SIN TÍTULO

Autor:The Tramp


Después de unos días de alegres festines de sabiduría y aprendizaje, Tramp estaba cansado y su cerebro pedía la libertad y refugio de la fantasía. En la noche del vigésimo séptimo día del primer mes de verano, echado en la cama abrió un libro futurista, pero antes de que se metiera en paisajes exóticos, sus párpados se cerraron y su mente creó nuevos paisajes y extraños personajes.
Un joven trasnochador que caminaba por un bosque de edificios con hierbas de metal y suelos de alquitrán, pensaba en la ultima vez que había disfrutado de la intimidad de una habitación. Con su cama mullida y sus sábanas limpias sin chinches, sin tener que despertarte a media noche por el frío o porque un miserable compadre de infortunios roncase demasiado. Mientras caminaba recordó los días en que tuvo un cuarto parecido.
Bueno, no tan parecido. Las mantas no estaban limpias, y el cuarto no era tan caliente, los vecinos hacían ruido, pero a Tramp no le importaba, todo está con el tiempo. Las sábanas las limpiaría con el dinero que consiguiese y el cuarto se volvería más cómodo y cálido y acogedor al vivir en él. Los vecinos se acostumbrarían a su presencia y harían menos ruidos, en una palabra, no era lo que el soñaba, pero era bonito, y con unos arreglos sería perfecto.
Tramp era feliz. Estaba ilusionado, nunca había tenido nada parecido, en conjunto el cuarto era ideal, no perfecto, pero si ideal. Pero con el tiempo, los vecinos no dejaron de hacer ruido y el cuarto no se caldeaba. Pareciese como si el cuarto buscase otro inquilino, así que me fui (me echo). Ahora pienso en esa cama mullida y el ambiente no era tan frío. Puede que no haya encontrado nada mejor y por eso lo eche en falta, pero creo que ese cuarto no era para mi. Demasiado caro y demasiado esfuerzo.
Ahora me anuncio en los periódicos, pongo mis condiciones y el precio. Si alguien tiene un cuarto de esas características lo cogeré. Mientras tanto Tramp seguirá durmiendo en la calle o de okupa con algunos amigos.
Mientras caminaba por la oscuridad de la noche, vio su antiguo cuarto. La luz se reflejaba en su ventana, ¿alguien la había alquilado? que mas daba... El la notaba distante. Estaba distante. Él en el duro asfalto esperaba que se hiciera de día y calentase la luz del sol. Sol que no saldría.
Tramp se despertó asqueado de los sueños siempre melancólicos y tenebrosos. Menos mal que pronto sería verano, esperanza y cambio.
Y con el tiempo, los sueños de Tramp se hicieron más cálidos pero igual de melancólicos. El verano trajo cambios pero el otoño desveló que eran solo de fachada." .



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