Antolog�a Po�tica
Epoca: Caricias (1988)
Contigo se van
Un momento a tu lado
Guayaquil, Abril 22 de 1988
Guayaquil, Febrero 14 de 1988
Hoy vuelan las aves por el invierno,
se van por el cielo a buscar su clima;
mis esperanzas se van al infierno
si tu dulce coraz�n me lastima...

Se va mi tiempo, se van los momentos
y se quean tristes recuerdos de a�os;
contigo se mueren mis sentimientos
y s�lo me dejas tus desenga�os...

Se van todas las hojas con el viento,
se van errantes, secas y sin destino;
te vas borr�ndome del pensamiento
para dejarme solo en el camino...

Las palabras en el silencio callan,
cual navajas que van hiriendo bocas;
mis versos su fin en el olvido hallan,
los va rompiendo como el mar a rocas...

Se van los dias, mueren con las tardes
y el sol se va ocultando tras el mar;
alma, se apaga la llama donde ardes
para que no puedan verme llorar...
Hay poes�as que evocan pasi�n
poes�as, historias de un amor
y poes�as que oculta el coraz�n
en lo m�s profundo de su dolor.

Hay besos que descubren un cari�o
que escondidos desde que uno era ni�o
apasionan al darlos por entero
a ese amor con un distinto "te quiero".

Hay miradas que queman al rozarlas,
miradas rozando otras miradas;
palabras que alegran al pronunciarlas
e inc�gnitas que quedan descifradas.

Hay sue�os olvidados en la noche,
sue�os destrozados por un reproche;
hay aromas que provocan olvidar
aromas que quedaron en el mar.

Hay caricias que son una obra de arte,
caricias que eliminan duda alguna,
caricias que me provocan besarte
bajo un suave y blanco rayo de luna.

Hay momentos, momentos para amar,
momentos para escribir poes�a
momentos para mirar y besar,
momentos en los que te acariciar�a
y momentos que son para olvidar
errores que murieron con el d�a.

Disfrutaba vivir siempre apurado
y beberme en un momento la vida
hasta que por m� fuiste querida
y no fui m�s que un momento a tu lado.
Tu amor y el m�o
�Qu� bien me sent�a!
Guayaquil, Mayo 23 de 1988
Es tan grande este dulce amor que siento
que no lo consiguen cubrir eclipses
y si es que pienso en ti a cada momento
es por todo aquello que ayer hiciste;
es eterno este loco amor que tengo
que no s� si podr� escribir su historia,
sin importarle a nadie si voy o vengo
llevo tus recuerdos en mi memoria;
es tan fr�gil mi amor que el beso creo,
de un leve desaire lo romper�a
o s�lo con el frustrado deseo
de que alg�n d�a llegues a ser m�a;
es de tal distancia mi amor que llega
donde las estrellas no pueden llegar
donde mi coraz�n ciego te busca
esperando poderte encontrar.
Quisiera dibujarte en una rosa
con todas las caricias que te faltan
pero al no tenerte aqu� ni�a hermosa,
mil sollozos hasta mi pecho saltan...

Pero es tan peque�o el amor que sientes
que un suave suspiro lo har�a caer
del pedestal de amigos diferentes
que esperan un poco de tu querer;
es tan ef�mero el amor que das
que un segundo ser�a eternidad;
es tan �lgido el amor que posees
que hasta el sol se podr�a congelar;
est� tan vac�o el amor que encierras
que m�s lleno se encuentra mi universo,
es por eso que temo que no entiendas
lo que mi amor te dice en este verso...
Guayaquil, Abril 23 de 1988
�Qu� bien!, de maravilla me sent�a
al comenzar la ofrenda luminosa
que la luna de entonces le ofrec�a
a la diosa que cruel me matar�a
con s�lo su mirada maliciosa.

�Qu� bien!, muy dulcemente me sent�a
bebiendo de sus labios el veneno;
sab�a que mi vida perder�a
que as� mi coraz�n no durar�a
mas yo, como si nada, era sereno.

