Ayer pase por el bar del puerto para preguntarle a Marta por su madre y encontr� a Indalecio en plena discusi�n sobre lo acertado o no de tanta subvenci�n para tantos eventos culturales como concursos literarios, cortos de cine, video, comic, teatro�
Indalecio defend�a que todo lo que supondr�a potenciar la cultura era positivo, en contra ten�a a los que opinaban que en lugar de gastarse el herario p�blico en memeces mejor har�an en dedicar ese dinero para sanidad, investigaci�n, carreteras�
-Seg�n mi opini�n � dec�a Indalecio � el grado de bienestar de una naci�n se mide por la cultura de sus habitantes y la cultura no es s�lo la meramente t�cnica, de siempre la humanidad ha sentido la necesidad de manifestar sus inquietudes, tanto f�sicas como s�quicas y el arte en todas sus facetas da rienda suelta a nuestra imaginaci�n y hace que nos sintamos mejor con nosotros mismos y con nuestro medio. No se trata de ser el mejor escritor o el mejor actor, si no de hacer lo que a cada uno le gusta sin esperar nada a cambio a no ser la propia satisfacci�n. Y todas esas actividades que se promueven a trabes del gobierno o de particulares, que tanto os molestan, sirven para que muchos j�venes y no tan j�venes se acerque al mundo intelectual sacando el m�ximo provecho de �l y no en pocos casos descubrir el potencial que se encuentra escondido y que de otra forma nunca hubiese aflorado, perdi�ndose as� un gran poeta, un excelente pintor�
Dicen que para muestra basta un bot�n, bien, voy a hablaros de ese bot�n, ayer estuve con mi sobrino en la entrega de los premios de un modesto certamen literario, mi sobrino no obtuvo premio, �l �como algunos� relaciono modesto con falto de calidad y no se esmero lo suficiente. Bueno a lo que iba, una vez entregados los diplomas, que era en lo que consist�a el premio, algunos de los galardonados subieron al estrado para leer sus obras. Al bajar del escenario, depues de deleitarnos con su narraci�n, uno de los premiados paso al lado de su mujer, �sta le miro con tal arrobo, que hizo que se sintiese el hombre m�s afortunado del mundo. Luego, ella, volvi� la vista hacia el resto de los que llen�bamos la sala y con una mirada en la que se mezclaba el orgullo y el reto, sin palabras, nos dec�a ��ste es mi amor�
Desde luego no gano el Premio Novel pero lo que a este hombre le hizo sentir su mujer superaba con creces el m�s preciado galard�n.
Esto no hubiera sido posible sin la existencia del certamen.