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Agradecen la abolición del Tributo -
Bando por Instalación de las
Cortes -
Elección de Cabildo piurano de
1811 -
Problemas
que se presentaron el 1ra. elección |
La palabra milicia viene de la voz
latina milites, con que se denominaban a las primitivas legiones de mil
soldados.
Con el tiempo, la palabra ejército se
utilizó para designar a las tropas en servicio activo, mientras que las
milicias constituyeron los efectivos militares en reserva.
En
En la historia de España, las
milicias jugaron un papel muy importante. Los famosos Tercios Españoles que
destacaron tanto en las guerras que España tuvo en los Países Bajos, fueron
milicias.
Las milicias sirvieron después para
cuidar el orden interno en las ciudades de
Durante la guerra de liberación que
España sostuvo contra Napoleón, fueron las milicias, las que inicialmente
cargaron con el peso de la resistencia, y más tarde fueron elementos de apoyo
de mucha importancia, cuando con ayuda de los ingleses se formaron ejércitos
españoles para enfrentar a las huestes napoleónicas.
España que tenía como costumbre
implantar en las colonias sus instituciones, creó en América numerosos cuerpos
de milicias.
Como es fácil comprender, éstos eran
cuerpos militares informales, que no tenían el rigor de la disciplina militar.
Generalmente no estaban acuartelados, sino que se les convocaba cuando se les
necesitaba, para lo cual se encontraban en situación constante de movilizables. Había milicias municipales, provinciales y
nacionales.
Las milicias nacionales se
organizaban, bajo el mismo modelo del ejército, y se daban también grados a sus
jefes. Algunos de ellos se asimilaban a militares de carrera o graduados.

Frecuentemente se les confiaban
misiones fuera de su localidad y se desempeñaban magníficamente.
En las colonias, los españoles
utilizaron mucho a estas milicias como tropas de infantería para enfrentar a
los piratas y también a los primeros estallidos revolucionarios.
Las milicias provinciales estaban
destinadas a apoyar al ejército regular o activo en la defensa de una
determinada circunscripción o provincia. Su organización interna, fue variando
de acuerdo al tiempo y a las circunstancias. A sus oficiales se les llegó a dar
hasta el mando de coronel. También la edad de los milicianos varió en relación
a las épocas. La mínima fue unas veces 18 años, en otras oportunidades 20 y
también 30 años. La máxima varió de
Las compañías generalmente se
componían de 200 milicianos. Se prefería a los solteros y a los que no tuvieran
ocupaciones agrícolas, ya que en caso de necesidad era más fácil su
acuartelamiento.
Dada la libertad de que gozaba el
miliciano, que sólo en casos excepcionales tenía que hacer vida de cuartel, los
americanos y también los peruanos, preferían este sistema a la vida de soldado
regular, a su rígida disciplina y al acuartelamiento. Estos milicianos por
hacer vida civil, se contaminaron con las ideas libertarias, y fueron muchos
los que desertaron del servicio del rey, para unirse a la causa de
Las milicias, concejiles hacían
generalmente el papel de policía en las ciudades. Sin embargo, en
Después que Napoleón hizo abdicar en
Bayona a Carlos IV y a Fernando VII, poniendo en el trono de España a su
hermano José Bonaparte, el pueblo español se sublevó el 2 de mayo de 1808 y el
25 de setiembre del mismo año, se constituía en Aranjuez, una Junta Central de
Gobierno que asumía el mando en abierta rebeldía contra los Bonaparte.
Tal como lo hemos manifestado, en
diversas ciudades españolas se habían formado Juntas de Gobierno que asumieron
el control político de cada región y
organizaron la resistencia armada.
También en las colonias se formaron
estas Juntas, aparentemente con el mismo fin, es decir sostener la causa de
Fernando VII al trono de España.
Hay que hacer notar que Napoleón,
envió diplomáticos a América, con la finalidad de lograr la adhesión de estos
pueblos, pero en todas partes fue rechazado.
Los ingleses que también eran
enemigos de Napoleón, pensaron que la ocasión se les presentaba propicia, y
como el Precursor Miranda, había estado solicitando su ayuda en la lucha de la independencia
que trataban de iniciar, pensaron que era el momento de actuar, y fue así como
una escuadra que al mando de Sir Pophan había estado
actuando victoriosamente en África, en lugar de retornar a Inglaterra, se
dirigió a Argentina y desembarcó en Buenos Aires, pero el pueblo en lugar de
apoyarlo, con gran sorpresa de los invasores, se volvió en su contra y al mando
del General Liniers, los obligó a capitular el 12 de agosto de 1808. Una segunda escuadra, mucho más potente que
se presentó después, corrió la misma suerte el 7 de julio de 1807.
Esto demostraba aparentemente que las Colonias
se mantenían sumamente fieles y fuertes,
a los monarcas de España.
Fue en Chuquisaca (Bolivia), en
donde se formó la 1ra. Junta de Gobierno.
Los vecinos convocados a un cabildo abierto el 25 de mayo de 1800, depusieron a las autoridades
constituidas y se hicieron dueñas de la situación. A nadie engañaba que en realidad se trataba
de un acto de subversión. Lo ocurrido
con la ciudad boliviana de Chuquisaca (llamada hoy ciudad de Sucre) se repitió en Julio con
El 10 de agosto de 1809 se formaba
en Quito, otra junta que deponía al presidente de
En abril de 1810 se organiza en
Caracas una Junta Suprema y el 25 de mayo en Buenos Aires una Junta
Gubernativa. El 20 de julio le tocó el
turno a Bogotá con una Junta
Gubernativa, y el 18 de setiembre otra
de igual denominación en Santiago de Chile.
Sólo en el Perú, bajo el fuerte control que tenía el virrey Abascal de
la situación, no se creó a ninguna junta
y más bien el virrey se multiplicó para enviar a diversos lugares, tropas
destinadas a reprimir los primeros intentos libertarios.
En la noche del 09 de agosto de 1809
fue depuesto el conde Ruiz de Castilla, anciano presidente de la audiencia de
Quito, por la llamada Junta Gubernativa Conservadora de los Derechos de
Fernando VII.
Como presidente de la junta fue
designado el marqués de Selva Alegre, que asumió sus funciones el 10.

La noticia de la insurrección se
conoció bien pronto en Piura, causando conmoción. Abascal tomó conocimiento de
estos sucesos en Setiembre cuando estaba embargado en develar la revuelta de
Abascal que actuó como dueño absoluto
de la situación, incorporó la región de Guayaquil al virreinato del Perú,
segregándolo de la audiencia de Quito.
Abascal dispuso que José Ignacio
Checa, gobernador de Jaén enviase armas a Loja y Cuenca. Este auxilio se juntó
a las tropas que salieron de Piura, por Ayabaca rumbo a Loja.
El marqués de Selva Alegre
comprendió que no podía resistir a esas tropas, y pactó con Arredondo el cual
ofreció no tomar represalias, aunque redujo a prisión a los amotinados. En
noviembre del mismo año la normalidad había retornado a Quito.
Sin embargo, las cosas se agravaron
nuevamente al año siguiente, cuando el 2 de agosto de 1811 se produjo un motín
en el cuartel en donde estaban los prisioneros políticos y como consecuencia de
eso, algunos soldados de Arredondo resultaron muertos. Los famosos Pardos, que
tenían a su cargo la custodia de los presos, reaccionaron salvajemente y
masacraron al marqués de Selva Alegre y a sus oficiales también prisioneros,
saliendo luego desaforadamente a las calles y cometiendo atrocidades de todo
género.
Ante esta situación de completa
anarquía, el conde Ruiz de Castilla reunió en forma urgente a un Cabildo
Abierto, y los ofendidos vecinos plantearon la inmediata salida de los soldados
de Arredondo, y la restitución en sus cargos, de los antiguos componentes de
Arredondo optó por retirarse con sus
tropas a Guayaquil que era territorio del virreinato de Lima.
Mientras tanto, en setiembre llegaba
a Guayaquil procedente de España de tránsito a Quito, Carlos Montufar, hijo del marqués de Selva Alegre que traía
pliegos de las Cortes de Cádiz dando representación oficial al portador.
Se nombró a una nueva Junta
Gubernativa dependiente sólo de
Pero Abascal, pasando por encima de
todo volvió a desconocer a
Recién el 4 de noviembre de 1813,
pudo ser tomada la ciudad de Quito cuando Montufar y
muchos de sus seguidores habían muerto.
Los patriotas quiteños tuvieron que
ceder ante la acción combinada de tropas del norte de Nueva Granada y del sur
enviadas por Abascal.
Piura vivió con motivo de esta
rebelión días de gran tensión por los movimientos de tripas. Se enviaron a Loja
300 fusiles por orden de Abascal.
En los primeros encuentros que
tuvieron los quiteños contra las tropas procedentes de Colombia lograron
ciertas ventajas y el general Miguel Tacón se vio obligado en
Camilo Henríquez, sacerdote
Crucífero de
En 1810 fue desterrado a Quito ciudad
que estaba conmovida por la lucha de
Burlando la vigilancia de las
autoridades, tomó una nave que pasaba por Paita rumbo a Valparaíso a donde
llegó en 1811 tornándose en el alma de
Cuando Quito se encontraba conmovido
por los encuentros armados entre las tropas del virrey Abascal y los patriotas
de
Era el Padre Ayuso, un español de
ideas liberales, franciscano secularizado, lo cual le permitió pronta
vinculación con las principales familias de la ciudad.
El mencionado padre había estado en
1809 en Panamá en donde había actuado abiertamente a favor de la causa de la
independencia de los pueblos de América.
En su equipaje traía varios números
del Diario de Caldas, en donde había artículos sobre los derechos humanos y a
favor de la libertad de los pueblos de América.
En las tertulias que realizaban las
familias piuranas, el franciscano propalaba las ideas de la libertad y leía el
periódico, comentándolo.
Don Germán Leguía
y Martínez, en su monumental obra Historia de
Dice el historiador que felizmente
su condición de franciscano, a quien tanto apreciaban en Piura y a la
religiosidad del Sub-delegado, se limitó a poner el caso a disposición del
Superior del Convento de San Francisco, el cual por medio del P. Guardián Fray Ramón Lapido, reprendió al infractor y le impuso un
enclaustramiento temporal.
El padre Ayuso que era también muy
buen religioso, fue enviado a Lima y llegó allá a ser guardián en 1816, pero no
por eso dejó de continuar en sus actividades políticas.
En la capital tomó parte en muchas
acciones conspirativas con gente muy principal y para actuar con más libertad,
solicitó su secularización permanente, en 1820.
El padre. Ayuso tuvo oportunidad de
salvar la vida a 62 patriotas entre ellos Riva Agüero y a otro franciscano, que
iban a ser juzgados por un Consejo de Guerra presidido por el general Monet.
En
1821 solicitó nacionalizarse peruano para mejor servir a la causa de la
libertad, y fundó el bisemanario llamado “El Consolador”, entrando en pugna con
el poderoso ministro de San Martín, Monteagudo que para justificar su odiosidad
se limitaba a decir que era fraile y chapetón. Muchas dificultades tuvo por tal
motivo el padre Ayuso, y se vio en la necesidad de regresar a Panamá y
Colombia, pasando una vez más pero en forma muy breve por Piura. En el país del
norte volvió a los claustros y en 1831 retornó a Lima.
En los precisos momentos, en que toda América
Española era sacudida por las ideas de la libertad y que se creaban juntas
gubernativas con el aparente propósito de defender los derechos del inepto
Fernando VII, en Paita, desembarcaba un grueso contingente de esclavos traídos
del África.
Se
perpetraba así una vez más en nuestra tierra, el mayor atentado que la
humanidad ha cometido contra
Si bien es cierto que en el medio piurano los
esclavos no eran tratados con la dureza que podía apreciarse en otros lugares,
como Jamaica, EEUU, etc.; no dejaba sin embargo de ser muy triste la situación
de esos infelices.
En
1789 por Real Cédula, se había prohibido que los patrones aplicaran castigos
mutilantes a los esclavos, pues se llegaba hasta cortar las manos a los
ladrones. En lo sucesivo los amos sólo podían imponer 25 azotes como máximo a
sus esclavos. Sanciones mayores sólo podían ser impuestas por la justicia.
En
1810 desembarcaba en Paita un grueso contingente de esclavos procedentes de los
mercados portugueses. Eran gentes del Congo, destinados en su mayoría a las
haciendas del Alto Piura, pertenecientes a los Távara, gente muy adinerada y principal
que tomó años más tarde, parte en los sucesos de
Los
Távara eran dueños de la hacienda Yapatera, que tenía cañaverales y trapiche.
Los
infelices desconocían el castellano, y no podían comunicarse con las personas
que los rodeaban. Siempre era igual, por cuyo motivo permanecían mudos. De ahí
el nombre que se dio de “bozales” a todo los esclavos recién llegados.
Don
José Vicente Rázuri, afirma que la hacienda Yapatera fue después de la familia
León que los trató en forma muy caritativa, y que en la época, de don Ramón
Castilla, cuando éste dio la libertad a los esclavos, los señores León, de la
hacienda Yapatera, dieron las máximas facilidades. La mayor parte quedó en el
mismo lugar como colonos libres.
Podríamos decir que el año 1810 fue la fecha de
partida del movimiento insurgente en
En
la mayoría de las capitales de virreinato, de capitanías generales y de
audiencias, se habían formado juntas de gobierno.
Sólo
Lima fue la excepción y eso se debió a la genialidad y dominio absoluto de la
situación que había logrado el virrey Abascal.
A
partir de 1810 se inicia por lo tanto
Inicialmente
sólo hubo entre los precursores una conciencia americana y uniforme. El gran
Francisco. de Miranda, pretendía la creación de un
solo Estado desde Mississipi hasta
Más
tarde, Bolívar tendría una concepción parecida pero más restringida.
Pero
la lucha por la libertad había engendrado una gran cantidad de caudillos
lugareños, muy ambiciosos que deseaban el poder. Por otra parte, el sentimiento
regionalista que en todas partes existe, se fue transformando en conciencia
nacionalista, en forma tal que ya desde 1810 se plantea el germen de las nuevas
naciones.
Por
mutuo acuerdo entre los grandes líderes de la libertad, se decidió respetar la
situación imperante en 1810. No fue en realidad un tratado escrito, sino una
especie de pacto de caballeros que siempre se respetó. Las fronteras serían por
lo tanto para las nuevas naciones independientes, las mismas que tenían los
virreinatos, capitanías generales y audiencias en 1810.
Esto constituye el Uti Possidettis,
locución latina que significa “como poseéis”. Se trata de una fórmula o
principio generalmente aceptado en derecho internacional y el la práctica de la
diplomacia de acuerdo a lo cual se aceptan como legales las posesiones
territoriales existentes al iniciarse una situación de beligerancia.
En
1810, el virreinato del Perú, tenía mando político sobre Guayaquil, la isla Puná, la parte sur de las actuales provincias ecuatorianas
de El Oro, Loja y Zamora Chinchipe. También todos los extensos territorios de Quijas y Maynas que ahora constituyen el departamento de
Loreto.
Por
oriente limitábamos con la posesión portuguesa del Brasil pero dada la
situación inexplorada de esos territorios, no había una precisión en la
demarcación y se consideraba a la selva como una región ignota.
Puno
formaba ya parte de
Por
el sur teníamos la capitanía general del Chile y nuestro límite era el río Loa, pero no en
realidad con esa capitanía, sino con la audiencia de Charcas que tenía también
territorio marítimo, en lo que era el desierto de Atacama.
La
audiencia de Quito, era parte del virreinato de Santa Fe o Nueva Granada. Es
decir que estaba constituido ese virreinato por las actuales repúblicas de
Panamá, Colombia y Ecuador.
Cuando
toda la región se liberó gracias a la acción de Bolívar, éste creó la república de Nueva Granada
formada por las actuales repúblicas de Venezuela, Colombia, Panamá y Ecuador.
Luego todo constituyó
Fue
esta Gran Colombia a cuyo frente estaba Bolívar, la que entró en guerra con el
Perú que tenía como presidente al ecuatoriano General
Al
año siguiente, se derrumbó
Fue
un golpe de mano, adelantándose a los planes del general Argentino, no obstante
que la opinión pública de Guayaquil estaba en su mayoría a favor del Perú.
Inclusive,
José Joaquín Olmedo representó a Guayaquil en el primer congreso constituyente
del Perú.
Por
lo tanto, y no obstante la participación posterior de Olmedo en las actividades
de

Jamás,
por lo tanto, Tumbes fue de Ecuador. Tampoco parte de la provincia de Ayabaca
situadas al norte del río Quiroz como alguna vez lo pretendiera .Ecuador.
En
realidad sólo la enemistad y odio que Bolívar sentía en el fondo por el Estado
Peruano, fue lo que nos perjudicó, porque también hizo del Alto Perú o
audiencia de Charcas un estado independiente.
Fue
precisamente Colombia, con Bolívar, la que estableció con Venezuela como
límites entre una y otra el Uti Possidettis
de 1810.
Este
principio jurídico proviene del Derecho Romano, como interdicto de retener la
posesión de algo al momento que era poseído. Se supone de una posesión que no
se originó por la fuerza sino en forma pacífica.
La
forma completa en latín es: Uti Possidettis,
ita, possideatis, o sea,
como lo poseéis, así poseáis.
Este
principio ha sido adoptado en la mayoría de códigos del mundo y es así por
ejemplo como en nuestro Código Civil, se tiene la prescripción adquisitiva.
También
en el Derecho Internacional y todas las naciones que fueron colonias de España,
lo utilizaron fijando los límites y posesiones que en 1810 tenían los virreinatos,
capitanías generales y audiencias, los que correspondían a los nuevos estados
independientes.
Bajo
ese criterio, Guayaquil y toda la región adyacente, eran y debieron seguir
siendo parte del territorio peruano.
Se
ha querido alegar que
1ro.-
Que se trata de una situación posterior y el uti possidettis se refiere al estado de cosas del 1810.
2do.-
Que por ese tiempo, ya el rey no tenía autoridad real y efectiva sobre los
territorios, en los que debía aplicarse tal medida y en la ciencia del derecho, las resoluciones no sólo deben ser
dadas, sino aplicadas y consentidas.
En julio de 1806 el virrey Avilés entregó el
mando al Virrey Abascal, que gobernó al país en diez críticos años, cuando los
movimientos independentistas habían estallados en los virreinatos de Nueva Granada
y de Buenos Aires. El virrey Abascal se impuso la enorme tarea de combatir esos
movimientos libertarios, haciendo de Perú el centro del poder colonial español.
Cuando aun gobernaba Avilés, Inglaterra que
esta en guerra contra España mando contra Buenos Aires una armada al mando de
los almirantes Sir Home
Popham y William Beresford,
que tomaron la capital de ese virreinato, haciendo huir al virrey Sobremonte, pero pronto se produjo una reacción popular de
fidelismo a España encabezada por el marino Santiago Liniers, que obligó a
capitular a los ingleses. Herida Inglaterra en su amor propio, envió una
segunda expedición ya en tiempos de Abascal, a las ordenes de general
Whitelocke, con 12 000 hombres, que ras de un éxito inicial también tuvo que
capitular. Eso abrió los ojos al pueblo argentino que tuvo conciencia de su
propio valer y pensó entonces en la liberación de España.
En el Perú, los sucesos de Argentina del
virreinato de Nueva Granada donde también se producían movimientos
independentistas, y lo que ocurría en la misma
España llegaban muy tarde y confusos. Llegó un momento en que Abascal no
sabía que actitud tomar, pues por una parte la princesa Carlota de Borbón, que
era esposa del Regente de Portugal, pretendía como hija de Carlos IV el trono
de España y buscaba las simpatías de Abascal, también Napoleón envió delegados
haciendo muchas promesa y ofreciendo concesiones y por último un numeroso grupo
de patriotas peruanos, que deseaban un Perú independiente, le aconsejaban
declararse rey del Perú.. En un determinado día se
anunció que Abascal iba a anunciar al pueblo limeño su decisión.. Una multitud se convocó frente a palacio y gran cantidad
de gente importante llenó Palacio. En medio de la estupefacción general,
Abascal, reconoció a Fernando VII como
el legítimo rey de España y le juró
fidelidad.

De inmediato Abascal envió comunicaciones a todos los pueblos principales para que se
procediera a la juramentación de fidelidad a Fernando VII.
El 10 de Noviembre de 1808 el cabildo de Piura hizo el juramento de fidelidad a Fernando VII
cuando era alcalde del primer voto
Miguel Alméstar y alcalde del segundo voto el marqués de Salinas, don
Francisco Javier Fernández de Paredes.
El acto de juramentación pública se llevó a
cabo en dos lugares. En
En los días siguientes se realizaron
rogativas y novenas.
Cumpliendo igualmente disposiciones del virrey , se efectuaron colectas para ayudar a la defensa del virreinato y
también para enviar a España dinero y mantener la lucha del puelbo
español contra Napoleón.
Al ser invadida España por los ejércitos de
Napoleón, el pueblo reacciona con gran patriotismo, identificando su fidelidad a
los monarcas, como una muestra de ese patriotismo.
La
monarquía española, como casi todas las de Europa, era de tipo absolutista,
pero
Había
pues en España corrientes liberales, que no deseaban la vigencia del
absolutismo, y fue de esa forma como el pueblo luchó por el restablecimiento de
sus reyes, como símbolo del rechazo a los invasores, pero al mismo tiempo
deseaban tener un gobierno liberal.
La invasión había creado un total
desconcierto y por eso surgían la juntas de gobierno
locales. Se necesitaba durante la prisión de los reyes, tener un gobierno unificado y general para toda la
nación y que además tuviera cierta representatividad.
Fue
de esa forma como se creó una Junta Central de Gobierno en Aranjuez, la cual
entre otras cosas convoca el 29 de enero de
La
vigencia de
La
elección de Cádiz como sede, se debió a que era uno de los muy escasos lugares
que no estaban invadidos por los franceses.
Al
igual que en Francia con lo Estados Generales, en España las Cortes habían
estado formadas por tres elementos que eran la nobleza, el clero y el estado
llano; pero no se optó por la convocatoria de una cámara única de diputados.
Las
elecciones en esa época, no eran universales ni constituían un derecho
ciudadano. Las elecciones se hacían por un sistema indirecto y solo
determinadas personas podían elegir y ser elegidas. Es decir, era prácticamente
un privilegio.
Se
decidió que tuvieran representación en las Cortes, no solo España, sino las
provincias de Ultramar, es decir América y Filipinas.
Pero
como era urgente el funcionamiento de las Cortes, y era imposible efectuar
elecciones en el territorio invadido, se decidió nombrar a dedo a esos
diputados, a los que se les llamó suplentes, mientras se podían realizar
elecciones.
Para
América – española reservaron 28 curules y 2 para
Filipinas. Se distribuían del siguiente modo: para el virreinato de Nueva
España (México) 7 diputados, para el virreinato del Perú 5, para Nueva Granada
3, Buenos Aires 3, Guatemala 2, Cuba 2, Chile 2, Santo Domingo 1 y Puerto Rico
1.
Los residentes en España que fueron
designados por el Perú, fueron: Vicente Morales Duarte natural de Lima, el
clérigo Blas Ostolaza de Trujillo, Ramón Olaguer y
Feliz nacido en Chile, Demetrio Inca Yupanqui del Cuzco y Antonio Suazo de Lima. Los dos últimos eran militares.
Las
Cortes de Cádiz desde el principio mostraron una franca tendencia liberal, lo
cual era contrario al absolutismo y espíritu arbitrario del virrey Abascal, el
cual no obstante, a regañadientes cumplió con convocar a elecciones para
designar a los diputado.a dichas cortes.
Esto
fue sin duda un hecho trascendental en América y la primera vez que se realizaba
un acto de contenido democrático.
Los
diputados electos por el Perú debían ser 10 y representar a Lima, Guayaquil,
Cuzco, Trujillo, Chachapoyas, Piura, Tarma, Arequipa, Puno y Huamanga. Como se
ve, se incluía a Guayaquil.
Los
diputados debían pagar su pasaje y gastos de viaje a España y como no todos
podían hacerlo, algunos simplemente se quedaron.
Los
que viajaron fueron: José Antonio Navarrete por Piura, Joaquín Olmedo por
Guayaquil, Francisco Salazar por Lima, Juan Antonio Andueza
por Chachapoyas, Pedro garcía Coronel por Trujillo, José Lorenzo Bermúdez por
Tarma y Mariano Rivero por Arequipa.
No
viajaron los representantes de Cuzco, Huamanga y Puno.
Las
Cortes funcionaron cerca de cuatro años y los diputados se renovaron. Napoleón
había dado en Bayona una nueva Constitución a España haciendo de ella una
monarquía constitucional y liberal, por cuyo motivo las Cortes de Cádiz no se
podían quedar atrás y promulgar una Constitución reaccionaria que hubiera
motivado la protesta del pueblo que en forma tan sacrificada estaba luchando
por sus indignos reyes. Por eso la constitución de las cortes fue muy liberal.
En
los casi cuatro años de su funcionamiento promulgaron a favor de las colonias
muchas leyes y disposiciones reconociendo ciertas libertades.
Cabe
mencionar las siguientes:
_
Supresión del tributo.
_
Abolición de la mita.
_
Libertad de prensa.
_
Abolición del Tribunal de
_
Derechos iguales para los españoles y para los americanos.
_
Apertura del comercio de América a Inglaterra.
_
Abolición de las penas de tormento.
El 10 de octubre de 1811, el cabildo de Lambayeque, se dirigió a las Cortes para
agradecer la supresión del tributo que se pagaba en señal de vasallaje. Los lambayecanos
festejaron ese suceso con una misa de acción de gracias e iluminación de las
calles.
También
llegaron mensajes de agradecimiento a Lima, de
Sechura
no se quedó atrás y también enviaron comunicaciones de agradecimiento a Cádiz
que firmaron Julián Temoche, Mariano Chunga Ayala,
Nicolás Zeta Bancayán y Francisco Paula Collantes.
En atención a lo dispuesto por el virrey, el
sub-delegado del Partido de Piura, dispuso en 1811 que se hiciera conocer al
pueblo la solemne instalación de las cortes.
Un
pregonero dio lectura al bando y luego se pegaron carteles. Al año siguiente,
el virrey envió a los diversos partidos ejemplares de la nueva constitución,
disponiendo que fuera jurada.
En
Piura, la jura de la constitución dio motivo a una solemne ceremonia, habiendo
hecho el mencionado juramento, las autoridades con el sub-delegado a la cabeza,
los miembros del ayuntamiento y el clero regular y secular.
Los
diputados se debían de elegir por el ayuntamiento, cuyos miembros a su vez
debían ser elegidos por el pueblo. Es decir, que el cabildo se convertía en el
gran elector.
Cada
ayuntamiento o cabildo, designaba a tres personas, naturales de la provincia,
que hubieran destacado por su probidad, talento e instrucción y que estuvieran
exentos de todo demérito.
Luego
se procedía a un sorteo y el que saliera primero ese sería el elegido diputado
para las cortes.
Verificada
la elección, recibiría el elegido testimonio de ella y los poderes del
ayuntamiento elector.
Luego debían dirigirse en la forma más breve a Europa y reunirse en la
isla de Mayorga con los demás representantes de América.
Tenía
que resultar por lo tanto de sumo interés la elección del nuevo cabildo.
Como
se verá a continuación, la elección del cabildo de Piura se desarrolló dentro
de un clima de mucha tirantez y de acusaciones de fraudes, que motivaron las
consiguientes protestas.
Al finalizar el año 1810 era sub-delegado de
Piura don Juan Ascencio de Monasterio, capitán de
infantería de profesión.
Como
alcalde del primer voto y fiel ejecutor estaba el capitán de milicias
disciplinadas don Manuel Luis Farfán de los Godos; regidor alférez mayor era
don Miguel de Alméstar, alcalde del 2do. voto Miguel Serafín del Castillo y
como regidores don Joaquín Adrianzén y Palacio, don Fernando Seminario y Jaime,
don Diego Manuel Farfán de los Godos, don José Antonio López y don Antonio
Cortés.
Era
alguacil mayor don Victorino Seminario y Jaime, cargo que ocupaba desde hacía
30 años.
Como
se puede apreciar, todos eran personajes muy principales, la mayoría de los
cuales iban a tomar parte importante en los sucesos de la independencia. Estuvo
ausente don Joaquín Helguero, alcalde del 2do. voto.
El 1ro. de enero de 1811 se tenía que elegir nuevos
alcaldes, portero, juez de solares y cartas, así como procurador-síndico
general.
La
elección la hacía todavía el mismo personal edil con la participación del
sub-delegado.
Salió
elegido don José Antonio López, que depuse sería uno de los firmantes del acta
de independencia de Piura ( 1821). y
antecesor del escritor Enrique López Albújar. También obtuvo votos el teniente
coronel Manuel Carrasco que era jefe de las fuerzas militares de Piura.
Como
alcalde de 2da. nominación, resultó elegido don Carlos
Ramos habiendo obtenido también votos don Nazario García.
Como
juez de los solares y secretario de cartas, se designó a don Fernando Seminario
y Jaime, Coronel de Milicias, realista acérrimo que más tarde fuera abuelo de
Miguel Grau.
