UNIDAD 3:
ALGUNOS CONCEPTOS BÁSICOS. CULTURA, SOCIALIZA-CIÓN, INSTITUCIÓN,
ESTRUCTURA, FUNCIÓN Y CAMBIO SOCIAL
El sentido principal de este tema es
el de esbozar de forma somera una serie de conceptos claves de la sociología.
Estos conceptos admiten un desarrollo prácticamente ilimitado que, por
supuesto, no tiene sentido realizar. Todas las cuestiones que en el tema se
presentan serán ampliamente estudiadas en los temas posteriores. Por ello, nos
limitaremos a presentar las líneas básicas de los conceptos sociológicos
básicos propuestos en el tema.
1- CULTURA
La primera cuestión que tenemos que
abordar en este tema es meramente aclaratoria. Existe un concepto de cultura
muy extendido en el lenguaje común que identifica a ésta con una especie de
afición por las cuestiones artísticas, literarias, musicales, etc. Este
concepto de cultura es el que justifica por ejemplo la existencia de
concejalías de cultura, o de departamentos de actividades culturales por
ejemplo. Pues bien, el concepto de cultura que pretendemos presentar aquí, no
tiene apenas nada que ver con éste.
Jesús Mosterín en su obra “Filosofía
de la Cultura”, propone una interesante definición de lo que es cultura:
“La cultura es información
transmitida por aprendizaje social es decir, por imitación de los otros
miembros del grupo o de los modelos sociales, por enseñanza o educación en la
familia y en la escuela o por recepción de información comunicada a través de
soportes artificiales como libros, discos, periódicos y otros medios de comunicación
social”
En esta definición realizada desde
un punto de vista estrictamente antropológico, podemos claramente observar la
estrechísima relación que existe entre el concepto de cultura y el concepto de
sociedad.
El concepto de cultura está, por lo
tanto, ligado de modo inseparable al de sociedad, de modo que podemos afirmar
que no puede existir una sociedad sin cultura ni una cultura que no sea el
rasgo distintivo de un grupo social.
No entraremos aquí en la
controversia suscitada entre los que defienden que puede hablarse de una
cultura animal, fundamentalmente en especies “superiores” y los que, por el
contrario, defienden que la cultura es exclusivamente humana. Partiremos del
supuesto, sin duda discutible, de que la cultura es un rasgo distintivo de lo
humano. La razón de ello es que desde el punto de vista sociológico, el
concepto de cultura que se maneja es el de cultura desarrollada, lo que excluye
el componente cultural que pudiera existir en ciertas especies animales.
El concepto de cultura tiene una
doble conexión: evolutiva y sociológica. Desde el punto de vista evolutivo, la
cultura sería el resultado del proceso de adaptación del hombre al medio
ambiente, hasta el punto que puede afirmarse que la cultura es la parte del
ambiente hecha por el hombre (Herskovitz) Desde el punto de vista sociológico,
la cultura es un concepto que, como ya hemos señalado, aparece ligado el de
socialización de manera que la cultura es lo que se aprende en la
socialización. La cultura o más bien las culturas serían las formas de vida de
las diferentes sociedades.
Podemos afirmar que la cultura posee
una serie de rasgos:
En primer lugar, la cultura es una
característica específica de lo humano.
Se trata de un factor esencial de la
sociabilidad y solamente puede desarrollarse en sociedad.
La cultura es siempre una
adquisición. No es algo innato sino que se adquiere por aprendizaje,
concretamente por aprendizaje social.
La cultura se configura como un
conjunto de pautas o normas de comportamiento.
Permite una mejor adaptación del
hombre al medio físico en el que vive y eleva al hombre por encima de los
límites que la naturaleza le impone.
Por último, la cultura está
compuesta por una serie de elementos
que pueden agruparse del siguiente modo:
Elementos materiales:
industria, técnicas, artesanía...
Elementos cinéticos:
conductas
Elementos psíquicos:
conocimientos, actitudes y valores.
Comenzamos este tema con una
definición general de conducta. Podemos concluirlo con otra definición ahora ya
perfectamente integrada en el marco sociológico:
“Una cultura es el modo de vida de
un pueblo. En tanto que una sociedad es el agregado de individuos que siguen un
mismo modo de vida, una sociedad está compuesta de gentes y, el modo como se
comportan esas gentes, es su cultura.
2. SOCIALIZACIÓN
Los animales superiores tienen una
tendencia a “aprender” de otros las formas de comportamiento adecuadas. Este
rasgo de la naturaleza humana es el fundamento antropológico de la capacidad de
socialización.
Entendemos
por socialización un proceso social por medio del cual los niños desarrollan
una conciencia de las normas y valores a la vez que adquieren un sentido
definido del “yo”. Aunque adquiere su máxima expresión en la infancia, este
proceso continúa a lo largo de toda la vida. La socialización es consecuencia
de la capacidad que el individuo humano tiene de ser influido en su
comportamiento por las reacciones de los que le rodean.
El concepto de socialización no
solamente interesa a la sociología sino que también forma parte del ámbito de
estudio de la psicología social y de la antropología. Así, la psicología social se interesa por los
mecanismos psicofisiológicos que, especialmente en la infancia, hacen posible
la socialización. Su aportación fundamental en este campo es la de señalar las
etapas del proceso que conduce a la formación de la personalidad psicosocial.
La antropología, en cambio, pone el acento en los mecanismos de
adquisición del legado cultural del grupo al que se pertenece.
Para
la sociología el concepto de
socialización es un mecanismo de interiorización de los roles o papeles
sociales por parte del individuo. Se trata de un proceso de aprendizaje por el
que los individuos interiorizan o asimilan los roles propios y los de los demás
con quienes se relacionan. Lógicamente, esta asimilación de roles sociales
implica paralelamente la asimilación de un sistema de normas que orienta las
conductas de los miembros del grupo social.
Acabamos de hacer referencia en
varias ocasiones a un concepto importantísimo dentro de la socialización. Se
trata del concepto de “rol social”.
Un rol social consiste en una serie de patrones y pautas de actuación
establecidas de acuerdo al papel social que cada cual desempeña, de manera que
puede decirse que los individuos pertenecientes a cualquier grupo social son
empujados a comportarse de acuerdo con ellos. Cada rol, además, implica pautas
específicas de comportamiento en contextos diferentes. Cada actor social
desempeña diferentes roles. Así, por ejemplo, un joven tiene que comportarse
como compañero, como hijo, como amigo o incluso como seguidor de un determinado
equipo de fútbol, si es el caso. En cada uno de los casos, se espera de él un
comportamiento distinto según las costumbres y usos sociales establecidos.
La socialización, por tanto, permite
la adaptación a la sociedad y es un proceso que pone en contacto a las
diferentes generaciones entre sí. Sin embargo, la socialización no sólo afecta a los roles sociales sino que
tiene también influencia sobre otros niveles como el biológico y el psicomotor.
Esto significa que las actitudes fisiológicas como gustos, gestos o funciones
vitales básicas, también se socializan. Así, por ejemplo, comemos a horas
diferentes o nos protegemos de la sed o del calor de manera diferente en cada
cultura.
Cada sociedad tiene sus propias “agencias de socialización”. Las más
eficaces sin duda son las llamadas “grupos primarios” como son la familia, la
escuela o el grupo de juego.
Aunque la socialización es un proceso
que dura toda la vida, sin embargo podemos distinguir dos niveles. Por un lado
una “socialización primaria” que es
la que se establece por los grupos primarios y en la que el niño absorbe la
cultura y los roles de su grupo. Esta socialización primaria se realiza
mediante dos mecanismos básicos: la imitación de lo que se observa y la
interiorización de los roles de los otros, especialmente mediante el juego.
Existe
también una “socialización secundaria”
“endoculturación” que incluye el
resto de aprendizajes sociales que se realizan a lo largo de la vida.
3. INSTITUCIÓN
Durkheim, Uno de los fundadores de
la sociología, definió a ésta como la ciencia de las instituciones, de su
génesis y de su funcionamiento. De esta definición podemos concluir la
importante función que el concepto de institución ocupa en el marco de la
sociología. ¿Qué es una institución? El propio Durkheim define las
instituciones como los conglomerados de creencias y las maneras de obrar
instituidas por la sociedad. Estas instituciones cumplen una función necesaria
e imprescindible para la propia existencia de la sociedad.
