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Luna violeta en
sangriento desierto
XVII
capitulo
Esto es un
adiós
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Fue entonces que su mano, contra su
voluntad se dirigió al contorno del rostro apartando suavemente con sus dedos
algunas hebras azabache que cubrían parcialmente sus
mejillas.
Entonces fue cuando se dio cuenta de la
caricia que volvía a hacer, era algo que sólo florecía al mirarla, ajena a todo
mal.
Así se sentía ser humano, no un
asura…queriendo proteger a alguien…
Se sorprendía ante la tibieza de la piel,
muy al contrario de sus fríos dedos. Dedos que se electrizaron ante el contacto,
y que hicieron que aquella corriente lo recorriera por
entero.
La corriente eléctrica hicieron que
sintiera una necesidad desesperada, no supo lo que era. Pero alejo lentamente su
mano del contacto. Porque parecía que había hecho algo prohibido pero también
necesario.
Entonces camino un paso hacia
atrás…
-
Gaa…ra…
Se paralizó dejando que las sombras lo
cubrieran lentamente. La Hyuuga había pronunciado su nombre entrecortadamente
entre sueños. Era algo tan extraño pero tan cercano que pareció calmarlo para
terminar la noche junto al cielo nocturno.
Extrañamente se sentía en paz…lo que
quedaba de su corazón le respondía a su cariño. Pero aun no podía decírselo a
Hinata con palabras.
Respiro con tranquilidad y entrecerró sus
ojos grabando aquella imagen de tranquilidad en su mente, mientras volvía a
teletransportarse
Esta vez ya todo estaba bajo control al
saber que su historia se parecía bastante a la de la ojiblanco.
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Tsunade, el ninja más poderoso de la aldea
de Konoha, se cruzaba de brazos un tanto más calmada, pero aun preocupada. El
jounin de cabello plateado y mirada serena de daba alguna que otra mirada de
reojo
-
Kakashi…
-
si
Hokage-sama…
-
¿has tenido
noticias de la misión a la aldea de Suna?
-
Pues al menos
nos llego el comunicado que la misión ya había entregado el tratado y esta todo
en orden
-
Bien…¿están
todos allá?
-
Si te refieres
a Hinata Hyuuga, esta en buenas condiciones.
-
Bien…
Tsunade dio un leve suspiro de alivio al
comprobar que la situación estaba estable, hasta ahora.
-
se que no debo
meterme en esto Hokage-sama, pero la familia Hyuuga no le gusta que intervenga
en sus asuntos familiares.
-
Pues si eso
tiene que ver con salvar una vida, yo intervendré… ellos no siempre pueden
prevalecer la línea de sangre ante todo
El jounin sabía con perfección la
rigurosidad de ese clan, y era precisamente por eso que eran uno de los más
fuertes de la aldea.
-
pero…
-
Kakashi tu no
sabes de lo que son capaces por el bienestar del clan…
-
Tiene razón…con
su permiso debo retirarme a terminar otra misión… - terminando la frase
desapareció
Se paro del asiento mirando a través de la
ventana la inmensidad de su gente y lo que protegía, y a la vez la ironía del
destino.
-
si no hago algo
la mataran…y eso no lo permitiré…
Una mano se dirigió a un cajón de su
escritorio sacando una larga cadena plateada que puso frente a sus ojos y la
apretó fuertemente
-
tu fuiste una
de las mejores en curar, y lo más irónico de esto es que moriste sin curarte a
ti misma…teniendo ese poder – murmuro diciendo a la cadena, como una forma de
representar a la persona que se la regalo.
Luego de mirar la cadena, sus ojos se
concentraron de nuevo en la ventana, para luego soltar un suspiro de
cansancio
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El
consejo de ancianos de la aldea de la arena estaba nuevamente reunido, temprano
en la mañana.
Una
nueva amenaza estaba cerca de la aldea oculta, un grupo de ninjas que querían
atacar y tomarse el poder.
Y
al parecer eran bastantes poderosos ya que había asesinado a sangre fría y con
rapidez a un grupo de contraataque.
-
No podemos
esperar más tiempo… - dijo el mayor de los ancianos, el de larga
barba
-
Además tienes
que considerar que los ninjas de Konoha están aquí y no deben enterarse de
nuestros problemas
-
La Hokage no
debería enterarse, debemos demostrar que somos lo suficientemente fuertes para
sobrevivir a esto
El ninja de
ojos carmesí miraba con cierta alegría la escena frente a sus ojos, aunque era
un guardaespalda podía ahora estar mas cerca de los jefes principales de la
aldea.
Antes de que
escogieran al futuro Kazekage
-
Permitan mi
palabra respetables ancianos, ¿pero acaso Gaara no sería
suficiente?