Por
unanimidad se renovó el período de ejercicio en el cargo, al portero Manuel Revolledo.
Como
procurador general y síndico salió elegido el capitán José Morales en disputa
con Diego Manuel Farfán de los Godos y Luis Godos.
Este
Cabildo, mantuvo su fidelismo al trono español en el turbulento año de 1811.
En
cumplimiento con lo dispuesto por la constitución liberal de Cádiz y de las
instrucciones que había dado el virrey Abascal, el sub-delegado del partido de
Piura, el capitán de Ejército Bernardo Fernández Velarde, convocó con bando, el
22 de diciembre de
Los
ciudadanos debían de concurrir al son de campana tañida a la casa consistorial.
El
día de la reunión acudió también el clero secular a cuyo frente estaba el
Vicario Foráneo Tomás Diéguez el cual solicitó se reconociera derecho a voto a
los integrantes del clero secular. Este planteamiento fue secundado por don
Agustín Sánchez Navarrete quien dijo hablar en nombre del pueblo. Otros muchos
aprovecharon la oportunidad para pronunciar sendos discursos.
El
sub-delegado como presidente de la reunión aceptó el pedido y a continuación se
dio a conocer el padrón de electores para lo cual don Agustín Sánchez Navarrete
procedió a dar lectura a la lista con el fin de que pudieran formular las
tachas. Luego de la lectura se solicitó la inclusión de más votantes con los
que se hizo una lista especial.
A continuación se nombró una junta
secreta de 9 miembros integrada por 3 eclesiásticos 3 miembros del ayuntamiento
y tres ciudadanos que debían revisar la lista especial y el padrón o adicionar
nombres.
A propuesta de don Joaquín Suárez se
decidió excluir del padrón a los menores de 25 años.
El acto se suspendió momentáneamente
a las 3 de la tarde para proseguirlo hora y media después. Don Francisco Fernández de Paredes propuso
que se aceptase la concurrencia y votación de los españoles indios de la parroquia de San Sebastián, afirmando
que de acuerdo a los privilegios que tenían se les consideraban como un cuerpo
colegiado unido.
Se
acordó que los vecinos de la parroquia hicieran ante don Ignacio Cruzeta la elección de un elector. Este Fernández de Paredes era el famoso
Marqués de Salinas que luego tuvo destacada actuación en los hechos de
La
reunión terminó con el acuerdo que el
día 28 de diciembre se efectuase el acto electoral.
En
la mañana del día señalado, se reunió el tribunal electoral en las galerías de
la casa consistorial, bajo la presidencia del sub-delegado capitán Bernardo
Fernández y al son de campana tañida se reunieron los ciudadanos votantes para
elegir a 16 electores. En realidad
debían ser 17, pero la parroquia San Sebastián, ya había elegido a Don Andrés
Ayala.
Los
ciudadanos votantes solicitaron el nombramiento de dos escrutadores y que se
sometiese a la decisión de la asamblea, si podía continuar como secretario del acto,
el capitán don Ildefonso Morales, tal como lo había venido haciendo hasta ese
momento. Fue confirmado.
Como
escrutadores se designaron al vicario foráneo don Tomás Diéguez de
Don
Tomás Diéguez cumpliría años más tarde un importantísimo papel en los actos de
Se
distribuyeron cédulas entre los electores y se dispuso que el voto fuera
secreto y que en el mismo no se pudiera identificar al votante.
Es
decir, que en ese acto electoral, se procedió en la misma forma como se hace en
un régimen democrático actual.
Al
hacerse el escrutinio, los 16 grandes electores designados fueron los
siguientes:
Tomás
Diéguez de Florencia, con 43 votos.
Ignacio
Cruceta, con 42 votos.
Joaquín
Adrianzén y Palacio, 42 votos.
Capitán
Jerónimo Seminario y Jaime, 35.
Comandante
de Dragones, Juan Cristóbal de
Capitán
Francisco Méndez Pabón, 46 votos.
Capitán
Gregorio Muñoz, 44 votos.
Teniente
de Dragones, Joaquín Helguero y Alva, 41 votos.
Manuel
Diéguez, 57.
Victorino
José Seminario y Jaime, 30.
Manuel
Seminario, 30.
Carlos
Ramos, 54.
Comandante
de Caballería Manuel Farfán de los Godos.
Teniente
de Granaderos, Pedro León Valdez, 42.
Presbítero
Carlos Cáceres, 30.
Teniente
de Infantería, José Merino y Robledo, 35.
Andrés
Ayala, por la parroquia de San Sebastián.
Como
se puede apreciar, todos eran gente muy importante, entre los que
predominaba el elemento militar.
La
lista se publicó para conocimiento del pueblo.
Los
elegidos fueron citados para el 31 de diciembre, debiendo reunirse al son de campana tañida, para que
concurrieran a la casa consistorial para elegir 2 alcaldes ordinarios, 8 regidores
y dos síndicos procuradores que debían regir los destinos de Piura en 1812 y
además designar una terna para diputados a
La
elección de los nuevos miembros del cabildo debía hacerse con votación a viva
voz, lo cual fue un inconveniente pues algunos electores al momento de emitir
su voto hacían declaraciones, advertencias o impugnaciones, lo cual contribuyó
a cambiar el curso de la votación y suscitó situaciones sumamente tirantes, así
como denuncias de fraude.
Algunos
votantes, ejercían sobre los demás una notoria influencia y por eso, no pocos
votaban diciendo: al igual que fulano de tal.
La
votación para alcalde del 1er. voto se había iniciado favorable a don Victorino
Seminario y Jaime, cuando le llegó el turno a votar a don Juan Cristóbal de
Como
era de suponer, desde ese momento la
votación se volcó a favor del denunciante Cristóbal de
El
resultado fue, de que Cristóbal de
Para
acalde de segunda nominación, fue
elegido don Francisco Méndez Pabón, seguido muy de
cerca por don Joaquín Helguero y Gorgoña, habiendo logrado un voto, don Manuel
Camino y Pedro Angeldonis.
