Es
probable que la pregunta que con más frecuencia se haga cuando se habla de
dieta, salud y adelgazamiento sea:
-Pero, ¿de dónde
tomáis las proteínas?
En
este país, el miedo a la muerte no es nada comparado con el miedo a no comer
suficientes proteínas. El problema, sin embargo, no reside en la falta de
proteínas sino en el exceso. Tener demasiada proteína en el cuerpo es tan
peligroso como no tener suficiente.
Con
palabras de Mike Benton, del American College of Health Science: Quizás jamás
haya habido tantas personas confundidas ante un tema del cual saben tan poco.
Bien
sé yo hasta qué punto este es un tema que genera confusión. Parecería que todo
el mundo tuviese una opinión diferente respecto de la cantidad de proteínas que
se ha de ingerir y por qué. Lo que siempre me frustró era oír como un
autorizado experto, enunciaba de la manera más convincente lo que se debía
saber sobre las proteínas. Y enseguida aparecía otro experto, no menos
autorizado y que, en forma tan convincente como el primero ¡decía exactamente
lo contrario! Creo que esa es la situación en que se encuentra la mayoría de
las personas. Los expertos discuten entre ellos y sepultan a sus oyentes bajo
un alud de hechos, cifras, estadísticas y pruebas. El público termina
sintiéndose como una pelota en un partido de tenis, y en todo esto sólo hay una
cosa que es innegablemente cierta: que la gente está confundida.
Quizás
en este preciso momento os estéis preguntando: ¿Y qué te hace diferente a todos
estos expertos? Buena pregunta. Yo, ciertamente, la habría hecho. Bueno, pues,
tal vez nada. Pero mi intención no es persuadiros de que aceptéis lo que yo sé
que es verdad, ni tampoco reeducaros por completo ya, aquí y ahora. Daros una
clara comprensión del problema de las proteínas es cosa que exigirá más de lo
que yo estoy por deciros; es algo que pide experimentación y estudio también de
parte vuestra. Mi intención es ayudaros a sentir la confianza de que podéis
tomar una decisión inteligente por vosotros mismos, sin tener que depender de
los expertos que siguen discutiendo entre ellos. Ya contáis con los elementos
necesarios para hacerlo, y sabéis cuales son esos elementos: el sentido común,
la lógica y el instinto. Yo apelaré a vuestra capacidad inherente de saber lo
que hay que hacer. Tendréis amplia oportunidad de valeros de esos elementos
hacia el final de este capítulo.
Hay
una enorme cantidad de información que demuestra la relación entre el consumo
de alimentos proteicos concentrados y las enfermedades cardíacas, la alta
tensión sanguínea, el cáncer, la artritis, la osteoporosis, la gota, úlceras y
multitud de otras enfermedades, documentada por T. C. Fry, Victoras Kulvinskas,
Blanche Leonardo, Barbara Parham, John A Scharffenberg, Orville Schell y
Herbert M. Shelton, entre otros. Aquí, sin embargo, nos limitaremos a estudiar
los efectos sobre el peso y el nivel energético.
Las
proteínas son las sustancias alimenticias mas complejas, y su asimilación y
utilización de las más complicadas. El alimento que el cuerpo descompone con
más facilidad es la fruta; en el otro extremo de la escala, el más difícil son
las proteínas. Cuando se ingieren alimentos proteicos, exigen más energía que
cualquier otro para completar el proceso digestivo. El tiempo promedio para que
los alimentos (salvo la fruta) atraviesen en su totalidad el tracto
gastrointestinal es de unas 25 a 30 horas. Cuando se come carne, ese tiempo se
duplica con creces. Por consiguiente, es lógico que cuanto más proteína se
come, menos energía queda disponible para otras funciones necesarias, como la
eliminación de desechos tóxicos.
El
tema de las proteínas, en su totalidad, ha sido tan desproporcionadamente
exagerado que es dudoso que la gente se puede sentir tranquila al respecto. Lo
fundamental es que, simplemente, no necesitamos tanta proteína como nos han
hecho creer1. Antes que nada, el cuerpo humano recicla el 70 por ciento de su
residuo proteínico. ¡Ahí ya hay un 70 por ciento! En segundo lugar, el cuerpo
humano solo pierde aproximadamente 23 gramos de proteína por día, que se
eliminan a través de las heces, la orina, el pelo, la descamación de la piel y
la transpiración. Para reponer esa cantidad se necesitaría comer aproximadamente
680 gramos de proteínas al mes. La mayoría de las personas comen muchísimo más
que eso, ya que ingieren proteínas en todas las comidas. Se ha calculado (con
un margen de seguridad que hace que la cifra casi duplique la necesidad real)
que se requieren 56 gramos de proteína diarios. Consumir más de lo que el
cuerpo necesita impone al organismo la pesada carga de tratar de librarse de
dicho exceso: una terrible pérdida de la preciosa energía que tan necesaria es
para rebajar de peso. Un vaso de dos decilitros no puede contener más de dos
decilitros de líquido. Si se le echa más, todo lo que supere su capacidad será
pura pérdida Algo parecido sucede con nuestro cuerpo. Una vez que la exigencia
diaria de 23 gramos está satisfecha, ya está. El problema es que el exceso de
proteína no sólo lo priva a uno de energía, sino que también debe ser almacena
en el cuerpo como desecho tóxico, lo cual significa un aumento de peso hasta
que el organismo puede disponer de la energía suficiente para librarse de él.
Pero como al día siguiente tiene que enfrentarse con un nuevo excedente, la
situación empeora.
1.
Arthur C. Guyton, Guidance Textbook of Medical Physiology, Filadelfia. Saunders
Publishing Co., 1981. T.C. Fry, Lesson 8, Proteins in the Diet. en The Life
Science Health System, Austin, Texas, Life Science, 1983.
De
hecho, las proteínas no son ni más ni menos importantes que cualquier otro de
los constituyentes de los alimentos; aunque nos hayan hecho creer que son las
más importantes, simplemente no es así.
Todos ellos desempeñan un papel decisivo para hacer que un alimento sea
lo que es. Si te hicieran escoger entre el corazón y el cerebro, ¿a cuál
renunciarías? Pues lo mismo sucede con la comida Los constituyentes de los
alimentos que integran una comida típica son siempre los mismos: hay vitaminas,
minerales, carbohidratos, ácidos grasos, aminoácidos y muchos componentes más,
a los que todavía es necesario aislar y dar nombre. ¡Y todos son importantes! A
todos se los usa en conjunto, sinérgicarnente. Aislar uno solo de ellos por
considerarlo más importante que otros es no haber entendido las necesidades
biológicas y fisiológicas del organismo.
Ninguna
discusión de las proteínas sería completa si no se hiciera mención de la
ingestión de carne, porque en general se la considera como la fuente ideal de
proteínas. Una de las principales razones para ello es que la proteína animal
se asemeja mucho más a la del cuerpo humano que las proteínas vegetales.
Excelente argumento para comerse al prójimo, en realidad, pero creo que hasta
los más entusiastas consumidores de carne encuentran repugnante esta idea.
Uno
de los grupos de animales consumidos por sus proteínas es el ganado vacuno, a
razón de unos 33 millones de cabezas por año en Estados Unidos. Es mucha carne.
¡Buena para fortalecerse! Ésa es la primera razón que habitualmente se da para
fundamentar la necesidad de comer carne: Necesitamos conservar nuestras
fuerzas. Pues vamos a ver un poco esto. ¿Cuál diríais que es el animal más
fuerte del planeta? Mucha gente diría el elefante, y yo estaría de acuerdo. En
realidad, si tuvierais que pensar en los animales más fuertes del mundo, los
que durante siglos fueron usados por su fortaleza y aguante, cuales serían? Los
elefantes, los bueyes, los caballos y las mulas, los camellos, los búfalus. Y
¿qué comen? Hojas, hierbas y fruta. ¿Habéis visto alguna vez un gorila
plateado? El gorila plateado se parece fisiológicamente al ser humano. Es increíblemente
fuerte. Aunque tenga tres veces el tamaño de un hombre, ¡tiene treinta veces su
fuerza! Un gorila plateado podría arrojar a un hombre de noventa kilos al otro
lado de la calle, como si fuera un muñeco. ¿Y que come el gorila? ¡Fruta y
otros vegetales!2 ¿Qué indica eso respecto de la necesidad de comer carne para
tener fuerza? Por el momento, olvídate de todo lo que te han dicho y de las
opiniones que has oído. Tú, ¿qué piensas? Nos comemos la carne del ciervo
porque como proteína es casi perfecta, pero el ciervo, ¿qué comía para fabricar
esa proteína? ¿Carne? No! Granos y hierbas. Interesante, ¿no? ¿Cómo es posible?
Por una parte, tenemos todos los datos científicos que muestran los beneficios
de comer carne. y por otro lado está nuestro sentido común, que hace que ese
punto de vista nos resulte difícil de tragar.
2. Dos reconocidas
autoridades en las costumbres de los gorilas son John Aspinal, director de un
refugio mundialmente famoso en Inglaterra, y Adrien de Schryver. Ambos han
señalado que su hábitat natural los gorilas son voraces comedores de fruta. En
realidad, cuando hay abundancia de fruta, renuncian a cualquier otro tipo de
comida hasta que esta se acaba.
Esto
nos trae al aspecto peor entendido de toda la cuestión de si se ha de comer carne.
La gente que conoce bien la situación considera que éste es el aspecto más
irónico del tema: la proteína no se forma en el cuerpo comiendo proteína.
Sí, lo habéis leído correctamente. La proteína se forma a partir de los
aminoácidos contenidos en los alimentos. El que la proteína se construya a
partir de los alimentos proteicos depende de lo bien que sean utilizados los
aminoácidos contenidos en esos alimentos. La idea de que se puede comer un
trozo de ciervo (o de cerdo o de pollo) y que eso se convertirá en proteína en
nuestro cuerpo es absurda. La proteína animal no es nada más que eso: proteína
animal, no proteína humana. Si queremos entender el problema de las proteínas
es menester que entendamos lo que son los aminoácidos.
El
cuerpo no puede usar ni asimilar las proteínas en su estado natural, tal como
se las come. Primero, la proteína debe ser digerida y descompuesta en los
aminoácidos que la integran. Entonces, el cuerpo puede usar los aminoácidos
para construir la proteína que necesita. El valor fundamental de un alimento
proteico reside, pues, en su composición de aminoácidos; son los aminoácidos
los componentes esenciales. Todo el material nutritivo se forma en el reino
vegetal; los animales tienen el poder de apropiarse, pero nunca de formar o de
crear, las fuentes de proteínas, es decir, los ocho aminoácidos esenciales. Las
plantas son capaces de sintetizar los aminoácidos a partir del aire, la tierra
y el agua, pero los animales, incluyendo los humanos, dependemos de la proteína
de las plantas, ya sea en forma directa, comiéndonos la planta, o indirecta,
comiendo un animal que se haya comido la planta. En la carne no hay aminoácidos
esenciales que el animal no haya obtenido de las plantas, y que los humanos no
podamos obtener también de las plantas. Por eso todos los animales fuertes
tienen toda la proteína que necesitan. La obtienen a partir de la abundancia de
aminoácidos que consumen comiendo plantas. Por eso, además, a no ser en
situaciones de emergencia, los carnívoros generalmente no se comen a otros
animales carnívoros: instintivamente, comen animales que se hayan alimentado de
vegetales.
Hay
23 aminoácidos diferentes. Todos son esenciales, o si no, no existiesen. Tal
como están dadas las cosas, 15 pueden ser producidos por el cuerpo, y ocho
deben ser derivados de lo que comemos. Sólo a estos ocho se los llama
esenciales. Si comemos regularmente frutas, verduras, nueces, semillas o
brotes, estaremos recibiendo todos los aminoácidos necesarios para que el
cuerpo construya la proteína que necesita, lo mismo que los otros mamíferos que
al parecer se las arreglan sin comer carne. El hecho es que solo esforzándonos
mucho podríamos tener una deficiencia proteica. ¿Conocéis a alguien que la
tenga? Pues yo tampoco.
Ahora
bien, no dejemos que la cuestión de los aminoácidos nos confunda. Todo eso que
se dice de que hay que comer todos los aminoácidos esenciales en una comida, o
por lo menos en un día, son puras tonterías. Es indudable que este es el punto
más controvertible de este libro. Ya sé que la creencia de que los ocho
esenciales son necesarios en cada comida ha constituido durante años el
evangelio de la nutrición, pero cada vez abundan más las pruebas de que no es
así. Algunos libros bien intencionados, como Diet for a Small Planet, al
mismo tiempo que convencían a la gente de que comieran menos carne, han
conseguido movilizar ansiedades exageradas respecto de la satisfacción de las
exigencias de aminoácidos. Yo, personalmente, he tenido que calmar los miedos
de centenares de personas que han acudido a mí temerosas de tener una
deficiencia proteica tras haber reducido su consumo de carne y productos
lácteos. Cuando trataban de aplicar las complicadas fórmulas que aparecen en el
libro, se encontraban confundidas acerca de su consumo de proteínas. También he
verificado personalmente, por mediación de las muchas personas a quienes he
asesorado, que la aplicación de las teorías que exigen todos los aminoácidos en
cada comida desemboca en problemas innecesarios de exceso de peso. ¡La gente
termina por comer demasiados alimentos concentrados! (NOTA: Frances Moore
Lappe. autor de Diet for a Small Planet ha dicho: Me excedí con la cuestión de
la precisión. Intenté complacer a todos los médicos y especialistas en
nutrición, para tener la seguridad de que el libro estaba más allá de cualquier
reproche científico. Creo que hice que la gente estuviera demasiado pendiente
de la combinación de proteínas... pero podéis estar tranquilos al respecto,
porque de todas maneras la mayor parte de nosotros no tenemos que preocuparnos
por las proteínas.3)
3. Citado en The
Vegetarian Child, por Joy Gross, Secaucus, Nueva Jersey, Lyle Stuart, Inc.,
1983, págs. 55-56
El
sentido común me lleva a preguntar por qué los humanos seríamos la única
especie animal que tiene la cosa tan complicada cuando se trata de obtener los
componentes necesarios de las proteínas. Ningún animal en la naturaleza
necesita combinar diferentes alimentos para conseguir todos los aminoácidos
esenciales. Y yo sostengo que la razón de que esto sea tan complicado para los
humanos es que somos los únicos animales con capacidad de razonar, y que nos
hemos vuelto las cosas mucho más complicadas de lo que realmente son.
El
solo hecho de que una creencia se haya mantenido durante largo tiempo no hace
que sea verdad. Por ejemplo, en 1914 Robert Barany gano el premio Nóbel de
Fisiología y Medicina por su teoría que relaciona el funcionamiento del oído
interno con los mecanismos de equilibrio del cuerpo. En diciembre de 1983 una
prueba realizada a bordo de un transbordador espacial demostró que la teoría
era falsa. Por más que se la estuviera enseñando en todas las universidades del
mundo, inmediatamente quedó desautorizada. El hecho de que hubiera sido
enseñada durante casi tres cuartos de siglo no demostraba su verdad. Ahora
había que revisar los textos. Aunque en la cuestión de las proteínas tengo
poderosas fuentes que me respaldan, se ha de recordar que no se necesitó más
que una prueba para destruir la creencia, sostenida durante sesenta años, de
que una simple prueba del oído interno, que había sido de rutina entre los
otorrinolaringólogos (especialistas en garganta, nariz y oídos) podía
determinar el grado de equilibrio físico de una persona. La información que
aquí enunciamos hará que las teorías actuales referentes a los aminoácidos y a
la forma en que los obtenemos pasen a la historia. El tiempo lo demostrará 4
4. Arthur C. Guyton, Physiology of the Body,
filadelfia, W.B. Saunders, 1964, T.C. Fry The Life Science Health System,
Austin, Texas, College of Life Science. 1983. Viktoras Kulvinskas, Survival
into the 21st Century, Wethersfield, Connecticut. Omangod
Press. 1975.
Recordará
el lector que ya hemos hablado de la infinita sabiduría del cuerpo, que sabe muy
bien cómo asegurarse la producción de la proteína adecuada. ¿Como podría ser de
otra manera? El cuerpo tiene un mecanismo notable que garantiza que algo de
tanta importancia como las proteínas se vaya fabricando con regularidad y
eficacia. Es su reserva de aminoácidos.
Provenientes
de la digestión de los alimentos que integran la dieta, y del reciclaje de los
residuos proteínicos, el cuerpo tiene todos los aminoácidos en circulación,
tanto en el sistema sanguíneo como en el linfático. Cuando necesita aminoácidos.
Los obtiene de la sangre o de la linfa. Esta provisión disponible de
aminoácidos continuamente en circulación es lo que se conoce como la reserva de
aminoácido, una especie de banco que permanece abierto las veinticuatro horas.
El hígado y las células están continuamente haciendo ingresos y extracciones de
aminoácidos, de acuerdo a la concentración de estos en la sangre.
Cuando
la cifra de aminoácidos es alta, el hígado los absorbe y los almacena para
cuando sean necesarios. A medida que su nivel en la sangre disminuye debido al
gasto que hacen las células, el hígado va poniendo otra vez en circulación
parte de los aminoácidos almacenados.
Las
células también tienen la capacidad de almacenar aminoácidos. Si el contenido
de estos en la sangre desciende, o si algunas otras células necesitan
determinados aminoácidos, las células pueden liberar en el torrente
circulatorio los que tienen almacenados. Puesto que la mayoría de las células
del cuerpo sintetizan más proteínas de las que son necesarias para mantener la
vida de la célula, las células pueden reconvertir sus proteínas en aminoácidos
y hacer ingresos en la reserva de aminoácidos, un hecho cuya comprensión es un
factor decisivo para entender por qué las proteínas completas no son necesarias
en la dieta.
Sé
que la cosa suena un poco complicada, pero este es el nivel más técnico que
alcanzaré en todo este libro. La reserva de aminoácidos existe, y entender como
funciona nos liberará del oneroso mito de las proteínas.
La
existencia de la reserva de aminoácidos no es, en modo alguno, un
descubrimiento nuevo. Gran parte de la información dietética de que hoy se
dispone se basa en datos anticuados que no se han actualizado. Los nuevos
conocimientos han invertido completamente la antigua teoría, que se basaba en
estudios, realizados entre 1929 y 1950, que usaban aminoácidos purificados.
Pero lo que comemos son alimentos, no aminoácidos purificados. Desde 1950, mis
estudios y muchos otros 5 han demostrado que no es necesario comer
proteínas completas en todas las comidas, ni siquiera todos los días. Un
estudio realizado por E. S. Nasset, detallado en la World Review of Nutrition
and Dietetics, expresaba que el cuerpo puede fabricar cualquiera de los
aminoácidos que falten en una comida determinada a partir de sus propias
reservas, siempre que la dieta incluya una amplia variedad de alimentos.
5. C. Paul Bianchi y Russel Hilf, Protein Metabolism
and Biological Function, New Brunswick, Nueva Jersey, Rutgers University Press,
1970. Henry Brown, M.D., Protein Nutrition, Springfield, Illinois, Charles C.
Thomas Publishers, 1974. H.N. Munro et al., Mammalian Protein
Metabolism, Nueva York, Academic Press, 1970, pág. 4.
