Konishiwa!! soy §Girl Magic del Anime§ pues este
one-shot es mas largo que el otro espero que lo disfruten Adelante!, si me
encanta Ren x Tamao!! yujuuuu
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Tu oscuridad
en mi piel
Capitulo
único
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No era, no y no, el no era un pervertido
como Ryu, el peinado ridículo. Él solo había entrado al baño termal después del
entrenamiento, encontrándola ahí,
con el agua corriendo por la piel y la tela que la cubría, en una imagen
estremecedora para su ser, con
aquella mirada que siempre lo confundía, que hacía tambalear todo su
credo.
-
¿Por
qué?
Y era que el joven chino no lo entendía,
el rápido palpitar. El no quiso ver, no…solo fue un accidente, pero es que
tampoco entendía su reacción. Al volver esa imagen en su mente, la veía…veía esa
alma tan cálida, por esos ojos tiritando como las estrellas, la vio…no sabia
porque…sintiendo su mirada clavada. Y como ella podía sumergirse y ver sus
sentimientos más guardados en la profundidad de la oscuridad de su
alma
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La joven cerró sus ojos y llevo la mano a
su pecho envuelto en la toalla empapada en las aguas tibias, sintiéndolo subir y
bajar rápidamente. Aun percibía aquella mirada dorada en su cuerpo, pareciendo
penetrar en la piel, y sacando el alma. Como el parecía saber todo su interior,
como esa mirada la traspaso… no siendo maligna, solo una mirada de sorpresa y
después de comunicación en el silencio, por que este era el lenguaje de las
almas, aquel que ellos habían tenido en ese pequeño accidente, en que el entro
al baño con su ropa de entrenamiento y la cuchilla brillando en su
mano.
-
¿Qué me
sucede?
No se lo explicaba, había visto ese miedo
en los ojos del joven shaman, esa oscuridad, el solo la llevaba encadenada en su
alma… y le dolía que eso pasara. No supo porque pero salió de la habitación,
buscándolo…sintiendo la despedida en el aire… escuchando sus pasos a la
lejanía
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Caminando hasta perderse en la oscuridad
de los pasillos, pasó una mano entre los cabellos azul-violaceos desordenándolos
tratanto inútilmente de poner en orden su agitada mente, guardo la cuchilla en
un corto movimiento, y aumento el paso rumbo al patio de la pensión donde lo
esperaba la libertad, donde se iría de nuevo, partiría…debía hacerlo ¿cobardía?,
esbozo una irónica sonrisa.
-
Ren Tao no es
cobarde
Pero se pregunto en el fondo de su
conciencia, ¿lo era?, ¿era un cobarde al huir de ese remezón de sentimientos y
creencias? Es que todo lo que creía se derrumbaba por aquella joven, y era que
su naciente amistad le había hecho pensar en muchas cosas, como el
replanteamiento de su odio a la humanidad y lo más doloroso: su oscuro
pasado…
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Sus pies femeninos se sentían en el
silencio de la pensión, buscándolo…sintiendo la despedida en el aire… pero
extrañamente sus pasos a la lejanía, ¿es que acaso pensaba irse?, camino mas
rápido.
- No te vayas…por
favor
Buscando y llegando a la salida del patio,
viendo una sombra que empezaba a caminar…era él, su respiración se agito al
verlo, su corazón palpito y era porque lo buscaba, jamás lo había hecho y esa
sensación hacia que ella se sonrojara levemente al comprobar los sentimientos
que habían comenzado a crecer como una pequeña semilla que se convirtió en…. Al
verlo mejor observo su rostro confundido…¿Por qué estaría
así?
La sintió caminando hacia él desde el
pasillo más interno y no pudo reprimir una disculpa a lo que había visto hace
unos minutos sin intención
-
Lo siento…yo
no…
- No te preocupes, no fue tu culpa…
Sacudió la cabeza, empezando a ir a la
soledad, que era su compañera desde siempre, y lo volvía a acoger como una madre
a su hijo, con la diferencia que ella no era la suya… ya estaba a punto de salir
del pasillo, cuando la voz de ella volvió a resonar esta vez a sus espaldas, esa
voz era de quien escapaba o era lo que parecía, con quien no pensó jamás
encontrarse en el pasillo que empezaba a oscurecer al surgir de la
noche…
-
¿Te
iras?
Tao no pudo responder, no quería voltear, sabía
que si lo hacía fracasaría, el anhelo de partir se haría pedazos, con solo ver
esos ojos de fresas, su rostro seria suficiente para atarlo, es que ella tenia
ese extraño poder, solo ahora se daba cuenta de ello, al escuchar su voz, al
sentir su presencia, al percibir su presencia espiritual… pero no voltearía, no
debía.
-
Si…
Tamamura sintió como su garganta se
apretaba… se iría. Volvería a internarse en esa oscuridad…no quería, no quería
que hiciera eso. No quería dejar que fuera con la soledad, el se destruiría así
y le dolía tanto verlo partir. No solo eso, se daba cuenta que los días no
serian iguales sin ver esos ojos de oro y ese carácter explosivo. Nada sería
igual sin él…sin su porte frío, sin sus peleas, sin su extraña y misteriosa
sonrisa…
El Shaman de China dio un paso, pero la
joven a distancia también lo dio.
