Las algas están en la primera clasificación
del reino vegetal, comprendidas entre los primeros siete u ocho phyla del reino
vegetal (dependiendo de la clasificación) y comprenden o abarcan un gran
espectro de formas vivientes, incluyendo las plantas mas largas del reino
vegetal así como también los diminutos organismos unicelulares visibles
solamente a través del microscopio electrónico.
Las gigantes algas pardas del Pacífico,
llamadas kelps, extienden sus tallos por cientos de metros a través de aguas
costaneras mientras que, como un banquete visual, las microalgas diatomeas,
cuyas conchas de sílice presentan infinidad de variedad de diseños son
igualadas solamente por los copos de nieve en el mundo natural. Junto con otras
algas unicelulares y otros diminutos organismos marinos, constituyen la
población flotante conocida como plancton. Así, las algas representan las
organismos ubicados en los eslabones más bajos de la cadena alimenticia, que sirven
de base y alimento a peces y crustáceos, los cuales a su vez son alimento para
peces y crustáceos aun más grandes, ultimadamente consumidos por los humanos.
Casi todas las culturas llevan en su memoria
colectiva el reconocimiento de la importancia del mar en la creación de la
vida. La ciencia moderna ha otorgado crédito a los mitos; los paleontólogos han
confirmado que debemos buscar en los océanos el origen de la vida. Tan
convincente como la evidencia fósil pueda ser, llevamos en nuestro propio cuerpo
la mayor evidencia. La ontogenia recapitula la filogenia: la evolución de la
raza humana se refleja en el desarrollo del cuerpo humano individual, el cual
comienza en la solución salina del útero, el líquido amniótico.
La constitución de la sangre que nutre y
limpia nuestros cuerpos es casi idéntica a la del agua del mar; tan parecidas
son, que han sido utilizadas soluciones salinas exitosamente para transfusiones
cuando no hay plasma sanguíneo disponible. La cantidad de sales en el mar ha
aumentado a medida que La Tierra se ha envejecido y la sangre de los
vertebrados terrestres tiene un contenido de sal más denso que la de los
vertebrados marinos. Así, la ciencia ha otorgado una clave con respecto al
orden del desarrollo evolutivo: mientras mas denso el contenido de sales, mas
nueva es la especie.
Una de las especies más recientes, el Homo
sapiens, requiere de ciertos elementos para el mantenimiento de su metabolismo:
algunos de estos primordiales son yodo cobre, calcio, fósforo, manganeso,
sodio, potasio, magnesio, cloro y azufre. Además, el hierro, cobre, manganeso,
zinc y aluminio aseguran una sangre nutritiva y actúan como catalizadores en
los procesos corporales. Todos estos minerales están en abundancia y accesibles
en el agua de mar (uno de ellos, el yodo, es difícil de obtener en cantidades
adecuadas de otras fuentes). El agua de mar contiene aprox. 3.5% de compuestos
inorgánicos disueltos (minerales). Se estima que una milla cúbica de agua de
mar contiene 200 millones de toneladas de tales compuestos químicos. Y los
vegetales marinos los contienen en abundancia
En solución, los elementos presentes en el
agua de mar pueden ser mas rápidamente asimilados por el cuerpo humano. Aunque
la concentración de elementos es generalmente constante entre todas las algas,
pueden variar un poco de planta a planta. El agua de mar en si misma mantiene
una casi constante salinidad por debajo de las líneas de marea; en mar abierto,
el agua se evapora a una tasa más elevada, aumentando la concentración de sales
disponibles para las algas.
Las algas marinas contienen muchos elementos
hasta miles de veces más su concentración en el agua de mar. El yodo, por
ejemplo, es un elemento que normalmente se encuentra en el agua de mar y en
algunos vegetales marinos puede acumularse hasta 20000 veces la densidad del
yodo en el agua de mar. Entonces, el bocio, la principal enfermedad por
deficiencia de yodo, es desconocida entre las poblaciones que consumen algas
marinas. El calcio es otro elemento importante presente en altas concentraciones
en las algas marinas. El cuerpo humano contiene un kilogramo entero de calcio,
el cual es principalmente usado como un importante constituyente de huesos y
dientes. El calcio también actúa para calmar los nervios. Una deficiencia de
calcio interfiere con la habilidad de la sangre para coagular y en la
flexibilidad de los músculos y articulaciones; una carencia grave puede
resultar en un tétano nervioso. Más aún, ya que el cuerpo consume calcio
diariamente, es importante incluir alimentos ricos en calcio como los vegetales
marinos en la dieta diaria.