Los
regidores salieron elegidos en el siguiente orden: como Decano Carlos Ramos,
después Nazario García, José Fernández de Córdova, Manuel Camino, Baltazar Taboada, Julián Farfán de los Godos, José
Ildefonso Morales y Andrés Ayala.
Tuvieron
también buena votación para regidores pero no llegaron a ser elegidos Pedro
León, Jerónimo Seminario y Jaime y Gregorio Muñoz.
Para procuradores-síndicos la
votación favoreció a José Merino y Antonio Guerrero. Tuvo también buena votación sin llegar a ser
elegido Manuel Diéguez.
Tan
luego se dio por terminado el acto del escrutinio de votos y que era ganador
oficial el comandante Juan Cristóbal de
El
aludido De
Diéguez
replicó que era ciudadano de Piura por ser Vicario de esta ciudad desde hacía
10 años.
Luego
de estas discusiones, el sub.-delegado, presidente de la junta, confirmó la
elección y dejó en libertad a De
El
13 de enero de 1813, el sub.-delegado, informó –por cierto a su manera- de
todos los incidentes de esta elección.
Juan Cristóbal de
Se
inició entonces en Piura un período de larga y tensa actividad política, que se
vio dividida en dos bandos. De un lado,
los Seminario y Jaime, familia que por una centuria iban a gravitar en los
destinos de la región, y por otro lado,
los que secundaban al sub-delegado y al nuevo alcalde.
Muchas
situaciones de franco desacato se produjeron al negarse los partidarios de los
Seminario y Jaime, a reconocer la autoridad de De
Fue
este municipio el que nombró una terna que sirvió para designar por sorteo
antes las Cortes de España, al primer
diputado que tuvo Piura en la persona de don José Antonio Navarrete.
Los
papeles acusatorios pasaron en Lima de una instancia a otra hasta que en
febrero de 1813 el Fiscal de Lima emitió un informe en el sentido de que los
diezmos eran fondos públicos, pero que el ser deudor de los mismos no impedía
ser elegido. También afirmaba que los
eclesiásticos son ciudadanos y que tenían voz activa y pasiva para elegir y ser
elegidos, pero señalaba que los párrocos solo pueden tener una sóla residencia legal en su propia parroquia.
Como
se puede apreciar, el fiscal daba para unos y para otros, pero evaluando la
situación y tomando peso a su dictamen,
al final favorecía a De
El
virrey Abascal no vio así las cosas y el 8 de marzo de 1813 sentenciaba que no
debió llevarse a cabo la elección de don Cristóbal de
A
lo que se refería el virrey, era al Decreto de
También
sentenciaba el virrey en contra del Vicario Diéguez, afirmando que no tenía
residencia legal en Piura y por lo tanto no podía votar allí.
El
correo con tan importantes noticias llegó
a Piura el 20 de marzo de
Los
sobres venían para el sub-delegado,
presidente del tribunal electoral el cual debía abrirlos ante el concejo municipal, pero ya sea porque los
abrieron previamente en privado o porque ya les habían adelantado noticias, lo
cierto es que se conoció pronto, el
contenido de los sobres y las “bolas” sumamente distorsionadas y abultadas
fueron el sábado y el domingo el motivo del comentario general en Piura.
El
domingo 21 fue de grandes ajetreos y hubo reuniones en casa del regidor José
Ildefonso Morales, para encontrar la forma de burlar la orden del virrey. En última instancia tratarían de dilatar su
cumplimiento un mes, lo que les permitiría viajar a Lima para realizar
gestiones.
El
día 22 de marzo fueron citados los regidores, para una reunión inusitadamente
muy temprana para la costumbre de la época.
Se simulaba cumplir con lo
dispuesto por el virrey, para abrir el pliego. Como hasta las 10 de la mañana no había
quórum, el sub-delegado que presidía la
sesión dijo que ya era muy tarde, y que postergaría para otra oportunidad que no fue señalada, la apertura del
sobre. El proceder tan arbitrario del
sub-delegado, causó una división entre los mismos seguidores del alcalde y fue
así como Andrés Ayala, Carlos Ramos y Baltazar Taboada solicitaron que el sobre fuera
abierto ante los presentes, ya que para una cuestión tan rutinaria, no se
necesitaba contar con mayoría. El
sub-delegado no atendió razones, lo que motivó la airada protesta de Taboada y
su amenaza de presentar su queja al virrey.
Tanto
Taboada como José Victorino Seminario y
Jaime enviaron sendas denuncias de
los sucesos ante el virrey. Además de
eso, Seminario envió una protesta al sub-delegado, que se la devolvió.
El
pueblo no permaneció impasible ante esta primera elección que teniendo la
intención de ser la primera auténticamente democrática que se iba a realizar en
Piura, se frustró por la viveza criolla
y los trapicheos políticos.
Una
gran cantidad de personas, se había reunido frente al cabildo el día lunes 22
al tener conocimiento que se iban a abrir los pliegos del virrey. Cuando trascendió que no había intención de hacer
eso, la multitud se inquietó y principió a dar gritos de protesta. El secretario del cabildo, don Agustín
Sánchez Navarrete salió a calmarlos y se entabló un diálogo con los más
intranquilos, como consecuencia de lo cual hicieron al secretario portador ante
la junta, del pedido de que se abrieran los sobres. El secretario cumplió con comunicar eso, pero
el sub-delegado lo tomó a mal. En esos
tiempos no se permitían tales desplantes democráticos.
El
10 de abril el virrey Abascal, envía al Concejo de Piura una comunicación
conminatoria, ordenando la apertura de la disposición de fecha 6 de marzo y el
cambio de alcalde que en ella se disponía.
No
hubo más remedio que convocar al cabildo el 8 de mayo, pero el sub-delegado en
esta oportunidad no concurrió, ni tampoco el alcalde del primer voto porque se
ventilaba su situación, en forma tal que la sesión fue presidida por el alcalde
del segundo voto, Francisco Méndez Pabón.