-
Yo iré
contigo…
-
¿Estarías dispuesta a
aceptar mi oscuridad?
La miro de reojo…había perdido, la había
mirado. Su mirada choco contra la de ella que le pedía a gritos silenciosos que
se quedara, volteo y camino unos pasos hacia ella quedando a poca
distancia.
La joven lo miró un poco confundida, pero
entendiendo a la perfección aquella pregunta que significaba
todo…
-
¿Lo
estarías?
Mirándola a los ojos repitiendo la
pregunta encontrando en ellos ese frío que apaciguaba todo el fuego en su
cuerpo, aquel infierno que tenia por alma, ¿como ella podía calmarlo?, ¿acaso
podía sanarlo?
-
Si…
Tamao volvió a mirarlo y sintió aquel
estremecimiento y eso que solo sus ojos podían hacer eso, como la mirada de el
quemaba e inundaba su alma fría y congelada, ¿Cómo podía derretirla?. Sacaba
todo ese frío de los rincones de su ser. El joven miró a un lado, tratando de
retener su cuerpo, ¿Por qué lo hacía?, ¿Qué tormentos y pesadillas pesaban en su
corazón para que sus ojos temblaran de esa manera?
Ren apretó los puños a ambos lados, no
podía…el tenia sus manos manchadas de sangre…de muerte…de odio ¿Cómo podía
siquiera pensar en acercarse?, ¿en mancharla?, intento voltear y darse media
vuelta…lentamente
- Yo…no…
Estaba tan inseguro, la mirada de la joven
pelirosada que estaba en el pasillo de madera clavada en el. Todo comenzaba a
inundarse de leve oscuridad de la noche…había perdido
-
Es mía
también
No hubo duda de las palabras de Tamao,
aceptaría aquella oscuridad, no importaba como. Pero bastaría con hacerla suya
por estar con el…nada más importaría. Sus ojos que estaban dirigidos al piso
subieron para encontrarse frente a frente al joven shaman, pudiendo observar con
detenimiento los espejos del alma que brillaban con luz propia en las nacientes
tinieblas, ese brillo de determinación, ese brillo de sol…
Sus ojos se abrieron sorprendida y más al
sentir los brazos envolviéndola, siendo vuelto a su cuerpo toda esa calma
buscada por tanto tiempo, y escuchando la suave y ronca
voz…
-
¿Por qué lo
hiciste?
Ren enterró su rostro en el nacimiento del
cuello femenino, sintiendo la humedad de la piel, sonriendo sinceramente, en
aquella tibieza aterciopelada que lo recibía…aquel perfume que cerraba las
llagas de su interior… las frías manos de la joven se introdujeron en medio de
los botones de su camisa china llegando a la piel tibia sin querer y sintiendo
la loca carrera del corazón masculino, abrazándolo silenciosamente siendo parte
de el, apartando toda la soledad que respiraba. Acariciando a su paso las
cicatrices que encontraba en el camino, intentando quizás saber cuanto había
sufrido por cada una de ellas…Sintiendo en pequeños trozos la piel cercana
estremeciéndose por el contacto.
La arrastro a la pura oscuridad, siendo
ambos envueltos por los miles de brazos de la noche. Mirando hacia abajo donde
se hallaba ella, aun en medio de las sombras podía distinguir sus ojos, el tibio
aliento lo acariciaba, su respiración estaba agitaba. Sonrió levemente ¿acaso el
le producía eso?, pero no solo era ella, su respiración también era igual, y lo
producía su cercanía, como parecía faltarle la respiración al tenerla apegada a
el…respirando casi el mismo aire…ya no soportaba al mirarla, sus suaves caricias
que parecían hacerlos olvidar de todo. vio los labios entreabiertos… pálidos y
húmedos.
Sus ojos rosados se abrieron al sentir que
el la abrazaba más y la acercaba a el, apoderándose de su boca rápidamente con
violencia, cerro los ojos…sus labios eran puro fuego, que bajaba lentamente por
su cuello y se expandía en su pecho que había estado frío por la falta de ese
fulgor… todo era vacío, solo sentía… las manos tibias de él acariciando su
espalda suavemente en un vaivén como de las olas que acarician la playa
lentamente, sin cansarse jamás…pareciendo quemar la
piel…quemar.
No aguanto…no pudo resistir ya, estúpido
control. Se había apoderado de sus labios, que encontró suaves y tibios,
mordiendo suavemente para comprobar que todo no era una ilusión, una cruel
tortura de su mente…pero no lo era y no lo sería ya más…por que el tibio cuerpo
aferrado a el no era fantasía… devorar sus labios y quitar el aliento a la joven
que parecía no importarle no tenía precio…sintiendo el sabor en su boca,
sabiendo que nunca más lo olvidaría.
