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Entre las tinieblas de la
noche
Capitulo
V
Serias
medidas
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Si el era azabache y ahora
como la nieve, no tenia explicación para su pelaje, pero no podía equivocarse,
los ojos le decían que era el. Volvió a acariciarlo y el se dejo. Sentía una
gran simpatía por el, luego abrazo su cabeza con cariño, en ese momento
recuerdos fugaces y sensaciones similares cruzaron su mente...las aparto, con un
leve movimiento de cabeza, disfrutando del suave
tacto.
-
pero...¿por qué el color de tu pelaje
es blanco?...o ¿yo habré soñado que era negro? – le pregunto mirándolo
confundida – pero estoy completamente segura que eras negro...completamente
segura
El caballo se movió
alegremente, con un brillo burlón en los ojos, pero aun cómodo al lado de la
joven
- Tu color es...¿negro o
blanco?
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-
No veo a Tamao
– dijo Yoh
-
Yo
tampoco...pero está bien – afirmo con seguridad la
rubia
-
Lo
sé
-
Muy bien, deme
esos de ahí y esas estatuillas... – dirigiéndose a la señora del puesto de
ventas.
-
Si señorita –
mirándola con sorpresa al ver la estatuilla más grande que pedía – disculpe
señorita, ¿esta segura que podrá con todo
eso?
-
Claro, él lo
llevara – apuntando a Yoh
-
Anita... –
lloró con cascadas por los ojos, mirando la estatua de un metro y calculando que
pesaba el doble de el.
Maldita su abuela, ella le había contagiado a su Ana
ese síndrome consumista. Y para colmo de males le había hecho unos pequeños
encargos...¿pequeños?, pequeños sus audífonos y grande su futuro dolor de
espalda.
-
Pobre joven –
pensó la vendedora
-
No te quejes
Yoh, en el templo llevabas cosas similares
-
Pero que pesen
tanto...no – lloriqueó el castaño
-
Eso también –
le pidió a la vendedora
-
Mejor me
callo, o no sobreviviré – pensó Yoh
-
Enseguida
señorita
Después del empaque y de las pequeñas cascadas de
Yoh, se alejaron de la tienda. Aunque él seguía con sus infantiles
pucheros.
-
me va a doler
todo – murmuraba con lastima, mientras suspiraba – ay,
ay...
-
No seas
exagerado – lo miro de reojo, con despreocupación – estás
exagerando
-
Voy a exigir
una paga – diciendo en forma pensativa
-
Y...¿cuál
sería? – esperando un momento – ¿esa paga?
-
Un masaje... –
sonriendo con ganas
-
Yoh... no
pretenderás que... – diciendo un poco
enojada
-
Por favor, por
favor, por favor – mirándola lastimosamente – tendrás a tu prometido todo mal en
la cama, no quieres eso ¿o si? -
con voz lastimosa
-
Yoh! –
sonrojándose
Era un golpe bajo, el no podía mirarla así. Bueno...
sí, podía. Pero eso llevaba a no negarle nada, se sentiría culpable si después
tenia algún desgarro muscular o algo por el estilo, solo suspiro mientras
continuaba caminando con su prometido atrás que tenia una gran sonrisa
adornándole la cara, a pesar de las toneladas que cargaba y por las cuales no
veía bien, chocando con alguna que otra
persona.
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-
Ese estorbo de
caballo, no me hizo caso – murmuro enfadado mientras se desplazaba entre las
sombras de los árboles – si sigue así...
Seguía caminando, con
fastidio. Pateando alguna que otra piedra en el suelo del bosque tupido,
apostaba a que estaba con la joven, pero... ¿por qué el empeño?, ¿sólo por
verla?, no lo entendía... bueno que entender un caballo de milenios es
dificultoso y no lo iba a hacer ahora... pero, se estaba arriesgando a que
descubrieran su identidad y romper una de las reglas de la Mascarada. Claro,
solo si salía de sus labios aquella frase...pero eso no seria
jamás...