Los
libros de Arthur C. Guyton, que actualmente son textos universitarios de
fisiología en Estados Unidos, ofrecen convincentes pruebas de la teoría de la
reserva de aminoácidos. Ya en 1964, en su Physiology of the Body, Guyton se
ocupaba de la reserva de aminoácidos y de la capacidad del cuerpo para reciclar
los desechos proteicos.
T.
C Fry, decano del American College of Health Science, es otra autoridad en la
materia. Fry dicta cursos en que enseña la teoría de la reserva de aminoácidos.
Esta información, que ha estado disponible durante más de veinte años, comienza
ahora a salir a luz. La razón principal para que sea cuestionada es que no
encaja en el molde de lo que tradicionalmente se ha enseñado. Al parecer,
generalmente una información nueva empieza por ser rechazada. Siempre habrá
informaciones nuevas que se filtren desde el enorme cuerpo de conocimientos que
yo suelo llamar la gran incógnita. Está muy bien someterla a escrutinio, pero
condenarla sin investigación es una locura. Además de la verificación
científica, esta información puede ser comprobada, simplemente, poniéndola en
práctica. La gente que come de esta manera durante largas temporadas, e incluso
durante toda la vida, NO tiene problema con las proteínas. Muchos pueblos del
planeta, entre ellos cerca de 700 millones de hindúes, comen muy pocos
alimentos proteicos en comparación con las poblaciones occidentales, y sin
embargo no tienen deficiencias proteicas ni, cosa nada sorprendente, problemas
de peso.
Hay
ocho aminoácidos que el cuerpo debe tomar de fuentes externas, y aunque todas
las frutas y verduras contienen la mayor parte de los ocho, hay muchas que
contienen todos los aminoácidos que el cuerpo no produce: las zanahorias, los
plátanos, las coles de Bruselas, coles y coliflores, el maíz, los pepinos,
berenjenas, guisantes, patatas, calabacines, batatas y tomates, lo mismo que
todas las nueces, las semillas de girasol y sésamo, los cacahuetes y las
judías.
Quizás
al lector le interese saber que el contenido de aminoácidos utilizables que se
halla en las plantas excede en mucho al de los alimentos cárnicos. Debo de dar
la impresión de que me propongo haceros a todos vegetarianos, pero no es esa mi
intención, por más que, con palabras de Albert Einstein: En mi opinión, por su
efecto puramente físico sobre el temperamento humano, la manera vegetariana de
vivir ejercería una influencia sumamente benéfica sobre la suerte de la
humanidad. Como probablemente hayáis adivinado, yo soy vegetariano. Hace tiempo
que aprendí que es mucho más fácil acercarse a las plantas, pero no quiero
convertir al vegetarianismo a nadie a quien la cosa no le interese. Se puede
comer algo de carne sin daño para la salud. Conozco algunos vegetarianos que se
creen que, simplemente porque no comen carne, tienen carta blanca para comer
cualquier otra cosa que se les ocurra, y como consecuencia, son mucho menos
sanos que otras personas que conozco, que comen carne, pero racionalmente.
Lo
que deberíamos preguntarnos es si los seres humanos están diseñados y pensados
para comer carne, y lo que señalan todas las pruebas de que se dispone es que
no hay justificación, desde el punto de vista nutritivo, fisiológico ni
psicológico, para que los humanos comamos carne. ¿Sorprendente? Pues a
continuación lo explico.
Atendamos
primero a los aspectos nutritivos de los alimentos cárnicos. Tal como señalamos
antes, el requisito primordial de un alimento es, sin lugar a dudas, su valor
de combustible, en cuanto se relaciona con la energía para uso corporal. Los
alimentos cárnicos no hacen ningún aporte de combustible, de energía. El
combustible proviene de los carbohidratos, y la carne, virtualmente, no los
contiene. En otras palabras, NO TIENE VALOR DE COMBUSTIBLE, Las grasas pueden
proporcionar energía, pero deben pasar por un proceso digestivo más largo y
menos eficaz, y solo pueden ser convertidas en combustible cuando SE HAN
AGOTADO LAS RESERVAS DE CARBOHIDRATOS DEL CUERPO. Es menester entender que la
grasa que se encuentra en el cuerpo no proviene en su totalidad de la que se
ingiere en la dieta Cuando se consume un exceso de carbohidratos, el cuerpo lo
convierte en grasa y lo acumula. De esta manera, el cuerpo puede almacenar y
usar las grasas aunque no haya gran cantidad de ellas en la dieta. Los
depósitos de grasa pueden ser considerados como, una especie de banco de
carbohidratos, donde los ingresos y las extracciones se efectúan a medida que
son necesarios. Así, la grasa utilizable depende, en última instancia, de la
ingesta de carbohidratos.
Otra
consideración es la fibra. En todas las especialidades sanitarias se está
recalcando la importancia de la fibra en la dieta. Entre otras cosas, la fibra
ayuda a evitar el estreñimiento y las hemorroides, y la carne no tiene
virtualmente ningún contenido fibroso.
Fijémonos
ahora en los aminoácidos que se encuentran en los alimentos cárnicos. Una cadena
de aminoácidos puede contener entre 51 y 200, 000 moléculas de aminoácidos.
Cuando se ingieren proteínas cárnicas, la cadena tiene que ser descompuesta
para volver a organizarla como proteína humana. Los aminoácidos son un tanto
delicados; el calor de la cocción coagula o destruye a muchos de ellos, de modo
que ya no son utilizables para el cuerpo
6 . Esos aminoácidos inaprovechables se vuelven tóxicos, se
suman al peso corporal, aumentan el esfuerzo del cuerpo y agotan la
energía. Habría que comer la carne
cruda, tal como los animales carnívoros y omnívoros, para aprovechar la
potencialidad de sus aminoácidos. Excepto algunos platos japoneses de moda en
Estados Unidos, como el shushi que tiene sus propios inconvenientes7, la gente
no come precisamente la carne cruda. Además, la carne es muy alta en grasas
saturadas, es decir, no las que se pueden convertir en energía, sino las que
causan ataques cardíacos. Es decir que desde el punto de vista de la nutrición,
y pese a toda la propaganda que se le haga, hay muy poco que decir en favor de
la carne.
6. A. Okitani et al., Heat Induced Changes in Free
Amino Acids on Manufactured Heated Pulps and Pastes from Tomatoes, The Journal
of Food Science 48, 1983, págs. 1.366-67. E.J. Bigwood, Protein and Amino Acid
Functions, Nueva York, Pergamon press, 1972. C.E. bodwell, Evaluation of
Proteins for Humans, Westport, Connecticut, The Air Publishing Co., 1977. T.C.
Fry, op. cit.
7. El sushi es
siempre una mala combinación -carne con arroz, una proteína con un almidón-, y
es frecuente que se culpe al pescado crudo de la aparición de parásitos
intestinales en los seres humanos. Además, el pescado crudo es un depósito de
contaminantes industriales provenientes del agua.
Veamos
ahora los aspectos fisiológicos del consumo de carne. Los dientes de un animal
carnívoro son largos, afilados y agudos... todos los dientes. Nosotros tenemos
molares para triturar. La mandíbula de un carnívoro se mueve solamente de
arriba a abajo, para desgarrar y morder. La nuestra tiene un movimiento lateral
para triturar. La saliva de los carnívoros es ácida, en función de la digestión
de proteínas animales, y carece de ptialina una sustancia química que digiere
los almidones; la nuestra es alcalina y contiene ptialina para digerir los
almidones. El estómago de un carnívoro es un simple saco redondo que segrega
diez veces más ácido clorhídrico que el de un no carnívoro. Nuestro estómago es
de forma oblonga, de estructura complicada y se continúa en un duodeno. Los
intestinos de un carnívoro tienen tres veces la longitud del tronco, y están
preparados para una rápida expulsión de los alimentos que se pudren
rápidamente. Los nuestros miden doce veces la longitud del tronco, y están
preparados para conservar dentro los alimentos hasta que de ellos hayan sido
extraídos todos los principios nutritivos. El hígado de un carnívoro es capaz
de eliminar entre diez y quince veces mas ácido úrico que el de un animal que
no lo sea El hígado del hombre tiene la capacidad de eliminar solo una reducida
cantidad de ácido úrico. Este es una sustancia tóxica sumamente peligrosa,
capaz de causar grandes perturbaciones en el cuerpo, y que se libera en grandes
cantidades como consecuencia del consumo de carne. A diferencia de los
carnívoros, y de la mayor parte de los omnívoros, los seres humanos no tenemos
uricasa, la enzima capaz de descomponer el ácido úrico. Un carnívoro no suda
por la piel, y no tiene poros; nosotros si. La orina de los carnívoros es
ácida, la nuestra alcalina. Ellos tienen la lengua áspera, nosotros no.
Nuestras manos están perfectamente adaptadas para coger fruta de los árboles,
no para desgarrar las entrañas de un animal como las garras de un carnívoro.
No
hay ni una sola característica anatómica del ser humano que indique que estemos
equipados para desgarrar y arrancar la carne para alimentarnos.
Y
finalmente, en cuanto seres humanos no estamos ni siquiera psicológicamente
preparados para comer carne. ¿Alguna vez os habéis paseado por una densa zona
boscosa, llenándoos los pulmones de aire fresco mientras escuchabais cantar a
los pájaros? Quizás haya sido después de una lluvia, y todo estaba fresco y
limpio. El sol se filtraba por entre los árboles, y arrancaba destellos a la
hierba y las flores húmedas. Y tal vez hubo un momento en que una ardilla se os
cruzó fugazmente en el camino. ¿Cuál fue vuestra primera reacción instintiva al
verla, antes de haber tenido siquiera tiempo de pensar? ¿Saltar sobre ella para
atraparla, desgarrarla con los dientes y engullirla con sangre, tripas, piel,
huesos y todo? ¿Y después relameros los labios con deleite, dando gracias al
cielo por haber pasado por allí en ese preciso instante y haber tenido la
oportunidad de disfrutar de un bocado tan delicioso? O más bien, tan pronto ver
al suave y minúsculo animalito, ¿no dijisteis o pensasteis que era un animalito
más bien gracioso? Muchas veces pienso cuántos más vegetarianos habría si
cuando la gente quisiera comerse un bistec tuviera que salir a matar un ciervo
indefenso, trocearlo y abrirse paso entre la sangre y las vísceras para
cortarse el trozo que desea.
Los
niños son la verdadera prueba. Poned un niño pequeño en un parque de juegos,
con una manzana y un conejito. Si el niño se come el conejo y se pone a jugar
con la manzana, pedidme lo que queráis.
Entonces,
¿por qué come carne la gente? Hay dos razones muy simples: la primera, el
hábito y el condicionamiento; si se gastaran regularmente miles de millones de
dólares en convencer a la gente de que si se cortaran los pies nadie se los
pisaría, es probable que algunos llegaran a ver las ventajas de hacerlo así; la
segunda, que a algunas personas les gusta la carne, simplemente. Y está muy
bien siempre que la gente no se convenza de que come carne por razones de
salud, ya que el único efecto que la carne tiene sobre la salud es
deteriorarla. La digestión de la carne exige una enorme cantidad de
energía, lo que hace que el empeño de rebajar de peso se convierta en algo
mucho más difícil.
A
quien quiera seguir comiendo carne, me gustaría ofrecerle tres simples consejos
sobre como reducir al mínimo sus efectos negativos:
1)
Que sea de buena fuente.
Algunas sustancias que se administran a los animales destinados a la matanza
son peligrosas, y entre ellas se cuentan la penicilina, la tetraciclina,
bolitas de residuos cloacales descontaminados con cesio-137, desechos nucleares
radioactivos, agentes engordantes, y multitud de otras sustancias y
antibióticos que mejoran el animal para la venta. Eso, por no hablar del
tratamiento químico que reciben algunas carnes a las que rutinariamente se
sumerge en un compuesto químico para disminuir el hedor de la putrefacción y
darle un color rojo en vez del tono grisáceo de pescado viejo... o del polvo de
cemento. Sí, ¡eso mismo! La Nutrition Health Review informó en 1981 que algunos
ganaderos administraban a los bueyes destinados a la venta centenares de libras
de polvo de cemento para que pesaran más. Al enterarse de esto, un grupo de
consumidores se quejaron a la autoridad correspondiente y solicitaron que esta
pusiera término a la práctica. La respuesta, tras haberlo investigado, fue que
puesto que no se ha comprobado que a los seres humanos les haga daño ingerir un
poco de polvo de cemento, la práctica podía continuar mientras tal cosa no se
demostrara. ¿Os imagináis, intentando rebajar de peso al mismo tiempo que
estáis comiendo polvo de cemento? A mí no me gusta la idea. Hay lugares que
garantizan que la carne y los pollos que venden son animales criados con pastos
naturales y que no han recibido absolutamente ningún aditivo químico. Vale la
pena que el lector busque estas fuentes y que si su carnicero no tiene ese tipo
de carne que la pida.
2) Que intente
no comer carne más de una vez por día. Si se consume más de una vez, la
enorme cantidad de energía necesaria para digerirla no dejará energía
suficiente para otras importantes funciones corporales, como la eliminación. La
única comida con carne debe hacerse a una hora tardía, de acuerdo con la escala
energética que aparece en la página 195. Y algunos días, es preferible no comer
nada de carne. Que el lector no se preocupe: al día siguiente se despertará y
probablemente, con más marcha que el día anterior.
3) QUE LA
CONSUMA EN UNA COMBINACIÓN ADECUADA, en ocasiones, comeréis alimentos que
no estarán adecuadamente combinados, pero procurad que eso no suceda cuando una
de las cosas que estáis comiendo es carne. Bien combinada, la carne ya impone
bastante esfuerzo al organismo; mejor es no complicar 1as cosas.
Quizás
algún lector deportista esté pensando que él necesita más proteínas, porque es
una persona activa. He aquí un interesante comentario del Departamento de
Alimentos y Nutrición de la American Medical Association, publicado en un
número de 1978 del Journal de la Assciation: Para los atletas que siguen una
dieta bien equilibrada no tiene utilidad alguna (...) la ingestión de
suplementos proteicos. Los atletas necesitan la misma cantidad de proteínas que
quienes no lo son. Las proteínas no aumentan las fuerzas. Es más, con
frecuencia se requiere mayor energía para digerir y metabolizar el exceso de
proteínas que además en los atletas puede provocar deshidratación, pérdida del
apetito y diarreas (8).
Si
se tiene previsto un aumento de actividad física, solo es necesario incrementar
la ingesta de carbohidratos para asegurarse más combustible. En cuanto a su
eficacia como combustible, las proteínas son desastrosas, y tampoco contribuyen
directa ni eficientemente a la actividad muscular. Las proteínas no producen
energía, ¿la consumen? Un león, que come exclusivamente carne, duerme 20 horas
por día. Un orangután, que come exclusivamente plantas, duerme seis. El Journal
of the American Medical Association expresaba también, en 1961, que una dieta
vegetariana puede prevenir entre el 90 y el 97 por ciento de las enfermedades
cardíacas (9). Pues, vaya estadística.
8. Cyborki, Cathy kapica, Protein Supplements and Body
Building Programs, Journal of the American Medical Association, 240, 1978, pág.
481.
9. Diet and Stress in Vascular Disease, Journal of the
American Medical Association, 176. 1961, pág. 134.
Es
menester tener en cuenta un último punto: la vitamina Bl2. Se supone que
si uno no come carne, terminará por tener una deficiencia de esta vitamina ¡Tonterías!
¿De donde la sacan los animales cuya carne comemos? La vitamina B12 se
encuentra en muy pequeñas cantidades en las plantas, pero la forma en que el
organismo se la asegura es, principalmente, a partir de la que se produce en el
cuerpo. El estómago segrega una sustancia, llamada factor intrínseco, que
transporta la vitamina B12 creada por la flora intestinal. La cuestión de la
vitamina B12 es solo una parte del mito de las proteínas. ¿DE DONDE SACA LA
VITANA B12, EL GANADO QUE NOS PROPORCIONA CARNE Y LECHE? Se supone que sin
carne y sin productos lácteos nos moriríamos. Si no hubiera ninguna otra
fuente, aparte del sentido común, que nos demostrara la falsedad de tal
afirmación, ya podríamos considerarla exagerada; pero hay fuentes, y numerosas,
algunas de las cuales citamos.10 Nuestra necesidad real de vitamina B12 es tan
reducida que se la mide en microgramos (millonésimas de gramo) o nanogramos
(mil millonésimas de gramo). Un miligramo de vitamina B12 puede durarnos más de
dos años, y la gente sana tiene, generalmente, provisión para cinco años. Pero
hay una dificultad: la putrefacción obstaculiza la secreción del factor
intrínseco en el estómago y retarda la producción de vitamina B12, ¡de manera
que los que comen carne tienen más probabilidades de sufrir una deficiencia de
esta vitamina que los vegetarianos! Este hecho se conoce desde hace algún
tiempo, y en parte fue analizado en un informe, titulado Las vitaminas del
complejo B, que se publicó en el Anuario de 1959 del departamento de Agricultura
de los Estados Unidos. ¡Y la propaganda afirma precisamente lo opuesto!
10. T.C. Fry, Lesson 32, Why We Should Not Eat Meat,
en The Life Science Health System, Austin, Texas, Life Science, 1984. Paavo
Airola, Meat for B12?, Nutrition Health Review, verano 1983, pág. 13 Robin A.
Hur, Food Reform Our Desperate Need, Herr-Heidelberg, 1975. Viktoras
Kulvinskas, op. cit. RP Spencer, The Intestinal Tract, Springfield, Illinois,
Charles Thomas Publ., 1960. D.K. Benerjee y J.B. Chatterjea, Vitamin B12 Content
of Some Articles of Indian Diet and Effect of Cooking on It, British Journal of
Nutrition 94, 1968, pág. 289.
Tal
vez alguien esté preguntándose si los huevos funcionan mejor que la carne en
cuanto fuentes de proteínas. En realidad, lo que hemos de buscar no son
proteínas de alta calidad; lo que necesitamos para producir las proteínas que
debemos tener son aminoácidos de alta calidad. A menos que los huevos se coman
crudos, los aminoácidos se coagulan con el calor y por consiguiente se pierden.
Y aunque se los coma crudos, los huevos provienen de gallinas a las cuales se
les da arsénico para curarles los parásitos y estimular la producción de
huevos, y nosotros ingerimos parte de ese virulento veneno. Además, los huevos
contienen mucho azufre, que impone un pesado esfuerzo al hígado y a los
riñones. El bello cuerpo humano no necesita para sobrevivir de nada que sea
maloliente, y los huevos lo son. Prueba a romper uno en el patio, un día
caluroso, y déjalo estar durante unas ocho horas, y después aspira profundamente
los efluvios. Pues no hay gran diferencia entre eso y poner los huevos en el
cuerpo, a 37 grados, durante ocho horas. El movimiento intestinal que siga al
consumo de huevos seguramente lo revelará. Os ruego que me perdonéis, pero los
hechos hay que reconocerlos.
La
tremenda necesidad de proteínas recibió un rudo golpe por obra de la Sociedad
Internacional para la Investigación de la Nutrición y la Estadística Vital,
compuesta por cuatrocientos doctores en medicina, bioquímica, nutrición y
ciencias naturales. En un seminario que se realizó en Los Ángeles en 1980 entré
en contacto con un informe que expresa que nuestros cálculos clásicos de
exigencias proteicas necesitan una revisión general. La carne, el pescado y los
huevos son suplementos de una dieta básica, pero no es necesario consumir
diariamente estos alimentos. ¿Os imagináis lo convincentes que tienen que ser
las pruebas para que ese grupo haga una declaración semejante?
