Soy §Girl Magic del Anime§ lo único por aclarar es sobre el clan toreador, es
otro de los 13 clanes de los vampiros, gracias. Y disfruten
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Entre las tinieblas de la
noche
Capitulo
IV
El color...blanco o
negro
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-
No me digas
que ya estas visitando a alguna... – dijo en tono
compremetedor
-
Que no visito
a nadie – murmuro entre dientes empezando a enojar y sonrojándose
levemente
-
Pero no tiene
nada de malo – sonrió – deberías ya tener una
novia
-
Esas cosas no
me interesan – volteando a un lado
-
¿En serio?, ¿y
porque estas nervioso?
-
no estoy
nervioso, tu siempre dices esas cosas sin sentido... mejor iré a guardar a
Hakkuo – dijo al momento que se ponía de pie y se retiraba
rápidamente
-
Crece tan
rápido – murmuro Jun con voz soñadora mientras se reía
graciosamente
La joven que llevo había
estado demasiado cerca de él, por eso que quedo un poco de su aroma impregnado
en el. Un pequeño detalle. Pero no pudo evitar el sonrojo. Y era por eso, si
Hakkuo no se hubiera movido ella no se hubiera abrazado asustada a el, y se
evitaría todo esto. ¿Por qué se sonrojaba? Idioteces...si un montón de
idioteces.
-
idioteces – susurro molesto, mientras
se encaminaba a las caballerizas, un poco asqueado por las
insinuaciones
Ya en el tranquilo lugar,
encontró a su caballo trotando rápidamente en medio de las sombras de la noche,
porque las estrellas a pesar de todo daban su extraña y tenue
luz.
“ ¿Porque venias diciendo
eso?”
-
¿Qué cosa? – preguntó, no recordaba
haber dicho nada
“ pues si no te diste
cuenta, todo su trayecto hasta acá venias rezando con una dulzura increíble:
idioteces, idioteces, idioteces... etc, etc y
etc...”
-
Pues son sólo... –
gruño
“Idioteces... deberías
calmarte, ¿sabes?”
-
Cállate, nadie me da ordenes...- le
dijo
“¿estas
seguro?”
-
Esta bien “casi” nadie – gruño
molesto
Porque su hermana en
cierto sentido no le daba ordenes, solo le pedía algún que otro favor y bueno...
el, tomaba eso como una...o algo por el
estilo
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Los rayos de sol entraron
entre las corridas cortinas iluminando las blancas sabanas en donde se hallaba
la pelirosada. Se estiro y cerro la ventana mientras observaba la soleada
madrugada, siempre se había despertado temprano para hacer los quehaceres o en
la pensión o el en templo de los Asakura, y se había acostumbrado a despertar a
esa hora
Después de un buen baño y
vestirse bajo donde se hallaba la señora Lucy haciendo el desayuno, como no
habían tantos huéspedes ella misma se encargaba pero dentro se algunas semanas
llegarían sus ayudantes
-
Buenos días señora Lucy– saludo
alegremente la pelirosada
-
Buenos días Tamao – respondió la
anciana viéndola mientras terminaba de bajar las
escaleras
-
¿La ayudo con los platos? – preguntó
amablemente
-
Muchas
gracias
Le parecía una linda
joven, muy servicial y más si consideraba que era muy temprano para estar de
pie.
-
¿Puedo llamarla abuelita? –pregunto al
joven con tono infantil
-
no veo el inconveniente – respondió con
un poco de asombro por la pregunta
-
gracias, es que así se ve más dulce -
sonriendo
-
Y...¿Como estubo tu paseo, anoche? –
pregunto mientras acomodaba la mesa
-
Bien... – respondió un poco
ida
En su mente se acumularon
las imágenes de la noche anterior, el joven volvió a sus pensamientos, se puso
nerviosa. Parecía que todavía podía sentir sus manos sujetándola, trato de
sacarse ese pensamiento mientras servía los
platos
-
Mmm ya veo – la miro
Algo le decía que ese bien
significaba mucho mas de lo que parecía
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acostado en su cama con
los brazos cruzados atrás y con ojos cerrados, trataba de conciliar un poco más
de sueño, aunque fuera un poco. Pero ya eran varias las cosas dando vueltas en
su inquieta mente, generalmente tranquila y pacifica, con el suficiente control
y cálculo...
