FLORES COHIBIDAS

    GITO MINORE

    �Tambi�n hay flores cohibidas
    que abren sus dulces claridades
    en las profundas soledades�
    CH. Baudelaire ( La mala suerte )

    �Cuando me preguntes por qu� eleg� a la poes�a, ser� exhaustivo y hasta extravagante. Me sobrar�n las respuestas y, poniendo a prueba toda mi elegancia, argumentar� que es el g�nero noble por excelencia para transmitir mis pensamientos , sentires y otras tantas frases de ocasi�n.
    Ahora, si a tu amor por la verdad no lo enga�an mis embustes y entonces me preguntas por qu� ella me eligi� a m�, me habr�s dejado sin palabras.
    As�, despojado de mi disfraz, cerrar� mis labios y dar� un paso al costado cedi�ndole humildemente el espacio a la Se�ora para que sea ella la que te conteste como corresponda.�


    Dedicado a Carla y Beto.
     


    ( Frase contratapa )

    � Un ramo de poemas. Treinta flores impresas conviviendo en las estrechas paredes de un libro. Treinta flores cohibidas con sus colores y aromas esperando brotar de entre las piedras de esta gran ciudad.�

INDICE

1-LAS GRUTAS
2-SIN SER ANGEL
3-MAR ABIERTO
4-QUERERTE
5-EL LUGAR QUE HABITA
6-VUELO
7-COMO UN PEZ
8-ROSA VIVA
9-CADA VEZ QUE TE ACERCAS
10-EL DIA QUE EVA HIZO ABANDONO DEL PARAISO
11-SIN IMPORTAR LOS CUERPOS
12-CONFORME
13-A LA DISTANCIA
14-SUS OJOS SE CERRARON Y EL MUNDO SIGUE ANDANDO
15-SIN TI
16-DERRAPA
17-LA VUELTA DEL OTO�O
18-AGUAS
19-FOTO CARNET
20-BREVE INVENTARIO DE UN DESPOSEIDO
21-PALABRAS DEL ENCARGADO
22-DESGARRO
23-RECOMPENSA
24-SOLAMENTE SOLOS
25-POEMA DE AMOR
26-SI SE TRATA DE MENTIR
27-TU AMOR ME SALVA
28-CONFESIONES DE UN P�JARO
29-PARAISOS

30-CON LOS PIES EN LA TIERRA

LAS GRUTAS.

Primero fue el mar
con su ancestral locura
quien puli� tu contorno
poblando de grutas
tu geograf�a.
Yo, deslenguado y bruto,
a�n sufr�a el complejo
de abandonar el �rbol natal
cuando una noche glacial
busqu� refugio
y tu imponente figura
se abri� ante mis ojos.
As� fue como
en los albores de la vida,
este mono
descubri� el fuego de tus labios
y se disiparon los miedos.
Amamantado de tu luz interior
no tard� mucho
en pararme en mis dos patas,
para, una vez
hombre al fin,
decorarte las paredes
con mis logros.
Es cierto, fue el mar
que con su ancestral locura
puli� tu contorno
poblando tu geograf�a
de grutas,
esas mismas
que a�n me cobijan
contra las adversidades
del tiempo.
 

SIN SER ANGEL.

Ella me ense�a
a quemar las palabras
ya que s�lo basta una mirada
para entender el argumento
insostenible
de esta vida impuesta por destino.
Le pone sentido al silencio
y enmudece mi cansancio,
hace que florezcan primaveras
sobre esta villa miseria
y que el invierno sea
tan s�lo otra estaci�n.
Mentir�a si fantaseara afirmando
que su naturaleza
est� m�s all� de las estrellas.
Ella se levanta al mediod�a
y se pelea con el televisor
mientras le quita
el tomate a la pizza.
Muchas veces se queja que est� gorda
y otras tantas canta
endulz�ndome el coraz�n,
s�lo acompa�ada por el chapotear
de sus chancletas,
yendo de la cocina al comedor
y del comedor a la cama
y de la cama al comedor.
No le hacen falta auras.
No le hacen falta alas.
No le hacen falta arpas.
A veces con que s�lo
se desate el rodete basta,
tanto para que su pelo
le ara�e la espalda
y la vuelva m�s hermosa de lo que es.
Y ese es su m�rito,
que sea humana
y que est� cerca m�o
para alumbrarme la vida,
para hacerme prescindir de palabras
hasta la m�s m�nima necesaria,
para contar
como se vive en el para�so
sin m�s recursos celestiales
que un poco de aire
para respirar.

