actualizado porque fue mi cumpleaños, el 11 y bueno una forma de celebrarlo es subir. No me maten, se que me demoré. Pronto será el otro.

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Maldita Timidez

XVII capitulo

 

Cartas

 

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“no te insultes a ti mismo Ren Tao, es difícil ser tu conciencia en especial cuando en vez de ocupar tu boca para hacerme callar deberías hacerlo en reconocer algo ya obvio”

 

se cruzo de brazos mientras entraba a la pensión arrugando el ceño.

 

Ren: y que es lo tan obvio si se puede saber

 

“Que te enamoraste de ella, porque si no hubiera sido así…no le hubieras regalado esas rosas…”

 

Ren: cierra esa boca

 

Se detuvo antes de subir las escaleras, involuntariamente se llevo la mano a su mejilla derecha donde aquellos labios habían depositado un beso. Pero ella…¿sentiría algo por el?, no podía negar que las miradas de preocupación por parte de Tamao lo consternaban, es decir que ella le pusiera tanta atención…quizás significara algo…pero.

 

Pero aun no podía saber nada, solo quedaba afirmar lo que su molesta conciencia ya reclamaba

 

Que se había enamorado de ella, como un completo idiota…

 

“Y un idiota que le regalo un par de rosas”…le recalco su ya alegre conciencia

 

Sonrió con ironía mientras subía a su habitación para tener un sueño reparador, por que mañana sería otro día…un largo día.

 

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Había algo que le indicaba que no todo estaría bien, mientras abría sus ojos dando paso a sus rosadas pupilas.

 

Se levanto de un salto agitada, tenía una extraña sensación en su pecho. Era angustia… miro debajo de su almohada percatándose de la presencia de su tablilla que se movía inquieta.

 

Al intentar leer algo, solo pudo formar una palabra que la dejo aun más confundida.

 

“Cartas”

 

Tamao: que puede significar… ¿cartas?

 

Se coloco de pie e ingreso al baño para darse una ducha y tratar de despejar su mente, porque fuera lo que fuera a pasar, necesitaba ser lo suficientemente “fuerte” para aceptarlo.

Al menos debía intentarlo y demostrar que estaba tranquila enfrente de todos.

 

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Camino alegre con una sonrisa de inmensa satisfacción en su rostro, ya que si pensaba en que iría a fastidiar a su primo, la mañana se hacía alegre.

Lo mejor seria presentarse casualmente en la pensión, quería fastidiarlo lo más que pudiera.

 

Liu: Neh Gautama, ¿has visto algo?

 

Gautama: espere un poco… alguien viene algunos metros más atrás y esta en la misma dirección que usted…quizás también se dirija a la pensión, aunque no parece un shaman

 

Liu: no importa, siento que algo de poder espiritual posee, será divertido llegar acompañado.

 

Gautama: es un poco pequeño joven…

 

Liu: eso no tiene la menor importancia…

 

El espíritu despareció mientras Liu se apoyaba en una muralla divisando al jovencito que venía caminando con un gran libro bajo su brazo.

 

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Manta Oyamada estuvo a punto de leer un libro sobre el comportamiento humano, pero decidió ignorarlo. Algo como eso no explicaría ni la cuarta parte del comportamiento de los habitantes de la pensión Asakura, era mejor hacer uno mismo el análisis.

 

Manta: no creo que haya pasado algo malo…o eso espero

 

Cuando iba a seguir hablando en voz alta, algo cayo cerca de el. Dio un salto por el susto y miro hacia arriba.

Era un chico, con ropa china y de cabellos rojizos que lo miraba curioso.

 

Liu: Hola

 

Manta: ho-hola… ¿puedo ayudarte en algo?

 

Liu: jejej si, en realidad voy a la pensión Asakura

 

Manta: pues yo también voy hacia allá

 

Liu: ¿Puedo acompañarte?, no me gustaría ir solo…

 

Manta: claro no hay problema

 

Oyamada no estaba muy convencido del joven que se cruzo de brazos sobre su cabeza y camino junto a el con una sonrisa maliciosa.

