Quiero dedicar
a partir de este capitulo, a mi madre que ya no esta conmigo.
es
por esto que dedicare todo lo que escribo a ella, por que ya no está a mi lado
con todo mi corazón.
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Luna violeta en
sangriento desierto
VII
capitulo
Luchar a no ser
débil
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Pero
se le escapo de las manos con un pequeño golpe y volvió a rebotar cerca de las
manos de la ojiblanco que lo miraba divertida.
–
lo
siento pero no pude aguantar…
después
de unos minutos ambos estaban sentados en la arena cansados, Hinata reía
suavemente al ver la cara de su compañero de juegos, parecía a punto de hacer un
puchero… él sin embargo tenia la pelota en sus manos y la hacía rebotar,
escuchando la risa de la joven.
–
Creo que ya
puedes divisar la aldea oculta de la arena desde aquí, si caminamos hacia el
este encontraremos una laguna, será un lugar perfecto para descansar antes de
llegar
–
¿Como un
oasis?
–
Algo así – poniéndose de
pie y caminando seguido de Hinata
Dio
una mirada sobre su hombro, fijándose en el asombro que desbordaba por el rostro
de la joven al mirar las dunas de arena y el viento que agitaba sus cabellos. No
parecía temerle al contrario, disfrutaba. Esa expresión por un momento le
recordó algo… aquel pañuelo, pero sacudió su cabeza alejando esos extraños
recuerdo borrosos en su mente. Fijando su vista a la lejanía se dio cuenta que
la compañía de la joven se hacia agradable.
Shukaku
se daba cuenta de eso agitándose en su interior peligrosamente, no sabía pero
algo había en esa jovencita que empezaba a atraerlo, y quizás por esto su
portador aun no había actuado adecuadamente quitándole la
vida.
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–
Que
grande
Eso
era lo que exclama el portador del Kyuubi al observar la gran extensión del
desierto, que cubría por donde sus azules ojos
veían
–
Naruto
esta es la novena vez que lo dices –
Dijo Sakura en parte cansada y en parte alegre por la inocencia del
rubio
–
Pero
Sakura –chan si es muy grande…mira – dijo apuntando al horizonte con su
pose.
–
Décima
– corrigió el moreno con un resoplido
–
Por
kami, Naruto… como si nunca hubieras visto arena en tu vida– gruño molesta
Sakura, tambaleándose extrañamente
–
¿Estas
bien? – pregunto Sasuke con voz quieta
–
Si…es sólo el calor, no me acostumbro
bien
–
mmmm
– el murmullo del Uchiba fue disconforme, algo se agito en su interior, algo que
indicaba que no todo estaba bien.
Naruto
iba marchando feliz adelante, aunque se había percatado del extraño
comportamiento de Sakura al caminar unos kilómetros en el desierto. Arrugo el
ceño brevemente y después sonrió con malicia. Se le había ocurrido una maliciosa
idea con respecto a Sasuke y Sakura.
Hace
ya tiempo se había dado cuenta de los sentimientos de la pelirosada, en ese día
que descubrió la verdad sus ánimos cambiaron y ella misma se había preocupado
por su actitud callada y reservada tan impropia de él. Hablaron largamente la
situación y todo termino bien, después de un cálido abrazo y beso en la mejilla
por parte de la chica que lo dejo con un buen recuerdo.
Sabía
que Sakura era para Sasuke, aunque él era cabezota por no aceptar que también
sentía algo por ella. Lo que necesitaban en esos momentos era un pequeño
empujoncito. A la manera Uzumaki…claro está.
–
Quizás
Sakura-chan está mareada con el desierto, digo por el
calor
–
No
digas eso Naruto, ya he estado en otras misiones, es imposible que me
maree
–
O
puedes estar enferma – concluyo el portador del sharingan
–
No
lo creo…– dijo Sakura – es imposible – pensó cuidadosamente
Lo
peor que le podría pasar sería enfermarse, sería el peor momento. Después de
todo Sasuke la estaba mirando como algo más al parecer, como una compañera.
Debía demostrarle no sólo a él, que era una ninja eficiente, debía demostrárselo
a sí misma
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La
aldea con sus casas ya era visible desde esa distancia a pesar de las tormentas,
un leve remolino se estacionó en la boca del estomago al divisar su hogar, o
mejor dicho: el lugar donde había crecido la mayor parte de su
vida.
, un lugar llamado hogar, lugar porque no
era hogar. Jamás lo fue y eso se debía a que siempre fue rechazado y temido en
el. Supuestamente en un hogar se debía sentir bien, o eso era lo que había
escuchado.
Desecho todas esas tonterías de su cabeza
y se concentro en la ubicación del pequeño paraíso
–
Es
extraño pero hermoso que en un lugar tan inhóspito haya un oasis – dijo Hinata
mirando el lugar escondido entre grandes dunas.