El
doctor Carl Lumholtz, un científico noruego, realizó amplios estudios sobre la
antropofagia (canibalismo), e indicó que algunas tribus aborígenes de Australia
no querían comer la carne de los caucásicos porque era salada y les daba
náuseas. Pero a los asiáticos y a los miembros de otras tribus los consideraban
buenos bocados, porque se alimentaban principalmente de verduras (12).
Para
mantener la vida y hacerla más vital, lo mejor es que en nuestra dieta
predominen los alimentos que están llenos de vida. Y de paso, la palabra
vegetal proviene del latín vegetare, que significa VIVIFICAR...
Ahora que hemos
explicado el tema de las proteínas y su relación con la energía y con la
pérdida de peso, pasemos al otro factor, no menos importante en este aspecto,
que son...
11. Esta
organización se llama ahora The International Society for Research on
Civilization and Environmemt, y su dirección es 61 Rue Bouillot, BTE 11,
B-1.060, Bruselas, Bélgica.
12. George M. Gould y Walter L. Pyle, Anomalies and
Curiosities of Medicine, Nueva York, The Julian Press, 1956, pág 407, Copyright
original 1896.
10
Que
comer productos lácteos sea aconsejable es algo tan discutible como el hábito
de comer carne. En mi opinión, consolidada después de quince años de estudio,
no hay nada, aparte de los alimentos cárnicos, que pueda echar a pique un plan
sensato y saludable para rebajar de peso con más rapidez que el consumo de
productos lácteos. También en este punto estoy empeñado en hacer añicos un
sistema de creencias. Ya sé lo difícil que será para algunas personas estar de
acuerdo conmigo. Es probable que en algún momento alguien haya seguido un
régimen exclusivo de carne y productos lácteos, y haya perdido peso. ¡Yo tuve
esa experiencia! Recuerdo haber comido en una época nada más que huevos, carne
y queso durante un mes. Perdí más de once kilos, pero os diré una cosa: me
sentía horrible, y un mes después de haber vuelto a una dieta normal ya los
había recuperado. Si pude rebajar de peso fué porque siempre que se suprime de
la dieta un grupo completo de alimentos, o dos, el cuerpo perderá peso,
simplemente porque su esfuerzo digestivo se ve aliviado. Pero, como las cosas
que estaba comiendo eran de bajo contenido acuoso, yo no me sentía bien, el
régimen me aburría increíblemente y tenía un aliento que parecía la emanación
de una depuradora de aguas servidas que estuviera descompuesta. Además,
indudablemente no estaba dispuesto a seguir comiendo nada más que huevos, carne
y queso durante el resto de mi vida.
En
los Estados Unidos se consumen más productos lácteos que en todo el resto del
mundo. En una encuesta realizada por el Grocers’Journal of California en
septiembre de 1982 se comprobó que los productos lácteos son los que tienen el
mayor índice de consumo entre todas las categorías de alimentos. Sólo el seis
por ciento de los norteamericanos dicen que no consumen leche en ninguna de sus
formas.
Si
los productos lácteos son un alimento tan bueno, y los norteamericanos los
consumimos más que todo el resto del mundo, entonces lo razonable sería esperar
que tuviéramos también el más alto nivel sanitario. En realidad, según el
inforrne de Richard O. Keeler, director de programas del President’s Council on
Physical Fitness, aparecido en Los Angeles Times en abril de 1981, el obrero
norteamericano ocupa el primer lugar en el mundo en cuanto a enfermedades
degenerativas.
Como
sucede con las proteínas, hay una cantidad de información colosal que vincula
el consumo de productos lácteos con las enfermedades cardíacas, el cáncer, la
artritis, migrañas, alergias, infecciones de oídos, fiebre del heno, asma,
dolencias respiratorias y multitud de otros problemas, tal como lo documentan
entre otros Hannah Allen, Alec Burton, Viktoras Kulvinskas, F. M. Pottenger,
Herbert M. Shelton y N. W. Walker. Para lo que aquí nos interesa, sólo haremos
mención de los productos lácteos en cuanto afectan a la energía y a la pérdida
de peso.
El
lector puede estar absolutamente seguro de una cosa: en Estados Unidos la leche
es el alimento políticamente más contaminado. De acuerdo con Los Angeles Times,
la industria lechera recibe subsidios (lo cual significa que la financian los
contribuyentes) por valor de casi; ¡tres mil millones de dólares por año! Eso
significa 342.000 dólares por hora para comprar, por un valor de millones de
dólares, productos lácteos que con toda probabilidad jamás serán consumidos,
sino que permanecen almacenados y en muchos casos pudriéndose. La cuenta de
almacenamiento por el excedente que jamás se llegará a usar es de cuarenta y
siete millones de dólares anuales. La demanda de productos lácteos a disminuido
sustancialmente, a medida que se pone más de manifiesto que no son alimentos
perfectos, como una vez se los consideró.
Pero
la producción es continua. Podéis estar seguros de que gran parte de la
publicidad que se refiere a los beneficios que los lácteos representan para la
salud está comercialmente motivada. En marzo de 1984 Los Angeles Times
informaba que el Departamento de Agricultura había decidido lanzar una campaña
publicitaria de 140 millones de dólares para promover el consumo de leche y
ayudar a reducir el excedente de miles de millones de dólares. Aunque la
verdadera razón de la campaña publicitaria es la reducción del excedente, los
anuncios intentan convencer al público de que compre leche por sus múltiples
supuestos beneficios para la salud.
Discutir
los pros y los contras del consumo de productos lácteos resultaría fútil, de
modo que una vez. más el lector tendrá que confiar en su propio sentido común para
tomar una decisión.
Vayamos
directamente al grano. Os formularé una pregunta que quisiera ver respondida a
partir del más estricto sentido común. Si las vacas no beben leche de vaca,
¿por qué lo hacen los humanos? Repito: ¿Por qué los humanos están bebiendo
leche de vaca? Si a una vaca adulta le ofrecieran leche, la olfatearía y diría:
No, gracias, tengo la hierba. Preguntémonos si es posible que el Creador haya
dispuesto las cosas de tal manera que la única especie sobre la Tierra que bebe
leche de vaca seamos los seres humanos. Quizás el lector esté pensando: Pero,
¿de qué habla este, si los terneros beben leche de vaca? Exactamente. La leche
de vaca fue pensada y se fabrica con un propósito y solo uno: para alimentar a
los ejemplares jóvenes de la especie. Ningún animal bebe ni quiere beber leche
una vez que lo han destetado. Claro que no estoy hablando de los animales
domesticados, cuyas inclinaciones naturales han sido pervertidas. Durante la
fase inicial de la vida, la práctica invariable de todos los mamíferos es tomar
la leche de su madre, pero una vez destetados, durante el resto de su vida se
mantienen con otros alimentos. La naturaleza impone que los mamíferos seamos
destetados a temprana edad. Los hombres, por otra parte, enseñamos que después
de que la madre ha terminado con su función de nodriza, debe asumirla la vaca.
En otras palabras: sobre la Tierra hay un mamífero, el hombre, que nunca, jamás
llega a ser destetado. ¿Por qué? Naturalmente, es difícil plantearse
objetivamente el problema, dada toda esa abundancia de información
contradictoria, pero pregúntese el lector si en alguna medida no ofende a su
lógica y su sentido común la idea de que a los seres humanos jamás haya que
destetarnos.
¿Habéis
visto alguna vez a una cebra mamando de una jirafa? ¿No? ¿Y a un perro de una
yegua? ¿Tampoco? Bueno, pues, ¿habéis visto a un ser humano mamando de una
vaca? Los tres ejemplos son igualmente ridículos. Pero sí habéis visto seres
humanos mamando de vacas, porque si alguna vez visteis como alguien se bebía un
vaso de leche o se comía cualquier clase de producto lácteo. Lo que habéis
visto es eso. El solo hecho de que alguien haya ordeñado la vaca y un sistema
de distribución se la haga llegar al consumidor en un vaso no significa que esa
persona no esté mamando de la vaca. Claro que no nos parece nada raro ver que
alguien se beba un vaso de leche, pero ¿cómo reaccionaríamos si paseando por el
campo viéramos que en una zona de pastoreo hay un señor o una señora, bien
vestido, de rodillas mamando de una vaca? ¿Irías tú, sorteando los montones de
estiércol, a buscar la vaca para tomar la leche directamente de la ubre? ¿No?
Pero dejas que alguien la ordeñe y te la sirvan en un vaso, ¿verdad? Claro que
estoy exagerando, pero si parece raro es solo porque la lógica, los instintos y
el sentido común de la gente le impide que bebiese leche si no se la sirvieran
de esa manera.
Hay
una cosa respecto de la cual los hechos son claros, y es que la composición
química de la leche de vaca es diferente de la de la leche humana Si tus
vísceras pudieran hablar, después de que hubieras ingerido un producto lácteo
te preguntarían: ¿Qué anda haciendo este hombre con las vacas?
Las
enzimas necesarias para descomponer y digerir la leche son la renina y la
lactasa, que en la mayoría de los seres humanos ya han desaparecido a los tres
años. En todo tipo de leche hay una sustancia que se llama caseína, pero en la
leche de vaca hay trescientas veces más caseína que en la leche humana, para
que puedan formarse huesos mucho más grandes. En el estómago, la caseína se
coagula, formando grandes copos densos y difíciles de digerir, adaptados al
aparato digestivo de la vaca, que tiene cuatro estómagos. Una vez dentro del
organismo humano, esa densa masa viscosa impone al cuerpo un tremendo esfuerzo
para liberarse de ella. Dicho de otra manera: que para digerirla se ha de
gastar una enorme cantidad de energía.
Lamentablemente,
esa sustancia viscosa se endurece en parte, y se adhiere al revestimiento del
intestino, impidiendo que el cuerpo pueda absorber otras sustancias nutritivas.
Resultado: letargo. Además, los subproductos de la digestión de la leche dejan
en el cuerpo gran cantidad de mucus tóxico, muy acidificante, que se almacena
parcialmente en el cuerpo en espera del momento en que este pueda eliminarlo.
La próxima vez que estés por quitar el polvo de tu casa, úntalo todo con alguna
pasta y ya verás, que fácil es pasar el plumero. Pues lo mismo hacen los
productos lácteos dentro de tu cuerpo. Y eso se traduce en aumento de peso, no
en pérdida de peso. La caseína, dicho sea de paso, es la base de uno de los
adhesivos más fuertes que se usan en carpintería.
El
doctor Norman W. Walker, el especialista en salud a quien antes hicimos
referencia, y que tiene 116 años, ha estudiado el tema durante más de medio
siglo y se considera un experto en el sistema glandular. Para él, un importante
factor que contribuye a la aparición de problemas tiroideos es la caseína. Y el
hecho de que los productos lácteos lleguen al consumidor muy procesados y
tengan siempre vestigios de penicilina y antibióticos los convierte en una
carga aún más pesada para el organismo.
Mucha
gente es alérgica a los antibióticos, y a nadie se le ocurre decir que se han
de tomar fármacos cuando uno está bien. Se debería procurar ingerir tan pocos
medicamentos como sea posible. El cuerpo se ve obligado a gastar energía para
descomponerlos y deshacerse de ellos. En el New England Journal of Medicine,
los doctores Holmberg, Osterholm y otros expresaron que la difundida práctica
de administrar antibióticos al ganado para acelerar su crecimiento, genera
bacterias potencialmente letales que pueden afectar a los seres humanos.
Diecisiete personas enfermaron y una de ellas murió porque a un rebaño de
ganado de Dakota del Sur se le administraron antibióticos.1 En un editorial
aparecido en el mismo número, el doctor Stuart Levy, director de la
publicación, decía: Sin duda ha llegado el momento de que nos dejemos de andar
jugando con los antibióticos. Aunque su uso como aditivos en la alimentación
desempeñó un importante papel, en el pasado, al favorecer la producción de
ganado en pie, hoy por hoy las consecuencias de esta práctica son demasiado
evidentes para pasarlas por alto’’2. En el editorial se señalaba que ‘‘en los
años cincuenta se usaban miles de libras de antibióticos,
que hoy son
millones’’ ! Ahí está el peligro!
La
dificultad más grave que se deriva del consumo de lácteos es la formación de
mucus en el organismo, que al tapizar las membranas mucosas, las obliga a
cumplir muy lentamente su función, con el consiguiente desperdicio de energía
vital. Es una situación que debe ser rectificada y evitada. La dificultad para
rebajar de peso se duplica, e incluso se triplica, cuando el sistema esta
sobrecargado de mucosidades.
¿No habéis hablado nunca con una de esas
personas que cada diez palabras mas o menos hacen una especie de ruido gutural
intentando librarse de la mucosidad que se les amontona en el fondo de la
nariz? Pues, la próxima vez que estés con alguien así, preguntadle con que
frecuencia consume productos lácteos. La probabilidad de que os responda
‘’nunca’’ o ‘’rara vez’’ es muy remota.
Una
de las autoridades que más abiertamente cuestionan el punto de vista
tradicional en lo referente a 1os lácteos es el doctor WilLiam A. Ellis,
cirujano y osteópata jubilado, sumamente respetado en la comunidad científica y
que ha investigado durante 42 años todo lo que tiene que ver con el consumo de
leche y con los problemas que con él se relacionan. La vinculación que el
demuestra entre los productos lácteos y las afecciones cardíacas, artritis,
alergias y migrañas es impresionante. Ellis señala también otros dos puntos
importantes. Primero, dice ‘’que hay pruebas abrumadoras de que la leche y los
productos lácteos son un importante factor en la obesidad’’. Segundo, expresa:
‘’Durante mis cuarenta y dos años de práctica, he hecho a mis pacientes mas de
veinticinco mil análisis de sangre, que, en mi opinión, demuestran de manera
concluyente que los adultos que
consumen productos lácteos no tienen tan buena absorción de las sustancias
nutritivas como quienes no lo hacen. Naturalmente, esta mala absorción
significa, a su vez, fatiga crónica’’(3).
Pues
bien, todos estos problemas existen incluso si los productos lácteos se
consumen en las combinaciones correctas. Puesto que cualquier producto lácteo
es un alimento concentrado, con él no se ha de consumir ningún otro que también
lo sea. Sin embargo, la leche se toma habitualmente con una comida o con un
trozo de pastel o pastas, o acompañando gachas de avena, con todo lo cual se
están violando los principios de la adecuada combinación de alimentos. El queso
se come habitualmente con galletitas, o en un sándwich, o con fruta: mas
violaciones de los principios de combinación adecuada. Si se los toma solos,
los productos lácteos ya son bastante engorrosos para el cuerpo, pero si se los
combina mal son catastróficos. Y esta afirmación incluye al yogur. ¿Qué?
‘’Pero,! si el yogur es un alimento sano! Qué va. Está hecho de leche de vaca,
y la leche de vaca es para los bebés de la vaca. Las bacterias benéficas que
supuestamente estas ingiriendo al comer yogurt son algo que tu cuerpo ya
produce, en la cantidad que él sabe que necesita. Toda esa historia de que hay
pueblos cuyos habitantes viven 130 años gracias a que comen yogur es un
invento. Lo que contribuye a que sean longevos es la vida al aire libre, el
trabajo físico, el agua pura y los alimentos no contaminados que ellos mismos
cultivan.
Además,
el yogur que comen es fresco y no tiene el grado de fermentación del producto
comercial. Si piensas seguir comiendo lácteos, por lo menos combínalos bien
para que sean lo menos dañinos posible. La leche se ha de beber absolutamente
sola. No hay en el planeta alimento que forme mas mucosidades, y no combina
bien con nada. Si te gusta el queso, rállalo grueso y agrégalo a una ensalada
(sin croûtons) o derrítelo y échalo sobre un plato de verduras. No comas quesos
amarillos, porque el color se lo dan con anilinas. Quizá me este leyendo algún
fanático de la pizza, a punto de hacer pedazos el libro. Si de vez en cuando
quieres comer pizza perfecto. Por lo menos se consciente del daño potencial que
causa y no abuses de ella. Si un día comes pizza que el día siguiente sea de
limpieza. Haz lo que sea mejor para tu organismo. Y si quieres algún queso
fuerte, no lo comas después de una comida italiana muy condimentada; sírvetelo
de cuando en cuando, con el estómago vacío, para que el organismo tenga por lo
menos alguna probabilidad de defenderse.
Lo
mismo con el yogur. No lo comas con fruta, porque fermentara y se te echara a
perder en el estómago. Tómalo solo, Con el estómago vacío, o úsalo como
aderezo, mezclándolo con una ensalada.
Hay
gente que insiste en que los lácteos son necesarios, por el calcio. Nos han
hecho creer que la leche es una importante fuente de calcio, y que si no
bebemos leche se nos caerán los dientes o se nos desintegraran los huesos. Para
empezar, el calcio que hay en la leche de vaca es mucho mas basto que el
contenido en la leche humana. y está asociado con la caseína, lo cual impide
que el organismo pueda absorberlo. Además, la mayoría de los bebedores de leche
y comedores de queso consumen productos pasteurizados homogeneizados o
sometidos a alguna otra forma de procesamiento, que degrada el calcio y lo hace
sumamente difícil de utilizar. E incluso si se consumieran los productos crudos
es tal el potencial dañino de la leche que no compensa ningún bien posible?.
Acaso comerías hojas de tabaco por su alto contenido en aminoácidos?. El cuerpo
humano tiene una capacidad de adaptación notable, pero la leche de vaca,
simplemente, no ha sido pensada para el hombre.
El
hecho es que todas las verduras de hoja verde contienen calcio. Todas las
nueces (crudas) contienen calcio. Y las semillas de sésamo crudas contienen mas
calcio que ningún otro alimento que haya sobre la tierra. También la mayoría de
las frutas lo contienen. Si diariamente comes fruta y verdura y algunas nueces
crudas, aunque sea ocasionalmente, no puedes tener una deficiencia de calcio.
Las mejores fuentes de calcio son las semillas de sésamo crudas, todas las
nueces crudas, las algas (iziki, kelp, dulce), todas las verduras de hoja y los
frutos concentrados, como los higos, dátiles y ciruelas pasas. Y si todavía la
cosa te preocupa, espolvorea de cuando en cuando algunas semillas de sésamo
crudas, molidas, en las ensaladas o las verduras. y no podrás tener una
deficiencia de calcio por mas que te empeñes. Indudablemente, para
aprovisionarnos de calcio no dependemos de nuestros amigos los bovinos. La
vaca? de donde obtiene el calcio?! De los granos y la hierba! Y seguro que no
beben leche ni comen queso para asegurárselo.
Es
importante entender el papel que desempeña el calcio en el organismo humano.
Una de sus funciones principales es neutralizar la acidez en el sistema. Mucha
gente que cree tener una deficiencia de calcio sigue una dieta sumamente
acidificante, de manera que la neutralización de esta acidez, esta
constantemente usurpando el calcio del cuerpo. Su dieta les suministra el
calcio necesario, pero lo están consumiendo continuamente. TODOS LOS PRODUCTOS
LACTEOS, EXCEPTO LA MANTEQUILLA, SON SUMAMENTE ACIDIFICANTES. La mantequilla es
una grasa. y por consiguiente, es neutra. Como la grasa retarda la digestión de
las proteínas. es mejor no comer mantequilla con ninguna proteína. En cambio,
se la puede de comer con carbohidratos.