-
como si me
importaran las profecías – murmuro molesto
Pero no era “eso” precisamente lo que le molestaba,
había otra cosa. No quería recordarla, tomo el guante que se hallaba perdido
entre las sabanas y lo apretó con su mano derecha, con ese mismo oscuro guante
cabalgó, pero no como siempre, desde hace tiempo... sólo, alguien había estado
con el, o mejor dicho la había llevado, se puso nervioso un poco al
recordar...pero no tenia tiempo para...
Alguien toco suavemente su puerta, pidiendo permiso
para entrar, su hermana... damasiado alegre, se calmo y adopto su pose
fría.
-
Ren, adivina
quien viene en camino – dijo en tono
infantil
-
no lo se y no
me interesa – murmuro en un tono bastante audible, y con
desgano
-
pues vamos...
te daré una pista... tiene que ver con Inglaterra – la voz en canto resonó en la
pieza mientras parecía disfrutar de la actitud de su
hermano
-
pues si el
viene acá deberé perfumar todo... – dijo de manera burlona, sin abrir los
ojos
-
Ren, no seas
así con tu amigo
-
Feh – suspiro
con fastidio – digo la verdad
-
Llegara en
poco tiempo, pero no se si mañana...es por eso que hay que estar
atentos
-
Esta
bien...pero ni sueñes que lo recibiré
-
Con un saludo
bastara... no olvides que Lyserg es muy
educado
-
Como
quieras
-
Gracias
diciendo esto, la joven se retiro dedicándole una
sonrisa a su hermano
-
¿Qué querrá? –
se pregunto
no por
nada el era perteneciente al clan “Toreador”, y si era un artista: como todos
los de ese grupo. ¿no era este un lugar un poco feo para el?, bueno que en
simples palabras el era un chica. Cuando lo veía daba gracias a su familia por
no ser de esa apariencia. No era que lo desagradara pero tenia su propio orgullo
masculino.
-
Cara de niña –
dijo burlonamente y con malicia – ¿qué vendrás a hacer por
aquí?
Pero no podía negar, que era uno de los pocos o
únicos de los amigo que tenía. En el pasar de los años había descubierto que
podía confiar en el, quizás por que ambos tenia un pasado desolador en la
“niñez”, le alegraría verlo y como no,
molestarlo.
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-
Lo que me extraña – empezó
con un tono misterioso, captando la voz de la joven pelirosada – es que anoche
hubo sucesos extraños
-
¿extraños? – pregunto con
un poco de preocupación y temor.
-
no creo que ella caiga en
historia absurdas – la voz femenina surgió de la escalera, proveniente de la
joven rubia
-
Buenos días – Asakura
saludo con su siempre presente sonrisa,
-
¿Pasaron una buena noche?
– preguntó la señora Lucy a la pareja, aunque su mirada iba dirigida a la
rubia
Asakura se empezó a sonrojar mientras llegaba
a la mesa, Tamao los observo a ambos y trato de aguantar una risita por la
“comprometedora pregunta”, pero Ana no estaba dispuesta a perder ninguna partida
y respondió con toda naturalidad
-
si, muy buena noche –
respondió con tranquilidad mientras se sentaba y le daba una mirada a su
prometido- ¿verdad Yoh?
-
Claro Anita – respondió
con nerviosismo y tragando saliva
-
Ya veo – dijo la anciana
mientras esbozaba una maliciosa sonrisa que Tamao
percibió
-
¿Y bien Abuelita que iba a
decirme?