�Qu� bien!, y cu�n extra�o me sent�a
al escucharle hablar... �ser�a un canto
de sirenas el que a ella me atra�a
y que a�esar del tiempo desvar�a
a mis vanos sentidos con su encanto?

�Qu� bien!, y como nunca me sent�a
cuando estallaba loca su sonrisa
como potro salvaje que corr�a
y al llegar la noche entristec�a
queriendo huir de m� a toda prisa.

�Qu� har� ahora que el sue�o ya ha acabado?
�Qui�n tal filicidad me traer�a?
Hoy sin ella me siento abandonado
y roto como trapo mal usado
y que en el fondo de tu alma acabar�a.

�Nadie nunca sabr� de esto nada,
que yo fui tuyo y t� fuiste m�a!
Romper� el coraz�n con una espada
en dos y dir� adi�s querida amada...
�nadie sabr� lo bien que me sent�a!
Nunca sabr� mi coraz�n
Caricias
Guayaquil, Junio 4 de 1988
Nunca, nunca sabr� si hay una barrera
con un sendero a la felicidad
sembrado de bocas de primavera
que den raz�n a nuestra soledad.

Ni sabr� de secretos al o�do,
de canto de aves, de ruidos de ranas;
nunca sabr� del sol que haya salido
para iluminarme por las ma�anas.

No sabr� si el mundo es una prisi�n
donde cumplen penas todos los hombres,
s�lo le interesa a mi coraz�n
que un d�a quedamente lo nombres...
Guayaquil, Junio 13 de 1988
Esa vez me acariciaste,
me acariciaste en la orilla;
como fuego me besaste
en la boca y la mejilla...
esa vez me acariciaste,
me acariciaste; dorm�a
y en sue�os sent� la brisa
de un pa�uelo que ca�a.

Esa vez me acariciaste
y lo hiciste con pasi�n
tan profunda que llegaste
a tocarme el coraz�n...
esa vez me acariciaste
sin motivo, sin raz�n;
ca�ste como del cielo,
diste a mi vida color.

Esa vez me acariciaste
e hiciste que mi amor crezca
dependiendo de tu palma;
hiciste que todo sepa
s�lo a tus suaves caricias...
te fuiste con la marea
y m�s no he vuelto a sentir
una caricia como esas.
Bajo el �rbol
Guayaquil, Junio 22 de 1988
Hay un hombre bajo el �rbol que espera
frondoso de esperanza: solitario.
En sus ra�ces, a�os de quimera,
te ha so�ado por casi un milenario.

No le importa ni el fr�o ni el calor,
no ha trazado una ruta qu� seguir;
fue cegado por tanto resplandor
y hoy tu sombra desea perseguir.

El fue due�o de reinos y delicias,
hoy en el �rbol escarpa un coraz�n
pues fueron demasiadas las caricias
y dejaron en su alma una ilusi�n.

Y transcurren las horas lentamente
mas nadie sabe que �l se encuentra ah�
y admirado por toda aquella gente
hoy se vuelca su vida para ti.

�Y c�mo se lamenta!,... si lo vieras
al pobre imaginando tu cintura,
�s�, pobre!,... si esta noche al �rbol fueras
har�a un beso tuyo una locura...

Ese soy, el que est� siempre a�or�ndote
entre las fantas�as de mi mente;
al llegar el invierno sigo am�ndote
y al volver el verano m�s ferviente.
�Para qu� insistes
Guayaquil, Junio 23 de 1988
�Para qu� insistes en un imposible
coraz�n?; sabes que no puedo odiar...
si puede haber quien sienta tan horrible
de entre nubes naciste para amar.

S�, naciste coraz�n de entre nubes;
cada ma�ana hacia ellas subes, subes,
juegas con ellas, mas luego, con calma
observas c�mo se envejece mi alma,
le da joyas, le cantas alguna canci�n
precisa para cualquier ocasi�n
y tomas las tardes de su cintura
o anocheces en alguna aventura.

