Organización Mundial de Comercio.
Definición de la OMC.
La
Organización Mundial del Comercio (OMC) es la única organización internacional
que se ocupa de las normas que rigen el comercio entre los países. Los pilares
sobre los que descansa son los Acuerdos de la OMC, que han sido negociados y
firmados por la gran mayoría de los países que participan en el comercio
mundial y ratificados por sus respectivos parlamentos. El objetivo es ayudar a
los productores de bienes y servicios, los exportadores y los importadores a
llevar adelante sus actividades.
Sede en: Ginebra, Suiza.
Establecida el: 1º de enero de 1995.
Creada por: Las negociaciones de la ronda Uruguay (1986-94).
Miembros: 147 países (al 23 de abril de 2004).
Presupuesto: 162 millones de francos suizos (2004).
Personal de la secretaría: 600 personas.
Director General: Supachai Panitchpakdi.
Funciones de la OMC.
• Administra los acuerdos comerciales de
la OMC.
• Foro para negociaciones comerciales.
• Trata de resolver las diferencias comerciales.
• Supervisa las políticas comerciales nacionales.
• Asistencia técnica y cursos de formación para los países en desarrollo.
En la OMC las decisiones
suelen adoptarse por consenso entre todos los países Miembros para después ser
ratificadas por los respectivos parlamentos. Las fricciones comerciales se
canalizan a través del mecanismo de solución de diferencias de
Mediante la reducción de los
obstáculos al comercio, el sistema de
Los pilares sobre los que descansa este sistema — conocido como sistema
multilateral de comercio — son los Acuerdos de la OMC, que han sido negociados
y firmados por la gran mayoría de los países que participan en el comercio
mundial y ratificados por sus respectivos parlamentos. Esos acuerdos establecen
las normas jurídicas fundamentales del comercio internacional. Son
esencialmente contratos que garantizan a los países Miembros importantes
derechos en relación con el comercio y que, al mismo tiempo, obligan a los
gobiernos a mantener sus políticas comerciales dentro de unos límites
convenidos en beneficio de todos. Aunque son negociados y firmados por los
gobiernos, los acuerdos tienen por objeto ayudar a los productores de bienes y
de servicios, los exportadores y los importadores a llevar adelante sus
actividades. El objetivo es
mejorar el bienestar de la población de los países Miembros.
El
propósito primordial de la OMC es contribuir a que las corrientes comerciales
circulen con fluidez, libertad, equidad y previsibilidad.
Para lograr ese objetivo, la
OMC se encarga de:
·
Administrar los acuerdos comerciales;
·
servir de foro para las negociaciones comerciales;
·
resolver las diferencias comerciales;
·
examinar las políticas comerciales nacionales;
·
ayudar a los países en desarrollo con las cuestiones de política comercial,
prestándoles asistencia técnica y organizando programas de formación
·
cooperar con otras organizaciones internacionales.
Planes en América latina:
El gran desafío que se le presenta a
En directa relación a los diversos e intentos de integración latinoamericana, considero
que el discurso político que discurre en los foros regionales, desde tiempo
atrás viene trasmitiendo serias contradicciones; extremados personalismos,
dando la sensación de una falta de libreto donde se determinen no sólo
objetivos comunitarios, sino la disposición de los gobernantes en compartir
instrumentos viables.
Exceptuando algunos períodos de amnesia en política económica o de abulia
"panamericanista" del gobierno de Washington hacia nuestra región,
ésta fue empleando tímidamente y en forma intercambiable, indistinta y
generalmente confusa, mecanismos que el tiempo ha determinado, categóricamente,
su ineficiencia: integración, complementación, cooperación; de la creación de
una zona de libre comercio hasta el establecimiento de un mercado común. Por
ninguno de esos caminos, se ha logrado alcanzar un favorable índice de
solidaridad regional -permanente y ascendente- dado a que no existe una
conciencia de unidad que se afirme y se proyecte más allá de los escasos
límites del discurso de circunstancia.
Existen sólidos argumentos para aceptar que la relación de dependencia -de
centro/periferia, como teorizara el Dr. Raúl Presbich desde CEPAL- haya llevado
a destacados intelectuales como el brasileño Darcy Ribeiro y el argentino Jorge
Luís Borges, entre tantos otros, a preguntar: "¿existe América
Latina?" considerando que, si bien no cabe duda de su realidad
histórico-geográfica, siempre es bueno profundizar el significado de su
existencia.
Justificar y proyectar tal existencia,
considero que es la razón de esta instancia académica.
Los países de América Latina se encuentran entrelazados en una variada red de
pactos económicos bilaterales y multilaterales; algunos con cierta actividad,
en tanto otros han quedado en el cofre que acumula recuerdos históricos. Tan
sólo con nostálgica referencia se evoca -de tanto en tanto- el sueño de Bolívar
o a los alcances que tuvo la Liga Federal de Artigas. En aquel cofre están la
"Carta de Jamaica" del venezolano, y las "Instrucciones del año
XIII" del estadista oriental.
