zumo, uno está pagando un extractor que no es suyo.

 

En esta época de tanta preocupación por los suplementos alimenticios, en que millones de personas consumen regularmente carísimas píldoras en nombre de la nutrición. Los zumos frescos son realmente la forma mejor y más auténtica de tales suplementos, aunque la mayor parte de las personas ni se den cuenta de ello. Todas las sustancias nutritivas que necesita el cuerpo humano se hallan en cantidades equilibradas en las frutas y verduras frescas. Y nuestro cuerpo solo puede usarlas cuando las recibe como parte del alimento completo en el cual se encuentran. De manera que es totalmente cierto que una dieta rica en frutas y verduras frescas y sus zumos satisface todas las necesidades de nutrición del cuerpo. Los zumos son lo mejor después de los alimentos completos, pues no son otra cosa que un extracto líquido de estos. No están excesivamente concentrados, como las dosis de megavitaminas, ni han pasado por ningún tipo de laboratorio ni de procesamiento. Cuando los preparan, uno puede ver de donde vienen. Hay muy poca diferencia entre las frutas y verduras enteras y sus zumos, estos nos proporcionan los elementos vitales para la regeneración celular y son, por consiguiente, un verdadero tratamiento para la longevidad.

 

Los zumos proporcionan un beneficio adicional: con su sabor delicioso, apagan la sed y nos satisfacen de tal manera que cada vez tendemos menos a las bebidas dañinas como las gaseosas, el café, el té, la leche y el alcohol. Para los bebés y los niños pequeños, dejando aparte la leche materna, no hay mejor alimento que los zumos.

 

Nunca insistiremos bastante en la importancia de consumir habitualmente zumos frescos, la única bebida que proporciona una AUTÉNTICA ENERGÍA VITAL, pese a las falsas afirmaciones publicitarias de otros brebajes dañinos. El hábito de beber gaseosas dietéticas, por la exclusiva razón de que alguien se ha gastado millones de dólares (o de pesetas) en convencernos de que son lo mejor para rebajar de peso, es el resultado de una inescrupulosa campaña publicitaria en contra de nuestro bienestar. Una mezcla de sustancias químicas fabricadas en laboratorio lo único que puede hacer es agregar toxinas a nuestro cuerpo, y no ayudarle a que se libere de ellas. Las gaseosas dietéticas solamente socavan nuestra salud y nuestra vitalidad.

 

Los zumos frescos son las únicas bebidas que pueden ayudarnos a perder peso y a sentirnos bien. BEBEDLOS SOLO CON EL ESTÓMAGO VACÍO, NO ACOMPAÑADOS NI SEGUIDOS INMEDIATAMENTE DE NINGÚN OTRO ALIMENTO. ¡Y disfrutad de ellos! Los zumos son enormemente benéficos. Recordad que hay que beberlos lentamente, mezclándolos con la saliva. Bebidos precipitadamente o con demasiada rapidez pueden alterar el nivel de azúcar en la sangre.

 

3

 

La escala energética

 

 

MAÑANA

Frutas frescas y zumos de frutas

Zumos de verduras frescos y ensaladas

Verduras al vapor, nueces y semillas crudas

Granos, pan, patatas, legumbres

Carne, pollo, pescado, lácteos

 

TARDE/NOCHE

 

Hemos diseñado la escala energética para ayudar a los lectores a que sean más productivos y eficaces durante el día, mientras permiten que su cuerpo se dedique a la eliminación de residuos tóxicos. La escala energética indica qué alimentos se han de comer en las primeras horas del día (frutas y verduras) y cuales más tarde, cuando se ha cumplido ya el trabajo del día y es posible descansar y permitir al cuerpo que concentre la energía restante en la digestión de patatas, cereales, productos lácteos y carnes. Como es natural, los alimentos más próximos a la indicación MAÑANA se pueden comer a cualquier hora del día, pero los que se aproximan más a la indicación TARDE-NOCNE no se han de consumir en las primeras horas, cuando la energía se necesita para otras cosas. (Quien siga un horario individual diferente del normal, por razones de trabajo nocturno, por ejemplo, verá que los ciclos corporales se adaptan a ese horario, si es constante. Aunque hay poca documentación sobre el tema, nuestras observaciones indican que es así). Un día determinado en que no se consuma más que frutas y verduras, y en que no se coma carne, cereales ni productos lácteos, será un día de máxima energía y máxima pérdida de peso. Los menús que ofrecemos en la muestra están basados en la escala energética, y en ella deben basarse también los que el lector confeccione por sí mismo.

