República Bolivariana de Venezuela

Ministerio del Poder Popular para la Educación Superior

Universidad Yacambú

Vicerrectorado   De   Estudios   Virtuales

Contaduría Pública   

  Cohorte-acp-082

Sección "A"

 

 

Comunicación

Oral y

Escrita

 

 

 

 

 

 

 

 

Integrante:

Gladys Coromoto Pérez Sánchez

C.I.: Nro. 10.641.846

Trabajo Nro. 10

 

 

 

 

Desarrollo

 

IMPLICACIONES QUE PUEDE TENER UNA LENGUA EXTRANJERA EN EL ENRIQUECIMIENTO Y/O DETERIORO DE NUESTRA LENGUA MATERNA:

El idioma español o castellano

Es la lengua más hablada del mundo por el número de hablantes que la tienen como lengua materna.[

El español es la lengua oficial de más de veinte países, principalmente en América, además de España, pero se habla en los cinco continentes.

Las variedades del español difieren entre sí por multitud de razones. Entre las de tipo fonético destacan la distinción o no de los fonemas correspondientes a las grafías c/z y s (ausencia o presencia de ceceo/seseo), la distinción o no de los fonemas correspondientes a las grafías ll e y (ausencia o presencia de yeísmo), y la aspiración o no de la s o z ante una consonante. Estas diferencias no suelen ocasionar problemas de inteligibilidad entre sus hablantes. Los diversos dialectos también difieren en usos gramaticales, como el voseo o el empleo o no del pronombre informal de segunda persona del plural (vosotros). En aspectos de vocabulario, se dan notables diferencias especialmente en determinados ámbitos semánticos, como la nomenclatura de las frutas y verduras, vestimentas, artículos de uso cotidiano, así como en las expresiones coloquiales o insultantes.

La historia del idioma español comienza con el latín vulgar del Imperio Romano. Tiene su origen en el latín vulgar presente en la zona central del norte de Hispanía. Tras la caída del Imperio Romano en el siglo V, la influencia del latín culto en la gente común fue disminuyendo paulatinamente. El latín hablado de entonces fue el fermento de las variedades romances hispánicas, entre ellas el castellano antiguo, origen a su vez (al menos en la proporción mayor) de las variedades que constituyen la lengua española. En el siglo VIII, la invasión musulmana de la Península Ibérica hace que se formen dos zonas bien diferenciadas.

El dialecto castellano se originó en el condado medieval de Castilla (sur de Cantabria y norte de Burgos). Los textos más antiguos que se conocen en castellano son los Cartularios de Valpuesta, conservados en la iglesia de Santa María de Valpuesta (Burgos), un conjunto de textos que constituyen copias de documentos, algunos escritos en fecha tan temprana como el siglo X.

En el siglo XV, durante el proceso de unificación española de sus reinos, se publicó en Salamanca su Grammática. Es el primer tratado de gramática de la lengua española y también primero de una lengua neolatina europea. La colonización y conquista de América llevada a cabo simultáneamente a la reconquista de Granada, expandió el idioma español por la mayor parte del continente americano. En esa época ya había comenzado el reajuste consonántico, que significó la reducción del sistema de fonémico al pasar de seis consonantes sibilantes a sólo una o dos según la variedad.

En definitiva, los anglicismos son necesarios, pero en un contexto determinado, utilizándolos cuando proceda y no al libre albedrío. En pocas palabras, aceptarlos cuando se refieren a realidades importantes, evidentes, para las que no existe término en español. Por tanto la importación de palabras, no debería hacerse si no es con la «licencia» previa que certifique que el importador conoce el propio idioma y si no hay más remedio, como hemos apuntado más arriba, por lo menos que se introduzca según las reglas de prosodia y sintaxis del castellano para que no desentone en el paisaje verbal.

Falsos amigos

Se hubiera podido incluir los «falsos amigos» dentro del apartado barbarismos, ya que, al fin y al cabo, son vocablos impropios o que no existen en nuestro idioma. Pero se ha preferido hablar de ellos aquí por las razones que a continuación se exponen.

Como en cualquier lengua, especialmente cuando se distribuye por un dominio geográfico extenso, el español presenta diversas variedades internas que permiten distinguir a sus hablantes según su pronunciación, sus construcciones gramaticales y su vocabulario. En términos generales, el español presenta convencionalmente dos tipos de modalidades presentes tanto en España como en América: las modalidades conservadoras, como el español del norte de España, el del interior de México o el de los Andes, y las modalidades innovadoras, como el español de Andalucía y Canarias, el del Caribe o el del Río de la Plata.

Independientemente de estos rasgos, es posible distinguir grandes grupos de variedades dialectales o geolectales del español. Por ejemplo, para Menéndez y Otero (2007) serían ocho: las variedades castellana, andaluza y canaria en España, y las variedades caribeña, mexicano-centroamericana, andina, chilena y rioplatense en América.

Las lenguas son sistemas que se van haciendo a sí mismos, pero también se construyen mutuamente. Cuando dos lenguas entran en contacto, con frecuencia se impregnan, se “contagian”, es decir, se producen entre ellas interferencias que provocan trasvases entre sus sistemas respectivos. Así, una de ellas puede importar de la otra un elemento léxico, sintáctico, morfológico o fonético. Este nuevo elemento puede venir a cubrir una necesidad expresiva, a vehicular un concepto previamente huérfano de significante.

 

La lengua extranjera, en cambio, es aque­lla que no se habla en el ambiente inmediato y local, pues las condiciones sociales cotidianas no requieren su uso permanente para la comunica­ción. Una lengua extranjera se puede aprender principalmente en el aula y, por lo general, el estu­diante está expuesto al idioma durante períodos controlados. A pesar de no ser usada en circuns­tancias diferentes a las académicas, los estudiantes de una lengua extranjera pueden alcanzar altos niveles de desempeño para ser comunicadores eficientes cuando así lo requieran.

Aprender una lengua extranjera es una oportunidad invaluable para el desarrollo social, cultural y cognitivo de los estudiantes porque:

Disminuye el etnocentrismo y permite a los individuos apreciar y respetar el valor de su propio mundo, lo mismo que desarrollar el respeto por otras culturas. El aprendizaje de una lengua extranjera fomenta el respeto y la valoración de la pluralidad y de las diferencias, tanto en el entorno inmediato, como en el globalizado.

 Apoya a los estudiantes en la práctica de la interacción social y en la negociación de significados. Así mismo, mejora su capacidad para entablar relaciones con otras personas y para desenvolverse en situaciones nuevas.

 Dada la naturaleza de las diferentes competencias que se desarrollan en el aprendizaje de una lengua extranjera, el individuo aumenta su conciencia de cómo aprende.

 El individuo desarrolla mayor conciencia lingüística, lo que se traduce en un proceso de monitoreo de la lengua que está aprendiendo, de los hablantes de ese idioma y de la cultura de donde provienen. En consecuencia, acentúa también la conciencia social que se refleja en la lengua.

Aprender otra lengua favorece el desarrollo de un mayor grado de conciencia metalingüística y aumenta la habilidad para apreciar lo arbitrario y lo convencional de los símbolos lingüísticos.

 

Infografías

 

 

*/- http://www.ati.es/gt/lengua-informática/externos/sampedr1.html#son.nece

 

*/- http://www.esletra.org/Munoz-Valdivieso-com1.pdf

 

 

 

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