HÉROES Y CAUDILLOS DE LA INDEPENDENCIA DE MÉXICO


CÓRDOBA BARRADAS, Luis

2002    El parentesco del General José María Morelos y pavón con otros personajes

            de la historia de México.

            Conferencia presentada el día 28 de septiembre del año 2002, en el Palacio

            Municipal de Ecatepec de Morelos, dentro de la CXLVIII Reunión ordinaria

            de la Asociación Mexiquense de Cronistas Municipales A. C. (AMECROM).

 

EL PARENTESCO DEL GENERAL JOSÉ MARIA MORELOS Y PAVÓN CON OTROS PERSONAJES DE LA HISTORIA DE MÉXICO

 

Arqlgo. Luis Córdoba Barradas

 

INTRODUCCIÓN

 

“...Todos, seamos nobles o no, tenemos nuestras genealogías...”.

 

     Así inicia el prólogo de Margo Glantz de su libro, llamado precisamente Las Genealogías. La genealogía es un tipo de estudio, sea ciencia o técnica, que es auxiliar de la historia. Hay autores que consideran a la genealogía una ciencia por sí misma, que se desarrolla con métodos propios de investigación. Otros la consideran solamente como un método técnico, que aporta información para la interpretación histórica. Se tenga uno o el otro punto de vista, de cualquier forma la genealogía aporta información valiosa, que será tan amplia como sea el interés del investigador, y tan profunda como lo permitan los documentos de los archivos.

 

     La Genealogía se puede definir como el estudio de los antepasados, entendidos éstos, no como un concepto remoto y ajeno a nosotros, sino como una cadena continua de seres humanos, padres e hijos que se suceden a lo largo de varios siglos. La forma más común de representar los resultados de una investigación genealógica es en los llamados “árboles genealógicos”, que no son otra cosa sino un diagrama en el que se escriben los nombres y fechas principales de la vida de cada persona, iniciando con el nombre de un antepasado, el de su esposa, hijos, yernos, nueras, nietos, bisnietos, tataranietos, etc., todos enlazados por la ascendencia y descendencia biológica.

 

     El interés por saber el nombre de los antepasados biológicos, se ha dado en muchas culturas y épocas, y se podría decir que casi es un interés generalizado de la humanidad. La preservación de los conocimientos genealógicos, ha dependido de que los diferentes pueblos hayan tenido formas de registro eficaces, principalmente utilizando la escritura en papel, piedra o cueros de animales. En varias culturas de la antigüedad los padres se preocupaban por que sus hijos memorizaran su genealogía, pero dada la evolución histórica de la humanidad, esos registros memorizados se han perdido.

 

     Como algunos ejemplos de genealogías antiguas se puede mencionar que gracias a las inscripciones en piedra, barro, papiro y pinturas murales, es que se conocen los nombres, la sucesión y las fechas de los emperadores egipcios y persas, al grado de poderse reconstruir parte de sus biografías, aún cuando son personas que vivieron hace unos 3,500 años. Otro ejemplo viene en el Nuevo Testamento de la Biblia, en donde algunos de los evangelistas dan la genealogía de Cristo, abarcando 41 generaciones e iniciando con el rey David. Esto, sin duda, es un claro indicio de cuan importante era entre los judíos el saber de quien descendían.

 

     Como decíamos, ese interés fue generalizado, y también entre las culturas indígenas de México lo hubo. Como un primer ejemplo se pueden mencionar a las dinastías gobernantes de las ciudades mayas. Ahora, y gracias a los grandes avances en el desciframiento de la escritura de esa cultura, y tras años de investigación, empiezan a conocerse los nombres de varios señores que dirigieron los destinos de esos pueblos, así como también los nombres de algunas de las esposas, los años en que gobernaron y algunos acontecimientos de su vida. De esta forma, resurgen del olvido, y ahora se escriben algunas biografías de personas que vivieron en México y Centro América hace poco más de 1,000 años.

 

     Otros ejemplos muy claros de referencias genealógicas vienen, tanto en los códices mixtecos, como en las crónicas y en los anales nahuas del centro de México. Entre estas últimas se pueden mencionar las crónicas de Chimalpahin, Alvarado Tezozómoc e Ixtlilxóchitl, y en los anales de Cuautitlán y en los de Tlatelolco. En este tipo de obras, también se registraron los nombres de los gobernantes, su sucesión genealógica, y los hechos más destacados de sus vidas.

