Konishiwa! soy §Girl
Magic del Anime§ pues este en un fanfic diferente ya que es lemonade xd,
basado en un canción de Four: “cuando seas mía”. Un RenxTamao
Cuando Seas Mía
I Capitulo
(Único)
Ya estaba
volviéndose loco con sus deseos, no entendía, supuestamente “debía” controlarlo
todo, todo bajo control. Pero estaba este pequeño punto aparte de la
oración...no todo estaba bajo su frío control...un deseo, una frase, que rodeaba
a la joven de cabellos de fresas por completo.
-
Cuando... –
murmurando
Mirando y cruzado
de brazos como siempre, aislado de las bromas de los demás, observándola, cada
detalle, cada movimiento... y de cómo era presa de estas y de las frases de la
pequeña ainu...sonriendo.
Se le escapó una
pequeña sonrisa... hace bastante tiempo que ya pensaba esto, aunque aquellos
labios ya le pertenecían por completo, algo se había antojado en su cuerpo, en
su alma...
-
tiburoncito que te
pasa?, ¿Y esa sonrisa?, ¿En quién piensas? – el ainu como siempre lo interrumpió
en sus pensamientos y más cuando se volvían
interesantes
-
Nada Hoto-Hoto,
deja de molestar – dijo Tao en voz baja, volteándose y perdiéndose en uno de los
pasillos de la pensión.
Tamao miro y lo
vio desaparecer no sin antes que él le hubiera dado una mirada, llena de
petición, en extremo rodeada de palabras secretas...y en ese brillo dorado que
la hizo estremecer...
- Ya va a
anochecer.... –dijo en un tono extraño
Voy a
desnudar tu alma beso a beso hasta sentir
que tu cuerpo se derrama como
lluvia sobre mí
por el borde de tu espalda voy a dibujar mi
amor
Parecía que ya la
escucharía, podía medir su cintura y saber cuando temblaba ante su presencia.
Eso era lo que más le encantaba... no había sido un error hacerle caso a ese
arranque en el cual la había besado preso de la confusión de sus sentimientos.
Pero ahora...
-
Demonios – murmuró
entrecerrando los ojos
Demasiado...demasiado... él que era el heredero de una dinastía completa.
Necesitaba algo, pero ya sabría como conseguirlo.
Los pasos
resonaron en los pasillos, sacándolo de sus meditaciones...era ella.
-
¿Qué le habrá
pasado? – se preguntó la pelirosada mirando el pasillo confundida
-
Nada… – respondió
una voz
La voz la
sorprendió pero aún más la desaparición del pasillo en un segundo. En el otro se
hallo en una habitación apoyada en la puerta y frente a ella muy, pero muy
cerca...el motivo de sus pensamientos y de ahora su leve temblor y
agitación.
-
Ren... – murmuro
sorprendida
El susodicho
sonrió con malicia, y sus ojos parecieron centellear por unos segundos, aquellas
pupilas de oro y misterio la envolvieron. Tamao nunca supo si aquellos ojos la
hechizaban... o la confundían, cada vez verificaba más lo
primero.
sin ocultar
esta pasión
cada latido de tu corazón
cada suspiro tuyo me
pertenecerá
Con esa extraño
deseo que se apodero de su ser, acarició el rostro con lentitud, haciendo que el
corazón femenino se desbordara y eso lo sintió al deslizar su mano por su pecho
en una leve caricia, lo hacía con intención disfrutando de las reacciones que le
provocaba a la joven, que suspiró calladamente cerrando los ojos. Continuó en su
vientre para rodear su cintura, apoderándose rápidamente de sus labios. Con
ansiedad, encontrando aquel sabor tan conocido en tan corto tiempo dejándose
llevar por las sensaciones que producía besarse, con extrema lentitud,
disfrutando de cada minuto que pasaba.
Empezando a
deslizar la mano que rodeaba su cintura por debajo de la ropa sintiendo la tibia
piel y el estremecimiento.
Si tan solo
hubiera sabido lo que el joven de cabellos violáceos le producía cada vez que la
miraba, y más cuando la besaba no lo creería ni en milenios, pero era cierto.
Especialmente su mano fría. Que la estremecía aun más, si eso era posible. La
hacia aferrarse a el. Sentir sensaciones que jamás creyó experimentar y que el
le daba de a poco, con lentitud, como solo el podía hacerlo.
Quitándole con
ceremonia el aliento sin demora, su cuerpo reaccionaba ante esa extraña
comunicación que le estaba dando por primera vez, un mensaje...un código...un
secreto...
cuando seas mía, ya lo veras, baby
todas las noches serán buenas para
hacerte el amor
Dejo de besarla y
rozó levemente sus labios, tomando suavemente con los suyos el inferior...hasta
hacer brotar un suspiro, sabiendo que podrían ser más por
el.
-
¿Te encuentras
bien? – pregunto mirándola de forma provocadora, aunque con un tono de falsa
inocencia
-
si...
