Luna violeta en
sangriento desierto
V
capitulo
Segunda
vez
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Ella
no reaccionaba, su rostro estaba tranquilo, demasiado. Ni un rastro de Terror,
ni miedo…nada de odio. Se volvió a preguntar una y otra
vez.
Ella
no era como los demás que aprisionados por su querida arena temblaban de terror
por la muerte.
“Si la matas todo esto terminará de una
vez”
“Por que…porque ella no me odia, porque
ella no demuestra terror”
“mátala
destrúyela”
Las palabras de Shukaku hacían eco en su
mente y se agrandaban, levanto su brazo hacia ella empezando a cerrar un poco su
mano.
Después todo acabaría, después de todo
encontraría la respuesta… Sangre, debía pensar en la roja y hermosa sangre que
su arena absorbería, volvería a correr y empapar todo.
Hinata sintió que la arena se aprisionaba
a su alrededor, empezaba a ver al joven pelirrojo borroso, el aire le faltaba,
todo empezaba a desvanecerse.
Pero…no temía, al contrario trataba de
observar sus ojos que por momentos dejaban ese brillo metálico de un kunai en el
rostro de Gaara.
“Elimínala de tu camino de una vez, no
vaciles…si vive te hará daño”
“No puede hacerme daño, ni siquiera un
ataque podría alcanzarme”
“un golpe no siempre es un
ataque”
–
Gaara-kun…
“Su sangre debe agradarte…okasan…dices,
que es dulce. Pura pero…porque…”
La
voz de ella emergió débilmente desde la prisión de arena que se apoderaba de su
cuerpo deseando su sangre, dulce sangre que le apetecía.
–
Gaara-kun,
¿Tampoco quieres morir,
verdad?
Ella…había dicho eso, eso era
imposible…como ella se atrevía a decir semejantes palabras, como
podía…
“ Elimínala,
ahora…¡Ahora!”
El grito de Shukaku atravesó su mente.
Aprisiono aun más su mano, pero deteniéndose en el momento crucial, sacudió su
cabeza tratando de acallar al sacerdote, el dolor se hizo insoportable. Soltó el
puño que estaba formando su mano. Ambas manos tomaron su cabeza, le dolía, no
entendía el porque, todo dolía.
La arena cayó al suelo con la chica
desmayada, cuando se recupero de aquel molesto y punzante dolor hizo un gesto
para que la arena tomara a la joven y la acercara. Examinándola determino su
inconciencia, pero no todo esta bien, su brazo manchado, era la herida…no estaba
curada. Por esto se había desmayado. No todo fue por
culpa.
Decidió ayudarla y aunque aun estaba
indeciso en que debía matarla, no lo haría hasta saber por que no le temía, ni
odiaba considerándolo un monstruo.
Acerco la mochila sabiendo que en ella
estaban las vendas, retiro la chaqueta para curarla. Lo hizo cuidadosamente,
observo el brazo. Afortunadamente no había sido tan arriba como pensaba, porque
si no tendría que haber sacado la polera. Sacudió su cabeza y subió la manga lo
más arriba posible mientras envolvía con eficacia la herida, no sin antes
aplicar el ungüento. Terminó de hacerlo y observo sus manos. Por primera vez
habían hecho algo distinto a matar… no quiso seguir pensando porque aun
resonaban lejanos los gritos del demonio.
Hinata respiraba mejor. La tomo en brazos
por segunda vez, reprobándose que ya no costaba tanto tenerla así. Junto con la
mochila ya arreglada se interno en el bosque hacia el límite del desierto
bordeando la tormenta que seguía en el día con menor intensidad pero no pararía,
la misma arena del desierto lo decía.
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–
Esto
es muy problemático – dijo mientras suspiraba aburrido y miraba el
cielo
Shikamaru
volvió a suspirar por tercera vez, después de entregar el pergamino a Sasuke,
Lee había aparecido comunicando que la Hokage iba a designar una misión
cambiando todos los planes para los grupos.
–
¡!Yuju!!!!
– gritaba a todo pulmón el rubio pasando a su lado y saltando como
loco.
