Estado, Política y
Petróleo
Elaborado por: Germán Orta
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América Latina y la situación de Venezuela en el contexto de la economía energética mundial.
Cada vez más nos convencemos de la necesidad que tenemos de diversificar nuestras actividades económicas en Venezuela. La comodidad que representa explotar el petróleo y algunos de sus productos, ha hecho que desviemos nuestra atención de muchas otras actividades económicas hacia la Industria Petrolera. La dependencia petrolera de nuestro sistema económico ha sido la principal causa de la carencia de inversión en otras actividades que perfectamente podrían ser desarrolladas en Venezuela.
Para cuando se presenten iniciativas para diversificar la economía, es necesario que seamos prácticos y que aprovechemos las tecnologías que se han desarrollado para esos fines. No es conveniente que invirtamos en inventar la rueda, pues necesitamos ser productivos inmediatamente. Esto nos permitirá ser más competitivos y las pérdidas por errores en procesos de desarrollo se minimizarían sustancialmente.
En la actualidad, nuestra civilización se encuentra inmersa en una economía energética basada en hidrocarburos. En esta economía, los países industrializados no gozan de la independencia que les gustaría para poder desarrollar sus industrias con mayor autonomía y libertad. Los países dependientes de los países productores de petróleo, tienen restricciones energéticas que son impuestas por los precios del barril de crudo y las regulaciones ambientales existentes para su uso y explotación.
Fuente:
www.futurovenezuela.org/
Hoy en día, con los precios del barril de petróleo sobre los $40, las potencias mundiales están siendo estimuladas a invertir en investigación de tecnologías alternativos de conversión de energía. En este sentido, el concepto usado por la gran mayoría de los países industrializados es la de desarrollar una economía energética basada en hidrógeno puro. En este gran cambio energético se considera el gas natural como el combustible de transición entre el petróleo y el hidrógeno.
En tal concepto, los dispositivos usados para convertir energía se llaman celdas de combustible. Las celdas de combustible son dispositivos de que convierten directamente la energía química en energía eléctrica. La energía química está contenida en el potencial producido entre el hidrógeno y el oxígeno. El funcionamiento de una celda de combustible es muy parecido al de una batería, con la diferencia que la celda es alimentada por un flujo de combustible desde un sistema de almacenamiento. Esto le da a la celda de combustible la ventaja de funcionar siempre que sea alimentada por el combustible. Otra ventaja resaltante es el producto resultante de la conversión de energía: vapor de agua. Este hecho es visto con buenos ojos luego de la tensión ecológica en que se ha visto envuelta la comunidad internacional.
Las celdas de combustible han sido identificadas para su aplicación en todo tipo de dispositivos y máquinas: desde los teléfonos celulares y computadoras portátiles hasta los vehículos eléctricos y el trasbordador espacial. Esto significa que con la comercialización de las celdas de combustible y el establecimiento de una infraestructura apropiada para la manipulación del hidrógeno, el mundo cambiará sustancialmente en el manejo de sus recursos energéticos.
La pregunta de interés para los países productores de petróleo es: ¿qué haremos con nuestras reservas de petróleo? Pues estas reservas de petróleo no les queda otra que ser aprovechadas por la industria petroquímica y el mercado energético que nos dejen las nuevas tecnologías energéticas. Lo cierto es que las exportaciones de Venezuela disminuirán en el tiempo. Una situación muy preocupante para Venezuela. Para enfrentar esta situación, debemos ejecutar un plan que estimule la diversificación de nuestra economía.
Existen muchas actividades de gran potencialidad económica en Venezuela, pero no podemos descuidar que todas estas actividades necesitarán energía. En un mundo donde una transformación energética parece inevitable, es importante que aprendamos, entendamos y adoptemos las nuevas tecnologías energéticas y restricciones ambientales.
