(girl
sonrojada) algunos diciendo perversiones creyeron que en este capitulo como
estaban solos en una habitación…ejem, pero en realidad no…aunque más adelante si
(girl esconde su cara)…Aclarar tambien que la edad de la mayoría es 14 años
(Arbol de cerezo). Dedicado este capitulo a Nuk
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Luna violeta en
sangriento desierto
XVI
capitulo
Mi verdadera
historia
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Hubo un súbito chasquido y todo oscureció,
produciendo algunos gritos. Era un apagón producido por un corto
circuito.
-
sentir… -
repitió el pelirrojo intentando entender, ni siquiera inmutándose por la
absoluta oscuridad
-
Gaara-kun…
¿podrías llevarme a mi habitación?
En un segundo ellos desaparecieron en un
remolino de arena, justo cuando la luz se restablecía y todos seguían bailando
sin percatarse de la ausencia de una peculiar pareja.
Hinata abrió los ojos dándose cuenta que
estaba en su habitación, todo estaba oscuro a excepción del fondo donde su
rincón estaba. El ojiverde observaba el amplio lugar en su usual silencio.
Analizando en parte y preparándose para volver a
desaparecer.
Pero no pudo, ya que su mano fue tomada
por la Hyuuga en una silenciosa petición por que se
quedara.
Y aunque quisiera, no podía negarse. Ya
que en realidad necesitaba estar más tiempo a su lado para terminar esa tormenta
que en su interior de debatía.
Intento ver el rostro de la jovencita,
pero ella empezó a caminar guiándolo hacia el fondo. Aunque sentía nuevamente
ese calor en sus mejillas que detestaba.
Se sentó en su cama soltando el agarre, no
hubo necesidad al sentir el sonido de el estaba haciendo lo mismo a su
lado.
Gaara miro la ventana y la tenue luz de
los rayos de la luna que daban algo de claridad a la
habitación
-
me gustaría
saber, ¿Por qué esos círculos cubren tus ojos?
Fue la pregunta que escapo inocentemente
de sus labios iniciando una conversación que le gustaría haber comenzado cuando
se conocieron y vieron por primera vez.
-
eso quiere
decir que quieres saber mi historia – respondió calmadamente el pelirrojo,
rompiendo el silencio de la habitación.
Cerró sus ojos saboreando lo que seria
algo parecido a un rompimiento de su mascara de arena. Y que tendría que hacer
aunque eso significara remover aquellas imágenes que a veces le otorgaban
inestabilidad.
-
en realidad yo…
- balbuceó Hinata
Lo miro dudando, aunque quería saber que
era lo que su alma llena de dolor guardaba con tanto afán, el porque el se
convirtió en un asesino sin remordimientos.
-
Mi padre ato
una encarnación de arena, llamada Shukaku. Era un espíritu viviente de un
anciano. Nací siendo un monstruo, arrebatándole la vida a la mujer que era mi
madre. Fui un ser tan fuerte que llegue a ser la personificación del
miedo…llegue a existir sólo para matar a los demás. Hacerlo me mantenía vivo… -
explico brevemente mirando la ventana y cruzándose de brazos.
Las pupilas de la joven ojiblanco de
contrajeron al escuchar aquellas palabras sin una gota de emoción. Casi como si
recitara su propia vida
Es decir que su vida fue manipulada para
obtener poder…
Cuan egoístas habían sido al tomar un bebe
para esos propósitos, solo para mantener fuerte a un
lugar…
Era casi la misma historia, que la suya.
Pero había una vital diferencia.
En su vida una persona se encargo de
protegerla, hasta el punto de dar la vida por la suya. Tuvo parte del cariño
maternal.
En cambio él…
Detuvo aquella marea de pensamientos para
escuchar al joven que continuaba lentamente, con monotonía aquella
historia
-
soy alguien
inestable emocionalmente, por eso no puedo dormir. Shukaku no me deja hacerlo,
si lo hago el se apoderara de mi… Me convertí en una reliquia del pasado que
todos querían asesinar y aun quieren. No confió en nadie y solo quería
justificar mi existencia hasta que conocí a Uzumaki Naruto. El me hizo cambiar
un poco…
No pudo continuar al sentir que ella
tomaba su mano, al girar se percato que por los ojos pálidos de Hinata corrían
lagrimas
-
ahora puedo
entender…
-
¿lloras por mí?
– pregunto con un murmullo bajo
Nunca nadie había derramado lágrimas por
él. Pensó en un momento que eran falsas. Pero escucho el silencio del desierto y
el canto de su alma que decía que eran lágrimas verdaderas. Quizás las más puras
y tristes que viera jamás.