Nuevamente
se reunió frente al cabildo una gran cantidad de gente ávida de conocer los
resultados y una vez más los allegados al alcalde trataron de darle vuelta al
asunto.
Ante
las maniobras de Méndez se produjeron airadas protestas del regidor Carlos
Ramos y de Baltazar Taboada. El alcalde del segundo voto, le apostrofó
diciéndole que su condición de pariente –era primo hermano- con Victorino
Seminario y Jaime, era lo que le llevaba a la ardorosa defensa de éste y no el
sentido de justicia. La reunión se
suspendió a las 12:30 en momentos en que se presentaba más agitada y se reanudó
al día siguiente 7 de mayo y se terminó sin llegar a ningún acuerdo, todo lo
que fue comunicado al virrey.
En
la sesión del 5 de agosto de 1808, los regidores escucharon lo relativo al
valor de la construcción y también un informe del cura rector de la iglesia
matriz, el cual manifestaba que anualmente se producían 160 fallecimientos,
incluyendo los del hospital de Belén.
Como
se puede apreciar, el coeficiente de mortalidad era bastante alto, pues para
una ciudad de siete mil habitantes, pasaba del 2%. Los que pagaban por enterramiento eran entre
48 y 50 pesos al año abonando 5 pesos como promedio lo cual representaba unos
240 pesos anuales.
El
problema de financiar no solo la construcción sino el mantenimiento del cementerio
era lo que más preocupaba al cabildo.
Se
pensaba recurrir al arbitrio de propios, pero se encontraban con que aún los
municipios no podían disponer de ellos y que por otra parte apenas llegaban a
400 pesos al año.
Se
planteó la conveniencia de solicitar prestado a
Aunque
no veían con mucha simpatía el hacer cobro por los enterramientos, consideraron
que no quedaba más recurso y que los familiares de los difuntos que apreciasen
la cenizas de sus deudos, gustosos
contribuirían por el derecho exclusivo de sepultura. Los fondos a recaudar serían para cancelar el
préstamo a
El
regidor Luis Anastasio de Valdivieso, opinó en contra porque a las rentas de
Opinó en el sentido que por tratarse
de un cementerio provisional podría construirse con sólo doscientos pesos, para lo cual bastaba una tapia (cerco
periférico) de dos varas de alto y cuarenta cuadras.
Se
acordó asignar de inmediato 100 pesos para iniciar la construcción el 12 de
agosto, fecha en que se cumplía el mes designado por
El
informe que había pasado el párroco Casimiro de
Pudientes:
-
Españoles y otras castas 163
-
Indios 76 239
Pobres:
-
Españoles y otras castas 273
-
Indios
97 370
__________
Total en 5 años 609
No
se considera en ese número los fallecidos en el Hospital de Belén que llevaba
cuenta aparte, pero que quedó estimado en 200 en los últimos 5 años.
Por
ese motivo, resultaba un promedio de 160 muertos por año.
El
presupuesto que hizo el agrimensor Francisco Games,
por la obra del cementerio a construirse por José Antonio Vilela,
era el siguiente:
-Por
la apertura de cimientos de una vara de hondo en sitio duro 12 pesos
-Por
15 mil adobes, de a dos tercios de largo y uno de ancho a
8 pesos el millar 120
pesos
-Por
la fábrica de las paredes en 3 varas y media de altura, inclu
so el dicho cimiento
con su albardilla de adobes parados con su
enlucido de barro con
pelambre para que corra el agua de lluvias
incluyendo
herramientas, maestro oficial de mano,
aguateros y
peones, que se tasó en 138
pesos
-Por
la portada llana y ancha, con su proporción de altura, con -
sus umbrales y cornisas,
dos pirámides y cruz en medio que a-
dorne
la fachada, tasé en
16 pesos
-Por
la puerta de dos golpes, de roble, chapa y llave con clava-
zón
de fierro 60
pesos
-Por
un cuarto que sirva de hospicio a un cuidante, paredes del
mismo material, techo
a media agua, portada y puerta llana de
madera con su llave 75
pesos
________
421 pesos
Vilela figuró en enero de 1821 en la proclamación de la independencia de Piura.
El
problema del cementerio subsistió y doce años más tarde ya en
El
Comodoro David Porter de la armada de los Estados Unidos, recorrió entre los
años 1812 y 1814 las costas de Brasil y Argentina y tras de pasar por el Cabo de Hornos, llegó a
las costas de Chile y el Perú para dirigirse luego a
En
todos los lugares por donde pasó, enfrentó con éxito a barcos ingleses.
Comandaba la fragata “Essex” a la que hizo famosa. Al
llegar a las islas Galápagos, tomó posesión de ellas en nombre del Gobierno
Norteamericano, pero contando con tan pocos hombres no pudo establecer en ese
lugar una guarnición teniendo que abandonarlas.
Hizo
escalas en Paita, Tumbes y Guayaquil, capturando una docena de pesqueros
ingleses en la región y con ellos formó una regular flota.
En
su viaje a la costa norte, Porter pasa por
Con
relación al Cabo Aguja en Sechura, dice que el agua estaba muy tranquila y
los vientos suaves. También había abundancia de focas. Se refiere a un remolino de aguas que notaba
cerca a la costa y que la superficie estaba aparentemente en ebullición sin
haber logrado determinar la causa de este fenómeno, pero que suponía podía ser
causado por el movimiento de muchos peces y focas de gran tamaño atacándose
mutuamente.
En
Paita el ambiente estaba nublado. Hacia
el sur había una montaña en forma irregular que parecía una silla de montar (
Porter
confiesa que su admiración creció cuando se informaron que los indígenas,
acostumbraban a realizar estos viajes de Guayaquil al Callao, en una distancia
de 600 millas, contra vientos y
correntadas. El viaje que demora 8
meses, y la pérdida de barcos no es frecuente.
Es
decir que Porter sintió la misma admiración que tuvo el Piloto Bartolomé Ruiz
cuando tres siglos antes se toparon con la balsa tumbesina y también la misma
sorpresa de piratas y corsarios por la gran pericia marinera de los tallanes.