Luna violeta en sangriento
desierto
VI
capitulo
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La
brisa desordeno los cabellos de la joven, sin darse cuenta los aparto para poder
verla mejor, toco el rostro de ella. Era tibio y suave, sentía distinto, sentía
vida y calor. Sensaciones tibias viajaban por su cuerpo, una oleada de
tranquilidad lo envolvió en los momentos que aun tocaba la piel, no solo era la
piel que ahora tocaba, era la presencia de ella, la presencia que apartaba de su
camino la soledad.
–
Buenas
noches…Hinata
Era
la segunda vez que decía el nombre de la joven que sonreía en un sueño tranquilo
en su hombro… era la segunda vez que no estaba solo en la noche, todo esto
despertaba algo en el, los murmullos lejanos del desierto lo predecían por
segunda vez.
No
sentía las horas que pasaban por el cielo, pensaba… estaba inquietándose, ¿Por
qué no huía?, había tenido infinitas posibilidades de hacerlo, las contó
incluso… pero no lo hizo, al contrario lo acompañaba y trataba de comunicarse
con él a pesar de ser lo más frío y distante posible, pero… no debía, estaba muy
mal lo que estaba haciendo y lo peor de todo… estaba muy mal lo que estaba
empezando a sentir…
Ahora
la volvía a mirar deteniéndose en cada gesto que hacía al dormir, en cierto modo
deseo ser como ella y dormir… pero si lo hacía las consecuencias serian enormes,
entonces… se sentía de esa manera a su lado, ¿porqué ella no le gritaba monstruo
y se alejaba?, ¿porqué no tenia miedo?, porque complicaba tanto las cosas.
Y
sin querer volvió a quitar los cabellos que tapaban su rostro, se daba cuenta
que con su tacto sentía una infinidad de suavidades, era delgado suave, mucho
más que cualquiera tela que hubiera tocado…así era su cabello. De un impactante
negro azulado, comparado con el cielo…era un cabello de noche…muy contrario al
suyo que era fuego…fuego que quemaba y destrozaba, sangre…sangre como la que
había derramado…
Acaricio
levemente la mejilla tibia y aparto su mano, solo para mirar…observo sus
pestañas donde debajo se ocultaban aquellas orbes lavanda, de infinita pureza y
soledad…miro el horizonte que aclaraba con un nuevo día, cerrando los ojos y
tratando de calmarse y pensar.
Pero
un aleteo lo saco de sus pensamientos, era una pequeña avecilla con el ala rota,
estiro su mano y se apoyo en el…la trajo hacia si, pero no sabia que hacer, lo
único que podía ofrecerle era la muerte para que no sufriera… la arena empezaba
a salir de su calabaza…
– No… – murmuró
hacía sí, para Shukaku – déjala, no la matare… – tomando con una mano su cabeza
por segundos
– ¿Esta herida? –
murmuro apenada la joven a su lado
– si
Hinata
había despertado brevemente por un extraño cosquilleo, y observo al ave cuando
llego, el esfuerzo que hacia Gaara por no destruirla, eso hizo que su pecho se
agitara brevemente, el deseaba sin querer cambiar.
–
hay
que curarla – dijo
enderezándose y arrodillándose mientras sacaba de su bolsillo una pequeña
venda
–
Curarla…pero
podría eliminar ese dolor que tiene – murmurando mientras sus ojos adquirían
un color metálico que denotaba deseos de matar
–
No lo hagas…
Gaara-kun – rogó Hinata, fijando su mirada en la de él.
Vio como los ojos del pelirrojo cambiaban
y el tomaba otra vez su cabeza.
–
Por que… porque
quieres salvarlo…quieres darle la vida
Hinata lo miro de esa forma tan
suplicante, que no podía negarse, que todo se detubo y que volvía en si, todo se
tranquilizaba y dejada de ser inestable.
–
Porque aun
quiere vivir – respondió empezando a envolver con suavidad el ala herida – a
pesar de ser tan pequeño aun lucha por hacerlo, porque tiene algo que
hacer…
–
Tiene un
mensaje
Gaara retiro de la pata del ave el mensaje
y después de entregarlo a Hinata observo el pequeño pajarito que caminaba alegre
en su brazo.
–
Es de la
Hokage… quieren saber donde estoy… una misión que cambia todo el entrenamiento
en que estaban los grupos
–
Ir a la aldea
de la arena, esa es tu misión, ¿no?
–
Si… pero – dijo
un poco dudosa – ¿puedo seguir a tu lado?
