El Tic Tac
EL TIC TAC
El relojero estaba a punto de colocar el p�ndulo de un reloj cuando, para su sorpresa,
oy� c�mo el p�ndulo hablaba.
Por favor, se�or, no lo haga, suplicaba el p�ndulo. Ser�a un acto de amabilidad
de su parte. Imag�nese el n�mero de veces que tendr�a que hacer tic-tac d�a y noche...
Un mont�n de veces cada minuto, durante sesenta minutos a la hora, veinticuatro horas
al d�a, trescientos sesenta y cinco d�as al a�o, y as� un a�o tras otro... Ser�an millones
de tic-tacs. �No creo poder soportarlos...!.
Pero el relojero le respondi� sabiamente: No pienses en el futuro. Lim�tate a hacer
un tic-tac� cada vez y disfrutar�s de cada tic-tac durante el resto de tu vida.
Y esto fue exactamente lo que el p�ndulo decidi� hacer. Todav�a hoy sigue
haciendo tic-tac como si tal cosa.