 

     En las culturas del México prehispánico es claro que había ciertos conceptos, en los que se relacionaba a la sucesión genealógica con la naturaleza, pues esta última es generadora de vida. De esta forma el árbol se convirtió en un símbolo, el cual por tener raíces profundas, troncos principales, ramas secundarias, y finalmente frutos, era relacionado con las familias y linajes. En los países de Europa se utilizó el árbol genealógico para representar a las familias a lo largo de los siglos, pero también en las culturas prehispánicas la ceiba y el nopal tenían ese significado.

 

     Es claro que a la llegada española hubo una cierta compatibilidad en los conceptos genealógicos, pues tanto las culturas indígenas, como la española, los tenían muy arraigados. De esta forma es que un claro ejemplo de esa fusión de culturas es el nopal genealógico dibujado en el códice García Granados, en el cual se representó la dinastía gobernante del México central, teniendo como soporte un nopal.

 

     El desarrollo de la genealogía, a lo largo de los siglos, ha estado ligado a las clases dominantes y gobernantes, pues era utilizada como soporte de justificación para detentar el poder. De allí que las genealogías más antiguas, sean egipcias, mayas, nahuas o españolas, siempre serán de dirigentes, nobles, grandes guerreros o míticos caudillos. Un caso por demás interesante es el expuesto por Joaquín Javaloys, en su libro titulado: El origen judío de las monarquías europeas, y con el subtítulo de: El mayor secreto de la Historia. En esa obra su autor expone cómo en la antigüedad se tenía la creencia y convicción de que el poder real venía de Dios, y por lo tanto los gobernantes no debían mezclarse con el pueblo, de allí que todas las familias gobernantes de los países europeos estaban emparentadas por alianzas matrimoniales. Pero según demuestra el autor por medio de referencias bibliográficas y esquemas genealógicos, todas parten, en el siglo octavo de Carlos Martel rey de Francia. Lo interesante del caso es que una hija de éste llamada Auda Martel, casó con Teodorico I, que el autor identifica con Tierry Makhir David, quien fue un jefe judío, descendiente y heredero de la casa de David, y que se estableció en Francia en el siglo octavo. (1) De acuerdo con la creencia de la época y con las bases del cristianismo, los judíos fueron el pueblo elegido por Dios, y por lo tanto, que mejor soporte para la naciente realeza francesa, que emparentar con un descendiente y heredero de la casa del rey David.

 

     Pero hoy en día, y tras el implante de la democracia, esa justificación pierde sentido, pues ahora no gobernará necesariamente quien descienda de un cierto linaje, sino quien sea electo por el resto de la comunidad.

 

     Si bien la justificación de la genealogía para detentar o acceder al poder en nuestros días ha perdido su razón de ser, no por eso pierde interés el conocer de quienes descendemos. De alguna forma se podría decir que también la genealogía se ha democratizado, pues ahora todos pueden tener acceso a ella, y no solo la alta sociedad como en otros tiempos.

 

     Como se dijo al principio, la genealogía, sea ciencia o técnica, aporta valiosa información que nos ayuda a comprender de una mejor manera los hechos históricos, pues al detallar las biografías y antecedentes genealógicos de los personajes, se llegan a desentrañar las pasiones humanas, la psicología y los intereses que mueven a los hombres, y que en conjunto, con su constante interacción conforman el desarrollo histórico.

 

 

JOSÉ MARIA MORELOS Y PAVÓN

 

     Ahora pasando al tema central de este trabajo, se puede mencionar que varios investigadores se han dedicado a desentrañar la biografía y genealogía del generalísimo José María Morelos y Pavón. Entre ellos se puede mencionar, entre otros, a Carlos María de Bustamante, Alfonso Teja Zabre, José R. Benítez, Carlos Herrejón Peredo, Ignacio González Polo, Raúl Chávez Sánchez, y tantos otros. Actualmente la bibliografía sobre Morelos es interminable.

