| LUMBALU: PALENQUE DE SAN BASILIO (COLOMBIA) | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Nina S. de Friedemann | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Pontificia Universidad Javeriana. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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| El lumbalú y la africanía. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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| La persistencia de huellas de africanía en el pensamiento religioso afroamericano puede documentarse en los perfiles de su cosmovisión. Del mismo modo que en Brasil el ritual del candomblé, o en Cuba el de la santería son escenarios donde se afirma la presencia de la africanía, en Colombia el lumbalú, un ritual fúnereo en Palenque de San Basilio, un poblado de descendientes de cimarrones permite documentar los perfiles de una cosmovisión con huellas de africanía. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| La disciplina de la afroamericanística precisamente incursiona en el pensamiento religioso de los descendientes de africanos en América mediante el examen de imaginarios y cosmovisiones que en ocasiones siguen agazapados en la memoria ritual, en la gestual, o en la musical. Un alabao en el Litoral Pacífico (Pedroza, Vanín y Motta 1994) puede albergar huellas de africanía en el ritmo de un canto o en el gesto de una cantadora. Pero son huellas que no aparecen de modo tan explícito como aparece la africanía en las ceremonias brasileñas o cubanas. Porque sus procesos históricos y culturales han sido distintos. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Para comenzar, en la Nueva Granada la persecución inquisitorial contra las expresiones de religiosidad de los africanos corrieron a la par con la represión militar del cimarronaje de palenques y desde el siglo XVIII con la disminución del ingreso de africanos bozales que ciertamente hubieran podido reforzar memorias culturales. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Además, hay que tener en cuenta que aunque el flujo de africanos en la colonia de la Nueva Granada fue considerable, la mayoría de ellos fue destinada a los trabajos de minería. Que como se sabe concentraban en cuadrillas más hombres que mujeres. Así, la construcción de una vida de familia entre esclavos, del modo que se dió en Brasil o en Cuba en el ámbito de la plantación, tuvo enormes barreras. Desde luego que en las minas, en las haciendas de ganado, en los trapiches y en los trabajos de boga, así como en la esclavitud doméstica, los africanos y sus descendientes encontraron alternativas que requirieron enorme creatividad y ajustes. Pero el costo que se reflejó en expresiones más tenues de africanía al compararselas con aquellas de otras sociedades afroamericanas como la cubana o la brasileña, probablemente tuvo que ver con la dificultad para construir ámbitos íntimos de la familia. Situación que sí pudo darse en los barracones cubanos y en las senzalas brasileñas de las plantaciones de caña de azucar. Bien sabido es, que en la Nueva Granada, no existió la plantación, aunque en generalizaciones teóricas de la esfera académica anglosajona se incluya a Colombia (Friedemann y Espinosa 1995). | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| El Palenque y la africanía | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Claro que algo distinto sucedió en los palenques que fueron sociedades de rebeldes asentados en territorios relativamente permanentes, donde aunque su permanencia estuviera sometida a los avatares de la huída y el enfrentamiento la intimidad de la familia podía mantener algunas ternuras y tibiezas culturales. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Es entonces la existencia de este ámbito, uno de los elementos que nos permite entender la diferencia que existe entre las expresiones de africanía presentes en el Palenque de San Basilio y aquellas menos obvias en las comunidades de mineros y sus descendientes en el Litoral Pacífico Colombiano. Lo que a su vez explica la necesidad de una metodología de investigación en el terreno que se ajuste a las distintas realidades de las comunidades. Porque además de los traumatismos de la captura en Africa, su esclavización, la persecución a sus ritos y creencias, a sus hablas y tambores, a sus bailes y a sus rezos que provocaron profundos cambios en la expresión cultural, el estudioso se encuentra con la metáfora cultural que como táctica se volvió parte de la cotidianidad para la sobrevivencia. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| A este propósito, se me ocurre citar el ejemplo de los diablos de Coteje en el Norte del Cauca, que salen el viernes santo de la iglesia echando fuego por la boca. Pero que en verdad son ancestros disfrazados de diablos que viven un rato de alegría con sus parientes y amigos. Una buena enseñanza para el investigador de la afroamericanística que debe irse más alla de la máscara, tras el enmascarado. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Pero además, hay algo importante en la cultura de las comunidades afrocolombianas y en aquellas que apenas tienen tenues huellas de africanía. Algo que tiene que ver con el fenómeno Palenque. Si estudiamos la distribución territorial y temporal de los palenques en Colombia desde el siglo XVI hasta el siglo XIX, descontando la de San Basilio, que ha llegado hasta nuestros días, debemos entender su influencia cultural en amplias regiones del pais. Y por ende, el significado que Palenque tiene en la etnogénesis de las sociedades afroamericanas y en su estudio. No solo como un refugio de africanía, sino como una médula de dispersión cultural en los procesos de formación de la sociedad colonial y de la republicana. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| El cuagro y el lumbalú | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| En Palenque, el lumbalú y sus cantos y bailes de muerto han sido fecundos para el conocimiento de cosmovisiones afrocaribeñas y para el estudio del palenquero, la lengua criolla con presencia del KiKongo y del Kimbundu, lenguajes Bantú del Centro de Africa (Escalante 1954, Friedemann y Cross 1979, Friedemann 1991,1994, Friedemann y Patiño 1983, Schwegler 1992, 1996). | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| En Palenque de San Basilio, lumbalú es el ritual, el ritmo y la melodía; también el cabildo, cuagro o grupo de edad de hombres y mujeres que lo ejecutan y cuya pertenencia se define mediante el ejercicio de derechos inherentes a la historia social, musical y genealógica de sus miembros. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| El cuagro por su parte, ha sido un perfil básico de la organización social de Palenque, que posiblemente se originó en la colonia, como una creación adaptativa al constante guerreo de los cimarrones. Empieza a formarse desde la infancia cuando niños y niñas salen a jugar en la calle, frente a sus casas. Tiene dos mitades, una femenina y otra masculina; se localiza en cada una de las dos mitades del poblado: arriba y abajo. Y vale anotar aquí que se ha postulado como una de las elaboraciones del sistema social que los negros opusieron al sistema esclavista (Friedemann y Cross 1979, Friedemann y Patiño 1983). | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| En Palenque, algunas viejas hablan de la "prenuncia" de la muerte, canto de un pájaro negro que vuela encima de la casa del futuro difunto. Pero esto no es único en Palenque, porque en Chocó en el Alto Baudó, tambien el anuncio de la muerte se oye en el canto de un pájaco al que llaman guaco (Serrano 1994). Lo cual mas bien enriquece el horizonte de la africanía y las posibilidades de comparación entre el Caribe colombiano y el litoral Pacífico. Más aún cuando en la descodificación de las canciones de velorio del lumbalú (Schwegler 1992), la voz bantú ilombo y también lombo-lombo a partir de nyombo traduce la imagen de un pájaro de color oscuro que canta la muerte. Imágenes que en el Congo colonial asociados simbolicamente a seres demoníacos anunciaban malas noticias (Balandier 1965). | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Pero en Palenque hay otros anuncios de muerte que llegan en los sueños que tienen los parientes del que va a morir, o en los del futuro difunto. Es el espíritu de un muerto el que aparece en sueños. Y este espíritu que es una de las tres almas que en vida tiene cada ser humano, se aparece en el sueño del palenquero igualito a como él recuerda haberlo visto hablando y vestido antes de morir. Entonces llega ofreciendo un plato de comida. Si en el sueño el que sueña con él le acepta, su viaje al otro mundo queda sellado. "Me ofreció arroz con coco y una posta de pescao y yo me lo comí", dicen que un fulano contó y al otro día murió..." en sueños vi a la fulana que me trajo un plato de arroz con arenca y un jugo, pero se equivocó, porque a mí no me gusta la arenca, -dicen que contó otra persona - pero que no comió y no murió" (Friedemann 1994). | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Este protagonismo de los espíritus de los muertos y su esatus en la sociedad terrenal de los vivos es testimonio de la presencia del pensamiento africano religioso y en el caso de Palenque del Bantú del antiguo Congo en relación con los ancestros (Vansina 1966). | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| La