 

MAR ABIERTO

Sobre tu piel
naufragan restos mortales
de antiguos dolores.
El m�rito de este pirata
recaer� en la habilidad
de reciclar los viejos trastos
para navegarte con incierta elegancia,
o bien,
en empe�ar las �ltimas balas
derribando los arcaicos vestigios
y, una vez, sin horizontes
nadar a la deriva
tu mar abierto.
 

QUERERTE.

M�nimamente
hasta que me quede sin aire,
y en un �ltimo suspiro
diga, o s�lo lo piense,
vali� la pena
fue una buena vida.
Quererte,
sin m�s motivo aparente
que el hecho de tenerte a mi lado
acompa�ando, transformando
mi presente.
Y si me imagino sin tiempo,
m�s all� de esta barrera
de cuerpo,
quererte despu�s
del �ltimo latido
y mientras dure
el supuesto viaje por los cielos.
Y una vez
que se complete
el reencarne
o ya me sienta a mis anchas
en mi nuevo estrato celeste,
quererte
por la simple raz�n
de haberle dado
a mi coraz�n,
la oportunidad
de que junto al tuyo
se eleve.
Y una vez as�,
sin cuerpo presente
ni residuos terrestres
amarnos
hasta que la tierra,
cansada de tantas vueltas,
a la fauces del sol
mansamente se entregue.
 

EL LUGAR QUE HABITA.

All�,
donde tus ojos se fijan
cristalizando
una l�grima fugitiva
y mi mirada de garra
no ara�a la nada
sino que la venera.
All�,
en ese oasis perecedero,
en ese instante vac�o de tiempo,
en ese universo incorp�reo
que se instala entre nosotros,
est� el amor.

VUELO

Pich�n,
antes de so�ar con los aires
abraz� la tierra,
�qui�n mejor que una madre
para ense�arte a volar?
Dale una mano a la vida
no sea cosa que se te pierda de vista
entre la multitud de esta avenida
y se enceguezca con tanta luz artificial.
Lo importante es aprender a caminar,
despu�s el resto es m�s sencillo.
El tiempo es un juez insobornable,
de m�s est� decir
que procures su amistad.
La eternidad es un hecho lamentable
por eso, respet� el designio:
viv� lo justo y necesario
para ser feliz una sola vez
y cerr� el debut
con un gran aplauso.
Mantenete despierto,
esper� la oportunidad que nunca falta
y cuando llegue pon� en pr�ctica
todo lo aprendido.
Revolote� por los aires,
absorv� toda la luz posible
y nuevamente descend�
para dejar descanzar
tus alas sobre la tierra.
Entonces,
respirar habr� tenido sentido.

 

COMO UN PEZ

Por eso,
si has de matarme
proc�rame una muerte violenta,
de esas, de las que al fin y al cabo,
uno no termina muerto
m�s de una vez.
No me excomulgues
de la gracia de tu seno,
conden�ndome
a la agon�a sin amnist�a
de tu cuerpo
perdido a la distancia.
A tu compasi�n imploro
para que el d�a
en que te animes a matarme,
no me prives justamente
respirar de tu aire
-fuente fecunda de vida-
donde valiente me aventuro
en un constante
viaje al fondo
del mar de tus besos.
No permitas, sirena,
que en la ribera
lejana
de tus mitol�gicos contornos
como un pez,
sobre esta evolucionada
faz terrestre,
tenga que aceptar
adolecer de mil muertes
antes de mutar
simplemente
en reptil.

ROSA VIVA

Rampante
entre tus s�banas
me deslizo,
la rosa viva
de tu esencia
me espera
para,
finalmente entre tus brazos,
reinterpretarme
hombre
una vez m�s.

CADA VEZ QUE TE ACERCAS.

Aqu�,
como un turista o un escolar
buscando en el idioma
la expresi�n correcta
para desnudar sin temores
mis sentimientos m�s profundos.
Enredado en una telara�a
de palabras pegajosas
debatiendo como un aficionado,
conjugando verbos, tachando,
inmerso en el universo abstracto
de la letra,
pudiendo en cambio
arrojarte a la cama
y en una vor�gine de caricias y besos
convencerte sin pre�mbulos,
de que se trata
este retumbar violento
que salta en mi pecho
cada vez que te acercas.

EL DIA QUE EVA HIZO ABANDONO DEL PARAISO.