Toda sociedad posee unos requisitos
básicos que ha de poseer para poder funcionar normalmente. Dentro de las
distintas interpretaciones de la sociología, existen discrepancias a la hora de
determinar cuáles son estos requisitos. Sin embargo, podemos establecer unos
mínimos imprescindibles que necesita una sociedad para poder existir. Estos
requisitos mínimos son:
- Unos sistemas
de reproducción y socialización básica de los individuos.
- Unas
estructuras económicas, adquisitivas, instrumentales y de división del trabajo.
- Un sistema
de poder, de articulación territorial y utilización legítima de la fuerza.
- Un sistema de
creencias, de religión o de valores.
Para poder llevar a cabo sus
funciones básicas toda sociedad se dota de un conjunto de instituciones
sociales a través de las cuales se regulan los comportamientos de los
individuos a la vez que se les orienta hacia el cumplimiento de determinados
fines. Podemos ahora volver a los requisitos mínimos imprescindibles que hemos
expuesto más arriba para concretar qué tipos de instituciones se corresponden
con cada uno de ellos.
-
La primera de las necesidades, reproducción y socialización básica, se cumple a
través de la institución de la familia, cuyas formas y patrones están regulados
socialmente. Junto a la familia, otra institución básica en este nivel es el
sistema educativo.
-
Las instituciones económicas satisfacen las necesidades de tipo material antes
descritas. A este fin también ayudan las instituciones educativas que forman a
los individuos y los preparan para desarrollar un trabajo específico.
-
Las instituciones políticas son las encargadas de regular el ejercicio del
poder. Establecen formas diferentes de autoridad y mecanismos para la
participación política de los ciudadanos. Igualmente establecen las reglas de
convivencia y las sanciones aplicables a los transgresores de dichas reglas.
-
Finalmente, otras instituciones de carácter ideológico como son las religiones
y las iglesias principalmente, son los vehículos a través de los cuales se
articulan los sistemas de creencias y de valores.
4. ESTRUCTURA Y FUNCIÓN
Consideramos que estos dos conceptos
no pueden separarse más que de una forma teórica y abstracta. Al igual que
sucede en el cuerpo animal donde lo anatómico y lo fisiológico son dos aspectos
inseparables, la estructura y las funciones del organismo social son igualmente
dos aspectos inseparables de una misma realidad social.
El concepto de sociedad implica en
sí mismo y de modo necesario un cierto orden. La sociedad no es un caos. Toda
sociedad es un conjunto de elementos dispuestos y relacionados entre sí de una
forma ordenada. En definitiva, toda sociedad es una estructura. Este es un punto en el que todos los sociólogos están
de acuerdo. Las diferencias sólo aparecen en el momento de explicar cómo
entiende cada uno esa estructura. Nosotros sin embargo, no tenemos más remedio
que presentar alguna definición de estructura social, que sea lo
suficientemente genérica como para ser aceptada por cualquier corriente
sociológica.
Entendemos por estructura social las
pautas de interacción entre los individuos o los grupos de una sociedad. La
vida social no ocurre de un modo aleatorio. La mayoría de las actividades que
se desarrollan en el medio social están estructuradas, es decir, se encuentran
organizadas de forma regular y repetitiva. Una imagen muy usada en sociología
para describir la estructura social es la de las vigas que sustentan un
edificio y mantienen sus piezas ensambladas.
Existen una serie de elementos
básicos que son comunes a cualquier concepto de estructura social:
En primer lugar, las estructuras
tienden a permanecer invariables mientras que normalmente son los individuos
los que pueden cambiar. Sin embargo, aunque no es muy frecuente, existe la
posibilidad de un cambio estructural en la sociedad.
Las estructuras sociales son
esquemas de acción pautados, esto es, formas de hacer que vienen socialmente
dadas. Estas estructuras además, establecen diversas relaciones de dependencia
de unos individuos con otros.
Toda estructura social está formada
por un conjunto de subestructuras interconectadas entre sí. Así, podemos hablar
de estructuras de poder, económicas, de población, etc.
A la hora de explicar la estructura
y la función de la sociedad existen distintas concepciones. Las dos más
tradicionales y básicas son las que podemos llamar modelo mecánico y modelo
orgánico.