-
No solo
eso…
Sin temer lo abrazo atrayéndolo hacia
ella, y el como no pudo equilibrase bien en la posición que estaba cayo
suavemente en los brazos y el pecho de la ojiblanco, que lo abrazo, no muy
apretado ni muy suelto. Solo teniéndolo cerca.
-
por eso tu alma
es tan solitaria… debiste haber sufrido tanto…
El se sorprendía ante aquellas palabras y
la humedad de dos lágrimas que cayeron en su mejilla. Siendo empapadas
rápidamente por su mascara de protección.
Pero esa mascara que impidió siempre que
fuera herido por los golpes, ahora era herido sutilmente por aquella calidez de
gotas de agua.
Hinata ahora comprendía todo, podía
entender porque el pelirojo siempre mostraba aquella mirada de hielo en sus
ojos, el porque de aquella tormenta de oscuridad tras sus
ojos.
Ante todo aquello debió sentirse muy
solo…cuanto habría sufrido en la más completa soledad. Lo abrazo suavemente
acariciando sus cabellos que estaban cubiertos por algunos granos de arena.
No importaba que estuvieran solos en una
habitación y que los pudieran descubrir, deseaba tanto que el ya no sufriera
más…
-
ahora que sabes
sobre mi…¿me contaras tu historia?- dijo a medida que subía su cabeza
- si…veras…-dijo mientras miraba la
ventana brevemente para comenzar y calmarse
Para su sorpresa el shinobi de la arena se
acomodo apoyando sus brazos a cada lado de su cintura en la cama para sacar con
sus labios los restos de lagrimas que quedaban y después enderezarse sentándose
bien
-
no son tan
diferentes del sabor de la sangre – susurro Gaara- aunque son mucho más puras –
pensó
-
lo que
Neji-onisan me entrego lo debió mandar mi hermana Hanabi – dijo tomando la
pulsera que estaba en su mano izquierda – esta es el ultima y único recuerdo que
tengo de mi madre…en ese día.
Recordó con exactitud cuando era una niña
de 6 años y estaba al lado del lecho de su madre enferma, ella la mirada con
dulzura con aquellos ojos violetas.
Su padre la había llamado a entrenar pero
ella se negaba a abandonarla.
-
yo tuve la
culpa de que ella muriera…yo…si yo no hubiera sido tan débil, ella jamás se
habría sacrificado por mi…
Nuevamente las lágrimas amenazaron con
salir, pero era necesario terminar de contar para poder
curarse.
-
yo debí morir
en su lugar, pero ella lo impidió y antes de dejar este mundo haciendo una serie
de sellos hizo esta pulsera dejándola como regalo en mis manos. Y además
curándome de las heridas que me había hecho después de un entrenamiento…es por
eso que no podía ver esta pulsera desde ese día me odie a mi misma por ser
débil…por no poder salvar a la persona que fue más importante para mi…la única
que me quiso en esa casa…ella dio su vida por la mía, no dejando que nadie la
ayudara.
Arrugo las sabanas mirando con impotencia
el suelo…sintiendo recorrer de nuevo aquellas sensaciones que tanto temía,
mordiendo el labio inferior con impotencia.
-
soy tan débil,
Una vergüenza para el clan Hyuuga, considerado uno de los más poderosos de la
aldea y de entre los clanes. Siendo más débil que mi hermana menor y no siendo
la indicaba para tomar el liderazgo del clan… es por eso que creo que quieren
sacarme del camino para sus planes… una perdedora como lo dijo siempre mi padre,
solo retrasa los planes.
Los pies del portador de Shukaku se
movieron quedando frente a la jovencita y de pie, bloqueando por completo la luz
de la luna, provocando una sombra sobre la joven.
-
una
perdedora…entonces, ¿Por qué deseaste cambiar por ti misma?, ¿porque luchaste
conmigo, sabiendo que podías morir?. ¿Que yo podía matarte sin dudar un
segundo?
-
yo…
Lo que decía el ninja de la arena era
verdad, ella deseo luchar con el para demostrar y demostrarse que aun había algo
que podía hacer para cambiarlo todo…
Era tarde, había descubierto que quería
protegerla…¿Qué estaba pensando?.
Gaara cerró sus ojos y se odió por comenzar a adorarla de una
extraña forma.
-
soy un
monstruo…tu al menos tienes algo puro, no estas manchada de
sangre.
