La Dieta del Dr. Atkins – Ataúdes Livianos, Cadáveres Esbeltos
La moda no siempre es
mala. Si no hubiera moda, la industria
de la ropa tendría que producirla en todos los colores, todos los años. Cuando algo está de moda, esto nos permite
conocerlo, y decidir si nos conviene o no.
Parece que está un poco de
moda, entre la comunidad bahá’í del Ecuador, la dieta de eliminar los
carbohidratos de la dieta – la dieta del Dr. Atkins. Las y los bahá’ís más interesantes están siguiendo esta dieta.
Por muchas buenas razones,
esta dieta no es una opción saludable.
Las nueva razones que expongo a continuación no agotan el tema. (Al final, presento una alternativa.)
1. Si
hago dieta para verme bien, -- ¡debería verme bien! (lógico ¿verdad?) Pero te invito a observar la piel y el
aspecto general de quienes hacen esta dieta:
tienen el cutis un poco amarillo o verde, y envejecen. Ya vamos a ver por qué esto pasa.
2. Para
“quemar la grasa”, esta dieta reduce drásticamente el consumo de la energía que
normalmente utiliza el cuerpo, que proviene de los carbohidratos. Ya que el cerebro y los glóbulos rojos de la
sangre requieren glucosa (de los carbohidratos) para funcionar, el cuerpo
(luego de varios días de espera) comienza a descomponer la gordura, produciendo
“cuerpos cetónicos” como alimento alternativo para el cerebro y la sangre.
Esto
hace que la sangre se ponga ácida. Si
estás haciendo esta dieta, te pregunto:
¿te haces un control diario de la acidez de la sangre, con una prueba
litmus de tu orina? (El propio Dr.
Atkins dice que es peligroso no hacerlo.)
La
acidez de la sangre no sólo da un aspecto de poca salud – es una amenaza contra
la vida. Se puede morir por un exceso
de acidez sanguínea. Y ahí sería “dolor
en un ojo ciego”: ¡morir antes de tener
el cadáver suficientemente delgado!
3. Esta
sangre alterada, así como la sobrecarga de proteínas innecesarias, plantean una
nueva situación para el hígado y los riñones.
Entiendo
que se dice en chino: “Te quiero con
todo mi corazón y todo mi hígado”. En
quichua, el hígado también es corazón (yana shunku). Es un órgano importante, y también lo son los riñones. Los esquimales (cuando viven en sus
glaciales polares) comen casi sólo carne y pescado – y tienen un hígado mucho
más grande que el nuestro. (Para los
esquimales, entonces, dejamos insubsistente esta objeción contra la dieta –
sólo quedan ocho…)
4. El
consumo de comidas grasosas, así como la grasa del cuerpo, circulando por la
sangre en mayor volumen, tenderán a aumentar el depósito de grasa en las
arterias (aterosclerosis). Una arteria
dura no deja pasar los nutrientes – y el corazón heroicamente late más fuerte
para compensar por esto, aumentando la tensión arterial y, por lo tanto, la
probabilidad de un derrame cerebral.
(Esta ya es una de las primeras causas de muerte en el Ecuador – ¡sin
que se haya generalizado la dieta Atkins!)
Cuando
no pasa el oxígeno por los capilares engrasados del cerebro, éste ya no
funciona bien: cuerpo esbelto, mente
senil.
Don
Atkins tiene una supuesta solución: el
hígado puede fabricar lecitina (en base a la proteína sobrante). La lecitina emulsiona la grasa (hace gotitas
más pequeñas, como cuando se agita un aderezo de aceita con vinagre). Por un lado, esto quiere decir que la grasa
puede depositarse en lugares más pequeños (capilares cerebrales) y, por otro,
puede depositarse en una capa compuesta por goticas más minúsculas. ¿Quién quiere experimentar con su cerebro,
para ver si esto ayuda a pensar y vivir mejor?
