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FUEGO
EN
EL
PECHO |
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INDICE |
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“FUEGO
EN
EL
PECHO”
“...Puede
un
hombre
ponerse
fuego
en
el
pecho
sin
que
se
inflame
su
ropa”
Proverbios
7,
27
|
1-SALA DE ESPERA
2-DESTINOS
3-NOSTALGIAS DEL AMANECER
4-LA LISTITA DE RAZONES
5-MILAGROS
6-MIENTRAS ME BESES
7-HIJA POR ACCIDENTE
8-EL DIA QUE NO ESTES
9-HUMANA CELESTE
10-MIO, TUYO, Y NUESTRO
11-PARTE DEL SECRETO
12-CENIZAS
13-PARTECITA
14-DESEO
15-SOPA DE CORAZÓN
16-RESPLANDECE
17-LA PARTIDA DE UN ANGEL
18-DORMI CONMIGO
19-EL GUARDIAN DE TUS LÁGRIMAS
20-SUPE QUE NO ESTABAS
21-DENTRO DE LA PIEL
22-MURIENDO LENTAMENTE
23-EXTRA:
“REALMENTE
ESTOY
AL
PEDO
EN
EL
MUNDO”. |
|
SALA
DE
ESPERA.
Donde
estaba
la
tierra
prometida.
Donde
estaba
el
pan
aliciente,
reconfortante,
redentor.
Donde
nacía
el
amanecer
luego
de
una
noche
agitada,
dolorosa,
transpirada.
Donde
se
respiraba
aire
y
se
dormía
tranquilo.
Donde
estaba
el
lugar
que
tanto
había
estado
buscando.
Donde
la
metáfora
más
pretenciosa
no
le
llegaba
ni
a
los
talones
a
la
realidad
avasallante,
triunfadora,
salvadora.
Donde
recién
comenzaban
a
tener
sentido
todas
las
palabras,
ya
que
cualquiera
de
ellas
gritaba
tu
nombre
con
fanfarrias,
o
en
silencio.
Donde
se
arrepentía
la
Magdalena,
donde
resucitaba
Lázaro,
donde
se
encontraba
la
segunda
oportunidad
y
valía
la
pena
volver
a
empezar.
Donde
quedaba
paralítico
el
dolor,
donde
se
moría
de
aburrimiento
la
pena,
donde
se
le
carcomía
de
nervios
el
hígado
a
la
soledad.
Donde
tus
lágrimas
eran
lagunas
calmas
que
ansiaban
mis
piernas
cansadas.
Donde
tu
lengua
cedía
pase
al
roce
inevitable
y
este
a
la
sinfonía
de
latidos
presurosos
de
nuestros
corazones.
Donde
por
fin
se
terminaba
la
batalla
y
encontraba
mi
sitio
en
el
podio.
Donde
los
laureles
de
una
buena
vez
por
todas
no
pasaban
de
lado,
sino
que
se
quedaban
conmigo
para
hacerme
compañía
por
las
noches.
Donde
estabas
vos
-
en
definitiva
-
esperando.
Esperándome
desde
hace
tanto
tiempo.
|
DESTINOS.
Cosa
rara
este
destino.
Pensar
que
tuvimos
que
dar
tantas
vueltas
sin
sentido,
mareándonos
y
lastimándonos
por
ahí,
para
terminar
cruzándonos
por
casualidad
una
de
esas
noches
y
solamente
mirarnos
a
los
ojos
para
reconocernos
encontrados.
Si
se
me
figura
que
desde
el
útero
que
te
extraño
y
te
ando
buscando,
sin
buscarte.
Si
se
me
figura
que
crecí
añorándote,
coleccionando
pedacitos
de
otras
carnes,
intentando
armar
el
rompecabezas
tuyo,
basándome
en
la
imagen
del
Amor
que
tengo
grabada
en
la
memoria
desde
antes
del
comienzo
de
mi
existencia.
Cosa
rara
este
destino.
Pensar
que
nos
arrodillamos
delante
de
tantas
cruces
que
creímos
necesarias
en
su
momento,
pensar
que
nos
tuvimos
que
beber
las
lágrimas
de
a
litros,
de
a
bidones,
haciéndonos
fuertes
a
la
espera
de
recibir
la
paliza,
pensando
que
todo
ya
estaba
listo,
y
terminamos
encontrándonos,
reconociéndonos
a
primera
vista,
por
la
pena
que
colgaba
de
los
ojos
cansados
de
tanto
andar
buscando
sin
buscar,
sorprendidos
como
si
hubiéramos
visto
un
fantasma
de
nosotros
mismos
cruzándose
en
nuestro
camino.
Cosa
rara
este
destino.
Pensar
que
tuvimos
que
hacer
dedo
en
tantas
y
tantas
rutas
que
conlleven
a
nosotros,
y
ahora
que
nos
encontramos
tenemos
que
temblar,
atemorizados
por
la
idea,
de
que
este
milagro
sea
sólo
una
alucinación
de
otra
de
las
tantas
noches
mareadas,
o
sea
tan
sólo
un
aliciente
temporario,
que
nos
relaje
los
músculos
acalambrados,
para
poder
seguir
caminando
solos
otra
vez.
|
NOSTALGIAS
DE
AMANECER.