 

4

 

Ideas y sugerencias para la antidieta

 

Cuando la gente empieza a introducir cambios en su estilo de alimentación y de vida, a veces se sorprende, agradablemente, por la variedad de cosas que todavía les está permitido comer. Son tantas las veces que hemos oído exclamar: Pero, ¿quiere usted decir que esto también?, que hemos decidido introducir algunos comentarios que permitan a los lectores entender con toda claridad que lo que les ofrecemos no es en modo alguno un programa restrictivo.

 

Empezaremos por insistir en que lean las etiquetas y eviten cualquier producto que tenga aditivos químicos. Recuerde: los aditivos químicos en los alimentos son toxinas en el cuerpo. Actualmente, en los supermercados pueden encontrarse productos que antes había que ir a buscar en las tiendas dietéticas y naturistas. Para que esta conveniente oferta de productos naturales, puros y sin aditivos, que tanta comodidad nos representa, se mantenga en los supermercados ¡hay que pedirlos!

 

Unas palabras sobre la fruta, tan importante en la antidieta. Ahora, la comercialización de este producto permite tener durante casi todo el año frutas y variedades que solían ser estacionales, con el enriquecimiento consiguiente de la posibilidad de elección. Pero esto no significa que quien esté satisfecho con lo clásico, manzanas, naranjas y plátanos, deba cambiar, sino solo que aquel a quien le apetezca la novedad dispone de una enorme variedad para probar. Solo hay que recordar que la fruta no se debe cocinar jamás, porque la cocción la transforma de alcalina en ácida.

 

Dicho esto, a elegir entre manzanas, plátanos, albaricoques, cerezas, dátiles, higos, naranjas, pomelos y mandarinas, melocotones y nectarinas, uvas, peras... sin olvidarnos de frutas hace un tiempo poco comunes, como las chirimoyas, kiwis, mangos y otras de origen tropical que nos acerca la importación.

 

Están también los tomates, pepinos, pimientos y aguacates, a los que se suele considerar como verduras, pero que botánicamente son frutos, porque tienen semillas. Es interesante saber que combinan bien, crudos, con otras frutas: por ejemplo, el aguacate con plátano, papaya o mango; el pepino con melocotones, naranjas o nectarinas. Además van bien con todas las verduras, crudas o cocidas, y con los carbohidratos feculentos como el pan, el arroz, las pastas o las patatas. Idealmente, estos son frutos que jamás deben cocerse, aunque ocasionalmente hagamos una excepción con los pimientos; pero el aguacate, el pepino y especialmente el tomate jamás deben cocinarse. Estos son frutos que deben comerse crudos y pueden ser una alternativa interesante cuando se desea algo fresco y jugoso, pero no dulce.

 

Salvo el aguacate, que permanece hasta una hora en el estómago, los demás pueden combinarse con otras frutas sin tener que esperar más tiempo.

 

Las frutas secas (pasas) son alimentos muy concentrados y hay que comerlas en pequeñas cantidades: prefiera las que han sido secadas al sol, sin adición de azufre.

