CAPITULO 2 ¡Oye Dios, es hora de despertar!! Date: Sat, 27 Apr 2002 13:33:57 -0700 (PDT)
Subject: CAPITULO 2 ¡Oye Dios, es hora de despertar!

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CAPITULO 2 ¡Oye Dios, es hora de despertar!
Nadé contra la corriente,
La furia de los mares me revolcó,
En mi último intento por respirar,
Un delfín plateado se me acercó
Diciendo:
"Déjalo ir, déjalo fluir.
Las corrientes de la vida pueden ser lentas,
Pero nos guían hacia la luz,
Sólo el amor a la vista.
Déjalo ir."

¿NO HAS SUFRIDO SUFICIENTEMENTE? ES HORA DE DEJARLO IR
¡EL SUFRIMIENTO ES ALGO BUENO, ES HORA DE DEJARLO IR!
A veces sufrir es algo bueno por que llega un punto donde te dices a tI mismo: "Suficiente ¡No más! No quiero mas esta agonía y este dolor". Cada semana oigo los dramas de tantas personas e increíblemente, entiendo todos y cada uno porque los he vivido todos en el pasado. Escucho cada drama concebible en este mundo y es como si me estuviera gritando a mí misma: “es tan claro, es tan simple todo esto. Es hora de soltar”.
Cuando busco fuera de mí misma, esperando encontrar felicidad duradera, paz o amor, siempre me voy a decepcionar. No hay felicidad duradera ni consistente, o paz, o amor, fuera de mí. Yo soy la fuente de mi propia miseria o felicidad y es mi elección que experimento en cada momento. Que elección: miseria y sufrimiento por un lado o, felicidad, alegría, amor, y paz en el otro. Para poder experimentar paz, alegría y amor duraderos a mi alrededor, primero tengo que estabilizarlo dentro de mí, por mí misma. Mi mundo está en constante cambio y cuando trato de aferrarme a algo o a alguien empiezo a crear dolor, no sólo para mi, si no también para la persona a la cual me estoy aferrando.
Solía ir a flotar en neumático por un gran río cerca de mi casa. Solía sentarme en el neumático grande y flotar río abajo, disfrutando de los pájaros cantando, el paisaje y la naturaleza. Mientras permitiera que el neumático flotara junto con el río, todo estaba bien. Era una experiencia siempre cambiante. A veces el nivel del río estaba alto y caudaloso por las fuertes lluvias, otras veces estaba bajo y la corriente fluía suavemente. Pero un día la corriente del río estaba particularmente fuerte y me asusté al ir tan rápido, entonces me agarré de una rama que colgaba cerca de la orilla para reducir la velocidad y casi me vuelco. En ese momento, mi vida pasó delante de mis ojos y comprendí que tratar de frenar o aferrase a algo en la orilla me causaría dolor y sufrimiento. Caer al río en ese momento hubiera sido muy peligroso y hubiera podido ahogarme.
De la misma manera, cuando me aferro a algo o alguien en mi vida, siempre experimento dolor y sufrimiento ya sea desde un principio o posteriormente. Soltar es tan liberador y agradable, nunca se lo que hay a la vuelta de la esquina en el río de mi vida: una piscina grande y calmada, rápidos, o una caída de agua, todo es para mi placer y mi alegría. Seguir la corriente del río de la vida es una aventura, así que fluyo con ella, sin detenerme a arrepentirme por la manera en que pasé por la últimas corrientes o preocupándome por lo que hay en la próxima esquina, sino disfrutando totalmente lo que tengo aquí y ahora. Ahí es donde está el poder, ahí es donde está la libertad. Todo está en el Ahora.
El sufrimiento ha sido algo bueno para mí por que llegué a un punto en que sentí que ya había sido suficiente, ya había sufrido suficientemente y no podía seguir padeciéndolo. No podía seguir dependiendo de otros y de cosas para hacerme sentir segura o para hacerme sentir amada. Deseaba libertad absoluta y cuando ya había gritado suficientemente fuerte y por suficiente tiempo, el universo finalmente me respondió.
Tenía una familia, tenía amigos, una propiedad hermosa frente al mar, un negocio exitoso con muchos empleados, más dinero del que podía gastar, un perro que me amaba, y un compañero al que yo amaba pero que no se comprometía conmigo. Era atractiva y tenía éxito, según los estándares del mundo, pero estaba vacía y tenía miedo. Miedo a la pérdida, miedo al abandono, miedo al fracaso y miedo a tomar decisiones equivocadas.
