Maldita Timidez
VII
Capitulo
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Ponshi: ¿como supiste?
Tamao: (sonriendo levemente)
El zorro cada vez le estaba pasando mas su agudo sentido de la audición, sumando a esto su sexto sentido que había desarrollado más aun con la adivinación. Se estaba dando cuenta que adquiría más poderes.
Pero aun
le faltaba ya que el joven de China había desaparecido su presencia y la
observaba con atención apoyado en una pared escondido por las sombras de la
naciente noche
Tamao se
tambaleo un poco, aun el tobillo le faltaba un poco para sanarse, por eso
apoyaba mas su peso en la otra pierna.
Ponshi:
es suficiente Tamao
Tamao:
no... debo darle, suéltala
Ponshi:
estas siendo tan testaruda como ¡¡ese chiquillo del
demonio!!
Ren
sintió aumentar la punta de su cabello, ese mapache regordete le estaba diciendo
¿testarudo?, ya vería cuando le clavara su cuchilla de lado a
lado.
Apunto
de nuevo y al hacerlo la piedra brillo levemente y empezó a moverse, cerro los
ojos y levanto el arco, disparo. Pero su flecha se desvió y solo hizo una
peladura en la piedra..
Tamao:
no le di
Ponshi:
pero al menos la rozaste, piensa que antes ni siquiera pasaba tu flecha a su
lado
Tamao:
lo sé, necesito que lleven la piedra a mi habitación y que
descansen
Conchi:
yupiii, pero no te esfuerces n.ñ
Tamao:
si
Vio
desaparecer a sus espíritus y medito el porque aun no conseguía darle a la
piedra mientras se apoyaba en la pared con ambos brazos a sus lados, pero algo
la inquieto. Sentía la mirada de alguien, vio al frente pero no había presencia
espiritual, esa mirada la conocía ¿pero quien?
¿?:
debes controlar tu poder espiritual
La voz
surgió de un pared lejana, al levantar su mirada y ver que quien había hablado,
el destello de los ojos dorados le hizo saber quien era, haciendo que un
escalofrío la recorriera, ignorando en esos momentos la
razón.
Tamao:
joven Ren... ¿qué quiere decir con eso?
Ren:
debes hacer que tu poder espiritual, no se agrande, si no guardarlo dentro de la
posesión...modela tu posesión, y harás que esta se haga más
fuerte.
Tamao:
guardarlo...
El
silencio inundo el patio y a ambos jóvenes, puede que un poco incómodo.
Ren:
deberías cuidarte
La
mirada del chino se dirigió al tobillo lastimado
Tamao:
no le eh dado las gracias, su ayuda a hecho que pueda caminar de lo contrario
estaría en cama y con el tobillo hinchado
Ren: no
es nada
Volteo
rápidamente para no verla a los ojos, algo había en ellos que le causaban la
misma reacción al ver a su hermana sonreírle...o en cierta
forma.
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Manta ya
tenia lista la cena, aunque le extrañaba la ausencia del siempre presente y
“hambriento” Horo-Horo, ¿qué le habría pasado?, al llegar Ryu con una cara
sorprendida quizás supiera la respuesta
Manta:
¿qué sucede Ryu, encontraste a Horo-Horo?
Ryu:
esta durmiendo con Pilika en la sala
Manta:
¿eh?
Estubo a
punto de caerse del banco en que revolvía la cena, ciertamente esos dos hermanos
eran un caso: primero se querían matar y luego estaban durmiendo juntos como
pequeños niños tranquilos y felices (casi angelitos). Sonrió, de verdad los
apreciaba.
Ryu: los
demás vienen en camino...doña Ana le avisara a Jun [porque no me dejo a mi ¬¬*]
y bueno ya le fui a avisar a don Yoh, sin embargo no encontré a
Ren
Manta: y
Tamao?
Ryu:
tienes razón Tamao tampoco le eh avisado ¿dónde
estarán?
Oyamada
descarto la mínima posibilidad que se encontraran juntos, no podía ser ¿o si?,
bueno, nada es imposible. Pero era Ren y bueno Tamao,
ella...
Manta:
no lo creo...
Ryu:
¿decías algo Manta?