 

     Dado que hoy en día la historia se investiga con una más sólida base científica, es necesario consultar en los archivos los documentos, valorarlos, y el resultado someterlo a una seria crítica. Ya no es posible dar por hecho sucesos de los que no se tenga la prueba documental, o si no se tiene la seguridad, cuando más expresar el resultado de la investigación como una mera hipótesis. A este respecto, y con relación al general Morelos, nos dice Chávez Sánchez:

 

“...Muchos son los autores entre biógrafos e historiadores, que han tocado el tema, unos con mayor acierto, otros con menor felicidad como el historiador conservador Lucas Alamán, quien se esmeró en tergiversar los orígenes de Morelos, adjudicándole orígenes negroides que nunca tuvo, basándose, tal vez, en la tez morena que se dice que tenía, pero olvidándose malintencionadamente que toda persona que se expone intensamente a los rayos solares –como fue su caso- la piel tiende a obscurecerse por razón natural (...) Si Lucas Alamán le achacó orígenes negroides, otros desvariaron sobre sus apellidos, como aquel que mencionaba que Morelos derivaba del mote de moreros que se les aplicaba a los que se dedicaban a la recolección de moras silvestres. Otro tanto sucedió con su apellido materno. Los hubo también que sin documentarse debidamente le otorgaron la primogenitura, lo que tampoco es verdad. Don José María Morelos, fue el tercero de los ocho hijos que procrearon sus padres, tres varones y cinco mujeres...”. (2)

 

     Aclarados esos puntos iniciales, se puede mencionar que Juan de Morelos, antepasado del generalísimo, era español y llegó a México entre 1589 y 1590, casándose en Celaya el 18 de noviembre de 1591 con Isabel Ortega de la Cruz. (3) Ellos fueron padres de Diego Morelos, quien nació por 1592. Éste casó dos veces: la primera con Ana Durán, la segunda con Mariana Velásquez. (4) De su primera esposa proceden dos hijas: Isabel Ortega y María Ortega, esta segunda casada con Pedro Lorenzo. Dado que hace falta poder precisar algunos detalles de esta genealogía con más documentos, la hipótesis del maestro González Polo, es que del matrimonio de Pedro Lorenzo con María Ortega, procede su hijo Diego Manuel Morelos, quien habría heredado el apellido de su abuelo materno. (5)

 

     Diego Manuel Morelos nació por el año 1683 y fue casado con Juana Núñez Villalón, o Sandoval, que también utilizaba este apellido. Ellos se unieron en matrimonio en 1710, y fueron padres de siete hijos, entre los que mencionaremos a Domingo Jerónimo Morelos. Este señor nació el 20 de octubre de 1720, y casó con Luisa de Robles el 15 de marzo de1741. Ellos fueron padres de un solo hijo: Diego Manuel Morelos, quien fue bautizado en Valladolid de Michoacán el 25 de febrero de 1742.

 

     Diego Manuel Morelos casó en Valladolid el 18 de febrero de 1760 (6) con Juana María Pérez Pavón, originaria de Querétaro, y fueron padres de ocho hijos, el tercero de los cuales fue el general José María Morelos y Pavón, quien nació en Valladolid el 30 de septiembre de 1765.

 

     Habiendo explicado en forma breve la línea ascendente de los Morelos, ahora mencionaremos otras ramas genealógicas, las cuales enlazan al generalísimo con algunos personajes de la historia de México.

 

     Como se mencionó, la madre de José María Morelos se llamó Juana María Pérez Pavón, (7) y era originaria de Querétaro, e hija de José Antonio Pérez Pavón (8) y Juana María Guadalupe de Estrada y Molina, nieta de Pedro Pérez Pavón, (9) y bisnieta de Sebastián Pérez Pavón (10) y Juana de Ocio y Ocampo. Esta señora Juana de Ocio y Ocampo, pertenecía a una familia de ricos hacendados de la zona de Querétaro y Apaseo, y entre sus miembros se cuenta a Manuel Antonio de Ocio y Ocampo, quien llegó a ser obispo de Cebú, en las Filipinas. De esta misma familia procedió don Juan Caballero y Ocio, sacerdote, quien es tenido como el principal benefactor de la ciudad de Querétaro en la época virreinal. De sus bienes pagó la construcción de los templos de la Congregación de Nuestra Señora de Guadalupe, el de los Carmelitas Descalzos, completó el crucero, coro, sacristía y camarín del Colegio Apostólico de los Misioneros de la Santa Cruz, amplió el templo de San Ignacio de Loyola, dotó cátedras y doce becas en el Colegio de San Francisco Javier, concluyó el convento de Santo Domingo de Querétaro, y en su último testamento dejó dinero suficiente para la fundación de dos conventos: uno para monjas Capuchinas y otro para Teresas.