Lo que m�s le cost�
fue hacerse a la idea
de que el sue�o
por fin hab�a acabado.
Pero,
una vez pasado
este primer dolor
-ese abrupto despertar
acariciando la ausencia
en la almohada contigua-
lo siguiente ser�a
simplemente levantarse.
"Qu� ancho es el infierno",
medit� sorprendido
mientras intentaba
incorporarse en la cama,
explorando
donde hab�an quedado
las ojotas.
Una fracci�n de luz
ilumin� un sucio reloj
colgado en la pared
con las agujas
clavadas en las doce del mediod�a
y, supuso al verlo,
que ya era tiempo.
A tientas
recorri� el cuchitril,
atestado de colillas desparramadas
y botellas rotas
entremezcladas con medias sucias,
platos sin lavar,
tazas con caf� helado
y viejas canciones de amor
escritas en servilletas.
Todo, absolutamente todo
nadando en la atm�sfera viciosa
de esas cuatro paredes
impregnadas de humo rancio.
Se acerc� a una avejentada c�moda
donde sol�a guardar
cosas en desuso
y, tras un breve esfuerzo,
el primer caj�n accedi�.
Parec�a raro
que las polillas
no le hayan destruido
aquel indecente saco marr�n.
Atin� a sonreir
mir�ndose en el espejo
como le quedaba
encima de la vieja hoja de parra.
Pero trat� de no detenerse
en detalles.
Pesadamente se visti�,
se afeit�,
se hizo la cola al pelo engominado,
y, sin preocuparse
en desayunar
siquiera un resto de manzana
del d�a anterior,
sali� a la calle
lo m�s pronto posible.
Sab�a que no ser�a f�cil
sin dinero,
sobre todo en aquel entonces
que en el para�so
hab�a cambiado la administraci�n
y hasta el pasto estaba privatizado.
Se acerc� hasta la avenida principal
y comenz� a recorrerla,
deteni�ndose en cada vidriera
a ver si por casualidad
alguien buscaba
alg�n empleado resignado
que no exigiera demasiado
como pago a su jornal.
As�, el primer d�a transcurri�
sin mayores altibajos.
Ad�n volvi� a su casa
y se acost� solo nuevamente.
Repiti� esta secuencia
algunos d�as m�s
hasta que una ma�ana
el tel�fono son� para avisarle
que hab�a conseguido trabajo
como encargado de limpieza en un supermercado.
Y ah� se qued�
sin protestar,
esperando que a Dios se le ocurra
mandar a un �ngel
que expulse a su soledad pecaminosa
del para�so.
Sin embargo, esto no ocurri�.
Ad�n, venido a menos,
simplemente se dedic� a dejar
que los a�os transcurran,
trayendo como �nico corolario
una vejez
sin m�s an�cdota
que un recuerdo claro
de como amaneci�
cada uno de los d�as
en el para�so,
rebot�ndole en la mente.
Repiti�ndose en cada ocasi�n
la vieja frase
que hil�
aquella primera ma�ana
"qu� ancho es el infierno"
al acariciar,
entre melanc�lico e ir�nico,
el lugar de la almohada
que antiguamente
hab�a ocupado
la m�gica cabeza de Eva.

 

SIN IMPORTAR LOS CUERPOS.

Cuando amanezca
abrir� tus ojos
y me despabilar� del ensue�o.
Echar� una vaga mirada
en tu redor
y me quedar� tranquilo
al verme dormitar
profundamente a tu lado.
Luego, sigilosamente,
caminar� con tus piernas
algunos pasos hasta el ba�o.
Es cierto,
ser� sorprendente
cuando frente al espejo
me descubra la voluptuosidad
de tus pechos
bajo tu camis�n rojo,
pero el agua que lave
tu cara me har�
caer en cuenta
que todo lo que vea
sigue siendo real.
Luego
volver� al dormitorio,
y al contemplar
que sigo dormido
estrenar� tus cuerdas vocales
susurr�ndome al o�do
"despierta, coraz�n".
Entonces,
ser� lo m�s cauta posible
por vez primera
y, antes que pudieras
desesperarme,
me besar� con tus labios
y te har� caer en cuenta
que lo extra�o de la situaci�n
no se debe a un sue�o.
Tu boca m�a
y mi boca tuya
sabr�n entender
que a partir de este momento
s�lo tenemos un coraz�n.
El mismo
que nos sabr� ense�ar
como manejarnos
a partir de la fecha
sin importar
los cuerpos.

 

CONFORME.

Me conforma
el convivir con tu presente
acompa�ando el aire que respiras,
ser tu contempor�neo,
tu co-protagonista.
Porque de adorarte
devendr�a en fetichista,
de quererte
en ambicioso,
de extra�arte
en melanc�lico,
de amarte
en sobrehumano.
Prefiero
vivenciarte sin intenciones,
reflejarme en tus ojos,
hundirme en tu boca
para, simplemente,
asimilarte
confundi�ndonos
como un todo
en un mismo lecho.