-
¡¿ Abuelita?! – ambos
prometidos preguntaron, mirando a la pelirosada
-
sobre lo que sucedió
anoche – continuó sin inmutarse por la cara de ambos – pero al parecer hay
quienes no escucharon nada, o estaban muy ocupados
Golpe bajo para ambos prometidos, que se
sonrojaron. Yoh trato de no ahogarse con el jugo de naranja que tomaba con gusto
hace unos segundos.
-
¿Y que fue lo extraño? –
continuo Tamao, tratando de sacar del apuro a sus amigos, y tomando su
desayuno
-
Es mentira – susurro Ana,
mientras empezaba a disfrutar de su desayuno
-
Los aullidos de los lobos
– dijo en un tono misterioso
-
¿Los lobos? –pregunto
Tamao denotando un poco de miedo en su voz
-
Así es – siguió relatando
– anoche estaban especialmente inquietos se escucho mucho sus aullidos después
de medianoche... nunca pasa eso, pero solo hay una
razón...
LA pelirosada se movió un poco inquieta en el
asiento, estaba acostumbrada a los fantasmas y otras seres similares, porque al
ser ayudante en un templo los veía e incluso hablaba con ellos, pero esto de
lobos y monstruos no podía soportarlo, no por nada los fantasmas eran
inofensivos al lado de estor hombres-lobos o algo así de esta región, ellos si
eran de carne y hueso
-
pues simplemente saludaban
a la luna, o se comunicaban entre si, para iniciar un ataque a su presa – dijo
con un leve tono oscuro la rubia
-
¿Ataque? – pregunto con
temor, llevo sus manos a su pecho
-
Eso no es aquí, los lobos
saben cosas que no podemos descifrar las personas – medito, mirando de reojo a
la pelirosada – quizás perciben presencias desconocidas para la
mayoría
Pero no había escuchado lobos en su paseo, o
por lo menos eso le pareció, ¿entonces... por qué?...medianoche, a esa hora
estaba perdida en el bosque, aunque no tenia reloj podía calcular mas o menos, y
después....bueno después, se encontró con el... no podía decir su nombre, solo
recordarlo se estremecía levemente.
-
Pero también hay otras
presencias que si se pueden comunicar con nosotros – dijo tranquilamente Yoh
mientras terminaba su desayuno
-
No puedo negarte eso
tampoco, jovencito – respondió mirando la ventana – hoy esta la feria artesanal,
podrían ir
-
No es mala idea, la abuela
me encargo algunos recuerdos
-
¿La abuela? – pregunto
Yoh, si eso decía la abuela. Le iban a doler los brazos de tanto que su
prometida iba a llevar
-
Muy bien iremos ahora... –
levantándose, pero mirando a Tamao - ¿Tamao?
-
Adelántense , los
alcanzare en la feria, es que olvide algo en la
habitación
-
Esta
bien
-
Nos vemos allá – dijo
Yoh
-
Si
Ambos prometidos salieron, la joven pelirosada
ayudo a retirar los platos. Y subió a su habitación, sacando de uno de los
cajones un dije, que se coloco rápidamente, para luego bajar las escaleras, no
vio a la abuelita. abrió la puerta y salió al exterior caminando en dirección a
las casas mas lejanas, pero no pudo evitar mirar el bosque y el significativo
farol, que la hizo sonrojar. Al dejarse llevar por sus pasos, miro entre los
árboles, mas allá estaba el camino donde había iniciado su pequeño paseo
nocturno. Pero había algo entre los árboles, un brillo que la seguía, podía ser
su imaginación pero...
-
No es nada...- se dijo y
siguió caminando hasta llegar a los puestos
artesanales
Ésta era la época de turistas, porque estaba
lleno, no creía encontrar a sus amigos en medio de esa gran masa. Además que era
apretada. Pero vio distintos puestos, algunos tenían bonitas figuras de madera y
otras mas terroríficas, como monstruos, hombres lobos. No se extraño, era una
tierra con esas leyendas
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-
¿donde
demonios se metió ese caballo? – preguntó bastante molesto, mientras recorría
los oscuros pasillos.