Lo
irónico es que la gente consume productos lácteos para asegurarse el calcio, y
el calcio que ya existe en su organismo se consume para neutralizar los efectos
de los productos lácteos que van comiendo. La idea no debe ser recargar el
cuerpo de calcio, sino más bien alterar los hábitos alimentarios de manera que
se forme menos ácido en el sistema. De esta manera, el calcio será aprovechado
en todo su potencial.
Cuando empieces a
reducir el consumo de lácteos es probable que observes que se te cae un poco el
pelo o que se te ponen las uñas quebradizas. No hay que confundir estos cambios
con otros similares que se producen en muy raros casos de deficiencia proteica.
Si estas preocupado, consulta a tu
médico. Tu cuerpo está adaptándose a la absorción del calcio más basto que
encontraba en los productos lácteos a la de las formas de calcio mas refinadas,
características de las nueces crudas, las semillas, frutas y verduras.
El
cuerpo reemplazara las uñas y el pelo de la misma forma que va reemplazando la
piel que se descama Es difícil advertirlo, pero la piel está continuamente
desprendiéndose, y va siendo reemplazada por tejidos más sanos. De la misma
manera, el cuerpo reemplazara el cabello perdido por otro más brillante, y las
uñas débiles por otras más fuertes y resistentes.
Las
nueces crudas son especialmente útiles si observas cualquier cambio en las unas
o el pelo. Incorpóralas al programa en combinación con verduras crudas. Media
taza de nueces crudas por día es suficiente para una persona como promedio. Si
cuando reduzcas el consumo de lácteos empiezas inmediatamente a tomar nueces y
semillas crudas dos o tres veces por semana, lo mas probable es que las uñas y
el pelo se te pongan mas fuertes y más brillantes que nunca.
Mi
experiencia de los últimos quince años me ha permitido comprobar que muchos
problemas alérgicos y respiratorios,
especialmente el asma, pueden estar; directamente relacionados con el
consumo de lácteos. Personalmente, he asistido a más de dos docenas de personas
para que pudieran eliminar de su vida el asma, y sé de muchas más que contaron
con la colaboración de otros profesionales de la higiene natural. En todos los
casos, los individuos eran consumidores de productos lácteos. Mis observaciones
han sido similares a las registradas por Beth Snodgrass y el doctor Herbert
Shelton. Lo mismo es válido para los niños con infecciones del oído, algo tan
común que de hecho se lo considera como una parte normal de la infancia. Pues
yo apostaría a que a cualquier niño que alguna vez haya tenido una infección en
el oído estaban alimentándolo con productos lácteos o con productos de venta en
farmacias para preparar biberones; es raro que los niños no sometidos a este
tipo de alimentación tengan infecciones del oído. Y sé de muchos que jamás las
han tenido, porque sus padres tuvieron la prudencia de no acostumbrarlos a este
tipo de «no-alimentación». Sé que habréis oído que los expertos dicen que los
productos lácteos son una parte importante de una dieta sana. Y hay expertos que dicen lo contrario. Si
no queréis terminar levantando las manos al cielo, de disgusto o frustración,
lo mejor será que toméis una decisión basándoos en vuestros propios recursos.
¿Os parece sensato que los seres
humanos consumamos leche de vaca? Esa es la respuesta a la cuestión de si
debéis o no comer productos lácteos. Porque, sea cual fuere la forma en que los
consumáis, y por más sabrosos que sean, si coméis productos lácteos, en última
instancia estáis mamando de la vaca. Eso, a
vosotros, ¿os parece sensato o no?
Hay
un elemento que es común a todos los programas para rebajar de peso. Sin él,
estáis jugando contra vosotros mismos. Ese ingrediente esencial es, por
supuesto...
“Should Not Eat Animal Products in any Form’’ en The Life Science Health System, Austin,
Texas, Life Science, 1984.
12
Puede
parecer que no tenemos ningún control consciente del estado de nuestro cuerpo, porque
generalmente nos enseñan que hay muy poca relación entre nuestros pensamientos
y nuestro cuerpo físico. Independientemente de que sea o no este el caso, es
cierto que no viene mal tener una visión positiva de nosotros mismos.
Personalmente, creo -y hay quienes comparten mi creencia- que efectivamente con
nuestros pensamientos podemos ayudar al cuerpo en su búsqueda de la salud. En
su conocidísimo libro Anatomy of an
Illness (Anatomía de una enfermedad), el doctor Norman Cousins atribuyó su
recuperación, en buena medida, a la actitud positiva con que consideró su
situación. Beyond the Relaxation Response
(Más allá de la respuesta de relajación), del doctor Herbert Benson, director
de medicina conductista en el Beth Israel Hospital de Boston y profesor de
cardiología en Harvard, presenta sólidas razones para admitir que la mente
tiene el poder de cambiar físicamente el cuerpo.
Hablé
ya de la incalculable sabiduría y de la precisión impecable del organismo
humano, y señalé también el importantísimo papel que tienen nuestras creencias
sobre nuestra vida. Si realmente crees que puedes hacer algo, PUEDES.
Cada
célula del cuerpo bulle de vida y tiene su propia inteligencia. Cada una es
como un soldado incorporado a filas, que espera instrucciones. Constantemente
estamos enviando a nuestras células mensajes y órdenes que son diligentemente
puestas en práctica. Lo que le quiero decir es que podemos indicar
conscientemente a nuestras células que hagan lo que nosotros queremos. El
cuerpo producirá cualquier resultado que desee la mente consciente. La mente
esta continuamente evaluando la condiciones del cuerpo y formándose imágenes
que corresponden a lo que ella cree que es verdad. Podemos, literalmente,
cambiar nuestro cuerpo si cambiarnos nuestra manera de pensar en él, incluso en
contraposición con datos o pruebas que la desmientan.
Constantemente
estamos disparando sobre nosotros mismos un fuego cruzado de sugerencias
referentes a nuestro peso y a nuestra salud. Esas sugerencias pueden ser
positivas o negativas, hacernos mal o hacernos bien. Tenemos a nuestra
disposición los medios para ayudar al cuerpo a que rebaje de peso, y para
mejorar nuestra salud, pero para estar sanos! Tenemos que empezar por creer que
somos sanos! Para rebajar de peso, empieza por creer que puedes conseguirlo, y
lo conseguirás. Las células están en espera de tus instrucciones.
Por
ejemplo, si te miras en el espejo y te dices ‘’Dios, que gordo estoy”, estas
enviando, mentalmente, mensajes que automáticamente afectan a tu cuerpo precisamente
de esa manera. La estructura celular que te mantiene excedido de peso recibe
ese mensaje como una orden. Estar
repitiéndote que tienes las piernas gordas o deformes no sirve mas que
para darles instrucciones de que sigan así. Pero lo que es simplemente
maravilloso es que tus células obedecerán automáticamente la ultima instrucción
que les des, de manera que por mas que durante años hayas tenido una imagen
negativa de ti mismo, y por mas mensajes negativos que te hayas enviado, en
este mismo momento puedes invertir esa tendencia. Si a causa del hábito dices
algo negativo referente a ti mismo, limítate a reconocer que lo has hecho, pero
no lo refuerces; en cambio, remédialo simplemente con una sugerencia positiva.
Si acabas de decirte: ‘’Dios, que barriga floja”, contrarresta inmediatamente
esas palabras con una expresión más positiva y útil, recordándote que has
rebajado de cintura o que, simplemente, estas perdiendo peso. Estas sugerencias
positivas que contrapesarán las negativas, se reflejarán en tu cuerpo. Así, de
hecho! estás dando permiso a tu cuerpo para que adelgace! Es un recurso que
funciona, y que puedes usar con tanta frecuencia como quieras.
Mejorar
tu dieta empleando los principios señalados, hacer ejercicio todos los días
para ofrecer a tus células sangre bien oxigenada, y enviarte un caudal de
sugerencias positivas que refuercen el éxito que estas buscando equivale a
formar una combinación ganadora verdaderamente imbatible.
Los
pensadores más grandes que ha conocido el mundo, desde Da Vinci a Einstein
pasando por Groucho Marx, han coincidido siempre en que, cuando se trata de
entender cualquier tema, lo que sabemos no es más que una parte infinitesimal
de lo que nos falta saber. Expresiones como ‘’cuanto mas aprendemos, mas nos
falta aprender”, o ‘’cuando mas sabemos, mejor nos damos cuenta de lo mucho que
no sabemos”, indican que el inmenso cuerpo de conocimientos que configura la
gran incógnita estará siempre trayendo a la luz nueva información. La enormidad
de lo que todavía nos falta aprender sobre el cuerpo humano y su funcionamiento
es insondable.
Es
probable que a algunas personas sus creencias les impidan aceptar que pueden
influir conscientemente sobre la forma de su cuerpo. Pero para cualquiera que
intente rebajar de peso y mejorar su salud es fundamental emplear todos los
recursos disponibles que puedan serle de alguna utilidad. Desde el punto vista
del sentido común, ¿no parece que sea útil enviarnos a nosotros mismos una
corriente continua de sugerencias positivas?
Repitamos
una vez más que este recurso, lo mismo que todos los otros que se ofrecen en
este libro, es una idea para que los lectores la investiguen. Ponlo a prueba
para ver si en tu caso funciona. Sospecho que hemos pasado revista a todos los
principios, ha llegado el momento de responder a....
13
Probablemente
los lectores tengan algunas preguntas que les gustaría ver respondidas. El
propósito de este capítulo es responder a algunas de las cuestiones que con mas
frecuencia nos formulan respecto a la antidieta.
P. Qué lugar ocupan el té y el café en el marco de esta manera de comer?
R.
El hecho de que en Estados Unidos menos del 9 por ciento de la población no
beba ni café ni té indica claramente hasta que punto esta difundido este
hábito. Aproximadamente la mitad de la población estadounidense toma dos o tres
tazas diarias de estas bebidas, y un cuarto más de la población llega a tomar
seis o mas tazas por día. Eso significa que anualmente se consumen mas de 200 mil
millones de dosis de cafeína, que es una droga. La mayoría de las personas no
consideran que la taza de café que se toman a la mañana, o el té que beben por
la tarde sea una droga. Sin embargo, la cafeína crea hábito, provoca sintamos
de carencia cuando se abandona su uso y causa dependencia, tanto física como
psicológica. Y tiene todas las condiciones para ser una droga. La cafeína es un
estimulante del sistema nervioso central, similar a la cocaína. y se la ha
relacionado con multitud de enfermedades, entre ellas las taquicardias, cambios
en el diámetro de los vasos sanguíneos, irregularidad en la circulación
coronarias elevada presión sanguínea, defectos de nacimiento, diabetes, fallos
renales, úlceras gástricas, cáncer de páncreas, zumbidos en los oídos,
temblores musculares, inquietud, perturbaciones del sueño, e irritaciones
gastrointestinales. El café altera también el nivel de azúcar en la sangre, en
cuanto la cafeína impulsa al páncreas a segregar insulina. A quien me pregunte si es mejor el té o el café
descafeinado, le preguntaré a mi vez si prefiere romperse una pierna o un
brazo. El descafeinado es un proceso que por lo general emplea solventes
químicos sumamente cáusticos, que impregnan los granos que ingerimos luego. Una
taza de café o de té necesita 24 horas para pasar por los riñones y el tracto
urinario; más de una taza en 24 horas impone a estos órganos una carga
sumamente pesada. Si el lector es una de esas personas que se beben siete u
ocho tazas de té o café por día, ya puede ir pensando seriamente en comprarse
su propio aparato de diálisis. Indudablemente, el café descafeinado con agua o
con métodos no químicos es mejor que el que ha pasado por un tratamiento
químico, pero eso no significa licencia para beberlo. Descafeinado o no, sigue
forrando ácidos en el sistema, y ahí está el problema. Si se consume con
comida, el café obliga a los alimentos a salir prematuramente del estómago;
además, disminuye la movilidad de los intestinos. Alimentos sin digerir en un
sistema intestinal que funciona con lentitud son una importante causa de
estreñimiento. Los efectos cáusticos del café son los que hacen que los
intestinos, en algunas personas, eliminen rápidamente los alimentos. El café
requiere 24 horas para ser procesado y eliminado por los riñones.
En
todo este libro hemos insistido en la gran importancia de evitar, en la dieta,
los alimentos que pueden formar ácidos. EI cuerpo humano tiene un equilibrio pH
que refleja el grado de acidez o alcalinidad. Los niveles de pH pueden estar
entre 0 y 14; 0 es totalmente ácido, 14 total mente alcalino, y 7 neutro. La
sangre es ligeramente alcalina, con un pH de 7,3 a 7,40. Si la sangre de una
persona llegase aunque más no fuera al nivel neutro de 7,0, esa persona estaría
en gran peligro. El margen entre 7,35 y 7,40 es pequeño, de manera que se
necesita muy poco para destruir el equilibrio de la sangre. El café y el té se
convierten en ácido en el cuerpo. Cuanto mas ácido haya en la sangre, mas agua
retendrá el cuerpo en su intento de neutralizarlo, y la retención de agua
supone aumento de peso.
Nada
de esto tiene la intención de conseguir que nadie renuncie, por miedo, al café
ni al té; lo que queremos es más bien ayudar a que cada uno tenga mas
conciencia del efecto que tienen estas sustancias sobre la salud, y en que
medida a ayudan o no a rebajar de peso.
Algunas personas pueden renunciar inmediatamente a estas bebidas; otras
necesitan ‘’destetarse” lentamente de ellas. Hay quienes desde hace años no
beben más que una taza a la mañana y no quieren renunciar a hacerlo. Pues bien,
de una taza de café por día no dependerá el éxito ni el fracaso del programa.
Es evidente que lo mejor es que no haya café ni té en la dieta, pero si podéis
al menos reducirlo, pues hacedlo. Cuanto mejor os sintáis, mejor querréis
sentiros, y naturalmente haréis lo necesario, a medida que vayáis progresando,
para producir esa sensación de bienestar. Digamos de paso que quien alguna vez
quiera beber algo caliente que no sea café ni té, puede recurrir a las
infusiones de hierbas, que tienen un grato aroma, saben bien y, en la mayoría
de los casos, están naturalmente libres de cafeína. Si lo único que quieres es
beber algo caliente a la mañana, prueba con agua caliente y zumo de limón, una
bebida que satisface y tiene la ventaja de que el limón, a diferencia de otras
frutas. no contiene azúcar, de modo que no fermentará en el agua caliente.
Lo más importante es mantener una dirección.
Tened presente que vuestro objetivo es un cuerpo esbelto y sano, y dirigíos
siempre hacia él. Estáis en un viaje procurad que sea un placer y no un
castigo. Se puede atravesar un
continente a una velocidad desaforada y sin ver nada de lo que el paisaje
geográfico y humano puede ofrecer, o recorrerlo con calma, tomándose el tiempo
necesario para disfrutar de él. Tomaos tiempo y tened la seguridad de que
llegareis a destino convertidos en personas más felices y más sanas gracias al
esfuerzo que os habéis dedicado a vosotros mismos.
P.
Y que
hay de las gaseosas?
R.
En los Estados Unidos se consumen anualmente más de doscientos millones de
bebidas gaseosas. El doctor Clive McCay, de Cornell University, demostró que
las gaseosas son capaces de erosionar completamente el esmalte de los dientes,
dejándolos tan blandos como unas gachas en el término de dos días (como se
describe en The Poisoned Needle [La aguja envenenada], de Eleanor McBean).
Aquí,
el ingrediente culpable es una horrenda sustancia llamada ácido fosfórico.
Estas bebidas contienen también ácido málico, ácido carbónico y ácido
erythórbico, entre otras cosas.
El
ácido málico y el ácido cítrico que se encuentran naturalmente en frutas y
verduras son de naturaleza tal que en el organismo se vuelven alcalinos. Los
que se encuentran en las bebidas gaseosas siguen siendo ácidos, porque están
fraccionados y generalmente se los extrae mediante calor. Con leer la etiqueta
de una de estas bebidas puede ser suficiente para que a uno se le altere el PH.
En estas bebidas se encuentran además otros ingredientes dañinos, sin hablar
del azúcar blanca refinada, en una proporción de cinco cucharaditas de té por
cada cuatro litros más o menos. La única diferencia entre las gaseosas comunes
y las dietéticas es que en estas últimas se usa un sustituto del azúcar, tan
pernicioso que en Estados Unidos cada envase debe llevar una advertencia en la
etiqueta, lo mismo que los cigarrillos. Además, la mayor parte de ellas
incorporan nuestra vieja conocida, la cafeína. Algunos de los aditivos que
llevan son derivados del alquitrán, otro cancerígeno. Cuando las bebidas gaseosas
se toman con la comida, provocan fermentaciones en lugar de favorecer la
digestión. Aparte de engañar al cuerpo con la excusa de que saben bien, no hay
ningún otro beneficio en las gaseosas. Es criminal que administremos
rutinariamente a nuestros hijos brebajes tan letales. Sólo la cafeína debería
ser razón suficiente para no dárselos a los niños. Es interesante que la mayor
parte de los padres, que no permiten que sus hijos beban café, toleran que
beban gaseosas cafeinadas. Quizás el lector se pregunte por qué se les añade
cafeína a estas bebidas. Según el doctor Royal Lee, de la Foundation for
Nutritional Research, «las colas vienen con un componente de cafeína, que
forma hábito, para que una vez acostumbrada al estimulante, la víctima no pueda
pasarse sin él. No hay más que una razón para poner cafeína en una bebida
gaseosa, y es asegurarse de que cree hábito». También aquí, tener clara la
dirección es de primordial importancia. Quien puede cortar con este
conglomerado, inútil desde el punto de vista nutritivo, de ácidos y sustancias
cancerígenas, que lo haga. En el mercado hay muchas aguas carbonatadas que, aun
sin ser lo ideal (por su alto contenido en sal y minerales inorgánicos) son
mucho mejores que las bebidas gaseosas.
P. Un poco de chocolate de vez en cuando, ¿es muy malo?.
R. Un poco de casi cualquier
cosa de vez en cuando no es tan malo. En el chocolate hay, sin embargo, un par
de ingredientes que no hacen ningún aporte positivo a la salud. Uno es la
teobromina, una sustancia que se relaciona con la cafeína. De acuerdo con el
doctor Bruce Ames, de la Universidad de California en Berkeley la teobromina
potencia en las células humanas ciertos cancerígenos que afectan al ADN, y
causa también atrofia testicular. El otro ingrediente puede realmente hacer
naufragar cualquier programa de pérdida de peso: azúcar blanca refinada.
En el proceso de refinación se despoja
el azúcar de cualquier vestigio de vida y de sustancias nutritivas que
contenga. La fibra, las vitaminas, los
minerales, todo desaparece, sin dejar mas que un residuo muerto y mortífero. El
azúcar engorda porque no aporta más que calorías vacías y de baja calidad, y un
exceso de carbohidratos que se convierten en grasa. Eso hace que uno coma en
exceso, para obtener las sustancias nutritivas que necesita. Cuando se consumen
alimentos con alto contenido de azúcar, el cuerpo debe recibir una alimentación
adicional para estar bien nutrido, y eso tiende a aumentar de peso. La práctica
que, más que ninguna otra cosa, ayudara a eliminar la avidez de dulces es el
correcto consumo de fruta. El azúcar de la fruta no ha sido manipulado, y
proporciona al cuerpo las sustancias que este necesita. Además, con su aporte
de fibra, satisface, en tanto que el azúcar refinada está libre de fibras, y
uno puede seguir sintiendo sensación de vacío incluso después de haber comido
mucho. El azúcar refinada, en cualquier forma que se la ingiera -en la comida,
en golosinas o en líquidos- fermenta en el organismo y causa la formación de
ácido acético, ácido carbónico y alcohol. El proceso de refinación del azúcar
es la causa de que fermente en el
cuerpo.