Gran número de enfermedades se le atribuyen
ahora a la deficiencia de algún elemento o vitamina; los síntomas pueden ser
aliviados a través de dosis masivas, por lo que doctores han comenzado a
prescribir el consumo de algas marinas para aliviar una variada gama de
aflicciones relacionadas con deficiencias minerales tales como la artritis, el
reumatismo, la obesidad, alta presión arterial y problemas de la tiroides.
Los beneficios nutricionales de las algas
marinas no se limitan a la presencia de sales inorgánicas. ¿Por qué el aceite
de hígado de bacalao es tan alto en vitaminas? Cuando bioquímicos
analizaron esta aceite para responder
estas pregunta, encontraron que las vitaminas provienen de peces pequeños
consumidos por el bacalao y éstos a su vez lo obtuvieron de consumir microalgas
y algas marinas. Las microalgas son los productores originales de vitamina A y
D, las cuales elaboran en cantidades. Siendo solubles en aceite, estas
vitaminas se encuentran en minúsculas gotas de aceite en el protoplasma de
estas algas.
Algunas algas marinas son verdaderos
reactores fabricantes de vitaminas. La Porphyra (nori) tiene diez veces mas
vitamina A que los pimentones y cincuenta veces mas que los tomates. Nori y
wakame ofrecen diez veces mas la niacina de las espinacas y por lo menos tanta
vitamina C como lo tomates; tienen altas concentraciones de vitamina B1, B2,
ácido pantoténico y complejo B6. Del alga dulse se puede obtener biotina,
vitamina D, E y B12, la vitamina antianémica que generalmente está carente en
muchas dietas vegetarianas.
También las proteínas están disponibles en
los vegetales marinos y en muchas partes del mundo los vegetales marinos han
demostrado ser salvadores de vidas en tiempos de hambruna.
Las propiedades nutritivas de los vegetales
marinos están relacionadas directamente con su simple carácter biofísico. La
reproducción algal puede ser asexual (división celular simple o regeneración de
fragmentos) y sexualmente (por medio de esporas). Cuando las condiciones son
favorables a la población de vegetales marinos, las esporas germinan para
producir nuevas plantas. Pioneras en el desarrollo de formas vivientes y
localizadas en la base de la cadena alimenticia, las algas han mantenido una
estructura no diferenciada, esto significa que aun los mas grandes vegetales
marinos están compuestos enteramente de un solo tipo de célula no especializada
(fueron las plantas terrestres quienes desarrollaron sistemas complejos de
grupos de células especializadas que componen las raíces, tallos y hojas).
La simplicidad de su estructura les permite a
los vegetales marinos absorber nutrientes a la largo de toda su superficie, en
vez de solamente por las raíces, como lo hacen las plantas terrestres para
obtener alimento. Flotando en las aguas, no necesitan desarrollar un soporte
rígido de celulosa, por lo tanto, son más suculentas y requieren menos cocción
que la mayoría de los vegetales terrestres. Todos estos factores se añaden al
atractivo de los vegetales marinos como fuente de alimentos. Cada parte ofrece
la misma cantidad plena de vitaminas y minerales. Son fáciles de recoger y ya
muchas de las especies se cultivan comercialmente. Casi todas las especies
conocidas de algas macroscópicas se pueden consumir. La naturaleza ha colocado
estos tesoros virtualmente a nuestros pies en cada costa del globo terráqueo;
solamente necesitamos actuar sensiblemente y tomar ventaja de estos regalos.
La investigación médica moderna está
encontrando que muchas de las enfermedades que afectan a la humanidad se deben
a deficiencias o desbalances nutricionales y en muchos casos los vegetales
marinos pueden ayudar a restablecer tales desbalances, ya que una adecuada
alimentación diaria es la mejor medicina preventiva.
Los vegetales marinos están compuestos entre 20 a
30% de proteína.
Rápidamente digeribles y equipados con un
complemento entero de vitaminas y minerales, se encuentran entre las pocas
fuentes de proteína completas del reino vegetal (Una proteína completa es
aquella que contiene los ocho aminoácidos esenciales; si alguno de estos
aminoácidos falta la proteína no puede ser asimilada). Contienen de 1-9 % de
grasas, presentes como las vitaminas solubles en grasa A, D, E y K; ácidos
grasos esenciales; lecitina y los esteroles necesarios, como el colesterol y
ergosterol, los cuales juntos en presencia de luz solar son convertidos en el
cuerpo en vitamina D. Los vegetales marinos contienen todas las vitaminas en
variadas proporciones. En particular, la vitamina B12 (cuya carencia puede
conducir a anemia perniciosa) esta universalmente presente, haciéndolas una
importante fuente natural de vegetales para esta importante sustancia. Todas
contienen vitamina A, B y C en cantidades (el alga Porphyra especialmente). El
alga kombu tiene tres veces las vitaminas B que la leche y los granos,
rivalizando a las carnes rojas. Aunque la verdadera forma de esta vitamina, D3,
se encuentra solamente in alimentos de origen animal, tales como pescado, el
alto nivel de ergosterol, uno de los diez esteroides inactivos considerado como
provitamina D, en las plantas marinas (será convertido a vitamina D en el
cuerpo), es considerado por la aseveración del Gobierno de los Estados Unidos
de que el aceite de algas marinas contiene 1000 veces mas vitaminas A y D que
el aceite de hígado de bacalao.
En las algas encontramos también cantidades
significativas de vitamina E así como también vitamina K, la vitamina
antihemorrágica.
Los minerales, el alimento de las glándulas
endocrinas, las cuales son las reguladoras vitales de las funciones corporales
a través de la producción de hormonas, son la gran contribución de las plantas
marinas a la salud. Casi el 5% del peso total corporal del cuerpo humano
consiste de minerales. Un importante mineral, el iodo, tan escaso en La Tierra,
se obtiene a través alimentos marinos como preventivo del bocio por personas de
muchas culturas. Entre sus muchas funciones vitales en la glándula tiroides, el
yodo funciona como un antiséptico y como tal es profiláctico en casi todas las
enfermedades virales y bacterianas.
Mas aún, manteniendo una balanceada función
tiroidea y promoviendo el balance de fluidos osmótico en las células
corporales, las algas actúan para contrarrestar la obesidad. Las plantas
marinas contienen también los elementos interdependientes de calcio, fósforo y
magnesio, los cuales aseguran huesos fuertes, dientes, transmisiones nerviosas
y la digestión. Estos elementos también monitorean el balance de los fluidos.
Desarreglos en el balance de fluidos trae como consecuencia retención de agua,
desbalances en el pH de la linfa y de la sangre (los que más contribuyen con la
artritis). La presencia de zinc ha llevado a los médicos a prescribir algas
kelp para las disfunciones prostáticas y ováricas, incluyendo la esterilidad en
los machos. El zinc es uno de los constituyentes de la insulina de manera que
contribuye con la salud del páncreas, ayudando en el tratamiento de la
diabetes. La deficiencia de zinc parece ser también una de las causas de la
aterosclerosis, la pérdida de elasticidad en las paredes internas de las
arterias. También algunas investigaciones han indicado que las personas que
sufren de cáncer excretan altos niveles de zinc, siendo incapaces de retenerlo
en sus tejidos, donde es instrumental en la respiración celular y sirve para
transportar CO2 de los tejidos a la sangre para su excreción.
El hierro, manganeso y cloro, otros minerales
esenciales, se encuentran en las plantas marinas así como también todos los
elementos nutricionales importantes.
¿Entonces, qué estamos esperando para incluir a las
algas marinas en nuestra dieta diaria?
María Fernanda Capecchi. MSc.
Cultivos y Biotecnología Marina
C.A (BIOTECMAR)
Febrero/año 2002