Un viejo dilema I Gozar la palabra sin hacernos sangrar los verbos sin hacer escala en Miami y tejer mas flores necias a la sombra de un poeta II Alimentar con piedras preciosas al buen discurso de Efebo sin salpicarnos de cartón en el siglo de la discordia III Hablar sin rasgarse las vestiduras a la moraleja que en chilanguera la ventisca de hormigas ordinarias escalaron muros de higos que besaron arcoiris de cinco estrellas y que Galileo Galigey se froto las manos con barro (Roque hierve en el aire las escamas plateadas perforan su rostro la raíz de su aire se mutila hiere nubes y se acomoda en el sol sin historia)