| 17 Agosto 2003 MENSAJE DEL P�RROCO 20� Domingo ordinario Nuestra rutina diaria, los trabajos cotidianos, los conceptos e ideas que tenemos continuamente, est�n regidos por lo que escuchamos, por la imitaci�n que hacemos de comerciales y propagandas, por las experiencias transmitidas en novelas y pel�culas. Todo el c�mulo de informaci�n que recibimos nos forma un pensamiento que no pasa m�s all� de lo que podemos sentir y palpar, una manera de pensar que se queda atada a todas las cosas materiales y nos impide la visi�n superior que CRISTO nos propone. CRISTO es el PAN VIVO, �l nos propone adquirir una vida completamente nueva, regida por principios que van m�s all� de todo lo que se nos propone en la vida cotidiana. CRISTO nos invita a participar en una vida en donde podamos sonre�r ante la adversidad; a participar de una VIDA que nos fortalece para superar los obst�culos de la vida (malas amistades; negocios turbios; pereza; irresponsabilidades, etc.) CRISTO nos invita a esa VIDA que hace posible un noviazgo limpio y transparente, que se puede tener a plena luz del d�a. Esta VIDA de CRISTO, es la que hace que la vida de los sacerdotes, religiosos y religiosas, monjes y mojas, laicos consagrados y laicos comprometidos tenga una gran satisfacci�n (a�n en contra de los criterios meramente mundanos que hablan de insatisfacci�n en ellos). Esa VIDA es la que nos quita las ataduras para poder decir �perd�name�, para poder reconocer los errores y poder palabras de aliento y perd�n a los dem�s. Cristo nos propone participar por medio de la EUCARIST�A, de una vida en donde demos a todas las cosas su verdadero sentido, su verdadera dimensi�n y trascendencia. Hemos de transformar la tierra en un para�so en donde todas las cosas y acciones pregonen la GLORIA DE DIOS. �Sea alabado Jesucristo! Pbro. Gerardo J. C�rdenas Rdz. P A R R O C OPENSAMIENTO DIARIO |