Mezclándose ambos alientos, sintiendo el
intoxicante sabor…
Las pálidas manos subieron del pecho tibio
a los cabellos oscuros del joven que parecían ser de pura noche, acariciándolos
con ternura, con esa ternura de mujer joven, sintiendo deslizar aquellos
cabellos entre sus dedos como agua de manantial. Saliendo un suave gemido de su
boca al dominio de el y su lengua que se internaban en ella acariciando en una
deseada tortura, aquel gemido que surgió del calido pecho envuelto en calor fue
recibido por el joven chino con una sonrisa.
El se separo levemente apoyando su frente
contra la de ella, observando su rostro sonrosado, los labios hinchados y rojos,
llevándose la virginidad que tenían y haciéndolos arder. No pudo evitar
sonrojarse, al sentir todavía las suaves caricias en sus cabellos que se
esparcían haciendo que un imperceptible escalofrío lo recorriera por
entero.
-
No te vayas…por
favor
En una mezcla de sentimientos que Tamamura
no entendió sus ojos se inundaron y lagrimas peligraron al desbordar por sus
mejillas, el miedo por un momento la envolvió a pesar de la felicidad que estaba
en el interior de su pecho. Tao observo su rostro y sonrió calidamente,
abrazándola más
-
Ya no puedo
partir…
La aprendiza sonrió ante aquella frase y
su sonrisa, lo había visto sonreír con el corazón, era tan distinta a las otras
sonrisas y eso hizo que sonriera cada vez más apegando sus brazos y
devolviéndole el abrazo mientras se ponía de puntillas para quedar a su
altura…
-
Ren…te
quiero
Las pupilas de oro se abrieron a más no
poder y era que esas palabras parecían hacer eco en su mente, ¿ella lo quería?,
volviendo sus ojos a la normalidad, deposito un tibio beso en el pálido cuello,
provocando un estremecimiento en la joven que no paso desapercibido para él,
quien lo miró a los ojos
- y yo… te amo…
Intento llevar una mano a su rostro
dudando de nuevo si seria digno de tocarla, haciendo que su oscuridad estuviera
en aquella piel de marfil, pero la mano de ella fue rápida, tomando la suya y
aprisionándola suavemente la llevo a su pecho. La miro sonrojado, ella solo
asintió en el silencio cerrando los ojos y haciendo que el sintiera como su
pequeño corazón se desbocaba por el, por su cercanía y toque, no importándole
nada más…
Tomándola en brazos la acercó más a su
cuerpo para darle calor ya que el viento se levantó con violencia e inundo el
pasillo donde se encontraban, empezó a caminar por los pasillos vacíos con
preciada carga, buscando la seguridad de la habitación.
-
Quiero estar contigo
Aquellas palabras peligraron en
desaparecer al ser murmuradas sobre la ropa, pero él las escucho con claridad,
haciendo que su corazón empezara a perder el control, con
facilidad.
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Los rayos matutinos del mismo color que
sus ojos, los hicieron abrir. El miró la habitación extrañado, pero los abrió de
golpe, sorprendido al sentir un peso sobre sí, vio los cabellos rosados
esparcidos en su desnudo pecho, entonces todo no fue un sueño, sonrió con
tranquilidad al ver su chaqueta puesta en la joven, anoche el viento hizo todo
más fresco, y por precaución se la dio a ella para que no sintiera frío, la vio
respirar tranquilamente y pensó si algún día ella despertaría así con el, pero
de manera distinta…los colores subieron a su rostro al pensar de esa forma… los
sentimientos lo carcomían por dentro en una dulce tortura… miró con semblante un
poco serio a la joven que empezaba a despertarse.
Abrió los ojos por un pequeño movimiento
que la saco de su suave pero tranquilo sueño, sin duda fue la noche más
tranquila que había tenido, al subir la mirada vio al joven observarla con el
semblante tranquilo y serio que lo caracterizaba, sonrió, adoraba aquella actitud de
el…
Decidió apartar su chaqueta y la toalla,
que cubrían su torso, con las mantas aun cubriéndola y abrazarlo con su piel,
sintiendo la tibieza de la piel, nada mas que eso, porque era lo que deseaba en
aquellos momentos de paz… el deseo burbujeando en toda
ella.
Escucho un suave gruñido salir de los
labios del muchacho que al mirarlo tenía un tono carmesí en las mejillas igual a
ella. Los brazos de el rodearon su desnuda espalda aprisionándola contra él, con
el deseo de pertenencia… por que la piel de ambos vibraba y se pertenecía una a
la otra en ese contacto tan sensual e intimo, igual que los labios que
rápidamente se encontraron y devoraron dulcemente…mezclándose la luz en el
corazón, y la oscuridad en la piel…
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Agradezco todo
su apoyo de antemano muchas gracias, Jane chicos!!!, creo que quedo un poquitín
subido de tono, pero nada grave (girl un poco sonrojada)
ñ///ñ
§The Girl Magic and Mystic of the
anime§