Es
difícil hacer ver como cualquier tipo determinado de alimento afecta en forma
adversa a un plan de alimentación. Fuera de contexto, todo esto tiende a
parecer menos grave de lo que efectivamente puede ser, pero unido a otras
influencias negativas, contribuye al colapso final del cuerpo. Imaginémonos un
gran vitral. Si hubiéramos de arrojarle una piedrecita, no se rompería, pero
arrojémosle cien mil piedrecitas, y el vitral se hará añicos. Cada influencia
negativa que pesa sobre el cuerpo es como una piedrecita, y todas juntas pueden
-y lo conseguirán- desbaratar la salud de tu cuerpo. Cuantas menos piedrecitas
arrojes contra el vitral, menos probable será que se rompa. Cuantas menos
influencias negativas tenga que superar el cuerpo, ya se trate de café, té,
gaseosas, alcohol o dulces, menos probable será que siga estando excedido de
peso. El simple hecho de disminuir ya es benéfico; es como arrojar menos
piedrecitas
P. Me han dicho que un poco de vino con las
comidas ayuda a la digestión? Es verdad?
R.
Sea quien fuere el responsable de esa tontería, seguramente es dueño de alguna
bodega. El cuerpo no necesita ninguna ayuda para digerir, como no la necesita
para parpadear ni para respirar. Todas ésas son reacciones autónomas. La
digestión, simplemente, se produce cuando la comida esta en el estómago, y si
algo hace el vino, es retardarla. De la misma manera que las reacciones motoras
se vuelven más lentas bajo la influencia del alcohol, también la digestión se
retarda. El vino es una sustancia fermentada, y eso hace que cualquier alimento
con el cual entre en contacto se eche a perder. Cualquier tipo de alcohol
impone un gran esfuerzo a los riñones y al hígado. Si te gusta el vino, procura
beberlo con el estómago vacío: necesitarás menos tiempo para ‘’aflojarte” y no
arruinaras tu comida. La moderación es la clave; recuerda que cuantas menos
piedrecitas arrojes contra el vitral, mejor.
P. Parecería que con este tipo de dieta no
se necesita ningún suplemento vitamínico ni mineral,? no es cierto?
R.
Por supuesto. La controversia respecto de la necesidad de suplementos
alcanzaría para llenar un libro? Cómo es que durante siglos nos las hemos
arreglado sin suplementos? La fabricación y venta de 1os tales suplementos es
uno de los diez grandes negocios en Estados Unidos: hoy por hoy, su venta
genera dos mil millones de dólares por año. Es para preguntarse hasta qué punto
la motivación de algunas de las afirmaciones que se oyen al respecto no es más
que puramente comercial.
Por
lo que se refiere a la salud, hay una larga lista de expertos en el campo de la
nutrición, tanto pertenecientes a la comunidad médica como ajenos a ella, que
están expresando su grave preocupación por la amenaza que representa para la
salud la ingestión de suplementos vitamínicos y minerales. El doctor Myron
Winick, director del Instituto de Nutrición Humana de la Universidad de
Columbia, indica que algunas vitaminas de toda confianza, a las que durante
mucho tiempo se consideró totalmente inocuas, están produciendo problemas
médicos entre los que se encuentran lesiones nerviosas, trastornos intestinales
leves y lesiones hepáticas mortales (información publicada en Los Angeles
Times, 20 de diciembre de 1983).
Nuestra
necesidad real de vitaminas y minerales ha sido brutalmente exagerada. La
cantidad de vitaminas que el cuerpo humano necesita para todo un año alcanzaría
siquiera a llenar un dedal. (Y esa es la dosis diaria recomendada, que duplica
nuestras necesidades reales). Tal vez estas afirmaciones resulten chocantes,
pero son los hechos. Todas las vitaminas y minerales que el cuerpo necesita se
pueden encontrar en abundancia en las frutas y verduras. La exigencia de estos
elementos es tan reducida que incluso si no comiéramos mas que una pequeña
cantidad de frutas y verduras frescas, las necesidades del cuerpo quedarían
satisfechas. Nuestro programa está pensado para incorporar a la dieta
cantidades mas que generosas de todo lo que el cuerpo necesita, en su forma más
pura y más fácil de absorber. Nada hay de mejor calidad que lo que se encuentra
en la fruta y la verdura, pese a algunos anuncios que se jactan de que sus
productos son en un 100 por ciento naturales. Ser 100 por ciento natural significa
tal como fue creado por la naturaleza, y yo, personalmente, jamás he visto un
árbol que de píldoras de vitaminas ni de minerales.
Los
suplementos que fabrica el hombre no son, simplemente, lo que está destinado al
cuerpo humano. En el proceso de extraer y fraccionar los elementos químicos, se
los inutiliza, y en el cuerpo, los suplementos vitamínicos se vuelven
tóxicos.2. Lo que nuestro organismo puede utilizar con más eficacia son las
vitaminas y minerales que se consumen con todos los demás constituyentes de
cualquier alimento dado. Una vez aisladas, las vitaminas pierden su valor, y
las vitaminas sintéticas son virtualmente inútiles.
En
este preciso instante hay técnicas que permiten crear un grano de trigo en el
laboratorio; se pueden reproducir todos sus componentes químicos hasta
conseguir un grano de trigo, pero si se le pone en tierra, no germina. Sin embargo los granos de trigo recogidos en
tumbas que tienen cuatro mil años de antigüedad, !Brotan si se los siembra!.
En
el trigo sintético falta un ingrediente muy sutil: la fuerza vital, el mismo
ingrediente que falta también en las vitaminas y en los minerales sintéticos.
Esos productos son peor que inútiles: el cuerpo los recibe como si fueran
tóxicos y los trata como tales. Y nuestro objetivo es siempre eliminar los
residuos tóxicos, no producir más. En el cuerpo rige también algo que se Llama
la ley del mínimo. Dicho de otra manera, una vez que las necesidades de
vitaminas y de minerales están satisfechas, cualquier excedente será eliminado.
Si tuviéramos un vaso pequeño, y una jarra llena de zumo, sólo podríamos llenar
el vaso hasta el borde. Si seguimos intentándolo, lo único que conseguiremos
será desperdiciar el zumo que se desborde del vaso. Eso es precisamente lo que
sucede cuando en el cuerpo hay más vitaminas y más minerales de lo que
necesita. También aquí el exceso es tratado como un desecho tóxico, y el
esfuerzo de eliminarlo dilapida la preciosa energía del cuerpo, e impone al
hígado y a los riñones más pesada carga. Cuando se toman suplementos, son siempre en exceso, a menos que siga uno
la dieta más desvitalizada, procesada y desnaturalizada que sea posible
imaginar. El estilo de vida y la forma de comer que preconiza 1a antidieta asegura
absolutamente todas las vitaminas y minerales que podarnos necesitar. La salud
hay que ganársela. Lo que produce salud es una vida sana, que no se puede
comprar en un frasco. Entonces, ahorraos energías... y ahorrad dinero.
2. Robert McCarter y Elizabeth McCarter, ‘’A Statement
on Vitamins”, ”Vitamins and Cures” y ‘’Other Unnecesary Supplements, Health
Reporter 11,1984, págs, 10 y 24.
P. ¿Hasta que punto es dañina
la sal de mesa?
R.
Si los egipcios usaban la sal para embalsamar, imagínatelo. Este año, los
norteamericanos consumieron cerca de dos millones y medio de kilos de sal. ¡Ya
es embalsamar! Hay sal en todo y por todas partes; desde los alimentos para
perros y gatos domésticos hasta las comidas para. La sal es un importante
factor que contribuye a la incidencia creciente de enfermedades como la
hipertensión o alta presión sanguínea. Es tan cáustica para los delicados
tejidos internos del cuerpo que éste, para neutralizar su efecto acidificante,
retiene agua. Esta retención provoca aumento de peso. El excesivo consumo de
sal puede ser una de las causas de nefritis, una enfermedad renal grave. Cuando
se piensa que mucha gente consume café, té, gaseosas, alcohol, suplementos y
sal día tras día, y que todo eso debe ser excretado por los riñones, no hay por
qué asombrarse de que anualmente mueran tantas personas por fallos renales.
Cualquier cosa que podamos hacer para aliviar nuestros pobres riñones, tan
sobrecargados de trabajo, hay que hacerla. La sal, si se la usa, se ha de usar
con moderación. A quienes desean
seguir utilizándola. el doctor N. W. Walkcer les recomienda la sal marina
gruesa, que está menos procesada que la sal común, y que se puede moler en la
mesa con un molinillo. En las tiendas dietéticas se encuentran salsas y otros
condimentos sin sal, que pueden ayudar a reducir su consumo.
P. ¿Por qué parece
que actualmente hubiera tantas personas que padecen hipoglucemia o creen
tenerla? AI comer fruta, ¿no se agrava la hipoglucemia?
R.
La razón de que tantas personas tengan hipoglucemia y tantas otras crean
tenerla es doble. Primero, la gama de posibles síntomas de hipoglucemia es tan
amplia que llega a ser sorprendente que alguien no tuviera, por lo menos, uno
de los síntomas. La lista de sesenta y
dos síntomas posibles incluye trastornos emocionales, melancolía, nariz
tapada, fatiga, agotamiento, confusión, incapacidad para pensar claramente,
angustia, irritabilidad e incapacidad para decidir fácilmente. Abarca incluso
meteorismo, indigestión, flatulencia y sensación de sueño después de las comidas, de modo que quizá no haya en Estados
Unidos tres personas que no hayan experimentado por lo menos uno de esos síntomas, ¡y hay unos 45 más! En
segundo lugar, la dieta norteamericana estándar es tal que tiende a provocar un
consumo de energía y un nivel de acidificación que, ciertamente, pueden ser
congruente con un bajo nivel de glucosa en sangre (otra manera de decir
«hipoglucemia»). En el capítulo sobre el correcto consumo de fruta se señaló
que ésta ha soportado el peso de más críticas injustificables que ningún otro
alimento. La segunda parte de la pregunta es un ejemplo clásico de la mala
comprensión, de alcance casi universal, del importantísimo papel que desempeña
la fruta en el logro y mantenimiento de un nivel de salud adecuado. Por extraño
que pueda parecer, la fruta es, de hecho, lo que de manera más efectiva y
eficiente puede superar el problema de la hipoglucemia. No quiero decir que
vaya a suprimir efectivamente los síntomas, sino que hará desaparecer la causa de
manera que los síntomas nunca aparecerán. El medio más común de suprimir los
síntomas es comer, generalmente algo muy pesado, tal como un alimento proteico,
como puede ser la carne o los huevos. Así se conseguirá que los síntomas
disminuyan, al desviar hacia el estómago, para digerir la comida, la energía
que estaba causando los síntomas. Es una medida temporal que asegura que el
problema prolongue su existencia y la necesidad de comer sea más frecuente. Hay
una manera más racional de encarar las cosas, que puede eliminar tanto las
comidas frecuentes como la hipoglucemia? Que es exactamente, un bajo nivel de
azúcar en la sangre?. Señalamos ya que el primer requisito previo de cualquier
alimento debe ser su valor como combustible, y que aproximadamente el 90 por
ciento de nuestra proporción de alimentos debe abastecernos de la glucosa que
se necesita para el cumplimiento de las funciones vitales. El cerebro no usa
más que un combustible: azúcar, en la forma de glucosa. No le sirven las grasas
ni las proteínas ni ninguna otra cosa, sino solo la glucosa, que toma del
torrente sanguíneo para satisfacer sus necesidades. Si en la sangre no hay una
cantidad de azúcar utilizable suficiente para satisfacer las exigencias del
cerebro, empieza a sonar una alarma, y esa alarma son los síntomas de la
hipoglucemia. De manera que el problema se reduce a no tener suficiente azúcar
en la sangre. Para rectificar esta situación, basta con agregarle azúcar.
Es
sumamente difícil tener hipoglucemia si se tiene abundante azúcar en la sangre,
y aquí es donde por lo general se plantea la confusión. Es absolutamente
imperativo que en el torrente sanguíneo se introduzca el tipo de azúcar
correcto: cualquier tipo de azúcar procesado no haría más que empeorar las
cosas. El tipo de azúcar que sirve para esta situación es la que se encuentra
en la fruta fresca. Cuando está en la fruta se le llama fructuosa: en el
cuerpo, se convierte en glucosa con más rapidez que ningún otro carbohidrato.
Lo que es esencial recordar es que la fruta se ha de comer correctamente, y
esto significa con el estómago vacío. Como el azúcar se encuentra en su estado
natural y orgánico, atravesara rápidamente el estómago y en el término de una
hora habrá pasado al torrente sanguíneo.
Si
se sigue el programa propuesto en la II parte, se estará automáticamente
comiendo fruta en la forma correcta, lo cual ayudara a eliminar la causa de la
hipoglicemia. Para muchas personas que la han padecido durante años sin alivio,
es posible que esta explicación suene en exceso simplificada, pero hemos tenido
muchos casos de gente con hipoglucemias de larga data, muchas confirmadas en su
existencia por la prueba de tolerancia a la glucosa, y que han conseguido
eliminar el problema valiéndose de la técnica de la antidieta.
P. ¿Las mujeres pueden seguir este régimen durante el
embarazo? (He aquí una pregunta a la que Marilyn puede
responder mejor.)
R.
Si, pero la preparación para tener un niño sano debe iniciarse antes de la
concepción, seis meses por lo menos, o más si es posible. Dada la importancia
que tiene la dieta durante el embarazo, es aconsejable que cada futura mamá
consulte con su médico antes de introducir cambios. Sin embargo, durante el
embarazo no es nunca demasiado tarde para mejorar gradualmente la dieta.
Cualquier cambio de naturaleza positiva que se haga solo puede mejorar el
estado de la madre y del hijo, y hacer que el parto sea más fácil.
El
programa satisface todas las exigencias dietéticas de la madre y el niño
durante la gestación. Dado el amplio consumo de fruta fresca que se recomienda,
el principal requisito - combustible abundante, en forma de glucosa queda
satisfecho. Muchos de los ingredientes de las cotidianas ensaladas crudas
ayudan a satisfacer las necesidades de glucosa, y las ensaladas proporcionan
además a madre e hijo los minerales necesarios para un crecimiento y un
desarrollo adecuados. De hecho, la mejor dieta durante el embarazo (y en
cualquier otro momento) es aquella en la que predominan las frutas y verduras
crudas, y algunas nueces y semillas crudas. Con eso se tendrá toda la provisión
de combustible, aminoácidos, minerales, ácidos grasos y vitaminas que hacen
falta para mantener un elevado nivel de salud. Este programa es más que
adecuado para satisfacer tales exigencias. Que los alimentos estén adecuadamente
combinados asegura que en cada comida se disponga de un máximo de sustancias
nutritivas para la absorción, con un mínimo de desperdicio. Una dieta adecuada
asegura un embarazo grato y lleno de alegría en tanto que si es inadecuada,
esta hermosa experiencia puede convertirse en una dura prueba.
Es
frecuente que a las embarazadas les aconsejen beber mucha leche pasteurizada
para asegurarse de que disponen del calcio suficiente para la correcta
formación de los dientes y huesos de su hijo. La verdad es que la mayoría de
los adultos no cuentan con las enzimas digestivas -lactasa y renina- necesarias
para obtener el calcio de la leche, que viene asociado con un complemento
proteico indigerible, la caseína.
Además, la pasteurización hace que el calcio sea inaprovechable debido a las
modificaciones causadas por el calor3 Para estar seguras de que tienen un aporte adecuado de calcio utilizable, las embarazadas deben
recordar que este se encuentra en abundancia en la fruta fresca, las legumbres,
coles, lechuga y otras verduras de hoja, nueces y semillas (especialmente
almendras y sésamo), espárrago e higos. El zumo de naranjas fresco ayuda al
cuerpo a fijar el calcio, de acuerdo con lo que dice el doctor Hebert Shelton
en The Hygienic Care of Children.
Para el metabolismo del calcio también es necesaria una irradiación solar
adecuada. El feto almacena en sus tejidos una provisión de calcio, de la que se
abastece durante las últimas etapas del embarazo, de modo que para una
embarazada es importantísimo obtener y fijar el calcio necesario para ella y
para su hijo desde los primeros meses de embarazo.
3. Hay varias
autoridades en higiene que dicen la misma cosa sobre el tema de la utilización
del calcio proveniente de la leche de vaca pasteurizada que es imposible para
nosotros. Además de Herbert Shelton, N. W. Walker y Robin A. Hur, ya citados. Se cuentan entre ellos Joyce M. Kling, ‘’Lesson 55,
Prenatal Care for Better Infant and Maternal Health and Less Painful
Childbirth”, The life Science Health System, Austin, Texas, Life Science, 1984.
M. Bircher-Benner. Eating Your Way to Health, Baltimore, Penguin Books, 1973.
A
las embarazadas se les aconseja también que beban leche para tener una
abundante secreción láctea para el bebe. El consejo
es ridículo. ¿Acaso las vacas beben la leche de otra
especie para aumentar la secreción láctea? !Por cierto que no!. Comen hierba y
cereales en abundancia. La hembra humana, como la de todos los demás mamíferos,
automáticamente segrega leche cuando es necesaria, y lo que la hace más rica y
abundante es el consumo generoso de frutas y verduras frescas. De paso, si a
alguna joven mamá le dan a tomar ácido fólico ‘’para la leche”, lo mejor es que
lo sustituya por una ensalada verde cada día: una fuente estupenda, natural y
fácilmente accesible de ácido fólico.
Recordemos
que no es la cantidad de calcio contenida en los alimentos que ingerimos lo que
importa, sino la proporción de este que realmente se utiliza (se absorbe y se fija). La administración de suplementos de
calcio durante el embarazo no nos aporta calcio utilizable y con frecuencia es causa de nocivos depósitos de calcio
en la placenta.
Lo
que aportan estos suplementos (por más que se los llame orgánicos) es calcio
inorgánico, que nuestro cuerpo, simplemente, no puede usar. El doctor Ralph C.