La
recomendación hecha por parte del peliverde callo como una tormenta de silencio
en medio de la habitación.
-
Tetsu tiene razón –
dijo uno
-
Pero no
podemos confiar en Gaara, últimamente a estado actuando
extraño.
-
Quizás se deba
a los ninjas de Konoha – dijo Tetsu calmadamente – Pueden ser una mala
influencia para él
-
Bueno… no
tenemos otra opción – dijo el mayor, dejando un momento de silencio – Ordenen a
Sobaku no Gaara eliminar a los enemigos.
El joven de
cabellos verdes, esbozo una maliciosa sonrisa. Mientras los ancianos asentían
con seriedad y escribían una orden.
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Un nuevo día y
era presa de las miradas de la rubia platinada que parecían indicarle que pronto
moriría.
Hinata no
estaba enojada por aquella actitud, al contrario. Aunque era extraño que las
demás kunoichis no dijeran nada más al respecto sobre el
baile.
Siendo así,
era mucho mejor.
Estiro sus
brazos, caminando junto a las demás que hablaban sin parar acerca de ropa y
otras cosas de chicas.
Sonrió
levemente, no era extrovertida como ellas. Pero al menos al estar a su lado
podía pasar un buen rato.
Porque la
hacían sentir como una joven normal y sin preocupaciones.
Sin temer por
el clan y ser una pésima heredera, y al ser así ser desterrada por no cumplir
las expectativas.
Sin sentirse a
veces tan terriblemente miserable.
-
Hinata-chan… -
Llamo Sakura
-
¿eh?... –
alcanzo a responder una distraída Hinata
El llamado de
la pelirosada entre las personas pareció lejano, aunque en realidad tan ausente
estaba en sus pensamientos que casi no se percato que estaba en el centro de la
aldea.
-
¿Estás
bien?
-
De seguro… -
empezó diciendo Ino, quien no pudo continuar al ser interrumpida por una feroz
mirada de parte de Tenten y Sakura
-
Hai
Sakura-chan, estoy bien solo es el calor…ya sabes no me acostumbro bien – mintió
la Hyuuga
Era más que
decir que si se había acostumbrado en especial después de estar días en el
desierto junto al pelirrojo. Al sólo recuerdo empezó a
sonrojarse.
Por que los
recuerdos que relacionaba con el desierto eran muchos.
-
Ya veo…está
azorada…- murmuro Tenten mirando el sonrojo de la Hyuuga
-
¿Esos no son
el consejo de ancianos de la aldea?
-
Están junto a
Temari, si no me equivoco aunque están lejos.
Algo estaba
mal ya que ya expresión de Temari era seria. Y para el siempre despreocupado y
risueño rostro de la kunoichi solo podía indicar problemas. Decidió activar su
técnica para poder ver mejor.
Era Temari y
ente los ancianos estaba Tetsu, su sonrisa no la convencía, era muy distinta a
la de las otras veces en la que se habían encontrado. Una corazonada le advertía
que esa no era una buena sonrisa.
¿Por qué,
entonces?
El pergamino
estaba en manos del anciano que reconoció como el mayor. Había un nombre
inscrito, pero no pudo ver porque en ese momento una persona se cruzo impidiendo
que leyera, pero cuando hubiera esperado lo suficiente el nombre
afloro.
“Sobaku no
Gaara”
Era para
él.
¿Qué
significaría?
Un extraño
presentimiento se apodero de su ser, sentía una gran angustia. Estaba a punto de
dar un paso cuando la voz de Sakura la detuvo.
-
Shikamaru nos
llama, vamos – dijo la pelirosada al contestar el
interlocutor
-
¿Qué sucede? –
pregunto la castaña
-
Al parecer la
Hokage nos llama de vuelta a la brevedad.
Siguiendo a
Sakura se toparon con la rubia que caminaba en sentido contrario, solo la Hyuuga
se detuvo unos instantes, pidiendo a las demás unos segundo mientras se
alejaban
-
Temari-san,
¿Estás bien?
-
Eres tu,
Hinata-chan…si, son solo noticias sobre unos poco enemigos que están a
kilómetros de la aldea – respondió con normalidad la joven mientras miraba
alrededor
-
No podemos
ayudarte ¿en algo? – pregunto la Hyuuga esperanzada
-
Oh no te
preocupes, esto es algo que debe encargarse la aldea de la
arena.
Hinata vio
cuando la rubia apretó con su mano el pergamino y en sus ojos brillaba el
desenfado.