A LA DISTANCIA.


Que estas palabras
invocadas en tu nombre
lleguen de inmediato
a besar las llagas
en que, a fuerza de l�grimas,
se han convertido tus ojos.
Para que suspires tranquila,
sabiendo que mi alma
te roza, en el mismo momento,
en que esperas el arribo del sue�o.
Porque nacidos fuimos
para amarnos perpetuamente
y la distancia f�sica
es s�lo un inconveniente menor.
Donde quieras que est�s
esta noche, este invierno,
deseo que lleguen a tu encuentro
estos versos paridos
del impuro dolor
de no abrazarte.
 

SUS OJOS SE CERRARON Y EL MUNDO SIGUE ANDANDO

.A veces es preferible
morirse de pena,
de rabia, envenenado,
electrocutado con la heladera,
v�ctima de un atragantamiento
de nuez el d�a de Navidad.
Es conveniente
ser traicionado a tiempo,
terminar crucificado entre dos chorros,
arrojarse desnudo a la fogata de San Pedro,
meter la cabeza
en las fauces del le�n matacristianos.
Tomarse todas las pastillas de la nona
mezcladas con vino.
Practicar tiro al blanco
con uno mismo.
Deschavar la propia inclinaci�n comunista
en una reuni�n de milicos.
Es justo y digno morir.
Es necesario
tomarse el veneno por Julieta
y morirse de amor,
como Dios manda,
antes de quedarse anclado
sobrevivido y cobarde,
entregado a la voracidad del tiempo
y su silencio verdugo
que silba malvado
su tango habitual
 

SIN TI.

Enajenado de tus brazos,
rota toda comunicaci�n
con tus besos buenas nuevas,
�tendr� sentido
vagar errante
por el desierto de este hospicio urbano
buscando hospedaje
o, simplemente,
un resto de puchero
para seguir tirando,
cargando a las espaldas
el bagayo inevitable
de traer
-como �nico documento-
la ostra que represente
el destierro de tu cuerpo?.

DERRAPA.

De mis manos
sin tus manos,
derrapan estos r�os de palabras
ahogadas, ensimismadas
por su propia fuerza,
la fuerza de su desgracia.
De mis labios rotos,
enmudecidos por el vac�o
que ocupa tu ausencia,
secos, melanc�licos
de tu suave aliento redentor
emana el poema,
souvenir
de los truenos y tormentas
de los d�as idos,
souvenir
para el desamparo
de un futuro
superpoblado de pasado.

LA VUELTA DEL OTO�O

Cantando su ag�nico lamento
mi tristeza enjaulada
y sin alpiste,
una a una
fue perdiendo sus plumas
y su instinto de volar.
Qu� dolor tan inhumano,
azote de este mediocre embustero
con aires de redentor,
el no poder transmutar en vino
esta espuma que inunda
a mi perro coraz�n
v�ctima de la rabia
y su inevitable
sed de vos.
Que no miente cuando afirma
que el recuerdo de tus ojos
llorando por amor
no mitiga las penas
sino que corta
el alma en fetas
como un escarpelo
en manos de esta desgracia mal parida,
empedernida con nosotros.
Y mientras tanto
aqu� marchito
soy s�lo un harapo,
el envoltorio de un hombre
y nada m�s,
mirando por la ventana
a la juguetona luna escondida
entre nubarr�n y nubarr�n,
presagiando un oto�o
m�s fr�o de lo habitual.

 

AGUAS.

Si tus l�grimas se escapan
resguardalas en tus manos,
no derroches de tu amor
su fruto.
An�dalas en tu pecho
y cuando todas ellas formen una laguna
inv�tame a sumergirme,
para que el desierto
de mi cuerpo fam�lico
reverdezca en m�
la vida que me falta.
Que el caudal de tu dolor
me inunde de fuerza
los m�sculos
para salir a defenderte
de las aves oscuras
que te acechan.
Y una vez
libres al fin
de la tristeza y sus demonios,
s�lo nos dediquemos
a observarnos juntos
frente al cristal
de tus aguas calmas.

FOTO CARNET

Una vez
desprendidos de nosotros,
nos qued� como herencia
esta rigidez
de foto carnet,
nuestra cara 4x4
inconmovible flotando
sin cuerpo que nos sostenga
en este vac�o,
que se sobreentiende es el mundo
sin el espect�culo natural
del perpetuo amanecer
en la almohada compartida.
Nos qued�
este orgullo mezquino
y el corolario de nuestros corazones
llorando por los rincones
al amor acuartelado
y herido de gravedad.

BREVE INVENTARIO DE UN DEPOSEIDO

Ahora yo sin cielo
con m�s de media docena
de pares de medias por lavar,
con la cama
hecha un nudo en la garganta
y un agujero en el alma
remendado con un trapo.
Ahora yo sin m�s noche
que la m�nima oscuridad
hecha una mancha colgada
de la persiana rota.
Con las paredes del cuarto,
del mundo, de la memoria
descascaradas por la humedad
inevitable de semejante
suicidio premeditado
-vivir m�s de lo justo y necesario-.
Ahora yo sin alas,
sin versos de amor,
sin besos de hasta ma�ana,
con el est�mago vac�o
y una mordaza
en los labios del coraz�n.
Con la idea instalada
de que la soledad
no se debe sentir tan sola,
estando por m� acompa�ada.
Esperando que comience la lluvia,
rezando que ma�ana no despierte.
Ahora yo sin cielo,
sin el resumen de novedades
del d�a mientras ceno
ni perro que me ladre
ni brazos que me esperen.
Ahora yo
simplemente
y sin vos.

PALABRAS DEL ENCARGADO

Si para penar has nacido
penando llegar�s
a la hora de tu muerte,
que no te quepa ninguna duda,
pero tampoco vas a intentar
m�nimamente suponer
que me voy a quedar
con el triste papel de idiota
solo porque la rueda de la fortuna
estaba arreglada de antemano.
Nada de eso.
Si es necesario
te voy a levantar
a las patadas de la cama
para que d�a a d�a
salgas a caminar,
a correr o a renguear
-seg�n lo demande
la situaci�n-
por los caminos de esta vida
que, aunque te esfuerzes
en alegar que no es de tu pertenencia,
tuya es
del mismo modo
que lo es este pesar
que del vivir se desprende.
Voy a ser el encargado
de poner orden en tu coraz�n
apaleando a los perros
que rabiosos se ladran
y pelean entre s�,
para que se organicen
y salgan a defenderte
ante el menor peligro
de que un intruso te merodee.
Voy a ser el encargado
de vigilar que no te distraigas
y de reprenderte si te equivoc�s ,
pero tambi�n
voy a ser quien llene tu copa
para brindar
cuando juntos veamos
el trabajo bien realizado.
Voy a ser quien te consuele
cuando el dolor y la injusticia
por fuerza mayor te dobleguen,
pero tambi�n te voy a abofetear
ni bien vea que llor�s
como una criatura
s�lo para llamarme la atenci�n.
Voy a ser tu pesadilla
en cuanto no me hagas caso,
pero tambi�n voy a ser
tu mejor compa��a,
tu descanso de guerrero
cuando con temple y valor
lleves a cabo la misi�n
a la que sin poder decidir
nos involucraron
aquel remoto d�a en que,
ensangrentados y vulnerables,
llegamos al mundo.
Juzgame como quieras.
Pod�s llamarme tirano
o �ngel de la guarda,
depende con que grado de mediocridad
midas las cosas,
pero acordate
que reci�n te dar�s cuenta
que s�lo soy tu conciencia
y que vas a agradecerme
el d�a en que finalice
este juego idiota
y comprendas, si para penar
realmente has nacido
y si penando realmente llegaste
a la hora de tu muerte,
y ah� revalorices
el sentido
de todo este gigantesco esfuerzo,
de haberte acompa�ado
en este arduo camino
del cual s�lo hay una manera
de transitar
siendo, a su vez,
su �nico m�rito, recompensa
y finalidad:
viviendo.

DESGARRO

Maldito
este devenir irrespetuoso
del tiempo,
que nos arranca del abrazo
y nos convierte
en dos solas soledades
despistadas
bajo la noche espeluznante.
Que nos desgarra
y nos arroja incompletos
al desierto de cemento,
sin br�jula que apunte
sus agujas
a la cama cardinal
de nuestro cotidiano
hasta ma�ana,
de nuestro perfecto futuro
hecho de amaneceres
bajo las mismas s�banas.

RECOMPENSA

Cuando la noche
no tenga m�s remedio
que quedarse dormida,
cayendo rendida
sobre los brazos del d�a.
Cuando estas paredes se derritan,
cuando este cielorraso
se caiga a pedazos.
Cuando se den por vencidos
los fantasmas del miedo
y se sientan acorralados
los m�s invencibles
dolores del alma.
Cuando rabie de celos
la falta de solidaridad,
cuando se vea sin empleo
el lado m�s oscuro
de nuestra animal desconfianza.
Cuando el espect�culo vulgar
del que participamos,
s�lo por ser humanos
finalice sin m�s ep�logos
que un "muchas gracias,
hasta siempre."
Cuando todos los horizontes se despejen,
cuando la humedad no sea m�s
que el roc�o que embellezca
nuestra ventana.
Cuando no tengamos
m�s opciones
que lagrimear de felicidad.
Cuando se acaben
estas ganas de llorar
y se desate el nudo
que nos atraganta
a mitad de cuello,
a mitad de vida,
a mitad de sonrisa.
�Ser�n, todav�a,
tus ojos cegados de amor
y tus labios rebosantes
de deseos,
la dulce y justa recompensa
a toda esta fatiga,
a toda esta agon�a,
vida m�a?.

SOLAMENTE SOLOS

Llenamos los estantes
de velas y santos,
de libros que nos ense�an
c�mo vivir m�s de cien a�os.
Llenamos las camas
de cuerpos y m�s cuerpos,
las s�banas de sudor,
las bocas de besos.
Llenamos solicitudes de ingreso,
cupones de sorteos,
encuestas acerca de la calidad de vida.
Llenamos estantes
con ropas
pasadas de moda.
Llenamos las paredes de cuadros,
las ventanas de inviernos,
los almanaques de feriados,
de navidades, de a�os nuevos.
Llenamos de papeluchos
el monedero,
de etiquetas con tel�fonos
de remises y pizzer�as
la heladera,
de cuentas sin pagar
las alacenas.
Llenamos millones de p�ginas,
diciendo amor, amor, amor,
llenamos canciones,
libros, revistas,
libretas de matrimonio,
pedidos de divorcio,
actas de nacimiento,
nuevos evangelios.
Llenamos toneladas
de papeles con nuestros nombres
envueltos en corazones.
Llenamos los roperos,
las habitaciones, las casas,
las cuadras, las ciudades.
Inventamos un bulto,
si no lo tenemos,
para poder tapar
hasta el �ltimo agujero
de nuestro universo.
Y todo con tal
de no detenernos
a pensar un momento
y encontrar desnuda a la realidad,
agazapada en nuestra conciencia,
grit�ndonos, cant�ndonos
que en esencia
estamos solos,
solamente solos.

POEMA DE AMOR

.No tiene caricias
ni besos robados
ni hojas de oto�o
o lunas que se excitan
espi�ndonos.
Es una escena repetida,
el rojo del sem�foro,
el cartel del pr�ximo presidente.
Es una calle de Liniers
donde un hombre pasa apurado
pensando que lo van a asaltar.
No tiene estrellas
que alumbran
casas perdidas,
ni manos que se cruzan
mientras la sangre
se arrebata de deseo.
Es una polaroid corro�da
sacada desde la ventana
con un auto blanco
oscurecido por varias
capas de tierra.
Es el tormento
del vino blanco
que se vuelca
sobre la mesa
dej�ndola pegajosa.
No tiene angelitos
ni agujas que se muevan r�pido
mientras tus suspiros
le ponen piel de gallina
hasta a los cimientos.
Es la telara�a
que cuelga del cuadro del Sagrado Coraz�n,
es el sonido de la lluvia
a las cuatro y treinta de la madrugada,
es el paraguas que se pierde
entre los cachivaches,
es el desodorante vac�o
que molesta en el botiqu�n,
es el �ltimo cigarro
que se acaba
unas cuantas horas antes
de que el sue�o llegue.
No tiene auras
ni margaritas
ni paisajes con amaneceres
ni s�banas mojadas
ni sangre, sudor
ni l�grimas.
Pero de una cosa
estoy seguro:
s�lo habla de amor,
y se me vive
escapando de las manos

