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surgen
nuevas palabras para nombrar viejas cosas; modas
"novedosas" copan la atención, espacio y energías en
revistas especializadas, periódicos, Internet, cursos de
educación ejecutiva, para luego, en apariencia al menos,
ir perdiendo fuerza paulatinamente a la par que otras
modas surgen y ocupan en su lugar la palestra. ¿Es esto
lo que está ocurriendo con la Gerencia del Conocimiento
(GC)? ¿Hasta qué punto se trata de "una moda más", en
contraste con la posibilidad de que nos encontremos ante
una revolución real, que está impulsando o responde a
cambios radicales en la forma de pensar los negocios, la
gerencia, y el mundo en general?
Pero, ¿de qué se trata en definitiva y qué es lo
"nuevo" del término Gerencia del Conocimiento? Sobre
todo, ¿por qué el énfasis en conocimiento en lugar de
la tradicional y más concreta información? El hecho
es que el mismo término de Gerencia del Conocimiento se
presta a ambigüedades-he allí uno de los factores que
podrían hacer de GC una posible moda pasajera. Aunque
existen intentos por estandarizar el significado y las
prácticas de GC (ver, por ejemplo, al Knowledge
Management Certification Board, físicamente basado en
Arizona:
http://www.eknowledgecenter.com/index.shtml), no
existe todavía un consenso global sobre el tema. Ello no
obsta para que sí exista un consenso generalizado sobre
el origen de la GC. Este origen se refiere a una
cuestión fundamental: ¿cómo transformar el conocimiento
de los individuos en conocimiento corporativo? ¿Cómo
lograr que el conocimiento, las habilidades, las
intuiciones y experiencia de cada una de las personas
que componen una organización se traduzcan en
conocimientos utilizables por los demás, codificables y
sistematizables, para que su acceso vaya más allá de la
mente de sus propietarios? ¿Cómo sistematizar el
conocimiento sin matar la creatividad? Estas preguntas
se hacen más pertinentes y necesarias a medida que la
nueva economía impone las transformaciones que colocan
al conocimiento y la innovación como los motores
principales.
El problema está en que afirmar que el conocimiento es
el motor principal se dice fácil y suena bien-en teoría.
Su traslado a la práctica es más problemático, porque
los mecanismos reales de transformación del conocimiento
tácito en explícito son por lo general considerablemente
complejos. Esto es así porque las fuentes del acto de
conocer son, tanto desde el punto de vista individual
como colectivo, múltiples. El proceso de conocimiento,
además, no es simplemente el resultado de la suma de las
partes o pedazos de información. El conocimiento puede
provenir de fuentes muy diversas. Están las más
formalizadas y al menos en apariencia sistemáticas:
bases de datos, manuales, documentos corporativos.
Están, por otro lado, las creencias, los valores que
rigen el comportamiento de los trabajadores; ese terreno
complejo en el que ciertamente operan factores
extra-organizacionales. Están adicionalmente las
prácticas, las rutinas; que pueden ser más poderosas que
cualquier directriz que venga de la alta gerencia. Por
supuesto, otro factor crucial son las normas: tanto las
explícitas y defendidas por la corporación, como las
normas informales propias de cualquier cultura
organizacional y que por su misma naturaleza son
difíciles de formalizar o sistematizar.
Es por ello que un viejo problema de la gerencia: las
"recetas", inclusive las que puedan llamarse "mejores
prácticas", deberían tomar en cuenta que las empresas
son organismos complejos, en los que las rutinas, por
ejemplo, pueden tener más peso que el mejor y más
sofisticado de los manuales. Este problema se ha
profundizado en el período reciente, cuando la
introducción de nuevas tecnologías de información,
aunadas sus cambios vertiginosos y a veces radicales, se
ha traducido en crecientes dificultades para que las
organizaciones adopten estas tecnologías y se adapten a
los cambios que de ellas se derivan. Esto es
particularmente cierto en la medida en que los "mapas
mentales", y a nivel organizativo, los "mapas del
conocimiento corporativo" pueden lucir-sobre todo cuando
se quieren cambiar-como piezas sueltas de un intrincado
rompecabezas más que como un todo integrado en forma
fluida y sistemática.
