VII . . . Ella se viste en la sombra Porque las tardes Están saturadas del ruido de los hombres Y las mañanas se vuelven grises Junto al reloj VIII . . . Ahora tus labios son la roca donde descasan todos los muertos de la infancia sobre una ciudad que duerme Los hombres buscan tu mano para contarme los secretos y descubrir en las esquinas si te encuentro o te pierdo en el próximo autobús Jamas estuvo tu alma tan lejos de ser el largo edificio donde se suicida la memoria.