 

En cuanto a las verduras, hay que comprarlas frescas siempre que sea posible, y cuando no se las consiga frescas, congeladas. Además de todo lo que nos viene enseguida a la mente al pensar en verduras (lechuga, zanahorias, apio, judías verdes, coles, calabacines, berenjenas, calabaza, setas y champiñones, cebollas y tantas otras), hay que tener en cuenta otras no tan conocidas pero que empiezan ya desde hace algunos años a frecuentar los mercados, como la col china, de forma parecida a la acelga, con unas pencas muy anchas, y de sabor más delicado que la col común, ideal para ensaladas (deliciosa con un aderezo de yogur y eneldo) y muy sabrosa guisada; las algas (hiziki, nori, kombu, wakame) que se encuentran en las tiendas naturistas y macrobióticas; los brotes (generalmente de soya, pero que también se pueden preparar con judías azuki, lentejas, rábanos. alfalfa, trigo, etc.), que pueden integrar ensaladas o, salteados, servir de acompañamiento a otros platos.

 

No nos olvidemos de las nueces y semillas, que se han de comer crudas y en pequeña cantidad, ya que son verdaderos concentrados de proteínas. Claro que al decir nueces nos referimos también a almendras, avellanas, pistachos, nueces de Cajú, coco, y hemos de insistir en que todos estos productos se deben consumir crudos, ya que en este estado sus elementos nutritivos, sumamente concentrados, son totalmente aprovechables para el organismo humano. Siendo fuente de proteínas (aminoácidos de alta calidad) y calcio, no dejan residuos tóxicos en el cuerpo, al contrario de lo que sucede con los productos lácteos y cárnicos. Hay que recordar, sin embargo, que en cuanto fuente de proteínas las nueces son más difíciles de descomponer que la fruta y las verduras, debido a su elevada concentración. Hay que evitar comerlas en exceso, y jamás comerlas tostadas, ya que una vez sometidas a este proceso son enormemente acidificantes. Las nueces crudas son una fuente excelente de aceites naturales. Cuando se incluyen frutos secos en una comida, no hay que comer ningún otro alimento concentrado.

 

Las mismas observaciones valen para las semillas, entre las que son bien conocidas las de girasol, amapola, calabaza y sésamo.

 

Una costumbre que afortunadamente se va extendiendo es la de abandonar el pan de harina blanca (es decir, desvitalizada y desprovista de fibra, de minerales y de vitaminas del complejo B) y reemplazarlo por panes elaborados con harina de uno o más cereales enteros, o con cereales germinados, y que en ocasiones cuentan con el agregado de harina de soja y semillas de sésamo. Naturalmente, también se elegirán cereales enteros y harinas integrales para cualquier tipo de preparación que se desee hacer en casa, lo mismo que para galletas y pastas Y conviene recordar que, aquí también, es la demanda lo que poco a poco va creando la oferta.

 

Respecto de las legumbres (lentejas, garbanzos, judías diversas, entre ellas las azuki, guisantes partidos, etc.) se ha de recordar que son alimentos concentrados y cuidar de no combinarlos con otros que también lo sean.

 

En lo tocante a carne y pescado, y puesto que se han de evitar siempre las grasas saturadas, el cerdo es la carne menos deseable, seguida por el buey y el pato, en este orden. No se recomienda ninguna carne ni pescado salado ni curado (frankfurters, embutidos, pescado ahumado) y siempre que sea posible se ha de comprar carne que no provenga de animales de criadero.

 

Con los aceites, se cuidará de que no sean refinados, sino solo prensados en frío, y con los aderezos preparados para ensalada, hay que asegurarse de que no contengan azúcar, vinagre ni aditivos. Las hierbas aromáticas, recogidas personalmente en el campo o compradas en una herboristería de confianza, mejor que envasadas, se pueden usar para realzar y variar el sabor y aroma de las comidas.

 

5

 

La ensalada como plato inicial

 

Uno de los aspectos más novedosos e interesantes de esta manera de bajar de peso y estar bien es hacer de la ensalada el plato principal. Se trata de un recurso cómodo y conveniente de tener a mano. Las personas con quienes hemos trabajado en forma directa lo han incorporado fácilmente a su estilo de vida, con grandes beneficios.