–
y
este no deja de gritar…que remedio…doble baka – murmuro entre dientes Sasuke
cruzándose de brazos
Claro que eran compañeros de equipo, pero
el ojiazul siempre salía con sus explosiones de alegría tan características de
él. Tampoco podía negar que se alegraba por una misión en vez de un aburrido
entrenamiento, aunque si no calculaba mal, serian mas grupos…diablos iba a estar
con Sakura e Ino juntas…genial, lo que le faltaba…acoso por 24 horas, pero ya
sabía como escaparse silenciosamente. Aunque seria un tanto cansador… suspiro
levemente. No se gustaba ser el centro de atención como el rubio que ahora
parecía una caricatura pintándose en la cara.
Se metió las manos en los bolsillos y se
encamino a la aldea para encontrar a Kakashi, si tan solo Ino no
fuera…
Sakura era una chica inteligente y a veces
simpática, pero con Ino empezaba esa manía de concurso por ganar su atención y
eso lo aburría al límite de asquearlo. Sin embargo siempre el rubio con sus
comentarios hacia que se enfadaran con el y lo atacaran, dejándolo de lado por
momentos. En eso agradecía completamente a Naruto.
–
Sasuke-kun! – la voz de la pelirosada lo saco de sus pensamientos
–
que
sucede – volteo a mirarla
–
Kakashi-sensei
está con la Hokage… – le dijo sonriendo
–
Gracias…Sakura
Ella no podía ser Sakura, demonios, ¡le
leyó la mente!, ¿tan obvio era?, o solamente era casualidad, sonrió levemente a
la chica que se dio cuenta de su gesto y se sonrojo, acto que no paso
desapercibido por él.
Volteo y se encamino sintiendo sobre si la
penetrante mirada femenina, ella estaba actuando extraño, más calmada que antes.
Quizás averiguaría lo que le pasaba, o simplemente le preguntaría con cuidado a
su compañero de equipo, pero no le gustaba quedar con la
duda.
–
¿vienes?
–
claro…
– respondió con una tranquila sonrisa
Inner
Sakura salto millones de veces dentro de la mente de la joven, era un buen día
para ella. Solo con caminar al lado del Uchiba era feliz, cada día se daba
cuenta que momentos así debía mantenerlos y guardarlos, porque eran escasos pero
muy especiales.
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Hinata abrió los ojos, le dolía la cabeza,
sentía el cuerpo adolorido.
Parpadeo algunas veces sintiendo el ritmo
de una marcha, miro su brazo herido que estaba vendado cuidadosamente y al mirar
hacia arriba se encontró con la mejilla de Gaara, hubiera dado un grito si no le
doliera tanto todo.
–
ya
despertaste…– dijo tranquilo
–si…gracias
– dijo mientras lo miraba con timidez aun sostenida por el – por
curarme
Él
no le respondió, seguía caminando por el bosque. Parecía ido en sus
pensamientos, la mirada fija al frente. No lo entendía pero parecía confundido.
Aunque ella debía temblar de miedo, se sentía tranquila estando cerca de
él.
–
no
me odias… – le dijo, soltando la frase en una especie de acusación y
pregunta
Era
algo que aun no lo explicaba, y necesitaba una respuesta para seguir existiendo,
ella debía estar muerta... pero respiraba aun.
–
no
veo el porque hacerlo – respondió
–
tu brazo – murmuro
mirándolo brevemente para luego aumentar la marcha
–
ahora lo siento
mejor… –
justifico tocando la venda – fue por no curarlo bien, me desmaye por perder
sangre…soy tan débil…
Se
dio cuenta de nuevo en las pupilas tristes de la joven, de pronto no le gusto
ver eso y decidió detenerla en sus palabras para que no siguiera.
–
Sujétate…– le murmuro,
mientras ella lo miraba con sorpresa
–
hai
Respondió a la orden mientras se sujetaba
de su cuello rodeándolo con sus brazos un poco avergonzada, al tiempo que sentía
el gran impulso ejercido por su salto, quedando ambos arriba del gran árbol,
Gaara analizaba la dimensión de la barrera de arena
–
Cubre
muchos kilómetros, al parecer has seguido su camino…– concluyo Hinata aun
abrazada a él, pero sin preocuparse de su posición por el asombro que causaba la
visión
–
Claro
– respondió un poco inquieto por el calor que sentía en las mejillas, acto que
no dejo pasar el demonio de la arena dentro de su cuerpo.
