MIKEL

Autora: Germana Fernandez


Estoy despierto, es de d�a, mi madre no me ha llamado �Hoy es fiesta! Se dijo Mikel y sonri� pensando en lo que iba a hacer.
Mikel tenia 3 a�os, era moreno de pelo tieso, ojos chispeantes y nariz respingona. Su risa se o�a por todas partes y no pod�a estarse quieto mucho tiempo a no ser que estuviese haciendo alguna de las suyas, que era lo m�s frecuente.
-�Para qu� me pondr�n barrotes en mi cama? Con lo inc�modo que es saltarlos � dijo mientras trepaba a lo alto de los protectores y se deslizaba al otro lado. -�Bien! Esto ya est�, ahora a por los aitas.
-�Ama, aita! Grit� Mikel con la mejor de sus sonrisas, mientras saltaba encima de la cama.
-�Oh no! Exclam� Jon.
-�Por qu� los d�as que no tiene guarder�a se levanta una hora antes sin necesidad de llamarle? � se quej� Marta.
-Mam� si t� y pap� dorm�s juntos �Por qu� a mi me dej�is que duerma solo?
-Ver�s � dijo Marta besando al peque�o, que le rodeo el cuello con sus bracitos � los padres duermen en un cuarto y los hijos en otro; tu duermes solo porque no tienes hermanitos.
-�C�mprame uno!
-No est�n los tiempos para esas alegrias � contest� Jon, mientras rescataba las gafas que su hijo hab�a cogido de encima de la mesilla.
-Ser� mejor que me levante y prepare el desayuno � dijo Marta, y dirigi�ndose a Jon, le dijo: �chale un ojo no sea que haga alguna de las suyas.
-�Aita, ponme dibujos, quiero ver a Tarz�n! � gritaba Mikel mientras daba saltos encima de la cama.
-Te los pondr� si te est�s quieto y me dejas dormir un poco m�s.
El inter�s del ni�o por los dibujos dur� escasamente 10 minutos.
-Papa se ha dormido y esto me aburre, voy a ver lo que hace ama.
Asomando la cabeza por la puerta de la cocina, observ� lo que hac�a su madre; parec�a muy atareada y Mikel decidi� ayudarla, sacar�a la mantequilla y la mermelada del frigor�fico; al abrir la puerta �sta tropez� con la caja de leche que su mama intentaba meter en la nevera, cay�ndose al suelo.
-�Mikel! �Qu� estas haciendo?
-Te estoy ayudando � dijo con una gran sonrisa.
-Est� bien, vete a llamar a pap�, pero no le saltes encima.
-Si no le puedo saltar encima �c�mo le despierto? Ya s� � y sali� corriendo; se subi� a la cama, se acerco a su padre y haciendo bocina con las manos sobre el oido de �ste grito � �Pap�, despierta, ya est� el desayuno!
-�Qu�, qu� pasa? �Marta ll�vate a este cr�o de aqu�!
--S�lo quer�a despertarle � se quej� Mikel poniendo cara de yo no he sido.
-�No ser�a mejor que Mikel comiera antes? � Pregunt� Jon.
-No, cari�o, el ni�o se tiene que ir acostumbrando a comer con los mayores; anda, ve a buscarle. Por cierto, lleva mucho tiempo callado.
-Tranquila est� con Nekane, ella le controla muy bien, no hay peligro.
-Esa sobrina tuya es un encanto, deber�a tener un buen regalo de Navidad, se lo ha ganado a pulso.
-S�, yo tambi�n lo he pensado.
-Nekane � dijo Marta � preg�ntales a tus padres, si puedes quedarte a comer con nosotros.
-�S�, s�! Yo quiero que se quede la tata Neka.
-No, hoy no puedo, pap� quiere que comamos pronto, para que nos d� tiempo de ir a ver el partido, hoy juega Carlos.
-Tu hermano llegar� lejos, tiene madera de campe�n; sale a su abuelo.
La comida resulto bastante tranquila, despu�s de una jarra de agua derramada sobre el mantel, las alb�ndigas rodando por la mesa y las natillas extendidas por manos y cara de Mikel, consiguieron lavarle y meterle en la cuna para que durmiera la siesta, circunstancia que aprovecharon Jon y Marta para relajarse, tomar caf� y ver la tele.
-Jon, luego podr�amos ir con Mikel a la plaza; hay titeres, juegos y un mont�n de cosas para los ni�os, nos lo pasaremos bien.
-�l se lo pasar� bien, nosotros terminaremos con un ataque de nervios � profetiz� Jon.
Despu�s de haber pasado la tarde en la plaza y una vez de regreso en casa Jon coment�:
-Debo de reconocer que no ha estado todo lo mal que yo me esperaba, hasta a nosotros nos ha dado tiempo para divertirnos.
-Has visto la carita que pon�a tu hijo, con las historias que representaban los indios.
-S�, ha estado m�s quieto y atento que de costumbre.
-Entretenle un rato mientras preparo su cena, tiene que estar cansado; no le dejes que se duerma, si no despu�s se desvela.
-Aita �Puedo ver la peli de indios que me trajo la tita Carmen?
-S�, hijo, ahora te la pongo y la vemos juntos en el sal�n.
Marta se meti� en la cocina para preparar la cena del ni�o. Todav�a era un poco pronto y puesto que Jon cuidaba de Mikel, pens� en hacer tambi�n la cena de ellos, as� cuando terminara de atender al ni�o podr�an sentarse a la mesa y les quedar�a m�s tiempo para ellos.
Al finalizar la labor, fue a buscar al chiquillo; lo que vio cuando entr� en la sala hizo que sus pupilas se dilatasen al m�ximo, el espect�culo era por lo menos inusual, la tele emit�a una pel�cula de indios, el padre sentado en el sill�n durmiendo, Mikel corriendo y dando gritos en torno a �l, imitando las danzas de guerra indias, hojas de libros y peri�dicos desmenuzadas y dispuestas en forma de circulo en torno al sill�n se consum�an en las llamas del fuego hecho por Mikel. Marta no sab�a qu� hacer; si coger al ni�o y apagar el fuego, o sentar a su marido directamente encima de las llamas.
Cuando consigui� restablecer la normalidad y que el ni�o se durmiese, Marta volvi� al sal�n donde su marido intentaba en vano quitar la huella dejada por la travesura de la criatura.
-�Jon, �t� crees que sobreviviremos a la infancia de nuestro hijo?
-Si tus padres sobrevivieron a la tuya, nosotros sobreviviremos a la de �l � y cogi�ndola en brazos la llevo hasta el sof� � si�ntate, hoy te sirvo la cena yo, te la traer� aqu�, t� descansa, cari�o. .



ATR�S
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