Carlos Pérez Siquier
es un fotógrafo de publicidad, sobre todo. Últimamente ha realizado bastantes
trabajos para compañías alimenticias. Eso no quita que cada vez que va a la
playa a bañarse se ponga a echar fotos con alguna de las tres cámaras
de medio formato que tiene: dos RolleiFlex y una Hasselblad, que visten unos
objetivos de 80 y 150 mm.
Sin flash, sin trípode, sin fotómetro, Pérez Siquier sabe muy bien que
diafragma le va a cada luz. Da igual la hora del día que sea o cómo
esté el tiempo. Conoce la profesión desde tiempo atrás y no hay aparato
que pueda medir mejor que su experiencia. Utiliza el formato 6x6 y la película
Ektrachorme EPR-64. Con esta emulsión y sus años de antigüedad
en el oficio, este fotógrafo consigue que las fotos queden tan compensadas y
saturadas de color. Insiste una y otra vez que en sus imágenes no hay preparación,
ni manipulación.
"Como decía aquel fotógrafo americano, las fotos salen a mi encuentro" dice. Y ciertamente, al margen de que vaya a buscar las imágenes o que éstas le vengan, su trabajo de la playa es todo espontaneidad, producto de descubrir en un instante una composición, una luz, un color ….. Así es su modo de trabajo: "las fotos han de salir a la primera, porque como me ponga a colocar, a preparar o darle vueltas, nada".