-
Y para variar se va al pueblo cercado
de esos humanos idiotas que viven detrás de las mercancías – diciendo con una
mueca – extranjeros...
Cerró los ojos mientras
continuaba caminando, localizo a la distancia a Hakkuo, pero para su desgracia
estaba otra presencia con el, y si no se equivocaba era ella...”ella”, recordaba
su nombre, pero por una extraña razón, no lo pronunciaba ni menos lo pensaba.
Algo... una parte le decía que si se relacionaba con ella, sucederían cosas,
pero había otra parte, aun más escondida que lo incitaba a hacerlo. Termino sus
pensamientos y se dejo envolver por la bruma, desapareciendo del
lugar.
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-
al parecer,
son los dos – dijo sonriendo mirando al
caballo
Había estado toda la mañana con el, pero debía volver
a la pensión ya sería la hora de almuerzo y si no llegaba se iban a
preocupar.
El problema era que no quería dejar a Hakkuo... le
daba una agradable sensación estar con el: seguridad, si... una parte de
seguridad perdida hace mucho tiempo, años
quizás.
-
debo irme....
– murmuro con tristeza – ojalá pueda verte de
nuevo
El caballo se movió inquieto acariciando suavemente
la cabeza de la joven. Comprendía la tristeza de ella, además de que también
quería verla. No por nada aquella humana le daba una calidez, que jamás imagino
tener. Una extraña familiaridad.
-
¿Podrás
acompañarme?, Iremos por el bosque hasta la salida que queda mas allá – le dijo
– esta vez no me perderé... no es de noche y creo que conozco
mejor
Camino junto al caballo, acariciándolo. Pero con la
leve sensación de que alguien la observaba, se volteo una vez hacia atrás, y
luego suspiro...el caballo la miró
-
Quizás solo
sean imaginaciones mías
al llegar al final miro al caballo pero una duda en
su mente, ¿Hakkuo no debería estar con su
amo?
-
Hakkuo... ¿no
te habrás escapado? – le pregunto - ¿o si?
El caballo se movió contento, si supiera la verdad,
estaría preocupada... o mejor angustiada, porque lo que le iba a hacer Ren...su
amo
- No lo creo... eres un caballo muy inteligente,
volverás a tu casa, el joven Ren puede estar preocupado por ti... y no creo que
sea conveniente... – acariciando su cabeza
Antes de irse le dio un suave beso, por poco se cae
de trasero, o mejor dicho sobre sus patas traseras. No era común que le dieran
besos...
-
Nos vemos – se
despidió con la mano mientras salía a los arbustos y al
camino
Hakkuo camino adentrándose al bosque y deteniéndose,
mientras una silueta avanzaba hacia el.
-
Supongo que me
darás una buena explicación, para no darte un castigo – murmuro lentamente Ren,
mientras se ponía frente al caballo de brazos
cruzados
Si hubiera sido una persona, saltaría del susto. Su
amo podía aparecer de la forma más imperceptible que jamás se viera. Ni siquiera
una de los grandes señores lo hubieran
hecho.
“ Tenia ganas de sus
caricias”
-
Idiota, ¿qué
pretendes? – pregunto con enojo
“nada...solo, escuchar como te decía joven
Ren”
-
no cambies de
tema – mirando a un lado por unos segundos
“supongo que la escuchaste decir eso,
¿no?”
Calmo la furia del joven vampiro por unos segundos,
porque aun seguía ese peligroso y metálico brillos en sus
pupilas
– eso no importa, el punto es...que nos puede
descubrir... y como no has hecho caso – volteando y caminando – tomare serias
medidas
“¿que medidas serian
esas?
-
Borrar sus
recuerdos – dijo lentamente y con extraña
tranquilidad
“ ¿serias capaz de hacerlo?... no utilizas tus
poderes muy seguido... no ese tipo de
poderes”
-
Te lo advertí–
mirándolo de reojo
“Lo que tu
digas...amo”
Pero Hakkuo no se inquieto... como debía haberlo
hecho.