En
eso la sujeto mejor mientras saltaba a otro árbol aun mas alto y sentía los
tibios brazos de alrededor de el. Fue en ese momento que descubrió el aroma de la peliazul que era a yerbas
medicinales, no podía equivocarse, era el mismo aroma que sintió hace un día en
el desierto, entonces fue el aroma de ella: un perfume fresco de hierba y
flores. Ese era su aroma, un aroma que no demoro en aprender.
–
sujétate
bien... Hinata
La chica abrió sus ojos, él la había
llamado por su nombre…era la primera vez que lo hacía y se oía
bien.
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–
maldita
tormenta, por su culpa… – gruño Kiba, mientras acariciaba a un cansado
Akamaru
Lo
que el perro le comunico le saco un gran peso de encima, pero quedaba con dudas.
Hinata estaba bien, pero estaba del otro límite es decir al otro lado de la
tormenta que parecía una muralla, si mal no recordaba la misión consistía en una
visita a la aldea oculta de la arena
–
Que
bueno encontrarte Kiba-kun – dijo una femenina voz a su
espalda
–
¿Qué
quieres? – respondió volteándose, al percatarse de quien era realmente casi le
da un ataque ahí mismo – Hokage-sama, yo…yo…disculpe, vera
–
No
es necesario, ya sé lo que sucede… Akamaru me lo dijo
–
Que…pero
–
Tranquilo,
todo esta bien – se justifico mientras se sentaba a su lado y colocaba su mano
en su hombro – incluso mejora un poco las cosas para ella, acaso ¿no la notabas
un poco rara? – miro al muchacho que afirmaba con la cabeza – Hinata-chan está
pasando por difícil situación, y este alejamiento puede ayudarla a
tranquilizarse… ella
–
Es
la familia, ¿verdad? – interrumpió a la mujer al tiempo que la miraba con
desconfianza
–
Al
parecer no solo tu olfato es agudo – le dijo sonriéndole – eres bastante astuto,
y tus conclusiones no son erróneas. Es por eso que debes mantener esto con
prudencia…
–
Lo
haré, confío en usted…
–
Por
ahora prepárate para la misión…
Le
toco el hombro nuevamente, dedicándole una sonrisa al ninja que estaba
sonrojado. Desapareció, todo estaba en orden.
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Ya finalizada la tarde encontraron a su
sensei saliendo de la oficina de la Hokage, leyendo distraído “El paraíso del
coqueteo vol. III”.
–
Kakashi-sensei
– llamo un poco enojada su alumna sonrojada al verlo con el conocido
libro
–
vaya
Sakura…Sasuke… ¿sucede algo?
–
Eso
venimos a preguntarte… – dijo Sasuke
–
Ahhh
pues nada – respondió el Jounin
–
No
lo creo, debió pasar algo para cancelar el entrenamiento tan pronto.
–
Pues
algo, si hubieran escuchado con atención la misión les interesaría… – respondió
ojeando otra vez – ¿seguro que no quieres el primer tomo Sakuse?, creo que seria
bueno para ti…
–
ya
respondí a eso
Sakura
miro a su compañero que tenia un leve sonrojo en las mejillas, a pesar de ser un
de los mejores ninjas de la aldea, no estaba familiarizado con esos temas, en
especial las preguntas y propuesta hechas por su a veces pervertido maestro
–
por
esa razón hay varios grupos en esto – reflexiono la pelirosada mirando el
cielo
–
tan
inteligente como siempre pequeña Sakura
–
deberían
prepararse, les será un largo viaje además… – mirando a sus alumnos y cerrando
su ojo – Es extraño verlos juntos, ¿me perdí de algo?
–
no
– respondieron los dos, produciendo una sonrisa en Kakashi
–
Ya
veo…ya veo
O
era que su sharingan estaba también en su otro ojo, que ambos estaban un poco
rojos. Para Kakashi era un buen día y mejor para molestar después a sus
alumnos.