En
mi
propio
universo
vos
representarías
mi
mundo
exterior,
con
la
libertad
luminosa
de
tus
cabellos,
la
energía
provocativa
de
tu
mirada,
la
irreverencia
morbosa
de
tus
labios.
Y
yo
mi
mundo
interior,
con
sus
laberintos
de
alturas
bajas,
de
paredes
que
se
cierran
y
puentes
que
se
quiebran.
Seguramente
dos
mundos
constantemente
enfrentados,
antagónicos,
incompatibles.
Solamente
dos
mundos
solos,
que
sólo
esperan
que
la
luna
vuelva
noche
el
cielo
y
la
corone
para
por
una
vez
eclipsarse
en
un
estallido
de
orgasmos
encubiertos
en
sábanas,
prendidas
fuego
de
humedad.
Solamente
dos
mundos
solos
que
se
enfrentan
y
se
miran
de
reojo,
que
se
acarician
con
temor
de
vez
en
cuando
y
se
sueñan
únicos
e
invulnerables
y,
hasta
se
llegan
a
extrañar,
cuando
el
amanecer
es
nostalgia.
|
|
LA
LISTITA
DE
RAZONES.
La
razones
sobran.
Son
las
dos
horas
que
esperamos
el
86
de
noche,
en
pleno
campo
y
con
ganas
de
llover.
Son
las
palabras
que
se
perdieron
en
algún
diálogo
sin
importancia,
luego
de
hacer
el
amor.
Son
las
caricias
que
tus
dedos
desparramaron
por
mi
espalda
cuando
estaba
dormido.
Son
tus
pasos
descalzos
que
no
se
llegaron
a
oír
saliendo
de
la
ducha.
Es
el
quinto,
sexto,
séptimo
beso
de
la
tarde.
Es
la
imagen
de
tu
espalda
inclinada
mientras
te
atás
los
cordones.
Es
el
poco
de
yerba
que
se
desperdició
mientras
cebabas
la
tercer
pava
de
mate.
Es
el
olor
de
la
calle
que
ya
conocemos
de
memoria.
Es
el
momento
en
que
Telefónica
nos
regala
dos
minutos
más
para
hablar
con
20
guitas.
Es
la
risa
que
se
arrancó
de
un
comentario
absurdo
acerca
de
Perón.
Es
una
flor
de
la
calle
que
fue
a
parar
a
tus
manos.
Es
el
pesito
veinticinco
que
hay
que
juntar
para
el
colectivo,
chirola
por
chirola.
Es
la
espera
del
Domingo
o
del
rato
que
tenga
más
minutos
para
estar
juntos.
Es
ver
la
cama
desarreglada
y
sentir
el
cuarto
con
olor,
es
tirar
el
último
condón
a
la
basura.
Es
verte
cuando
te
vas
y
volver
quince
cuadras
caminando
solo.
Es
imaginarte
que
estarás
haciendo,
imaginándome
en
el
mismo
momento.
Son
los
besos
que
extraño
cuando
no
duermo,
las
palabras
que
dirías,
como
dejarías
sin
aliento
hasta
a
las
paredes.
Es
soñarte
por
un
instante,
espléndida
y
radiante,
hecha
de
lo
que
sos
de
carne
y
alma,
y
miradas
y
deseos.
Es
saber
que
todo
esto
es
lo
único
que
necesito
:
la
listita
de
razones
que
me
sobran
y
me
obligan
a
poner
en
marcha
este
motor
cansado
mi
corazón,
para
parir
algunas
palabras
que
a
medias
siquiera
reflejen
el
paraíso
al
que
me
condujiste
con
razones
tan
simples,
tan
obvias,
tan
celestiales
y
necesarias,
como
esta
la
de
ser
parte
de
mi
historia
sin
más
razón
que
la
que
se
desprende
por
el
simple
hecho
de
permanecer
a
mi
lado,
siempre
a
mi
lado. |
MILAGROS.
Si
se
me
concediera
un
milagro,
si
por
un
momento
dejara
de
ser
tan
sólo
estos
cincuenta
kilos
de
carne
y
me
convirtiera
en
dos
manos
magas,
capaces
de
desdibujar
esta
historia
cotidiana,
tediosa,
ordinaria.
Si
se
me
concediera
el
milagro...
Entonces,
sólo
me
haría
falta
robar
un
rasguño
de
tu
belleza,
para
con
semejante
matiz
pintar
esta
aldea
con
tus
colores,
llenando
de
primaveras
esta
avenida
sin
soles,
sin
flores,
con
hambre
y
ganas
de
llorar.
Si
se
me
concediera
un
milagro,
el
momento
iluminado
que
espero
desde
hace
tantos
años
y
dejara
de
ser
ejemplo
de
mediocridad,
para
volverme
águila
que
descansa
sus
alas
en
el
arroyo
de
tus
labios.
Si
se
me
concediera
el
milagro,
capaz
de
volver
esta
soledad
en
pesadilla
ajena
a
mí,
capaz
de
volver
esta
poesía
en
realidad.
