48 La presencia de Talcott Parsons en el

trabajo teórico de Niklas Luhmann

Sumario

La inserción de Luhmannn en la sociología. Luhmann conoce a Parsons.

Luhmanniana a Parsons. El debate sobre el análisis funcional. “Sistema”

como categoría de análisis. Los sistemas sociales. Notas finales.

Resumen

Algunas personas consideran a la teoría del sistema social de Niklas

Luhmann como una reciente versión de la teoría de Talcott Parsons. En

el presente trabajo, se demostrará que esto no es verdad. La teoría de

Luhmann es más dinámica en comparación con el carácter estructural de

la aproximación de Parsons debido a que incluye aspectos conceptuales

de la reciente teoría de la complejidad (Von Foerster, Spencer Brown).

Este análisis está fundamentado en los usos de dos términos: «sistema» y

«sistema social».

Palabras clave: Niklas Luhmann, Talcott Parsons, teoría del sistema social,

sistema, sistema social.

Abstract

Some people considers The Niklas Luhmann’s Theory of Social System like

a recent version of the Talcott Parsons’ Theory. In this paper, We are going

to demonstrate that is not true. The Luhmann’s Theory is more dynamical in

comparison with the structural character of the Parsons’ approach because

included some conceptual aspects of the recent theory of complexity (von

Foerster, Spencer Brown). This analysis was founded in the study of the

uses of the two terms: «system» and «social system».

Key Words: Niklas Luhmann, Talcott Parsons, Theory of Social System,

System, Social System.

Artículo: recibido, septiembre 30 de 2003; aprobado, octubre 21 de 2003

Luis J. González Oquendo: Sociólogo, Magíster en Desarrollo Social,

Investigador Centro de Estudios Sociológicos y Antropológicos, Facultad

de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad del Zulia.

Correo electrónico: [email protected] /

[email protected]

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Luis J. González Oquendo

La teoría de los sistemas sociales de Luhmann ha sido considerada en

los últimos años, por algunos analistas, como una propuesta novedosa

en la teoría sociológica contemporánea. Sin embargo, hay quienes han

descalificado su originalidad en tanto que la han catalogado como una

«reciente versión» de la teoría sistémica parsonsiana.

Es cierto que Luhmann entró a la sociología a partir de los estudios

que cursó en Harvard con Parsons. También es verdad que tanto Parsons

como Luhmann se interesaron en llevar adelante el análisis de la sociedad

utilizando como matriz analítica al sistema. De hecho, ambos construyeron

su teorías a partir del término «sistema social». ¿Esto permite afirmar

que la teoría luhmanniana es una simple actualización del pensamiento

parsonsiano?.

El propósito del presente trabajo es sistematizar la forma como existen

continuidades y discontinuidades entre la obra de los dos autores.

Se parte de la hipótesis que Luhmann, al integrar elementos de la teoría

general de los sistemas y el pensamiento complejo con el análisis funcional

parsonsiano, pudo desarrollar un modelo analítico de gran alcance

y elevado nivel de abstracción pero también con importantes niveles de

originalidad. Llevar adelante un esfuerzo como este, en momentos cuando

la «gran teoría» vivía una profunda deslegitimación constituyó un verdadero

atrevimiento.

Para llevar adelante el propósito del trabajo, en primer lugar conviene

revisar cómo fue la inserción de Luhmann a la sociología desde el derecho,

así como éste tuvo el contacto inicial con Parsons. Luego, una vez

enfocado en la problemática de los sistemas sociales, estudiar cómo Luhmann

construyó una crítica al estructural funcionalismo parsonsiano.

Posteriormente, antes de las notas finales, se considerará las importantes

diferencias entre los autores al momento de abordar dos términos centrales:

«sistema» y «sistema social».

Es posible afirmar, confiadamente, que los argumentos esbozados en

las siguientes páginas permiten demostrar que la teoría luhmanniana,

más que un simple parsonsianismo, es un una combinación de algunos

elementos de éste con las nuevas lecturas de la complejidad. Aquí radica

parte de su originalidad.

La inserción de Luhmann en la sociología

Luhmann fue una persona muy reservada en lo relativo a su vida personal.

De hecho, creía que su obra debía ser comprendida al margen de toda

REFLEXIÓN POLÍTICA AÑO 5 Nº 10 DICIEMBRE DE 2003

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La presencia de Talcott Parsons en el

trabajo teórico de Niklas Luhmann

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Luis J. González Oquendo / La presencia de Talcott Parsons en el trabajo teórico de Niklas Luhmann

interpretación biográfica (Mélich, 1992, pp. 10).

Sin embargo, esta estrategia es inadecuada en

tanto que un texto es la producción de un emisor

en un determinado contexto. Considerar la

obra de Luhmann sin observarla como resultado

de su experiencia vital sería darle un carácter

objetivo que no posee.

Luhmann nació en Lüneburg en 1927, en el

seno de una familia alejada de toda tradición

universitaria o política: su padre era el propietario

de una cervecería mientras que su madre

era de origen suizo. A los diecisiete años, fue

reclutado en las fuerzas armadas alemanas

para pelear en una guerra que Alemania estaba

perdiendo. De hecho, fue durante algún

tiempo prisionero de guerra. Esta experiencia

le motivó a estudiar derecho en la Universidad

de Freiburg como una forma para crear cierto

orden en el caos de la vida, egresando en 1949

(Hornung, 1999, pp. 24).