Ante la discusión de nuevas utopías a las cuales se les ha fijado fecha para
que se conviertan en realidad, recientemente los expertos de ALADI procuran
definir estrategias a aplicar en las negociaciones de América Latina con otros
bloques, con el fin de preservar las preferencias vigentes en más de 100
acuerdos, algunos de ellos patrimonio heredado de la ALALC, otro proyecto que
no pudo alcanzar la mayoría de edad, pues a los 20 años mereció importantes
cirugías.
Efectos de los planes en América del sur y su
internacionalización.
Analizando racionalmente la dimensión de
los nuevos escenarios que se están construyendo en el mundo; apreciando la
fuerza que poseen los actores que en ellos actúan; para enfrentar estos dos
factores, tan solo, considero que América Latina -y en particular este Cono
Sur- está imposibilitada pues vive una angustiante crisis de realismo.
Crisis, agravada por un exceso de vaguedad en los propósitos, a la que se suma
una extremada cautela en las instancias del diálogo, del debate y más aún en el
tiempo de la toma de decisiones; grave situación por cuanto la indefinición de
adecuadas estrategias -políticas, sociales, económicas, culturales, militares,
ambientales, etc.- hacen que América Latina no sea un interlocutor cohesivo y audaz
en las propuestas y, al ir acentuándose su pasividad a la vez que mantiene su
fragmentación, tales factores la colocan en una posición frágil y errática en
el escenario mundial.
Ahora bien: si los Estados latinoamericanos y sus elites están dispuestos, como
pregonan, a asumir los desafíos que presentan cualquiera de los escenarios de
alternativa, comparto plenamente una interrogante expuesta en variados foros:
¿qué participación tiene en el debate actual, previo a la toma de decisiones
política, la sociedad civil?
¿Qué información seria y actualizada se
le ha trasmitido a ella, respecto a las bases y alcances de las negociaciones
en el MERCOSUR? ¿En función al ALCA? ¿en relación a
¿Por qué en el MERCOSUR se hace tan difícil "el camino que va de lo
comercial a lo societal", título éste de un reciente libro publicado en
Buenos Aires; pues no se trata tan sólo de enfatizar que los países deben
abrirse al mundo, basándose en un simple porque sí. Una amplia y descontrolada
apertura puede ser peligrosa, si los países eufemísticamente denominados
"en vías de desarrollo" no cohesionan fuerzas en un proceso
integrador regional, que se presenta como la única respuesta válida al proceso
globalizador; por cuanto aquél tiene el principal propósito de impedir que los
"en vías de desarrollo" sean "globalizados" por el
darwinismo económico y tecnológico.
En consecuencia, insisto al decir que es fundamental que los gobiernos
expliquen a sus pueblos: ¿de qué forma, para qué, cuándo y cómo será
implementada y utilizada la estrategia nacional, la regional y la
internacional?, escenarios éstos donde el factor económico determina, en
algunos casos, la negociación "building blocks" (entre bloques) y en
otros casos, los grandes actores prefieren practicar el "hub and
spock" (ejes y rayos), como sería el sistema ALCA.
Considero que ante los diversos escenarios que se le presentan a América Latina
(NAFTA, ALCA, ALCSA, UE, Lomé, Japón, Rusia, Sudáfrica, China, además de los
regionales internos), resulta preocupante la posición que vienen adoptando
algunos gobiernos latinoamericanos en relación directa a los procesos de
integración. Algunos casos notorios:
México ya optó desde el 1º de enero de 1994 integrarse como nación
"americana" (del norte), permitiendo avanzar la frontera económica de
los Estados Unidos n más de
Chile, aunque no lo expresa en voz alta, aspira ser una "nación
cosmopolita", procurando acuerdos "en solitario" con el NAFTA y
con
Brasil, se autodefine como una "nación sudamericana"
, y al considerarse el actor regional más importante, negocia
bilateralmente con Argentina en el MERCOSUR, rigiéndose por las normas del
acuerdo bilateral de 1987, e ignorando ambos países lo pactado con sus socios
del MERCOSUR en Ouro Preto, particularmente en cuanto a la coordinación de las
políticas macroeconómicas.
Bolivia y Paraguay viven en pleno
desconcierto. Venezuela insiste en el sueño bolivariano.
Uruguay ¿qué piensa de si mismo?
Estas y otras conductas económicas llevan a preguntarnos si el bilateralismo no
procura echar nuevas raíces en América Latina, actitud ésta alentada por los
grandes intereses extra-continentales. Se debe sumar a esa situación que
favorece el ideario "balcanizador", el alcance que pueden tener
algunas declaraciones unilaterales que practica la diplomacia presidencial de
algunos países, actitud que no ha enviado señales de estímulo a la ciudadanía,
sea ésta inversionista o trabajadora, provocando, por el contrario, una mayor
desorientación.
Si en las América resurge el bilateralismo, ¿será que el multilateralismo ha
quedado tan sólo como testimonio de las reuniones cumbre? Además, el uso del
NO-RIESGO y el "statu quo" se han convertido en prácticas usuales en
la culminación de los acuerdos ministeriales regionales, hecho que lleva a
trasladar la toma de decisiones para nuevas oportunidades. En ese entorno
inestable, si no dramático, a la región se le presentan tres importantes
operaciones estratégicas: