Canto I – fragmento. Traducción de María Luján
1Oh diosa, canta la cólera del pélida Aquiles; funesta cólera
que causó infinitos males a los aqueos y precipitó al Hades muchas almas
valerosas de héroes, a quienes hizo presa de perros y pasto de aves ( se cumplía
la voluntad de Zeus), desde que se separaron disputando el Átrida, rey de
hombres, y el divino Aquiles.
8 ¿Cuál de los dioses promovió entre ellos la contienda
para que pelearan? El hijo de Leto y de Zeus. Airado con el rey, suscitó en el
ejército una peste maligna, y los hombres perecían por el ultraje que el Atrida
infiriera al sacerdote Crises. Éste, deseando redimir a su hija, se había
presentado en las veleras naves aqueas, con un inmenso rescate y las ínfulas de
Apolo, el que hiere de lejos, que pendían de cetro de oro, en la mano; y a todos
los aqueos, y particularmente a los dos Atridas, caudillos de pueblos, les
suplicaba así:
17 -¡Atridas y demás aqueos de hermosas grebas! Los dioses,
que poseen palacios olímpicos, os permitan destruir la ciudad de Príamo y
regresar felizmente a la patria! Poned en libertad a mi hija y recibid el
rescate, venerando al hijo de Zeus, a Apolo, el que hiere de lejos.