Un monopolio
es el caso en el cual, para un producto, un bien o un servicio determinado, solo existe un
sólo productor(monopolista) que ofrece este bien o servicio en
el mercado. Se
debe tener en cuenta que este producto no tiene un sustituto; es decir, ningún
otro por el cual se pueda reemplazar sin ningún inconveniente, por lo tanto,
este producto es la única alternativa que tiene el consumidor
para comprar.
¿Qué sucede en este caso? Que el
productor de este bien tiene una gran influencia y control sobre el precio del
producto, puesto que aporta y controla la cantidad total que se ofrece en el
mercado, convirtiéndose, así, en un “formador de precios”.
El monopolista no tiene
competencia cercana, puesto que existen barreras a la entrada de otros
productores del mismo producto. Estas barreras pueden ser de distintos tipos
(barreras legales, tecnológicas, o de otro tipo), y se convierten en obstáculos
que los posibles nuevos productores no pueden atravesar.
Actualmente, en muchos países
existen leyes antimonopolios. Los monopolios, por el gran control que tienen
las empresas o las personas productoras, se pueden prestar para que éstas
cometan grandes abusos en contra de los consumidores; igualmente, los
monopolios traen grandes problemas para el avance tecnológico de los países,
puesto que, al tener pleno control en el mercado, no tienen ningún incentivo
para mejorar su forma de producción e incorporar tecnología, que es lo que se
obtiene a través de la competencia. Con este tipo de leyes, los gobiernos
buscan incentivar la competencia y, así, lograr que el consumidor pueda tener
acceso a más y mejores productos a precios más razonables.