Cinque ha realizado abundantes experimentos mientras investigaba este asunto, y
la información que aquí ofrecemos ha sido tomada directamente del material por
el publicado.5 También aquí
nos encontramos frente a una diferencia de puntos de vista. La higiene natural
se opone diametralmente a que se tomen vitaminas y minerales de fuentes
distintas de las naturales y aquí natural
significa huertos y cultivos, no píldoras. Estoy segura de que los defensores
de ambas maneras de pensar podrán manifestar de maneras muy convincentes sus
puntos de vista. El hecho es que, de acuerdo con la higiene natural, que es
básicamente el tema de este libro, todos los suplementos vitamínicos y
minerales, en cuanto están fraccionados, son recibidos y tratados por el cuerpo
como desechos tóxicos. Lo mismo que en muchos
puntos referentes a la nutrición, algunos médicos tradicionales
comienzan ya en este aspecto, a reconocer el punto de vista naturista. La
doctora Vicki G. Hufnagel, en una charla pronunciada en la decimocuarta
conferencia anual de la nutrición, patrocinada por la Junta Lechera de California, expresó:
‘’Estamos
empezando a entender el daño que pueden causar al embrión; las vitaminas son
fármacos. La doctora Hufnagel es obstetra y ginecóloga. El doctor Myron Winick,
director del Instituto de Nutrición Humana de la Universidad de Columbia,
dice:” Hay personas que se toman las píldoras de vitaminas como si fueran
caramelos, sin entender que son medicamentos. Y todos sabemos que no hay
medicamentos seguros, sino solamente dosis seguras”. ‘
Mucho
mejor que tomar calcio manufacturado seria abonar con cal los sembrados y
después comer verduras de hoja que nos abastecerán abundantemente de calcio
orgánico aprovechable. Es importantísimo que se entienda que las deficiencias
de calcio no solo resultan de tomar cantidades insuficientes de este elemento,
sino también de comer en exceso y de combinar mal las comidas, prácticas que
afectan gravemente a la digestión y la absorción. Estar embarazada no significa
tener licencia para comer en exceso. Un aumento de peso que supere los nueve a
trece kilos puede dar como resultado un feto demasiado grande y un parto de
alto riesgo6. Las embarazadas tienden a comer en exceso cuando lo
que ingieren son alimentos muy procesados y adulterados; lo que hacen es
responder a las señales de su cuerpo, que avisa que sus necesidades de
nutrición no están satisfechas. La antidieta insiste en los alimentos más
nutritivos, tanto para la madre como para el niño, y ayudará a mantener el peso
dentro de los límites señalados.
5. Ralph C Cinque, ‘’Lesson 55, Prenatal Care for
Better Infant and Maternal Health and Less Painful Childbirth”, The Life Science Health System, Austin,
Texas, Life Science, 1984. Rose Dosti, ‘’Nutritonal Needs Greater for Pregant
Teen-agers, Over 30s”, Los Angeles Times,
31 Mayo 1984. ‘’Vitamin Megadoses Can Be Harmful”, Los Angeles Times, 20 dic.1983.
Digamos
de paso que durante el embarazo, más que en cualquier otro momento, hay cosas
que son peligrosas, y este programa ayudara a ir eliminando gradualmente muchas
de ellas. La placenta, aunque se supone que actúa como un filtro que protege al
feto de sustancias dañinas que pudiera ingerir la madre, no es eficaz para
excluir fármacos, alcohol nicotina y alquitrán, cafeína, sal, vinagre, y los
aditivos y conservantes químicos que se encuentran en los alimentos procesados.
Al seguir el programa, automáticamente la embarazada estará eliminando estas
influencias dañinas. Ninguna de estas sustancias está incluida en ninguno de
los menús propuestos, excepción hecha de la sal, que se indica siempre como
ingrediente optativo. En lo que
respecta a otras sustancias más dañinas, seamos sinceros por el bien de nuestros
futuros hijos. Recetadas o no, no hay medicinas ‘’seguras” que se puedan tomar
durante el embarazo, pese al hecho de que a muchas embarazadas se les sigue
aconsejando que las tomen. La talidomida no fue más que la punta visible del
iceberg.
6. En mi ultimo
embarazo aumenté sólo algo más de seis kg en total, y tanto el bebe como yo
teníamos excelente salud. Una hora después del nacimiento, estaba levantada y
bañándolo.
Todos los fármacos, desde la aspirina a los analgésicos y
los tranquilizantes, llevan consigo el riesgo de deformaciones y retardo mental
para el feto. El consumo de alcohol durante el embarazo puede dar como
resultado el síndrome de alcoholismo fetal, una deformación de la cara y la
cabeza que con frecuencia va acompañada de retardo mental. La cafeína contenida
en el café, el té, las gaseosas y el chocolate, lo mismo que muchas otras
drogas, ha sido causa de defectos congénitos. También fumar priva de oxígeno al
feto y da como resultado partos prematuros, reducido peso al nacer y retardo
mental.
Es evidente que en el programa no tiene cabida ninguna de
estas sustancias. El hecho de que las mencione aquí responde a mi deseo de
hacer que las embarazadas tengan mayor conciencia del efecto que pueden tener
sobre un niño por nacer. En los Estados Unidos se observa actualmente un 12 por
ciento o más de defectos congénitos, y esta cifra va en aumento año tras año a
medida que se incorporan más sustancias químicas y tóxicas a nuestra dieta y a
nuestro medio.
El embarazo es una época especial, que más que ninguna
otra exige estar especialmente consciente de las necesidades del cuerpo. Seguir
el programa asegurará a la futura madre la alimentación adecuada, lo mismo que
la provisión de aire fresco y de sol, que son factores tan importantes para un
embarazo sano. Otros son el descanso abundante y el ejercicio físico practicado
con regularidad.
En ocasiones hay quien tiene necesidades especiales,
individuales. Todo cambio dietético durante el embarazo debe efectuarse en
forma gradual y bajo la supervisión del médico.
Con esto concluye la I Parte, en la que he procurado dar
al lector una comprensión clara de cuales son los cambios que habrá de efectuar
en su estilo de vida para terminar de una vez por todas con su problema de
peso, y por qué le conviene hacer esos cambios. En la II Parte, Marilyn dará
algunas importantes indicaciones sobre cómo hacer esos cambios de manera tal
que el nuevo estilo de vida de ellos resultante sea duradero. Basándose en su
conocimiento de dietética, en sus antecedentes de profesora de alta cocina
doméstica y en su bien fundada comprensión de los principios de la higiene
natural, Marilyn ha preparado una serie de importantes indicaciones y
sugerencias, como ejemplificación de las cuales se ofrece una muestra de menús
para una semana, que puede servir como base para que el lector organice su
propia selección de comidas, deliciosas, bien combinas y de alto contenido en
agua. El programa ha sido pensado para llegar más rápidamente al objetivo de
rebajar de peso, al mismo tiempo que se inicia la importantísima
desintoxicación de todo el organismo.
Para empezar a rebajar de peso y adoptar un nuevo estilo
de vida no nos falta ahora más que un paso, que es dar vuelta la página para
empezar con...
Por Marilyn Diamond
La
primera vez que consulté a Harvey en su condición de especialista en nutrición,
en 1975, estaba yo atravesando la crisis de salud más importante de mi vida.
Acudí a su consulta con muy mala disposición de ánimo. Yo tenía antecedentes
médicos en la familia y arrastraba una larga historia de tratamientos médicos,
pero nunca, que yo pudiera recordar, me había sentido realmente bien. El exceso de peso no era mi mayor preocupación por entonces, aunque
eso no quiere decir que no fuera una de mis preocupaciones. Debo confesar, sin
embargo, que desde el comienzo de mi adolescencia no había estado contenta con
la forma de mi cuerpo, y que desde aquella época había usado siempre tacones
altos para parecer más delgada.
Mi
verdadero problema, aunque en aquel momento no lo supiera, era que me
encontraba totalmente falto de energía. Me sentía terriblemente mal y me
costaba muchísimo hacer frente a mi vida. En realidad, lo que sentía no era
nada excepcional. Los estados de carencia de energía son la base de muchos de
los problemas físicos, psicológicos y emocionales que sufren hombres, mujeres y
niños en los Estados Unidos. Mis síntomas eran los habituales: dolor de
estómago, molestias, erupciones cutáneas, depresión, confusión, súbitos cambios
anímicos y estallidos emocionales. Lo que me asustaba era que mi estado iba
empeorando progresivamente. Tras haber terminado mi carrera universitaria con
las mejores calificaciones y medallas, a los 31 años, con dos niños pequeños,
me pasaba gran parte del tiempo deprimida y llorando, preguntándome que podía
hacer para volver a sentirme bien y poder así seguir adelante con mi vida.
Ninguna medicación, terapia ni tratamiento de los que intenté durante años
había logrado mejorar ni cambiar mi situación. Durante mucho tiempo estuve
tomando medicinas para mi estómago y mi aparato digestivo debilitados,
tranquilizantes para la tensión nerviosa y recibiendo inyecciones para el
dolor, mientras teorizaba con los expertos sobre mi mal estar físico, mental y
emocional. Pero, jamás hubo nadie, salvo Harvey, que me preguntase que comía.
La
higiene natural, tal como el la enseñaba, me dio respuesta a cuestiones
referentes a mi salud, para las cuales yo había renunciado ya a encontrar
alguna. ¿Qué fue lo que aprendí? ¡Todo lo que necesitaba saber para ayudarme a
mí misma a sentirme bien! Aprendí que si me encontraba dolorida y sin fuerzas
era porque durante la mayor parte de mi vida había recargado mi organismo con
una alimentación errónea. Como en mi
país, durante muchas décadas, no había estado de moda amamantar a los bebés, yo
me conté entre los millones de niños que jamás recibieron leche materna, el
único alimento que la naturaleza destina a las criaturas de la especie humana y
que es el único adecuado para ellas. En su último libro, How to Raise a Healthy
Child in Spite of Your Doctor (Cómo criar hijos sanos a pesar de su médico), el
doctor Robert S. Mendelsohn escribe: Dar el pecho a los niños es poner los
cimientos de un desarrollo físico y emocional saludable. La leche materna, de
eficacia probada durante millones de años, es el mejor alimento para los bebés
porque es el perfecto sustento que les ofrece la naturaleza2
¿Cómo
llegó nuestra sociedad a tal extremo de ignorancia que efectivamente no sabíamos
la importancia que tiene la leche materna para la futura salud de nuestros
hijos? El doctor Mendelsohn sin vacilar, culpa a los fabricantes de leches en
polvo para bebés y a sus motivaciones comerciales, e igualmente a los pediatras
que les ayudaron a vender sus productos. Echa en cara a los obstetras y a los
pediatras el no haber subrayado con suficiente energía la importancia de
amamantar. Como resultado, millones de niños en nuestra sociedad se han criado
y se siguen criando con leche en polvo y leche de vaca, las cuales tienen un
exceso de proteínas y, según algunos investigadores, una forma de calcio más
tosco y, por consiguiente, menos absorbible que el que se encuentra en la leche
materna. En mi caso, eso me produjo un alto grado de acidificación en la
infancia, frecuente urticaria que me debilitaba increíblemente, problemas
articulares que finalmente exigieron intervenciones quirúrgicas en ambas
rodillas y un debilitamiento del sistema nervioso. Como es típico en los
Estados Unidos, desde muy temprana edad me habían alimentado con carne. Dado
que soy vegetariana por naturaleza (aunque esto no lo descubrí hasta los 31
años), mi incapacidad para digerir la carne dio por resultado dificultades
digestivas tan dolorosas como persistentes. Como mi madre era una excelente
anfitriona capaz de cocinar para auténticos gourmets, desde temprano entré en
contacto con la gastronomía. Desde mi infancia había viajado mucho y pronto
conocí la cocina internacional. En mis años universitarios tuve ocasión de
trabajar, en Avignon, con un cocinero francés de provincia, Arman Ducillier.
Todo esto configuró de manera decisiva mi identidad y mi estilo de vida, y en
un principio se me hizo difícil ver que en eso estaba la raíz de mis problemas
de salud. Pero la verdad lisa y llana era que las comidas que había estado
ingiriendo dañaban mi cuerpo, privándome de la energía necesaria para afrontas
otros aspectos de mi vida.
Cuando
puse en práctica los principios que me recomendó Harvey -los mismos que acababa
de explicar al lector-, perdí 10 kilos. En solo seis meses, y por primera vez
en mi vida adulta me sentí orgullosa y cómoda con mi cuerpo. ¡Es una sensación
de euforia que todo el mundo se merece! Pero, sin embargo para mí fue más
importante el cambio en mi manera de ver las cosas. La nube de depresión bajo
la cual había estado viviendo durante años empezó a disiparse, y comencé a
tener días enteros de tranquilidad. Solo alguien que haya padecido el
agotamiento de una depresión mental y física puede entender el tremendo alivio
que eso significa. Mientras mi cuerpo se esforzaba por recuperar su equilibrio,
yo advertí que por fin podía llevar la vida productiva y gratificante que una
vez había soñado. ¡Me sentía como si me llevaran de vuelta al país de los
vivos!
Una
cosa fue evidente desde el principio: si estaba decidida a seguir sintiéndome
bien, sería necesario renunciar a mi tradicional actitud de gourmet cuando se
tratase de preparar comidas. Lo vi claramente durante la desintoxicación,3 en
las ocasiones en que mis papilas gustativas ansiaban los antiguos placeres, y
en que, al consentirme esos placeres, volvía inmediatamente a sentirme mal.
Trabajando con Harvey, empecé a preguntarme que haría la gente cuando, como yo,
se diera cuenta de la importancia de una saludable pérdida de peso. ¿Cómo
podrían hacer una transición cómoda que los apartase de sus hábitos
tradicionales de alimentación? Lo que yo necesitaba y lo que necesitarían
otros, era una manera nueva e interesante de preparar comidas deliciosas y al
mismo tiempo nutritivas, capaces de agradar al paladar, satisfacer las
necesidades fisiológicas y permitir la desintoxicación. Valiéndome de mis
energías creativas, que siempre alcanzaban su punto máximo en la cocina, y
recurriendo a mis extensos antecedentes de alta cocina y artes culinarias,
empecé a estudiar un estilo ALTAMENTE ENERGÉTICO de cocina casera y nutritiva,
capaz de satisfacer mis deseos de comida variada y sabrosa y de mantenerme
dentro del programa de desintoxicación, sintiéndome mejor y más fuerte cada día
que pasaba. Posteriormente, y tras haber estudiado la haute cuisine francesa e
italiana, y preparaciones típicas de diversas culturas y etnias, profundicé en
el conocimiento de la cocina china, la india y las del Oriente Medio. Durante
esa época me gradué también en Ciencias de la nutrición en el American College
of Health Science.
3. Recuerda que una
saludable pérdida de peso es un aspecto importantísimo de la desintoxicación.
Harvey
había comenzado ya a interesarse en la higiene natural seis años antes de que
nos conociéramos, y se sentía mucho más cómodo que yo con un régimen de frutas
y verduras. El ya había pasado por el período de transición en que se renuncia
a muchos de los alimentos que no son benéficos y se aprende a sustituirlos por
otros que si lo son. Ya había superado la mayor parte de las nostalgias con que
yo apenas empezaba a luchar. Harvey me enseñó muchas de las comidas que a él le
habían gustado al comienzo de su transición, pero ambos entendimos que
desintoxicar y hacer adelgazar de forma permanente a los norteamericanos hacía
necesario pensar en una amplia variedad de comidas, para que la experiencia les
supiera a placer y no a medicina. Nuestras comidas se convirtieron para mí en
un desafío: ver qué podía ocurrírseme que fuera delicioso y llenara mucho, que
les gustara a los niños y que nos hiciera bien a todos. ¡Tuve que ejercitar mi
creatividad con las verduras! Con frecuencia, la hora de las comidas se
convertía en un momento de bulliciosa colaboración familiar. Fueron momentos verdaderamente
divertidos, y hemos querido que el programa mantenga ese espíritu de alegría,
para que el hecho de pasarse a la antidieta pueda ser también el comienzo
maravilloso de la mejor parte de nuestra vida. Este intento está en la base del
programa que presentamos. Estos menús lograran que comer sea una fiesta para
las papilas gustativas y una bendición para el cuerpo.
Están
pensados para poneros en armonía con los ciclos naturales del cuerpo y para
ayudaros a adoptar un nuevo estilo de comer y de vivir, de modo que jamás
tengáis que volver a luchar contra el exceso de kilos. Se trata de ideas que os
permitirán, sin esfuerzo, aplicar los principios que hemos enunciado, e iniciar
la desintoxicación del organismo. Una vez iniciada, la desintoxicación proseguirá
automáticamente, durante todo el tiempo que os mantengáis fieles a los
principios enunciados. También la pérdida de peso será automática, ya que el
cuerpo, si tiene la energía necesaria para hacerlo, se sitúa por sí solo,
alegremente, en el peso que más le conviene.
Pensad
que las próximas semanas representarán un período de transición en vuestras
vidas. Si seguís los menús sugeridos, y sobre ese modelo programáis otros,
automáticamente estaréis comiendo fruta en la forma correcta, y consumiréis una
cantidad adecuada de alimentos con alto contenido acuoso, a la par que
combinaréis adecuadamente lo que comáis. En nuestra práctica, que incluye
talleres de cuatro semanas de desintoxicación (en los que muchas personas
pierden fácilmente entre siete y once kilos) hemos comprobado que la manera más
simple de adoptar un nuevo estilo de alimentación y de vida es seguir durante
cuatro semanas y paso a paso, una muestra de lo que es ese estilo. Tened
presente que eso es precisamente vuestro programa, una muestra. No es el único
régimen que da resultado. Ni es eso lo que propone la antidieta, sino un
ejemplo de como usar correctamente los principios en la vida diaria. El
objetivo principal es mostrar el uso libre y creativo de tales principios, sin
aprisionaros en un régimen que hayáis de usar de la misma manera que antes
usabais las dietas... hasta aburriros al punto de tener que volver a vuestros
antiguos hábitos de alimentación. Por eso, en la sección de menús no hay reglas
rígidas ni estrictas. Las porciones quedan más o menos libradas a la
interpretación personal. Os alentamos a comer hasta sentiros satisfechos y a
sustituir algún componente del menú por otro, tomado de otro día y que os guste
más. Una vez que hayáis completado el programa ya sabréis comer de acuerdo con
los principios y os sentiréis seguros de vuestro nuevo estilo de alimentación y
de vida. Si no fuera así, es mejor repetir el programa hasta que lo estéis; a
algunos les cuesta más que a otros el aprendizaje de algo nuevo, y esto es algo
nuevo: la habilidad de comer con placer y alegría para alcanzar y mantener el
peso natural del cuerpo.
Ahora
tenéis la información básica necesaria. Es el momento de pasar a la práctica
del programa y probar personalmente...
1
En
lo sucesivo, tus comidas de la mañana serán ligeras. Y difícilmente variarán. DIARIAMENTE
HASTA EL MEDIODIA PUEDES TOMAR TANTO ZUMO DE FRUTA FRESCO Y COMER TANTA FRUTA
FRESCA COMO DESEES. Eso te dará la
seguridad de que durante el transcurso del ciclo de eliminación, tu cuerpo
podrá dedicarse plenamente a este proceso, y no a la digestión. Tienes
total libertad para comer tanta fruta como necesites para sentirte satisfecho,
pero naturalmente, se trata de que la comas con el estómago vacío. Procura
iniciar cada día con un zumo de fruta fresca, si te es posible: naranja,
manzana, mandarina, melón, piña. Recuerda que lo mejor será que te lo prepares
tu mismo; para ti, un extractor de zumos será prioritario, o por lo menos, un
simple exprimidor de cítricos.
Cuando
te apetezca, come un poco de fruta fresca durante la mañana. Nuestra recomendación es que en un período
de tres o cuatro horas comas varias raciones de fruta. Una ración de fruta
corresponde a la cantidad que pueda dejarte con una sensación de satisfacción.
Puede ser una naranja o un tazón con cuatro naranjas cortadas. Puede ser una
manzana, pero también dos melocotones cortados y salpicados con una cucharada
de uvas pasas. Puede ser medio melón o una tajada bien gruesa de sandía, o bien
uno o dos plátanos. El consumo de fruta es un arte que cada uno tiene que
cultivar. Lo que importa es que comas lo suficiente para quedar satisfecho. No
importa si para eso necesitas una fruta o un plato lleno. Como dice Harvey: Por
las mañanas, a algunos les gusta comer fruta; otros prefieren un zumo, otros un
vaso de agua tibia con limón exprimido. Los más importante que puedo deciros es
que no nos proponemos imponer ninguna ley férrea que haya que respetar sin
apartarse un ápice. Estos son, más bien, principios que habréis de adecuar en
la forma conveniente a vuestro personal estilo de vida.