-
pero no puedes
con ese dolor y oscuridad – se paro con dificultad mirándolo a los ojos de forma
desafiante y levantando una mano apoyándola en su pecho
-
deberías
temerme y odiarme Hinata
-
entiende
Gaara-kun… que no puedo…porque me enamore de ti…
Sus ojos volvieron a mirarla, mientras
sentía como sus mejillas se encendían
y que por sus venas corría fuego en vez de sangre al simple sonido de
aquellas palabras que jamás pensó escuchar. Que en momentos supo que eran
prohibidas para un ser como él.
-
¿Por qué haces
esto aun más difícil, por que me amas? – dijo subiendo el rostro de la joven con
una mano obligándola a mirar sus ojos.
Sentía una extraña sensación al mirarlo
directamente y de tan cerca. Hasta podría jurar que en aquellas imperturbables
lagunas había un leve movimiento de emociones.
Fue en ese momento cuando un pequeño ruido
escapo de su labios al sentir que el la acercaba a su cuerpo con el otro brazo y
decía cerca de su oído preguntándose a si mismo más que a
ella.
-
¿Por
qué?
Lentamente la atrajo queriendo fundirse
con aquella persona que calmo su oscuridad, extrañamente hasta el demonio dentro
de el parecía adormecerse con ella tan cerca.
Volvía a cerrar los ojos tratando de no
perder el control de la situación. De no volverse vulnerable e
inestable.
-
el corazón no
es algo que pueda mandarse
-
lo que queda
del mío te responde…por eso te bese anoche.
Cerró los ojos respirando con tranquilidad
al escuchar aquellas palabras, y al intentar comprender todo lo que estaba
sucediendo.
El la quería, pero aun estaba confundido,
ya que no confiaba en nadie. Lo abrazo con más fuerza
-
tus compañeras
vienen en camino…
-
pero
Gaara-kun
-
debes
descansar…
Sin que pudiera hacer nada, se sintió
alzada y depositada suavemente en la cama. Sin embargo en su reflejo aun
mantenía sus brazos alrededor del cuello del ojiverde.
Dejando a un lado su timidez cuando estuvo
sentada lo besó, abrazándolo haciéndolo perder el equilibrio
nuevamente
Podía ver como ella cerraba sus ojos al
repetir el contacto que esta vez ella inició.
No pudo evitar cierta satisfacción al
notar aquella suavidad presionando sobre su boca, era algo que guardaba con sumo
cuidado.
Se sorprendió, pero también se
deleito.
El beso de Hinata era puro, lleno de
tranquilidad.
Pero para su mala suerte, sería
interrumpido por aquellas niñas que en ese momento detesto y que hubiera deseado
sepultar con arena, en un acto que considero como lo más apropiado y hasta
necesario.
Pero no podía…
Aunque estaba atareado, disfrutando del
contacto que en ese momento se volvía insuficiente.
Por eso presiono entre sus labios el labio
inferior, dándose cuenta del jadeo que provoco en la jovencita que entreabrió
sus ojos. Mirándolo sorprendida.
Entonces el se separo un poco de
ella
-
ya llegaron… -
le dijo en voz baja
Con la imagen de la joven agitada ante su
cercanía.
Desapareció en un remolino de
arena.
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Los ruidos de bastantes chicas inundaron
la habitación cuando la puerta se abrió súbitamente.
Hinata decidió seguir acostada en la cama,
fingiendo que estaba durmiendo. Aunque en realidad necesitaba nivelar su
respiración y jadeo debido al beso, y a la peculiar forma de despedirse del
pelirrojo.
Cerró los ojos tratando de mantener una
compostura normal y algo adormilada.
-
Tenten…falto
poco para que Neji matara a todos los ninjas de la arena…
-
estas
exagerando Sakura… - suspiro la castaña tratando de no sonrojarse al recordar la
mirada de su compañero de equipo, que en tiempo record se había hecho enemigo de
la mitad de los shinobi de la arena.
-
¿Quién esta
ahí? – pregunto Ino
-
¿eh?...Chicas
son ustedes – dijo Hinata saliendo de su cama y caminando hacia el
grupo
-
Hinata-chan,
¿acaso estabas durmiendo? – dudo la pelirosada, descubriendo un leve tono rosado
en sus mejillas.
-
En realidad
después del apagón, no te vimos – reflexiono Tenten tomándose la barbilla en
gesto pensativo
-
El apagón… -
murmuro Hinata
-
Si pasaron tres
horas desde eso – informo Sakura mientras se sentaba en su cama y se sacaba los
zapatos
-
¿Tres horas? –
pregunto un tanto sorprendida la Hyuuga
-
Si me sorprende
que no te hayas dado cuenta – dijo de manera maliciosa Ino
-
En realidad
no…
Y claro que no, cuando estaba junto al
ojiverde el tiempo parecía no tener sentido.