�Para qu� insistes en una locura
coraz�n?; sabes, no puedo olvidar
a su amor, su sonrisa, su figura
nacida de entre rosas para amar.

Y creciste coraz�n entre rosas,
aprendiste caricias cari�osas
que de rojo te fueron a pintar,
espinas no te pudieron tocar
para que nunca est�s triste, sombr�o;
dil�yete en el alegre roc�o
que cae de este hermoso vegetal
y por favor, no cambies para mal.
Dificultad
Guayaquil, Junio 24 de 1988
Dif�cil superar todo tu adi�s
y renunciar a aquello que se siente,
salen tonos amargos de mi voz
y mi vida parece estar ausente.

Una faz de mi mundo se oscurece
pues mis ojos no alcanzan tu fulgor
el vac�o de mi alma crece y crece
s�lo soy un pu�ado de dolor.

Dif�cil pues mi mente no te olvida;
mi coraz�n s�lo por ti palpita
sin cari�o su muerte es parecida
a la de un tulip�n que se marchita.

Mientras t� con mis sue�os m�s te alejas
y pensar que com�a de tus manos
bacilando en tinieblas hoy me dejas
sin gozar de tus encantos sobrehumanos.

Porque vuelvas le ruego siempre a Dios
pues para este suplicio no hay salida
dif�cil superar todo tu adi�s
dif�cil pues mi mente no te olvida.
Un coraz�n destrozado
Guayaquil, Julio 5 de 1988
Me quejaba de dolor por un querer
le ofrec� y destroz� mi coraz�n,
si fug� y no lo quiso devolver,
se burl� y lo malhiri� sin compasi�n...

Pocas horas m�s tarde falleci�
desangrado yac�a el pobre tieso;
del lugar la asesina se march�
con presteza a otras tierras sin regreso,

y busqu� por las noches con amor
por caminos sembrados de pasi�n
para que pagara este dolor
mas no hall� quien mat� mi coraz�n.

Y sus restos dej� en el cementerio
no despu�s de rezarle una oraci�n.
Preguntaban: �por qu� tanto misterio
para s�lo enterrar a un coraz�n?

No sabr�n que existe una esperanza,
una llama de fuego que en m� est�
un amor como ni�o juega y danza
�como flor de esos restos nacer�!
Felicidad
Guayaquil, Julio 9 de 1988
�Qu� feliz d�a cuando brilla el sol
y la noche cuando asiste la luna!
Feliz t� cuando te llega el aroma
perfumado de roja rosa alguna.

�Qu� feliz el paladar que disfruta
ese dulce manjar de los cerezos!
�Y qu� feliz puedo sentirme yo,
s�, yo que soy el due�o de tus besos!
Una palabra
Esperanza
Guayaquil, Julio 10 de 1988
Una corta palabra de tu boca
es suficiente para no dudar
sabr�a que el cielo est� de mi lado
y que todo, todo va a mejorar.

Suento ya el encanto de tus frases,
tus frases entonan un suave arrullo...
una corta palabra de tu boca
solo bastar� para hacerme tuyo.

No es s�lo pasi�n, es m�s que palabra:
es una estrella buscando cari�o
escribiendo en tu cielo fantas�as
con fuerza de oso y ternura de ni�o.
Guayaquil, Julio 11 de 1988
Ahora veo sobre mi tejado...
hay cielo que le faltaba a mi esperanza.
Pero hay quien busca contra mi semblanza
el nombre que del papel fue tachado.

Y bella a su silencio le ha contado
que el fin de su eterno dolor avanza
volvi�ndose a fiera su pasi�n mansa;
siempre presente en secreto me ha amado.

La busqu� en mi jerd�n entre las flores
y las ruinas. La busqu� en mil amores
y en las huellas de cada paso falso.