cosmovisión | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Y de donde viene este espíritu que se aparece en sueños? Pues es un espíritu que vive en el cielo en la gloria, junto a otras buenas almas. Pero obtiene permiso del alcalde del cielo para visitar la tierra. Ademas, es una misión que cumple. A este espíritu lo ven no solo el futuro difunto, sino también otras personas sanas. Y lo ven en sueños o en la realidad de una calle polvorienta. Verlo sin embargo, causa indecible desasosiego, al punto que quien tiene ese percance se le enfría el cuerpo y tiene que cubrirse con algún abrigo. Claro que las misiones de un espiritu como este son variadas. Viene tambien a cumplir con la tarea de ayudar a la curación de enfermos. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| ..."Vaya al patio y recoja esas y esta y la otra yerbita, pílelas, écheles terrón alcanforado y amarrelo...por ejemplo, me contó María Hernandez de Salas que su abuela llegó en sueños y le dijo a su mamá lo que tenía que hacer para remediar la dolencia. Y la remedió!. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Estas conversaciones en torno a la muerte son frecuentes, porque morir para el palenquero es irse de la tierra hacia el cielo en un acto donde la música y la comida concitan la solidaridad de los vivos y de los muertos, de los parientes y de los amigos, y principalmente de los compañeros del cuagro. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| En tiempos pasados cuando un palenquero moría, el golpe del tambor del cuagro Lumbalú avisaba la muerte por entre el viento y los montes a los caserios de la región. Actualmente, todavía se oyen los lamentos y los ululatos de los lecos de las mujeres que desgarran el silencio de la noche o acallan el murmullo de cualquier tarde calurosa en el poblado. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Los lecos, que dibujan huellas de costumbres africanas en Loango (Balandier 1965: 255) donde las mujeres plañian a grito partido y entonaban cantos fúnebres o cantos de lágrimas, preceden a la preparación del cadáver y al arreglo del altar, metáfora de la gloria, un espacio en el cielo palenquero. En el altar, lienzos y cortinas blancas dibujan el otro mundo. Un mundo al que se accede en un viaje acuático que aparece citado en una de las canciones del lumbalu, así: | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| i ya nse le embangó | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Y ya se le embarcó | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| lombolombo a-ta-kandando | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| lombolombo (el pajaro que anuncia la muerte) esta cantando | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| se ba la canoa sin remo | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| se va la canoa sin remo(s) | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| yasse le embangó | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| y ya se le embarcó | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| ya se le embangó | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| y ya se embarcó | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| o, kanoa tam pa rrio Kauk'e | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| oh, la canoa se va por el rio Cauca (Schwegler 1996) | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Y que también aparece en el Litoral Pacífico, más explícito aún, porque alli, por ejemplo, el cadáver del niño sí se coloca en una canoa que yace sobre el altar rodeado de imágenes desantos y frente a el, las cantadoras entonan cantos de chigualo como el que sigue: | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Que se embarca y se va | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Buen viaje a la gloria se va | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| tu padrino y tu madrina | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| canalete te han de dá | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Buen viaje | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| (Friedemann 1966-69:74) | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| En Palenque, también efigies o litografías de santos del catolicismo, velas, encajes y flores de papel colorean el horizonte celestial. En lugar visible se coloca un vaso de agua para el alma del difunto que ronda el altar y permanece en su casa hasta la última noche del velorio. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Espacios y habitantes en la cosmovisión | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| En Palenque como ocurre en poblados africanos (Mbiti 1969:97) el universo espiritual y físico de la gente conforma una unidad articulada cuyos protagonistas interactúan en sus ritmos y funciones y por entre los distintos niveles de la tierra y el cielo. Asímismo, es posible intentar una clasificación de los espíritus. Porque unos son aquellos que fueron seres vivos en alguna ocasión y que una vez fallecidos ingresan en el mundo de los muertos y son objeto de culto por parte de los vivos. Otros tienen una existencia que hace parte de la naturaleza como los mohanes y unos más cuyo origen es ambiguo en tanto que pueden ser seres vivos que eventualmente se convierten en espíritus con propósitos maléficos como son los zánganos y las paraleras. Y cada grupo de estos espíritus tiene un escenario de actuación entre los vivos y un lugar en el cosmos. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| La tierra es el espacio donde viven y mueren los palenqueros y está formada por los pueblos, los montes, el aire y las aguas. Se le concibe como un cuerpo a semejanza de su gente, con sangre, pulmones y respiración, con ojos que lloran en las ciénagas, con venas de agua que son los arroyos. En los pueblos o caseríos habitan los vivos. En espacios del monte viven los seres que encantan: duendes, mohanes, salvajes y hadas. En otro espacio se encuentran los que embrujan: zánganos, voladoras, rastreras, brujas y paraleras. En el aire permanecen los espíritus de los muertos. Pero de día o de noche a los pueblos pueden llegar los seres que viven entre la vegetación del monte o debajo de las aguas y en el aire, asi como aquellos que sufren el infierno de fuego en la esfera del cielo (Friedemann 1994) | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| El cielo es un ámbito amplio que contiene al paraíso, el lugar más lindo del cielo, según los palenqueros, donde habitan Dios, los angeles y los espíritus de los niños. El cielo tiene además dos espacios, uno, la gloria donde conviven los santos con las buenas almas, otro el infierno donde viven los espíritus malvados, así como aquellos palenqueros que no cumplieron con el mandato principal de Dios: la felicidad terrenal gozando de la vida. Por desoírlo, sus almas son arrojadas a la candela infernal como castigo, y no tienen perdón. "La mujer virgen se va pa la candela", dice Marciano Casiani, y reitera "el que ha gozado se va pa'l cielo". Pero en esta formulación palenquera que mantiene trazos de similitud con el pensamiento africano del gozo, aparece el castigo final cristiano, el infierno, como elemento coercitivo de la ética palenquera. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| El gozo terrenal: una ética compartida | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Un ejercicio de comparación en el tema de los espíritus y sus espacios en el cosmos y la visión palenquera con la visión africana expuesta por Mbiti (1969) nos enseña unos vértices de confluencia como es la inquietud por el gozo terrenal sin proyecciones de castigo. El castigo que aparece en las visiones de Palenque, precisamente lo ocasiona la contravención del pensamiento que también modela normas africanas de conducta. Mbiti (id:279) opina que "la esencia de la moralidad africana reside en su caracter "societal", mas que en el "espiritual"; es una moralidad de "conducta" más que una moralidad de "ser". Y aclara Mbiti que de lo que se trata es de entender una "ética dinámica " antes que una "ética estática". Así, una persona es por lo que hace y no por lo que es. En consecuencia, un hombre no es por naturaleza "bueno" o "malo", sino que es tal o cual según lo que haga o deje de hacer. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| En una comparación que hace un tiempo realicé de los materiales de terreno en Palenque y de otros procedentes de Manzanillo ( Price 1955, Friedemann 1994), un poblado de pescadores también en el Caribe afrocolombiano, en su cosmovisión, en este último,los espíritus en el infierno piden permiso para viajar a la tierra a conseguir plegarias para obtener el perdón de Dios y ser admitidos en la gloria. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Ambos imaginarios vemos entonces que comparten elementos como el infierno y otros elementos comunes cristianos. Pero el infierno en ambos, se convierte en una antesala y en una instancia que parece dar paso a un pensamiento compartido con Africa en torno a lo primordial del ser humano tanto en la tierra como en el cielo: ser feliz. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Armin Schwegler en su trabajo de descodificación de lumbalúes anota a este propósito el que tanto los textos africanos mortuorios como los de Palenque se concentran en la mundanidad, sin expresar visiones apocalípticas o mesiánicas como las que aparecen en los textos cristianos (1996:140). Y yendose un poco mas lejos, opina que el interés del palenquero "en su religión tradicional no parece estar motivado por preocupaciones ético-espirituales", [porque] su música, baile y lenguaje rituales y su relación con los ancestros en general responde...a fines pragmático-utilitarios destinados a salvar al hombre en este mundo y no en el que lo espera después de la muerte". |
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| El lumbalú: escenario de vivos y muertos | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Un lumbalú conmueve las fibras de solidaridad de la comunidad palenquera. Así el palenquero diga que está de acuerdo con el canto y baile'mueto o diga no está. Porque la religiosidad que es uno de los bastiones sociales de Palenque es un perfil del ser afroamericano, un perfil que el afroamericano comparte con el africano. No sorprende entonces que perfiles -erosionados, conforme algunos estudiosos opinan- de la organización social -el cuagro- y de la religión -el lumbalu- conjugados en una dinámica tradicional todavía escenifiquen la representación de mundos y personajes que evocan el pasado. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| En el lumbalú mientras el cadáver yace vestido y arreglado en su ataud en la mitad del cuarto mortuorio sobre una mesa, las mujeres, mas que todo las viejas permanecen a su derredor. Otras se sientan contra las paredes, en el patio de la casa y en la cocina donde se prepara café, bebidas aromáticas y la comida del velorio. Grupos de hombres sentados en la calle juegan dominó, cuentan cuentos de mohanes y de duendes para distraer el alma del difunto. "Hay que acompañar al muerto". | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Los jovenes organizan entre sus cuagros los juegos de velorio, donde se personifica a los animales; perros, pavos, culebras, con la imaginería de su retozo y acople sexual (Friedemann 1983:73, 1991:80). Si fuera un velorio de niño, sus compañeros de cuagro jugarían dominó y bolitas en la calle, mientras las niñas acompañarían a las mujeres en la casa o en el patio donde se prepara la comida. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| En otras palabras, existe una cartografía tradicional de los espacios de actuación tanto de los cuagros o grupos de edad, como una división sexual del ritual. Los hombres ocupan un lugar en la periferia y las mujeres se desempeñan en el medular. La expresión de la organización social y de la cotidianidad aparecen nítidas: en Palenque de San Basilio la norma del acoplamiento sexual es poligámica y las familias se desenvuelven en torno a la figura de la madre y de la abuela, todavía en el marco jerarquizado de los compuestos o sean los conjuntos habitacionales (Friedemann y Patiño 1983). En textos de las canciones, las quejas aluden a la perdida del hijo por parte de la madre o del dolor que la desaparición de esta causa a los hijos. Mientras las mujeres son dueñas de la voz de los lecos y de los cantos sagrados en el espacio medular, los hombres cuentan historias y hacen hablar a los tambores, aunque percutiendo las membranas que tienen que ser de animales hembras. Y su sitio es generalmente periférico. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Aún se recuerda al gran Batata, jefe del segmento masculino del cabildo Lumbalú cuando se sentaba sobre el gran tambor -el pechiche- en la puerta del cuarto mortuorio y de cara a la cabeza del difunto. Su percusión era un llamado para que se abrieran las puertas del cielo. A su lado, el hombre del tambor yamaró hacía eco al golpe del pechiche y la cantadora jefa del cabildo seguida del coro de ancianas y acompañantes entonaban las canciones sagradas. Que aún son representadas con la teatralidad del bail'e mueto. Los brazos con la sombra del tiempo, vividos, trabajados, con la piel casi pegada a los huesos se levantan por encima de los cuerpos que se contonean en ritmos acuáticos. Las palmas de las manos tambien danzan. Los espíritus de los vivos y de los muertos confluyen en esta atmósfera de sudor, respiración caliente, ansiedad indecible mientras el canto vernáculo repite: | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Kalunga lunga si fue | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Kla si e iguá | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| María arió | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Kalunga lunga si fue | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| ario mamá, pogke pari mon eli? eee | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Kalunga lunga si hué | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Semejante experiencia, semejante intensidad es agotadora para los vivos, aunque el logro de abrir las puertas del cielo para el muerto es un hecho. El muerto tiene el camino expedito y los vivos se alegran. Entonces, se entiende cómo en el espacio periférico al del ataúd y al del canto y bail' e mueto la música de bullerengue se tome parte de la noche. Es un ritmo alegre y profano interpretado también por un cuagro de hombres y mujeres con jefe y jefa, marcado por un tambor pequeño y versos cantados y bailados que celebran la vida: | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| La vida es muy bonita | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| pero al final siempre se acaba | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| En 1994 durante el velorio con tambor de Pedro Acosta Escamilla, Graciela Salgado, hija del gran Batata, último tamborero del Pechiche en el Lumbalú inició el ritual. Utilizó el tambor "alegre", porque el pechiche físicamente ya no existe. Se acaballó en el tambor alegre y como para que no se dudara del papel que protagonizaría tal tambor exclamó : PECHICHE! Pero en el segmento profano del velorio, cuando el bullerengue acaparó la atención de hombres y mujeres ella entonó: | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Mi abuelito lo bailó | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| así es que lo quiero yo | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Bullerengue de Palenque | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Yo si que lo sé cantar | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| que vivan los tamboleros! | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Lo extraordinario en este velorio fue la escenificación de un antiguo juego de velorio que Graciela realizó en un bullerengue con tambor alegre, yamaró y el coro y las palmas de las mujeres. Frente al sacerdote misionero haitiano que en un rasgo excepcional había acudido al velorio -algo que nunca sucede en Palenque- actuó un baile de perro con acto sexual y todo en acoso jovial y jocoso. Y luego rememoró otro baile que antiguamente era de solas mujeres en la noche del velorio en el patio de la casa cuando vestidas en batas sueltas sobre el imaginario de la preñez, todas se sobaban el estómago. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| La alusión a la vida en una circunstancia de muerte era mas que aparente pero en el simbolismo del juego y de la danza apareció el pensamiento de la reencarnación de modo similar a poblados en Africa. Las almas pueden usarse de nuevo. En Palenque, cuando uno de los espíritus, el que está destinado a viajar al cielo, aún no se ha ido dentro del mes siguiente a su muerte, puede entrar en el seno de una mujer embarazada y animar el nuevo ser. En entonces, esta una estrategia para alcanzar la gloria en el caso de no haber acatado el mandato del gozo terrenal? | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Pero esta es apenas una pregunta de muchas que aun requieren no solo contestación, sino investigación. Ello, pese a los volúmenes que empiezan a publicarse sobre este tema particular. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Nota final | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| El hecho incontestable es el de que Palenque de San Basilio aunque actualmente es la única comunidad claramente discernida como descendiente directa de una comunidad de cimarrones del tiempo de la colonia, es apenas una de las tantas comunidades rebeldes palenqueras que existieron sobre el territorio que hoy es Colombia. Y que aunque sus estudios seguirán siendo medulares para la comprensión de las sociedades afroamericanas, no puede convertirse en si mismo en una isla en el imaginario de la ciencia. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| La dilusión de muchos palenques en las sociedades ribereñas, montañosas y selváticas seguramente convergió en la formación de otras comunidades donde las huellas de africanía encontraron nuevos refugios. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| El reto es entonces restaurar el proceso de la historia de los descendientes de africanos que han hecho parte de nuestra formación social y cultural desde hace cinco siglos. Y en este proceso enfocar a los palenques que en América en medio de la baraúnda de la colonia constituyeron refugios culturales para esa enorme movilización de seres y saberes que se identifica como la diáspora africana. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| BIBLIOGRAFIA CITADA Y DE CONSULTA | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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