
INSTRUCCIONES SOBRE LAS ÁSANAS
Todas las
ásanas
deben ser efectuadas
con movimientos lentos y conscientes. Así, pues, hay que evitar movimientos
impulsivos, bruscos o rápidos.
Cada persona hace la postura hasta donde le sea posible según su capacidad y la
mantiene con la mayor inmovilidad posible.
La respiración debe ser lenta, pausada, regular y por la nariz.
La mente se fija en el soporte indicado de concentración, en la postura misma o
en el esquema corporal y sus impresiones. Es necesario evitar la dispersión
mental durante la ejecución de las posturas.
Se trata de ir efectuando esfuerzos inteligentes y graduales, pero jamás
excesivos, ya que estos últimos están totalmente contraindicados.
Deben efectuarse las posturas con el estómago vacío.
Para la ejecución de las posturas, utilice una superficie ni demasiado dura ni
demasiado blanda: una moqueta, manta doblada en cuatro, alfombra, etc.
Entre postura y postura es aconsejable, aunque ni mucho menos imprescindible,
introducir una pausa de relajación de cincuenta a sesenta segundos.
Las personas con trastornos orgánicos siempre deben consultar con un
especialista en medicina y, por supuesto, efectuar todas las posturas con mucha
precaución.
El tiempo de mantenimiento de la postura siempre debe irse aumentando de manera
gradual. La práctica perseverante hace que toda postura resulte cómoda. Siempre
hay que respetar la propia capacidad pulmonar.
Antes
de ejecutar una sesión de
ásanas
es conveniente efectuar una práctica de relajación de ocho a diez minutos
mínimo.
Instrucciones Sobre La Respiración Consciente:
Tanto la inhalación como la exhalación se efectuarán a través de ambas fosas
nasales.
La inhalación y la exhalación deben realizarse de manera lenta y silenciosa,
evitando toda alteración.
La duración de la inspiración y la espiración deber ser aproximadas.
Hay que tratar de inhalar tan profundamente como se pueda y exhalar todo el aire
de los pulmones, pero evitando cualquier esfuerzo.
El practicante debe ejercitarse lo suficiente en las respiraciones abdominal,
intercostal y clavicular antes de pasar a la integral.
Es necesario permanecer muy atento a todo el proceso respiratorio. Todo esfuerzo
está contraindicado y, por supuesto, las personas con trastornos pulmonares o
cardíacos deben ser aún más prudentes y, antes de efectuar las técnicas con
retención, consultar con su especialista.
VRIKsaSANA (POSTURA DEL
arbOL)
Esta postura se llama así porque literalmente
nos asemejaremos a un árbol con sus raíces firmemente ancladas al suelo y sus
ramas extendidas para captar el oxígeno que le servirá para transformar su
alimento.
Es una postura de equilibrio,
donde encontraremos nuestro centro de gravedad, y a su vez comenzaremos a
controlar nuestra lateralidad.
Se engloba dentro de las posturas
de pie, que forman parte de las de equilibrio, y donde todo el flujo de energía
de nuestro cuerpo recorre el eje vertical, proporcionándonos de esta manera una
predisposición a encontrar el equilibrio mental a la vez que el físico.
PASCHIMOTAnaSANA (LA PINZA)
Comenzamos aquí con
la práctica de una de las posturas más importantes de la Hatha
Yoga.
Esto es así porque
esta postura permite dar una gran flexibilidad y movilidad a la columna
vertebral, con lo que conseguimos mantenernos mucho más ágiles.
Se dice que es la postura que proporciona el mantener
la juventud durante mucho tiempo, y esto es así, ya que podremos coincidir en
que una persona se conserva joven en cuanto su cuerpo está dinámico y flexible,
y asociamos la ancianidad y la vejez con la decrepitud corporal y mental.
Esta ásana no sólo trabaja sobre la columna vertebral, sino que
también, cuando conseguimos realizarla correctamente, sobretodo provoca un
profundo masaje sobre los órganos internos del abdomen, lo que nos beneficia
grandemente a la hora de mantener sanos estos órganos y no padecer enfermedades
tan comunes hoy en día como es el estreñimiento.