 

Como plato principal, una ensalada puede satisfacer muchísimo, y una vez entendido lo fácil que es prepararla comenzará a resultar, además, divertida. La idea básica para la preparación de este tipo de ensaladas es que con un poco de ingenio, todos los ingredientes que entran en una comida pueden formar parte de una gran ensalada, bien combinada y con alto contenido acuoso. Esta idea significa que la rnayor proporción de lo que se ingiere son verduras, frescas y vivas... y eso es su mayor ventaja. No importa qué sea lo que se agregue a las ensaladas; la mayor parte de la comida seguirán siendo alimentos vivos. Y lo que se le haya agregado se descompondrá más fácilmente en el organismo, y será digerido con más rapidez gracias a estar adecuadamente combinado y a la presencia de todas esas verduras crudas.

 

Desde hace años hemos estado estudiando y perfeccionando por lo menos una veintena de ideas, pensadas como plato principal, y se nos siguen ocurriendo otras nuevas. Esta en una de las ventajas que tiene esta idea, que sus posibilidades son variadisímas. En las páginas siguientes encontrarás, incluídas en la muestra de menús, algunas que se cuentan entre nuestras preferidas, y que pueden servir como base para que puedas combinar, en el mismo estilo, otras ensaladas abundantes, nutritivas y sabrosas que pueden desempeñar perfectamente el papel de plato principal. Atención, pues, a la Ensalada de arroz estilo Mediterráneo (pag 222) y a la Ensalada de pollo al curry (pag 228), ¡y a inspirarte en ellas! Mientras no las hayas comido, no sabrás realmente lo que puede ser una ensalada.

 

Otra ventaja de este tipo de comidas es que su preparación requiere muy poco esfuerzo, y sin embargo, desde el punto de vista del peso y de la salud, sus resultados son excelentes. Y por si fuera poco, una ensalada como plato principal siempre resulta barata. Te asombrará el poco gasto con que puedes alimentarte, alimentar a tu familia y quedar bien con tus amigos, adoptando este sistema. Además, son ensaladas que en general se pueden guardar de un día para el otro si queda algún resto... cosa bastante rara.

Durante el mes de antidieta, que te permitirá bajar de peso y sentirte bien al punto de que decidas convertirla en tu estilo de vida, las ensaladas como plato principal serán una parte vital de tus comidas. Por eso incluimos dos de ellas en la muestra de menús para una semana: están pensadas para ayudarte a perder peso y a sentirte bien, rápida y cómodamente. Saca partido de ellas y disfrútalas. Son fáciles de hacer, y lo que te resultará más gratificante es que te levantarás siempre de la mesa sintiéndote completamente satisfecho. RECUERDA QUE PUEDES SUSTITUIR CASI CUALQUIER COSA POR UNA ENSALADA COMO PLATO PRINCIPAL; TAMBIÉN PUEDES SUSTITUIR CUALQUIERA DE ESTAS ENSALADAS POR OTRA.

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Orientaciones para un estilo de vida

 

-Recuerda que esta muestra de menús no es más que un ejemplo de cómo se puede comer de acuerdo con los principios. En las recetas puedes cambiar los ingredientes, si prefieres otros, o bien prescindir de los que no te gusten. No siempre se especifican las cantidades, porque lo que recomendamos es que cada uno coma lo que necesite hasta quedar satisfecho. Hemos confeccionado menús ideales sin dejar por ello de estar seguros de que tu período de transición será tan placentero como lo fue para nosotros el nuestro. Los estupendos resultados que, como bien sabemos, alcanzarás sin dejar por eso de disfrutar de la comida, nos dan la seguridad de que no será frecuente que quieras volver a un estilo de vida menos saludable.

 

-Siempre que puedas, usa fruta y verduras frescas, y cuando no dispongas de ellas, prefiere los congelados (es decir, conservados sin azúcar ni salsas).