-
se trata se
Gaara-kun… – murmuro Hinata sin medir sus palabras
-
es la orden
oficial, aun cuando el ya lo sabe y debe estar en camino – respondió Temari sin
percatarse que la joven había divinado el problema
-
ya veo –
murmuro Hinata bajando un poco la mirada
-
bueno…-dijo la
rubia esbozando una sonrisa – lo mejor es que sigas a tus compañeras o te
perderás entre la multitud, ¿No lo crees?
-
H-hai
Hinata se
sorprendió ante el repentino cambio de humor de Temari, que le guiñaba un ojo
con picardía
La ojiblanco
miro una vez más a la rubia antes de desaparecer en la multitud, aunque no iba a
seguir a sus compañera…quizás debía perderse como había sugerido sutilmente la
rubia de cuatro coletas
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Estaba
fastidiado y molesto. Si no fuera por que había cambiado para bien, hubiera
convertido al consejo de ancianos en un montón de carne
descuartizada.
Pero,
¿Por qué, después de tanto tiempo se molestaba por una
misión?
Se
debía a la jovencita de la aldea de Konoha.
Ato
la calabaza a su espalda, ajustándola bien. Deseando que fueran bastantes los
enemigos para aplacar su naciente molestia.
Sobaku
no Gaara no quería admitirlo, pero sabía que se separaría de Hinata. Y eso lo
descolocaba un tanto, no queriendo admitirlo.
“Quien iba a
pensar que un misión donde la sangre se derramaría a toneladas, seria tan
molesta para ti”
“No es una
molestia”
La
voz lenta y ronca le indico todo lo contrario al demonio, que si no fuera porque
era el gran y todopoderoso Shukaku temblaría de miedo frente al tono oscuro de
su portador, se notaba que estaba sumadamente enfurecido.
“Aunque no
despedirse de Hinata-chan…”
“Deja de decirle
así…”
“Entonces
quizás pueda llamarla…”
“no”
Las
pálidas mejillas del pelirrojo amenazaron con sonrojarse al estar a punto de ser
pronunciado aquellas palabras por el mapache que ronroneaba con
malicia.
Sus
ojos aguamarina se debatieron con furia al mirar la aldea y luego el desierto,
sería un lastima no poder despedirse de la joven.
Ya
que según había escuchado del mismo consejo había llegado una orden para que
todos regresaran.
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Sentía un
inmenso calor recorrerla, pero no podía detenerse a descansar. No tenía la menor
idea de donde el pelirrojo saldría de la aldea.
Habían
distintas puertas, pero su corazonada le indicaba que era la del norte, por eso
se encamino rápidamente a esa.
Prefería
verlo, no pudo elegir entre seguir a sus compañeras y ver al ninja de orbes
verdemarinas.
Sin embargo
una sombra la detuvo en medio de la carrera, el brillo de sangre le indicaba que
era el joven peliverde.
Dio un pequeño
salto hacia atrás poniéndose en guardia como un acto de
reflejo.
-
Pero si es
Hinata-chan – murmuro Tetsu complacido
-
E-eres tu –
murmuro, sorprendida y un tanto atemorizada
Tetsu percibió
a la perfección el nerviosismo que emanaba de la jovencita, sumergiéndose en los
ojos de perla que poseía, podía ver claramente la aflicción. Era una cualidad el
ser tan transparente en algunas emociones.
Pero se notaba
que guardaba algo. Ella quería encontrarse con Sobaku no Gaara antes que dejara
la aldea. Pero no entendía el porque, se suponía que todos temían al ninja a
excepción de uno rubio que se le había acercado
anteriormente.
Era anormal
que una mujer, o mejor dicho una niña quisiera verlo.
Era de suma
importancia para sus planes averiguar el porque.
Se notaba que
en el futuro sería de mucha utilidad
-
¿Adonde vas
con tanta prisa? – pregunto agachándose un poco para quedar cerca de su rostro y
de sus ojos
-
No creo que
tenga que decirte Tetsu-kun – respondió dudosa, aunque de seguro no le diría su
destino final.
-
Entonces no te
dejare pasar… - murmuro tomando la barbilla de Hinata
-
E-to, necesito
entregar algo antes de irme.
-
No me digas
que te iras…tan pronto, es una lastima. Y yo que quería conocerte
mejor
-
¿Eh?
Estaba hecha
un nudo de nervios y para colmo estaba empezando a titubear, necesitaba salir de
ahí lo más pronto posible o no lograría llegar a tiempo.
Pero,
¿Cómo?
Era más
importante verlo, ya que si eran llamados a la aldea, posiblemente nunca la
dejaran volver a este lugar. Su familia no entendería.
Ella se había
enamorado de un ninja nomade en su propio hogar.
