Darlo todo

Fecha:

22 Oct 2002 18:37:04 -0000

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Asunto:

Ella Dio todo lo que Tenia

ELLA DIO TODO LO QUE TENIA

El hombre que estaba tras el mostrador, miraba la calle distra�damente. Una ni�ita se aproxim� al negocio y apret� la naricita contra el vidrio de la vitrina. Los ojos de color del cielo brillaban cuando vio un determinado objeto. Entr� en el negocio y pidi� para ver el collar de turquesa azul. - Es para mi hermana. �Puede hacer un ppaquete bien bonito? -dice ella. El due�o del negocio miro desconfiado a la ni�ita y le pregunt�: - �Cu�nto dinero tienes? Sin dudar, ellla sac� del bolsillo de su ropa un pa�uelo todo atadito y fue deshaciendo los nudos. Los coloc� sobre el mostrador y dijo feliz: - �Eso da? Eran apenas algunas monedas que ella exhib�a orgullosa. - Sabe, quiero dar este regalo a mi herrmana mayor. Desde que muri� nuestra madre, ella cuida de nosotros y no tiene tiempo para ella. Es el cumplea�os de ella y tengo el convencimiento que quedara feliz con el collar que es del color de sus ojos. El hombre fue para la trastienda, coloc� el collar en un estuche, envolvi� con un vistoso papel rojo e hizo un trabajado lazo con una cinta verde. - Tome -dijo a la ni�a-. Lleve con cuidado. Ella sali� feliz corriendo y saltando calle abajo. A�n no acababa el d�a, cuando una linda joven de cabellos rubios y maravillosos ojos azules entr� en el negocio. Coloc� sobre el mostrador el ya conocido envoltorio deshecho e indag�: - �Este collar fue comprado aqu�? - Si se�ora. - �Y cu�nto cost�? - �Ah!, Habl� el due�o del negocio... - El precio de cualquier producto de mii tienda es siempre un asunto confidencial entre el vendedor y el cliente. La joven continu�: - Pero mi hermana ten�a solamente algunas monedas. El collar es verdadero, �no? Ella no ten�a dinero para pagarlo. El hombre tom� el estuche, rehizo el envoltorio con extremo cari�o, coloc� la cinta y lo devolvi� a la joven. - Ella pag� el precio m�s alto que cualquier persona puede pagar. ELLA DIO TODO LO QUE TENIA El silencio llen� la peque�a tienda y dos l�grimas rodaron por la faz emocionada de la joven en cuanto sus manos tomaban el peque�o envoltorio. Autor: Donna Levine En esta ocasi�n quiero hacer notar una gran coincidencia, esta historia fue enviada por dos personas en la misma semana: Norma S�nchez y Marisa Rodr�guez "Que llegue a quien lo necesite"

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