Luhmann, ya como abogado, se incorporó a

trabajar en la administración pública. El mismo

Luhmann plantea que durante esos años

desarrolló actividades que se hallaban en el límite

entre la administración y la política, en el

contexto de «la reparación de los daños del régimen

nazi» (Hornung, 1999, pp. 24)1. Su trabajo

inicial consistió en el estudio jurídico de hechos

y actividades delictivas realizadas durante el

régimen nazi (Izuzquiza, 1990, pp. 22).

A partir de cierto momento, su trabajo dejó

de parecerle interesante: se hizo aburrido y con

pocas posibilidades de ascenso, “(...) a no ser

por medio de la afiliación a un partido político

(Torres y Zermeño, 1992, pp. 789). Su interés

primario, más que estar dirigido al ejercicio del

funcionariado, comenzó a interesarse en problemas

teóricos. Entre 1955 y 1962, las ideas

de Luhmann, aunque no estaban claramente

enfocadas, sí estaban dirigidas hacia aspectos

teóricos del derecho y la filosofía (Hornung,

1992, pp. 24).

La primera incursión de Luhmann en la

sociología será realizada hacia la sociología del

derecho y la sociología de la organización administrativa

(Izuzquiza, 1990, pp. 22)2. Sobre la

base de este interés, en 1960, Luhmann tuvo la

oportunidad de tomar un año sabático: ese mismo

año viaja becado para estudiar sociología y teoría

de la administración en la Universidad de Harvard.

Es así como llega a tener contacto con Parsons.

Luhmann conoce a Parsons

Hasta ese momento, Luhmann había leído mucho

y hecho apuntes pero no había publicado nada.

Sin embargo, en palabras suyas, el año sabático

en Harvard significó para él la primera oportunidad

que se le presentó para entrar en la investigación

(Torres y Zermeño, 1992, pp. 789).

La experiencia de trabajo con Parsons fue un

estímulo fundamental para su desarrollo en el

trabajo académico e intelectual. Esto se debe a

dos motivos: en primer lugar, la importancia de

Parsons y su obra en el contexto de la disciplina;

en segundo lugar, Luhmann comienza a desarrollar

experiencias de intercambio intelectual

que luego proseguirá en Alemania.

Para el momento en que Luhmann asiste a

los cursos de Harvard, Parsons ya había publicado

sus obras más resaltantes (The Structure

of Social Action en 1939, The Social Systems y

Toward a Theory of Social Action en 1951, ésta

última junto a Shils). En 1944 fue nombrado

director del Departamento de Sociología de

Harvard y -dos años después- formó el Departamento

de Relaciones Sociales que englobaba

no sólo a los sociólogos sino una variedad de

científicos sociales. Había desplazado a Sorokin

(Ritzer, 1993, pp. 58-61)3 como líder de la

sociología en Harvard y convirtió a su departamento

en el más reconocido de los Estados

Unidos, destronando así al de la Universidad

de Chicago. Finalmente, en 1949, se le eligió

como presidente de la American Sociological

Association. Para 1960, Parsons era la gran fi-

gura académica de la sociología estadounidense

(Ritzer, 1993, pp. 396).

1 First at the Court of Administration of Lüneburg (1954), then al the State Ministry of Culture and Education in Hannover he was donig

practical work on legal affairs of public administration, without neglecting private intellectual interests. (...) “ (Hornung, 1999, pp. 24).

2 (...) Al margen de su trabajo burocrático, Luhmann comienza a leer con rigor sistemático filosofía y sociología y, sobre todo, a

confeccionar un fichero personal, cuya estructura será relevante para comprender la arquitectura de su propia teoría. En su trabajo

inicial se enfrenta a dos hechos de un evidente interés teórico: la teoría de las organización y los problemas de la administración

burocrática. Asuntos sobre los que versan sus primeras publicaciones, y en los que Luhmann es reconocido, desde el inicio, como

un teórico relevante (...)” (Izuzquiza, 1990, pp. 22).

3 Pitirim A. Sorokin (1889-1968): Sociólogo estadounidense, nacido en Rusia. Egresado de la Universidad de San Petersburgo,

estuvo ligado a los círculos mencheviques de la Rusia revolucionaria de 1917. Liberado por órdenes directas del mismo V.I. Lenin,

emigró a los Estados Unidos en 1923. Luego de trabajar un tiempo en la Universidad de Minnesota, arribó a Harvard en 1929 y fundó

su departamento de sociología (del cual fue nombrado su primer director). Escritor prolífico, su obra estaba dirigida a elaborar una

teoría general del cambio social y cultural a partir de una numerosa serie de datos empíricos. Fue la primera figura reconocida de la

sociología en Harvard, aunque fue desplazado por Parsons, quien se convirtió en el sociólogo más más importante de los EE.UU. Sus

trabajos más importantes son: Social Mobility, Contemporary Sociological Theories, Social and Cultural Dynamics y Fadsand Foibles

in Modern Sociology and Related Sciences (Ritzer, 1993, pp. 58-61).

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REFLEXIÓN POLÍTICA AÑO 5 Nº 10 DICIEMBRE DE 2003 ISSN 0124-0781 IEP - UNAB (COLOMBIA)

Para el mismo año en que Luhmann está en

Harvard, otros dos jóvenes investigadores alemanes

también asistieron a los seminarios de

Parsons: Habermas (citado en Mate, 2000, pp.

45)4 y Münch. Los tres llegarían a ser importantes

representantes de la sociología alemana

de finales del siglo XX, aunque desde diferentes

perspectivas. De hecho, el debate teórico entre

Luhmann y Habermas (Izuzquiza, 1990, pp. 27)5

desde mediados de la década de los setenta en

uno de los más reconocidos en la sociología

europea.

La experiencia estadounidense de Luhmann

le permitió entrar al estudio y la investigación en

la sociología. Sin embargo, otros eventos fueron

quienes le llevaron a la sociología académica.

Luego de su regreso a Alemania, en 1962, pidió

ser transferido al instituto de investigación de la

Escuela de Administración Pública de Spreyer. En

este nuevo trabajo, Luhmann comenzó a disfrutar

de gran independencia y pudo seguir sus propios

intereses científicos (Torres y Zermeño, 1992, pp.

789). Fue allí, de hecho, donde publicó en 1964

su primer libro, Functions and Consecuences of

Formal Organizations.

En 1966 accede al Ph.D. de la Universidad de

Münster. Ese mismo año, Schelsky le recomienda

seguir la carrera académica y le convence

para que se haga cargo de una cátedra en una

institución que estaba fundando: la Universidad

de Bielefeld.

Sólo hasta ese momento decidí volverme

sociólogo, en primer lugar porque me veía con

muchos años de vida por delante y no me podía

imaginar estar trabajando toda la vida en un

campo tan limitado como es la administración.

Al mismo tiempo, en aquella época se llevaba

a cabo, por un lado, el asesoramiento político por

medio de las ciencias sociales; y, por otro, surgía

un mayor interés socioteórico por el marxismo, el

neomarxismo. De manera que por lo pronto me

dediqué, todavía, a problemas administrativos

relativamente concretos, pues seguí trabajando

en el asesoramiento político en cuestiones de

derecho, pero sólo bajo aspectos socialmente

críticos. Y a la vez me sumergí en la reflexión

de qué instrumento conceptual se necesitaría

para poder enfrentar esta situación social completamente

nueva”. (Torres y Zermeño, 1992,

pp. 790)

En 1968, Luhmann fue nombrado como el

primer profesor formalmente adscrito a la recientemente

fundada y reformada Universidad

de Bielefeld. Allí, como miembro de la Facultad

de Sociología, pudo finalmente dirigir toda su

energía a desarrollar una teoría de la sociedad

moderna.

En este esfuerzo, el contacto teórico y personal

con Parsons le llevó a interesarse por

los temas y las preguntas universales. Así, el

sociólogo estadounidense se llegó a convertir

para Luhmann en un modelo de teoría general

(Torres y Zermeño, 1992, pp. 790).

La crítica luhmanniana a Parsons

Parsons resultó para Luhmann en cierto sentido

-dicho por él mismo- un modelo de una teoría

general, cuanto a su interés por los temas y

preguntas universales. Aunque existen conexiones

entre la propuestas teóricas de Parsons y

Luhmann, es un tanto «inexacto» afirmar que

tal relación es directa. De hecho, el mismo

Luhmann creía que no había tomado muchas

cosas de él.

Luhmann -dicho con sus propias palabras-

hizo dos críticas fundamentales a Parsons. En

primer lugar, Parsons no diferenció bien a la

sociedad del sistema social. En segundo lugar,

los libros que Parsons elaboró sobre la sociedad

(...) no tienen un fundamento muy teórico que

digamos” (Torres y Zermeño, 1992, pp. 790).

Por otro lado, Izuzquiza plantea:

(...) Ya resulta un tópico mencionar la relación

inmediata que existe entre Luhmann y Parsons.

Pero se muestra como tópico inexacto que es

origen de imprecisiones y debe matizarse cuando

se analiza con detenimiento esta relación.

Luhmann ve en Parsons el último intento de

realizar una teoría general y omnicomprensiva

de la sociedad, lo que supone ya un motivo de

complacencia para nuestro autor. Pero aun cuando

exista una reconocida dependencia de Luhmann

con respecto a Parsons, el saldo de las críticas es

más amplio que el de los reconocimientos (...). Estas

críticas apuntan a elementos centrales de la teoría

4 Jürgen Habermas (1929): Filósofo y sociólogo alemán. Estudió en las universidades de Gotinga, Zurich y Bonn, donde se doctoró

en 1954 con una tesis sobre Schelling. Fue profesor adjunto de Theodor Adorno y profesor de filosofía y sociología de en las

universidades de Marburgo, Heildelberg y Frankfurt. En 1973 recibió el premio «Hegel» y, a principios de la década de los noventa,

recibió el premio «Karl Jaspers». Se le ha considerado como «el más joven representante» (Sánchez Horcajo y Uña, 1996: 482) o

«el representante de la generación posthorkheimeriana» (Mate, 2000, pp. 45) de la Escuela de Frankfurt.

5 (...) ese debate, considerado como una «figura conceptual», debe ser analizado desde diferentes perspectivas y presenta indudable

interés en sí mismo. En el Luhmann y Habermas -que mantienen, contra toda apariencia, una cordial relación personal- no sólo

asumen posiciones encontradas, sino dos modelos de análisis de la sociedad y, sobre todo, dos perspectivas ante la investigación y

el trabajo teórico (...)” (Izuzquiza, 1990, pp. 27).

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Luis J. González Oquendo / La presencia de Talcott Parsons en el trabajo teórico de Niklas Luhmann

de Parsons como es su conexión con el funcionalismo,

la importancia que Parsons concede a la

acción y el escaso dinamismo de algunos de sus

planteamientos.” (Izuzquiza, 1990, pp. 52)

(...) A pesar de reconocer que Parsons es el

autor del proyecto teórico más ambicioso de la

sociología de nuestro siglo, las diferencias que

separan a Luhmann del sociólogo norteamericano

son diferencias que inciden en los momentos

centrales de la teoría de Parsons. El primado de

la acción, el primado de la estructura sobre el

sistema y el primado del sistema simbólico sobre

la contingencia son defendidos por Parsons. Por

el contrario, Luhmann deja abierto el dinamismo

de la función, privilegia el sistematismo funcional

de la acción, y mantiene abierta la doble contingencia

propia de toda acción social. En todas

estas críticas fundamentales, existe un denominador

común: la apertura de posibilidades que

Luhmann establece, la defensa de la diferencia

y de la contingencia, así como de la modalidad.

En suma, el constante mantenimiento de la

complejidad y el dinamismo.” (Izuzquiza, 1990,

pp. 246).

Ambas apreciaciones -la de Izuzquiza sobre

Luhmann, y la de Luhmann sobre sí mismo-

plantean algunos elementos con los cuales se

puede organizar un debate comparado entre

las obras de Parsons y Luhmann. Sin embargo,

para llevar adelante la contrastación, lo más

indicado parece ser iniciar por lo más general:

las diferencias epistémicas de los autores.

El debate sobre el análisis funcional

El uso de «función» -aplicado a las ciencias humanas

y sociales- se basa en una analogía entre

la vida social y la vida orgánica. Éste término

hace referencia al estudio del funcionamiento de

una estructura y la forma como ésta mantiene.

Es un concepto que constituye -como afirma

Radcliffe-Brown- una «hipótesis de trabajo» a

partir de la cual se pueden formular problemas

de investigación que requieren amplios estudios

comparativos de sociedades de muy diversos

tipos y estudios intensivos de tantas sociedades

particulares sean posibles (cf. Bohannan y

Glazer, 1993, pp. 308-313).

Aunque ya había sido utilizado anterior -

mente, el desarrollo del término «función» se

da primero en Europa que en Estados Unidos.

La primera formulación sistemática aplicada

al estudio científico de la sociedad aparece en

1895, desarrollada por Durkheim en Régles de

la Méthode Sociologique. Posteriormente, Mauss

-filósofo, etnólogo y sobrino de Durkheim- continúa

desarrollando tal perspectiva la cual también

comienza a ser reconocida con los trabajos

de Malinowski y Radcliffe-Brown (Bohannan y

Glazer, 1993). Del otro lado del océano, la figura

de Parsons y la Escuela de Harvard6 constituyen

los mayores exponentes y punto de inició del

estructural-funcionalismo estadounidense.

El funcionalismo es el primer enfoque de la

teoría sociológica que no se inspira directamente

en la filosofía. A pesar de su diversidad7, éste

presenta dos características esenciales. En primer

lugar, considera la unidad fundamental de

la interpretación de la vida interhumana como

un sistema de tipo orgánico. En segundo lugar,

los componentes de este sistema de tipo orgánico

están en relación funcional con el todo,

determinándolo y siendo determinado por él

(Sánchez de Horcajo y Uña, 1996, pp. 31).

La obra parsonsiana -aunque posee estos

dos rasgos esenciales, al igual que el resto de

los funcionalismos- está caracterizada por su

interés macrofuncionalista. Su estrategia de

análisis -a pesar de los «dos Parsons» ( Ritzer,

1993, pp. 401- 403).8- está fundamentada en la

idea de que la acción individual está constreñida

por fuerzas externas. Así, la hipótesis de trabajo

gira en torno a la definición de una estructura

de la acción subordinada a la función.

6 Durante la década de 1930, Pitirim Sorokim es -con su organicismo idealista- el líder teórico de el departamento de sociología de

Harvard (por él fundado en 1929). En 1927, Talcott Parsons se convierte en tutor del departamento; para 1939 es profesor asociado.