Aprende
a escuchar los requerimientos y necesidades de tu cuerpo. NO COMAS EN EXCESO NI
TE QUEDES CON HAMBRE, COME HASTA SATISFACERTE. No te atiborres para compensar la
sensación de vacío que quizá sientas al no tomar tu habitual desayuno pesado,
ni te saltes la fruta porque no te apetece comerla. LA FRUTA ES NECESARIA,
porque proporciona el contenido acuoso y el combustible que tanta falta hace
para la desintoxicación.
A
medida que transcurre la mañana, si sientes hambre y estás empezando a añorar
algo más sustancioso, come un par de plátanos: permanecerán en tu estómago un
poco más que las frutas jugosas y te darán una mayor sensación de plenitud. No
hay inconveniente en que comas más de uno, pero asegúrate de que estén bien
maduros. Si están verdes, el color indica que el almidón todavía no se ha
convertido en azúcar. Las manchas marrones en la piel del plátano indican que
el almidón ya se ha convertido en azúcar.
Lo
que no debes comer para nada durante el período que estés empeñado en perder
peso son dátiles y frutas secas. Aunque son estupendos alimentos naturales, y
muy energéticos, contienen tanta azúcar concentrada que te impedirán bajar de
peso. Y como es fácil pasarse cuando se los come, lo mejor es evitarlos
completamente hasta que hayas rebajado por lo menos parte del peso que te
interesa perder. En última instancia, cuando estés aproximándote a tu peso
ideal, verás que son una solución perfecta para cuando eches de menos los
dulces procesados, tan poco saludables. Inicialmente, sin embargo, pueden ser
contraproducentes, especialmente si el autodominio no es tu fuerte.
Una
regla importante que has de tener presente es que se puede comer fruta (jugosa)
hasta veinte minutos o media hora antes de almorzar. Si has comido plátanos,
déjales cuarenta y cinco minutos para que salgan del estómago. Los melones son
la fruta con mayor contenido de agua, y se recomienda comerlos antes de
cualquier otra, porque salen con mayor rapidez del estómago.
Si
te gusta hacer una comida durante la mañana, prueba con una ensalada de frutas.
Si tienes hijos, intenta poco a poco que empiecen el día con un zumo de frutas
fresco y también con una ensalada de frutas. Aunque estén acostumbrados a
desayunos abundantes y mal combinados, si hacen la transición y comienzan a
comer fruta por la mañana, tendrán mucha más energía para su trabajo que cuando
su cuerpo se veía obligado a desperdiciarla para satisfacer las exigencias del
aparato digestivo.
Cuando
empezamos a desarrollar el programa, mis dos hijos estaban en la escuela
primaria Nos llevó más de un año ayudarles a abandonar el hábito de una comida
abundante por la mañana. Aunque yo nunca los presioné, me aseguré bien de que
lo primero que comieran por la mañana fuese fruta. Después, si aún no estaban
satisfechos, les ofrecía una tostada de pan de trigo integral con mantequilla
no pasteurizada, o galletas integrales y zumo de manzanas, pero la mejor idea
que se me ocurrió fue darles tazones de verduras cocidas al vapor, bien
calientes, después de la fruta de la mañana De este modo, seguían tomando
alimentos de alto contenido acuoso durante el importantísimo ciclo de
eliminación. Por lo menos, los tazones de verduras cocidas al vapor son alimentos
sanos y verdaderos, no como esos paquetes multicolores de preparados químicos
que imitan comidas con que las industrias de la alimentación tientan a nuestros
hijos.
Una
vez que pudieron hacer la transición a corner fruta por las mañanas, mis hijos se
dieron cuenta claramente de lo cansados que los hacía sentir comer cosas más
pesadas antes del mediodía. Con el paso de los años, es raro que pidan alguna
otra cosa que fruta antes del almuerzo. Su estado general ha mejorado; otros
niños cogen resfriados con frecuencia, ellos no. Yo lo atribuyo al hecho, de
que esta forma de vida permite que el ciclo de eliminación funcione
regularmente y sin interrupción. Incluso hoy, que ya son adolescentes, es raro
que coman nada antes del mediodía, salvo fruta.
Con
el nacimiento de nuestro hijo, hace siete años, Harvey y yo pudimos comprobar
con mayor claridad aún las indudables ventajas de no dar más que fruta a los
niños por la mañana. Desde que nació, nuestro hijo muy raras veces vio su ciclo
de eliminación interrumpido por el consumo de alimentos pesados antes del
mediodía, en consecuencia no tuvo las mucosidades nasales, los dolores de oídos
ni la tos que sufren la mayor parte de los pequeños, y que sus padres acogen ya
como de rutina. Nuestro hijo no tuvo jamás los conductos tapados o bloqueados
por desechos mucosos, porque día a día su organismo pudo completar el ciclo de
eliminación. Su cuerpo no se vió obligado a acumular residuos como los de
tantos niños a quienes de la mañana a la noche se atiborra de alimentos
pesados. Tanto de bebé como cuando empezó a andar su carácter fue equilibrado y
se mostró contento. Ahora, a los siete años, es alto, fuerte y de movimientos
bien coordinados.
Las madres con
quienes he trabajado en mi práctica y en nuestros talleres han obtenido los
mismos resultados.
Una
vez que comenzaron a destetar a sus hijos de los desayunos pesados, y en su
mayor parte consumían frutas o verduras por las mañanas, es decir, alimentos
puros y no cargados de productos químicos, su salud general comenzó a mejorar.
Hubo un caso de dos niñas que iban a una escuela especializada en dificultades
de aprendizaje, en California, que una vez iniciado el programa progresaron de
manera tan notable que los maestros de la escuela se pusieron en contacto con
los padres para descubrir que era lo que estaba produciendo cambios tan
positivos.
La
clave con los niños es no presionarlos (cosa que también es válida para algunos
adultos de temperamento infantil). La presión crea tensiones, y cuando se trata
de alimentación, aquellas se han de evitar siempre. Incluso el mejor de los
alimentos, si se lo consume bajo presión o en un ambiente tenso, puede ser
estropeado por un aparato digestivo afectado por los nervios. Para empezar,
ofreced simplemente a vuestro hijo la alternativa de una ensalada de frutas.
Comedla con él como si fuera un festejo, para compartir la experiencia
positiva. ¡Será divertido! Ofrecedle tazones de verduras cocidas al vapor y
aderezadas con mantequilla, en vez de los cereales azucarados y procesados que
venden para niños. Ofrecedles rebanadas de pan integral tostado, con
mantequilla. Por lo menos, vuestros hijos estarán comiendo comida de verdad.
Poco a poco irán haciendo la transición. Dadles el ejemplo comiendo vosotros
fruta por la mañana, y finalmente ellos también lo harán.
1. Comenzad el día
con zumo de fruta FRESCO si lo deseáis. Cantidad recomendada: entre 250 y 400
gramos.
2. Durante la
mañana, comed fruta cuando tengáis hambre.
3. Comed un mínimo de
dos raciones de fruta en un período de tres horas.
4. La ingestión
máxima de fruta debe regirse por vuestra necesidad. Comed tanto como queráis,
sin exagerar y sin quedaros con hambre.
5. Comed el melón
antes de las otras frutas.
6. Comed plátanos cuando
tengáis mucha hambre y os apetezca algo más pesado.
2
El
lector advertirá, a medida que avance con el programa, que los zumos desempeñan
un papel muy importante. ¡Pero, zumos frescos! De los que uno se prepara con su
propio extractor, o los que le preparan, en su presencia, en un bar. También es
posible encontrar zumos frescos envasados diariamente por algún establecimiento
de productos naturales. Conviene pensar en comprar un extractor de zumos; es la
forma más económica, puesto que cada vez que se compra un zumo, uno está
pagando un extractor que no es suyo.
En
esta época de tanta preocupación por los suplementos alimenticios, en que
millones de personas consumen regularmente carísimas píldoras en nombre de la
nutrición. Los zumos frescos son realmente la forma mejor y más auténtica de
tales suplementos, aunque la mayor parte de las personas ni se den cuenta de
ello. Todas las sustancias nutritivas que necesita el cuerpo humano se hallan
en cantidades equilibradas en las frutas y verduras frescas. Y nuestro cuerpo
solo puede usarlas cuando las recibe como parte del alimento completo en el
cual se encuentran. De manera que es totalmente cierto que una dieta rica en
frutas y verduras frescas y sus zumos satisface todas las necesidades de
nutrición del cuerpo. Los zumos son lo mejor después de los alimentos
completos, pues no son otra cosa que un extracto líquido de estos. No están
excesivamente concentrados, como las dosis de megavitaminas, ni han pasado por
ningún tipo de laboratorio ni de procesamiento. Cuando los preparan, uno puede
ver de donde vienen. Hay muy poca diferencia entre las frutas y verduras
enteras y sus zumos, estos nos proporcionan los elementos vitales para la
regeneración celular y son, por consiguiente, un verdadero tratamiento para la
longevidad.
Los
zumos proporcionan un beneficio adicional: con su sabor delicioso, apagan la
sed y nos satisfacen de tal manera que cada vez tendemos menos a las bebidas
dañinas como las gaseosas, el café, el té, la leche y el alcohol. Para los
bebés y los niños pequeños, dejando aparte la leche materna, no hay mejor
alimento que los zumos.
Nunca
insistiremos bastante en la importancia de consumir habitualmente zumos
frescos, la única bebida que proporciona una AUTÉNTICA ENERGÍA VITAL, pese a
las falsas afirmaciones publicitarias de otros brebajes dañinos. El hábito de
beber gaseosas dietéticas, por la exclusiva razón de que alguien se ha gastado
millones de dólares (o de pesetas) en convencernos de que son lo mejor para
rebajar de peso, es el resultado de una inescrupulosa campaña publicitaria en
contra de nuestro bienestar. Una mezcla de sustancias químicas fabricadas en
laboratorio lo único que puede hacer es agregar toxinas a nuestro cuerpo, y no
ayudarle a que se libere de ellas. Las gaseosas dietéticas solamente socavan
nuestra salud y nuestra vitalidad.
Los
zumos frescos son las únicas bebidas que pueden ayudarnos a perder peso y a
sentirnos bien. BEBEDLOS SOLO CON EL ESTÓMAGO VACÍO, NO ACOMPAÑADOS NI SEGUIDOS
INMEDIATAMENTE DE NINGÚN OTRO ALIMENTO. ¡Y disfrutad de ellos! Los zumos son
enormemente benéficos. Recordad que hay que beberlos lentamente, mezclándolos
con la saliva. Bebidos precipitadamente o con demasiada rapidez pueden alterar
el nivel de azúcar en la sangre.
3
MAÑANA
Frutas frescas y
zumos de frutas
Zumos de verduras
frescos y ensaladas
Verduras al vapor,
nueces y semillas crudas
Granos, pan,
patatas, legumbres
Carne, pollo,
pescado, lácteos
TARDE/NOCHE
Hemos
diseñado la escala energética para ayudar a los lectores a que sean más
productivos y eficaces durante el día, mientras permiten que su cuerpo se
dedique a la eliminación de residuos tóxicos. La escala energética indica qué
alimentos se han de comer en las primeras horas del día (frutas y verduras) y
cuales más tarde, cuando se ha cumplido ya el trabajo del día y es posible
descansar y permitir al cuerpo que concentre la energía restante en la
digestión de patatas, cereales, productos lácteos y carnes. Como es natural,
los alimentos más próximos a la indicación MAÑANA se pueden comer a cualquier
hora del día, pero los que se aproximan más a la indicación TARDE-NOCNE no se
han de consumir en las primeras horas, cuando la energía se necesita para otras
cosas. (Quien siga un horario individual diferente del normal, por razones de
trabajo nocturno, por ejemplo, verá que los ciclos corporales se adaptan a ese
horario, si es constante. Aunque hay poca documentación sobre el tema, nuestras
observaciones indican que es así). Un día determinado en que no se consuma más
que frutas y verduras, y en que no se coma carne, cereales ni productos
lácteos, será un día de máxima energía y máxima pérdida de peso. Los menús que
ofrecemos en la muestra están basados en la escala energética, y en ella deben
basarse también los que el lector confeccione por sí mismo.
4
Cuando
la gente empieza a introducir cambios en su estilo de alimentación y de vida, a
veces se sorprende, agradablemente, por la variedad de cosas que todavía les
está permitido comer. Son tantas las veces que hemos oído exclamar: Pero,
¿quiere usted decir que esto también?, que hemos decidido introducir algunos
comentarios que permitan a los lectores entender con toda claridad que lo que
les ofrecemos no es en modo alguno un programa restrictivo.
Empezaremos
por insistir en que lean las etiquetas y eviten cualquier producto que tenga
aditivos químicos. Recuerde: los aditivos químicos en los alimentos son toxinas
en el cuerpo. Actualmente, en los supermercados pueden encontrarse productos
que antes había que ir a buscar en las tiendas dietéticas y naturistas. Para
que esta conveniente oferta de productos naturales, puros y sin aditivos, que
tanta comodidad nos representa, se mantenga en los supermercados ¡hay que
pedirlos!
Unas
palabras sobre la fruta, tan importante en la antidieta. Ahora, la
comercialización de este producto permite tener durante casi todo el año frutas
y variedades que solían ser estacionales, con el enriquecimiento consiguiente
de la posibilidad de elección. Pero esto no significa que quien esté satisfecho
con lo clásico, manzanas, naranjas y plátanos, deba cambiar, sino solo que
aquel a quien le apetezca la novedad dispone de una enorme variedad para
probar. Solo hay que recordar que la fruta no se debe cocinar jamás, porque la
cocción la transforma de alcalina en ácida.
Dicho
esto, a elegir entre manzanas, plátanos, albaricoques, cerezas, dátiles, higos,
naranjas, pomelos y mandarinas, melocotones y nectarinas, uvas, peras... sin
olvidarnos de frutas hace un tiempo poco comunes, como las chirimoyas, kiwis,
mangos y otras de origen tropical que nos acerca la importación.
Están
también los tomates, pepinos, pimientos y aguacates, a los que se suele considerar
como verduras, pero que botánicamente son frutos, porque tienen semillas. Es
interesante saber que combinan bien, crudos, con otras frutas: por ejemplo, el
aguacate con plátano, papaya o mango; el pepino con melocotones, naranjas o
nectarinas. Además van bien con todas las verduras, crudas o cocidas, y con los
carbohidratos feculentos como el pan, el arroz, las pastas o las patatas.
Idealmente, estos son frutos que jamás deben cocerse, aunque ocasionalmente
hagamos una excepción con los pimientos; pero el aguacate, el pepino y
especialmente el tomate jamás deben cocinarse. Estos son frutos que deben
comerse crudos y pueden ser una alternativa interesante cuando se desea algo fresco y jugoso, pero no dulce.
Salvo
el aguacate, que permanece hasta una hora en el estómago, los demás pueden
combinarse con otras frutas sin tener que esperar más tiempo.
Las
frutas secas (pasas) son alimentos muy concentrados y hay que comerlas en
pequeñas cantidades: prefiera las que han sido secadas al sol, sin adición de
azufre.
En
cuanto a las verduras, hay que comprarlas frescas siempre que sea posible, y
cuando no se las consiga frescas, congeladas. Además de todo lo que nos viene
enseguida a la mente al pensar en verduras (lechuga, zanahorias, apio, judías
verdes, coles, calabacines, berenjenas, calabaza, setas y champiñones, cebollas
y tantas otras), hay que tener en cuenta otras no tan conocidas pero que
empiezan ya desde hace algunos años a frecuentar los mercados, como la col
china, de forma parecida a la acelga, con unas pencas muy anchas, y de sabor
más delicado que la col común, ideal para ensaladas (deliciosa con un aderezo
de yogur y eneldo) y muy sabrosa guisada; las algas (hiziki, nori, kombu,
wakame) que se encuentran en las tiendas naturistas y macrobióticas; los brotes
(generalmente de soya, pero que también se pueden preparar con judías azuki,
lentejas, rábanos. alfalfa, trigo, etc.), que pueden integrar ensaladas o,
salteados, servir de acompañamiento a otros platos.
No
nos olvidemos de las nueces y semillas, que se han de comer crudas y en pequeña
cantidad, ya que son verdaderos concentrados de proteínas. Claro que al decir
nueces nos referimos también a almendras, avellanas, pistachos, nueces de Cajú,
coco, y hemos de insistir en que todos estos productos se deben consumir
crudos, ya que en este estado sus elementos nutritivos, sumamente concentrados,
son totalmente aprovechables para el organismo humano. Siendo fuente de
proteínas (aminoácidos de alta calidad) y calcio, no dejan residuos tóxicos en el
cuerpo, al contrario de lo que sucede con los productos lácteos y cárnicos. Hay
que recordar, sin embargo, que en cuanto fuente de proteínas las nueces son más
difíciles de descomponer que la fruta y las verduras, debido a su elevada
concentración. Hay que evitar comerlas en exceso, y jamás comerlas tostadas, ya
que una vez sometidas a este proceso son enormemente acidificantes. Las nueces
crudas son una fuente excelente de aceites naturales. Cuando se incluyen frutos
secos en una comida, no hay que comer ningún otro alimento concentrado.
Las mismas
observaciones valen para las semillas, entre las que son bien conocidas las de
girasol, amapola, calabaza y sésamo.
Una
costumbre que afortunadamente se va extendiendo es la de abandonar el pan de
harina blanca (es decir, desvitalizada y desprovista de fibra, de minerales y
de vitaminas del complejo B) y reemplazarlo por panes elaborados con harina de
uno o más cereales enteros, o con cereales germinados, y que en ocasiones
cuentan con el agregado de harina de soja y semillas de sésamo. Naturalmente,
también se elegirán cereales enteros y harinas integrales para cualquier tipo
de preparación que se desee hacer en casa, lo mismo que para galletas y pastas
Y conviene recordar que, aquí también, es la demanda lo que poco a poco va
creando la oferta.
Respecto
de las legumbres (lentejas, garbanzos, judías diversas, entre ellas las azuki,
guisantes partidos, etc.) se ha de recordar que son alimentos concentrados y
cuidar de no combinarlos con otros que también lo sean.
En
lo tocante a carne y pescado, y puesto que se han de evitar siempre las grasas
saturadas, el cerdo es la carne menos deseable, seguida por el buey y el pato,
en este orden. No se recomienda ninguna carne ni pescado salado ni curado
(frankfurters, embutidos, pescado ahumado) y siempre que sea posible se ha de
comprar carne que no provenga de animales de criadero.
Con
los aceites, se cuidará de que no sean refinados, sino solo prensados en frío,
y con los aderezos preparados para ensalada, hay que asegurarse de que no
contengan azúcar, vinagre ni aditivos. Las hierbas aromáticas, recogidas
personalmente en el campo o compradas en una herboristería de confianza, mejor
que envasadas, se pueden usar para realzar y variar el sabor y aroma de las
comidas.
5
Uno
de los aspectos más novedosos e interesantes de esta manera de bajar de peso y
estar bien es hacer de la ensalada el plato principal. Se trata de un recurso
cómodo y conveniente de tener a mano. Las personas con quienes hemos trabajado
en forma directa lo han incorporado fácilmente a su estilo de vida, con grandes
beneficios.