-
¿y que sucedió
en la reunión? – pregunto curiosa la Hyuuga
-
pues no te
imaginas - comenzó a enumerar Ino, contando el leve altercado que hubo entre la
asesina mirada de Neji contra otros shinobis que querían bailar con la castaña.
El baile entre Sakura y Sasuke. – aunque también algo extraño hubo
contigo…
-
¿Algo extraño?
– pregunto un poco asustada
-
pues que
estabas hablando con: ¡SOBAKU NO GAARA!
-
Ino-cerda no
hagas tanto escándalo…aunque a decir verdad no es muy normal que alguien hable
con el…
-
Eto…
-
Si el es un
asesino, de solo mirarlo me dan escalofríos… - acoto la
rubia
-
El no es una
mala persona – dijo fijando su mirada en todas las kunoichi que la miraban un
tanto sorprendida.
-
Pero sabes como
a matado sin tener el menor remordimiento. Según había escuchado de Kiba ustedes
lo vieron en el bosque cuando hacíamos los exámenes.
Hinata sintió un extraño sentimiento,
entre mezcla de tristeza y cólera, porque hablaran así de él, sin siquiera
conocerlo. Fue entonces cuando cerro los ojos lentamente
-
Pero ya vez
Ino-chan converse con el y no estoy bañada en sangre…ni
muerta
-
Hinata-chan… -
murmuro Sakura al observar como ella ladeaba la cabeza y abría lentamente los
ojos para mirar a la rubia
-
Pero,
pero…
-
Estoy cansada,
iré a dormir…buenas noches a todas. – haciendo una pequeña reverencia giro para
dirigirse a su cama
-
Aunque hay que
admitir que Sobaku no Gaara es un buen bailarín, ¿verdad Hinata-chan? – pregunto
Sakura, haciendo que el ambiente tenso se disipara un poco
-
H-hai…es un
buen bailarín - tartamudeo la ojiblanco, sonrojándose levemente y caminando
lentamente a su cama, para cambiarse de ropa.
-
no es tan
malévolo, por lo menos… - agrego Tenten bostezando.
-
¿Qué quieres
decir con eso de bailarín?
-
Luna, tierra,
aldea de la arena Ino… - dijo con sarcasmo Sakura antes de
colapsar.
-
Si yo no mal
entiendo eso quiere decir que Sobaku no Gaara bailo con Hinata, ¿o me equivoco?
– dijo tenten
-
Pues eso quería
decir… - respondió la pelirosada mirando a Tenten que se colocaba su pijama,
mirando con superioridad a Ino
-
¡ESO NO PUEDE
SER! – chillo Ino a punto de un colapso
Con aquel grito pasaba Hinata hacia el
baño, que miro a la rubia que la miraba con terror.
-
no creo que
tenga algo de malo… - dijo Hinata siguiendo caminando al baño con su cepillo de
dientes ocultando su rostro levemente. – además también vi bailar a Neji-onisan
con Tenten-chan, siendo que él no es alguien que salga a
bailar…
La aludida siguió poniéndose su pijama
como si no hubiera escuchado aunque algo de rubor estaba en sus
mejillas
Terminada la conversación cada una se fue
a sus camas.
Sakura se sentó en su cama que era la más
cercana a la puerta, intentando descifrar aquella mirada en los ojos de la
Hyuuga. No quería sacar conclusiones sin fundamento. Pero pudo ver en sus ojos
algo parecido a desafío cuando se dirigió a Ino.
¿Acaso Hinata Hyuuga defendía a Sobaku no
Gaara?
No… debió haber bailado mucho y ahora
estaba tan cansada que deliraba. Lo que cruzo su mente era tan ilógico como
decir que Naruto dejara de decir que se convertiría en
Hokage.
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No habría problema ahora que se encontraba
en el techo de su llamado hogar, rozaba con sus dedos la mejilla donde hubieran
caído aquellas lagrimas.
Ella había llorado por
el…
Una de las pocas cosas que había visto
Sobaku no Gaara en su vida eran las lágrimas, ni menos en ojos de una
jovencita.
Esas lágrimas…de aquellos ojos puros,
fueron una especie de limpieza.
¿Acaso su alma seria lavada por aquellas
lágrimas de tristeza derramadas por ella?
¿Sería purificado y dejaría de ser
atormentado por aquellos ríos de sangre?
Estaba al borde de la
locura.
¿Esto era el amor?
Subió su cabeza al oscuro y limpio cielo
del desierto. Para intentar liberar sus pensamientos, pero era
imposible.
Hasta las estrellas eran semejantes a los
destellos en los ojos de nieve de la joven.