La Gerencia
del Conocimiento es un proceso, una cultura y una
dinámica de la organización que alinea y mide el uso del
conocimiento con los objetivos y metas corporativas,
transformando las empresas en organizaciones que
aprenden
¿Cómo proceder, en concreto, a poner orden en estos
rompecabezas corporativos? La Gerencia del Conocimiento pretender responder a esta
interrogante, poniendo precisamente al conocimiento-al
acto de conocer y de aprender, y al uso del conocimiento
para añadir valor y crear y reforzar ventajas
competitivas únicas a la empresa-como objetivo central.
Sin embargo, durante mucho tiempo la GC se ha
concentrado más en la información que en el
conocimiento. ¿Cuál es la diferencia entre ambos, y
cuáles son sus implicaciones para la GC? Dos
definiciones de GC propuestas por Microsoft en 1998 y en
2000 nos ilustran sobre este problema:
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"La Gerencia del Conocimiento consiste en el uso
de la tecnología para que la información
relevante se haga accesible, dondequiera que esa
información se encuentre. El logro eficaz de
este objetivo requiere la aplicación de la
tecnología apropiada para la solución apropiada.
La gerencia del conocimiento incorpora procesos
sistemáticos de encontrar, seleccionar,
organizar y presentar información de manera que
mejore la comprensión y el uso de los activos
del negocio por parte de sus empleados."
(Microsoft, 1998) |
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"La meta principal de la gerencia del
conocimiento consiste en promover la capacidad
intelectual de la empresa entre los trabajadores
individuales del conocimiento, quienes toman las
decisiones cotidianas que, en forma agregada,
determinan el éxito o fracaso de un negocio."
(Microsoft, Junio 2000) |
Con tan solo dos años de diferencia, ambas definiciones
son radicalmente diferentes. La primera definición de GC
se refiere al uso de tecnologías para el manejo de
información, sin tomar en cuenta el hecho de que buena
parte de esa información, en la medida en que está en la
mente de los conocedores (Davenport 1997), no se puede
extraer fácilmente. Este hecho no ha obstado, sin
embargo, para que buena parte de los métodos y modelos
de GC se hayan basado en ese "modelo de la cesta"-como
si los pedazos de información relevante para la
corporación pudieran simplemente "sacarse" de las mentes
de las personas que trabajan en ella y colocarse en
documentos corporativos, en una operación de cut&paste.
Adicionalmente, esta definición no reconoce las
diferencias entre información y conocimiento: en otras
palabras, entre los datos organizados, sistematizados,
calculados, categorizados, y la interpretación y uso que
los individuos y corporaciones hacen de esa información.
Unos dos años después, podemos observar un salto
cuántico: la clave de la GC consiste en "promover la
capacidad intelectual de la empresa entre los
trabajadores individuales del conocimiento". El eje de
la GC ya no está en la información, sino en los
individuos: en los knowledge workers, cuyas decisiones,
por más cotidianas o rutinarias que parezcan, marcan la
diferencia en cuanto a la misma posibilidad de
supervivencia de la empresa. Esta diferencia con
respecto a la primera definición es radical,
paradigmática, y no responde exclusivamente a cambios
que haya instrumentado Microsoft en su visión sobre el
significado e implicaciones de GC. Estamos reseñando
aquí un cambio que ha ocurrido en todo el ámbito de la
GC, y que tiene implicaciones concretas sobre las
prácticas y modelos de GC que se instrumentan en las
empresas. Si bien hasta hace poco muchas de las
iniciativas de GC se hubieran concentrado en la
introducción de nuevas, con frecuencia costosas, y
sofisticadas tecnologías de información, ahora lo más
probable-y lo más adecuado-es que los líderes de
iniciativas de GC tomen en cuenta la integración de las
diversas dimensiones de la corporación, que pueden
resumirse en tres: la dinámica organizacional, la
ingeniería de procesos, y la tecnología, todo ello
dentro del marco de referencia de la visión estratégica
de la organización.
