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Maldita Timidez

XIII capitulo

 

Maldito Afrodisíaco

 

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Tamao: disculpen la interrupción (reverencia) me retiro...

 

Su mirada fue dirigida a todos pero en especial al joven de ojos dorados que la observaba de reojo. En el cual hallo un brillo distinto en sus pupilas, no sabía porque algo frío recorrió su columna vertebral al encontrar su mirada por breves segundos con la de él.

 

Ryu: Tamao...

 

Aunque el de la espada de madera intento llamarla como un salvavidas ella ya había cerrado la puerta suavemente

 

Ren: respecto a ti... (volviendo a apuntar)

 

Yoh y Horo dudaron en detenerlo, porque no sabían como.

 

En cambio dentro de Ren se desarrollaba un extraño comportamiento. Le hirvió la sangre cuando el “peinado ridículo” miro así, a su Tamao...esperen un minuto, ¿SU?... estaba empezando a volverse loco. Sacudió la cabeza sacándose ese pensamiento dominante por parte de él y se concentro en el hombre que temblaba sin control bajo su furia que aumentaba cada vez más.

 

 

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Ana: sucedió algo Tamao?

 

Tamao: no señorita Ana, me dijeron que estaba todo bien

 

Pero para Ana no era cierto eso, ya que bastantes golpes se escuchaban al interior, dedujo que algún problema estaba surgiendo, si no ya estaba. Lo extraño era que habían solo hombres encerrados. ¿Qué sería?, dudaba que intercambiaran técnicas para entrenar…imposible.

 

Ana: mmmmm

 

Tamao: ¿sucede algo señorita?

 

Ana: no…

 

La sacerdotisa cruzada de brazos dio una mirada a la habitación con la puerta cerrada y luego la observo con calma, analizándola, para Tamao fue una clara seña que quería hablar con ella. De forma más seria a las veces anteriores y con calma…mucha calma

 

Ana: en realidad necesito hablar contigo, ven sígueme

 

Tamao: si

 

Para la pelirosada la situación era extraña, ¿de que querría hablar con ella? ¿pasaría algo malo?, los nervios surgieron mientras se encaminada detrás de la rubia.

 

Ana: y Pilika… no espíes detrás de la puerta…

 

En una esquina se escucho un bufido suave

 

Ana: ni en la pared…

 

Pilika: (suspirando) me descubrió…rayos

 

Seguido de esto la menor de los ainu se retiró, alejándose del lugar, no permitiría que la rubia sospechara de ella, le tenía el suficiente respeto, para seguir una indirecta.

 

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El pánico se reflejo en la tartamudez de Usui que intentaba inútilmente controlarse

 

Horo-Horo: Ren por-por-por que  no te calmas? ¿s-s-s-si?

 

Ren: callate!

 

Una sola mirada bastó para que el ainu retrocediera, ver a Ren realmente enojado era algo digno de temer.

 

Horo-Horo aterrado y todo vió atónito avanzar al castaño hacia Tao mientras pasaba un brazo tranquilamente por el hombro del mismo demonio en ese momento.

 

Yoh: venga, vamos a dar un paseo para aclarar las ideas, será lo mejor. Además ví un puesto que te encantara…

 

Ryu y el peliceleste tragaron saliva para cuando Tao miro a Yoh con ojos todavía fulminantes, la respuesta siguiente los dejo aun más sorprendidos. Caminó junto a Yoh hacia la salida no sin antes voltearse de lado para dedicarle una mortal mirada a Ryu y un “ya me las pagaras”

 

Horo-Horo: lo veo y no lo creo…¿Cómo lo hizo?

 

Ryu: Don Yoh es un santo

 

Horo-Horo: y tu un estúpido, ¿Cómo se te ocurre hacer eso? Serás idiota

 

Ryu: oh cállate, lo que haga no te importa

 

Horo-Horo: ¿Cómo que no importa?, casi me mata… bueno que al que matara será a ti

 

Ryu: noooo

 

Horo-Horo: Que flores quiere que te lleve?

 

Ryu: flores?

 

Horo-Horo: si… para tu tumba…

 

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Tamao: y ¿bien señorita?