5. Comer
“todo menos carbohidratos” no es fácil en un mundo donde casi toda la raza
humana come principalmente hidratos de carbono. “No sólo de pan vive la persona” – pero
ponte a vivir sin pan.
Entonces,
se puede suponer que vendrán momentos en la vida cuando se interrumpe la dieta,
y el cuerpo – agradecido – puede dejar de vivir de sólo cuerpos cetónicos e
ilusiones, usando la glucosa que necesitaba y añoraba. (¿Por qué el cuerpo da antojos? ¿Qué nos estará tratando de decir?)
Pero ya
nos acostumbramos a comer alimentos grasosos – una dieta normal, pero con
bastantes grasas, es la mejor forma de volvernos a engordar. (De hecho, para engordar pollos, conviene
someterles a períodos cuando no pueden comer – cuando se vuelven a prender las
luces, ¡sus cuerpos se aseguran de asimilar mejor la comida!)
De
nuevo a la dieta, y de nuevo un cuerpo esbelto y verdusco – hasta el próximo
ciclo.
Este
ciclo de engordar – hacer dieta – engordar de nuevo – volver a la dieta, etc.
es tan característico de la vida norteamericana que ha sido estudiado
extensamente. Está recontra-comprobado
que la subibaja, gordo-flaco-gordo-flaco ACORTA LA VIDA.
6. La
dieta Atkins básicamente prohibe los carbohidratos. Ya que éstos son el alimento humano fundamental (así lo explica
‘Abdu’l-Bahá), esta dieta representa una restricción drástica.
Cuando
comencé a estudiar la nutrición hace unos 30 años, se sabía que había más de 50
nutrientes (vitaminas, minerales, etc.).
Ahora, se habla de más de 5.000 fitoquímicos (sustancias presentes en
las plantas). Por ejemplo, el color
rojo de los tomates (un carotenoide llamado licopeno) previene el cáncer de
próstata. (Dejemos los demás 4.999 ejemplos
para otro momento.) Mira los
ingredientes del frasco de “vitaminas” -- ¿tiene todos los fitoquímicos?
Si
restringimos (o realmente casi eliminamos) el consumo de los alimentos
naturales – cereales, verduras, leguminosas, frutas – esto nos garantiza una
desnutrición sistémica y crónica.
Y regresamos a lo mismo – este régimen ENVEJECE.
7. Una de
las razones que los vegetarianos viven mejor, con más vitalidad y más largo es
porque consumen los alimentos en su forma original. Esto incluye las partes indigeribles, que en su conjunto se
conocen como “fibra”. Una dieta baja en
fibra tiende a producir – entre otros problemas con la eliminación (como el
estreñimiento crónico, las várices anales conocidas como hemorroides, etc.) un
problema cada vez más común: el cáncer
del colon.
8. Y
hablando del cáncer – las toxinas cancerígenas tienden a concentrarse en la
cadena alimenticia: por ejemplo,
botamos desechos industriales a los ríos y llegan al mar. Son absorbidos por los animales y plantas
diminutas (plancton) y los peces pequeños comen el plancton y concentran los
tóxicos. Un pez más grande come muchos
pececitos – y vuelve a concentrar los venenos, los que pasan al siguiente
carnívoro. ¿En qué punto de esta cadena
nos conviene buscar nuestra comida?
Si se
requieren unos 10 kg de balanceado para que el animal aumente un kilo -- ¿nos
sirve una dieta basada en carnes?
9. Ahora
voy a explicar por qué personalmente prefiero una dieta mayormente vegetariana.
Los
bahá’ís tenemos que no ser crueles con los animales – ni con la gente. Una dieta sin carbohidratos es cruelmente
elitista, y no cabe en este planeta.
Atenta contra la vida de la gente más pobre.
La
carne cuesta más que los alimentos vegetales – justamente por la ineficiencia
de producirla. Si necesito unos 10 kg
de alimentos para producir un kilo de animal, no sólo que la carne cuesta mucho
– también suben los granos. Por la
famosa oferta y demanda, mientas más granos compro para criar animales, menos
hay para que coma la gente – y más cuestan.