Manta:
no nada ñ.ñ, ve a buscarlos, dales algunos gritos en el patio...puedes encontrar
a Ren, no pierdes con intentar
Ryu:
solo gritare...no perderé mi valioso tiempo buscando a
ese
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Ambos
prometidos se miraron entre sí y miraron extrañados a la pareja de cabellos
celestes bajando las escaleras abrazados, con la felicidad en el
rostro.
Ana:
¿nos perdimos de algo?
Pilka:
¡de nada! Solo recordamos viejos tiempos
Horo-Horo: con mi hermana estuvimos hablando y ya estamos de
maravilla
Yoh se
encogió de hombros un poco confundido, pero comprendiendo a la perfección,
mirándolos mientras desaparecían por el pasillo, en un momento deseo que Hao y
el, pudieran llevarse así, pero el estaba desaparecido y en cierta parte de su
corazón deseaba hablar con el, habían sido los hermanos que el destino había
separado. Conocerlo y estar con el, ¿era mucho?
La joven
rubia vio cambiar la expresión en su prometido por una de tristeza, y eso paso
al ver a los hermanos Usui tan felices y unidos. Un rayo ilumino sus
pensamientos, el motivo: era el mayor de los Asakura en quien pensaba, y ella
sabia bien. La falta de su hermano que a veces no comprendía, la soledad de
pequeño. Pero ella lo conocía y compartía todo. No le gustaba verlo así, camino
hacia el y tomo su mano apretándola.
Ana:
Tendrás tiempo de hablar con Hao, Yoh... después de todo están unidos en un lazo
extraño pero irrompible
Su
frialdad fue dejada de lado en ese momento, y en los pocos que había entre ellos
en la agitada casa. Pero la timidez surgió al sentir el jalón de su mano y ser
parte del cálido abrazo del castaño.
Yoh: lo
sé... a veces es difícil entenderlo, pero pronto lo haré y podremos conversar
toda una noche bajo las estrellas... sin embargo
Anita...gracias
Ana:
¿ehhh?
Le dio
un beso suave en la mejilla a la itako, agradeciendo su preocupación, ¿qué haría
sin ella?, bueno la repuesta: no tendría entrenamientos, pero mas que nada, no
tendría amor en su alma tan pacifica. Sonrió aun más al ver que ella
correspondía a su abrazo y le devolvía el beso en su mejilla de la misma
manera.
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Absolutamente nadie había sostenido el silencio tanto tiempo junto a el, como ella lo hacía. Quizás 10 min o mas, apoyada en la pared con los ojos cerrados, el de igual manera pero con los brazos cruzados. Algo distinto había en ella, también disfrutaba del silencio nocturno. Sin darse cuenta compartían, la misma emoción.
El chino
pensaba: ni siquiera Yoh con su calma aguantaba el ambiente de tranquilidad que
el imponía, que decir de Horo-Horo, ni hablar..
La joven
respiraba tranquilamente, el joven a unos pasos apoyado en la pared compartía el
silencio, no era del todo incomodo. Se hizo muchas preguntas sobre el, pero
ninguna con respuesta, el era misterioso y desconocido para ella, entonces, ¿por
qué se sentía tan cercana a el?, ideas suyas. No se
entendía.
Demasiado cristalina, el se dio cuenta de la inquietud. Era un
libro abierto para cualquiera, debería decírselo aunque en cierta manera no
quería. Era una de pocas personas que existían en este mundo:
inocente.
¿?:
Ren!! Donde demonios estas?! A
cenar!!.... Tamao!
Tamao:
¡la cena!
Se llevo
las manos a la cara, se le había olvidado, olvidado por completo de la cena.
¿cómo estaba lista? Quizás el joven Manta la había hecho...a decir verdad ya era
un excelente chef
Tamao:
la señorita Ana se enojara conmigo
Ryu:
¡Ren! ¡Tamao! [ que no estén juntos, que no estén
juntos]
Ren: ese
es un gritón sin remedio...que fastidio
Tamao:
puede que si, pero debe ser por que nos busca
A el se
le había olvidado por un instante que tenía compañía, por eso hablo. Debía ser
mas cuidadoso, empezó a caminar en dirección a un
pasillo
La joven
lo observo mientras caminaba al pasillo, pero se detuvo. Clara señal que la
esperaría. Camino también con una leve sonrisa por la amabilidad del
chino.
