EL RETO DE LOS
FUTUROS PROFESIONALES
Por
Lic. Gabriel Leandro, M.B.A.
Profesor de Economía
Recientemente se informó
en un noticiario nacional sobre la gran cantidad de
profesionales que existen en el país en el área
de la odontología y el problema de empleo que
se está dando. El medio informativo señaló
que se estaban abriendo tantos consultorios como pulperías,
y que el problema continuaría agravándose
dada la gran cantidad de personas que actualmente se
encuentran estudiando esa carrera y de las muchas universidades
que la imparten. Sin embargo, es importante resaltar
que no es la primera vez que una noticia de ese tipo
aparece en los medios nacionales. Ya antes se ha informado
sobre la gran cantidad de abogados, administradores,
médicos, maestros, entre muchas otras profesiones,
en las cuales hay muchos profesionales y que aun mucha
gente estudia.
Noticias como estas
preocuparán principalmente a los actuales estudiantes
universitarios y a los que están por escoger
una carrera, ya que parte de su futuro depederá
de esa elección.
¿Cuál
es la preocupación? Según la teoría
económica, cuando en un mercado de un bien o
servicio aumentan la oferta más rápido
que la demanda, entonces los precios disminuirán.
En este caso particular, los precios que cobren los
odontólogos, y los demás profesionales,
por sus servicios tenderán a ser cada vez menores.
En ausencia de factores que alteren el libre funcionamiento
de esa oferta y su demanda, el problema inicialmente
no sería de desempleo, sino que las remuneraciones
obtenidas serían menores a las esperadas, y no
cubrirían como se esperaba el esfuerzo realizado
y los recursos invertidos en la formación profesional.
Estas aseveraciones
de la teoría económica son ciertas bajo
el supuesto de competencia perfecta, el cual es un modelo
que explica el comportamiento de un mercado en el que
participan muchos productores de un bien o servicio
idéntico. Es en esta última parte donde
las cosas pueden cambiar.
La verdadera preocupación.
Según la misma teoría, si el mercado no
es perfectamente competitivo porque existe diferenciación
de productos, entonces los productores ganan un cierto
"poder de mercado", es decir, tendrán
la posibilidad de fijar su propio precio por los bienes
o servicios que producen. Esto permitiría cobrar
más y ganar más. La verdadera preocupación
entonces debe ser cómo lograr esa diferenciación,
es decir, qué factores en el desempeño
de la profesión pueden hacer que un profesional
se distinga de los demás.
La lista de esos posibles
factores diferenciadores puede ser muy amplia, e incluiría
elementos como (sin ningún orden): la calidad
de la formación provista por la universidad,
la responsabilidad, la honestidad, el esfuerzo, la autosuperación,
la puntualidad, la disciplina, el respeto, el autoaprendizaje
y la actualización continua, la amabilidad, el
tratar a los demás como a uno mismo, entre muchos
otros los cuales marcarán la diferencia entre
los profesionales "malos", los "regulares",
los "buenos" y los "mejores".
Lo
más interesante del caso es que estos valores
no se forman en las personas de un día para otro,
sino que llevan años en formarse. Si usted es
estudiante en este momento o está buscando una
carrera para estudiar, y se siente preocupado por su
futuro profesional, su preocupación no debe centrarse
tanto seleccionar una carrera con pocos o muchos competidores,
sino en lograr que esos valores antes mencionados sean
parte de su desempeño, ya que si el servicio
que usted presta es mejor, usted siempre tendrá
oportunidad y habrá un buen mercado para sus
servicios, pero ese proceso formativo debe empezar desde
mucho antes, ¡desde ya!