Se callaron
mientras se miraban, una voz se sintió en el pasillo, preguntando por la
pelirosada
-
Es Pilika... –
murmuro Tamao
-
shhh no creo que
nos escuche – susurro el joven mientras la miraba y veía la
puerta
-
pero...
-
tranquila...
-
¡Tamao! – grito la
voz de Pilika desde el pasillo
Cuando ya había
juntando sus labios con los de Tamao, la voz y unos pequeños golpes de la
peliazul se escucharon en la puerta
-
¿Ren no has visto
a Tamao? –preguntó la menor de los ainu desde el otro lado de la
puerta
Se separo
lentamente, observando a la pelirosada que tenía sus ojos asustados y la boca
entreabierta.
-
mm creo que… –
respondió en forma dudosa
¿Era la
imaginación de ella o Ren la iba a delatar?
-
no... no le he
visto – respondió con lentitud, expresando un poco de molestia – debe estar
durmiendo ya…
-
esta bien gracias
por la información, y disculpa las molestias – respondió
temerosa
Escucharon los
pasos alejarse, disfruto de la expresión asustadiza de la
joven.
-
casi lo
dices
-
¿qué cosa? –
preguntó inocentemente, sonriendo sarcásticamente
-
lo sabes
bien
cuando seas mía en
cada sueño voy a estar yo
te voy a hacer buscar, pedir, rogar mi
calor
-
ahhh ya se –
diciendo de manera tranquila – que estabas acorralada contra la puerta de mi
habitación por mí, cosa que no te desagrada en lo absoluto por lo que veo,
porque… no por nada escuche algunas pruebas...
-
¡Ren! –
sonrojándose furiosamente – eres ...
-
¿el más fuerte de
los shamanes?
-
Un chico malo –
sonriendo tranquilamente
-
No me quejare por
ese cumplido... – sonrojándose levemente – pero... dejamos algo
pendiente
La pelirosada no
pudo responder, ya que fue acallada por lo que antes la peliazul había
interrumpido, él volvía a la carga y acariciaba con sus fríos dedos la piel
descubierta anteriormente deslizándose hacia atrás por su espalda y subiendo
lentamente por ella.
Ren apagaba
pasivamente el deseo que tenia por la cercanía, pero a la vez deseando más
...sintiendo como Tamao reaccionaba, llegando también sus tibias y pequeñas
manos abrirse paso entre su camisa china llegando a su piel por primera vez,
tocando y acariciando. Haciendo que el también osara a aventurarse un poco más,
en la piel que empezaba a conocer.
De pronto sus
cuerpos se acercaron más y no evito que algo la recorriera por completo, como
una oleada de calor que se detuvo en algunas partes de su cuerpo, molestándola
levemente, exigiendo la cercanía para con el joven...y lo hizo, alejándose un
poco de la madera de la puerta.
Pero la mano
masculina toco y acaricio suavemente su espalda para seguir la línea de su
sujetador hasta el frente y volver a acariciar con exquisita lentitud hacia el
abdomen, no sin antes rozar los senos con
delicadeza.
voy a desojar tus
sueños como las mas bella flor
voy a vivir para siempre como esclavo de tu
voz
desde el arco de tu ceja hasta tu dulce intimidad
caricias yo voy a
sembrar
Al volver a
separarse para tomar aire, se miraron encontrando agitación y sonrojo en el
otro. A Ren le pareció aun mas sugerente la respuesta de la joven, aunque no iba
a ir mas allá de los limites, por lo menos dejaría un rastro en su piel, dejando
en claro que volvería...si ella así lo deseaba ...aunque no podía evitar también
quererlo así.
-
por Kami –
jadeó suavemente la joven
-
Tranquila no
pasara nada... – susurró, tratando de creer en sus palabras al decirlas
-
Lo
sé
Sonrió levemente al escuchar la voz de la
joven, le encantaba aquel tono, tan suave y sutil, además que ahora se daba
cuenta de cuantos matices podía tener a su lado desde la tranquilidad hasta la
agitación.
Se deslizo desde sus rosados labios al
cuello donde empezó a besar y mordisquear en ciertos lugares, sonriendo
maliciosamente cada vez que escuchaba un pequeño jadeo.
Nadie se imaginaría lo que pasaba en su
habitación, y era mejor que no se enteraran. De seguro como suponía los
habitantes de la pensión estaban entretenidos en alguna pelea por comida.
Claro que el también estaba
entretenido…muy entretenido.
Estaba jugando con fuego, pero teniendo la
certeza de que su sed por ella se saciaría al menos un
poco.
Descaradamente estaba bajando aun más por
el cuello, llegando al nacimiento del busto. Y aunque se moría de ganas de
seguir. Se detuvo depositando un beso en aquel lugar y luego escuchando los
latidos del corazón de la joven, mientras lamía la
piel.
cada latido de tu
corazón
cada suspiro tuyo me pertenecerá
Levanto
su rostro para dirigirse al oído de la jovencita, besando
suavemente.