Como veis he definido
el estreñimiento como una enfermedad, ya que podemos considerar que los estreñimientos
habituales que sufren gran cantidad de personas hoy en día debido a una serie
de causas en las que ahora no voy a entrar provocan un malestar general como el
de cualquier otra enfermedad, y a la larga, produce algunos tipos de
enfermedades reconocidas, como puede ser colon irritable.
La presión sobre los
órganos internos provoca que exista un masaje constante, produciendo una mayor
fluidez de la corriente sanguínea, evitando el estancamiento de sangre venosa
en dichos órganos.
Este masaje nos ayuda,
a su vez, a regular la función de las glándulas endocrinas situadas en el
abdomen, haciéndolas trabajar correctamente.
Sobre la columna
vertebral tiene un gran beneficio en la zona de lumbares y cervicales, debido
al estiramiento que provoca sobre las vértebras, permitiendo liberar la presión
de los discos intervertebrales. A su
vez, libera las tensiones de los músculos de la espalda, tonificándolos, y
consiguiendo que, poco a poco, mantengan la espalda con su curvatura natural
sin que estemos siempre tensos.
Lo explicado
anteriormente nos servirá para darnos cuenta de que además es un ásana buenísima para luchar contra el estrés.
El nombre de la pinza
se le ha dado en occidente por la semejanza que adquiere el cuerpo con este
objeto cuando se realiza dicha postura.
La traducción del sánscrito está muy lejos de esto, y va más encaminada
a la descripción de la postura que estamos realizando, ya que con una
traducción más o menos libre, podríamos decir: “la postura donde el este va
hacia el oeste”, o traducido de manera totalmente libre “llevar un extremo de
nuestro cuerpo a unirlo con el otro”.
ARDHA MATSYENDraSANA (MEDIA TORSioN)
Como en la postura
anterior, la nomenclatura que empleamos para referirnos a esta ásana no es ni por asomo lo que significaría su
traducción. Se aplica esta terminología
para que tengamos una referencia de lo que estamos realizando con esta ásana. Es decir, que
estamos torsionando nuestra columna vertebral. Por ello esta postura corresponde a las de
torsión.
Su nombre sánscrito
hace referencia, en su primera parte, ardha a medio o
mitad. Matsyendra
es una palabra compuesta que significa el rey de los peces, y que fue el
sobrenombre que se le dio a un gran Rishi de la
India, inventor de la postura que lleva su apodo. Por tanto esta sería la media postura del
“Rey de los Peces”.
Lo cierto es que no
se trata de la media postura que inventara este Rishi,
si no más bien una postura derivada de la anterior, bastante compleja en su
ejecución, y por lo que se buscó la manera de hacerla más factible. De esta media postura de torsión existen
muchas variantes. Nosotros aplicaremos
aquí una de las más simples en su realización, pero que proporciona el máximo
de beneficios.
En esta postura se
produce, como ya hemos dicho, una torsión de nuestra columna vertebral, es
decir, rota sobre su propio eje nuestra
columna el máximo posible. Esto
provoca que demos una gran movilidad a nuestras vértebras que generalmente no
son llevadas a estos extremos de movilidad, proporcionándonos una gran elasticidad
y agilidad corporal.
Asimismo, fortalece
la musculatura de la espalda, al ser esta la encargada de forzar esa rotación.
Muy importante en
esta postura, un poco compleja al principio en su ejecución, es mantenernos
dentro de una tensión relativa en nuestra musculatura de la espalda, hasta que
dominemos la ásana y consigamos relajar por completo
todo nuestro cuerpo. No debe de haber
nunca una tensión excesiva, ya que esto provocaría la no consecución del
objetivo básico de lo que nos proponemos.
Por otra parte, se
produce una presión en una lado de nuestra zona
abdominal, provocado por la pierna, que masajea profundamente los órganos
internos de nuestro abdomen, liberándonos de sangre venosa y proporcionándonos
unos órganos que se llenan de nueva sangre arterial, vivificándolos.