El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela ha decidido suscribir el Acuerdo de Cooperación Energética de Caracas con los países beneficiarios del Acuerdo de San José, es decir, con Barbados, Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala ,Haití , Honduras, Jamaica, Nicaragua, Panamá y Republica Dominicana, para promover y relanzar la cooperación energética en el Gran Caribe. Venezuela, por precepto constitucional, promueve la cooperación pacífica entre las naciones e impulsa la integración regional. En este sentido, el Acuerdo Energético de Caracas representa un esfuerzo de cooperación guiado fundamentalmente por el principio de solidaridad hacia estos países. El mundo, hoy dominado por teorías económicas de crecimiento infinito en un mundo finito, ha regresado a los momentos en que la tierra era plana por mandato, aunque uno viese los barcos desaparecer en el horizonte. La tierra plana es un gran símil para describir este sistema de valores dominante. En una tierra plana, como en una recta, no hay límites; existe el infinito. En una tierra esférica, por el contrario, se puede conocer el radio y, por lo tanto, la dimensión del mundo en que vivimos. Y se llega a la conclusión de que es finito, limitado, por muy grande y maravilloso que sea. La ratificación del ALBA como alianza estratégica que permita continuar con el desarrollo de políticas económicas y sociales, a mediano plazo, y en beneficio de los pueblos de Latinoamérica y el Caribe, fue el eje central de la Declaración Conjunta de Jefes de Estado, al termino del encuentro con delegaciones invitadas a la V Cumbre de la Alternativa Bolivariana de las Américas.
Fuente: http://www.telesurtv.net/secciones/noticias/nota/index.php?ckl=10651
El documento incluye la ampliación y difusión del Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP) con miras a garantizar la seguridad alimentaria, a través del desarrollo justo y equilibrado. En la Declaración política final rubricada por los representantes de los países que integran el ALBA (Venezuela, Cuba, Nicaragua y Bolivia), destaca la promoción de empresas y programas "gran nacionales" enfilados a procurar la educación, salud, energía, comunicación, transporte, vivienda, vialidad y alimentación de calidad, entre otras áreas. "Ratificamos la idea de que el principio rector del ALBA es la solidaridad más amplia entre los pueblos sin nacionalismos egoístas, ni políticas nacionales restrictivas que puedan negar el objetivo de construir la patria grande", reseña el documento, leído por el mandatario venezolano. El informe incluye como meta, "seguir profundizando la construcción del Alba, cuyo propósito fundamental es producir cambios en la región con miras a garantizar un desarrollo compartido que ponga la política y la economía al servicio de los pueblos" Los asistentes a la Cumbre evaluaron los proyectos aprobados en el primer plan estratégico del mecanismo de integración regional y las acciones de cooperación desplegadas en 2006 en Bolivia
La OPEP antes y después.
La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) es una organización económica internacional, con sede en Viena (Austria). Creada como respuesta a la bajada del precio oficial del petróleo acordada unilateralmente por las grandes compañías distribuidoras en agosto de 1960, sus fines son la unificación y coordinación de las políticas petroleras de los países miembros, con la defensa de sus intereses como naciones productoras. Los países consumidores consideran a la OPEP un cártel. Fue fundada en Bagdad, en una conferencia entre el 10 y el 14 de septiembre de 1960 con la iniciativa del entonces ministro de Energía y Minas venezolano Juan Pablo Pérez Alfonzo y el ministro de Petróleo y Recursos Minerales de Arabia Saudí, Abdallah Tariki. Alfonzo señaló que era necesario un "instrumento de defensa de los precios para evitar el despilfarro económico del petróleo que se agota sin posibilidad de renovarse". 1960-1970 Éstos fueron los años de formación de la OPEP, en los que la Organización -que inició su existencia con cinco países productores de petróleo en vías de desarrollo- trataba de reafirmar los derechos de los países miembros en un mercado de petróleo internacional dominado por el grupo de las compañías multinacionales, conocidas como las "Siete Hermanas". Las actividades generalmente fueron discretas, ya que la OPEP estaba estableciendo sus objetivos, creando la Secretaría -que se trasladó de Ginebra a Viena en 1965-, adoptando resoluciones y negociando con las empresas. El número de miembros se incrementó a diez en la década de los 70. 1970-1980 La OPEP adquirió relevancia internacional durante esta década, a medida que los países miembros tomaban el control del sector petrolero y adquirían voz y voto a la hora de fijar los precios del crudo del petróleo en el mercado mundial. En esta década hubo dos crisis en el precio del petróleo, motivadas por el embargo del petróleo árabe en 1973 -y la decisión unilateral de la OPEP de triplicar sus precios de venta del crudo- y por el estallido de la revolución iraní en 1979. Las dos crisis se agudizaron por los desequilibrios básicos del mercado. Ambos desembocaron en un acusado incremento de los precios del petróleo. La primera cumbre de jefes de Estado de la OPEP se celebró en Argel en marzo de 1975. La Organización admitió a su undécimio y último país miembro -Nigeria- en 1971.