En 1944, se convierte en su director, transformándolo en 1946 en el departamento de relaciones sociales. Ya para este momento,

su obra había comenzado a extender su influencia en las primeras generaciones egresadas de sus aulas. Ésta es la denominada

«Escuela de Harvard», organizada en torno al estructuralismo-funcional parsonsiano. Entre sus más relevantes miembros se puede

citar a Robert Merton, Kinsgley Davis y Wilbert Moore.

7 Es posible establecer diversos tipos de funcionalismo. Una cosa, por ejemplo, es abordar el funcionalismo absoluto de B. Malinowski

y otra es el funcionalismo relativizado de Robert Merton. Ni se diga el funcionalismo estructural de Parsons. Así mismo, existen propuestas

centradas en el estudio de los sistemas sociales en gran escala (macrofuncionalismos) y otras interesadas en los pequeños

grupos (microfuncionalismos). En el primer caso, podemos encontrar a Talcott Parsons, Robert Merton y George Homans; en el

segundo, están Kurt Lewin, R.F. Bales y L. Festinger (Sánchez de Horcajo y Uña, 1996, pp. 33).

8 Para Ritzer, existe unidad en la obra de Parsons en la relativo a la idea de la elección individual constreñidas por fuerzas externas.

Sin embargo, es muy diferente el autor de finales de la década de los treinta a aquel de la década de los cincuenta. Mientras que el

primero estaba más cerca de una teoría de los actores y de la acción (acto-unidad), el segundo está más interesado en las posiciones

dentro de una estructura de interacción (status-rol) (Ritzer, 1993, pp. 401-403).

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REFLEXIÓN POLÍTICA AÑO 5 Nº 10 DICIEMBRE DE 2003 ISSN 0124-0781 IEP - UNAB (COLOMBIA)

Luhmann cita9 fundamentalmente a la obra

parsonsiana que abarca el lapso 1951-1971.

Además de algunos artículos publicados en la

American Sociological Review y en capítulos de

libros de autoría colectiva, se encuentran los

principales textos elaborados por el autor en el

período: The Social System (1951), Towards a

Theory of Social Action (en coautoría con E.A.

Shils, 1951), Working Papers on Theory of Action

(en coautoría con E.A. Shils y R.F. Bales, 1953),

Economy and Society (en coautoría con N.J.

Smelser, 1956) Theorethical Sociology: Perspectives

and Developments (1970), The System of

the Modern Societies (1971). No aparece ninguna

cita con respecto al primer Parsons, representado

por The Structure of Social Action (1939).

Este hecho puede dar algunas pistas en torno

a las causas de la percepción que Luhmann

tiene de Parsons. El «segundo Parsons» -el que

Luhmann conoció en su sabático de 1960 y que

citó en su obra- estaba mucho más interesado

en el estudio de la constitución del orden social

y de la comunicación.

Luhmann -al igual que el teórico de Harvard-

está interesado en el análisis macrofuncional

del sistema social. Sin embargo, cree que

Parsons termina presentando una propuesta

analítica donde el término «función», a pesar

de su importancia10, queda subordinada a la

estructura (Parsons, 1976, pp. 30).

Parsons da por sentado que a toda teoría le

concierne el análisis de los elementos de uniformidad

en los procesos empíricos: esto es lo

que se entiende como interés dinámico de la

teoría. Parsons señala que él no se encuentra

en posición de desarrollar una teoría dinámica

completa en el cargo de la acción. Esto se debe a

que hasta donde había llegado el estadio de conocimientos,

lo que limitaba las transmisiones

deductivas de un aspecto o estadio del sistema

a otro de modo que sea posible decir que si los

hechos del sector A son W y X, los del sector B

tienen que ser Y y Z. Aunque es posible en algunas

partes de la física y la química, en lo que él

denomina «ciencias de la acción» el conocimiento

dinámico de este tipo es muy fragmentario.

Como respuesta a una situación, que ayudara a

evitar el peligro de perder todas las ventajas de

la teoría sistemática, planteaba que era posible

conservar alguna de ellas y, al mismo tiempo,

proporcionar un esquema que permita aumentar

ordenadamente el conocimiento dinámico.

Así, la sistematización de la teoría debía hacerse

en términos «estructural-funcionales».

Al respecto, en el tipo de teoría estructural

funcional, el empirismo puro y simple es superado

mediante la descripción de fenómenos

como partes o procesos de sistemas empíricos

sistemáticamente concebidos. A través de una

serie de categorías descriptivas es posible la

comparabilidad y transmisión de una parte o

estadio, o ambas cosas, del sistema a otro, y

de sistema a sistema. Este sistema de categorías

tiene un carácter estructural, es decir, es

el esquema conceptual que permite captar las

uniformidades de los procesos dinámicos (Parsons,

1976, pp. 29).

El funcionalismo parsonsiano es demasiado

estático para el gusto de Luhmann. Luhmann

dio mayor énfasis al estudio de la constitución

dinámica del orden social. Al respecto, más

que un «funcionalismo estructural», Luhmann

plantea el «estructuralismo funcional» donde

se privilegie el concepto de función frente al de

estructura. Así, la estructura social se convierte

en un elemento dinámico que se configura para

mantener determinadas funciones.