Ya
no
harían
falta
razones
que
esperancen
ni
pastillas
para
soñar.
Sabría
que
de
carne
estaría
hecho
el
cielo,
el
paraíso
que
me
prometieron
hace
tantos
años
y
recién
hoy
encuentro
-
de
pura
casualidad
-
oculto
y
radiante
detrás
de
tus
ojos.
|
MIENTRAS
ME
BESES.
No
voy
a
permitirle
ni
a
Dios
a
que
espíe,
ni
al
diablo
a
que
entrometa
su
lengua
de
chusma
vecina.
No
voy
a
dejar
ni
siquiera
al
aire
que
mueva
un
sólo
pelo,
amenazando
de
muerte
hasta
el
silencio
para
que
se
quede
quieto.
Voy
a
hacer
hasta
lo
imposible
para
frenar
el
curso
de
las
cosas,
obligando
hasta
la
tierra
a
que
no
gire,
con
tal
de
que
el
reloj
no
despilfarre
un
sólo
segundo.
Voy
a
insultar
a
quien
sea
necesario,
y
a
golpear
a
quien
se
oponga.
Voy
a
hacer
que
te
sientas
segura,
sumisa
y
patrona
entre
mis
brazos,
no
permitiéndole
ni
a
mi
sangre
a
que
se
altere.
Dalo
por
hecho.
Voy
a
hacer
todo
lo
necesario
para
que
nada
salga
mal,
ni
lo
estropee.
Voy
a
ser
todopoderoso.
Mientras
me
beses
yo
controlaré
todo,
para
sólo
seas
propiedad
mía,
en
el
espacio
eterno
que
deje
ese
instante,
que
como
un
sueño
corre
el
riesgo
de
desvanecerse,
otra
vez.
|
|
HIJA POR ACCIDENTE.
Vas
a
ser
lo
que
quieran
que
seas
con
mi
voz
y
mi
cara
y
parte
de
mi
lamento.
Y
vas
a
tener
de
todo
y
cuánto
te
toque
un
poco
de
cada,
pero
no
vas
a
ser
vos,
definitivamente
no,
sino
quién
te
nombren
y
cómo
te
nombren.
Y
yo
te
voy
a
dejar
que
seas
lo
que
quieran,
protestando
si
es
que
se
puede
a
viva
voz
o
en
silencio,
reconociéndote
de
alguna
forma
mía
cuando
note
en
tus
ojos
mi
desvelo
y
me
calle,
adoptándote
como
mi
hija
por
accidente,
cuando
por
mis
entrañas
salgas
como
buscando
aire
y
te
marches
por
la
vida.
|
EL DIA QUE NO ESTES.
Este
cuerpo
se
convertirá
en
un
fantasma
vestido
de
payaso,
que
camina
por
una
tierra
desvestida
donde
los
cactus
y
las
serpientes
se
rían
de
él
al
pasar.
Este
presente
será
recuerdo
del
olvido
que
llega
con
retraso
y
enciende
el
televisor,
para
ver
que
el
clima
de
este
invierno
es
bajo
cero.
Quizás
una
imagen
triste
será
ver
estas
sábanas
arrugadas
en
un
lavarropas
sin
agua,
sentir
que
la
sangre
se
seca
sobre
el
piso,
saber,
que
no
hay
remedio
para
la
derrota.
Pero,
sobre
todas
las
cosas,
lo
peor
será
caer
en
cuenta
que
el
corazón
es
un
ejército
de
vagos
cantando
borrachos
bajo
la
lluvia
viejas
canciones
de
amor,
y
que,
el
volúmen
del
silencio
sonando
dentro
de
estas
paredes
sin
vos
es
enloquecedoramente
ensordecedor.
|
HUMANA CELESTE.
En
tu
sonrisa
perfumada
de
inocencia,
en
tus
ojos
regocijo,
en
tus
pestañas
maquilladas,
en
cada
uno
de
tus
pelos,
de
tus
uñas,
de
tus
dientes.
En
tus
dedos
que
hacen
lo
imposible
para
llegar
cada
día
un
paso
más
allá
de
mi
locura,
en
tus
brazos
en
tus
piernas
que
me
abrazan.
En
la
pálida
blancura
de
toda
tu
piel.
En
las
tres
o
cuatro
pequeñas
pecas
que
constantemente
te
observas
en
el
espejo.
En
tus
labios,
tu
lengua,
tu
paladar.
En
tus
senos,
remedio
de
mi
alma,
en
tu
pancita
blanca
que
me
recibe
como
a
un
desamparado,
un
mendigo
hambriento.
En
todo
lo
que
te
dije
y
en
todo
lo
que
me
olvido
de
decirte,
en
vos
toda.
Te
encuentro,
ángel,
encontrándome
a
mí
mismo
en
la
encrucijada
loca
de
tu
humanidad
celestial,
revestida
de
auras.
Te
encuentro,
encontrándome,
lo
suficientemente
inmundo
como
para
suplicarte
el
Amor
que
con
una
bondad
humana
única
me
entregas,
sin
que
te
lo
pida,
haciéndome
sentir
un
elegido.
|
|
MIO,TUYO, Y NUESTRO.
