¿Por Qué Es Bueno Practicar Tai Chi?

Los tres niveles terapéuticos del Tai Chi Chuan

 

 

            Decíamos en apartados anteriores que la práctica correcta y continuada de Tai Chi Chuan aporta numerosos beneficios terapéuticos. Es la consecución de estos beneficios terapéuticos (entendidos como colaterales y no como fines en sí mismos dentro de la mentalidad oriental) lo que ha generado la curiosidad e interés por la práctica del Tai Chi Chuan en occidente. Tal interés ha trascendido del, digamos, practicante estándar hasta los círculos médicos, afortunadamente escépticos a todo cuanto se escape de sus líneas habituales de interpretación. Pese a esto, últimamente asistimos cada vez con mayor naturalidad y proporción a noticias y publicaciones[1] (incluso científicas) que avalan los beneficios terapéuticos de la práctica del Tai Chi Chuan, el Chi Kung o el Yoga. Cada vez resulta más normal que médicos y terapeutas en general deriven a pacientes con determinadas patologías a centros donde se practican estas disciplinas como parte de su terapia.

        

         La práctica correcta y continuada del Tai Chi Chuan actúa beneficiosamente sobre tres niveles de salud. Esta actuación no es necesariamente simultánea y es más que probable que se perciban antes las mejorías de un nivel que de otro.

 

El Nivel Físico

 

Probablemente el nivel donde los beneficios del Tai Chi Chuan son más rápidos y evidentes. La practica asentada y calmada de cualquiera de las Forma de Tai Chi Chuan, siempre que se respeten las posiciones posturales correctas, es una suerte de gimnasia suave, no lesiva con las articulaciones, apta para cualquier edad o condición física. Los patrones de respiración que se adquieren en la práctica del Tai Chi Chuan facilitan la modificación de malos hábitos respiratorios en la población, conduciendo paulatinamente de una respiración clavicular, alta, rápida y de menor capacidad pulmonar (que es la que ha adquirido la mayor parte de la población) hacia una respiración abdominal, baja, serena y de mucha mayor capacidad pulmonar. Esto hace, no solo, que la respiración más lenta y profunda tenga efectos calmantes y tranquilizadores (reduciendo el nivel de estrés) sino que al ser de mayor capacidad aumenta la oxigenación en sangre[2]. Al ser una gimnasia suave combate los problemas de sedentarismo y dada su escasa dificultad, sobre todo a niveles iniciales, favorece su continuidad. Los ejercicios favorecen asimismo una correcta colocación vertebral y liberación de las articulaciones, que utilizadas con regularidad sin movimientos agresivos se mantienen lubricadas. La correcta postura corporal relaja las tensiones musculares causadas por la sobrecompensación en las llamadas malas posturas. Los tendones se fortalecen fortaleciéndose los músculos sin necesidad de la sobremusculación. La consecución de movimientos coordinados en los que se implica a todo el cuerpo favorecen la coordinación entre las distintas partes del cuerpo y fortalecen los huesos[3]. La relajación corporal actúa también en los órganos internos procurándoles beneficiosos masajes internos, así como estimula la salivación, lo que se traduce en alivios de problemas digestivos. Todos estos factores suelen invitar a una revisión profunda de nuestro estilo de vida y facilitar el abandono de malos hábitos como el tabaco o la ingesta abusiva de grasas e introducir nuevos valores más saludables, como una dieta más saludable.

         Desde el punto de vista marcial el Tai Chi Chuan procura todos los valores inherentes a las artes marciales internas, como el control, seguridad y respeto ante nuestra propia fuerza.

 

El Nivel Mental (Espiritual)

 

         La práctica correcta y continuada de Tai Chi Chuan nos conduce a una meditación en movimiento.  Cuando el practicante ha dominado su cuerpo y controlado la respiración, la pacificación mental llega enseguida; con ella sus efectos beneficiosos contra el estrés. Pero la pacificación mental y la meditación que implica la práctica correcta del Tai Chi Chuan no se limitan a liberar tensiones y reducir los efectos del estrés; se ha demostrado una significativa ayuda en enfermedades de claro perfil psicosomático como las depresiones o incluso la fibromialgia.

         Desde un ámbito mental distinto el Tai Chi Chuan favorece la coordinación y potencia la memoria al ser necesaria para fijar los distintos movimientos.

         Desde un plano espiritual, la meditación nos pone en contacto con nuestro yo interior, nos obliga al examen interno. Fija nuestra mente en el momento presente en lugar de dejarla marchar, como habitualmente ocurre, entre los momentos pasados, que sometemos a juicio o añoramos, y a las siempre quiméricas proyecciones futuras. Este estado de desarraigo mental entre lo que ya no regresará y cuanto queda por llegar nos produce buena parte de las frustraciones diarias. La meditación nos enfrenta a ello, nos invita a disfrutar del momento presente, nos hace más contemplativos. Del examen interior consciente surgen nuestras contradicciones y con ellas la manera de corregirnos. La meditación nos vuelve más abiertos, condescendientes, serenos y tolerantes.... en fin, más espirituales.