La
persona más pobre no sólo que no avanza a comprar carnes – tampoco puede
afrontar el mayor costo de los granos, que subieron porque yo como más carne.
El
Maestro dice que los bahá’ís amamos a todo el mundo. Y claro que sí amamos, muchísimo – sólo que no lo suficientemente
para que nos importen los demás …
¿Qué tal
si pienso así? “Yo voy a hacer una
dieta que perjudica a los pobres – yo estoy muy gordo, de modo que voy a
obligar a comer menos, a la gente que no tiene suficiente para comer – así
¡todos bajamos de peso!”
Podemos
pensar que cada individuo tendrá poca influencia o importancia, pero la
“papeleta de votación” que siempre vale, es el billete con el que compramos la
comida.
La
población porcina estadounidense (todos los chanchitos que crían allá) consume
suficiente comida PARA DAR DE COMER A LA RAZA HUMANA.
El
consumo de carne (imprescindible para la dieta Atkins) también aumenta la
destrucción ecológica, como por ejemplo la expansión de la frontera agrícola en
el bosque amazónico para poder sembrar más pastizales para la ganadería. También contribuye a la contaminación del
agua, el aire y el suelo por la concentración de las poblaciones animales, etc.
En
fin, la raza humana viviremos mejor cuando cumplamos con lo que dicen los
Escritos Bahá’ís – cuando la dieta humana sea principalmente sin carne.
Queremos
“vivir la vida bahá’í” – vivir el futuro.
Poner en práctica los principios que permitirán alcanzar la paz,
justicia y felicidad que añoramos. Lo
que me temo es que, si vivimos el pasado, con una dieta antinatural –
·
no ayudaremos, con
nuestro ejemplo, a llegar al futuro,
·
ni tampoco
llegaremos nosotros mismos al futuro, porque – con este régimen – el cuerpo no
durará mucho,
·
ni habrá quiénes
nos lloren, porque habremos ayudado a matar del hambre a mucha gente.
Entonces, ¿qué haremos? Tampoco es saludable la obesidad. ¿Cómo bajamos de gordura sin acortar la vida
y reforzar la miseria? Voy a describir
dos otras maneras de “quemar la grasa”, pero primero una reflexión:
Bahá’u’lláh nos recomienda
evitar que nos hagan los tontos – juguetes en manos de los superficiales. ¿Estamos haciendo la dieta por motivos de
salud, o será más bien para parecernos a alguna imagen ideal, con el cuerpo
como los modelos en las propagandas?
Si es por salud, te cuento
que vive MUCHO más saludable la persona que está un poco gorda, pero en buen
estado físico, que la persona delgada pero que no hace ningún ejercicio.
Además, debemos cuestionar
fundamentalmente nuestros valores, si tenemos que parecernos a la Barbie para
ser felices. La Manifestación de Dios
para esta época nos quiere – ¡te doy un sucre por cada cita de los Escritos
Sagrados donde puedas encontrar alguna referencia que condiciona el amor de
Dios según si somos sexis o no! Si
nuestro amor propio, autoestima, etc. depende del fisicazo, tampoco se remediará
con tan sólo un cuerazo de película – depende de la realidad espiritual.
Bien, estamos seguros que
nuestra motivación saludable es para mejorar y cuidar la salud – veamos dos
formas sostenibles de quemar la grasa:
A. El ser
humano sólo puede hacer grasa comiendo grasa.
Es imposible aumentar la gordura del cuerpo si uno no consume
grasa. (Se creía lo contrario, pero eso
es porque hay animales que sí pueden convertir otros alimentos en grasa. Pero el ser humano, no.) Puedo comer mucho, y más calorías de las que
necesitaba, pero si no como grasa, no aumentaré la gordura – la grasa que
aumento es por la grasa que como (no por el pan, sino por la mantequilla en el
pan, o la manteca con la cual hicieron el pan).