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La noche aparecía en el cielo, el único
ruido a la lejanía era el silbido de la tormenta. Estaba en manos de un asesino
y la rodeaba la incertidumbre, pero lo que calmaba todo era la vista de Akamaru
a la lejanía, el cachorro de su amigo y compañero de equipo le comunico que todo
estaría bien, que pronto se encontrarían de alguna forma. Confiaba plenamente en
el animalito. Hasta que escucho la ronca voz del muchacho dar una
orden
–
iremos
a la aldea…
–
pero…
–
pasaremos
la noche aquí – deteniéndose para decir las palabras – en el
desierto
–
hai
– le respondió sin quejarse por la decisión de el, tranquila y llevando los
puños frente a su rostro
La
joven miro el cielo en el que aparecían las estrellas, a pesar de todo se sentía
tranquila. Las horas pasaron silenciosas, el ruido de los pasos en la arena se
detuvieron, fue bajada con lentitud. Miro a Gaara, parecía estar bien en la
arena, su rostro lucia pacifico. Camino sintiendo la suave brisa, sin alejarse
mucho. Cada paso le recordaba su niñez, había un recuerdo en el desierto que fue
borrado, sintió la necesidad de recuperarlo. Cerro los ojos complacida, este
lugar era tan distinto a su hogar o lo creía que era, pero era observada por el.
Aquellos ojos verdosos y cristalinos sobre si, la ponían nerviosa si estaban tan
fijos.
Para
Sobaku no Gaara lo mejor era el desierto sin duda.Aunque le intrigaba la calma
con la que la joven Hyuuga miraba todo, su chakra antes inquieto e intranquilo
se calmaba, indicando a la vez que necesitaba un descanso. Se sentó en una duna,
dejando la calabaza a un lado. Observo la lejanía donde el cielo y la arena se
fusionaban, pasos se acercaron a el y la joven se sentó a su lado mirando en
silencio. La luna daba a todo un brillo anaranjado, dotando al paisaje de
belleza,congelando en el tiempo, y ellos con el.
–
el desierto… es
solitario – murmuro junto
a Gaara mirando la gran majestuosidad del paisaje dejando a un lado las mantas
que había sacado de su mochila.
Un
silencio prolongado, y bajo la cabeza pensando que el no hablaría, sabia que
algo escondía en su interior, no lo explicaba solo lo sentía, era como un
desgarro por dentro, que ella compartía por que era como el. Pero a diferencia
no estaba bañada de sangre y odio.
–
la luna
también… –
respondió, fijando su atención en el anaranjado astro fijo en lo mas alto y
oscuro cielo
Nunca
había hablado tanto, ella lo hacia, había algo en sus ojos de nieve violáceos
que detonaban una tristeza y melancolía, esos ojos podían embrujar si quisieran,
podían causar curiosidad…podían ver mucha mas cosas que los demás… y eso seria
algo peligroso para el.
–
pero a pesar de
que están en la soledad se hacen compañía mutuamente
–
compañía…– murmuro para
si el pelirrojo
Volvió
a callar temiendo la seguridad de las palabras
-
se escuchan y
observan en oscuridad, cuentan sus historias en la brisa nocturna. Se entienden
…se comprenden en la distancia
Las palabras se apagaban en sus labios y
no dijo nada para que siguiera cayendo en el pacifico sueño, el cansancio del
viaje la venció y cerro los ojos. Antes de que cayera hacia delante la detuvo
con su brazo, produciendo que se apoyara en su hombro. Era la segunda vez que lo
hacía.
Después de arreglar la frazada observo su
rostro tranquilo, esta vez la luna llena hacia mas visible
todo.
–
Buenas
noches…Gaara-kun – murmuro durmiendo
La
brisa desordeno los cabellos de la joven, sin darse cuenta los aparto para poder
verla mejor, toco el rostro de ella. Era tibio y suave, sentía distinto, sentía
vida y calor. Sensaciones tibias viajaban por su cuerpo, una oleada de
tranquilidad lo envolvió en los momentos que aun tocaba la piel, no solo era la
piel que ahora tocaba, era la presencia de ella, la presencia que apartaba de su
camino la soledad.
–
Buenas
noches…Hinata
Era
la segunda vez que decía el nombre de la joven que sonreía en un sueño tranquilo
en su hombro… era la segunda vez que no estaba solo en la noche, todo esto
despertaba algo en el, los murmullos lejanos del desierto lo predecían por
segunda vez.
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Agradezco el apoyo de:
Ankin, Griffmoon,
Gaahina-chan, Dark Rinoa chan, Sabaku no Hinata, haruko-hatake, ya ven que no la
meto, jejej espero ir alargando los capitulos de a poco, disfrtenlo.
§The Girl Magic and Mystic of the
anime§