–
El
desierto guarda muchos secretos…aunque no lo parezca hay
vida
–
Tienes
razón – dijo Hinata pensando en el joven delante suyo
Hinata
lo miro mientras caminaba delante de ella, su porte sigiloso pero atento, el
aura de misterio que lo rodeaba en especial detrás de sus ojos verdes y agudos.
Ocurrió algo extraño al mirarlo, miro al suelo nerviosa, ¿Por qué se sentía
así?
Se
sentía bien al lado del joven, era como si se comprendieran con tan solo la
mutua compañía, era un extraño lenguaje.
Miro
más triste el suelo. Debía ser una tontería, acaso un ninja poderoso como el le
gustaría estar al lado de una chounin débil y patética. Temerosa de los
demás.
Sin
querer se detuvo, sin darse cuenta que por ese momento se sumergía en su mundo
de culpa.
La
miro extrañado de su comportamiento y de su mirada en el piso, Shukaku se agito
en su interior y le hablo.
“Me pregunto
quien es en realidad esta joven”
lo
dijo con malicia, haber si sacaba un poco de información de su
médium
“Hinata Hyuuga, del examen
anterior”
“Interesante…
la recuerdo bien, es débil…podrías disfrutar de su muerte con tranquilidad,
aunque aun no se porque no lo haces”
“Hay algo en
ella…”
“Puedo
sentirlo, su alma atormentada…pero hay algo más que me
llama”
Se
acerco a ella lo suficiente para que se diera cuenta de sus pies bajo su
mirada
–
¿Por
qué dudas?
La
pregunta fue directa, ella levanto la mirada. Fue entonces cuando Gaara pudo ver
detenidamente aquellas orbes lavandas que tanto le estaban intrigando. Mostraban
una profunda tristeza y soledad. Entonces se fijo en su rostro expectante y
sorprendido por su pregunta. Algo se agito nuevamente en él al verla. La estaba
mirando de una forma diferente, por un momento sintió el impulso de acercarse
aun más a ella. Giro levemente y se encamino.
La
pequeña laguna y el verdor de sus alrededores era una prueba de que la
naturaleza y la vida podía vencer en los lugares menos pensados mostrando toda
su grandeza.
–
Iré a dar una vuelta – dijo desapareciendo en un remolino de
arena
Hinata
miró en silencio, pensando sobre si misma y este lugar. Ella podría compararse
al desierto que no es nada, pero el dijo que el desierto tenía vida, dejando al
lado el oasis era verdad, el desierto una vez guardo la gran fuente de vida
sobre la tierra, solo que ahora el tiempo y el destino emplearon otro fin. Se
acerco a la orilla y se arrodillo mirando su reflejo, después de activar su
vista para verificar que no había nadie, se saco el
chaquetón.
Verifico
la venda y el estado de su herida, entonces empleo la técnica curadora que le
había enseñado la Hokage. La herida cerro completamente, aunque aun no la
perfeccionaba podía curar, en eso encontraba un alivio, curar a los demás. Lo
que sucedía era que era sensible a los demás, podía sentir las emociones, una
sensibilidad desarrollada con su vista, con su alma
sensible.
Y
lo sabía… el alma de Naruto estaba herida, pero la de Gaara no se comparaba…
había mucha tristeza, mucho dolor, desgarradora soledad…esto hacía brotar en
ella un deseo de aliviar esa soledad, que encontraba
conocida.
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Shizune
se paseo inquieta mirando a Tontón que la seguía hace rato, la Hokage había
hecho arreglos con la aldea de la arena sobre trasladar un tratado de suma
importancia, sin embargo eso no era todo, entrelazado a eso habían problemas
–
Tsunade-sama,
no debe apostar tanto –
suspiro mientras se sentada en la mesa, con la mascota en brazos como
siempre.
–
Sabes
que me encantan las apuestas – respondió simplemente la mujer rubia, con una
maliciosa sonrisa poniendo una mano en su cintura, sentándose en el
escritorio.
–
Pero…no
solo es el tratado de aldeas, es una familia… y además es una familia
importante
–
Lo
sé… – levantándose y mirando por la ventana – no creas que soy tan
irresponsable, sé que algo planean respecto a la herencia, sabes perfectamente
como son en Honoka respecto a eso, la herencia es lo principal, es un código de
alto honor
–
Hai….y
si hablamos de la familia Hyuuga…
Tsunade
suspiro pesadamente mientras se dirigía otra vez a su escritorio lleno de
papeles, esperaba que parte de la misión saliera bien, aunque sabía que corría
riesgos por enviar a los Chounins, esperaba que no descubrieran sus maniobras
detrás de eso
–
Con
mayor razón…son Hyuuga
No
le gustaba jugar con esto, meterse en los asuntos de las familias no era bueno.
