-Señoría, la fiscalía se propone demostrar, sin lugar a duda, la culpabilidad de la acusada en el delito que se le imputa; tenía la intención, el móvil, el arma y la oportunidad para cometer el asesinato.
-Que suba al estrado el primer testigo – ordeno el juez.
-Se llama a declarar al teniente Rodríguez – anuncio el ujier.
-En la tarde de autos, cuando entro en la vivienda del fallecido, ¿qué es lo que vio? – pregunto el fiscal.
-Cuando yo llegue, la mujer estaba de cuclillas al lado de su marido, éste tenía un cuchillo clavado en el pecho - contesto el policia
-¿Había alguien más en la casa?
-No señor.
-¿Es este el cuchillo que tenía clavado el finado? – inquirió el fiscal mostrando un cuchillo de hoja ancha terminada en punta, con mago de plata y en él grabada una leyenda que rezaba así, ( De Mí para Ti)
-Sí señor.
-No hay más preguntas, por ahora - concluyo el fiscal.
-Tiene el turno el abogado de la defensa.
-Con su venía, señoría.
-¿Me podría decir cómo es que fue usted el primero en llegar a la casa? ¿Por qué no fue la patrulla de servicio?
-Cuando se recibió el aviso en comisaría, me di cuenta que había varias denuncias por malos tratos, interpuestas por la mujer y decidimos ir mi compañero y yo.
-¿Interrogo usted a la detenida?
-Le pregunte si lo había hecho ella, y me contesto que él la golpeaba y se disponía a violarla, en ese momento perdió el conocimiento, lo ultimo que recuerda es que él estaba tendido en el suelo con el cuchillo clavado y ella tenía las manos manchadas de sangre; pero no sabe como paso.
El abogado dirige su mirada hacía el cuchillo y le parece oír que éste le habla. Mueve la cabeza y desecha la idea, - no, no puede ser – se dice; pero el cuchillo insiste.
-Ella no ha sido, busca la verdad.
-No puedo decir que el cuchillo me habla, me declararían loco y no volvería a ejercer en toda mi vida, pero... él me habla – pensaba el hombre y en voz alta se dirigió al juez.
-Señoría, este caso se me ha asignado esta mañana, por lo que no he tenido tiempo para estudiarlo. Pido a su señoría me conceda un receso para preparar la defensa de mi cliente.
-Bien, puesto que hoy es jueves, la vista se reanudara el próximo lunes a las once de la mañana.
Esa misma tarde en la oficina del abogado.
-Pero Mario, ¿Te vas a complicar con un caso tan claro y que además no nos deja ni un céntimo? – le decía su socio.
-No te lo puedo explicar, pero hay algo en todo esto que merece la pena que se investigue. Tú usa tus contactos y averigua si ha habido otros casos de las mismas características, yo voy a ver si me entero de quien ha fabricado ese cuchillo, no es un cuchillo corriente, no señor.
Al día siguiente.
-Has encontrado algo, Alfredo, algo que nos pueda ser de utilidad.
-No se si nos servirá para algo pero he encontrado dos casos similares; uno en Barcelona hace veinte años, un niño mato a su tío que abusaba sexualmente de él, uso el mismo cuchillo, el otro aquí en Móstoles, de este han pasado diez años, una chica de dieciséis años mató al novio de su madre que la obligaba a prostituirse y vender droga, también utilizo el mismo arma y como en el caso presente los homicidas no recordaban haberlo hecho. La verdad esto me empieza a intrigar.
-No tanto como a mí, Alfredo, no tanto como a mí – contesto Mario.
(...) y con esto creo que ha quedado bien clara la culpabilidad de la acusada – concluyo su alegato el fiscal.
-Señoría, señores del jurado, – empezó su discurso el abogado de la defensa – mi colega ha hecho una brillante exposición para condenar a una mujer inocente, si, inocente, porque nadie es responsable de unos hechos de los cuales no es consciente y mi defendida no era consciente cuando ocurrió el óbito. La crueldad con que su marido acostumbraba a tratarla llego a limites insoportables para el cerebro de ella, que se bloqueo para no seguir sufriendo, cuando volvió en si, vio a su agresor tendido en el suelo.
Señoría, señores del jurado, como ha declarado el psiquiatra que ha examinado a la reo, en ocasiones la mente, ante una situación de sufrimiento extremo, se defiende no dejando pasar la información o perdiendo el sentido, como por ejemplo; los dos precedentes que se han comentado en esta sala; el del niño al que su tío sodomizaba y el de la chica que era obligada a prostituirse. Ambos casos tienen en común con este, los malos tratos, el arma y el hecho de que los supuestos agresores no recuerdan nada de lo acaecido. Por todo lo expuesto y en honor a la justicia les pido a ustedes Señoría, señores del jurado, que declaren a mi defendida inocente de los cargos que se le imputan alegando locura transitoria.
El jurado tardo menos de media hora en decidirse.
Reunido el jurado y tras examinar las pruebas presentadas declara a la acusada inocente, considerando que obro en estado de locura transitoria.
Un hombre se levanta y enarbolando una pistola grita.
-¡No pueden dejar a la asesina de mi hijo en libertad! ¡Si la justicia no realiza su trabajo, lo haré yo! Y apuntando a la mujer se dispone a disparar.
El cuchillo que había permanecido inmóvil sobre la mesa del juez cobro vida y salió disparado a clavarse, justo, entre ceja y ceja del vengador antes de que este pudiese disparar.
Mario, el abogado, examinaba el cuchillo que tenía delante de sí, le había costado mucho tiempo y bastantes influencias conseguirlo.
-Bueno, aunque solo sea por las molestias que me he tomado para que no te destruyan, creo que me debes una explicación.
-¿Solo por eso crees que te tengo que contar mi vida?.
-Por eso y por conseguir que no condenasen a María.
-¡Mira! Esa si es una buena razón. Yo vi la luz, hace ya unos cuantos siglos, de la mano de un orfebre de Toledo, pero... creo que mis orígenes se merecen ser contados en otra historia.