 

Tamao miro con nerviosismo la joven delante de ella con brazos cruzados y mirando el patio de la pensión.

 

Ana: sabes y me conoces lo bastante…

 

Tamao: … no entiendo

 

Ana: te conozco desde niña Tamao, te conozco lo suficiente, para saber que estas confundida, para saber que tienes miedo…

 

Tamao: yo…

 

Ana: estoy preocupada por ti respecto al entrenamiento, y no confundas, no quiero decir que no crea en ti…se que eres capaz de superarlo…pero

 

Ya en ese momento ambas se encontraban sentadas una al lado de la otra mirando hacia el horizonte.

 

Tamao: ¿pero?

 

Ana: no lo se… hay algo…algo que no estará bien

 

Tamao: quizás sea que no lo logre

 

Ana: no hables así (reprimiéndola)

 

Tamao: pero sabe que yo nunca e sido fuerte

 

Ana: eso es mentira

 

Tamao: usted y el joven Yoh son las personas más fuertes que yo eh conocido y…

 

Ana: basta, sabes perfectamente que eso no es cierto tu eres tan fuerte como cualquier shaman, simplemente no te gusta pelear, y eso lo sabemos las dos

 

La pelirosada bajo la cabeza, en signo de afirmación, sus manos arrugaron un poco la ropa con impotencia

 

Tamao: si

 

Ana: yo también…tube miedo…

 

Tamamura abrió los ojos a mas no poder, esa no era una confesión que hiciera Ana, no Ana la sacerdotisa. La escucho atentamente porque su voz aun seguía en ese extraño tono de calma y su mirada oscura fija en la nubes.

 

Ana: mi entrenamiento fue en cierta manera igual al tuyo, siempre nos prueban en nuestro poder y concentración… y yo temí mucho no lograrlo, no sabes cuan difícil y extenuante fue todo…pero el miedo se acepta…el miedo se supera en la misma situación…debes superarlo, después de esto nada te será imposible…

 

Tamao: pero…

 

Ana: ni siquiera dominar a esos dos

 

Tamao: jejej

 

Al observar a su compañera de infancia percibió una pequeña mueca en sus labios, lo interpreto como una sonrisa, en ese momento ambas lo hicieron con ganas…

 

Ana: ya has podido darle?

 

Tamao: no… pero la roce

 

Ana: eso es un buen comienzo, solo debes entrenar un poco más

 

Tamao: si, lo estoy haciendo. Solo que no me eh recuperado muy bien del ultimo intento

 

Ana: te sobrepasaste… estubo mal, espero que no lo vuelves a repetir. No debes gastar totalmente tu energía espiritual. Guarda una reserva, mientras más entrenes mas poder ganaras.

 

Tamao: gracias por todo, sin haberlos conocido no se que seria de mí

 

Ana: veo que ya dejas de hablarme de tu

 

Tamao: lo siento yo…si fue una falta de respeto yo…

 

Ana: esta bien… después de todo somos una familia

 

Para cuando Tamao volteo su vista, Ana se estaba de pie mirando a la lejanía.

 

Ana: ya es hora de ver el entrenamiento de Yoh

 

LA rubia se retiro lentamente la pensión, dejando con paz a la joven pelirosada. Después de todo esa era la forma de Ana Kyoyama de mostrar su afecto…una familia, de mostrando que siempre habían sido una familia

 

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El paso de algunas horas solo era reflejado en el rostro de la menor de los Usui, que mostraba impaciencia al saber y presentir que algo pasaba y era totalmente ajena.

 

Horo-Horo: deja de mirarme así

 

Pilika: pero dime que esta pasando

 

Horo-Horo: cuantas veces tengo que decírtelo Pilika… nada, nada de nada

 

Pilika: no te creo

 

Horo-Horo: por los grandes espíritus Pilika, ¿Qué va a pasar?

 

Pilika: no lo se, pero se que hay algo que no me quieres decir

 

El mayor de los Usui no negó que lo de leer los pensamientos no fuera cualidad única de la sacerdotisa, prometida de Yoh. Si no también de su hermana y de todas las mujeres del planeta. Porque todo lo terminaban por descubrir.