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A las puertas del gran
castillo Tao, descendió de una gran carroza, la figura de un joven. En su pecho
tenía guardados extraños secretos con respecto al lugar. Al ser un vampiro mas
sensible en sentimientos, sentía la latente fuerza y oscuro poder del jefe de la
familia Tao. Jamás le agrado aquel ser y ahora menos que estaba en “ese estado”.
Guió sus ojos de un profundo color esmeralda a las puertas del castillo donde
una vez entro para conocer al más joven de ese lugar y lograr establecer un
extraño lazo, que definieron como amistad.
-
Hace mucho tiempo que no venia acá –
sonriendo mientras daba una mirada al castillo – sigue igual que
siempre
-
Lyserg...
espérame – murmuro una joven un poco mas alta que
el
-
Lo siento
Morphin, no fue mi intención dejarte atrás
-
No se como
puedes visitar un lugar como este...me da
escalofríos
-
No mas que las
barbaridades de los otros...
-
En eso tienes
razón
Las puertas se abrieron lentamente mientras ambos
jóvenes, caminaban al interior. Con los últimos rayos de sol ya en el
cielo
-
bienvenidos...
cuanto tiempo sin verlos – sonrió Jun mientras los
recibía
-
Un placer
verte querida Jun – dando una reverencia y besándole la
mano
-
siempre un
caballerito jejej
-
Cuanto tiempo
Jun – exclamo Morphin, mientras le daba un abrazo que fue
correspondido
Se sentaron en el salón, mientras se enteraban de las
cosas que habían pasado a cada uno. En especial jun, que preguntaba acerca de
los movimientos de los otros clanes.
-
No es mentira
lo que a dicho tu madre Jun, podría venir una guerra como la de milenios atrás –
diciendo con calma mientras miraba a la ventana
-
pero Lyserg –
dijo con preocupación – lo mejor es evitarla, sabes lo que
pasaría
-
no sabemos si
seria como lo cuentan en milenios anteriores, pero... lo que cambia las cosas,
es la profecía...
El joven ingles, observo detenidamente a la joven
mujer. Sus profundos ojos esmeraldas traspasaron los de color cielo, tratando de
impregnar paz. Por respuesta recibió una de las sinceras sonrisas de la
mujer.
-
Vaya...me
ausento un rato y ya están las reuniones familiares...– la voz surgió de la
parte más oscura del salón y con leve sarcasmo – que
conmovedor...
-
No has
cambiado nada – respondió el de cabellos verdes – siempre con tus misteriosas
entradas
-
Gracias por el
cumplido, cara de niña – murmuro cerrando los ojos y esbozando una mueca
maliciosa
-
Por nada,
Antenita
-
Un gusto Ren –
saludo Morphin
Por respuesta recibió una inclinación de cabeza del
ojos dorados
-
Al parecer mi
hermano se siente a gusto con su amigo – pensó sonriente Jun, a pesar de que
algunas miradas asesinas eran dirigidas a Lyserg de parte de
Ren
-
Ren se más
amable con los invitados – le sugirió su
hermana
-
¿Acaso algo le
paso?, lo encuentro un poco molesto – pregunto
Morphin
-
jiji es que
tubo un problema con Hakkuo – murmuro con
risas
-
no digas eso
hermana – enojándose levemente mientras se cruzaba de
brazos
-
El inocente
Hakkuo, no a cambiado en nada – dijo con cierta ternura el
ingles.
-
Pues no es el
mayor exponente de inocencia que digamos – volteando a la puerta – me
retiro
-
¿Vas a ver a
Hakkuo? – pregunto Jun, con unas gotitas
-
No... a
arreglar asuntos pendientes
El joven de cabellos azul-violáceos se interno en la
oscuridad del pasillo. Segundos después sus pasos desparecieron, pero esto no
impidió que una amena conversación se formara entre los
jóvenes
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La mesa en la que estaba
la anciana de la pensión era rodeada por el suspenso hecho por los ojos y la
expresión de la joven pelirosada en ella.
-
Por eso hay
que tener cuidado con ellos – terminando la frase con
misterio
-
¿con quienes?