 

     Además de las obras materiales, Juan Caballero fundó mas de 60 capellanías para clérigos pobres, dotó a más de 200 doncellas, repartía cantidad de ropa a los pobres, y en los días de San Francisco Javier repartía más de 1000 pesos para los pobres, mendigos y enfermos de los hospitales. En fin, las obras de beneficencia que hizo son numerosas, y las realizó no solo en Querétaro, sino también en la ciudad de México y en Guadalajara. (11) Como se dijo, Juan Caballero y Ocio tiene un lejano enlace de parentesco con el general Morelos, por doña Juana de Ocio y Ocampo.

 

     Volviendo al general Morelos, pero ahora por su lado paterno, ya se había mencionado que su bisabuelo Diego Manuel Morelos nació por el año 1683 y fue casado con Juana Núñez Villalón, o Sandoval. Pues bien, esta señora tuvo una tatarabuela llamada Leonor de Chávez Corona Villaseñor, la cual debe tener alguna relación estrecha de parentesco, aunque faltan datos, con García de Villaseñor y su esposa Francisca Caballero Corona, y esta última señora, a su vez, hija de Juan Caballero y María de Medina, vecinos de Querétaro desde fines del siglo XVI, y abuelos paternos del ya mencionado Juan Caballero y Ocio. (12) De esta forma, como se ve, José María Morelos tiene relación con esta familia también por su lado paterno.

 

 

MIGUEL HIDALGO Y COSTILLA

 

     Pasando a otros parientes de Morelos, hemos de mencionar su relación con el cura de Dolores Miguel Hidalgo y Costilla. (13) El parentesco, aunque también algo lejano, es como sigue. Se había mencionado a doña Leonor de Chávez Corona Villaseñor, quien fue tatarabuela de la bisabuela de Morelos. Esa señora fue casada con Diego Ruiz Cortés, y entre otros, tuvieron por hijos a Andrés, que se mencionará más adelante, y a Juan Ruiz de Chávez. Este Juan fue casado con Ana María Sandoval, y ellos fueron bisabuelos de la bisabuela de Morelos, y así mismo abuelos de la bisabuela de Hidalgo.

 

     Otro posible enlace entre Morelos e Hidalgo puede venir por el apellido Villaseñor, pues como ya se dijo, una antepasada de Morelos fue Leonor Chávez Corona Villaseñor, vecina de Querétaro, y la abuela materna del cura Hidalgo fue Joaquina Villaseñor Lomelín. (14) Ambos apellidos: Villaseñor y Lomelín, se encuentran en Querétaro desde inicios del siglo XVII. (15)

 

 

JOSÉ IGNACIO VILLASEÑOR Y AGRAMONT

 

     Otro personaje de la época de la independencia, pero menos conocido, fue José Ignacio Villaseñor Cervantes y Agramont. Fue natural de Celaya y después vecino de Querétaro. Entre sus amigos se contaban el corregidor don Miguel Domínguez y su esposa doña Josefa Ortiz de Domínguez, así como también Ignacio Allende. José Ignacio Villaseñor desempeñó el cargo de corregidor interino de Querétaro, al dársele licencia a Miguel Domínguez. Además se sabe que en su casa se organizaron algunas de las reuniones de la conspiración que iniciaría la guerra de independencia. Había casado con María Justa Aldama Patiño, hija de Francisco Aldama y Francisca Patiño, pero él murió en 1803. (16)

 

     Como se ve, aquí vuelve a aparecer el apellido Villaseñor, y el cuarto abuelo de José Ignacio Villaseñor Cervantes y Agramont fue Juan de Villaseñor Cervantes, quien vivía en Celaya a inicios del siglo XVII, pero del cual los investigadores no han podido precisar si fue nieto o bisnieto del conquistador de Jalisco Juan de Villaseñor Orozco, quien es el tronco de los Villaseñor establecidos en Jalisco, Michoacán, Guanajuato y Querétaro. Por ese apellido se enlaza al general Morelos con José Ignacio Villaseñor Cervantes y Agramont.