El modelo mecánico es una concepción clásica y procede del mecanicismo
cartesiano del siglo XVII e inspirada en los descubrimientos físicos de Newton.
Este modelo considera que la sociedad tendría una estructura similar a la del
sistema solar con un equilibrio determinado por la atracción y la repulsión de
los individuos y de los grupos.
El modelo orgánico se inspira en los organismos individuales. La
sociedad sería como un organismo en el que cada parte u órgano coopera para el
equilibrio y el mantenimiento del todo.
Además de estas dos concepciones
básicas de la sociedad, expondremos en este tema otras dos concepciones ya
clásicas acerca de la estructura y función social. Se trata de la concepción dialéctica o marxista por un
lado y el funcionalismo estructural de
Parsons, por otro. La primera concibe a la sociedad como un sistema dialéctico
en el que el conflicto es algo esencial, mientras que la segunda considera a la
sociedad como un sistema en equilibrio.
Según el marxismo, la estructura
básica de la sociedad es económica y está constituida por una serie de
elementos todos ellos de naturaleza económica como son las fuerzas productivas
y las relaciones de producción. Por otro lado, la sociedad posee una
superestructura integrada por las formas de “conciencia” o ideológicas. Entre
estos dos niveles, el económico y el ideológico, infraestructura y
superestructura, existe una relación dialéctica. La dialéctica consiste en una
mutua determinación o acción recíproca. De este modo, puede afirmarse que es la
estructura económica la que determina a la ideológica, pero también a la
inversa.
Podemos afirmar que el funcionalismo
estructural de Parsons es la teoría sociológica más influyente de nuestro
siglo. Parsons considera la sociedad como un sistema de equilibrio estable.
Ahora bien, ¿por qué existe este equilibrio? ¿Cuáles son los factores que
producen el equilibrio del sistema? Según Parsons, el primer factor de
equilibrio es el carácter normativo de las estructuras sociales. Esto quiere
decir que las estructuras sociales encarnan ideales y valores aceptados por los
individuos. El segundo factor de equilibrio se debe al carácter funcional de
las estructuras sociales. El sistema social se mantiene en equilibrio en tanto
que a cada una de sus necesidades corresponde una estructura que la satisface.
Así, por ejemplo, la estructura económica tiene la función de satisfacer las
necesidades materiales de los individuos. La fijación de objetivos comunitarios
es la función propia de las estructuras políticas. La función del Derecho es la
de fijar las normas. Las estructuras socializadoras cumplen la función de
enseñar esas normas y transmitir los valores en que están inspiradas. De este
modo, cuando cada una de las estructuras sociales cumple con su función,
podemos afirmar que el sistema funciona.
5. CAMBIO SOCIAL
Podemos definir de modo elemental el
cambio social como la alteración de las estructuras básicas de la sociedad.
El cambio es un fenómeno constante en
la vida social. Es especialmente intenso en la época moderna hasta tal punto,
que podemos afirmar que la sociología moderna surgió como un intento de
comprender los cambios que descompusieron el mundo tradicional y dieron lugar a
las nuevas formas de orden social que constituyen el mundo moderno. Esta última
cuestión resulta interesante, sobre todo si nos damos cuenta de que los cambios
producidos en los últimos dos o tres siglos han producido tipos de orden social
completamente nuevos y distintos de los que habían perdurado a lo largo de
miles de años.
El análisis y comprensión de los
cambios sociales constituye uno de los principales objetivos de la sociología.
A la hora de explicar estos cambios aparecen multitud de teorías diferentes.
Sin embargo, todas ellas pueden agruparse en los siguientes bloques:
1.- Teorías evolucionistas
Todas las teorías que agrupamos bajo
este epígrafe parten de una afirmación común: si se comparan históricamente los
distintos tipos de sociedades humanas, se observa claramente un movimiento
hacia una complejidad creciente. Esto quiere decir que cuanto más avanzamos en
el tiempo, mayor es el número de instituciones y organizaciones.