1980-1990 Los precios llegaron a máximos a principios de la década debido a la revolución iraní y el arranque de la guerra entre Irak e Irán, en la que ambos bandos bombardearon sus yacimientos y refinerías. Pero la fuerte subida de los precios, que alcanzaron -en dólares de 2005 alrededor de 80 dólares por barril- provocó un fuerte descenso de la demanda, a medida que los países industrializados ponían en marcha programas de ahorro energético. Los elevados precios también fomentaron la exploración, con lo que la demanda del crudo OPEP bajo. Arabia Saudí, que actuaba como productor bisagra, reaccionó recortando su producción para mantener el precio alto. El papel de bisagra forzó a Riad a bajar más y más su extracción, que tocó un mínimo de menos de 2 mb/d en 1985. A finales de ese año, tras múltiples advertencias, Arabia Saudí abandonó la posición de bisagra y elevó su producción, lo que provocó un desplome de los precios en 1986 (produciéndose así la tercera crisis del precio del petróleo). Hacia el final de la década, los precios aumentaron, pero sin llegar a los elevados niveles de principios de los ochenta. Los asuntos relacionados con el medio ambiente comenzaron a introducirse en la agenda internacional 1990-2000 La década comienza con la invasión iraquí de Kuwait, que dispara el precio del petróleo por encima de los 30 dólares por barril. El resto de miembros de la OPEP responden elevando su producción. Desde entonces, los precios permanecieron relativamente estables hasta 1998. Por entonces, la crisis asiática, que redujo sustancialmente la demanda, sumada a un incremento de producción de la OPEP, provocó el colapso de los precios. Tras caer a 10 dólares por barril, la llegada de un nuevo gobierno a Caracas mejoró las relaciones entre Arabia Saudí y Venezuela. Ese nuevo entendimiento, auspiciado por México, permitió una acción colectiva de la OPEP para recortar drásticamente la producción. Los precios volvieron a 30 dólares a principios de 2000. 2000-2007 Los recortes de producción que la OPEP acordó a partir de 1999 logran su objetivo y a principios de 2000 el precio del petróleo supera por primera vez desde 1986 la barrera psicológica de 30 dólares por barril. El grupo se fija en 2000 un objetivo de precios en forma de banda entre 22 y 28 dólares por barril. La OPEP reacciona a los altos precios con aumentos de su producción, pero un fuerte incremento de la demanda, debido a la emergencia de China e India como grandes consumidores, sumado a problemas de producción (una huelga bien fundada en Venezuela a partir de diciembre de 2002 y la invasión de Irak en marzo de 2003) provocaron nuevas subidas de los precios. El crudo alcanzó prácticamente los 80 dólares por barril en el verano de 2006.
Viraje de las políticas petroleras del Estado venezolano.