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LA
mayoría estaba sentado en la mesa, algo peculiar si era el color en las mejillas
de los prometidos de la familia Asakura. Solo dos personas sabían el motivo y
sonreían maliciosamente de vez en cuanto.
Ryu:
(entrando) pero si ya esta aquí!
Ren:
vaya hasta que me encuentras...
Ryu: ¬¬
mmmm
El
hombre de la espada de madera se sentó molesto por no poder encontrar al
muchacho de peinado puntiagudo, al parecer el creía que era un
tonto.
Pilika:
por que ustedes están rojos (mirando a Yoh y Ana)
Yoh:
debe ser el calor jejejje
La ainu
no le creyó ninguna palabra al castaño, algo había entre esos dos, dando una
mirada a la mesa Jun debería estar involucrada por que tenia una maliciosa
mirada posada en ellos.
Terminando la cena, Ana se acercó a Tamao pasándole un sobre
sellado en las manos. Miradas curiosas como la de los ainus se posaron en el
sobre que la pelirosada guardo en su bolsillo con
calma.
Ana: no
te angusties Tamao, si necesitas algo sabes que yo estoy
aquí
Tamao:
gracias, usted siempre es tan buena conmigo
Otros
que debóan hablar y que se retiraron silenciosamente fueron los hermanos Tao,
con cierto aire de solemnidad fueron al patio, cerca de la cocina. En la cual
ciertos curiosos pusieron oódos atentos.
Horo-Horo: Pilika, ponte bien yo también quiero
oír
Tamao
lavaba la loza mientras veía el montón de shamanes pegados a la puerta, donde a
unos metros los hermanos chinos conversaban
Tamao:
no deberían hacer eso
Su
advertencia fue ignorada, los oídos estaban como ventosas pegados a la
puerta
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Ren: ¿y
bien?
Jun:
bueno Ren creo que sabes de antemano, el motivo de mi
visita
Ren: los
viejos esqueléticos
Jun:
(con una gota) no llames así a nuestros antepasados Ren, ya te lo eh
dicho
Ren:
feh! (cruzándose de brazos)
Jun:
Papá ya ve la descendencia de la familia, y como tu eres el
varón...
Ren: a
que va esto
Mala
espina. Ya estaba sintiéndolo. Descendencia, eso solo podría
significar...
Jun: una
prometida
Ren:
¡QUEEEEE!
Jun:
Quiere que tengas una prometida
Ren: ¡NO!, no me impondrá
una, ¿entendiste Jun? No lo harán, antes los mataré a todos... si alguien estará
a MI lado y será MI mujer... deberá ser a quien ¡ YO escoja!...
Miro a
su hermano, sus ojos destellaban una furia incontenible, su postura antes
tranquila había sido cambiada por una desafiante, lo delataban sus puños
apretados con fuerza, sonrió interiormente. Sabía de antemano la reacción de
el.
Jun: y
supongo que tendrás a alguien en mente para continuar la descendencia
¿no?
En el
blanco, él se tranquilizo de inmediato.
Ren: eso
no tiene nada que ver (empezando a sonrojarse)
La
paciencia del chino se agotaba por cada minuto que pasaba, o mejor dicho cada
segundo. Y la verdad que el no se caracterizaba de tener mucha, nunca lo había
hecho.
Jun:
¿Éstas seguro?
Ren:
¡Que NO!
Explotó.
La taoísta sonreía complacida, hacer enfadar en su hermano era muy fácil y mas
en estos asuntos.
Jun:
otra cosa...
Ren:
mañana lo hablaremos, no quiero saber mas de la
familia...
Empezó a
caminar dejando a su hermana atras
Jun:
Ren! Toma!
Al
voltear levanto la mano por reflejo y recibió su
chaqueta
Jun: no
destruyas todo ñ.ñ a tu paso ¿esta
bien?
El joven
chino la miro de reojo y esbozo una mueca...solo unos pocos cortes, nada
grave
Continuará
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quiero
agradecer de antemano a todos...ja ne!
§The Girl Magic and Mystic of the
anime§