Pero,
por otro lado, necesitamos grasa. El
cerebro está hecho de grasa, así como las membranas, las hormonas … las
glándulas sebáceas engrasan nuestra piel.
Es tan esencial contar con un poquito de grasa (pero un POCO) – y es tan
difícil de conseguir la grasa comiendo hojas e insectos, como la raza humana
comía durante un millón de años, hasta hace poco – que la Madre Naturaleza nos
ha hecho que la grasa sea la parte más deliciosa de la comida, para asegurar
que no perdamos la oportunidad de comerla cuando haya.
La Naturaleza es
una buena madre, nos quiere bien – pero no nos entiende. Durante toda la existencia de la raza
humana, hasta muy pocos años atrás, la gente ha pasado hambres terribles. Era muy necesario tener una reserva de grasa
corporal, para poder sobrevivir durante los períodos difíciles. Y los humanos moríamos de viejos a los 30 y
pico de años. La Naturaleza no sabe que
ya superamos eso. No entiende que ahora
podemos vivir cinco veces más. No leyó
la profecía de Isaías (sobre nuestros tiempos) de que, cuando alguien muere a
los 100 años, lamentaremos una muerte tan prematura. (El Guardián dice lo mismo, hablando de la “prolongación” de la
vida.)
‘Abdu’l-Bahá
dice que tenemos que quitarle la espada de la mano de la Naturaleza. Entendiendo que la grasa (lácteos, carnes,
frituras, nueces …) es riquísima, pero que ya no nos hace falta, podemos
limitar el consumo de grasa y -- ¡oh milagro! – se quemará la grasa, mediante
el mantenimiento del cerebro, las membranas, las hormonas, la piel, etc.
Pero
hay que hacerlo en serio – recordemos que cada gramo de grasa tiene el doble de
calorías que un gramo de proteína o carbohidrato. Comamos legumbres al vapor, leche descremada, ensaladas crudas –
no TODO FRITO, como es la dieta común.
Voy a
contar el secreto de una abuelita que parece Barbie: se llama “la dieta secreta”.
Se hace dieta, pero sin contar a nadie.
Si
estoy haciendo un régimen, y dejo que mi anfitriona lo sepa, tendré que
defenderme tenazmente (casi como rechazar el trago en una fiesta). “No, pero yo hice esta torta de chocolate para
ti – no me vas a despreciar a mí …”
Entonces, mejor, no digamos a nadie que estamos en dieta. Si nos dan una torta de chocolate, con
helado, decimos que muchas gracias, saboreamos exquisitamente un bocado – y nos
ponemos a conversar con alguien, y luego nadie nota que nunca terminamos de
comer la torta.
Entonces,
la primera forma de quemar la grasa es consumir muy poca grasa, y dejar
que el cuerpo se abastezca de sus reservas.
2. El
otro mecanismo corporal de usar la grasa es gracioso: los músculos queman grasa.
Cuando están haciendo ejercicio, los músculos necesitan carbohidratos,
para producir la energía del movimiento.
Cuando se ha hecho el ejercicio, necesitan un poco de proteína para
repararse.
Pero,
cuando el músculo está en reposo, quema grasa.
Ese es el otro gran secreto para eliminar la grasa en forma
saludable. Si hago músculo (haciendo
ejercicio), estoy creando el quemador de grasa que necesito para rebajar la gordura.
No
importa si hago aeróbicos (que sí aumentan la musculatura, a más de la
resistencia cardiovascular) o fisicoculturismo (alzando pesas) o simplemente
camino una hora diaria – estaré aumentando la masa muscular, y todo ese músculo
quema grasa. (Y, sin quererlo, ¡nos pareceremos
más a los modelos en bikini también!)
¡Otra confirmación divina por salir a la enseñanza, a pie!
En su libro sobre cómo vivir
más tiempo, nuestro genial amigo, Charles Hornby, lo plantea así: Si, en lugar de morirnos de viejos a los 75
años, duramos fuertes y activos hasta los 100 – ¡serán 25 años más para enseñar
la Fe!
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