Desde bastante rato lo estaba buscando, y nada. Como
su se lo hubiera tragado el aire. Y eso era algo poco
probable
-
¿Que pasa Ren?
– su hermana salió del salón mientras lo miraba, al parecer si estaba molesto y
lo denotaba la punta de su cabello que crecíar de a
poco
-
Hakkuo no esta
– respondió al momento en que se cruzaba de brazos y cerraba los ojos tratando
de calmarse
-
Quizás fue a
dar un paseo – dijo alegremente poniendo el dedo índice como una posibilidad – o
esta escondido – levantando el otro dedo de su
mano
-
¿Ahora? – la
miro, mientras esta asentía - Debería estar en el
castillo
Si Hakkuo no estaba era porque algo estaba haciendo,
y la gran pregunta era: ¿Qué cosa?, necesitaba encontrarlo, tenía ese
presentimiento.
-
Ya veras que
aparecerá, Ren. No te preocupes por el
-
Ya vera cuando
regrese – murmuro apretando el puño
-
También esta
la probabilidad de que fue a ver a alguien
- sugirió, mientras volvía al salón lentamente, y murmuraba – pero no te
enojes con el
-
Pero si no
tiene a nadie... –reflexiono pero
se callo por un momento al recordar el accidente de anoche – ya vera, cuando lo
encuentre
Sus pasos desaparecieron de nuevo entre los pasillos,
ese pedazo de caballo estaba en el bosque. No podía equivocarse, era lo más
obvio.
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-
Que cansador a sido todo
esto – suspiro mientras miraba a la gente pasar – pero no los pude
encontrar
Tamao había intentado todo, incluso subirse
arriba de algunas bancos, pero todo inútil, era buscar una aguja en un pajar,
aunque eran dos. Pero lo mismo era...se sentó y apoyo su rostro entre las manos,
sus codos apoyados a la vez sobre las rodillas, estaba aburrida. Cerro
brevemente sus ojos y los abrió, pero un par de brillos entre los árboles la
sorprendió. Se paro y camino atravesando el mar de gente, pisando a su vez y
siendo empujada y apretada.
Cuando llego a la orilla estaba ya alejado de toda la
gente...era el bosque, decidió entrar, esta vez era menos tenebroso aunque la
noche le daba ese aire de misterio. Los rayos matutinos entraban entre los
árboles iluminando trozos de tierra. Por un momento pensó entrar en otro mundo.
El murmullo de la gente desapareció, unos extraños sonidos la alertaron, volteo
a ambos lados, pero nada... sentía que había algo en el bosque, cuando de nuevo
se encontró con esos brillos...era de estrellas celestes, aquel ser
avanzo de entre las sombras hasta acercarse a ella
-
¿Un caballo? – pregunto
sorprendida, al tiempo que se acercaba a el – que
lindo...
Era tan blanco como la nieve, pero después de
mirar su albo pelaje, le atrajo la atención sus ojos, esos ojos ya los había
visto, se acerco más y los observo detenidamente... ese color de
noche
-
¡Hakkuo! – exclamo
sorprendida – no puedo equivocarme eres tu
El relincho contento del caballo resonó, movió
inquieto la cabeza.
-
¿Pero
cómo?
Si el era azabache y ahora como la nieve, no
tenia explicación para su pelaje, pero no podía equivocarse, los ojos le decían
que era el. Volvió a acariciarlo y el se dejo. Sentía una gran simpatía por el,
luego abrazo su cabeza con cariño, en ese momento recuerdos fugaces y
sensaciones similares cruzaron su mente...las aparto, con un leve movimiento de
cabeza, disfrutando del suave tacto.
-
pero...¿por qué el color
de tu pelaje es blanco?...o ¿yo habré soñado que era negro? – le pregunto
mirándolo confundida – pero estoy completamente segura que eras
negro...completamente segura
El caballo se movió alegremente, con un brillo
burlón en los ojos, pero aun cómodo al lado de la
joven
- Tu color es...¿negro o
blanco?
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§The
Girl Magic and Mystic of the anime§