Se consigue, a la
vez, un ligero desplazamiento de los órganos internos hacia un lateral durante
la ejecución de esta ásana, lo cual también es muy
beneficioso.
Esta postura se
realiza por un lado, y posteriormente por el contrario.
Debemos realizarla
durante al menos 10 respiraciones lentas por cada lado.
HAlaSANA (EL
ARADO)
La traducción de esta
ásana es bastante correcta, y se denomina así, por la
semejanza que adquiere el cuerpo con un arado al ejecutarla.
Es la primera de las
posturas de inversión que vamos a realizar.
Las posturas de inversión tienen una serie de
problemáticas con las mujeres que se encuentran menstruando.
Este problema radica
en que al invertir la posición del cuerpo, los fluidos tienden a cambiar la
dirección para contrarrestar la nueva fuerza de la gravedad, que ahora funciona
en sentido contrario.
Realmente esta
problemática es mínima, pero se recomienda a las mujeres que estén es este
ciclo que se abstengan de realizar dichas ásanas, y
en su lugar harán unas alternativas que describiremos más adelante.
Comentar a las
lectoras que olviden sus problemas de conciencia sobre lo que pueden pensar los
demás y realicen las posturas alternativas durante los días que se encuentren
menstruando.
Por mi propia
experiencia he comprobado que hay determinadas mujeres que tienen tabúes sobre
estos temas y no quieren que los demás se enteren que se encuentran atravesando
este periodo, sobretodo en clases de Yoga donde existen hombres y mujeres. Esto las ha llevado algunas veces a sentir
leves malestares, no sólo ya durante la ejecución de las ásanas,
sino después de terminada la sesión de Hatha
Yoga. Esto es debido a los ligeros
desordenes que se provocan en el organismo con la inversión de los flujos. Sería, por tanto, más razonable olvidarse de
los tabúes mientras realizamos las ásanas y hacer las
posturas alternativas que se nos dan, ya que son mucho más beneficiosas para
esos días.
Halásana es una postura que provoca una gran tensión al nivel
de nuestras cervicales, por lo que al principio le resultará difícil de
realizar a muchas personas, pero pronto se habituarán a realizarla de una
manera más suave, y con el tiempo, el propio cuerpo se
encargará de responder y permitir que se realice correctamente. Es fundamental seguir al pie de la letra la
forma de ejecución que se describe a continuación para evitar posibles
molestias, e incluso lesiones.
Habrá determinadas
personas (sobretodo las que tienen problemáticas de espalda y en especial las
que tiene problemas de cervicales) que no podrán realizar esta postura en las
primeras sesiones que hagan. Esto se irá
subsanando poco a poco, y con el tiempo podrán comenzar a practicarlas. Lo importante es que no las hagan, ni de
manera suave, si sienten cualquier tipo de dolor.
Es muy normal, que a
las horas, o al día siguiente, de haber realizado por primera vez esta ásana, notemos cierta tensión e incluso malestar en la zona
cervical. Esto se debe al estiramiento
forzado que realizamos sobre la musculatura que rodea a estas vértebras al
ejecutar la postura. No debemos
preocuparnos por esto ya que simplemente es la reacción del cuerpo en forma de
una especie de agujetas frente a movimientos nuevos que no realizamos, y que en
algunos casos no hemos realizado nunca.
Después de estas
advertencias previas, pasaremos a hablar sobre los grandes beneficios que
produce esta ásana.
En primer lugar es
una postura que produce una corrección sobre las vértebras cervicales,
ajustándolas correctamente. Esto nos
beneficia mucho ya que incluso elimina pequeños desvíos de la columna,
sobretodo los que tenemos la mayoría de las personas en una de nuestras
vértebras cervicales, que suele estar más salida que el resto, debido a la
postura que adoptamos, y que en especial afecta a los estudiantes.
Produce, además, por
la inversión, un relax muy grande en la zona inferior del cuerpo, sobretodo, en
las piernas. La inversión del flujo sanguíneo para contrarrestar la fuerza de la
gravedad descansa las piernas y evita el problema de varices.