«Sistema» como categoría de análisis

Para Parsons, una noción básica de análisis

es «acción». Él prefiere este término al de «conducta

», en tanto que no está interesado en los

eventos físicos en sí mismos sino en sus patrones

así como en los procesos que controlan ese

establecimiento de patrones. La acción consiste

en las estructuras y los procesos por los cuales

los seres humanos constituyen intenciones signi-

ficativas y -con mayor o menos éxito las aplican

en situaciones concretas (Parsons, cf. Sánchez y

9 Para realizar una revisión de las citas de Parsons, se utilizaron tres libros de Luhmann (1993, 1996a, 2000), textos-compilaciones

de artículos y ponencias (1996b, 1996c, 1997a, 1998) y un artículo (1997b). Estas obras de Luhmann constituyen una muestra que

abarca el período 1973 hasta 1998.

10 Según Parsons, el modo más efectivo para organizar el conocimiento fragmentario disponible sobre los procesos dinámicos es a través

del concepto «función». Una vez situado un proceso dinámico en el sistema social es necesario tener una prueba de la significación

de la relevancia funcional del mismo. La prueba consiste en hacer la pregunta ¿cuáles serían las consecuencias diferenciales para

el sistema de dos o más resultados alternativos de un proceso dinámico? Una vez respondida, la respuesta debe encajar en alguno

de estos términos: mantenimiento de la estabilidad o producción de cambio, integración o quebrantamiento del sistema. Al situar los

procesos motivacionales dinámicos en este contexto de significación funcional para el sistema, se da la base para la formulación del

concepto de «mecanismo» que explican el funcionamiento de los sistemas sociales, en orden al mantenimiento o ruptura de unas

pautas estructurales dadas (Parsons, 1976, pp. 30).

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Luis J. González Oquendo / La presencia de Talcott Parsons en el trabajo teórico de Niklas Luhmann

Uña, 1996, pp. 50)11. Para Parsons, toda acción

corresponde a los individuos pero -tanto a nivel

del organismo como del sistema cultural- existen

elementos esenciales que no pueden ser abordados

de manera individual (Parsons, y Shils, 1968,

pp. 20)12.

Para 1937, Parsons afirmaba que los sistemas

sociales son, desde luego, en «últimos términos»

sistemas de acción social. Pero se debe tener cuidado:

la estructura de estos sistemas de acción

social no es tratada directamente en términos de

«acción», sino de «pautas institucionalizadas». Esto

permite aislar para un intenso estudio dinámico

los procesos de acción específicos, haciéndolos

manipulables empíricamente, considerándolos en

referencia a papeles institucionalizados (Parsons,

1968, pp. 25).

Más tarde, Parsons indica que para realizar

un análisis completo de un sistema de acción

-aplicable, en principio, a cualquier segmento

de la esfera total de la acción y a cualquier

proceso de acción de un organismo complejo-

requiere considerar un marco de referencia. En

la elaboración de acción humana la formación

de sistemas integrados tiene lugar en tres con-

figuraciones: la personalidad, el sistema social

y la cultura. A ellos se le agrega los aspectos

fisiológicos del organismo humano sólo cuando

choca con el sistema de orientación individual

(Parsons y Shils, 1968, pp. 23, Parsons, 1974,

pp. 13). Adicionalmente, existen cuatro categorías

funcionales o funciones generales (Ritzer,

1993, pp. 406)13 de todo sistema de acción que

-en relación con los cuatro sistemas de acción

(Ritzer, 1993, 407)14- constituyen el «patrón

conceptual general» que puede utilizarse para

el estudio en todo el campo de la acción (Parsons,

cf. Sánchez y Uña, 1996, pp. 153). Es la

«estructura del sistema general de la acción»

(Ritzer, 1993, pp. 407).

Ya el Parsons de la década de 1950 indica

que el punto de partida fundamental es el

concepto «sistemas sociales de acción». Con

ello se quiere indicar que la interacción de los

actores individuales tiene lugar en condiciones

tales que es posible considerar ese proceso de

interacción como un sistema. La definición de

«sistema» utilizada ha sido planteada en el sentido

estrictamente científico, por lo tanto, es posible

someterlo al mismo orden de análisis teórico que

ha sido aplicado a otros tipos de sistemas en otras

ciencias (Parsons, 1976, pp. 15).

Esta síntesis corresponde más al Parsons de

la década de 1950, que al de 1939. A medida

desarrolló su obra, abandonó el interés por el

nivel individual llevó progresivamente su interés

hacia un nivel mucho más macroscópico. Así,

los actores son descritos como individuos que

desenvuelven su acción por disposiciones de

necesidad para alcanzar la mayor gratificación,

es decir, impulsados por necesidades innatas

determinadas y moldeadas por fuerzas externa

(Ritzer, 1993, pp. 403).

Luhmann, al igual que Parsons, parte de

la noción de sistema para estructurar su propuesta

analítica. Asimismo, plantea diferencias

entre diversas posibilidades de sistemas. Pero

-aquí comienzan las diferencias- ambos autores

parten de diferentes criterios de definición.

Mientras que Parsons ubica el término «sistema»

en el marco de una teoría general de la acción,

Luhmann lo hace para estructurar toda su

propuesta analítica.