 

Horo-Horo: mujeres…

 

Pilkta: ¿dijiste algo?

 

Horo-Horo: no nada… puedes preguntarle a Ryu

 

Pilika: si claro como si quisiera preguntarle a un traumado

 

En realidad el hombre de la espada de madera en vez de trauma estaba en un estado de shock y paralisis, todo por la mirada y la furia casi desatada del menor de la dinastía Tao.

 

Horo-Horo: no seas exagerada

 

Pilika: solo digo la verdad

 

Horo-horo: ya basta

 

Pilita: mira creo que Yoh y Ren ya llegaron

 

Al mencionar el nombre del ojos dorados un pequeño salto se produjo en ambos cuerpos masculinos

 

Lo siguiente los dejo extrañados, el castaño avanzo hacia ellos tan sonriente como siempre mientras un indiferente Ren seguía de largo y subía las escaleras, comiendo tranquilamente un melocotón  

 

Ryu: que hizo don Yoh

 

Yoh: pues no pude hacerlo cambiar de opinión, pero al menos habrá mas tiempo

 

Ryu: que?... moriré…

 

Horo-Horo: pues yo creo que si…

 

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Ren subió lentamente las escaleras con su ira disminuida casi a la totalidad, después de todo el castaño recordaba aun algunos de sus gustos.

 

Al pasar por uno de los pasillos sintió una melodía un tanto extraña, al concentrarse mejor, dedujo que su origen era humano, pero dudaba que fuera de alguna persona de la pensión, decidió sacarse la duda e ir a ver al asomarse en el marco de la puerta vio el reflejo de la luz que entraba en la habitación y de una silueta cerca de las cortinas al parecer las estaba arreglando y emitiendo esa melodía. Se sorprendió al descubrir la identidad de esa silueta…

 

Pero que ahora que lo comprendía, debía salir de ahí… demasiado tarde, ella se dio cuenta

 

Tamao: joven Ren… ¿se encuentra bien?

 

Ren: si

 

Tamao: que bueno… pensé que le había sucedido algo cuando nos dijeron que había salido con el joven Yoh

 

Ren: no…

 

Pero Tamao se fijo cuando el dirigió el melocotón a sus labios, su brazo mostró el pañuelo

 

Tamao: es verdad… no lo cure completamente…

 

Dejo el florero que había traído de la ventana sobre una mesa, cuando volteo a mirarlo el la observaba en silencio, se puso nerviosa, aunque siempre lo hacia cuando el la observaba así, ahora que se daba cuenta

 

Tamao: ¿podría hacerlo ahora?... podría infectarse la herida

 

Ren: aja

 

No quiso negarse aunque una vocecilla de razón le murmuraba que se alejara de ahí lo más rápido mientras pudiera.

 

Tamao: espere un momento…

 

Los pasos tranquilos de la joven se dirigieron al cajón donde estaba el pequeño botiquín.

Lo saco y se encamino a la mesa donde el joven ya estaba sentado mirando las cortinas que se movían al compás de la brisa

 

Ren después de sentarse vió a la joven hacerlo de igual forma. Y empezando a retirar los vendajes, junto con el pañuelo. Pero se dio cuenta que se estaba fijando demasiado en su cuerpo, (ahora podía contemplarlo mejor que con sus antiguas vestiduras, la polera blanca y el pantalón negro) …se fijaba...en el pálido cuello, el escote que seguía, como se levantaba su pecho en un perfecto compás y el relieve en el: suave, no muy abrupto, perfecto para perderse en el sin tela por medio, molesta tela, entupida tela, en ese momento lo menos que quería era verla...si...molesta tela

 

Ren: ((mierda...debo controlarme))

 

La tarea le resultaba difícil, decidió pensar en otra cosa, su espíritu acompañante...SI en Bason...al cabo de unos minutos su conciencia, o lo que creía que era le recriminaba la imagen en su mente... y él mismo, después de todo el general chino no podía compararlo con la dulce joven, él no tenia aquel par de...¡demonios!...se sonrojó, no era común pensar así, otra vez trato de concentrarse, pero, ¿cómo comparar aquel espíritu, con esos ojos rosados oscuros brillantes, con esa boca, esa amabilidad y que decir del frágil cuerpo?, que podia temblar sin control si el lo deseara...con varias formas, a su disposición... a su entera disposición, si lo quisiera.