 

El Nivel Energético

 

         Resulta el nivel más elevado de actuación del Tai Chi Chuan y el verdadero objetivo motor de su práctica. Sin duda es el nivel más dificultoso de percibir y necesita una práctica continuada rigurosa y seria para desarrollar el enorme potencial, sin embargo los efectos más beneficiosos se derivan de él.

El conocimiento y el desarrollo de la mente y el cuerpo (niveles anteriores) nos predisponen a la percepción de la energía Chi recorriendo nuestros canales y meridianos energéticos, inundando y alimentando nuestro organismo. La alquimia Taoísta nos advierte que la práctica adecuada del Taiji Qi Gong y Taiji Quan nos permite desarrollar la capacidad sensitiva necesaria para captar la energía Qi de los elementos y la naturaleza, hacerla circular por nuestro organismo, almacenarla en nuestros Tan Tien, centros de energía (como depósitos de almacenaje de Qi); y, en niveles más avanzados, se capaces de transformar ese Chi en energía Shen más sutil, verdadera fuente de la salud y la vida.

Lo cierto es que la medicina tradicional china plantea que las enfermedades no solo responden únicamente a causas físicas. Dado que todo el universo, que toda la existencia es conjunción de materia y energía (Qi), el origen de muchas enfermedades se produce por bloqueos de la energía en nuestros canales y meridianos. De la misma manera que un brazo cuyo riego sanguíneo está bloqueado o es insuficiente termina por atrofiarse, así, si nuestros canales de energía encuentran bloqueos y el Chi (Qi) no fluye libremente, nuestro cuerpo puede enfermar. La mayor parte de los bloqueos energéticos son consecuencia de los malos hábitos de nuestro ritmo de vida. Así, manteniendo nuestros canales limpios y saludables, prevenimos enfermedades. De otra forma, si ya padecemos enfermedades se pueden atajar también desde el plano energético.

Aunque hay abundantes referencias a verdaderas curaciones milagrosas, sobre todo en el caso de tumores y enfermedades de diagnóstico difícil, la verdad es que los practicantes serios de Tai Chi Chuan nos resistimos a dar la imagen de panacea curalotodo a nuestra práctica. Somos conscientes del verdadero y poderoso potencial que la concepción y el trabajo energético pueden desarrollar, sin embargo sabemos que para alcanzar esos niveles hace falta un trabajo serio, pertinaz y constante durante años.

 

Con todo, merece la pena recordar que quienes han hecho de la práctica del Tai Chi Chuan la columna vertebral de su vida han sido personas de envidiable salud, fortaleza legendaria y extraordinariamente longevos. Por citar sólo algunos nombres; Yang Lu-Chan (1799-1872) sintetizador del estilo Yang alcanzó la venerable edad de 71 años en una época en la que las condiciones de una vida modesta apenas si garantizaban cumplir el medio siglo. El Maestro Chen Fake (Chen Fa-ko) (1887-1957) una de las mayores glorias que ha dado del Tai Chi del s. XX superó en su juventud (a través de la práctica del Tai chi) un cáncer de pulmón, vivió 70 años y resulta legendario el enorme potencial de energía interna que llegaba a desplegar. El honorable maestro Hu Yuezhen, (1879-1973) vivió la friolera de 94 años y dicen que dejó el mundo en posición de meditación. También resultaba increíble su potencial energético. El propio maestro Feng Zhiquian (1928-) fue obligado a trabajar durante el régimen comunista 18 horas diarias en una fábrica durante más de 10 años y su salud se resintió muchísimo con graves problemas respiratorios. Su hija Feng Xiu se recuperó de sus dolencias cardíacas gracias al Tai chi chuan. En la actualidad el maestro Feng tiene casi 80 años, su salud es formidable y las anécdotas sobre su potencial energético se cuentan por docenas. Continúa enseñando en Beijin y dedicado a la práctica.

 

Como dice el propio Feng Zhiquian: Con una mente abierta y a la vez exigente conseguiremos encauzar nuestra práctica personal en el buen camino. El método correcto y la práctica continuada son los pilares fundamentales e imprescindibles del avance del practicante.

 



[1] Proporcionaremos en un breve anexo un ejemplo somero de noticias relacionadas con algunos de los beneficios del taiji quan, con objeto de que puedan corroborarse nuestras afirmaciones a través de una consulta rápida de hemeroteca.

[2]Las personas que respiran bien, aprovechando toda la capacidad de la que disponen sus pulmones para tomar aire consiguen, al mismo tiempo una oxigenación del cerebro tan excelente que hace que éste funcione mejor (...) El Tai Chi ayuda a coordinar el ejercicio y respiración y corrige diferentes vicios que tenemos arraigados cuando practicamos deporte. En el Art. Respira hondo y... ¡Aprueba! Gaceta Universitaria, septiembre 2005, especial Selectividad.

[3] Parecen científicamente probados los beneficios  del Tai Chi Chuan en enfermos de osteoporosis. (ver anexo 1; prensa.)

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