La busqu� donde sobro y donde calzo
y en cada l�grima que se escapaba
y mi sue�o tras de m� se encontraba.
Interrogantes
Guayaquil, Julio 12 de 1988
Agon�a
Ya despu�s de correr logr� olvidar
a la noche sin luz de mi existencia;
hoy que solo bebo mi adolescencia
me falta el sue�o para preguntar:

�D�nde est� ese barco que ech� al mar?
�C�mo es que vive el amor en mi ausencia?
�Por qu� mi alma grita con insistencia
cada emoci�n que supliqu� callar?

�Qui�n pinta el alba de un dulce recuerdo?
�Por qu� si m�s me acerco, m�s te pierdo?
�Cu�l es la estrella que debo seguir?

�Necesito sufrir para existir?
El sue�o llega tras contar preguntas,
talvez las respuestas me lleguen juntas.
Por una eternidad
Guayaquil, Julio 16 de 1988
Una hora y estoy triste ahora, estoy triste
porque ya hace una hora de m� te fuiste
pues no te puedo tener noche y d�a
como llevo pegado el amor al alma m�a,
como besa el aire a un p�jaro en vuelo,
como pinta el celeste al alto cielo,
como viste de risas la alegr�a,
como llevo pegado el amor al alma m�a.

Estoy triste y as� seguir� ma�ana
porque ser� un largo fin de semana
y no te podr� tener noche y d�a
como llevo pegado el amor al alma m�a,
como vive la ra�z en el suelo
como que hay az�car en el coraz�n
de esos besos tuyos de caramelo,
como viaja por mi mente un mundo de ilusi�n.

Y triste seguir� al d�a siguiente
porque s� que para m� no estar�s
y esta agon�a me vuelve demente,
�creo que morir� si no te vuelvo a ver m�s!

Porque t� eres todo mi aire, mi vuelo,
eres ra�z, mi dulce, mi alegr�a,
mi cielo, mi ilusi�n, mi caramelo
y aquel amor que llevo pegado al alma m�a.
Guayaquil, Julio 20 de 1988
Me quedar�a mir�ndote de lejos
sin hablarte por mucho tiempo...

Me quedar�a habl�ndote de cerca
sin tocarte por m�s tiempo...

Me quedar�a toc�ndote el pecho
sin respirar por mucho m�s tiempo...

Me quedar�a respirando fuerte en tu oreja
sin besarte por m�s tiempo a�n...

Me quedar�a bes�ndote en los labios
sin ser tuyo por mucho m�s tiempo a�n...

O ser�a tuyo mir�ndote, habl�ndote,
toc�ndote, respirando fuerte y bes�ndote
por una eternidad.
Hechizo de amor
Para mi amigo
Guayaquil, Agosto 2 de 1988
Eso es: me ha hechizado este sentimiento
y mis palabras quieren dibujarte
en un campo fant�stico, besarte
y obtener de tus labios mi alimento.

Cierro los ojos; por m�s que lo intento
de mis sue�os no consigo quitarte
y al final, dulce aroma, con rozarte
mi pena se confunde con el viento.

Te he de perder, mas la incuria no advierte
que mis manos desean conocerte
desde la piel fecunda de tu vientre

hasta la punta de tus finas cejas,
prende en tu oreja mi arete de quejas.
Deja a mi coraz�n que en el tuyo entre.
Guayaquil, Agosto 5 de 1988
Este amigo me dio vida en su palma;
carpintero de frase alentadora
t� s� que sabes levantar el alma
como herramienta que trabaja en calma
t� y yo, en cada pena, a cada hora.

Compa�ero silencioso del viento
t� s� que puedes guardar un secreto;
sin tu ayuda soy un hombre incompleto
confidente de este miedo que ostento.

Marinero de corazones heridos
muy paciente has navegado en mis versos
de amores gigantes como universos
a�n latentes en mares perdidos.

Eres puerta abierta a la sutileza
de la esperanza franca que me das
s� que a mi lado por siempre estar�s
pues tu nombre resuena en mi cabeza.

