Me encanta que Ren sea caprichoso...si!!!
Quiero un vaso de leche
caliente
Capitulo
único
La pensión Asakura pasaba por una semana
normal de frío invierno. En que las bajas temperaturas no impedían una que otra
discusión entre sus habitantes.
Yoh Asakura, el shaman más despreocupado
encabezaba la mesa donde sus amigos disfrutaban de la merienda hecha por las
hábiles manos de la joven pelirosada.
Pero a pesar de todo no todo se veía bien
ya que había un puesto desocupado.
-
Ren no está –
dijo el mayor de los ainu, extrañándose de no comenzar una
pelea.
Todos podían afirmar la actitud de lobo
solitario que tenía el joven ojos dorados, pero no su falta de
puntualidad.
-
Es raro que no
este – acoto la rubia, tomando un sorbo de té antes de
comer
Tamao miro con preocupación el asiento
desocupado mientras terminaba de servir la cena.
Era cierto que el chino a veces podía ser
antisocial, pero eso no indicaba que el se ausentara durante la
cena.
Un extraño sentimiento se apodero de su
pecho…
Angustia, nostalgia y
preocupación.
En la mañana lo había visto un extraño, no
entrenaba como siempre lo hacía, su comportamiento era misterioso. Le había
preguntado a Bason si todo estaba bien, pero el le respondió que su joven amo no
le quería decir nada.
Pero ella leyó en su rostro el cansancio
cuando se topo con él en el pasillo. El trato de evitar su mirada, pero lo supo.
Él estaba enfermo.
El peliazul se levantó impulsivamente y
subió las escaleras dirigiéndose a la habitación del heredero de la dinastía Tao
donde no fue bien recibido.
Cuando volvió no tenía muy buen
humor
-
Ese tiburón…no
quiere ver a nadie, aunque lo note un poco extraño y estaba gruñendo sobre algo
caliente – bufo antes de sentarse y empezar a comer
rápidamente.
-
Lo mejor será
dejar a nuestro amigo Ren, por unos momentos. – dijo Yoh, acompañado de su
típica risita – ya verán que todo saldrá bien
-
Si tu lo dices
Yoh – alcanzo a decir Horo-Horo.
Tamao siendo adivinadora pudo predecir sin
ocupar sus capacidades, que era eso caliente que el shaman chino con capricho
infantil quería.
Incluso se le escapo una leve sonrisa al
percatarse de lo caprichoso que podía llegar a ser.
***************************§ºº§o§ºº§*******************************
No tenía ánimos de bajar, un malestar
unido a calor lo invadía, era fiebre.
Sumado a esto un mareo que hacia que la
habitación en segundos pareciera flotar.
El grandioso guerrero Ren Tao estaba con
una insignificante gripe, que solo hacia que empeorara su mal
humor
-
quiero un vaso
de leche tibia… - dijo cruzándose de brazos mientras se recostaba en el
futon
Bajar a buscarlo, no. Ni hablar de
pedírselo a alguien, eso daría un golpe duro a su orgullo.
Pero aun así estaba intranquilo, el hecho
de que la joven pelirosada escudriñara con sus ojos rojizos su persona en la
mañana, lo hizo dudar de ser descubierto.
Nadie debía enterarse de que estaba
enfermo, y por ende de que quería algunas cosas a como diera
lugar.
Un antojo podía tenerlo cualquiera, pero
si era de el y en ese estado, ese antojo podía variar en cuestión de
segundos.
-
demonios… -
gruño revolviéndose encima del futon - lo mejor es que sea caliente…bien
caliente
Una sonrisa maliciosa asomo a sus labios y
sus pupilas centellaron en la habitación que en esos momentos estaba sombría, al
pasar una leve imagen por su mente.
La fiebre estaba empezando a afectarlo, no
era grave pero si molesta. Y como remedio necesitaba estar
ocupado.
Su mente trabajo encontrando una
entretención, aunque maliciosa.
Si se cumplía lo que deducía no esperaría
mucho para cumplir parte de sus caprichos.
Por ahora tenía ganas de entrenar, solo
entrenar.
***************************§ºº§o§ºº§*******************************
Tamao miro mientras todos terminaban de
comer y se retiro.
Tomo un vaso con nerviosismo y calentó la
leche en el punto adecuado.
