PENSAMIENTO DIARIO
21 de Julio


CRISIS

Cuan pesado es el odio, se va conmigo a todas partes. Yo consumi�ndome por el rencor y la persona odiada, sin inter�s alguno, gozando de la vida. De vida a muerte. Cuanto te temo c�ncer del alma que te anidas discretamente por la indignaci�n incontrolada. Indignaci�n, ira, odio, muerte del alma. Camino que andamos desadvertidamente.

RESPUESTA

�Hay que guardarse de que la ira pase al coraz�n, cosa que ocurre cuando se transforma en odio. La diferencia entre la ira y el odio reside en que la primera es repentina y el segundo es sostenido.�
Santo Tom�s de Aquino. (Sobre los mandamientos 1. C., p. 265)

ORACI�N

        Se�or, no permitas que la indignaci�n me domine. Dame la prudencia para callar y la fortaleza para controlarme. Am�n.


SANTORAL

Lorenzo de Brindisi, confesor y doctor; Santa Praxedes, virgen;
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