 

 

JOSEFA ORTIZ ORDÓÑEZ O DE DOMÍNGUEZ

 

     La conocida como La corregidora de Querétaro, Josefa Ortiz de Domínguez, (17) también tiene parentesco con José María Morelos. La relación es como sigue. Como se mencionó, doña Leonor de Chávez Corona Villaseñor fue tatarabuela de la bisabuela de Morelos. Esa señora fue casada con Diego Ruiz Cortés, y entre otros, tuvieron por hijos a Andrés y a Juan Ruiz de Chávez. Ya se dijo que este Juan fue casado con Ana María Sandoval y ellos fueron bisabuelos de la bisabuela de Morelos. El mencionado Andrés Ruiz de Chávez casó con Ángela Alvarado Sotomayor, y fueron cuartos abuelos de doña Josefa Ortiz de Domínguez.

 

 

AGUSTÍN DE ITURBIDE

 

     El licenciado José Ugarte en un trabajo publicado en el año 1941, aportaba interesantes datos por los cuales se viene en conocimiento acerca del parentesco que existió entre el cura Miguel Hidalgo y Agustín de Iturbide, por descender ambos del conquistador Juan de Villaseñor Orozco, aunque le falta una generación intermedia en la genealogía de Hidalgo, lo cual corrigió el licenciado Ignacio Dávila Garibi, al publicar en 1951 su trabajo sobre la genealogía de Hidalgo. (18) El parentesco más claro es entre Hidalgo e Iturbide, y es como sigue: (19) la abuela materna de Hidalgo se llamó Joaquina Villaseñor Lomelín, y ella es quinta nieta en línea directa del ya mencionado Juan de Villaseñor Orozco, el conquistador de Jalisco. Para el caso de Agustín de Iturbide se puede decir que su madre se llamó Josefa Arámburo Carrillo Villaseñor, y ella también era quinta nieta del mismo conquistador Juan de Villaseñor Orozco. De esta forma se ve claramente que de dos hijos del conquistador llamados Diego y Francisco, vienen, del primero Iturbide y del segundo Hidalgo. También ya se mencionaron los antepasados Villaseñor de Morelos, lo cual también enlazaría al generalísimo con el primer emperador del México Independiente.

 

 

FRAY JOSÉ BERNARDO VILLASEÑOR

 

     En el Diccionario de Insurgentes se menciona a Fray José Bernardo Villaseñor, que estaba en el pueblo de Santa María del Río, en San Luis Potosí, y que al estallar la insurrección, el padre ministro lo mandó traer por temor a que “...dicho religioso podría tener alguna parte en ella, por el mediano parentesco que tiene con el caudillo...”. En el mismo diccionario se aclara al final que ese mediano parentesco entre Fray José Bernardo Villaseñor con Hidalgo es por la rama de Villaseñor. (20)

 

 

JOSÉ CRISTÓBAL VILLASEÑOR

 

     También en el Diccionario de Insurgentes se habla de José Cristóbal Villaseñor, quien primero fue jefe realista. Al restablecerse la constitución de Cádiz, pensó en un plan de independencia, y participó en la conspiración en contra de Juan Ruiz de Apodaca y ya en el movimiento de independencia fue nombrado comandante de Querétaro. En San Miguel el Grande casó con una sobrina de Ignacio Allende, y murió el 21 de enero de 1821, siendo enterrado en Huichapan. (21)

 

 

OTROS PERSONAJES

 

     Para terminar, mencionaremos en forma breve que, entre otros personajes de la historia descendientes del conquistador Juan de Villaseñor Orozco, también se encuentran Ignacio Luis Vallarta, quien fue un gran liberal del siglo XIX y gobernador de Jalisco en 1871; y el naturalista Mariano Bárcena, también gobernador de Jalisco en 1889. Los datos que enlazan a estos personajes son como sigue: la abuela paterna de Ignacio Luis Vallarta se llamó Antonia de Villaseñor, quien tuvo un hermano llamado José Manuel Villaseñor, a su vez abuelo materno de Mariano Bárcena. Esa pareja de hermanos: Antonia y José Manuel, eran tataranietos de Juan Villaseñor Patiño, a su vez tatarabuelo de la madre del cura Hidalgo, y además bisnieto del ya mencionado conquistador Juan de Villaseñor. Por otro lado se puede decir que también entra en estas líneas genealógicas el historiador tapatío Luis Pérez Verdía. (22)

 

 

PALABRAS FINALES

 

     Como se ha visto, varios de los personajes que intervinieron en el inicio y consumación de la guerra de independencia tuvieron entre sí, relaciones de parentesco o amistad, y procedían en su mayoría del centro del país, de las zonas de Querétaro y Guanajuato. Sobre algunos de estos personajes Rubio Mañé hace un interesante comentario citando a Lucas Alamán, el cual es el siguiente:

 

“...Entre los incidentes casuales que intervinieron en los más grandes sucesos, es un hecho digno de notarse que todos los conquistadores de América y en especial de Nueva España, eran naturales de Badajoz y Medellín, en Extremadura, y todos los que causaron la ruina del Imperio Español establecido por aquellos en el Nuevo Mundo procedían de las Provincias Vascongadas, y aunque de un pequeño territorio de ellas: el padre de Allende era de Gordejuela, en el Señorío de Vizcaya, y los de Aldama y Abasolo de Oquendo, en la provincia de Álava, no lejos de Vitoria, lugar muy inmediato a Gordejuela; y si a esto se agrega que Bolívar procedía del mismo obispado de Vitoria, e Iturbide del reino de Navarra, parecía claro que las provincias meridionales de España estaban destinadas a producir los hombres que habían de unir la América a aquella monarquía, y las del norte los que habían de separarla de ella...” y después de dicha cita agrega Rubio Mañé: “...El caso de Bolívar no es su origen inmediatamente vasco, porque varias generaciones de sus antecesores nacieron y vivieron en América. No así Allende, Aldama, Abasolo e Iturbide, cuyos padres nacieron en las Provincias Vascongadas y por las ramas maternas eran de origen inmediatamente vasco...”. (23)

 

     Es interesante señalar que entre esos iniciadores de la independencia hubieron dos grupos muy marcados, aunque no exclusivos, por un lado, y como dice Rubio Mañé, los de ascendencia vasca, y por otro lado los parientes descendientes del conquistador Juan de Villaseñor. Esta afirmación se debe tomar como una hipótesis, y se tendrá que matizar a medida que se haga más investigación. Lo que si es un hecho, es que el parentesco tenía en esos años un peso muy importante. Ya se vio el caso de Fray José Bernardo de Villaseñor, quien fue retirado por su superior, para evitar que tomara parte en la insurrección, pues se sabía del “...mediano parentesco que tiene con el caudillo...”.

 

     También en esa época y durante todo el período virreinal, la presentación de informaciones genealógicas era algo común, pues en varias instituciones eran solicitadas. En la Real Universidad, en el Colegio de Abogados, en el Seminario, para ocupar cargos en la Inquisición o en el Juzgado de Testamentos, Capellanías y Obras Pías. Entre los primeros insurgentes, varios de ellos tenían estudios y por lo tanto debieron tener bien presente a qué familia pertenecían. El otro grupo que intervino en el inicio de la independencia, como menciona Rubio Mañé, tenía ascendencia en el valle de Gordejuela del país vasco, y este grupo se relacionó estrechamente con el de Querétaro y Guanajuato. Había que preguntarse que tan antigua es la mentalidad de los vascos en el sentido de querer independizarse, y si acaso vino esa convicción en los antepasados de Allende, Aldama, Abasolo e Iturbide.

 

     Para finalizar diremos que, si bien el parentesco entre los personajes no fue el determinante para conducir y consumar la guerra de independencia, si lo debió ser para fraguar su inicio, pues las peligrosas reuniones de conspiración solo se pudieron haber dado entre personas muy allegadas entre sí, lo cual era más factible, aunque no fuera una garantía, entre parientes y amigos. Como se ve, la genealogía puede aportar importantes datos que nos ayudarán a comprender mejor la historia.

 

 

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

 

1) JAVALOIS, El origen judío de las monarquías europeas, el mayor secreto de la historia, 2000.

 

2) CHÁVEZ SÁNCHEZ, La progenie de Morelos, 2000, p. 17.