Y si hay ocasi�n a que a ri�a te incito
t� s� que sabes pelear conmigo.
T� s� que eres un verdadero amigo
�d�nde est�n otros si los necesito?
�C�mo olvidarte?
Poes�a de verano
Guayaquil, Agosto 6 de 1988
�C�mo podr�a alg�n d�a yo olvidarte
si cada vez que miro al cielo
con tus ojitos claros me tropiezo
y no tengo siquiera ni el consuelo
de poder acercarme y darte un beso?

�Por qu� presente est�s en cualquier parte?
Si te dijera que ayer me habl� un ni�o,
me di cuenta que extra�o tu cari�o,
luego en una rosa, lleno de antojos,
imagin� besar tus labios rojos.

Dime: �c�mo podr�a olvidarte?
Todo el mundo se mete en mi pasado
�no quiero recordar lo que perd�!
y cuando al final todos se han callado
ese casual silencio me habla de ti.
Guayaquil, Agosto 10 de 1988
Te so�� como una flor de verano
silvestre pero llena de ternura;
era tan delicada tu cintura
como un tallo apretado por mi mano.

Te encontr� dominante como el viento,
peque�a como la realidad
y perfumada cual felicidad
ruborizada por un sentimiento.

Eras el vuelo de una mariposa
al tostarse el sol en sus despedidas
tras las doradas espigas rendidas
al brillo de tu danza majestuosa.

Y era aquel aroma de pasto y tierra
la humedad de noche sobre tu piel
tan provocativa como la miel
y tan destructiva como la guerra.

Como capricho te arranc� mi mano
por sentirte as�... sola y tan hermosa
y te am� de manera vanidosa
junto a una poes�a de verano.
En el viento de las diez
Guayaquil, Octubre 6 de 1988
Era tuyo
Son las diez y a tu boca a�n la siento.
�D�nde est� tu miel boca de mujer?
� y c�mo me has llegado a enternecer!
mas, �qu� tonter�a!, s�lo es el viento.

La noche es triste, no m�s que el cimiento
de mi voz nombr�ndote sin querer.
B�same, b�same hasta amanecer
sin vida. B�same a cada momento;

que no sea �ste viento de las diez
que me parte y seca mi boca a la vez
el que llegue en la noche con tus besos,

tus besos con el tiempo endurecidos;
besos, ayer m�os y hoy perdidos
y que en el viento los dejaste presos.
Guayaquil, Octubre 11 de 1988
Era tuyo todo lo que ten�a,
eras mi luz, mi sol si sonre�as
eras t� mi cristalina alegr�a
hasta que te alejaste de mis d�as
y hoy mis p�lidas manos
�qu� pena!, ya no son m�s para ti,
�qu� hay?, �qu� tienen?... �dolor!, dolor de humanos
por las poes�as que te escrib�
que brillo de l�grimas resultaron;
tenue polvo que un viento se llev�
con las caricias que ellas te entregaron,
violento cicl�n que todo arras�,
y hoy mi boca y mis besos
�qu� pena!, ya no son m�s para ti,
�qu� pasa?, �qu� tienen?... quedaron presos
en la noche en que te los ofrec�
que f�tiles piedras resultaron
tristes piedras que un viento se llev�
con las delicias que ellas te entregaron,
torrencial r�o que todo arras�,
y hoy mi pobre mirada
�qu� pena!, ya no ser� para ti,
�qu� hay?, �qu� poseen mis pupilas?... �nada!,
ni la mitad de lo que te di;
si una esperanza ni una ilusi�n
dejaste vac�o a mi coraz�n.
Adi�s
En silencio
Guayaquil, Octubre 30 de 1988
He dejado al coraz�n recordando
solo mientras paseo por la arena;
la luna al fondo de plata y serena
mi �ltimo beso se pasa buscando.

�Qu� precario y doloroso fue cuando
en mis brazos te sent� extra�a, ajena!
Era la �ltima vez y por mi pena
la melancol�a se fue filtrando.