Es a la vez una
postura muy buena para evitar el estreñimiento.
La presión que se
realiza a la altura de la garganta produce una influencia sobre la glándula
tiroides, que provoca un reajuste metabólico de todas las funciones que regula
dicha glándula.
Provoca una
elongación de la columna vertebral, dándonos una mayor elasticidad, y
permitiéndonos una mayor amplitud de movimientos. En cierto modo nos rejuvenece en el sentido
de hacernos más ágiles.
Como vemos, esta
postura es toda una joya, pero también hemos visto que hay que acometerla con
cierta prudencia y esperar a que nuestro cuerpo se vaya adaptando a ella para
realizarla en condiciones.
Volver a recordar,
que una postura no se puede realizar cuando nuestro cuerpo no está preparado
para ello, y no debemos de forzarlo en exceso, ya que la adaptación debe de ser
lenta, y ser el propio cuerpo el que marque el ritmo de evolución. “Se avanza más deprisa cuanto más despacio se
va”.
Con todo esto no
quiero decir que no se realice la postura o se tome miedo a ejecutarla, sino,
simplemente que se tome consciencia ya que existen
ciertas limitaciones y es necesario que las personas que la acometen por
primera vez sepan a lo que se enfrentan.
Deben, no obstante, de intentar ejecutarla, y hacerlo tan suave como les
indique su cuerpo, y en caso de no poder ni siquiera colocarse en la postura,
esperar un cierto tiempo realizando las otras ásanas
de Yoga y volver a intentarlo tras un cierto periodo de práctica continuada.
Como dije
anteriormente, la postura se debe de ejecutar como se indica, pero con esto no
quiero decir que la hagamos tan exacta como en la descripción, sino que
simplemente nos atengamos a determinadas normas que se están indicando para que
no corramos ningún tipo de riesgo ni tengamos ningún problema.
Una vez terminada la
descripción de la sesión de Hatha Yoga, encontrarán
las tres posturas alternativas que doy para los días en que las mujeres se
encuentren con la menstruación.
SARVANgaSANA (POSTURA DE LA VELA)
Denominamos esta postura así, porque parece que somos
la vela de un barco visto desde la lejanía, en el horizonte, pero realmente no
tiene nada que ver con la traducción del sánscrito.
Podríamos traducir
esta ásana como la postura con todo el cuerpo, y esto
es así porque utilizamos todos los músculos de nuestro cuerpo para mantenerla
correctamente, aunque una vez que aprendamos a realizarla de manera relajada,
se convertirá en una postura de equilibrio que no demandará prácticamente casi
ninguna tensión muscular.
Como en la post ura
anterior, tenemos una notable influencia de esta ásana
sobre la zona cervical, así como una fuerte inversión de los flujos de líquidos.
En esta postura llega aún más cantidad de
sangre al cerebro que en la postura anterior, por lo que puede provocar leve
sensación de presión en nuestra cabeza, e incluso pequeños mareos, que pueden
ser provocados por la afluencia de sangre al cerebro o por la presión sobre
nuestras cervicales.
Al ser una postura de
inversión tiene las mismas recomendaciones que la postura anterior, y
sobretodo, deben de evitar hacerla las mujeres que se encuentren mestruando.
Esta ásana es muy beneficiosa para la circulación sanguínea, actúa
llevando mayor afluencia de sangre al cerebro, y mejora la actuación de las glándulas
tiroides e hipófisis.
Como la anterior,
combate el estreñimiento.
BHUJANgaSANA (POSTURA DE LA COBRA)
Esta ásana se llama así porque al verla da la impresión de estar
en la posición que adopta la cobra cuando se levanta para amenazar a sus
enemigos o víctimas.
Es una postura muy
simple que sirve como compensación en el nivel de la espalda con respecto a las
ásanas de flexión hacia delante.
Esta postura es de las que proporcionan una flexión de nuestro cuerpo
hacia atrás.