En este contexto, es necesario visualizar el
conocimiento-cómo se conoce, quién sabe, cómo se usa,
qué tipos de conocimiento son más relevantes para
definir y potenciar las ventajas competitivas de la
empresa-como la columna vertebral de la corporación.
Cualquier iniciativa de GC que se tome en forma aislada,
sin interconectarla con todas las esferas de la
organización, está destinada al fracaso o a tener un
impacto considerablemente limitado. El ejemplo clásico
está a la vista: usted puede gastar varios millones de
dólares en la creación de páginas amarillas corporativas
o bases de datos de mejores prácticas, para luego de
ello encontrar que el problema principal no era la
instalación del sistema sino cómo lograr que la gente
efectivamente lo utilice. En los primeros tiempos de la
GC, este problema solía identificarse como el dilema
entre codificación y personalización. La gente por lo
general está más inclinada a compartir conocimiento en
un ambiente de confianza, de amistad; el paradigma de la
codificación del conocimiento, si implica
despersonalización, está más temprano que tarde
condenado al fracaso. En esta medida, la GC ha corrido
el riesgo, en más de una oportunidad, de convertirse en
una moda pasajera.
Todos los caminos conducen a Roma: para qué se utiliza y
qué problemas surgen a partir de la aplicación de GC
Los dilemas de personalización versus codificación del
conocimiento, y los riesgos concomitantes de que la GC
pierda fuerza como revolución y se convierta finalmente
en una moda más, no obstan para que muy diversas
prácticas de GC se hayan comenzado a instrumentar,
particularmente desde fines de los 90, en un cada vez
más creciente número de empresas a nivel mundial. En sus
primeros años, se pensaba que la GC, que aún tenía más
que ver con tecnología de la información que con el
conocimiento, estaba destinada solo para grandes
empresas que tuvieran los recursos necesarios, por un
lado, y las necesidades del manejo de grandes volúmenes
de información, por otro, como para estar en capacidad
de desarrollar proyectos e iniciativas de GC. Esta
realidad, sin embargo, también ha cambiado. Hoy en día,
son las empresas nacientes, entre ellas las "dot-com"-inclusive
en Venezuela-las que están adoptando estrategias de GC
desde sus primeras etapas de desarrollo como
organizaciones. Sus propulsores se dan cuenta de que la
clave del éxito para empresas que buscan sobrevivir en
la nueva economía está en el conocimiento, y en los
trabajadores del conocimiento, como las únicas fuentes
reales de ventajas competitivas perdurables. Una
encuesta a empresas radicadas físicamente en Estados
Unidos y Europa nos ilustra sobre las razones que, en
1999, se aducían como principales para aplicar proyectos
de GC:
Gráfico 1. Razones principales para adoptar GC, según
encuesta de Knowledge Management Magazine/IDC, 1999

Fuente: International Data Corporation:
http://www.idcresearch.com/ ; Knowledge Management
Magazine:
http://www.kmmag.com/ , March 2000
Como puede derivarse del Gráfico 3, las empresas que
están interesadas en utilizar o que ya están utilizando
diversas técnicas de GC lo hacen a partir de un
principio básico y común: las organizaciones deben
adaptarse a los nuevos tiempos, adoptar nuevas maneras
de hacer las cosas que determinen aumento de ganancias,
retención de los nuevos talentos (los knowledge workers),
abrir nuevos segmentos en el mercado, o mantener los que
ya se tienen, y aumentar la eficacia y rapidez de sus
procesos. ¿Son aplicables estas metas al contexto local
venezolano y latinoamericano? Definitivamente, la
respuesta es afirmativa. En este sentido las
corporaciones de toda índole, venezolanas y de cualquier
origen, deben comenzar a pensarse a sí mismas en
términos globales. Asimismo, en este sentido la GC debe
considerarse, al menos potencialmente, como una
verdadera revolución.
El ámbito de la instrumentación en la práctica de las
diversas modalidades de GC también sugiere que las
corporaciones, en cualquier parte del mundo, se ven
afectadas por problemas similares que no responden
exclusivamente a las características de la cultura
nacional:
Gráfico 2.