–
Creo que
si
–
Arigato…Gaara-kun – dijo mas aliviada
mirando el papel y cambiándolo por otro – creo que le agradas…
Y que decir el pequeño pajarito estaba en
su hombro muy entretenido agitando sus alas para volar, lo tomo con su mano
poniéndolo en su palma mientras lo observaba detenidamente, y lo extraño era que
aquella ave tampoco le tenía miedo. Hinata ato a su pata el pergamino y se
coloco de pie, indicándole que hiciera lo mismo. Fue en ese momento que el
pajarito extendió sus alas y voló. Seguido de la atenta mirada del ninja de la
arena.
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La
frente del llamado genio de los Hyuuga se arrugaba cada vez más. Pasaba por uno
de los interrogatorios que menos le agradaba.
Su
tío le hacia ya bastantes preguntas sobre el supuesto paradero de su prima, a lo
que respondía lo que sabia…nada, solo el entrenamiento de hace unos
días.
Y
para colmo de males su insoportable prima menor lo observaba todo, disfrutando
de su martirio.
–
Debí haberlo esperado de una perdedora como esa… – concluyo tomando su taza de té
–
Sin embargo sus
compañeros dijeron que había adelantado camino ante de la misión – dijo con cuidado
Neji
–
A mi parecer
solo esta perdida y esas justificaciones son para no verla tan inútil… aunque ya
se sabe
–
Bueno si no
tiene nada mas que decirme me retiro, con su permiso – dijo Neji
–
Si puedes irte
Neji… – dijo con calma el jefe de la familia
–
Espera un poco
Neji-kun, necesito que le des esto a mi hermanita para cuando la veas por allá…
es un bonito recuerdo
Un pequeño paquete le fue entregado en las
manos por la menor del clan, que acompañaba su expresión con una satisfecha
sonrisa nada agradable para el gusto de Neji.
–
solo por esta
vez, no ando de encomienda de nadie
–
hay que pesado
Neji-kun, espero que no te tiente la curiosidad y lo veas
–
no te
preocupes – dijo mientras cruzaba
la puerta – no soy como tú
Una Hanabi molesta lo miraba cruzada de
brazos
Al
llegar a su habitación dejo el paquete en su bolsa de viaje, se sentó en la cama
cambiándose las sucias vendas de sus brazos. Recordaba aun las palabras de su
tío. El rubio tenia razón, aunque
hiciera todo lo posible, su prima era odiada por demostrar gentileza, la familia
odiaba esa forma de ser. Pero… ¿Hinata-sama era débil?. Tenten le había hecho
ciertos comentarios al respecto.
Al
dejar las vendas sucias a un lado aparto el pequeño lazo negro, perteneciente a
su compañera de equipo, entonces pensó en ella.
Tenten podía a veces ser todo lo ruda y
explosiva que quisiera, pero en la tarde la vio en realidad preocupada y fue por
un arrebato que en descuido lo había herido en el entrenamiento. Claro que se
había enojado por que menciono alguno que otro comentario mal intencionado
contra la Hokage y ese era su punto débil. Pero también debía considerar que
estaba cansado y no quería detenerse.
Sin
embargo …se comporto en realidad tan extraño a como la veía a diario que se
sintió fuera de lugar junto a ella, como si de pronto se hubiera dulcificado en
segundos. Transformándose en otra chica nunca mostrada a sus ojos que lo veían
todo.
Recordaba
perfectamente como revisaba sus heridas con preocupación y cuidado, como dirigió sus manos a uno de sus moños
para sacar el lazo que mantenía su cabello quieto y lo envolvía en su brazo
junto a las nuevas vendas.
Entonces
sintió su cara caliente…
Pero
unos pequeños golpes en la ventana lo sacaron de sus reflexiones, no tubo que
activar su vista para saber quien era.
–
¿Qué sucede
Tenten? – pregunto mientras abría la ventana, dejando entrar a la
chica
–
Suponía que
estabas despierto…pues te traje esto
– extendiéndole un pequeño frasco
– es para las heridas, después de todo mañana debes estar lo mejor
posible para el viaje
–
no tenías que
molestarte – respondió tomando el
frasco, con cuidado
–
fue mi culpa,
¿no lo recuerdas?
–
En
parte
–
Si no fueras
tan presumido y caprichoso esto no hubiera pasado
–
Como si fueras
tan calmada
–
Como te atre… -
dijo enfurecida la castaña a tiempo que cambiaba rápidamente su intención y se
acercaba a la luz de la ventana sentándose en el marco – me tenías preocupada…eso es
todo
Eso si lo dejo sorprendido, y el doble
cuando se percato de la ausencia de los pequeños moños en la cabeza de su
compañera y se fijaba en el rostro de ella. Volvió a sentirse extraño y
angustiado por segundos. Lucia tan diferente pero tan…bonita, no podía negarlo,
tener la mejor vista de la aldea no era cualquier cosa.
–
no debiste
hacerlo Tenten…pero de todos modos gracias
–
además no puedo
hacer mis moños sin el lazo que tienes tu…
– dijo sonriéndole y cruzándose de brazos satisfecha. – andar con uno es
un poco incómodo
Miro a su compañero que se acercaba no sin
antes dejar encima de su cama el pequeño frasco, algo raro había en su mirada
que la hizo ponerse nerviosa. Neji nunca la había mirado
así
–
pero… – dijo al acercarse a ella y sacándole
el protector de la frente observándola por un momento y luego murmurándole al
oído – te ves más bonita
así…
–
Gra…gracias – respondió tartamudeando y sonrojada
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Nuevo
día, esplendida mañana en la aldea oculta de la hoja y una nueva misión a los
grupos de Chounins que bostezaba por la hora.
–
Es tan glorioso ver la tanta flor de la juventud reunida en este
lugar para una misión –
Gritaba emocionado el monstruo verde Konoha ante las miles de gotas no solo de
sus compañeros Jounins si no de los Chounins
–
Yo ya quiero ir
– grito Naruto paseándose inquieto
–
Naruto quédate
quieto – gruño una no muy contenta Sakura
–
La misión que
se le esta encomendada es de tipo B, aunque toma riesgos de ser A – explico la
Hokage – como saben después de la batalla las relaciones con la aldea de la
arena se hicieron un poco inestables, es por esto que enviamos un importante
encargo que va entre algunos de ustedes repartido, por seguridad – dándole una
significada mirada al rubio – no sabrán quien en realidad la lleva, irán por
distintas rutas
Los chounins se agruparon junto a sus
compañeros preparándose antes de la señal en que abría las puertas de la ciudad.
Pero una pequeña ave llego al hombro de la mujer apostadora quien sonrió ante la
venda que tenia en su ala y en una pata con claro mensaje.
–
También que su
llegada será avisada… a partir de ahora comienza la
misión…
–
SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!!!!!!!!!!!!!!
– bramo Naruto antes de desaparecer junto a sus compañeros que se taparon los
oídos por su gran grito
–
Baka – murmuro
el Uchiba asqueado
Cada grupo se fue en diferentes
direcciones al desierto, se había cambiado de ruta por la ya conocida tormenta
en el desierto.
–
Tenten, ¿Te
encuentras bien? – pregunto Lee
–
Si, Lee estoy
bien
–
Es que te noto
un poco extraña
–
Jejej es
imaginación tuya Lee, estoy bien
–
Bueno si lo
dices…debe ser la flor de la juventud – exclamo la pequeña bestia verde de
Konoha cerrándole un ojo
–
Si claro, como
digas Lee
La castaña sintió la mirada de su otro
compañero en ella por lo que trato de prestarle atención a Lee. Su pequeño
distraimiento no era por la flor de la juventud, fue por el comentario del
Hyuuga anoche, en realidad la dejo extrañada y sobre todo sonrojada no era
normal que el dijera algo así y que se le acercara de esa forma tan…provocativa.
Peor el nunca había dicho algo así. Pero tampoco creía que se estuviera burlando
de ella…para nada, Neji no era el tipo de chico que tiraba un piropo, no señor.
O se le había escapado, o le había caído algo mal o…en realidad creía que ella
se veía bonita.
–
Tenten…lo mejor
será que aumentes el ritmo o Lee se ira sin nosotros… – le dijo el ojiblanco
antes de adelantar
–
Por que los
hombres no pueden ir con calma… – bufó
–
Porque eres … –
concluyo Neji
–
¿Lenta? –
pregunto con voz amenazante – Eso lo veremos…
Una mueca burlesca cruzo el rostro de
Neji, molestar a Tenten era una de las cosas mas fácil de hacer y que mas
disfrutaba. Sin considerar que también lo era molestar a su otro compañero, pero
ver la cara de fastidio y lo rápido que se enojaba la castaña no tenia precio,
por que hasta tenía cierto encanto hacerlo y su actitud también lo tenía.
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–
Se dieron
cuenta de algo… – pregunto el rubio a sus compañeros que iban saltando a sus
lados
–
Que cosa
Naruto… – respondió la pelirosada ante la seriedad del tono de voz de Naruto,
que era poco frecuente.
–
Hinata-chan no
estaba…
–
Hasta que te
das cuenta de algo… – respondió el Uchiba
–
Naruto tiene razón, no la he visto desde el
entrenamiento
–
Puede ser que este adelantando camino – murmuro Sasuke dándole una mirada de
reojo a una preocupada Sakura que se quedaba un tanto atrás
–
Espero que este bien, ella estaba un poco rara anteriormente, si
algo le pasa
Sasuke se dio cuenta de la actitud de la pelirosada, era poco
frecuente que se viera tan afligida por otra chica a excepción de su rival Ino.
Se percato de la naciente amistad que surgía entre ella y la Hyuuga, Sin embargo
no le agradaba que el semblante de su compañera estuviera tan
triste.
–
Estará
bien
–
¿Lo crees así,
Sasuke-kun?
–
No por nada es
una ninja capaz
–
Tienes razón…–
esperando un momento y mirando al Uchiba – Sasuke…
–
Que sucede
–
Gracias…
Le dedico una cálida sonrisa, que lo hizo
desviar la mirada por unos segundos por que se sonrojo sin darse
cuenta
–
no es
nada
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–
El
es diferente… por eso todos le temen, simplemente por eso… – pensó, mientras
acomodaba las mantas doblándolas, pero se detuvo en la ultima y la atrajo sin
querer hacia ella. Él no la había rechazado la primera vez, termino de doblarla
y la guardó.
Pero
algo cayo de un lado y reboto, era una pelota mediana que saltaba sin parar la
observo mientras sonreía divertida, pero una especie de brazo de arena rodeo el
juguete
–
¿que
es? – pregunto Gaara mientras avanzaba y se agachaba lentamente atrayendo la
pelota hacia el con la arena.
Hinata
lo miro sorprendida, en los ojos del ninja se notaba una especie de curiosidad
infantil, se acerco cuidadosamente no sin antes dejar la mochila a un lado y
agachándose cerca de el
–
Una
pelota saltarina, un juguete
–
pelota…
–
es
para jugar
Volvió
a mirarla con inquietud, ¿jugar?, no se acordaba muy bien de jugar. Pero Shukaku
siempre le dijo que hacerlo con humanos hasta matarlos era muy divertido. Sin
embargo el nunca pudo jugar porque nunca tuvo con quien, porque siempre huyeron
de el, el siempre jugo solo…
–
nunca
jugué…
–
¿quieres jugar conmigo?
–
mmmm
La pelota reboto incontables veces en la
arena, mientras intentaban atraparla, Hinata pudo darse cuenta de que el rostro
de su compañero de juegos, mostraba muecas infantiles al no poder atraparla y
alguna que otra especie de sonrisa. Entonces por momentos sentía también en ella
una extraña agitación
–
Es
mía… – dijo Gaara con satisfacción antes de atrapar la
pelota
Pero
se le escapo de las manos con un pequeño golpe y volvió a rebotar cerca de las
manos de la ojiblanco que lo miraba divertida.
–
lo
siento pero no pude aguantar…
después
de unos minutos ambos estaban sentados en la arena cansados, Hinata reía
suavemente al ver la cara de su compañero de juegos, parecía a punto de hacer un
puchero… él sin embargo tenia la pelota en sus manos y la hacía rebotar,
escuchando la risa de la joven.
–
Creo que ya
puedes divisar la aldea oculta de la arena desde aquí, si caminamos hacia el
este encontraremos una laguna, será un lugar perfecto para descansar antes de
llegar
–
¿Como un
oasis?
–
Algo así – poniéndose de
pie y caminando seguido de Hinata
Dio
una mirada sobre su hombro, fijándose en el asombro que desbordaba por el rostro
de la joven al mirar las dunas de arena y el viento que agitaba sus cabellos. No
parecía temerle al contrario, disfrutaba. Esa expresión por un momento le
recordó algo… aquel pañuelo, pero sacudió su cabeza alejando esos extraños
recuerdo borrosos en su mente. Fijando su vista a la lejanía se dio cuenta que
la compañía de la joven se hacia agradable.
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Agradezco el apoyo de todos y espero que disfruten...
§The
Girl Magic and Mystic of the anime§