Su ejecución es muy fácil y se encuentra al alcance de cualquier
persona. En ocasiones, hay personas con
lordosis lumbar, que por el m ero hecho de ver como es esta postura evitan el
hacerla, pensando que se va a agravar su defecto de la columna vertebral. Nada más lejos de la realidad, ya que
practicada convenientemente y sin que forcemos en exceso nos sirve para
reequilibrar toda la musculatura de nuestra espalda, potenciando un reajuste
postural que beneficia a todo nuestro sistema.
Como he comentado es una ásana muy fácil de
ejecutar y proporciona gran cantidad de beneficios a la zona de nuestra
espalda, en especial a nuestra musculatura, así, como por extensión de este
beneficio, se produce una mejora en nuestra columna vertebral. Compensa, además, las posturas de flexión
hacia delante que hemos realizado en la sesión, por lo que es aún más completa
que si se realizase aisladamente.
Aunque debemos de tratar que nuestros brazos soporten el menor peso
posible, sin lugar a dudas se produce también un estímulo sobre la musculatura
de los brazos, que poco a poco los va fortaleciendo.
Como compensación a la zona lumbar se trabaja en esta postura sobre la
zona cervical, proporcionándonos un gran descanso de tensiones que se acumulan
sobre todo a la altura de los hombros y cuello, así como en la zona alta de la
espalda.
Existe un gran estiramiento de toda nuestra columna vertebral y de
nuestra musculatura abdominal, y un fortalecimiento de nuestra musculatura
dorsal, que es la que ejerce la mayor parte del trabajo para conseguir que
nuestra espalda se arquee hacia atrás.
Podemos observar, como existe, además, cuando se realiza correctamente,
una extensión de los músculos anteriores de nuestras piernas, permitiendo que
se relajen profundamente, a la vez que se produce un fuerte masajeo sobre
ellos, dando lugar a evitar problemas de circulación en nuestras piernas.
Se produce, a su vez, un fuerte estiramiento del plexo solar, con todo
lo que conlleva la posibilidad de elongar esta zona,
que habitualmente tenemos encogida, proporcionando a nuestros órganos internos
del abdomen un gran aporte de sangre arterial, y la posibilidad de echar fuera
la sangre venosa sobrante acumulada.
ARDHA PADmaSANA (MEDIO LOTO)
Esta postura recibe
su nombre porque emula al loto, una flor típica de Asia.
No se trata de que físicamente parezca que somos un loto, sino que
tenemos la actitud de paz y tranquilidad de esa flor.
Esto nace de la
observación de la manera suave de los movimientos del loto con el ligero
bamboleo del agua, expresando toda la fragilidad y belleza de la flor, pero a
la vez toda la robustez y la solidez propias de la calma con que se nos
presenta dicha flor.
En esta postura, que como he dicho es media, es decir, que se realiza
sólo por un lado, mientras que la completa se realiza por los dos, nos
encontramos que se encierra parte de la sabiduría de los yoguis
sobre las técnicas de control mental y energía.
Es una ásana que nos permite ir adquiriendo la
maestría necesaria para realizar el Loto completo, a la vez que nos permite
adquirir una gran serenidad.
En su ejecución presionamos sobre una de las arterias femorales, lo que
nos impide parte del flujo sanguíneo hacia la pierna flexionada, aportándonos
mayor cantidad de sangre a nuestra parte superior del cuerpo, y en especial al
cerebro.
Junto a esto, observaremos que tenemos la espalda estirada, con la barbilla ligeramente
inclinada hacia abajo, lo que provoca que nuestra columna vertebral se
encuentre en una posición donde ejerce la mínima resistencia a la fuerza de
gravedad. Esto es debido a que se
produce una correcta alineación de todas las vértebras de la columna vertebral,
al encontrarnos sentados sobre los isquiones y tener
alineadas la séptima cervical con la primera costilla.
Por tanto, esta ásana tiene un gran beneficio
sobre nuestra espalda, permitiendo que se coloque bien y dándole el descanso
que a menudo le negamos.
Coloca a los músculos de la espalda en su posición natural (aunque para
muchas personas esta posición ya es antinatural debido a los malos hábitos
posturales).