Cuando
se
agote
la
arena
de
este
reloj
y
llegue
la
hora
de
la
repartija
final,
estoy
seguro
que
cada
uno
se
llevará
del
otro
justamente
lo
que
no
le
corresponda.
Nos
vamos
a
llenar
así
de
odios
tuyos
y
vicios
míos,
para
terminar
gimiendo
al
poco
tiempo,
en
otras
camas,
con
otra
gente
lo
mal
que
lo
pasábamos
cuando
hacíamos
del
AMOR
una
virtud
particularmente
nuestra.
|
PARTE DEL SECRETO.
Para
vos,
que
conocés
parte
del
secreto
y
me
llenás
de
besos
la
boca
a
escondidas.
Para
vos,
que
sí
sabés
como
prender
fuego
una
cama
de
hotel
y
me
permitís
cabalgar
una
nube
y
navegar
el
mar
de
tu
mirada,
en
medio
de
la
ceguera
inevitable
de
un
espasmo
que
se
quiebra
en
mitad
de
la
noche.
Para
vos,
que
tenés
de
oro
el
corazón
y
no
te
negás
a
compartirlo
conmigo,
poniéndole
alas
a
mis
espaldas.
Diciéndome
palabras
sucias,
endulzándome
los
oídos.
Para
vos,
que
bañas
de
sangre
las
yemas
de
mis
dedos
que
te
escriben
este
poema,
que
siempre
fue
tuyo.
Para
vos,
mujer,
que
conocés
parte
del
secreto
para
vos
te
escribo,
para
regalarte
mi
corazón
de
alguna
forma,
transformado
en
letras
desparejas,
quizás,
para
que
cuando
apoyes
tu
cabeza
en
alguna
almohada,
lejos
de
mí,
te
acompañe
y
te
vele
el
sueño
esta,
mi
alma
aprisionada
en
los
barrotes
de
tu
sonrisa
mágica. |
CENIZAS.
Lo
más
probable,
es
que
el
día
menos
pensado,
no
esté
tarde
en
llegar
el
inoportuno
que
nos
prenda
en
llamas
todo
este
paraíso
creado.
El
asunto
va
a
ser
estar
precavido,
no
con
agua
de
lágrima
para
apalear
el
incendio,
sino
con
una
sonrisa
de
fuego
en
los
ojos
para
contemplar
con
serenidad
y
hasta
con
mucho
de
burla
como
nuestros
laureles
se
vuelven
CENIZAS.
Cenizas
capaces
de
redimir
la
oportunidad
de
nuevamente
volver
a
empezar.
|
|
PARTECITA.
Me
voy
a
quedar
con
el
cachito
de
film
que
más
me
lastime.
Me
voy
a
quedar
con
la
escena
de
tus
pechos
bañados
de
luna,
diciendo
te
amo
en
mis
manos,
mientras
la
lluvia
caía
y,
detrás
de
un
camión
viejísimo,
no
hacíamos
más
que
besarnos
desesperados
como
si
Dios
estuviera
a
punto
de
mandar
la
señal,
para
que
todo
se
vaya
al
carajo
de
un
momento
a
otro.
Me
voy
a
quedar
con
la
parte
más
dolorosa
de
esta
historia,
me
voy
a
quedar
con
ese
poquito
de
olor
a
vos
que
aún
conservo
en
mis
sábanas,
el
mismo
que
hoy
me
inspiró
este
poema
y
que
ayer
anoche
me
hizo
llorar
y
no
encontrar
consuelo,
ni
siquiera
en
el
recuerdo
de
tus
brazos
ausentes,
esos
que
eran
capaces
de
revivir
a
un
muerto,
o
de
matar
de
amor
hasta
el
más
escéptico
de
la
especie
humana.
|
DESEO.
Que
te
aparezcas
de
la
nada,
que
no
tengas
más
excusas
que
ser
parte
de
un
milagro.
Que
me
sorprendas
con
tanto
imprevisto.
Que
te
acerques
hacia
mí,
que
sólo
te
haga
falta
desplegar
tu
mano
mágica
sobre
mi
espalda
rasgada
para
que
todo
comience
a
tener
sentido,
sentido
tenerte.
Que
me
suspires
cerca
del
oído
y
sólo
digas
ya
era
hora
desde
ahora
no
más
demoras
y,
sin
que
llegue
a
escucharte,
ya
tenga
tu
boca
sobre
mi
pecho
tragándose
mis
latidos
tuyos.
Que
nada
te
detenga,
ni
mis
súplicas
ni
las
del
destino.
Que
sólo
seas
vos
esta
maraña
de
sensaciones
hechas
de
ilusión
y
realidad
y
te
metas
en
mi
cama
y
me
arranques
de
esta
trampa
atándome
a
tu
engaño.
Y,
una
vez
que
me
derritas,
ya
no
seas
fantasía,
para
que
mañana,
cuando
intente
despertar,
no
seas
sino
vos
la
que
me
sirvas
el
desayuno
en
medio
del
sueño.
