Origen y Fundamentos Taoístas
del
Tai Chi Chuan

1- ¿Qué es el Tai Chi Chuan?
Origen Histórico y Precedentes.
El Tai Chi Chuan no puede ser captado por definiciones, dibujos o por la cámara fotográfica; como la Religión y el Arte, es una creación de construcción e interpretación compleja. Sus múltiples personalidades son la suma de fuentes, físicas e intelectuales. Así de contundente se muestra el profesor Douglas Wile en las primeras líneas de su libro Los Precursores del Tai Chi Chuan[1] y esa es precisamente la realidad. Reducir a una definición la compleja génesis y naturaleza del Tai Chi Chuan sin mermarla o reducirla en lo esencial es una empresa que admitimos imposible de antemano.
Para hacernos una ligera idea podríamos empezar por la propia etimología de su nombre. Tai Chi chuan esta formado en realidad por dos términos: Taiji (Tai Chi) que es frecuentemente traducido como principio absoluto, completo, lleno y armónico....
Quan (Chuan) implica la utilización del Puño, frecuentemente traducido como Boxeo, más correcto que Lucha. Es el vestigio que nos recuerda su origen como arte marcial.
De tal manera, Tai Chi Chuan (Taiji Quan) es pues el Boxeo del Principio Supremo, o el Camino Armónico a través del Puño (Puño con sentido de Forma de Lucha). Esto debería darnos una ligera idea de la complejidad del asunto desde su origen, en la esencia etimológica del concepto en sí mismo.
No debería extrañarnos, pues, que el origen del Tai Chi Chuan hunda sus raíces en tres elementos nucleares que se irán fusionando lentamente desde el final de la dominación Mongol y los albores de la dinastía Ming (1368) para eclosionar en torno a los siglos XV y XVI en el sustrato básico del cual la Familia Chen sintetizaría la primera y más antigua Forma de Taiji Quan: La Forma Chen.
Estos tres elementos son, por un lado, el variadísimo sustrato de fórmulas de autodefensa personal china (que hoy día conocemos en Occidente con el genérico nombre de Kung Fu), germen de las Artes Externas (wai-chia). En un segundo término estarían los principios del arte del Boxeo clásico chino, esencia de las llamadas Artes Internas (nei-chia); que eran fórmulas de combate que incorporaban principios de respiración, relajación, canalización, anticipación al contrario, pacificación interna y mental, blandura, fluidez, junto con principios taoístas básicos como los conceptos de Ying y Yang.
A todo esto habría que sumarle, como tercer pilar, los fundamentos teóricos de la Alquimia Taoísta, como la concepción energética del mundo en un macrocosmos ordenado y del ser humano como un microcosmos dinámico. Reconocer la capacidad de este último para, a modo de crisol, transmutar a través de su cuerpo la energía vital, Chi (Qi), -presente en todas los seres, animados o no, y capaz de circular a través de los meridianos y canales de energía- en otras más sutiles y beneficiosas para el organismo.
También corresponde a la base alquímica el conocimiento y clasificación de canales y meridianos, así como sus nudos de intersección; la aplicación de los valores simbólicos de los cinco elementos o las ocho fuerzas y el principio del continuo movimiento energético universal a través de círculos y espirales.
Con ello llegamos a la conclusión que, en origen, (y en buena medida en el presente también) el Tai Chi Chuan no es solo una disciplina de combate (Kung-fu), ni siquiera una serena y estratégica forma de lucha capaz de optimizar los recursos internos y externos con los que garantizar la optimización energética en el combate (principios del Boxeo Clásico chino/ arte interno) sino que, además, trabajado a niveles energéticos sobre la base teórica que proporciona la Alquimia Taoísta procura unos beneficios terapéuticos gracias al cultivo, desarrollo, circulación y finalmente, transformación de la energía vital (Chi) en otra más refinada y sutil, Shen o energía espiritual.
Con el discurrir del tiempo el Tai Chi Chuan ha ido perdiendo paulatinamente el carácter marcial de su práctica a medida que se ha ido primando el aspecto terapéutico.
[1] Wile, D. (2001); Los precursores del Tai Chi Chuan. La creación de un arte marcial interno, Ed. Tao, Madrid. P. 9.