-
nos
pueden descubrir
-
no lo
creo…aunque si sigues dando esos suspiros creo que si
-
si
al menos tu…ahh…
Esto
debía anotarlo para más adelante, su oreja izquierda era muy sensible a pequeños
mordiscos… un buen dato
-
¿decías?
La
joven callo ante la voz seductora del ojos felinos, la estaba incitando. Se
asemejaba a un gran felino que tenía acorralada a su presa y disfrutaba
engañándola con falsa libertad demostrándole quien tenía el poder. Sin tomar en cuenta que estaba provocando
que todo su cuerpo comenzara a llenarse de un calor sofocante que acrecentaba a
cada minuto.
No
podía hacer nada, aunque algo o lo que creía que era su conciencia le decía que
se alejara de él.
-
Ren…
Ella
murmuro de manera suave en un oído del chino, provocando un ronco suspiro en el
susodicho. Ella lo miro sorprendida y curiosa ante su
osadía…
-
No
es bueno que hagas eso – respondió en un jadeo ronco
En
realidad al verlo así, tan provocador y como negarlo…sexy. Tuvo que morder sus
labios
El
cabellos violáceos subió su mirada, encontrando aquellas pupilas rosas oscuras y
agitadas, se apodero de sus labios encontrando esta vez que estaban lo
suficientemente hinchados como para morderlos suavemente,
torturándola.
Con
una mano la tomo del cuello acercándola aun más y luego deslizándola hacia su
hombro donde bajo levemente la polera y dejando aquella suave piel al
descubierto.
cuando seas
mia, ya lo veras, baby
todas las noches seran buenas para hacerte el
amor
Cuando seas mia en cada sueño voy a estar
yo
te voy a hacer buscar, pedir, rogar mi calor
entrégate, y yo
te haré vibrar
suplicaras que te ame más
en mis brazos
volaras, hasta el cielo llegaras
no escaparas
jamás
Bajo
su rostro rápidamente hacía la tibieza del hombro, encargándose rápidamente de
él, siguiendo el anterior camino del cuello.
Sabiendo
que estaba condenado por sus actos tan intrépidos, pero no arrepentido. Aquella
lozanía lo sacaba del poco autocontrol que aun le quedaba. Su olor dulce lo
hechizaba, aquel olor lo guiaba al interior de la ropa. Donde su cuerpo estaba
aun sin conocer, donde aquel cuerpo clamaba por su
presencia.
Se
retenía concentrándose en la suave curva de su cuello donde lo volvía a marcar
con perversidad.
Dejando
aureolas en algunos lugares, que ella tendría que esconder más
tarde
-
Tampoco
es bueno que hagas eso... – dijo entrecortadamente Tamao
-
Mmm
Escucho
con deleite el gemido que escapo de la pequeña boca de Tamao, entonces algo muy
dentro de él se despertó, con sólo aquel sonido que encontró sublime y
provocador.
Se
aparto de la puerta dando un paso y abrazando a la joven. Reteniéndose y
calmando su respiración.
Había
estado a punto de pasar el límite, unos segundos más y nada lo hubiera
parado.
Tamamura
levantó el rostro y observo el semblante de su acompañante que era tapado por
las sombras y sus cabellos.
Con
suavidad tomo su rostro y observo lo que había en el.
Ren
la miraba con un extraño brillo de lujuria, que aumentaban aquel misterio en sus
ojos felinos ahora desgarradoramente depredadores.
Se
acerco y lo beso dejando que él lo hiciera con desesperación, aferrándose a
ella.
Contagiándola
con el deseo y la angustia que explicaba aquella desbordante pasión que
rebalsaba cualquiera demarcación.
En
el propio beso calmaban aquellas sensaciones, volvían un poco a la normalidad.
Sin embargo aun el sonrojo estaba en ambos rostros al separarse por centímetros
para observarse.
Manos
rápidas y con ternura arreglaron la ropa de la joven avergonzada, otro fugaz
beso y la pronta despedida.
Era
peligroso permanecer más tiempo juntos y en una
habitación.
La
joven volteo hacia la puerta que había sido un mudo testigo de lo que había
sucedido entre ambos jóvenes.
Cuando
estaba abriendo, el joven Tao la abrazó desde la espalda depositando un suave
beso entre sus cabellos cerca de la sensible piel del
cuello.
Tamao
supo que si él la hubiera abrazado más fuerte y jalado hacia el interior de la
habitación, ella no opondría ninguna resistencia.
Se
sonrojó ante aquel pensamiento
Abrió
la puerta, respirando profundamente y dando algunos pasos.
-
Cuando...seas
mía – murmuró el ojos dorados, mirando la espalda de la joven que creyó que no
escucharía aquella confesión.
-
Eso no está tan
lejos… - respondió la joven
Una mirada partícipe selló aquella
promesa, entre las sombras la noche.
§The Girl Magic
and Mystic of the anime§