Y
yo
ya
no
necesite
recortar
pedazos
de
pasados
para
consolar
mi
presente
sin
futuro,
sino
que
sea
tu
existencia
la
única
medida
de
tiempo
que
rija
la
eternidad
que
depare
el
hecho
de
vivir
bajo
el
amparo
de
tus
alas,
sobre
tu
calor
de
tus
labios,
y
al
lado
de
tu
cuerpo
de
mujer
durmiendo
en
el
mismo
colchón
que
yo,
corazón.
|
SOPA DE CORAZON.
Pensaste
que
era
definitivo.
Por
eso
no
dudaste
en
regalarme
una
lágrima,
el
souvenir
que
me
faltaba
para
darle
el
toque
final
al
estante
de
tus
recuerdos.
No
te
imaginabas
que
los
rostros
se
multiplicaban
con
el
dolor,
y
andan
por
la
calle
al
descubierto
y
en
horas
del
día
sin
que
nadie
diga
nada.
No
te
culpo,
sé
que
no
lo
hiciste
con
maldad.
Pensabas
que
sería
fácil
olvidarme,
deshacerme
del
peso
de
tu
cruz
para
alivianar
mi
vida,
por
eso
tiraste
-
simbólicamente
y
no
-
toda
nuestra
historia
a
la
basura
delante
de
mis
ojos,
y
te
quedaste
con
el
papel
de
mala,
sólo
para
que
se
me
haga
más
fácil
al
no
tener
la
culpa.
Pero,
bien
es
sabido,
que
tu
voz
no
es
tuya
sobretodo
cuando
no
estás,
y
tus
palabras
estuvieron
en
cuanta
boca
besé
y
no,
pero
no
fue
esa
tu
intención,
por
eso
te
sigo
perdonando.
Lo
único
que
te
recrimino
es
que
eras
un
poquito
petulante.
Te
creíste
que
sabías
bastante
acerca
de
la
soledad
y
te
equivocaste.
Pensaste
que
yéndote
me
salvarías
y
todos
sabemos
que
a
este
barco
no
lo
saca
a
flote
nadie.
Pensaste
que
la
soledad
sería
buena
compañera
pero,
ni
caso,
es
tan
desprolija
y
dejada,
y
hasta
tiene
celos
y
me
arma
escándalos
tal
cual
lo
hacías
vos.
Pensaste
que
era
definitivo,
por
eso
te
alejaste
de
mi
vida
para
que
no
tuviera
que
responsabilizarme
por
los
dos.
Pero,
lo
que
no
sabías
era,
que
al
decir
adiós,
no
sólo
que
no
te
ibas
sino
que
por
el
contrario
te
reproducirías.
Ahora,
estoy
endeudado
hasta
las
bolas,
trabajo
a
doble
turno
y
no
me
alcanza
ni
para
puchos.
No
sólo
tengo
que
pensar
en
mí
y
en
vos
como
antes,
sino
que
también
en
las
otras
cuatro
mil
formas
en
la
que
teme
apareces.
Y,
comprenderás,
que
con
tantas
bocas
para
alimentar
no
hay
bolsillo
que
resista
ni
sopa
de
corazón
que
alcance.
|
|
RESPLANDECE.
No
te
hagas
eco
del
gris
de
la
calle,
del
lento
correr
de
las
horas,
de
lo
pesado
que
suelen
caer
las
lágrimas.
Resplandece,
sacale
el
brillo
a
tu
coraza.
Brilla
siquiera
por
un
momento,
que
nunca
se
olvida
el
nacimiento
de
una
estrella,
con
los
pies
sucios
de
fango.
No
te
dejes
llevar
por
el
río
de
silencios
que
arrasa
a
la
ciudad
mientras
descansa
su
sueño
pesado.
Resplandece,
que
nunca
se
borra
en
la
memoria
el
fulgor
de
haber
sido
-
aunque
sea
una
sola
vez
-
la
luz
que
despabiló
el
insomnio
de
alguno.
No
tengas
miedo.
No
sólo
se
trata
de
vivir.
Arriesgate,
no
te
quedes
afuera
mirando
como
otro
lo
hace
o
esperando
que
otro
se
anime.
Dale
sentido
a
este
ordinario
y
aburrido
pasatiempo
en
esta
tierra.
Sacale
jugo
a
tu
existencia.
Resplandece,
vale
la
pena.
|
LA PARTIDA DE UN ANGEL.
Sécate
esa
lágrima
y
que
ni
se
te
ocurra
dejar
escapar
un
suspiro.
Sólo
date
vuelta,
desplegá
tus
alas
y
volá.
Volá
espléndida
y
suavemente
hacia
las
nubes.
Y
cuando
llegues
allí,
buscalo
a
Dios
y
comentale
que
le
fallaste.
Contale
que
en
la
Tierra
supiste
reír
y
acariciaste
alturas
más
altas
que
sus
dominios,
quizás.
Contale
que
hasta
fue
necesario
sufrir
para
conocer
a
que
sabe
el
aroma
de
lo
provocativamente
prohibido,
y
que
aprendiste
a
gemir
de
felicidad.
Contale
que
le
fallaste,
que
al
llegar
a
este
planeta
te
enamoraste
de
un
tipejo
mal
aseado
tan
parecido
a
este
que
te
escribe
-
aunque
sin
la
pena
de
perros
en
sus
ojos,
que
le
dejó
esta
partida
casi
obligatoria.