Dota de una gran flexibilidad a nuestras piernas y sus articulaciones,
en especial a tobillos y rodillas. Y nos
proporciona una mayor lucidez mental debido al aumento de flujo sanguíneo a
nuestro cerebro (de manera autoregulada por nuestro
propio organismo).
Como se puede observar esta
postura es de lo más completa, aunque resulta todavía mejor realizar el Loto.
Esta postura es una de las básicas para realizar meditación, por todas
las características anteriormente descritas.
En la realización del Medio Loto observaremos que el mudra
que se emplea es diferente al del Loto.
El mudra aquí empleado permite que parte
de la energía de nuestro cuerpo sea
liberada hacia el exterior, y más concretamente hacia el suelo, funcionando
como una especie de toma de tierra. Esto
nos permite liberarnos de determinadas tensiones que nos aquejan seriamente a
todos, sobretodo cuando estamos estresados.
PADmaSANA (LOTO)
Al hablar sobre el
medio loto hemos descrito básicamente todas las peculiaridades del Loto, ya que
el medio loto es la forma básica de realizar la postura completa las personas
que no pueden realizarla.
Como dijimos anteriormente, es la postura idónea para la introspección y
la meditación.
En ella se produce una gran afluencia, regulada, de sangre a nuestro
cerebro. Tenemos una posición muy cómoda, donde
la espalda se mantiene totalmente recta, respetando la posición natural de
nuestra columna vertebral. Nos encontramos
que todo el peso de nuestro cuerpo descansa sobre los isquiones,
permitiéndonos relajar la mayor parte de los músculos.
La barbilla está ligeramente inclinada hacia
abajo, creando una línea recta que atraviesa todo nuestro cuerpo, generando un
nuevo centro de gravedad muy estable, situado en el plexo solar.
Todo esto nos proporciona una tranquilidad que es útil en sobremanera a
la hora de poder mirar hacia nuestro interior, clarificar nuestras ideas o
simplemente entrar en estado meditativo (cosa que, sea dicho de paso, no es
fácil de conseguir).
El mudra que se emplea en Padmásana
es diferente del que se emplea en el medio loto. Esto se debe a que en la postura completa
pretendemos utilizar todo lo que hemos comentado hasta ahora, para lo cual, la
posición de los dedos pretende hacer recircular la energía de forma que
perdamos la menor posible. Así se va
generando un flujo energético circular, que se potencia cada vez más en nuestra
mente y organismo, de forma que trabajamos mejor sobre nosotros.
En el medio loto, gran parte de la energía se derivaba hacia el
exterior, por lo que no obtenemos todos los beneficios de paz y calma que nos
proporciona esta ásana. También comprobaremos que es muy normal que
después de realizar esta ásana (cuando la dominemos)
nos encontraremos más cargados de energía, con una mayor lucidez y mucho más
serenos y tranquilos.
Junto a otras ásanas es ideal para combatir el
estrés que se nos acumula.
Como recomendación, deciros que no debéis de sucumbir a la tentación de
realizar esta ásana apoyados en una pared, ya que
entonces no se producirá un adecuado posicionamiento de nuestra columna
vertebral, con las consiguientes molestias posteriores.
En un principio puede resultar bastante difícil adaptar, sobretodo los
tobillos y rodillas, a la ejecución de esta postura. Debemos de tenerlo en cuenta e intentar ir
consiguiéndolo poco a poco, sin ningún tipo de prisa, pero sin pausa.
Con esto quiero decir que debemos de intentar ir avanzando en la
ejecución de la postura hasta que la consigamos plenamente y sin
molestias. Para ello debemos de intentar
realizar primero el medio loto, y posteriormente ejecutar el loto de forma que
cada día podamos estar un poquito más de tiempo en la ásana.
Como es muy normal, esto puede parecer fácil de hacer, pero la gran
mayoría de las personas se desaniman rápidamente y no intentan seguir en el
intento de conseguir dominar a su propio cuerpo para la ejecución de esta
postura, prefiriendo buscar posturas alternativas mucho más fáciles de ejecutar.