SI SE TRATA DE MENTIR

Si se trata de mentir
me basta con jurar que soy feliz,
que se ha despejado
el nubarr�n del ocaso
de este eterno fracaso.
L�stima que cierto es
que nada es verdadero,
ni la meta que persigo
desde ni�o y a�n espero,
ni el para�so prometido,
ni el castigo divino.
Y entre tantos supuestos
que se entretejen
a favor de esta mentira
de m�s est� decir
que crec� sin entender
y a�n sigo perdido
-tanto como cuando nac�-,
pero con una diferencia
incalculable a mi favor,
el padre tiempo ense��
a fuerza de golpes y de tormentos,
que para mis adentros
deb�a reservar
mis excesivos porqu�s,
para de una buena vez
empezar a ser un hombre.
As� fue como, lento pero seguro,
atraves� un cuarto de siglo,
salteando los obst�culos inevitables
de la madurez pretendida.
Dolieron.
Los peque�os pasos de ni�o
que da el hombre
para convertirse en un anciano
en tiempo record,
siempre dejan llagas
en los pies del alma.
El cuerpo humano
es un gran m�sculo flexible
que se dilata
con gran facilidad
para adaptarse
a las situaciones m�s ruines.
As� uno aprende
a saborear las d�divas del odio
mucho tiempo antes
que las del amor verdadero.
As� uno deja de preguntarse
donde est� Dios,
ya que sobreentendido queda
que jam�s estuvo
en ninguna parte m�s
que en la cabecera
de nuestra ideosincracia idiota,
y en cambio reemplaza
la pregunta por otra:
�en qu� momento
el destino se me escap�
de las manos?
Y as� comienza a entender
que cada d�a que pasa
se encuentra m�s lejos de casa,
m�s lejos de la esquina
del primer beso,
m�s lejos de la foto
del d�a de la graduaci�n,
m�s lejos de la esperanza
de un mundo mejor,
m�s lejos de todo
incluso de uno mismo.
Y as� comienza a entender
que el futuro temido
form� parte del pasado
de modo tan repentino
que uno a veces ni se percata
ni se recata
por cometer el error
de no asumirlo.
Paso a paso,
lento pero seguro,
llegu� al lugar
donde atrapado estoy.
Un momento intenso,
extenso y perecedero,
como el resto del tiempo
que me falta por vivir.
Con la sonrisa alquitranada
y el alma en el ba�l
de las cosas insignificantes.
Con la �nica esperanza
dirigida a la fantas�a
de que un buen d�a
el diablo me tiente
por cambiar unos cuantos a�os
por una m�nima raci�n
de alegr�a comparable
a la que ten�a
cuando era ni�o
y no entend�a ni una palabra
de esta babel del descontento,
de este ir�nico lamento
que comienza diciendo:
si se trata de mentir
me basta con jurar que soy feliz,
que se ha despejado
el nubarr�n del ocaso
de este eterno fracaso,
de existir.

TU AMOR ME SALVA

.A segundos del final
invocar� tu nombre,
ya que por obra y gracia
de tu mirada clavada en m�
consigo vivir
acomod�ndome en cada uno de tus poros,
sinti�ndome due�o
de cada cent�metro de tu piel.
Ya que cada ma�ana
comienza a tener sentido
al saber que es tu vientre,
justamente,
el futuro prometido.
Ya que el tedio
de este existir
encuentra remedio
en tus manos
que conocen a la perfecci�n
como sanar
las heridas del alma.
Ya que parapetado
contra las paredes de tu pecho
me siento a salvo
del holocausto del tiempo,
del terremoto del silencio.
Ser�a una torpeza de mi parte,
si, a segundos del final,
no invoco tu nombre
para despistar
con la asistencia de tu amor
al mism�simo destino
y a su miserable muerte
que le oficia de empleada.

CONFESIONES DE UN P�JARO

El nido donde naci� este p�jaro
era humilde pero c�modo,
no m�s que cuatro paredes
impregnadas por el perfume
del pan reci�n horneado,
justo a la hora
en que el sol
desti�e de rojizo
las nubes de esta ciudad.
Y era el cantar de mi madre
la sinfon�a con que empezaba el d�a,
su trino erizaba las plumas
de nuestros peque�os pechos.
Con frecuencia recuerdo
que sus alas buenas
nunca volaban muy lejos,
siempre pendiente
de nuestros picos elevados al cielo.
El nido donde naci� este p�jaro
no ten�a grandes lujos,
no m�s que cuatro paredes
y el calor de mi madre
llenando el ambiente
con su canto de amor.
Un lugar demasiado peque�o,
para que cuando las alas
-voluminosas y arrogantes �
nos crecieran,
nos march�semos desafiantes
a buscar otros aires.
Lo necesariamente peque�o,
para que a�n hoy
-tantos a�os despu�s �
no dejemos de evocar el tiempo
en que sin poder siquiera aletear
hab�amos vivido
en el verdadero cielo