-
Pedile
perdón,
el
viejo
te
va
a
saber
comprender,
y
una
vez
que
lo
hagas
quedate
a
su
lado,
o
dedicate
a
tocar
el
arpa
por
las
nubes,
pero
ni
se
te
ocurra
bajar
otra
vez.
No
sabés
lo
tristemente
mal
producidas
que
son
las
segundas
partes
de
estas
típicas
novelitas
romanticonas.
Quedate
ahí,
haceme
caso,
escondete
detrás
de
una
nube,
y,
si
querés,
para
matar
el
aburrido
tiempo
celestial,
observá.
Observá
como
este
simple
tipejo
todas
las
noches
se
embriaga
recordando
que
una
vez
estuvo
a
punto
de
juntar
cielo
y
tierra
en
un
mismo
escenario
:
Esta
cama
de
dos
plazas
que
todavía
tiene
que
terminar
de
pagar
-
en
cómodas
cuotas
de
sangre
ajena
y
lágrimas
pesadas
como
mercurio.
-
|
DORMI CONMIGO.
Dejame
contarle
al
mundo
que
a
veces
llueve
oro
detrás
de
la
ventana.
Dejame
contarle
que
a
veces
la
noche
tiene
tantas
luces
que
hasta
el
invierno
parece
Año
Nuevo.
Dejame
ser
todopoderoso,
indestructible,
eterno.
Dejame
escribir
la
canción
que
aún
no
escribí,
esa
que
tarareo
de
memoria
sólo
para
tu
oído
y
luego
me
la
olvido.
Dejame
convertirme
en
ave,
en
ángel,
en
suspiro
de
gigante.
Dejame
ser
dueño
del
momento.
Dejame
ser
un
visionario,
que
entre
tus
piernas
encuentre
el
secreto,
que
entre
tus
labios
encuentre
el
secreto,
que
entre
tus
ojos
encuentre
el
secreto.
Para
por
una
vez
por
todas
poder
contarle
al
mundo
(con
la
seguridad
que
otorga
la
sabiduría
de
tus
letras)
que
a
veces
es
posible.
Se
buena,
concédeme
un
deseo.
DORMI
CONMIGO.
Para
que
si
mañana
amanezco
nuevamente
solo
poder,
por
lo
menos,
quedarme
con
el
recuerdo
de
tus
postales
del
paraíso.
Para
que
si
mañana
amanezco
a
tu
lado
poder
convencerme
que
todo
el
dolor
de
este
parto
tuvo
sentido.
Y
así,
de
la
forma
que
fuese,
contigo
o
sin
tí,
a
partir
de
mañana
pueda
yo
dedicarme
a
trovar
por
el
mundo
que
el
AMOR
existe
y
comparte
un
cartel
gigante
con
las
letras
de
tu
nombre.
Sé
buena.
No
me
dejes
con
esta
desesperación
que
trae
aparejada
la
ignorancia
y
el
deseo
ardiente
de
querer
conocer
qué
hay
más
allá
de
este
silencio.
Concédeme
un
deseo.
Dormí
conmigo
esta
noche
y
volvamos
metáfora
lo
que
cualquiera
vería
como
un
simple
descanso
del
día
-
en
esta
ciudad
ajena
a
mi
desgracia
o
a
mi
felicidad
-
.
Volvamos
poesía
esta
almohada
compartida
y
celebremos
con
un
HIMNO
DE
GEMIDOS
la
retirada
triunfante
de
esta
soledad,
(para
que
por
lo
menos
por
un
momento
no
haga
más
mal
del
que
ya
ha
hecho).
|
EL GUARDIAN DE TUS LAGRIMAS.
Sólo
quería
que
me
des
la
posibilidad
de
amarte
y
eso
hiciste,
por
eso
no
me
hizo
falta
pedirte
una
ilusión
a
cambio
de
mi
cordura,
porque,
sin
que
te
dieras
cuenta,
lentamente
te
deshumanicé
al
punto
de
quitarte
hasta
el
don
de
amar
inclusive
a
mí.
Entonces,
sólo
quisiste
que
yo
te
quiera
y
eso
hice,
por
eso
no
te
hizo
falta
pedirme
la
vida
a
cambio
de
una
lágrima,
porque
ya
te
la
había
entregado,
y
la
lágrima
te
la
quité
y
me
la
guardé,
sin
que
te
dieras
cuenta,
una
noche
en
que
acurrucados
en
un
colchón
multiplicamos
nuestras
almas.
Ahora
bien,
sigamos
el
trato
como
hasta
el
momento
para
que
nadie
termine
herido.
Prometo
ser
el
guardián
de
tus
lágrimas
hasta
el
día
que
decidas
no
cuidar
más
de
mi
vida.
El
día
en
que
te
humanices
nuevamente
y
yo
vuelva
a
ser
-
como
consecuente
-
el
mendigo
de
amor
que
era
antes
de
conocerte.
|
SUPE QUE NO ESTABAS.