 

-En la sección siguiente, las recetas están pensadas para la alimentación de una familia, no solamente para quienes desean bajar de peso. Muchas han sido probadas con niños.

 

-EN CUALQUIER OCASIÓN PUEDES SUSTITUIR EL MENÚ QUE SUGERIMOS (O QUE TÚ TE HAYAS ORGANIZADO) PARA LA CENA POR UNA ENSALADA COMO PLATO PRINCIPAL.

 

-Si tienes hambre, puedes comer fruta tres horas después del almuerzo.

 

-Si tienes hambre, puedes comer fruta tres horas después de la cena.

 

-Usa aderezos y condimentos preparados que no lleven aditivos ni conservantes químicos, ni azúcar, ni glutamato, pues estos sólo agregan toxinas al cuerpo.

 

-En los aderezos para ensaladas, evita el vinagre. Es un fermento que suspende la digestión salival y retarda la digestión de los almidones (carbohidratos). Sustitúyelo por zumo de limón.

 

-Evita el consumo excesivo de ajo y cebollas crudas, que pervierten las papilas gustativas y son causa de que a uno le apetezcan las comidas pesadas.

 

-No consumas más que pan hecho con harina integral

 

-Cualquier almuerzo puede ser sustituido por fruta fresca o por una ensalada de fruta fresca (sin azúcar).

 

-Si restringes el consumo de productos lácteos, recuerda que las nueces crudas son una abundante fuente de calcio, especialmente indicadas para las mujeres que quieran contrarrestar la pérdida de calcio normal al comienzo del ciclo menstrual.

 

-No hay inconveniente en que sustituyas los productos indicados por los que tú elijas. Prefiere los productos regionales frescos a los congelados. El programa es flexible para dar cabida a las diferentes disponibilidades debidas a razones geográficas. MIENTRAS SE SIGAN RESPETANDO LOS PRINCIPIOS, CUALQUIER VARIACIÓN ES ACEPTABLE Y DARÁ RESULTADO.

 

-Siempre puedes hacer una comida mÁs liviana de lo que está indicado, pero procura abstenerte de hacerlas más pesadas. Pero, si siempre las haces más livianas, es posible que el proceso de desintoxicación se acelere, con lo que corres el riesgo de sufrir cierta incomodidad, de manera que procura atenerte lo mejor posible a lo que sugerimos.

 

-Los tiempos de preparación aproximados para cada receta incluyen el tiempo de cocción.

 

¡NO COMAS EN EXCESO!

 

Aún los alimentos de más calidad y más nutritivos se echarán a perder en tu organismo si los comes en exceso, de manera que NO LO HAGAS. Si tienes tendencia a comer en exceso, te será útil entender cuáles son las razones fisiológicas que lo explican. Dejando de lado las causas psicológicas, hay dos razones fisiológicas principales para el hábito de comer demasiado. Es importante conocerlas, ya que en ocasiones son más fáciles de tratar y corregir que las causas psicológicas. Además, es frecuente que tras haberlas modificado se puedan corregir mas fácilmente las causas psicológicas.

 

Una de las razones por las que con frecuencia comemos excesivamente es que nuestro cuerpo no absorbe sustancias nutritivas. Éstas son absorbidas por los intestinos, pero, si las diminutas cilias o filamentos que se encargan de la absorción están obstruidos, por mucho que comamos, nuestro cuerpo no estará bien nutrido. Las cilias pueden quedar fácilmente obstruidas por los productos de desecho de los alimentos que el cuerpo es incapaz de metabolizar y utilizar eficazmente. Cuando, como resultado de tal obstrucción, se paraliza la absorción de sustancias nutritivas, el cuerpo manda una señal de alarma, anunciando que no lo han alimentado, y por más que hayamos acabado de comer, sentimos deseos de comer más.

