Antolog�a Po�tica
Epoca: Soledad (1993)
Eleg�a matinal
Soledad
Guayaquil, Marzo 10 de 1993
Guayaquil, Marzo 4 de 1993
Amanece Domingo sobre tu piel silvestre
aparece geogr�fica tu figura en mi mente
con aromas selv�ticos, salvaje e inocente,
despu�s que la aurora te ilumina del Este.

La existencia sin ti me parece vanal
como olvidar de noche las estrellas contar,
sin perderme en tus manos se podr�an callar
las canciones del mundo para siempre en el mar.

La eleg�a de un sue�o en silencio se asume
que al llegar la ma�ana de repente se esfume
la ilusi�n plenilunia de dos seres que se unen
al amor solitario si amanecen el Lunes.
Religi�n de soledad en mi ser se profesa,
porque la vida es una es llena de tristeza;
como en el mundo muchos: igual y diferente,
al andar me pusieron a vivir solamente.

Optimizando todo encuentro mi consuelo
en que la luna es una suspendida en el cielo;
uno solo el amor que en el tiempo se funde
porque todas las cosas a una se reducen.

Uno solo el silencio, s�lo una vez se quiere
s�lo una vez se nace... s�lo una vez se muere;
por eso es que yo canto y no puedo quejarme
que al seguir mi camino yo podr�a quedarme:
solo...
Estatua
Pecocita
Guayaquil, Abril 5 de 1993
Para tenerte cada d�a m�s cerca
Estas locuras m�s te envuelven
Como espuma que te toca y te besa
O cual sue�o hermoso cuando duermes.
Casi tan lejana como una estrella
Intento alcanzarte in�tilmente
Tanta pas�on por ti me condena
A vivir am�ndote para siempre.
Guayaquil, Marzo 22 de 1993
Pernocturna
Tu amor jam�s pos�
sus alas lepid�pteras
sobre mis hombros de m�rmol;
quiz� no te llam� la atenci�n
mi actitud est�tica,
mi visi�n fija en el infinito
de la fantas�a.

Pero esa mirada ensombrecedora
te reclama con el silencio m�s mudo
que tus labios den sabor nocturno
a mi inconsciencia.

Desde el fondo de una alcoh�lica soledad
se confunden mis temores
con la esencia del cristal
y aunque juegues ahora
entre flores de atractivos colores
que luego se marchitar�n
mi coraz�n duro se ensa�a
en que al fin cansada
encuentres sosiego
en m�,
despu�s de todo,
aquello que estaba vivo aqu�
lleva tiempo sepultado
desde que mis o�dos no escuchan tu voz
que se distrae con el eco
de los abismos.

Ahora nadie mira mi semblante inalterable
no me llega el rumor de las canciones
nadie pasa junto a m�
todos se han ido
menos mi tristeza
porque podr�a permanecer
inm�vil aqu�
esperando que me toques
y un d�a no me encuentres
y me apague con el fuego
del �ltimo cigarrillo.

Pues cuando acabe el cuento
me habr�n convertido las adversidades
en pedacitos de piedras olvidadas
en alg�n lugar que nadie visita
despu�s de todo
tampoco soy eterno...
Guayaquil, Abril 13 de 1993
Acaricia toda mi piel hasta sentir
la furia marina sobre mi desnudez
proh�beme el aliento y puebla con besos
mis mundos deshabitados
que prefiero el trueno del �xtasis
a la existencia sublime del abandono
y el grito desesperado de tus manos
al lenguaje monos�labo del silencio.

Hojea las ansiedades de mi cuerpo
y encontrar�s p�ginas en blanco
recorre los caminos de mi alma
y no hallar�s en mi
al mismo hombre que conoces:
ruina de ruinas olvidadas
decadencia total del ex�gesis humano
sino a enardecidas c�lulas que pululan
en deso que arde en carne viva.

Ahora enci�rrate en mi pecho
mold�ate pausible en mi oscuridad pagana
como un punto vac�o al final del universo
que se proyecta a la dimensi�n de mis brazos
pi�rdete, pernocturna en mi morada
y m�rame despu�s
entre estas paredes
por fin
no tienes
que mentir.
Ruego
y ya que la flor de verano
se deshoj� irrmediable
sobre mi coraz�n vulnerable,
no permitas que otro amor
atrevido venga a interrumpir
esta paz:
deja desiertas las monta�as de mi mundo
deja secos los cauces de mis r�os
y procura nada m�s de m�
el conocer el amor por mis semejantes.

A ella:
agua purificante que reg� mis campos
hasta hacer nacer de ellos
la esperanza como un manto vivo;
mas, que s�lo fue nube pasajera
y que vientos contrarios la alej� de m�
hazla feliz;
que jam�s en la noche quede su alma
desprotegida (porque la suya toc� la m�a)
que jam�s el sol caliente hiera
su piel (porque en ella vivieron mis caricias)
y ahora que mi mirada se pierde
en la lontananza de �ste cuadro
t�trico
a�orando el color corteza de sus ojos
s�lo te pido
que me lleves muy pronto junto a ti.
Guayaquil, Junio 10 de 1993
Se�or:
ya que la esencia de su ser
que hac�a vibrar la fantas�a en el m�o
ya no tinta de rojo mis venas
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