No
fue
sólo
por
el
calor
del
que
carecían
mis
sábanas
a
las
tres
y
media
de
la
madrugada,
ni
tampoco
por
el
perfume
tuyo
del
cual
todavía
conservaban
un
vago
olor.
Supe
que
ya
no
estabas,
cuando
todo,
absolutamente
todo,
se
volvió
en
contra
mía,
como
un
raro
sueño
etílico.
De
pronto
las
ramas
resecas
de
todos
los
árboles
muertos
comenzaron
lentamente
a
acercarse
a
las
ranuras
de
mis
ventanas,
la
tevé
no
tardó
en
destellar
colores
y
lloviznas
con
la
cara
que
iba
y
venía
de
mi
esperanza
llorando
en
estéreo,
mientras
la
luna
cautelosamente
se
iba
escondiendo
detrás
de
los
edificios.
Supe
que
ya
no
estabas
y
con
lo
poco
que
me
quedaba
de
alma
y
fuerzas,
intenté
huir
de
mí
mismo,
escondiéndome
detrás
de
mis
entrañas.
Pero
todo
parecía
inútil.
Las
sillas
comenzaron
a
caminar
hacia
mí
con
su
mirada
alocada,
de
las
paredes
comenzó
a
manar
sangre
que
se
iba
convirtiendo
en
nieve
al
caer
al
piso,
y
el
amarillo
de
la
lamparita
comenzó
a
titilar
histérico.
Hasta
los
muñequitos
roñosos
de
arriba
del
modular
se
sonrieron
sarcásticos
al
verme
aterrorizado,
tratando
de
cubrirme
con
estas
sábanas
rotas,
putrefactas
de
ausencias.
Supe
que
no
estabas,
no
fue
sólo
por
las
caricias
que
extrañaban
mi
piel,
ni
por
tus
besos
que
me
hubiesen
salvado
de
ser
víctima
de
cualquier
alucinación.
Supe
que
no
estabas
al
darme
cuenta
que
todo,
absolutamente
todo,
se
volvía
en
mi
contra
cuando
la
soledad
era
realidad.
Supe
que
no
estabas
y
que
era
realmente
inevitable.
Por
eso
de
nada
me
hubiese
servido
llorar,
y
mis
ojos
permanecieron
abiertos
hasta
que
la
muerte
disfrazada
de
amanecer
sobrevino
a
mi
cansancio
y
me
durmió
aterrorizado,
frío,
mojado
de
vacío
y
sin
vos.
|
DENTRO DE LA PIEL.
Podría
dedicarme
a
contar
las
estrellas,
a
hacer
sombras
chinescas.
Podría
mandar
un
currículum
a
la
NASA,
solicitando
el
puesto
de
barrendero
importado
de
Sudamérica.
Podría
desovillar
y
ovillar
mil
veces
una
madeja
de
100
kilos
de
lana,
cantando
“la
felicidad
jajaja”.
Podría
quitar
las
telarañas
del
cuadro,
desinfectar
el
inodoro
y
el
bidet,
pegarle
una
lavada
a
los
vidrios
de
la
ventana.
Podría
hacer
un
curso
de
títeres,
de
cocina,
de
mimo,
de
yoga
en
algún
centro
cultural
barrial.
Podría
hacer
flexiones
de
brazos,
leerme
la
Biblia
o
la
guía
telefónica,
drogado.
Podría
recitar
poesía
para
un
público
ausente.
Podría
meterme
adentro
de
la
piel.
Podría
calcular
cada
cuánto
pasa
el
colectivo
por
la
puerta
de
mi
casa,
después
de
las
doce
de
la
noche.
Podría
ser
feliz
pensando
que
soy
un
gato
que
vaga
por
las
terrazas
a
la
espera
del
inevitable
balazo.
Podría
suponer
que
creo
en
Dios,
o
que
alguna
vez
nos
volveremos
a
encontrar
en
el
paraíso.
Podría
mandar
varias
cartas
al
programa
de
Susana,
a
ver
si
alguna
vez
en
mi
vida
gano
algo.
Podría
imaginarme
desnudo
cruzando
la
Nueve
de
Julio.
Podría
salir
a
buscar
trabajo
de
peón
de
albañil,
o
de
ché
pibe
en
una
agencia
de
Remises.
Podría
enamorarme
de
un
maniquí.
Podría
alquilarme
una
porno.
Podría
salir
vestido
de
mujer
a
dar
vueltas
a
la
manzana.
Podría
pelearme
con
mi
sombra
y
decirle
cosas
ridículas.
Podría
ir
a
una
disco
y
bailar
arriba
de
un
bafle
con
un
cartel
que
diga
|
|
MURIENDO LENTAMENTE.
Y
ahora
cómo
le
explico
a
este
tonto
corazón,
que
todo
este
juego
absurdo
estuvo
escrito
así
desde
un
principio.
Y
ahora
cómo
le
explico
que
era
mentira
la
eternidad
a
tu
lado,
la
perpetuidad
de
tu
aliento,
la
inmortalidad
de
tus
besos.
Si
todavía
no
sé
cómo
decirle
no
pierdas
las
esperanzas,
a
sabiendas
de
que
todo
está
acabado.