La evolución biológica de los
organismos vivos es explicada en términos de adaptación al medio ambiente. De
este modo, los organismos más complejos, tienen una mayor capacidad de
adaptarse y sobrevivir que la que tienen los organismos más sencillos. En estos
mismos términos se explicaría el cambio y la sucesión histórica de las
sociedades humanas: cuanto más compleja es una sociedad, mayor es su valor de
supervivencia en comparación con las más sencillas.
Dentro de este evolucionismo podemos
citar las siguientes teorías:
El Darwinismo social es una forma de entender el cambio social propia
del siglo XIX y hoy día está completamente desprestigiada que citamos aquí por
el interés que puede despertar su carácter pionero. Está inspirada en los
escritos de Darwin sobre la evolución biológica. Afirma que, al igual que
sucede con las especies animales, las sociedades humanas luchan entre sí por la
supervivencia. De este modo, las sociedades occidentales modernas han alcanzado
el triunfo en esta lucha y representan el escalón más elevado de progreso
social.
La teoría de la evolución de Parsons afirma que la evolución social es
una extensión de la evolución biológica pero sus mecanismos son diferentes.
Parsons parte de un concepto básico, los universales
evolutivos. Se trata de tipos de
desarrollo con un gran valor de supervivencia. Como ejemplo biológico tenemos
el caso de la visión. En el terreno
social el lenguaje es el primero y más significativo de estos universales
evolutivos. Otros son la religión, el parentesco o la tecnología. Ningún
proceso de evolución social podría tener lugar sin estos universales
evolutivos. Parsons traza una línea de evolución social que parte de las
sociedades más primitivas, sustentadas básicamente sobre relaciones de
parentesco. El siguiente nivel estaría representado por la sociedad primitiva
avanzada. Por encima se sitúan las sociedades intermedias (Roma, Egipto,
China....) Las sociedades industrializadas constituyen el nivel más avanzado de
evolución social ya que su capacidad de producir medios de supervivencia y su
nivel de complejidad es infinitamente superior a todas las demás.
Todas las teorías evolucionistas
pueden criticarse por su excesiva simplicidad. La naturaleza de los cambios
sociales es algo mucho más complicado que lo que las teorías evolucionistas
sugieren.
2.- El Materialismo Histórico
La teoría marxista es la otra gran
alternativa a la hora de explicar el cambio social. Como hemos visto en otro
apartado de este tema, para Marx, toda sociedad se apoya sobre una base
económica (infraestructura) cuyos cambios afectan a la superestructura,
constituida por las instituciones políticas, legales y culturales.
Los cambios sociales pueden
comprenderse como resultado de un proceso de expansión de las fuerzas
productivas, o lo que es lo mismo, del nivel de “mejoras” económicas que ha
alcanzado una sociedad. Este cambio no es el resultado de un proceso gradual
sino que avanza a saltos, por medio de transformaciones revolucionarias. Los
cambios se producen mediante tensiones, luchas y choques. Se trata de una
interpretación dialéctica del cambio social.
La crítica más firme que puede
hacerse a esta teoría es que, si bien el mecanismo explicativo marxista se
adapta bien a determinados cambios históricos como el tránsito del feudalismo
al capitalismo moderno, sin embargo, no es un modelo que explique
satisfactoriamente el desarrollo de la totalidad de las civilizaciones.
3.- La interpretación de Max Weber
Weber criticó tanto el materialismo
histórico como las teorías evolucionistas. Según él, interpretar el cambio
social como resultado de la adaptación al mundo material o de factores
económicos, es reducir algo tan complejo como el cambio social a un factor
único y, por tanto, incompleto. Hay otra serie de factores que es preciso tener
en cuenta. Estos factores son básicamente tres:
- El entorno físico. Efectivamente,
como señalaron los evolucionistas, el entorno físico tiene un importante efecto
sobre el desarrollo de las sociedades humanas. Basta observar cómo las
sociedades de las regiones polares desarrollan hábitos y prácticas culturales
diferentes a las de las zonas tropicales, por ejemplo.
- La organización política. Las
diferentes formas e instituciones de poder tienen una influencia decisiva en el
grado de desarrollo que una sociedad alcanza.
- Los factores culturales. Incluye
Weber en este apartado la religión y los estilos de pensamiento y conciencia
como elementos que pueden jugar un papel movilizador decisivo con referencia al
cambio social.