Pero era la Hokage y también era mujer, por esto debía proteger lo que creía
conveniente y esto porque su intuición se lo dictaba así.
–
Pero
Tsunade-sama…
–
Bueno
hay que mirar el lado positivo a todo esto… la aldea estará por un corto periodo
tranquila sin ese revoltoso
–
Si
lo dice por Naruto…creo que lo extrañara
La
medico sonrió tranquilamente, tirando los papeles a un lado y poniendo el mapa
de la región, si sus cálculos no fallaban el grupo estaría a mitad de
camino.
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La entrada de la aldea oculta de la arena
estaba a pasos de él, su ceño se frunció momentáneamente, ellos se extrañarían y
temerían el verlo volver después de un nuevo intento de asesinato, cerró los
ojos mientras pensaba en el cinismo de los aldeanos. Solo porque era la mejor
arma le tenían cierto grado de respeto. Apretó levemente los puños y la arena se
agito en ondas a su alrededor.
“ ¿Dejarás sola a la Hyuuga?... se puede
escapar”
Shukaku dijo melosamente la frase, con el
suficiente cinismo para que se diera cuenta de las intenciones que
perseguía.
“No lo hará”
Al pensar en la muchacha, sus puños se
aflojaron y la arena dejo de agitarse, todo se calmo extrañamente, de debía a
esos extraños ojos que poseía, a su alma calma.
“Estas muy seguro… y sobre la aldea, siempre
he pensado que debería destruirla”
“No…”
Shukaku estaba muy inquieto y eufórico
para el gusto de Gaara, había algo que sabía y era obvio que no se lo iba a
comunicar
–
La
personificación del miedo… – murmuro el pelirrojo, con monotonía llenando de
rencor cada palabra
“ Eso somos, eso es lo que eres…recuerda
que me perteneces, no eres de nadie… solo mío”
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Hinata ya se había curado, pero faltaba
intentar algo. Introdujo sus manos en el agua mojándose el rostro, tratando de
refrescar todas sus ideas y pensamientos.
Una corazonada la alerto sobre una
presencia, pero pensó que era solo el solitario viento.
Sus instintos no se equivocaban, el Asura
de la arena había vuelto, estaba de pie cercano a ella.
Gaara se inmovilizo por unos segundo
observando a la joven arrodillada frente a la laguna, acaso era la misma joven
que lo acompañaba hace unas horas. Se veia muy diferente sin ese chaqueton, el
pelo desordenado, mas largo que en el examen, mojado. Solo ahora se daba cuenta
de los cambios.
“ Y después dicen que los pervertidos son
los demonios”
“no es cierto”
Lo mejor era voltear, para no seguir
mirando. No podía entender que pasaba, porque la joven comenzaba a ser
importante.
“ ¿en serio?...solo observabas la
suculenta anatomía femenina ¿eh?”
El demonio se agito satisfactoriamente, su
médium se había estremecido por sus comentarios. Hace muchos siglos que no se
divertía tanto martirizando a alguien y si seguía todo como planeaba pronto el
muchacho seria preso de sus mas viles comentarios.
“fue un
accidente”
“deberías hacerlo de nuevo, hay algo que
no vi bien…”
“calla”
Pero un ruido de agua sacudió el lugar, un
tipo de chacra volvió a desplegarse, no podía equivocarse era la dirección en
que estaba .
El chacra salía de la palma de sus manos
haciendo que toda la laguna de agitara y en forma de hilos rodeara sus brazos y
parte de sus hombros, se pregunto que estaba haciendo, que demonios estaba
haciendo.
“esconde algo…”
“es débil”
“no siempre es lo que
parece”
Entonces en ese momento Gaara recordó al
rubio peleando fervorosamente contra el, Shukaku tenía razón, pero ella no podía
ser lo que parecía. Él comprobó con sus propios ojos lo débil que era comparada
con su primo que era uno de los más fuertes de la aldea.
La heredera de los Hyuuga se puso de pie,
y volteo lentamente, sorprendiéndose al encontrar al portador del símbolo del
amor mirándola fijamente.
–
No
eres tan débil como aparentas…
Esas
palabras, la había descubierto y por el brillo en sus ojos estaba emocionado,
deseaba luchar…sintió nerviosismo
–
Yo…
no….ano
–
Luchemos…
La
ojiblanco escucho la propuesta muda, era un desafió que podía significar la
muerte, sin embargo rechazarlo seria decir que era cobarde y débil, aceptar
todos los veredictos sobre su futuro, sobre su encadenamiento a lo que era en su
clan, en su vida. Si luchaba con todas sus ganas ante el, podía demostrarle que
no fue una mala elección desafiarla, que el considerarla como oponente seria
recompensado…todo esa confianza y rabia escondida por años empezó a
emerger.