No sabía porque estaba nerviosa, bueno en
cierta parte si. Al ir donde el shaman chino y entregarle un reconfortante vaso
de leche, estaba arriesgando estar a solas con el y en una habitación apartada
de los demás habitantes de la pensión.
Trato de omitir ese detalle, ya que estaba
preocupada por su salud y la forma de encontrar un remedio para su resfrío y mal
humor.
Subió las escaleras con lentitud,
deteniéndose unos segundos antes de golpear, calmando su respiración y la
carrera de su corazón.
El joven Tao percibió la presencia no
despreciable de la agradable jovencita, desde que comenzó a subir las
escaleras.
Su humor varío un poco mientras veía a la
nerviosa joven abrir la puerta y cerrarla tras de si, tratando de
acostumbrarse a la
semi-oscuridad.
Tamamura miro donde estaba el bulto y a
través de unos rayos que se filtraban de la ventana, vio al joven recostado con
el cabello revuelto y al parecer incómodo.
Su nerviosismo aumento cuando se percato
de un pequeño detalle…no llevaba polera alguna
La fiebre aun continuaba, decidió
levantarse para no parecer cualquier debilucho pero Tamao dejando a un lado del
futon la bandeja lo empujo con suavidad para que permaneciera en el colchón,
descansando.
-
Necesito
entrenar –argumento el joven, con la vista gacha sin oponer resistencia a la
presión de la joven, y siendo su vista tapada por su
flequillo
Omitió el detalle de las manos frías de la
jovencita que le eran muy agradables sobre la piel, si no calculaba mal. Ella
debía estar igual…algo muy conveniente.
-
no puedes,
estas enfermo – dijo tratando de hacerlo entrar en razón, dudando de poder
hacerlo. Pero intentando de igual forma.
Había algo que desconcertó a la
pelirosada, se sintió acorralada. Pero no sucedía nada. El aura del joven era
bastante imponente en esos momentos, y revelaba que a pesar de todo él tenía el
control de la situación
-
que yo no…-
objeto el joven mirando con desafío a los ojos de la
pelirosada
Por primera vez se daban cuenta de lo
cerca que estaban y de la extraña atracción que había en el
ambiente.
- Ren-kun, porfavor… - pidió estaba vez
con suavidad Tamao, dejando de tomar los hombros de Ren y mirándolo
arrodillada.
- Está bien – respondió Ren cerrando
brevemente los ojos y volteando la cabeza hacia el lado
contrario.
- Aquí tienes el vaso de leche caliente
- Ahora no quiero – respondió con simpleza
- ¿Eh?
- Quiero otra cosa… - dijo en voz ronca
clavando maliciosa y profundamente los ojos en Tamamura, haciendo que esta
retrocediera levemente.
Sin previo aviso Tamao se sintió jalada,
no pudo oponerse porque aquella fuerza no era brusca sino que muy
rápida.
Cuando se dio cuenta de lo que pasada
estaba en el futon y el ojos dorados sobre ella.
Sintió aquella oleada de extraño calor que
la envolvió. Eso producto de la fiebre del joven, que se expandía por su piel y
se notaba en sus mejillas levemente sonrojadas.
- …. – Tamao trato inútilmente de sacar
algún sonido sin éxito.
Fue ávidamente asaltada por cálidas
caricias en su cuello provenientes de labios, que como su dueño poseían calor.
Que provocaban escalofríos y suspiros en su femenino
cuerpo.
Apoyo sus manos en el amplio pecho del
joven, tratando inútilmente de apartarlo, ella mismo creyó que aquello era algo
osado de su parte. Pero el efecto fue el contrario, al apoyar sus manos, él se
acerco a un más a ella, atrapándola.
Algo le decía que Ren Tao había encontrado
la medicación perfecta para su resfrío en ese preciso
instante.
- ¿pe-pero la leche? – pregunto un tanto
embriagada de las atenciones del joven.
El joven de ojos dorados perezosamente
levanto el rostro del cómodo lugar en el que se encontraba y mirando
maliciosamente a Tamao, haciendo en el acto que ella se sonrojara por la
implicación del peculiar brillo de sus pupilas.
Dijo con voz baja cargada de
complicidad.
- Tengo tiempo…Me gusta fría
muajajajajjajajaj soy en realidad mala, pero tuve esta idea y plum…jujujujuuj. Me reclamaran porque quedo corto…pero así es la vida.
Gracias a todos de
antemano
§The Girl Magic
and Mystic of the anime§