 

Tamao: ¿se encuentra bien?

 

Lo encontraba extraño, de pronto al sentir su mirada segundos antes, provoco en su cuerpo un escalofrío, ¿por qué? No se lo explicaba, mejor era concentrarse en la herida y en curarlo correctamente, no quería hacer mal su trabajo menos si era con el...

 

Ren: si...

 

Cuando ella vendaba con cuidado, no pudo detenerse y bajar un poco la cabeza para tocar ligeramente con la piel sus cabellos y parte de su rostro, es que la cercanía lo mataba, si no tuviera suficiente autocontrol el...el...

En esos momentos necesitaba la fruta que hace unos minutos comía, pero para su mala suerte no le duro mucho, si la tuviera al menos tendría un distractor y no pensaria en tantas cosas que no podía detener. Cuando ella termino se dio cuenta que no subia la mirada para encararlo, pero lo hizo lentamente

 

Ren: gracias

 

No pudo evitar mirarla a los ojos, sin duda que el afrodisíaco hacia que sus cercanía fuera deliciosa y bastante peligrosa, era una mezcla de peligro y placer. Pero eso no impedía que varias preguntas pasaran por su mente acerca de ella, y todo lo que al envolvía. Al ver sus ojos percibió una especie de agitación en ellos, se daba cuenta de todos los cambios que acontecían en ella con una facilidad sorprendente.

 

Tamao: de nada…

 

Para la joven todo parecía pasar muy lentamente, en especial cuando el subía la mirada hacia ella clavándola en sus ojos, era algo que la hipnotizaba, hasta cuando el se puso de pie y camino

 

REn: Esa ropa te queda bien…

 

Su boca se entreabrió levemente, ¿había sido un halago?, sus mejillas se sonrojaron al recordar sus palabras

 

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Después de salir de la habitación, no pudo evitar que una leve sonrisa pasara por sus labios, ¿razón?. No la entendía, quizás debió ser como ella se sorprendió ante sus palabras, en cierta manera era divertido. Pero lo otro que no era divertido, que estubo a punto de perder el control de su cuerpo. Al estar lo suficientemente entrenado podia controlar mejor que cualquiera los impulsos de su cuerpo, menos el de odio e ira

 

Ana: vaya ya me parecia raro no verte, ¿contento, Ren?

 

Se sorprendio, y se maldijo al bajar la guardia y no percibir la no despreciable presencia de la rubia sacerdotisa.

 

Ren: no…

 

Ana: ahora que te encuentro, me gustaria saber. Qué sucede

 

Ren: nada

 

Ana: ¿nada que no pueda ser controlado?

 

Ren: quizas, si quieres saber…deberias preguntarle a Yoh

 

Ana: lo haré

 

REn: bueno me retiro…

 

Ana: ¿contento Por qué te curaron?

 

Cuando El menor de los Tao se dio cuenta Ana ya había girado en el pasillo, ¿cómo se dio cuenta?, ¿había espiado?, lo dudaba. Ella no era así. No tenía el síndrome de los Usui.

 

Camino a su habitación de donde podía ir al patio sin tener que pasar por el trayecto de la cocina, ya que si lo hacía vería al peinado ridículo y tendría ganas de afilar su cuchilla, y por otro lado si salia estaba la posibilidad de encontrarse “con ella” y no era bueno, porque ahora dudaba poder controlarse. Esa cosa estaba ya dominando sus pensamientos, después lo haría con su cuerpo

 

Ren: maldito afrodisíaco…

 

Todo esto hacía que se confundiera aun más…

 

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Agradezco el apoyo de todos y siento que sea corto, el próximo será más largo, lo prometo ñ.ñ… ademas como adelante, el afrodisíaco aun no a hecho todos los efectos.

 

The Girl Magic and Mystic of the anime§

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