 

Otra razón que lleva a comer en exceso es el consumo de alimentos no nutritivos, como las habituales coservas de mala calidad, los cereales procesados para niños (y adultos), y otras comidas excesivamente procesada También en este caso el cuerpo da la señal de alarma y pide más comida, porque DESDE EL PUNTO DE VISTA NUTRITIVO, está literalmente muriéndose de hambre. No hay mejor manera de estar mal nutrido que comer un exceso de alimentos procesados y conservas. Un cuerpo mal nutrido no dejará de clamar para que lo alimenten, aunque el individuo esté comiendo en grandes cantidades. Si esas grandes cantidades corresponden a conservas, embutidos y otros alimentos desnaturalizados y excesivamente procesados, el cuerpo siente que se va muriendo lentamente de hambre. Se podría decir que la razón de que más del 60 por ciento de la población de los Estados Unidos esté excedida de peso es que en aquel país la gente come demasiado, al tiempo que se va muriendo poco a poco de hambre gracias a los alimentos industrializados y desnaturalizados típicos de los norteamericanos.

 

Este nuevo estilo de vida te ayudará a enfrentar esas dos causas del comer en exceso. La gran cantidad de alimentos con elevado contenido de agua ayudará a limpiar los intestinos y a desatascar las cilias, de modo que el cuerpo podrá empezar a absorber sustancias nutritivas. Como en este programa no se incluyen más que alimentos sanos y frescos, altamente nutritivos, tu cuerpo empezará a sentirse nutrido por los alimentos que ingiere. En pocas palabras, ya no necesitará sonar la señal de alarma pidiendo más comida, puesto que recibirá regularmente toda la que necesita para una limpieza y una nutrición adecuadas.

Si en un primer momento sigues sintiendo necesidad de comer en exceso, no te inquietes. Continúa con el programa y deja que tu cuerpo se depure. Come frutas frescas y jugosas y verduras crudas cuando sientas la tentación de comer demasiado. Las verduras crudas te serán especialmente útiles. Si continúas comiendo estos alimentos, rebosantes de sustancias nutritivas, la base fisiológica del hábito de comer en exceso desaparecerá y, finalmente, como muchos otros, podrás decir con satisfacción:

 

«Hubo un tiempo en que yo solía comer demasiado».

     

       Menús:

 

El rey de los sándwiches

 

Por definición el sandwich típico combina una proteína con un carbohidrato y, por consiguiente, desperdicia gran cantidad de energía digestiva. Los sándwiches bien combinados hechos con pan de cereales integrales y rellenos de tomates, aguacates y pepinos con lechuga o diversos brotes, son deliciosos y proporcionan abundante energía. Siempre es mejor tostar ligeramente el pan, porque de esa manera el gluten resultará más digerible; puedes usar cualquier condimento que desees para que el bocadillo sea más gustoso. Si lo haces con tomate, pero no lo vas a comer enseguida, debes poner una capa de lechuga o de brotes entre el tomate y el pan para que este último no se humedezca.

 

Detengámonos un momento a considerar mejor qué es el aguacate. No hay porqué privarse de este alimento tan peculiar como delicioso. Su reputación de que engorda carece de fundamento, puesto que se trata de una grasa natural, que el cuerpo humano puede digerir con gran facilidad, siempre y cuando esté adecuadamente combinada. El aguacate combina bien con los almidones, tales como el pan y las patatas, con todas las verduras crudas o cocidas, y con frutas como las papayas, mangos, plátanos y naranjas. Mezclado con estas frutas y pasado por la licuadora es un estupendo alimento natural para bebés. Incluso he visto aderezar patatas al horno con aguacate, en vez de crema ácida o mantequilla.

 

El aguacate está maduro cuando cede ligeramente a la presión del pulgar. Si está demasiado blando, sus aceites se habrán tornado rancios, de manera que no hay que comprar los que están muy blandos por más que su precio sea menor. La mejor manera de abrir un aguacate es cortarlo por la mitad a lo largo, sacar el hueso y retirar la carne con una cuchara. También so lo puede cortar en rodajas y pelarlas por separado. Si se lo quiere preparar en puré, pero no se lo va a usar de inmediato, hay que dejar el hueso en el mismo tazón o agregárle un poco de zumo de limón para que no se oscurezca, taparlo bien y ponerlo en el refrigerador. Si se guarda un aguacate cortado hay que envolverlo bien en plástico, con el hueso dentro, para que no se oscurezca.