Mis labios rozaron un sabor a hiel
por quererte as� y conocerte cruel.
En la �ltima noche t� y yo... los dos

nos miramos en un casual encuentro;
-�b�sala!- grit� mi alma desde dentro
y cobarde s�lo te dije adi�s.
Guayaquil, Noviembre 10 de 1988
Callarme se ha vuelto tan arriesgado
que corro el gran peligro de perderte
para siempre -�pero qu� mala suerte!-
perderte sin antes haberte amado.

�Qu� injusta es la vida que me ha tocado!
�Es que no notas lo que hago por verte?
�No sientes a veces palpitar fuerte
a mi pobre coraz�n consternado?

Son tus ojos, tu boca, tu presencia
como una sobredosis de impotencia
por tu amor. Pero mi alma enamorada

en su silencio te querr� adorar
pues sabe que el coraz�n puede hablar
cuando las palabras nos dicen nada.
Suplicio
Soy
Guayaquil, Noviembre 6 de 1988
�Cu�n hermoso ser�a el caminar contigo
y olvidar la tortura que cruel me est� matando
o al brillar un lucero abrazada conmigo
t� so�ar lo que yo estuviese so�ando!

Si t� me regalaras tan s�lo una sonrisa
y suavemente amor me tocaras la mano
sabr�a que el dolor pronto se har�a brisa
que al amarte en mi silencio ya no ser�a vano.

Si tan s�lo entendieras por qu� de mi suplicio
compasi�n no tendr�a ya m�s que suplicarte,
si tan s�lo me diera tu cari�o un indicio
tendr�a una fortuna entonces al besarte.
Guayaquil, Noviembre 17 de 1988
Soy poeta que busca la ternura en tus ojos
para plasmarla muy quedamente en mi papel
y as� gritarle  atodo este mundo que en tu piel
se encuentran las delicias que ans�an mis antojos.

Soy viajero de un largo camino equivocado,
llevo en mis manos heridas y una blanca flor,
llevo en el coraz�n una esperanza y mi amor
para d�rtelos te busco y nunca te he encontrado.

Soy artista que busca perfecci�n en tu figura,
en la expresi�n que podr�a darle a tu semblante;
obsesionado con tal nelleza por delante
veo en ti la mejor modelo de mi escultura.

Y soy vagabundo de la calle y de la r�a,
nada tengo, de nada podr�a ser el due�o,
tan s�lo me persigue por las noches un sue�o:
encontrarte un d�a y o�rte decir que eres m�a.
Rechazo
No me prometas nada
Guayaquil, Noviembre 17 de 1988
�Por qu� me condenas a tu rechazo?
�Qu� culpa puede tener mi cari�o
el que sea tan dulce como un ni�o
que duerme de su madre en su regazo?

�Es tan absurdo para ti mi abrazo,
tan diminuto para ti mi amor?
�Es culpable todav�a el ardor
de mi equivocado pasado acaso?

�Te parece tan falsa mi mirada?
�La crees incierta a toda mi dulzura?
�Es posible que un mundo de ternura
no llegue a ser en tu coraz�n nada?

Si es para mi un sue�o el estar contigo
desde el amanecer hasta el ocaso
y no recibo m�s que tu rechazo,
dime amor: �merezco este castigo?
Guayaquil, Noviembre 26 de 1988
No por favor, no me prometas nada
sobre nosotros, es mucho mejor...
b�same y sigue en mis brazos callada;
no lastimes con palabras mi amor.

Hoy cuando sientas en el alma una pena
al intentar saber cu�nto te quiero
pregunta y te dir� la luna llena
que es diminuto el universo entero.

Ma�ana cuando quiera estar conmigo
tu dulce mirada y no te encuentre,
contempla el mu�eco que fue testigo
de nuestro amor y abr�zalo a tu vientre.