Si
todavía
no
sé
cómo
frenarlo,
cuando
alocado
por
tu
ausencia
se
abalanza
contra
la
tormenta
e
intenta
bañarse
para
despabilarse,
de
lo
que
supone
una
pesadilla,
demasiado
parecida
a
la
realidad.
Si
todavía
ni
siquiera
sé
cómo
sugerirle,
que
se
vaya
haciendo
a
la
idea
de
que
quizás
algún
día
seas
sólo
patrimonio
del
recuerdo.
Decime,
decime
cómo
le
explico
a
este
tonto
corazón,
semejante
maraña
de
sentimientos,
semejante
patraña
divina.
Cómo
le
meto
en
la
cabeza,
que
no
jodió
a
ningún
dios,
pero
que
así
estaban
echadas
las
cartas
de
antemano
?
Cómo
le
explico
que
todo
esto
le
sirve
de
experiencia,
que
todo
este
tiempo
no
fue
perdido,
que
toda
esta
historia
no
fue
en
vano,
sino
que
fue
un
puente
entre
una
etapa
y
otra
de
la
misma
vida
?
Si
todavía
no
sé
cómo
contenerlo,
entre
tanto
sobresalto
y
sorpresa
que
se
lleva
a
diario.
Si
todavía
no
sé
cómo
calmarlo.
Mintiéndole
que
todavía
queda
algo
por
luchar,
mientras
se
me
debilita
con
cada
golpiza
sucesiva.
Si
cada
vez
que
intento
abrir
la
boca
para
sugerirle
que
quizás
algún
día
no
estés,
me
jura
que
de
Amor
se
muere.
Cómo
le
digo,
decime
vos
cómo
le
digo,
que
no
fue
él,
ni
las
circunstancias,
sino
el
destino
que
así
lo
quiso.
Que
tu
ausencia
no
es
provisoria,
que
lo
seguís
queriendo
pero
allá
lejos,
que
vos
cruzaste
el
puente
y
nunca
te
vas
a
olvidar
de
él,
que
no
te
cansaste
de
su
latir
viejo
sino
que
simplemente
un
corazón
nuevo
nunca
viene
nada
mal.
Cómo
se
lo
digo
?,
decime
vos
cómo
se
lo
digo.
Si
cada
vez
que
intento
sugerirle
que
quizás
algún
día
no
estés,
jura
que
se
muere
de
amor.
Cómo
le
digo,
que
ya
te
fuiste
?,
sin
morirme
lentamente
a
sabiendas
de
lo
que
estoy
matando
de
un
tirón. |
|
|
|
"REALMENTE
ESTOY
AL
PEDO
EN
EL
MUNDO".
Podría
meterme
adentro
de
la
piel.
Podría
ir
ahorrándome
unos
pesos
comprando
la
nueva
promo
de
Coca-Cola.
Podría
decir
que
soy
Superman
y
tirarme
del
balcón
a
ver
si
vuelo.
Podría
sentarme
a
reflexionar.
Podría
ir
a
rezar
a
la
Iglesia
de
Luján
oraciones
sabidas
de
memoria.
Podría
comprarme
un
billete
del
Loto
a
la
espera
de
que
la
fortuna
golpee
mi
puerta.
Podría
conseguirme
una
puta
por
$15.
Podría
dejarme
las
rastas
y
pintarme
de
negro,
o
hacerme
judío,
mormón,
vegetariano,
drogadependiente,
skinhead,
punk,
concheto,
hippie
esotérico,
asesino
en
serie,
pacifista,
defensor
de
indios,
feminista,
policía.
Podría
deprimirme
con
los
problemas
sentimentales
de
la
Suller,
alegrarme
porque
se
viene
la
Navidad,
sentirme
indignado
porque
nos
boicotearon
la
final
del
Mundial
del
’90,
cuando
al
Diego
le
cortaron
las
piernas.
O
podría
meterme
adentro
de
la
piel,
y
permanecer
inmóvil
deteniendo
mi
mirada
en
un
punto
fijo
de
la
noche.
Podría
masturbarme.
Podría
ver
que
dan
por
Cable.
Podría
tomarme
el
bondi
hasta
el
Correo
Central
y
pasear
por
el
Centro.
Podría
sonreír
para
la
foto.
Podría
quedarme
quieto
aguantándome
la
respiración.
Podría
comer
sandía
con
vino.
Podría
ser
libre
en
un
sueño
de
pastillas
o
de
bebidas.
Podría
escribir
poesía.
Podría
presentarme
en
una
productora
de
películas
para
hacer
la
versión
Argentina
y
berreta
de
Romeo
sin
Julieta
por
falta
de
presupuesto.
Podría
encerrarme
en
un
manicomio.
Podría
acusarme
con
la
policía
por
un
crimen
inventado
para
la
ocasión.
Podría
encadenarme
a
la
cama.
O
podría
meterme
adentro
de
la
piel
y
permanecer
inmóvil
durante
todo
el
tiempo
que
sea
necesario
hasta
que
mengue
todo
este
dolor
con
los
ojos
y
los
párpados
hacia
adentro,
para
que
ni
las
paredes
se
enteren
de
que
en
el
fondo
me
desangro
en
un
llanto
desconsolado.
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