 

El aguacate es realmente exquisito, y no es raro que cuando la gente descubre que puede comerlo en la antidieta, se exceda y quiera comerse varios por día. Recomendamos que no se coma más de un aguacate por día (y mejor medio) y por persona, porque mientras no se ha acostumbrado uno a incluirlo en la dieta, es fácil excederse. Otro punto importante referente al aguacate es que, por más que botánicamente sea una fruta, no se lo ha de combinar con proteínas, porque inhibe la digestión de estas. Recordemos que se los puede combinar con almidones, como el pan, para hacer un sandwich, o con arroz, en una ensalada. Es importante señalar que cualquier vinculación que se establezca entre el aguacate y el aumento del nivel de colesterol está totalmente infundada. El colesterol que debe preocuparnos, y con razón, sólo se encuentra en los productos animales, jamás en el reino vegetal. En momentos en que muchas prestigiosas organizaciones sanitarias, como el Instituto Nacional de la Salud y la American Heart Association, en los Estados Unidos, subrayan enérgicamente la extrema importancia de disminuir el colesterol en la dieta para reducir las afecciones cardíacas, eso es precisamente lo que se consigue con el plan de comidas de la ANTIDIETA... y con ayuda de los aguacates.

 

2 rebanadas de pan integral ligeramente tostado

2 o 3 rodajas gruesas de tomate

3 o 4 rodajas de pepino, cortadas a lo largo

Varias rodajas de aguacate

Lechugas o brotes

Mayonesa, mostaza o mantequilla

 

Para hacer el sandwich, para una persona, usa el pan, los condimentos y varias rodajas gruesas de aguacate, tomate y pepino, solas o en cualquier combinación, coronadas por un generoso puñado de brotes de alfalfa, con o sin el agregado de lechuga. Cuida de no comer más de uno de estos sándwiches por día.

 

       Leche de almendras frescas

 

1/4 taza de almendras crudas

1 taza de agua fría

2 cucharaditas de miel (optativo)

 

Las leches de nueces y semillas se usaron durante siglos en Europa y Asia. También las usaban los indios norteamericanos, y aún hoy constituyen, en el mundo entero, un sustituto fácilmente digerible de la leche de vaca. La leche preparada con almendras o semillas de sésamo es una fuente excelente de calcio fácil de asimilar, y además, es deliciosa.

 

Blanquea las almendras hechándolas en una sartén grande con 2-3 cm de agua hirviendo y dejándolas hervir durante unos 30 segundos, con lo que la piel se aflojará visiblemente. Escúrrelas y quítales la piel (con la presión de los dedos, la almendra saltará). Pon las almendras blanqueadas en la licuadora, con una taza de agua fría, y hazla funcionar a gran velocidad durante 2 ó 3 minutos, hasta que se forme una leche blanca y espesa. Si vas a beberla sola, cuélala en un colador fino. Si ha quedado mucha pulpa, es que no la has licuado el tiempo suficiente. Si vas a usar la leche en un batido, no hay necesidad de colarla.

Los batidos son ideales para terminar un día exclusivamente de fruta, pero no los recomendamos en ninguna ocasión en que se haya comido, además, alimentos cocidos.

 

 

Conclusión

 

Durante los últimos 15 años hemos hecho un enorme esfuerzo por perfeccionar este sistema. Es obvio que no se trata de un régimen para ir, alternativamente, tomando y dejando. Su propósito es ponerte, lector, en armonía con tus necesidades fisiológicas y con los ciclos naturales de tu cuerpo, y enseñarte una manera de comer que lleve a un óptimo funcionamiento de ambos. Con esta información, siempre podrás controlar tu energía y tu peso.