Si no existe ningún tipo de lesión que justifique el no realizar esta ásana propongo que se intente hasta que se consiga, en
principio durante breves segundos, y más adelante hasta alcanzar la media hora,
si la queremos utilizar para meditar.
Si meditamos en esta postura, debemos de tener en cuenta que lo haremos
con los ojos cerrados, pero si estamos realizando la ásana
correspondiente a la sesión, o la incluimos dentro de cualquier otra sesión de Hatha Yoga, o simplemente la utilizamos como postura de Hatha Yoga, lo haremos siempre con los ojos abiertos, para
que nuestra mente no se distraiga, o lo haga lo menos posible.
Como hemos visto, Padmásana es una de las
posturas básicas de Yoga, y no sólo de Hatha Yoga,
pero si por cualquier motivo no podemos realizarla no debemos de preocuparnos,
ya que consultando con personas cualificadas siempre nos darán mayor
información sobre otras muchas posturas que pueden proporcionarnos beneficios
similares a esta. Sólo debemos de tener
en cuenta que se nos cierra el paso a toda una amplia gama de ásanas que toman como punto de partida esta postura, pero
que en ningún caso son el tema a tratar en este libro, que sólo quiere dar paso
a una ligera introducción en el Hatha Yoga.
PADAHAStaSANA (POSTURA DE PIES Y MANOS)
Esta postura se
traduce literalmente como lo hemos hecho aquí, y simplemente es una explicación
de lo que vamos a realizar.
Tendremos en cuenta
que simplemente trataremos de agarrarnos los pies con las manos, puestos de
pie.
Esta postura es muy
ventajosa para la irrigación sanguínea de nuestro cerebro, ya que coloca
nuestra cabeza por debajo del
nivel de nuestro corazón, proporcionándonos un
abundante flujo de sangre.
Si nos fijamos bien
en la postura, es i déntica en su ejecución a paschimotanásana,
salvo que esta última se realiza cuando estamos sentados en el suelo.
Por consiguiente,
aporta todos los beneficios que nos proporcionaba paschimotanásana,
aunque existe una menor flexión del tronco, debido a que no nos ayuda la fuerza
de la gravedad.
Aparte de todos estos
beneficios, debemos de saber que padahastásana nos
proporciona, por un lado, un aumento de riego sanguíneo, y por tanto, una mayor
oxigenación de nuestro cerebro, y por otro, un aumento de nuestro sentido del
equilibrio.
El mayor aporte de
sangre a nuestro cerebro se reflejará, al igual que en todas las demás ásanas del tipo invertidas que hemos descrito en nuestra
sesión, en una mayor capacidad de concentración y una mejor memoria, ya que
potencia las facultades de nuestro cerebro.
UPAVISTAKOnaSANA
A esta postura no le
vamos a dar una traducción, ya que la mayoría de las personas que la emplean la
definen como una variante de Paschimotanásana, aunque
no tiene nada que ver con ella.
Realmente se trata de
una postura donde se busca un ángulo de apertura de las piernas y una posterior
flexión hacia delante.
Evidentemente, proporciona
los mismo beneficios que Paschimotanásana
y agrega algo
nuevo.
Esta postura nos
proporciona una gran elasticidad, no sólo al nivel de la columna vertebral,
sino también en el ámbito de nuestras piernas.
A su vez, favorece el
fortalecimiento de la zona de las ingles, que siempre viene bien a las mujeres,
ya sea para su preparación para tener hijos o simplemente para mantener la
dotación de elasticidad que traen por genética, y que es bastante superior a la
del hombre.
Esta postura es
aconsejada en los días que se está menstruando porque favorece este proceso y
no implica ningún tipo de problemática a la hora de realizarla, como ocurría
con las posturas invertidas.
Sin embargo, si
durante estos días, el periodo es especialmente doloroso y no permite que se
realice esta ásana, o cualquier otra, simplemente
debemos de dejar pasar esos días sin tratar de esforzarnos en realizarlas,
puesto que el propio cuerpo es el mejor indicador de lo que podemos y no
podemos realizar.
Poco a poco iré
colocando más posturas