Es tan simple permanecer en el momento presente y permitir que todo y todos fluyan alrededor mío y a través de mí. Siento un amor y una paz tan grandes que es a veces abrumador. No encuentro las palabras para describírtelo a ti ni a nadie, es simplemente indescriptible. No siento ningún miedo mientras esté en el momento presente. No siento resistencia, ni miedo al futuro, ni miedo a si me aman o no me aman, ni miedo de lo que puedo estar haciendo el próximo mes, ni miedo de encontrar a alguien en especial para amar y para que me ame, ni miedo de agradar a alguien. Soy la fuente de todo amor y eso sigue burbujeando dentro de mi. Lo comparto libremente con cualquiera y con todos en mi espacio.
Hemos sido tan condicionados y programados para buscar la felicidad y el amor afuera de nosotros mismos, pensando que esto o aquello nos hará felices y siempre nos decepcionamos. Pensamos: "bueno, de pronto la próxima relación funcionará, simplemente necesito encontrar a la persona adecuada". ¡Qué ridículo yo soy esa persona! Ahora encuentro todo bastante cómico pues se que todo lo que necesito hacer es amarme incondicionalmente y sin juzgarme. Fue mientras escuchaba tantas personas expresar sus experiencias que esto se volvió perfectamente claro para mi: todos piensan que la felicidad verdadera y duradera está en otra persona o en otra cosa, siempre afuera de él mismo. "Si él/ella me amara yo sería feliz", "Estábamos tan enamorados, si él/ella no se hubiera muerto, seguiría siendo feliz”. ”Si yo tuviera más dinero, podría ser feliz”. “Si yo tuviera una casa más grande o más bonita, podría ser feliz”. “Si yo tuviera hijos, sería feliz" Y sin embargo eso que perseguimos tan insistentemente (ser amada/o, ser feliz o exitoso/a) es lo que usualmente nos trae más dolor.
Buscamos insistentemente fuera de nosotros mismos la felicidad, el amor y la paz. Eso es lo mas frívolo que alguien puede hacer, pensar que una nueva relación, una carrera exitosa, más dinero, más poder, hijos hermosos, una familia amorosa o cualquier cosa fuera de nosotros nos va a traer felicidad duradera, amor y paz. En el corto plazo estas cosas nos pueden traer felicidad, pero eventualmente la felicidad desaparece. Todo aquello que está fuera de ti mismo, incluyendo tu cuerpo, te puede ser arrebatado; en realidad, la mayoría de las cosas que deseamos nos traen miseria y descontento porque no importa cuantas cosas maravillosas tengamos en nuestras vidas, siempre nos enfocamos en lo que no tenemos o lo que podemos perder y ésta es la locura mas grande.
Cuando era joven y tenía poco dinero, creía que cuando tuviera mucho dinero y poder sería feliz y experimentaría libertad total. Trabajé muy duro durante mi vida para amasar una pequeña fortuna, tenía cincuenta empleados y estaba encargada de tres mil hombres en una planta de refinamiento de gas muy grande. Finalmente tenía el poder y el dinero que siempre había buscado tan desesperadamente. Eventualmente gané mas dinero del que podía gastar y tenía muchas posesiones hermosas. Lo cómico era que, entre más dinero ganaba, más me preocupaba perderlo y realmente no estaba experimentando la verdadera libertad porque tenía que seguir trabajando largas horas para mantener mi estilo de vida.
Ahora puedo vivir en perfecta armonía con todo el mundo porque soy capaz de ser perfectamente feliz sin nadie. Ya no estoy tratando de llenar ese vacío persistente. No necesito a nadie para que me haga feliz. No necesito nada para ser feliz. Ninguna cantidad de dinero, ninguna cantidad de salud, ni mi familia, mis amigos, mis hijos, mi amante me pueden hacer feliz o hacerme sentir amada, só lo yo puedo hacer eso y eso es lo que estoy haciendo ahora.
Es casi cómico para mí mirar atrás y ver el camino por el cual me he tambaleado durante toda mi vida. Yo era feliz y pensaba que si encontraba alguien especial eso haría mi vida completa, más plena. ¡Qué tonta fui!, pero qué increíble ha sido el camino. Ahora, me puedo relacionar con otros que están haciendo lo mismo y puedo compartir mi experiencia con ellos con la esperanza de sacarlos de su miseria y de los huecos a los que han caído.
¡Oye Dios, es hora de despertar!
¡Es hora de despertar a la verdad de quien realmente eres!

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