Encontró un parecido con alguien, pero aun no recordaba bien. Debía tener sueño todavía y eso no lo hacía pensar adecuadamente.

 

Manta: ¿vienes a ver a alguien?

 

Algo le decía que probablemente era su objetivo, aunque también podría querer una batalla entre shamanes, aunque ignoro esta última hipótesis, ya que no se veía con ganas de pelear, al contrario era muy tranquilo…demasiado.

 

Liu: mmm se podría decir que si

 

Manta: bueno, llegaremos en 10 minutos

 

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Despertó con un desagradable presentimiento que no se iba con facilidad ni aunque hubiera entrenado cerca de una hora.

Incluso había algo en el aire que lo indicaba, estaba empezando a intranquilizarse.

 

Bason: señorito, ¿sucede algo?

 

Ren: tengo un mal presentimiento

 

Bason: ya veo…

 

El ojos dorados ya podías sentir una presencia conocida, aunque lejana. Quizás era imaginación suya, era improbable que precisamente él, estuviera a tan corta distancia.

 

Por eso siguió manejando su cuchilla, hasta que escucho un llamado que hizo que se sonrojara.

 

Tamao: esta lista la leche

 

Ren: ya voy…

 

Bajo la cabeza para que su espíritu no se diera cuenta de su semblante mientras guardaba con rapidez su cuchilla y se dirigía a paso lento a la cocina donde lo esperaba su preciado vaso de leche tibia.

 

Pero algo lo detuvo antes de entrar, se llevo involuntariamente la mano a su mejilla, recordando lo suave que se sintió aquel lugar en la noche.

 

Bason: ¿sucede algo señorito?

 

Ren: no, nada

 

Bason no era tonto ni mucho menos, hace tiempo había notado que su amo se comportaba de manera extraña, sin contar que los minutos de meditación se habían alargado a largas horas.

También el brillo de sus ojos que había aumentado. Incluso discutía menos con el ainu.

 

Al entrar en la cocina se encontró con la pelirosada que estaba haciendo el desayuno a todos los de la pensión

 

Ren: Buenos días

 

Tamamura se sorprendió al escuchar la voz tan calmada del shaman de China, pero se alegro instantáneamente y volteo regalándole una suave sonrisa.

 

Tamao: Buenos días

 

Se acerco lentamente al mesón donde estaba su leche y se sentó tomando un buen sorbo, dándose cuenta que los efectos del afrodisíaco habían disminuido, ya que esta vez no deseaba ansiosamente acercarse a la jovencita.

 

Sus ojos se abrieron, esta vez…eso significaba que aun guardaba ese deseo, por lo tanto ya lo había deseado y el afrodisíaco sólo aumento ese deseo oculto

 

Por todos los demonios

 

Bason: Buenos días señorita Tamao

 

Tamao: Buenos días Bason, es bueno verte

 

Bason: gracias

 

Tamao: ¿se han levantado los demás?

 

Bason: no lo sé señorita, pero no lo creo es muy temprano todavía.

 

Ren: deben estar enredados en las sábanas como siempre

 

Tamao: no deberías decir eso Ren

 

Lo reprendió suavemente, pero riendo ante tal sarcasmo.

 

Ren: es la verdad

 

El general Chino se sorprendió al observar aquella pequeña conversación, podría ser que para alguien común y corriente no significara nada, pero él podía ver que ambos se llevaban bien. Se notaba con solo unas palabras. Y él conocía a Ren Tao desde sus primeros años, esto que ocurría ante sus ojos, no era pan de cada día.

 

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Faltaba solo algunos pasos para llegar, y aunque el chico que conoció no era desagradable, había algo que sentía que no encajaba en todo esto.

 

Manta: ya vamos a llegar

 

Liu: aja

 

Manta: por cierto Liu, ¿qué te trae a visitar la pensión?

 

Liu: además de ver a alguien debo entregar algo

 

La respuesta aunque simple, le dejaba un tono de malicia que lo desconcertó. Pero prefirió entrar tranquilamente a la gran casa, seguido del chico. Trato de ignorar el delicioso olor a desayuno que seguramente había preparado Tamao y dio un grito para avisar su llegada.

 

Manta: ¡hola ya llegue!

 

Ana: ya te escuchamos enano cabezón

 

La voz de Ana respondió rápidamente desde el comedor, provocándole una gota de sudor sobre su nuca y una sonrisita a Liu.

 

Manta: ¡¡hay alguien aquí que necesita entregar algo!!

 

No pudo seguir hablando ya que quedo paralizado por lo que paso a pocos centímetros de el, era la cuchilla de Ren y recién afilada.

 

Ren: se puede saber que demonios haces aquí

 

Ahora comprendía perfectamente el mal presentimiento, era su detestable presencia lo que lo tenía inquieto, era un mal augurio además esa insoportable sonrisita del pelirrojo.

 

Liu: nada…solo tenia unas ganas enormes de verte

 

Ren: ya verás…

 

La mayoría asomo su cabeza para ver a que se debía tanto escándalo, ya que el desayuno pronto estaría servido.

El pequeño amigo de Yoh estaba en shock por el casi corte sobre su cuerpo de parte del filo de aquella arma.

 

Yoh: calma…si es amigo de Ren no veo lo malo…

 

Ren: el no es mi amigo

 

El ojos dorados cerró los ojos fastidiado, cruzándose de brazos, no sin antes sacar su cuchilla y guardarla rápidamente.

 

Liu: vaya tu debes ser el dueño de aquí, ¿no?

 

Yoh: claro, pasa a tomar desayuno con nosotros…un gusto mi nombre es Yoh Asakura

 

A la mayoría de los presentes le salio una gran gota, ya que el menor de los Asakura podía arreglar todo muy fácilmente y con enorme calma

 

Liu: gracias, mi nombre es Liu Tao…gusto en conocerte

 

Le extendió la mano para estrecharla no sin antes hacer una leve referencia.

 

Horo-Horo: que… ¿acaso eres un hermano perdido del tiburón?

 

Liu: no, soy su primo…

 

Ana no le daba para nada buena espina el chico, pero una mirada de su prometido le indico que todo estaba bien. Ahora solo debían tomar desayuno o al menos intentarlo

 

Antes que todos de pasaran al comedor, Tamao se asomo levemente, percatándose de la nueva presencia. Además sacando conclusiones de que no era de agrado para Ren, ya que apenas sintió esa presencia se abalanzó a la salida con el ceño fruncido.

 

Liu: Hola… ¿no nos hemos visto antes?

 

Tamao: n-no lo creo…

 

No pudo evitar sonrojarse ante el acercamiento del chico, pero había algo en el. Había escuchado que era primo de Ren, sin embargo el brillo de sus ojos lo hacia muy diferentes al ojos dorados.

 

Liu: es una lastima…¿cómo te llamas?

 

Tamao: Tamao Tamamura

 

Ren: lo que viniste a hacer hazlo de una vez Liu

 

Liu: esta bien

 

Se aparto un poco de la chica, pero aun manteniendo su sonrisa

 

Tamao: lo mejor será que pase a la mesa Joven Liu

 

Liu: si lo pide una jovencita tan linda como tu…

 

El de cabellos rojizos se encamino, cuando Ren iba a perder de nuevo la poca paciencia que tenía sintió una mano en su espalda tocándole levemente.

 

Tamao: ¿estás bien?

 

Ren: si…no te preocupes esta todo bien…

 

Se coloco aun más nerviosa ante su mirada dorada, pero decidió sonreírle, luego de que el se retirara tomo los platos y comenzó a servir. Trato de no reír porque el ambiente que se formaba entre ambos Taos era divertido, faltaba poco para que pelearan, aunque Horo-Horo también se metía en la pelea, empeorando bastante las cosas.

La sacerdotisa no tardaba imponer el orden lanzando un tazón en plena cara al cabellos azules para se calmara y de paso calmara a los demás

 

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La rubia decidió que ya hora de entregar lo que le pertenecía a la pelirosada, aunque no tenía muchas ganas de hacerlo.

Un presentimiento le decía que esto no terminaría tan bien como lo esperaba. Pero si era tan así debía hacerlo lo más rápido posible para acabar una vez por todas.

Cuando se coloco de pie después que todos terminaran el desayuno, dio una mirada a Tamao, en signo de que la siguiera.

 

Ana: Sabes lo que tengo en mis manos Tamao

 

Tamao: s-si señorita Ana

 

La escritura inconfundible de la madre de Yoh, estaba sobre el blanco papel. Y aun lado un sello escrito.

 

Ana: solo puedes leerlo tu y “a solas”

 

Puso especial énfasis en las últimas palabras, dirigidas a los espíritus de Tamamura, escondidos en una esquina de la habitación.

Cuando ya se retiraba a leer la tan temida carta, la voz de la sacerdotisa la detuvo.

 

Ana: sea lo que sea, cuentas con nuestro apoyo incondicional Tamao. Nunca lo olvides

 

Tamao: lo sé, muchas gracias

 

Camino rápidamente al patio donde se sentó alejada de todas las puertas, donde generalmente entrenaba apuntando sus flechas a la roca.

Trago saliva al introducir sus temblorosos dedos en el sobre sacando el papel ordenadamente doblado.

 

Lo saco…

 

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Liu: Yo debo irme

 

Pilika se había llevado a rastras a su hermano para poder entrenarlo, aunque lo arrastraba con su conocida red, Horo-Horo había agarrado a Ryu y también se lo llevaba.

 

Ren. No creo que solo hayas venido a saludar… dilo ya

 

Liu: bueno…

 

El pelirrojo saco de su bolsillo el sobre y se lo lanzo a Ren que ya estaba de pie, ambos se habían alejado del comedor y solo a pasos de la puerta

 

Ren: esto

 

Liu: si, es una carta de los ancianos del consejo…ya sabes, yo también tengo uno…aunque no lo queramos estamos unidos por los mismos designios hasta ese día…lastima que tengamos que posponer nuestra pelea…

 

Ren: no me vengas con idioteces…

 

Liu: lo veras Ren cuando abras ese sobre…fue un gusto conocer a tus amigos

 

Antes de que le respondiera, el desapareció de la entrada con una maldita sonrisa, mientras Ren apretaba el sobre con el sello de la dinastía.

 

Ren: me las pagarás Liu… me las pagarás

 

Se volteo y camino a su habitación para leer con calma, lo que de seguro le traería un dolor de cabeza.

 

Yoh: ¿está todo bien Ren?

 

Ren: si

 

Sin embargo antes de entrar choco con uno de los espíritus en pañales que estaba muy nervioso.

 

Ren: pero que…

 

Conshi: ah es el mocoso… y yo que buscaba a Tamao

 

Ponshi: ¿la encontraste?

 

Conshi: no

 

Siguió caminando a su habitación logrando abrir la puerta

 

Ponshi: es una orden del templo estoy seguro

 

Conshi: pero donde esta…

 

Ponshi: no lo se…

 

Conshi: debemos encontrarla

 

Ponshi: pero Ana nos matara

 

Conshi: vamos, no seas cobarde…

 

Cuando desaparecieron, se escucho el cierre de la puerta, lo había escuchado todo. Ella recibió una orden…

Pero primero debía leer lo que le incumbía a él, aunque una parte le decía que fuera donde la jovencita.

 

Lo haría después de leer lo que sus manos ya sostenían

 

Ren: “El respetable consejo de ancianos de la familia Tao, le informa que usted deberá…”

 

Mientras más leía, sus pupilas se contraían… todo se había complicado, todo por una simple y estúpida carta

 

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Agradezco todos los comentarios

 

§The Girl Magic and Mystic of the anime§

 

 

 

 

 

 

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