Como
plato principal, una ensalada puede satisfacer muchísimo, y una vez entendido
lo fácil que es prepararla comenzará a resultar, además, divertida. La idea
básica para la preparación de este tipo de ensaladas es que con un poco de
ingenio, todos los ingredientes que entran en una comida pueden formar parte de
una gran ensalada, bien combinada y con alto contenido acuoso. Esta idea
significa que la rnayor proporción de lo que se ingiere son verduras, frescas y
vivas... y eso es su mayor ventaja. No importa qué sea lo que se agregue a las
ensaladas; la mayor parte de la comida seguirán siendo alimentos vivos. Y lo
que se le haya agregado se descompondrá más fácilmente en el organismo, y será
digerido con más rapidez gracias a estar adecuadamente combinado y a la
presencia de todas esas verduras crudas.
Desde
hace años hemos estado estudiando y perfeccionando por lo menos una veintena de
ideas, pensadas como plato principal, y se nos siguen ocurriendo otras nuevas.
Esta en una de las ventajas que tiene esta idea, que sus posibilidades son
variadisímas. En las páginas siguientes encontrarás, incluídas en la muestra de
menús, algunas que se cuentan entre nuestras preferidas, y que pueden servir
como base para que puedas combinar, en el mismo estilo, otras ensaladas
abundantes, nutritivas y sabrosas que pueden desempeñar perfectamente el papel
de plato principal. Atención, pues, a la Ensalada de arroz estilo Mediterráneo
(pag 222) y a la Ensalada de pollo al curry (pag 228), ¡y a inspirarte en
ellas! Mientras no las hayas comido, no sabrás realmente lo que puede ser una
ensalada.
Otra
ventaja de este tipo de comidas es que su preparación requiere muy poco
esfuerzo, y sin embargo, desde el punto de vista del peso y de la salud, sus
resultados son excelentes. Y por si fuera poco, una ensalada como plato
principal siempre resulta barata. Te asombrará el poco gasto con que puedes
alimentarte, alimentar a tu familia y quedar bien con tus amigos, adoptando
este sistema. Además, son ensaladas que en general se pueden guardar de un día
para el otro si queda algún resto... cosa bastante rara.
Durante el mes de
antidieta, que te permitirá bajar de peso y sentirte bien al punto de que
decidas convertirla en tu estilo de vida, las ensaladas como plato principal
serán una parte vital de tus comidas. Por eso incluimos dos de ellas en la
muestra de menús para una semana: están pensadas para ayudarte a perder peso y
a sentirte bien, rápida y cómodamente. Saca partido de ellas y disfrútalas. Son
fáciles de hacer, y lo que te resultará más gratificante es que te levantarás
siempre de la mesa sintiéndote completamente satisfecho. RECUERDA QUE PUEDES
SUSTITUIR CASI CUALQUIER COSA POR UNA ENSALADA COMO PLATO PRINCIPAL; TAMBIÉN
PUEDES SUSTITUIR CUALQUIERA DE ESTAS ENSALADAS POR OTRA.
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-Recuerda que esta
muestra de menús no es más que un ejemplo de cómo se puede comer de acuerdo con
los principios. En las recetas puedes cambiar los ingredientes, si prefieres
otros, o bien prescindir de los que no te gusten. No siempre se especifican las
cantidades, porque lo que recomendamos es que cada uno coma lo que necesite
hasta quedar satisfecho. Hemos confeccionado menús ideales sin dejar por ello
de estar seguros de que tu período de transición será tan placentero como lo
fue para nosotros el nuestro. Los estupendos resultados que, como bien sabemos,
alcanzarás sin dejar por eso de disfrutar de la comida, nos dan la seguridad de
que no será frecuente que quieras volver a un estilo de vida menos saludable.
-Siempre que puedas,
usa fruta y verduras frescas, y cuando no dispongas de ellas, prefiere los
congelados (es decir, conservados sin azúcar ni salsas).
-En la sección
siguiente, las recetas están pensadas para la alimentación de una familia, no
solamente para quienes desean bajar de peso. Muchas han sido probadas con
niños.
-EN CUALQUIER
OCASIÓN PUEDES SUSTITUIR EL MENÚ QUE SUGERIMOS (O QUE TÚ TE HAYAS ORGANIZADO)
PARA LA CENA POR UNA ENSALADA COMO PLATO PRINCIPAL.
-Si tienes hambre,
puedes comer fruta tres horas después del almuerzo.
-Si tienes hambre,
puedes comer fruta tres horas después de la cena.
-Usa aderezos y
condimentos preparados que no lleven aditivos ni conservantes químicos, ni
azúcar, ni glutamato, pues estos sólo agregan toxinas al cuerpo.
-En los aderezos
para ensaladas, evita el vinagre. Es un fermento que suspende la digestión
salival y retarda la digestión de los almidones (carbohidratos). Sustitúyelo
por zumo de limón.
-Evita el consumo
excesivo de ajo y cebollas crudas, que pervierten las papilas gustativas y son
causa de que a uno le apetezcan las comidas pesadas.
-No consumas más que
pan hecho con harina integral
-Cualquier almuerzo
puede ser sustituido por fruta fresca o por una ensalada de fruta fresca (sin
azúcar).
-Si restringes el
consumo de productos lácteos, recuerda que las nueces crudas son una abundante
fuente de calcio, especialmente indicadas para las mujeres que quieran
contrarrestar la pérdida de calcio normal al comienzo del ciclo menstrual.
-No hay
inconveniente en que sustituyas los productos indicados por los que tú elijas.
Prefiere los productos regionales frescos a los congelados. El programa es
flexible para dar cabida a las diferentes disponibilidades debidas a razones
geográficas. MIENTRAS SE SIGAN RESPETANDO LOS PRINCIPIOS, CUALQUIER VARIACIÓN
ES ACEPTABLE Y DARÁ RESULTADO.
-Siempre puedes
hacer una comida mÁs liviana de lo que está indicado, pero procura abstenerte
de hacerlas más pesadas. Pero, si siempre las haces más livianas, es posible
que el proceso de desintoxicación se acelere, con lo que corres el riesgo de
sufrir cierta incomodidad, de manera que procura atenerte lo mejor posible a lo
que sugerimos.
-Los tiempos de
preparación aproximados para cada receta incluyen el tiempo de cocción.
¡NO COMAS EN EXCESO!
Aún
los alimentos de más calidad y más nutritivos se echarán a perder en tu
organismo si los comes en exceso, de manera que NO LO HAGAS. Si tienes
tendencia a comer en exceso, te será útil entender cuáles son las razones
fisiológicas que lo explican. Dejando de lado las causas psicológicas, hay dos
razones fisiológicas principales para el hábito de comer demasiado. Es importante
conocerlas, ya que en ocasiones son más fáciles de tratar y corregir que las
causas psicológicas. Además, es frecuente que tras haberlas modificado se
puedan corregir mas fácilmente las causas psicológicas.
Una
de las razones por las que con frecuencia comemos excesivamente es que nuestro
cuerpo no absorbe sustancias nutritivas. Éstas son absorbidas por los
intestinos, pero, si las diminutas cilias o filamentos que se encargan de la
absorción están obstruidos, por mucho que comamos, nuestro cuerpo no estará
bien nutrido. Las cilias pueden quedar fácilmente obstruidas por los productos
de desecho de los alimentos que el cuerpo es incapaz de metabolizar y utilizar
eficazmente. Cuando, como resultado de tal obstrucción, se paraliza la
absorción de sustancias nutritivas, el cuerpo manda una señal de alarma,
anunciando que no lo han alimentado, y por más que hayamos acabado de comer,
sentimos deseos de comer más.
Otra
razón que lleva a comer en exceso es el consumo de alimentos no nutritivos,
como las habituales coservas de mala calidad, los cereales procesados para
niños (y adultos), y otras comidas excesivamente procesada También en este caso
el cuerpo da la señal de alarma y pide más comida, porque DESDE EL PUNTO DE
VISTA NUTRITIVO, está literalmente muriéndose de hambre. No hay mejor manera de
estar mal nutrido que comer un exceso de alimentos procesados y conservas. Un
cuerpo mal nutrido no dejará de clamar para que lo alimenten, aunque el
individuo esté comiendo en grandes cantidades. Si esas grandes cantidades
corresponden a conservas, embutidos y otros alimentos desnaturalizados y
excesivamente procesados, el cuerpo siente que se va muriendo lentamente de
hambre. Se podría decir que la razón de que más del 60 por ciento de la
población de los Estados Unidos esté excedida de peso es que en aquel país la
gente come demasiado, al tiempo que se va muriendo poco a poco de hambre
gracias a los alimentos industrializados y desnaturalizados típicos de los
norteamericanos.
Este
nuevo estilo de vida te ayudará a enfrentar esas dos causas del comer en
exceso. La gran cantidad de alimentos con elevado contenido de agua ayudará a
limpiar los intestinos y a desatascar las cilias, de modo que el cuerpo podrá
empezar a absorber sustancias nutritivas. Como en este programa no se incluyen
más que alimentos sanos y frescos, altamente nutritivos, tu cuerpo empezará a
sentirse nutrido por los alimentos que ingiere. En pocas palabras, ya no
necesitará sonar la señal de alarma pidiendo más comida, puesto que recibirá
regularmente toda la que necesita para una limpieza y una nutrición adecuadas.
Si en un primer
momento sigues sintiendo necesidad de comer en exceso, no te inquietes.
Continúa con el programa y deja que tu cuerpo se depure. Come frutas frescas y
jugosas y verduras crudas cuando sientas la tentación de comer demasiado. Las
verduras crudas te serán especialmente útiles. Si continúas comiendo estos
alimentos, rebosantes de sustancias nutritivas, la base fisiológica del hábito
de comer en exceso desaparecerá y, finalmente, como muchos otros, podrás decir
con satisfacción:
«Hubo un tiempo en
que yo solía comer demasiado».
Menús:
Por
definición el sandwich típico combina una proteína con un carbohidrato y, por consiguiente,
desperdicia gran cantidad de energía digestiva. Los sándwiches bien combinados
hechos con pan de cereales integrales y rellenos de tomates, aguacates y
pepinos con lechuga o diversos brotes, son deliciosos y proporcionan abundante
energía. Siempre es mejor tostar ligeramente el pan, porque de esa manera el
gluten resultará más digerible; puedes usar cualquier condimento que desees
para que el bocadillo sea más gustoso. Si lo haces con tomate, pero no lo vas a
comer enseguida, debes poner una capa de lechuga o de brotes entre el tomate y
el pan para que este último no se humedezca.
Detengámonos
un momento a considerar mejor qué es el aguacate. No hay porqué privarse de
este alimento tan peculiar como delicioso. Su reputación de que engorda carece
de fundamento, puesto que se trata de una grasa natural, que el cuerpo humano
puede digerir con gran facilidad, siempre y cuando esté adecuadamente
combinada. El aguacate combina bien con los almidones, tales como el pan y las
patatas, con todas las verduras crudas o cocidas, y con frutas como las
papayas, mangos, plátanos y naranjas. Mezclado con estas frutas y pasado por la
licuadora es un estupendo alimento natural para bebés. Incluso he visto
aderezar patatas al horno con aguacate, en vez de crema ácida o mantequilla.
El
aguacate está maduro cuando cede ligeramente a la presión del pulgar. Si está
demasiado blando, sus aceites se habrán tornado rancios, de manera que no hay
que comprar los que están muy blandos por más que su precio sea menor. La mejor
manera de abrir un aguacate es cortarlo por la mitad a lo largo, sacar el hueso
y retirar la carne con una cuchara. También so lo puede cortar en rodajas y
pelarlas por separado. Si se lo quiere preparar en puré, pero no se lo va a
usar de inmediato, hay que dejar el hueso en el mismo tazón o agregárle un poco
de zumo de limón para que no se oscurezca, taparlo bien y ponerlo en el
refrigerador. Si se guarda un aguacate cortado hay que envolverlo bien en
plástico, con el hueso dentro, para que no se oscurezca.
El
aguacate es realmente exquisito, y no es raro que cuando la gente descubre que
puede comerlo en la antidieta, se exceda y quiera comerse varios por día.
Recomendamos que no se coma más de un aguacate por día (y mejor medio) y por
persona, porque mientras no se ha acostumbrado uno a incluirlo en la dieta, es
fácil excederse. Otro punto importante referente al aguacate es que, por más
que botánicamente sea una fruta, no se lo ha de combinar con proteínas, porque
inhibe la digestión de estas. Recordemos que se los puede combinar con
almidones, como el pan, para hacer un sandwich, o con arroz, en una ensalada.
Es importante señalar que cualquier vinculación que se establezca entre el
aguacate y el aumento del nivel de colesterol está totalmente infundada. El
colesterol que debe preocuparnos, y con razón, sólo se encuentra en los
productos animales, jamás en el reino vegetal. En momentos en que muchas
prestigiosas organizaciones sanitarias, como el Instituto Nacional de la Salud
y la American Heart Association, en los Estados Unidos, subrayan enérgicamente
la extrema importancia de disminuir el colesterol en la dieta para reducir las
afecciones cardíacas, eso es precisamente lo que se consigue con el plan de
comidas de la ANTIDIETA... y con ayuda de los aguacates.
2 rebanadas de pan
integral ligeramente tostado
2 o 3 rodajas
gruesas de tomate
3 o 4 rodajas de
pepino, cortadas a lo largo
Varias rodajas de
aguacate
Lechugas o brotes
Mayonesa, mostaza o
mantequilla
Para
hacer el sandwich, para una persona, usa el pan, los condimentos y varias
rodajas gruesas de aguacate, tomate y pepino, solas o en cualquier combinación,
coronadas por un generoso puñado de brotes de alfalfa, con o sin el agregado de
lechuga. Cuida de no comer más de uno de estos sándwiches por día.
1/4 taza de
almendras crudas
1 taza de agua fría
2 cucharaditas de
miel (optativo)
Las
leches de nueces y semillas se usaron durante siglos en Europa y Asia. También
las usaban los indios norteamericanos, y aún hoy constituyen, en el mundo
entero, un sustituto fácilmente digerible de la leche de vaca. La leche
preparada con almendras o semillas de sésamo es una fuente excelente de calcio
fácil de asimilar, y además, es deliciosa.
Blanquea
las almendras hechándolas en una sartén grande con 2-3 cm de agua hirviendo y
dejándolas hervir durante unos 30 segundos, con lo que la piel se aflojará
visiblemente. Escúrrelas y quítales la piel (con la presión de los dedos, la
almendra saltará). Pon las almendras blanqueadas en la licuadora, con una taza
de agua fría, y hazla funcionar a gran velocidad durante 2 ó 3 minutos, hasta
que se forme una leche blanca y espesa. Si vas a beberla sola, cuélala en un
colador fino. Si ha quedado mucha pulpa, es que no la has licuado el tiempo
suficiente. Si vas a usar la leche en un batido, no hay necesidad de colarla.
Los batidos son
ideales para terminar un día exclusivamente de fruta, pero no los recomendamos
en ninguna ocasión en que se haya comido, además, alimentos cocidos.
Durante
los últimos 15 años hemos hecho un enorme esfuerzo por perfeccionar este
sistema. Es obvio que no se trata de un régimen para ir, alternativamente,
tomando y dejando. Su propósito es ponerte, lector, en armonía con tus
necesidades fisiológicas y con los ciclos naturales de tu cuerpo, y enseñarte
una manera de comer que lleve a un óptimo funcionamiento de ambos. Con esta
información, siempre podrás controlar tu energía y tu peso.
Si
no has alcanzado todavía el peso que quieres tener, puedes estar seguro de que
lo conseguirás si sigues combinando correctamente las comidas, cuidando de que
tengan un alto contenido acuoso y no comiendo nada más que fruta durante la
mañana. Sigue adelante, que estás en el proceso de hacer de la antidieta un verdadero
estilo de vida. Si continúas haciendo lo que te hemos enseñado, seguirás
rebajando de peso, y esa pérdida se mantendrá, porque dispondrás de mayor
energía y estarás más sano.
Si
quieres acelerar tus progresos, modifica el programa y da preferencia a los
días en que sólo se come fruta durante toda la jornada, y a la noche una
ensalada como plato único; esos son los días en que obtendrás un máximo de
pérdida de peso. Pero has de tener presente dos indicaciones muy importantes:
primero, que los alimentos concentrados (proteínas y carbohidratos) deben estar
adecuadamente combinados y no superar el 30 % de la ingesta diaria de
alimentos, en ningún caso; segundo, que la fruta es, sin lugar a dudas, tu
mejor amiga en cuanto a la conservación y al cuidado de tu cuerpo.
Correctamente consumida, y en la cantidad suficiente, la fruta te dará la
seguridad de que jamás volverás a tener un problema de peso.
El
rasgo más importante de esta manera de encarar la alimentación es el hecho de
que se trata de un estilo de vida, no de un conjunto de reglas dogmáticas a las
que hay que adherirse memorizándolas. Y esto te da la posibilidad de participar
en la medida que te interese a ti, personalmente. Puedes escoger los aspectos
de la antidieta que te parezcan más atractivos; si hay algunos que te
impresionan como de sentido común, y crees que puedes utilizarlo sin que te
sientas presionado, comienza por ellos. Si vas haciendo algo, sin perder de
vista tu objetivo, por más pequeño que sea ese algo, si lo haces todos los días
irá creando el impulso suficiente para mantener la pelota en juego y, en última
instancia conseguirás tu objetivo, y te habrás convertido en una persona feliz
y más sana. Lo que importa es la dirección, no la velocidad.
Nos
alegra haber podido ayudarte a perder peso, y mucho más haber contribuido a
mejorar la duración y calidad de tu vida.
Estas
páginas contienen un sistema que es para toda la vida. Siempre puedes volver a
ellas en busca de ayuda. Aunque te hayas apartado de la buena senda y hayas
aumentado de peso, o te sientas falto de energías, por más que pase mucho
tiempo dispondrás siempre de las herramientas para modificar la situación y
recuperar tu vitalidad. Siempre se puede confiar en las leyes naturales de la
vida, y sobre ellas está construido este sistema.
Has
asumido la responsabilidad de tu propio cuerpo. Si te ves más esbelto y te
sientes mejor día a día, podrás disfrutar de cada minuto de tu recién
descubierta energía. Con el esfuerzo que has hecho para obtenerla, es indudable
que te la mereces. LA SALUD Y LA VITALIDAD CON TODOS SUS BENEFICIOS, SON PARTE
LEGÍTIMA DE TU HERENCIA HUMANA.
¡QUE SEA LA SALUD
SIEMPRE TU OBJETIVO Y TU RECOMPENSA!
1.
Durante mi niñez, mi padre era bioquímico en
Bethesda, Maryland. Posteriormente trabajó en microbiología y biología
molecular en la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York y en el
Albert Einstein College of Medicine. Actualmente es decano de la Facultad de
Graduados de Medicina de Cornell University. Bajo su influencia, participé
desde muy joven en el estilo de vida de la profesión médica; en las vacaciones
de verano trabajaba en su laboratorio, y luego estudié biología y química.
2.
Robert S.
Mendelsohn, How to Raise a Healthy Child in Spite of Your Doctor, Chicago,
Contemporary Books, Inc., 19 ~ gs. 46-47. (La cu, rsha e~del
Dr. Mende~fiohn.)