 

3) CHÁVEZ SÁNCHEZ, La progenie de Morelos, 2000, p. 27.

 

4) GONZÁLEZ POLO, La estirpe y el linaje de José María Morelos, 1997, p. 39.

 

5) GONZÁLEZ POLO, La estirpe y el linaje de José María Morelos, 1997, p. 41-42.

 

6) RUBIO MAÑE, “Los padres de José María Morelos”, 1963, p. 381-384.

 

7) Nació el 19 de febrero de 1743, CHÁVEZ SÁNCHEZ, La progenie de Morelos, 2000, p. 100.

 

8) Nació el 8 de junio de 1726, CHÁVEZ SÁNCHEZ, La progenie de Morelos, 2000, p. 98.

 

9) Nació el 31 de mayo de 1698, CHÁVEZ SÁNCHEZ, La progenie de Morelos, 2000, p. 94 y 99.

 

10) Murió el 18 de noviembre de 1733, CHÁVEZ SÁNCHEZ, La progenie de Morelos, 2000, p. 93.

 

11) OSORES, “Noticias bio-bibliográficas de alumnos distinguidos del colegio de San Pedro, San Pablo y San Ildefonso de México”, 1975, p. 693-696.

 

12) NIETO Y CORTADELLAS, “Los Villaseñor Cervantes en Celaya”, en: Memorias de la Academia Mexicana de Genealogía y Heráldica, año III, no. 4, agosto de 1947, p. 65, también menciona que de los Villaseñor de Celaya, Josefa Villaseñor Cervantes y Palenzuela, casó con Juan de Ocio Ocampo el 23 de noviembre de 1664.

 

13) Entre otros, AMAYA TOPETE ha investigado y publicado la genealogía del cura Hidalgo, en: El padre Hidalgo y los suyos, 1952. También DÁVILA GARIBI, Genealogía de D. Miguel Hidalgo y Costilla, iniciador de la independencia de México, 1951; IMPRENTA DEL GOBIERNO, Copia del expediente relativo al lugar del nacimiento del ilustre don Miguel Hidalgo y Costilla, 1868. Hemos consultado una edición facsimilar reciente, aunque ésta no tiene fecha ni pie de imprenta; RAZO ZARAGOZA, Don Miguel Hidalgo en La Barca, solar nativo de su abuelo materno, 1963; ver además la nota siguiente.

 

14) RUBIO MAÑE, “Dolores Hidalgo y la familia Hidalgo y Gallaga”, en: Boletín del Archivo General de la Nación, tomo I, no. 3, p. 341-350; La ascendencia Villaseñor de Hidalgo la menciona VILLASEÑOR BORDES, “Los Villaseñor con cepa en la neogallega provincia de Autlán”, en: Memorias de la Academia Mexicana de Genealogía y Heráldica, 1968, segunda época tomo IV, p. 515-516. También en p. 517 menciona, aunque en forma muy resumida, los antepasados Villaseñor de Agustín de Iturbide.

 

15) Algunos datos sobre el origen de los Villaseñor los proporciona AMAYA TOPETE, Los conquistadores Fernández de Híjar y Bracamonte, 1952, p. 127-132.

 

16) NIETO Y CORTADELLAS, “Los Villaseñor Cervantes en Celaya”, Memorias de la Academia Mexicana de Genealogía y Heráldica, año III, no. 4, agosto de 1947, p. 72.

 

17) Sobre los hijos de Miguel Domínguez y doña Josefa Ortiz ver: RUBIO MAÑE, “Los hijos de la corregidora de Querétaro doña Josefa Ortiz de Domínguez”, 1970, p. 317-326.

 

18) DÁVILA GARIBI, Genealogía de D. Miguel Hidalgo y Costilla, iniciador de la independencia de México, 1951. Dicho trabajo también fue publicado en: Memorias de la Academia Mexicana de Genealogía y Heráldica, 1953, tomo VIII, p. 17-57.

 

19) NIETO Y CORTADELLAS, “Los Villaseñor Cervantes en Celaya”, en: Memorias de la Academia Mexicana de Genealogía y Heráldica, año III, no. 4, agosto de 1947, p. 59-61, ya había hecho notar que Juan de Villaseñor fue antepasado de Hidalgo e Iturbide, y del arzobispo de Guadalajara José Garibi Rivera.