Para la década de 1920 la estructura del Estado venezolano es relativamente sencilla o, si la comparamos con la actual, muy sencilla, tanto desde el punto de vista de su organización como por las características del gasto público. La reforma impulsada por el ministro Román Cárdenas ha establecido la modernización del sistema de recaudación de rentas, lo que facilita la absorción del ingreso petrolero de una manera fluida y expedita. El efecto que comienza a tener la renta en manos del Estado se manifiesta, durante la época gomecista, en tres áreas básicamente: el inicio de la expansión y crecimiento estructural del Estado mismo y de sus funciones como resultado de un proceso de creación de nuevas dependencias; la modernización de instituciones ya existentes como el Ejército, el cual se transforma en un sistema eficiente de control social y represión política; y una política de construcción de obras de infraestructura, particularmente comunicaciones y desarrollo urbano. En el contexto de los años 70 del pasado siglo XX se producen una serie de hechos geopolíticos de gran trascendencia internacional como por ejemplo, la crisis energética y el fortalecimiento de la OPEP en la defensa del negocio petrolero frente al cartel de las compañías. Ello viene a favorecer una nueva orientación en la política petrolera nacional, expresada en la reforma del Impuesto Sobre la Renta a los fines de aumentar el impuesto sobre los ingresos netos petroleros Con la promulgación el 30 de julio de 1971 de la Ley de Bienes Afectos a Reversión en las Concesiones de Hidrocarburos, el Estado venezolano se propuso desarrollar las disposiciones constitucionales y las de la entonces vigente Ley de Hidrocarburos de 1943 para que se cumpliera eficientemente la finalidad de que, vencidas las concesiones en 1983, fueran transferidos al Estado los bienes, instalaciones y equipos incorporados a todas las fases de la industria, sin indemnización alguna. Una vez sancionada la Ley empezó a tomar cuerpo la argumentación de emprender en lo inmediato la Nacionalización del petróleo. Es así como el recién electo presidente Carlos Andrés Pérez, aprovechando el nacionalismo en boga, interrumpió el debate sobre los proyectos de Ley introducidos en el Congreso Nacional por el Movimiento Electoral del Pueblo (MEP) y el Partido COPEI, y decide adelantar con una acción ejecutiva la reversión petrolera. Para la fecha, y antes que Venezuela, ya habían nacionalizado su petróleo países como México (1938), Indonesia (1965), Argelia (1971), Irak y Libia (1973). Arabia Saudita lo haría en 1979. El 16 de mayo de 1974 fue instalada la Comisión Presidencial de Reversión Petrolera que debía analizar la posibilidad de rescate inmediato de la industria. Es importante señalar que dicha Comisión estaba integrada por todos los sectores de nuestra sociedad, desde los partidos políticos hasta las universidades. el 23 de diciembre de 1974, surgió la esperanza de abrir caminos en la búsqueda de una nacionalización que realmente fuera para el pueblo venezolano, que creara y afianzara la autonomía de decisión. Paradójicamente, el Ejecutivo Nacional (Carlos Andrés Pérez) formuló e introdujo una modificación sustancial al proyecto original de la Ley (que fue promulgada como la Ley Orgánica el 29 de agosto de 1975, con vigencia desde el 1° de enero de 1976) CVP fundada en 1960, cada concesionaria privada fue convertida en una filial, con sus respectivos contratos de asistencia técnica y comercialización. Así la Creole pasó a llamarse Lagoven; la Shell, Maraven; la Mobil, Llanoven y otras diez filiales, todas ellas con nombres terminados en “ven”. Esta irracional estructura fue defendida argumentando que la nacionalización debería producir la menor alteración en la actividad operativa diaria. Así, la actividad petrolera en el país quedó bajo la responsabilidad de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), como casa matriz, y sus 14 filiales, pero en realidad quedó en manos de los mismos que habían dominado el negocio petrolero antes de esta “nacionalización”. En 1977 se produjo la primera reorganización, reduciendo las filiales operativas de 14 a 7 al absorber las más grandes a las pequeñas. Más tarde ese mismo año se redujeron las filiales a cinco (5). En 1978, a cuatro (4) y en 1986, a tres (3): Lagoven, Maraven y Corpoven. En julio de 1997 se aprobó una nueva reestructuración que eliminó esas filiales y creó tres grandes empresas funcionales de negocios que integraran la corporación: PDVSA Petróleo y Gas; PDVSA Exploración y Producción; PDVSA Manufactura y Mercadeo y PDVSA Servicios, responsables de ejecutar la actividad operativa. Éstas entran en acción desde el 1° de enero de 1998. El surgimiento (1958) y desarrollo de la
planificación en Venezuela está ligado al devenir de su
economía petrolera. Fuente: http://www.soberania.org/Articulos/articulo_633.htm
En ese intento, el plan deviene en un medio publicitario y su estrategia focaliza en una concepción empreso-céntrica, la de PDVSA, que pone de lado las contradicciones básicas que operan en el interior de la sociedad venezolana. Organizar la
producción petrolera se hace
un imperativo fundamental dada la naturaleza e implicaciones del
"negocio petrolero". La
tecnificación de la actividad planificadora adquiere relevancia y se
sitúa al máximo nivel de dirección de la entidad. Mientras que su validez resulta
incuestionable, su eficacia va a depender no sólo del manejo de las
variables técnicas sino de la
relación de la actividad petrolera con el entorno socio-económico.
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