Para Luhmann, «sistema» es el concepto

fundamental de su teoría. A partir del criterio

«naturaleza del sistema» define cuatro tipos

básicos: las máquinas, los organismos, los

sistemas psíquicos y los sociales. Todos y cada

uno de ellos son sistemas pero también tienen

su propia naturaleza. A Luhmann, en lo particular,

sólo le interesa el estudio de los sociales

(Mélich, 1996, pp. 17-18).

Los sistemas sociales

Para Parsons, los sistemas sociales son aquellos

sistemas que están constituidos por estados y

procesos de interacción social entre unidades

actuantes. Son necesariamente abiertos y participan

en un intercambio continuo de insumos y

productos con sus ambientes. El sistema social

es un componente más del general de la acción

11 (...)La palabra “significativo” implica el nivel simbólico o cultural de referencia y representación. Las intenciones y la aplicación, en

conjunto, implican una disposición del sistema de acción -individual o colectivo-, para modificar su relación con su situación o ambiente,

en un sentido deseado” (Parsons, cf. Sánchez Horcajo y Uña, 1996, pp. 150).

12 En la teoría de la acción, el punto de referencia de todos los términos es la acción de un actor (individual actor) o de una colectividad

de actores (actors). Por supuesto, todos los actores individuales son, en cierto aspecto, organismos fisiológicos; las colectividades de

los actores están formadas por los mismos individuos, que son asimismo organismos fisiológicos. El interés de la teoría de la acción

no está dirigido, sin embargo, a los procesos fisiológicos internos del organismo, sino más bien a la organización de las orientaciones

del actor respecto de una situación (...).(Parsons y Shils, 1968, pp. 20).

13 Parsons creía en la existencia de cuatro «categorías funcionales» o imperativos necesarios y característicos de todo sistema, aplicables

tanto en el nivel micro como en el macrosocial. Éstas categorías corresponden a lo que el autor denominó como «esquema

AGIL»: adaptación (A=Adaptation), capacidad para alcanzar metas (G= Goal), integración (I=Integration) y mantenimiento de patrones

(L=Latence) (Ritzer, 1993, pp. 406).

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REFLEXIÓN POLÍTICA AÑO 5 Nº 10 DICIEMBRE DE 2003 ISSN 0124-0781 IEP - UNAB (COLOMBIA)

(junto a los sistemas culturales, de personalidad

y el organismo conductual). A su vez, concibe

a la sociedad como un tipo de sistema social

(Parsons, 1974, pp. 16-17).

Luhmann concibe a la sociedad como el «sistema

social omnicomprensivo» que ordena todas las

comunicaciones posibles entre los hombres. Esta

afirmación plantea criterios fundamentales para

la construcción de su teoría.

Al interior de la sociedad -sistema social total-

existen subsistemas: el político, la religión,

la economía, la educación, la vida familiar, etc.

Cada uno de estos subsistemas actualiza al

sistema social desde su perspectiva particular

sistema / entorno, y no una teoría del sujeto o

del objeto (Luhmann, 1997b, pp. 169)15. Las

personas individuales participan de todos estos

subsistemas pero no llegan a incorporarse

del todo en ninguno de ellos, ni en la sociedad

global. Al respecto Luhmann es categórico: la

sociedad no se compone de seres humanos, se

compone de comunicaciones entre hombres

(Luhmann, 1993, pp. 41)16.

Parsons ve al sistema social constituido por

actores individuales o colectividades de actores:

él parte de elaborar una teoría de la sociedad

donde una teoría general de la acción es fundamental.

Por otro lado, para Luhmann, no hay

nadie en la sociedad ya que ésta no se compone

de personas sino de comunicaciones. El interés

luhmanniano está mucho más dirigido a elaborar

una teoría de los sistemas sociales.

Parsons fue capaz de elaborar una teoría

que integrara elementos psicológicos para el

análisis del sistema social, desarrollada fundamentalmente

en Toward a Theory of Social

Action (Parsons y Shils, 1968, pp. 265)17. Luhmann,

en otro sentido, excluye todo elemento

subjetivo del análisis del sistema social para

incorporar el término «comunicación» como

elemento constitutivo de la sociedad (Torres,

1998, pp. 666) 18 .

Notas finales

A partir de dicha diferencia epistémica, Parsons

y Luhmann comienzan a desarrollar caminos

diferentes. La definición de sistema social es

-desde nuestro punto de vista- el elemento que

deslinda ambos proyectos teóricos.

Parsons, en su obra madura, llegó a creer

que su enfoque no era tanto una teoría de la

acción, estructural-funcional o funcional, como

cibernética. Sin embargo, lo que terminó haciendo

fue un análisis estructural comparado,

no un estudio de los procesos de cambio social

(Ritzer, 1993, pp. 408, 420). Aunque se llegó a

proponer el análisis abstracto del sistema social,

sin embargo, el análisis de los sujetos penetra

a través de los otros sistemas generales de la

14 En su nivel más general, los cuatro imperativos funcionales están vinculados con los cuatro sistemas de acción que ahora señalamos.