Problemas frecuentes que se derivan de la aplicación de
técnicas de GC, según encuesta de Knowledge Management
Magazine/IDC, 1999

¿Por qué el subtítulo de esta sección incluye la frase
"todos los caminos conducen a Roma? La respuesta está
implícita en el Gráfico 4, y tiene que ver con la gran
barrera que las organizaciones, al margen de su origen
nacional y del contexto socioeconómico local, encuentran
en sus intentos de crear ambientes que tiendan a
favorecer la ecología del conocimiento y el
fortalecimiento de las ventajas competitivas que se
deriven del capital intelectual. Esa gran barrera tiene
diversas manifestaciones: falta de comprensión de las
ventajas de esa nueva manera de hacer las cosas, falta
de tiempo de los empleados, ausencia de incentivos
perdurables, entre otras, y se resumen en dos palabras
clave: cultura organizacional. He aquí, de hecho, lo
verdaderamente revolucionario de la GC: pone a temas
tradicionalmente soft en el corazón mismo de los
procesos de cambio que se vislumbran como inevitables y
deseables para que las corporaciones sobrevivan con
éxito en la nueva economía. Se trata de un viejo
problema en realidad, pero que sólo en este nuevo
contexto ha logrado ir adquiriendo la legitimidad que le
permite compartir el escenario, en un nivel equivalente
de importancia, con otras áreas pertinentes a la
organización, como estrategia, tecnología y procesos: el
capital humano: los activos que se van a casa al
terminar el día.
El énfasis en capital humano: el reto del talento
¿Cuáles son las consecuencias de que el conocimiento, es
decir, la producción y uso de nuevos conocimientos y
tecnologías, tenga una presencia tan preponderante en la
nueva economía? Hay una fundamental: la formación y
valoración de los recursos humanos (o, para estar más a
tono con los tiempos: del capital humano), y la
capacidad de los individuos y organizaciones para
adaptarse a los cambios vertiginosos que se están
produciendo en un contexto, nacional e internacional,
cada vez más incierto. Formación tiene que ver con
educación, con la preparación de personas capaces de
definirse a sí mismas como trabajadores del
conocimiento; trabajadores de la nueva economía.
Valoración significa pensar en la gente -en los
empleados, por ejemplo- no como bueyes cuya opinión no
importa o debe ser corregida, sino como individuos con
imaginación, información y experiencia útiles, que
pueden marcar la diferencia y hacer aportes que no están
en ningún libro, manual, ni base de datos, por más
sofisticados que sean. Es en este punto donde la GC
puede hacer-es una promesa más que una realidad-su mayor
revolución: el cambio de paradigma que nos permita
redefinir el contrato de trabajo con los empleados de
cualquier tipo de organización.
El contrato de trabajo tradicional se basaba en una
ecuación que unía la lealtad de los empleados con la
seguridad laboral que les proporcionaba la empresa. Los
altos gerentes debían asegurarse de la competitividad de
la empresa y de la lealtad de sus empleados. Los
empleados, por su parte, se encargaban de instrumentar
las estrategias provenientes de la alta gerencia, con
lealtad y obediencia. En el mundo de la nueva economía,
el nuevo contrato de trabajo está basado en el paradigma
de la competitividad para el crecimiento. Los empleados
tienen autonomía y son responsables de su propio
desarrollo y de la competitividad de la empresa. Por su
parte, la alta gerencia apoya las iniciativas
individuales, y se asegura del potencial de empleo de su
empresa-retener el talento es uno de los retos
principales en este nuevo paradigma.
Es por ello que la cuestión central ya no radica en el
dilema entre personalización o codificación, per se. La
palabra clave de la GC en este momento, en consonancia
con lo que hemos analizado en este artículo, es la de
comunidades del conocimiento. Su principio básico radica
en el hecho de que en toda organización, cualquiera su
naturaleza, existen comunidades, con frecuencia
informales y muy personales-es decir, donde se
establecen relaciones de amistad y confianza-que manejan
conocimiento importante para la empresa. No tiene
sentido plantear iniciativas de GC que no tomen en
cuenta en este factor, y que pretendan instalar sistemas
de GC que dejen de lado las experiencias que los
trabajadores ya han desarrollado, con frecuencia por su
cuenta y de forma considerablemente espontánea. La
clave, en consecuencia, para el éxito de cualquier
proyecto relacionado con GC consiste en determinar
primero cuáles son las prácticas y comunidades del
conocimiento que ya existen en la organización, para
luego indagar, siempre de la mano de las personas
involucradas, cuáles podrían ser los mecanismos de
sistematización y formalización del conocimiento que
agreguen valor a la corporación-sin matar la
creatividad. El reto no es pequeño, para empresas de
todo tipo y en cualquier rama de la industria.
Queda, por supuesto, pendiente la pregunta: ¿están
listas las corporaciones venezolanas y latinoamericanas
para repensar y redefinir sus contratos de trabajo, no
en términos exclusivamente laborales, sino en cuanto a
la inserción de las organizaciones en la nueva economía,
tanto local como global? Este, por cierto, no es un
problema exclusivo de las organizaciones al sur del Río
Grande. De hecho, la GC ha surgido con particular fuerza
precisamente en lo que concierne a los cambios
cualitativos en el modo de organizar personas para
cumplir tareas, precisamente en el llamado "primer
mundo". Aunque es cierto que las organizaciones
venezolanas, por ejemplo, tienen problemas distintos a
los de organizaciones de lo que todavía pueden llamarse
las grandes potencias económicas, ello no obsta para que
estén en la capacidad de dar un salto cuántico que nos
permita ingresar con éxito en lo que se denomina, al
menos hasta mediados del 2000, la nueva economía.
1.
Título:
La gestión de conocimientos y aptitudes como factor
primordial en la dirección del rendimiento.
La formación del personal de una empresa debe basarse en
el desarrollo conjunto de conocimientos y aptitudes de
cada empleado, y para el logro de resultados concretos
es necesaria la correcta adecuación de su entorno de
trabajo. Sin este entorno de trabajo que favorezca la
transferencia de la propia formación, se habrá
desperdiciado el potencial de las personas, principal
activo de la empresa.
AUTOR:
José María Cardona Labarga
http://www.degerencia.com/articulos.php?artid=645
2. Título:
Gerencia del Conocimiento: ¿moda o revolución? Aquí
se nos explica que
es necesario visualizar el conocimiento-cómo se conoce,
quién sabe, cómo se usa, qué tipos de conocimiento son
más relevantes para definir y potenciar las ventajas
competitivas de la empresa-como la columna vertebral de
la corporación.
AUTOR: Nelly Lejter
http://www.degerencia.com/articulos.php?artid=223
3. Título:
gerencia del
conocimiento: por dónde empezar.
Con esto se logra capturar, preservar y difundir el conocimiento y
convertirlo en un activo, impulsando al mismo tiempo el
aprendizaje de la organización. Esto se logra mediante
la creación de un nuevo ambiente de trabajo en la
empresa, caracterizado por un esquema de cooperación y
por el desarrollo permanente de la memoria corporativa.
AUTOR:
Hernando Zorrilla
ECOPETROL
"The
Knowledg Journey", David Parlbay,
www.kpgm.com.uk
4. Título:
De la gerencia de la información a la gerencia del
conocimiento : un nuevo reto
El propósito de esta presentación es fundamentar el
marco pedagógico conceptual que deberían afrontar las
instituciones de formación docente en la sociedad de la
información
AUTOR:
Portillo de Hernández, Ruby ; Cambar Pirela, Bertha
Encuentros de EDIBCIC / . (ReLIS:jul:hciaio:3003)
http://www.clarauribe.com/clarauribe/documentos/Gerencia-del-Conocimiento.doc
5. Título:
La gestión del conocimiento: una nueva perspectiva en la
gerencia de las organizaciones.
El enfoque de la gestión tecnológica como un proceso de
aprendizaje empresarial, y su adaptación a los
principios de la gerencia del conocimiento, puede
mejorar el índice de éxito en las actividades de
transferencia y asimilación de tecnología.
AUTOR:
Yadira Nieves Lahaba1 y
Magda León Santos2
http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol9_2_02/aci04201.html
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