Cuando al mes llegue una sed de desierto
y tu boca te reclame un beso
esp�rame con el port�n abierto
que te dar� un millar a mi regreso.

Y al a�o cuando crea tu coraz�n
que el tiempo a mi cari�o lo mat�,
llegar� hasta mi oido una canci�n
dici�ndome que todo termin�...

... entonces habr� muerto nuestro amor,
por eso ni�a no me prometas nada
sobre nosotros, es mucho mejor...
b�same y sigue en mis brazos callada.
�Llorar?
Guayaquil, Noviembre 21 de 1988
Tu cari�o pertenece a otro todo,
�cu�nta pena!... �pero por qu� llorar?
eso no coraz�n, de ning�n modo,
para otra ocasi�n ser� de guardar...

Mientras, vivir� de tu caridad
y de tu sonrisa me har�s esclavo,
mi mano extender� con humildad
sin recibir de ti un s�lo centavo...

... �algo peque�o que me puedas dar?,
puede ser un barquito de papel
que bohemio haya acariciado el mar
o quiz� la �ltima gota de miel

que en sue�os hubieses olvidado
o talvez una estrella de la noche,
la m�s turbia que te haya regalado
o un cabello enredado por tu broche.

Pero llegar� un d�a estoy seguro,
que me recuerdes en tu soledad
y notes a mi amor sincero y puro
y podr� llorar de felicidad.
El pordiosero
Guayaquil, Diciembre 16 de 1988
De las desventuras m�s miserables,
de la actitud indiferente de la gente,
bajo el sol opaco de sus ojos:
... por amor a Dios, me dijo un pordiosero;
�una moneda por amor a Dios!...

Oxido de tapas de alcantarillas era su cuero,
podredumbre de basurero era su aroma,
su mano dura como el pavimento
sus labios apenas los pod�a mover
y me qued� mirando el infeliz;
quer�a que me acercara a tanto trapo
y tocara con el fr�o de una ayora
el coraz�n de su pobre esperanza.

De las desventuras m�s miserables
dio la vuelta al mundo y un d�a
regres� para recordarme que era cristiano...

Ten�a cerdas largas por barba y cabello,
el pecho abierto y los pies hinchados
y en el fondo de sus tranparentes pupilas
una l�grima de a�os
y por sus mejillas morenas corr�an
un r�o de dolor por cada uno
y me qued� mirando el miserable;
quer�a que me acercara a su repugnante cuerpo
y aliviara con la superficie de un sure
el alma lastimera de su congoja.

De la actitud indiferente de la gente
naci� mi vanidad y creci� con ella;
dio la vuelta al mundo y un d�a
regres� para recordarme que era cristiano...
y mis o�dos no escucharon,
mis ojos brillantes se cegaron,
mis piernas fuertes no se acercaron
y lo dej� con la mano extendida...
�por un sucre, por una moneda!
y a mis espaldas escuch� una voz seca:
"Vaya con Dios - me dijo- vaya con Dios".

�Perd�name Cristo!
regresar� como un pordiosero
para mendigar contigo.
Atr�s en tus ojos
Guayaquil, Diciembre 9 de 1988
Levantar la mirada esa ocasi�n
fue un error pues tambi�n t� me miraste;
fue irritante el dolor del coraz�n
al recordar que todo me quitaste.

Fue como volver atr�s en tus ojos;
mi sangre reventaba de emoci�n,
creaban mis sue�os tus labios rojos,
conseguir tu amor era mi obseci�n.

Te disolv�as entre mis sentidos:
tu aroma captaba en la brisa,
tus frases aumentaban mis latidos
todo te entregaba al ver tu sonrisa...

... me desarmaba al tocarme tu mano,
deliraba sin duda, mientras tanto
de tu boca me resultaba vano
el escapar de su exquisito encanto.

Y t� que conquistas con s�lo un gesto,
que me tienes con s�lo desearlo,
�por qu� �ste tesoro?... �por qu� haces esto
si sabes que no volver� a gozarlo?
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