 

20) MIQUEL I VERGES, Diccionario de Insurgentes, 1969, p. 608.

 

21) MIQUEL I VERGES, Diccionario de Insurgentes, 1969, p. 608.

 

22) AMAYA TOPETE, “La estirpe de don Lorenzo”, en: Memorias de la Academia Mexicana de Genealogía y Heráldica, 1957, segunda época. Tomo I, p. 114; VILLASEÑOR BORDES, en “Los Villaseñor con cepa en la neogallega provincia de Autlán”, en: Memorias de la Academia Mexicana de Genealogía y Heráldica, 1968, p. 517, da la relación de ascendencia de Mariano de la Bárcena e Ignacio Luis Vallarta.

 

23) RUBIO MAÑE, “Los Allendes de San Miguel el Grande”, en: Boletín del Archivo General de la Nación, 1961, tomo II, no. 4, p. 521, nota 6 cita a Lucas Alamán.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

AMAYA TOPETE, Jesús

1952    El padre Hidalgo y los suyos.

            México, Editorial LUMEN.

 

1952    Los conquistadores Fernández de Híjar y Bracamonte.

            México, impreso en Gráfica Editorial, ediciones del Gobierno de Jalisco.

 

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            México, en: Memorias de la Academia Mexicana de Genealogía y Heráldica,

            Segunda época, tomo I.

 

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1964            Morelos, su casta y su casa en Valladolid (Morelia).

            México, Gobierno del Estado de Michoacán, Biblioteca Michoacana no. 3.

 

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            México, Ayuntamiento Constitucional de Apatzingán 1999-2001.

 

DÁVILA GARIBI, José Ignacio

1951    La genealogía de D. Miguel Hidalgo y Costilla, iniciador de la independencia de

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            México, Editorial Cultura.

 

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GONZÁLEZ POLO, Ignacio

1997    La estirpe y el linaje de José María Morelos.

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IMPRENTA DEL GOBIERNO

            Copia del expediente relativo al lugar del nacimiento del ilustre don Miguel

            Hidalgo y Costilla.

            México, edición facsimilar de la de 1868, sin fecha ni pie de imprenta.

 

JAVALOIS, Joaquín

2000    El origen judío de las monarquías europeas, el mayor secreto de la historia.

            España, Madrid, Edaf y Albatros S. A.

 

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1969            Diccionario de Insurgentes.

            México, Editorial Porrúa.

 

NIETO Y CORTADELLAS, Rafael

1947    “Los Villaseñor Cervantes en Celaya”.

            México, en: Memorias de la Academia Mexicana de Genealogía y Heráldica, año

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OSORES, Félix

1975            “Noticias bio-bibliográficas de alumnos distinguidos del colegio de San Pedro, San

            Pablo y San Ildefonso de México”.

            México, Biblioteca Porrúa no. 60, en: Documentos inéditos o muy raros para la

            Historia de México, p. 643-899, publicados por Genaro García.

 

RUBIO MAÑE, Ignacio

1960            “Dolores Hidalgo y la familia Hidalgo y Gallaga”.

            México, en: Boletín del Archivo General de la Nación, tomo I, no. 3, p. 341-350.

 

1961    “Los Allendes de San Miguel el Grande”.

            México, en: Boletín del Archivo General de la Nación, tomo II, no. 4, p. 517-556.

 

1963    “Los padres de José María Morelos”.

            México, en: Boletín del Archivo General de la Nación, tomo IV, no. 3, p. 381-384.

 

1970    “Los hijos de la corregidora de Querétaro doña Josefa Ortiz de Domínguez”.

            México, Boletín del Archivo General de la Nación, tomo XI, no. 3-4, p. 317-326.

 

VILLASEÑOR BORDES, Rubén,

1968    “Los Villaseñor con cepa en la neogallega provincia de Autlán”.

            México, en: Memorias de la Academia Mexicana de Genealogía y Heráldica,

            segunda época tomo IV, p. 515-552.

 

RAZO ZARAGOZA, José Luis

1963    Don Miguel Hidalgo en La Barca. Solar nativo de su abuelo materno.

            México, Talleres Linotipográficos de la Universidad de Guadalajara, Ayuntamiento

            Constitucional de La Barca, Jalisco 1962-1964.

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