–
Es-esta
bien
“¿Estas seguro
que ella puede luchar?... esta tartamudeando”
“…el que se haya curado significa que a
mejorado algo”
“lo que digas…aunque espero que te
concentres bien, porque sin ese abrigo tan grande la puedo apreciar muy bien…te
lo advierto”
Hinata se puso en posición, esta no era
una pelea como las que antes había tenido, jugaba la vida. El miedo se agolpo en
sus miembros, pero lo calmo, debía estar alerta y pensar
fríamente.
El ninja dejo de cruzarse de brazos,
enderezándose y listo para el ataque, mientras lo hacia, vio retroceder a la
joven hacia el lago dejando que el agua llegara hacia sus
rodillas.
–
no
es tonta – pensó Gaara
En
realidad estando en el desierto claramente estaba en desventaja, pero
acercándose al agua al menos vería de donde saldría el
ataque.
El
demonio estaba contentándose, no podía agitarse o tomaría el control de la
situación, en realidad el quería luchar contra ella, necesitaba confirmar dudas
que solo resolvía a través de la lucha.
De
la calabaza salió la arena que se mezclo con la del desierto y formo brazos que
se dirigieron directamente a la joven.
Cuando
la explosión de arena finalizo, ella no estaba. Gaara miro impaciente a su
alrededor.
“Es rápida”
“Pero no lo
suficiente”
Volvió
a calmarse y a cruzarse de brazos mientras la joven evadía sus ataques y trataba
de acercarse, un extraño fuego avivaba el blanco de su mirada. Podía escuchar la
rápida respiración.
Desde
la posición dentro del escudo de arena, observaba los movimientos de la Hyuuga,
no podía negar que ahora era más ágil, había mejorado
bastante.
Se
pregunto entonces, porque alguien como ella, no demostraba sus actitudes, porque
era así, porque se escondía en esa faceta.
Sus
movimientos eran cortos pero precisos, y si calculaba bien no había mostrado
todo su poder. Envió varios brazos para atraparla, solo uno alcanzo a tomar su
pie pero ella golpeo con el dorso de su mano y salto sobre todas ellas, cuando
guió su mirada hacia el cielo, hacia una serie de sellos, se pregunto lo que
haría.
–
Byakugan – exclamó Hinata
Su
mirada se activo, y las características venas rodeaban sus sienes, el ataque se
hizo mas rápido. Necesitaba hacerlo, jamás había sentido tanta emoción en una
batalla, tantas ganas de pelear, de ganar. Pero a la vez nerviosismo a pesar de
luchar contra el inmenso poder del pelirrojo no temía, no moriría, no aun. Sin
embargo su mirada penetrante podía sentirla sobre sí.
“me está
divirtiendo”
–
Puedes mas que eso, no quiero
defraudarme – dijo a tiempo que una pequeña mueca burlona adornaba su
cara.
La primera vez que de su inexpresivo
rostro aparecía sentimiento, acaso el supo de su poder, no era posible, él creía
que podía hacer algo. Bajo la guardia y uno de esas olas de arena la golpeo y se
arrodillo en la arena. No quería perder…el la estaba retando
–
No quiero ser
así… –
murmuro para sí poniéndose de pie, activando de nuevo su
vista
Unos últimos intentos, no tomaría más el
ejemplo de los demás para sacar fuerza, por segundos la cara de Naruto apareció
en su mente, pero desapareció, esta vez ella estaba sola, debía sacar fuerzas de
si misma, de su confianza.
–
Suna
no Kara – La esfera se activo a tiempo de que Hinata se hubiera abalanzado
utilizando el Jyuken
“Te confiaste,
eso si que hubiera hecho daño”
“Si…ya lo
sé”
Una
pequeña gota de sangre resbalo por la pálida piel del joven, el chacra si lo
había rozado, la chica que estaba afuera en posición, no era tan débil. Una
especie de sonrisa apareció en su rostro, mientras retiraba la sangre con un
dedo, con esta pelea estaba descubriendo cosas de la chica que no hubiera
logrado con palabra, el solo observar como luchaba le permitía ver muchas
cosas.
Ella
estaba consiguiendo que la pelea fuera más seria, ahora estaban hablando de
verdadera pelea.
La
esfera se abrió dejándolo frente a la joven.
Sus
miradas chocaron, entonces volvió a formar la especie de sonrisa, todo esto le
parecía muy divertido. Ella también sonrió levemente.
Entonces
el aire se detuvo y ambos desaparecieron, la lucha había
comenzado.
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Gracias por
sus comentarios y apoyo a: Lin Hashimoto,
jiriya, Riku Hyuuga, Haruko-Hatake, Lady Eris, Dark Rinoa-chan
§The Girl Magic
and
Mystic of the anime§