 

Si no has alcanzado todavía el peso que quieres tener, puedes estar seguro de que lo conseguirás si sigues combinando correctamente las comidas, cuidando de que tengan un alto contenido acuoso y no comiendo nada más que fruta durante la mañana. Sigue adelante, que estás en el proceso de hacer de la antidieta un verdadero estilo de vida. Si continúas haciendo lo que te hemos enseñado, seguirás rebajando de peso, y esa pérdida se mantendrá, porque dispondrás de mayor energía y estarás más sano.

 

Si quieres acelerar tus progresos, modifica el programa y da preferencia a los días en que sólo se come fruta durante toda la jornada, y a la noche una ensalada como plato único; esos son los días en que obtendrás un máximo de pérdida de peso. Pero has de tener presente dos indicaciones muy importantes: primero, que los alimentos concentrados (proteínas y carbohidratos) deben estar adecuadamente combinados y no superar el 30 % de la ingesta diaria de alimentos, en ningún caso; segundo, que la fruta es, sin lugar a dudas, tu mejor amiga en cuanto a la conservación y al cuidado de tu cuerpo. Correctamente consumida, y en la cantidad suficiente, la fruta te dará la seguridad de que jamás volverás a tener un problema de peso.

 

El rasgo más importante de esta manera de encarar la alimentación es el hecho de que se trata de un estilo de vida, no de un conjunto de reglas dogmáticas a las que hay que adherirse memorizándolas. Y esto te da la posibilidad de participar en la medida que te interese a ti, personalmente. Puedes escoger los aspectos de la antidieta que te parezcan más atractivos; si hay algunos que te impresionan como de sentido común, y crees que puedes utilizarlo sin que te sientas presionado, comienza por ellos. Si vas haciendo algo, sin perder de vista tu objetivo, por más pequeño que sea ese algo, si lo haces todos los días irá creando el impulso suficiente para mantener la pelota en juego y, en última instancia conseguirás tu objetivo, y te habrás convertido en una persona feliz y más sana. Lo que importa es la dirección, no la velocidad.

 

Nos alegra haber podido ayudarte a perder peso, y mucho más haber contribuido a mejorar la duración y calidad de tu vida.

 

Estas páginas contienen un sistema que es para toda la vida. Siempre puedes volver a ellas en busca de ayuda. Aunque te hayas apartado de la buena senda y hayas aumentado de peso, o te sientas falto de energías, por más que pase mucho tiempo dispondrás siempre de las herramientas para modificar la situación y recuperar tu vitalidad. Siempre se puede confiar en las leyes naturales de la vida, y sobre ellas está construido este sistema.

 

Has asumido la responsabilidad de tu propio cuerpo. Si te ves más esbelto y te sientes mejor día a día, podrás disfrutar de cada minuto de tu recién descubierta energía. Con el esfuerzo que has hecho para obtenerla, es indudable que te la mereces. LA SALUD Y LA VITALIDAD CON TODOS SUS BENEFICIOS, SON PARTE LEGÍTIMA DE TU HERENCIA HUMANA.

 

¡QUE SEA LA SALUD SIEMPRE TU OBJETIVO Y TU RECOMPENSA!

 

1.                        Durante mi niñez, mi padre era bioquímico en Bethesda, Maryland. Posteriormente trabajó en microbiología y biología molecular en la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York y en el Albert Einstein College of Medicine. Actualmente es decano de la Facultad de Graduados de Medicina de Cornell University. Bajo su influencia, participé desde muy joven en el estilo de vida de la profesión médica; en las vacaciones de verano trabajaba en su laboratorio, y luego estudié biología y química.

 

2.                        Robert S. Mendelsohn, How to Raise a Healthy Child in Spite of Your Doctor, Chicago, Contemporary Books, Inc., 19 ~ gs. 46-47. (La cu, rsha e~del Dr. Mende~fiohn.)

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