-
Claro, deseaba
conocerte mejor. Hinata… - le dijo con una sonrisa complacida – pero estoy
seguro que algún día nos volveremos a ver
-
Tetsu-kun…
-
Bueno…cuídate
Antes de que
pudiera hacer algo el joven se acerco y rozo sus labios, con esto la soltó con
suavidad y camino a su lado dejándola paralizada.
No podía creer
que se atreviera a hacer semejante cosa. Y aunque aun estaba asustada por eso,
recordó que debía continuar con su carrera antes de que fuera tarde y se
arrepintiera por eso
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-
Gaara…
Escucho un murmullo, pero debía estar
alucinando. Podía deberse al sonido del viento del desierto, indicando una
tormenta. Y aun más si era la voz de la Hyuuga.
-
¡Gaara!
Era la voz de Hinata, no podía
equivocarse, ahora que escuchaba mejor ese sonido era de rápidas pisadas. Volteó
y vio una silueta que lo abrazaba.
El sutil aroma de la joven lo envolvió, no
pudo moverse ni nada. Era como si por el simple contacto de sus cuerpos fuera
impedido para hacer cualquier otra cosa que sentir.
-
Hi…nata
Costaba decir el nombre que lo había hecho
una tormenta dentro de un caos, que había destruido todo lo que una vez pensó
que era y que se había vuelto ese rayo de luz dentro de su oscuridad llena de
sangre.
La aludida levanto la cabeza levemente,
apretando los labios para no quebrarse y llorar, sabía que no debía demostrar
debilidad.
Se sorprendió al sentir que el la apretaba
contra sí con una extraña fuerza, su rostro quedo escondido en el hombro del
joven.
Y un sentimiento de extraña familiaridad
se hizo presente, como si esa despedida hace muchos años siendo una niña la
hubiera hecho.
No deseaba hablar, no era necesario. En
ese cálido abrazo ambas solitarias almas se consolaban ante la
separación.
Se acomodo entre sus seguros brazos,
dándose cuenta de lo agradable que era cuando él la acercaba aun más a su
cuerpo.
Ya sabía lo que debía entregar: un abrazo.
Era la seguridad que ella le deseaba lo mejor y que lo extrañaría a pesar del
corto tiempo que compartieron. Pero que lograron conocerse y entenderse a su
manera.
El abrazo fue soltándose para quedar
frente a él. Cuando Gaara tomo el contorno de su rostro y levanto su cabeza para
mirarla. Hinata se estremeció.
Gaara sabía que no vería nada más hermoso
que lo que estaba frente a sus ojos en ese preciso
instante.
Era una pequeña diosa caída del cielo, sus
ojos de nieve brillaban y temblaban, sus mejillas teñidas de rojo y sus labios
abiertos y suplicantes.
Era algo demasiado bueno para siempre. Fue
entonces que bajo sus ojos las lágrimas amenazaron con resbalar. Se notaba que
ella las retenía.
Nuevamente ella lloraba por
él.
Sintió una molestia al verla así, le
gustaba aun más cuando mostraba aquella tímida e inocente
sonrisa.
Una lágrima cayó por su mejilla y él la
hizo desaparecer bajo sus labios tibios acercándose y provocando un aumento en
el sonrojo en la jovencita
Pero no se alejo, al contrario mantuvo sus
labios en su mejilla. Sabiendo que si la besaba podía no querer
irse.
Al alejarse de su rostro percibió la
sonrisa en los femeninos labios, que lo hizo vacilar y calmarse a la
vez.
Pero ella lo tomo del cuello y depositó un
beso de igual duración en su mejilla.
Se separaron lentamente, ella aun le
sonreía con dulzura.
Fue por eso que sus serias e inalterables
facciones se relajaron, dando una expresión apacible.
Y aunque tenía que irse, deseaba que nadie
osara a separarla de su lado.
Le dio la espalda encaminándose a una de
las tantas misiones. Pero dejando algo de sumo valor. Su lenta voz segura dijo
las palabras.
- Sayonara Hinata
Al verlo caminar y alejarse todo se quebró
en su interior, como si su ser se separara de una parte esencial, se sentía
vacía.
El
también sentía vacío al dejarla, y separarse. Pero al escuchar su voz por última
vez su alma se calmó nuevamente, alejándose de esa prisión de soledad. Y
llevándose aquel casto beso en su fría mejilla sobre su mascara de
arena.
–
sayonara
Gaara
La
vio por última vez de reojo antes de caminar hacia el desierto que lo devoraba
con una tormenta de arena. No volteando a verla. Jurando que algún día la
volvería a ver.
El
viento respondió a su petición llevándole el dulce aroma de la joven a través de
la arena.
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Fin!, es una broma. Se que algunos me mataran
porque los separe. Pero a partir de ahora se vera muy distinta la
historia.
§The Girl Magic and
Mystic of the anime§