– pregunto temerosa, Tamao
-
Con los
nosferatu
-
¿Nosferatu?
-
Los no muerto,
eso significa en el idioma rumano – explico la joven rubia que estaba sentada
alejado de ellas
-
Estabas
prestando atención – le susurro maliciosamente la
anciana
-
No se
sugestione anciana – dijo al rubia
-
Los no
muertos... – siguió diciendo la pelirosada en tono ausente
-
Jiji yo creo
que lo mejor es dormir, es tarde verdad ¿ancianita?, además puede hacerle mal
estar a estas horas despierta - sonriéndole
El comentario no le desagrado a la señora Lucy, al
contrario el joven despreocupado le cayo bien desde el principio, era en cierta
parte el nieto que le falto siempre al lado, aunque fuera solo para
rabiar.
-
Mejor deja de
decir eso Yoh... buenas noches – murmuro retirándose de la
habitación
-
pero Anita...
–reaccionando al ver que se iba – ¡espérame!, buenas noches – dando una
reverencia rápidamente
-
Bueno pequeña
Tamao, lo mejor es hacerle caso a tu amigo
-
Jejejejejeje
si abuelita, buenas noches... – se despidió mientras subía con cierto temor las
oscuras escaleras
Llegando a su habitación suspiro un poco cansada y
con temor. Cerro la ventana lentamente observando los rayos de la luna, con una
extraño sentimiento. ¿vampiros? ¿Serian tan repulsivos, como generalmente los
describían?. No supo, no era un rechazo tan grande el que sentía, quizás solo
eran seres aislados...solo eso. Solos en su soledad
quizás...
Se
abrazo un momento frotándose los brazos dándose un poco de valor, mientras se
desvestía y ponía el camisón en su cuerpo introduciéndose rápidamente en las
tibias frazadas. Pensando aun en los relatos de la abuelita. Pero no siguió por
que el sueño la abrazo y la llevo a su mundo. Aunque su cuerpo se inquieto un
poco.
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La silueta oscura apareció lentamente en medio de los
dos faroles cercanos a la pensión de la señora Lucy, la noche ya era avanzada y
la niebla presente, uno de los traviesos rayo de la luna, cruzo el oscuro bosque
y se reflejo en los ojos de la silueta... dorados y metálicos como el filo del
arma más poderosa. La silueta miró despreocupadamente la pensión, analizando las
presencias y buscando aquella singular aura, recordada con buen detalle. Al
encontrarla fijo la mirada en uno de los
ventanales.
- no es difícil, encontrarla – murmuro Ren – espero
que con esto, Hakkuo aprenda la lección
Pero hubo algo en su interior que se agito cuando
avanzaba, sonrió irónicamente al ver la puerta de la pensión, que poseía un
sello contra entes malignas, La dueña no era tan inocente como se podría ver,
pero igualmente no servia, no contra el, que era
superior.
-
no servirá...
no soy como esos insectos – siseó
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En al habitación solo se escuchaba la suave
respiración de la joven durmiente, pero algo extraño sucedía en la ventana...
una sombra se formó, y observo la habitación... aquella sombra silenciosa era
él.
Volvió a agitarse algo extraño, muy distinto a lo anterior: su primitivo instinto...
Sabía que en noches como esta había ese cambio en su
ser y mas si estaba cerca de humanos. Pero para preocuparse el era muy distinto
a los demás idiotas sedientos de sangre.
Lo Retubo, por el momento el que le obligaba a
avanzar y ponerse al lado de la cama. La respiración era rítmica y suave. Las
manos sujetaban las sabanas que tapaban la mitad de su cuerpo, revelando el
blanco camisón. La pálida piel, tibia, agradable a que alguien acariciara por
unos segundos. Estaba fijando su mirada demasiado y eso lo estaba agitando
aunque su rostro se mostrara frío, podía distinguir la circulación de la sangre,
la tibieza de esta bajo el cuello, bajo la piel. El suave palpito del corazón,
el aire escapando de los labios... ¿Qué le estaba
pasando?
Continuara....
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§The Girl Magic and Mystic of the anime§