El organismo biológico es el sistema de acción que cumple la función de adaptación al ajustarse o transformar el mundo

externo. El sistema de la personalidad realiza la función del logro de metas mediante la definición de los objetivos del sistema y la

movilización de recursos para alcanzarlos. El sistema social se ocupa de la función de la integración, al controlar sus partes constituyentes.

Finalmente, el sistema cultural cumple la función de proporcionar a los actores las normas y los valores que les motivan

para la acción (...).” (Ritzer, 1993: 407)

15 (...) La teoría del sujeto debió de presuponer un mundo observable en común y con ello impidió pensar el desacoplamiento de cada

uno de los sistemas cognoscentes como condición de posibilidad del conocimiento. El paso a una teoría del objeto tampoco ayuda

mucho (ya sea que se describa el sistema cognoscente como de modo físico, biológico, psicológico o sociológico). Y no resulta porque

al reducir la descripción del procedimiento del objeto que se describe, brinca de nuevo el problema del desacoplamiento. Nosotros lo

que proponemos es sustituir la diferencia sujeto /objeto, por la de sistema/ entorno. Por un lado esta distinción sigue perteneciendo

a la posición clásica del problema en la medida en que toma su punto de partida de una diferencia, y en la medida en que permite

que una parte vuelva a reentrar en la otra. Sobrepasa, por otra parte, la posición clásica del problema, porque revierte tanto la teoría

del sujeto como la del objeto. Esta posición puede sustituir la pregunta por el desacoplamiento mediante cerradura, por la de la diferenciación

de los sistemas, y puede sustituir la premisa de un mundo común, por una teoría de los sistemas que observan (second

order cybernetics).” (Luhmann, 1997b: 169)

16 Lo social no surge del hombre. Consiste en una solución emergente de tipo evolutivo que precede a los sujetos, y que está encaminada

a proveer estructuras de sentido que se imponen a la tendencia radical de la desintegración. El sistema social es parcialmente

mundo del hombre y totalmente mundo de lo social. En Luhmann, por razones de posición teórica, estos dos mundos no coinciden

punto por punto. Lo social no está constituido a imagen y semejanza del hombre, sino que es el resultado de una coacción práctico

evolutiva, su tendencia es a la reproducción de una dinámica autorreferida.

El ser humano es entorno del sistema: produce ruido, inquieta, desestabiliza el sistema; pero éste puede sólo reconstruirse en términos

de un dinamismo preestablecido mediante procesos de acumulación evolutiva.” (Torres Nafarrate, 1998, pp. 664).

17”El sistema social depende, entonces, del grado en que pueda conservar el equilibrio de los sistemas de personalidad de sus

miembros dentro de ciertos límites de variación. El propio equilibrio del sistema social está constituido por muchos subequilibrios que

se cortan en forma cruzada, con numerosos sistemas de personalidad en relativo equilibrio interno, integrando diferentes sistemas

también equilibrados, tales como grupos de parentesco, estratos sociales, iglesias, sectas, empresas económicas y organismos

gubernamentales (...).” (Parsons y Shils, 1968, pp. 265)

18 La comunicación se instaura como un sistema emergente, en el proceso de la civilización. Los seres humanos se hacen dependientes

de este sistema emergente de orden superior, con cuyas condiciones pueden elegir los contactos con otros seres humanos.

Este sistema de orden superior es el sistema de comunicación llamado sociedad.” (Torres, 1998, pp. 666).

56

Luis J. González Oquendo / La presencia de Talcott Parsons en el trabajo teórico de Niklas Luhmann

acción (Parsons, cf. Sánchez yde Horcajo y

Uña, 1996, pp. 154)19

Luhmann llega a concretizar un análisis abstracto

del sistema social. De hecho, al asumirse

a sí mismo como un partidario del constructivismo

como teoría del conocimiento, lo que

se plantea es una «alta abstracción» (Torres y

Zermeño, 1992, pp. 797).

Ambos autores son sistémicos, sólo que

parten de diferentes nociones de la misma.

Mientras que Parsons está mucho más cerca

de Von Bertalanffy, Luhmann está más

en la perspectiva de Von Foerster y Spencer

Brown.

Así, mientras que Parsons habla de continuidad

de estructuras, Luhmann habla de dinámicas

de autoorganización y autoreferencia.

Mientras que Parsons -viendo de una manera

mecánica- diferencia entre sistemas sociales y

sociedad; Luhmann considera a la sociedad como

un orden total. Mientras que Parsons da primacía

a la estructura, Luhmann prefiere dárselo

al sistema en búsqueda del constante mantenimiento

de la complejidad y el dinamismo.

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19 Puesto que el sistema social se compone de la interacción de los individuos humanos, cada uno de los miembros es a la vez actor

(con metas, ideas, actitudes, etc.) y objeto de orientación, tanto para los demás actores como para sí mismo. Así pues, el sistema de

interacciónes un aspecto analítico abstraible de los procesos totales de acción de sus participantes. Al mismo tiempo, estos “individuos”

son también organismos, personalidades y participantes en los sistemas culturales.” (Parsons, cf. Sánchez de Horcajo y Uña,

1996, pp. 154)

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