Una mueca se formo en sus labios al
recordar la historia de la joven.
La ambición de un clan…ya lo había
escuchado de las conversaciones de su hermana. Junto con el exterminado clan del
Uchiha, los Hyuuga eran uno de los más poderosos y por esa razón se ajustaban a
estrictas normas para preservar la eterna vida del clan, y el linaje de la
sangre.
Pero la joven ojiblanco no encajaba en esa
descripción.
Era alguien que aparentaba ser
débil.
Otra mueca apareció nuevamente en su
rostro al recordar la batalla que sostuvieron.
No era débil, simplemente lo aparentaba.
Podía mejorar sus técnicas con practica. Y si no la
mataban.
Esta vez la mueca que se formo en sus
labios cambio, a algo molesta.
Sabía mejor que nadie lo que podía llegar
a ser la ambición de poder para un grupo.
Él era el resultado de esa ambición por
poder y control absoluto.
Si el clan Hyuuga osaba hacerle algo a
Hinata, verían algo más que una masacre.
Esta vez dirigió su mirada a la lejanía
para teletransportarse, al aparecer sin razón aparente guiado sólo por
instintos.
Y esos instintos lo llevaron de nuevo a
una habitación esta vez oscura a totalidad.
Camino lejos de la esquina en que era
escondido por las sombras, solo para dejar ver parte de su sombra hecha por los
rayos de luna que se colaban por la ventana.
La respiración era lenta y rítmica. Y era
la primera vez que podía apreciarla de esta forma sin ser interrumpido por el
molesto demonio.
Tan solo se limito a mirarla por el
momento. Dejándose envolver por la tranquilidad que le producía la imagen de su
rostro durmiente.
Otro paso y se detuvo sintiendo
movimientos en las otras camas, al agudizar sus sentidos cercioro que fue solo
un cambio de posición.
Su rostro era el mismo de la primera noche
que pasaron juntos, la noche en que él no estaba solo en medio de sus
pesadillas. Aquel rostro se apoyo en su hombro. Era algo que no había olvidado y
que difícilmente lo haría.
Ahora estaba a solo un paso de la cama
donde dormía.
¿Soñaría?
Era algo que se preguntaba inocentemente.
Pues ver a alguien dormir era un misterio para su forma de
vida.
Fue entonces que su mano, contra su
voluntad se dirigió al contorno del rostro apartando suavemente con sus dedos
algunas hebras azabache que cubrían parcialmente sus
mejillas.
Entonces fue cuando se dio cuenta de la
caricia que volvía a hacer, era algo que sólo florecía al mirarla, ajena a todo
mal.
Así se sentía ser humano, no un
asura…queriendo proteger a alguien…queriendo ver su rostro tranquilo, queriendo
que estuviera bien.
Se sorprendía ante la tibieza de la piel,
muy al contrario de sus fríos dedos. Dedos que se electrizaron ante el contacto,
y que hicieron que aquella corriente lo recorriera por
entero.
La corriente eléctrica hizo que sintiera
una necesidad desesperada, como si se ahogara, no supo lo que era. Pero alejo
lentamente su mano del contacto. Porque parecía que había hecho algo prohibido
pero también necesario.
Entonces camino un paso hacia
atrás…
-
Gaa…ra…
Se paralizó dejando que las sombras lo
cubrieran lentamente. La Hyuuga había pronunciado su nombre entrecortadamente
entre sueños. Era algo tan extraño pero tan cercano que pareció calmarlo para
terminar la noche junto al cielo nocturno.
Extrañamente se sentía en paz…lo que
quedaba de su corazón le respondía a su cariño. Pero aun no podía decírselo a
Hinata con palabras.
Aun no podía pronunciar aquellas
palabras…
Tenía que aprender a hacerlo de alguna u
otra forma.
Respiro con tranquilidad y entrecerró sus
ojos grabando aquella imagen de tranquilidad en su mente, mientras volvía a
teletransportarse
Esta vez ya todo estaba bajo control al
saber que su historia se parecía bastante a la de la ojiblanco.
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Agradezco los comentarios
de: KattyCata.
Fatima-san, Silvery, Dark Rinoa Chan (ajajaj de verdad que perversiones chica,
pero no paso nada. Al menos por ahora), Kisame Hoshigaki (como que “¿Qué no
haran en la habitación? Jajaj un poco perverso eso, pero ya vez que no paso nada
de nada), Arbol de cerezo Lizirien, Norely, Dani, GACHUABEL, Andrew, NuK (cando
haga un one-shot te lo dedicare), Nutry
§The
Girl Magic and
Mystic of the anime§