PARAISOS

Yo s� que no hay un d�a
que al momento de despertarte
no es otra cosa sino mi nombre
lo que tu boca
en silencio proclama,
no es m�s que mi imagen
la que, a�n entre bostezos,
todos tus pensamientos recorre.
Yo s� que a medida
que las horas transcurren
no falta la ocasi�n
en que, como una oraci�n,
mi nombre invoques
buscando protecci�n,
soluci�n, salvaci�n, sanaci�n,
o, por qu� no,
tan s�lo una sonrisa c�mplice,
el simple hecho que est� a tu lado
compartiendo
el mismo momento.
Yo s� que llegada la tarde
no falta el instante
en el que, escondida en tu soledad,
dejas rodar una l�grima
por tu mejilla
mientras acaricias una foto m�a
y que a�oras
hasta los d�as que m�s te hac�a renegar
no estudiando o no comiendo.
Yo s� que llegada la noche
tus ojos buscan una estrella
y me mandan tus cari�os
y tus "dulces sue�os, angelito".
Yo s�.
Yo s� todo lo que el lugar
m�s profundo de tu ser sabe
y quiero recordarte que
no te pienso abandonar,
no te voy a dejar sola
un solo momento.
�Acaso no fue por amor
que por deseo de tu coraz�n
llegu� a tu vientre
y por esfuerzo de tu vientre
aparec� en tu mundo
un tiempo corto
pero por dem�s suficiente
para ganarme
un lugar de privilegio
en este cielo al que ahora pertenezco?
Entonces,
no ser�a tan descabellado pensar
que tambi�n por exceso de amor
cada d�a,
a cada momento
y a cada instante
no deje de acompa�arte,
apareciendo en tu mundo
ya sea sec�ndote las l�grimas
o d�ndote el empuje para continuar.
Para as�,
una vez recompuesta,
volverme a descansar pl�cidamente
al lugar m�s seguro,
reconfortante y acogedor
que alguna vez conoc�,
el para�so,
tu coraz�n,
mam�.

CON LOS PIES EN LA TIERRA

Esto va a ser as�
hasta el �ltimo d�a.
No nos vamos a morir de hambre,
de una manera u otra
alg�n plato siempre estar� servido
sobre alguna mesa
pero, estate seguro,
que m�s de una noche
pasaremos fr�o.
Esto va a ser as�
hasta el �ltimo d�a,
aunque
eso no quiere decir
que no est� permitido so�ar,
todo lo contrario,
abortar una ilusi�n
es dormir en la avenida
pero, siempre tenelo en cuenta,
los pies caminan sobre la tierra.
Esto va a ser as�
hasta el �ltimo d�a.
Va a estallar una guerra
que despu�s acabar�
y empezar� otra,
van a estar de paro
los hospitales,
van a hacer huelga
las iglesias y los bares
cuando se quede sin Dios
el almanaque.
Tambi�n va a estar de franco
el aburrimiento,
va a sonreir la primavera,
va a saber dulz�n
el vinagre,
reinar� la alegr�a
por unos d�as,
llorar�n de j�bilo
las manos abiertas.
Esto va a ser as�
hasta el �ltimo d�a.
El amor va a ser un desquiciado,
la paz por fin
no va a tener solamente
un mensajero tan anciano
como el Papa
sino que, todo lo contrario,
van a haber guardias
de solidarios,
van a juntarse los solitarios
y Cupido, por una sola vez,
se vestir� de ser humano.
Esto va a ser as�
hasta el �ltimo d�a.
Por eso que no te sorprenda
si el amor deja
secuelas de postguerra,
si la paz
se vuelve suegra y con ruleros,
si Cupido consigue laburo en el matadero.
Va a tener color gris
el mediod�a,
sobre el pan de cada d�a
van a juntarse las hormigas
y habr� un asalto
en cada esquina
de la soledad.
Esto va a ser as�
hasta el �ltimo d�a.
La vida se mostrar�
incoherente y descabellada,
loca amante del fracaso
y del delirio,
ofreci�ndonos a cada instante
una copa de su vino
para que saboreemos
que buenas uvas se cultivan
en el para�so del que venimos
-esa quintita peque�a y redonda-
donde el infierno
no es lo suficientemente chico
ni lo eternamente abrumador
y no se hace esperar
para otra vida
sino que empieza,
se desarrolla
y termina
en el gui�n que media
entre la fecha del comienzo
y la de partida
que, en grande y con trazo pomposo,
tallar�n sobre la l�pida
que adorne
la parcela de tierra
que cubra nuestro caj�n.


( Frase contratapa )

� Un ramo de poemas. Treinta flores impresas conviviendo en las estrechas paredes de un libro. Treinta flores cohibidas con sus colores y aromas esperando brotar de entre las piedras de esta gran ciudad.�

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