Atrás quedaron las libretas para apuntar las
órdenes de compraventa y el lenguaje de los gestos para
efectuar las transacciones, porque los ordenadores,
apoyados en complejos programas operativos, han aportado
eficacia y volumen a la Bolsa a costa del trato humano.
Todo empezó con la Ley de Reforma del Mercado de
Valores en abril de 1989, cuando se introdujo el mercado
electrónico a través del sistema informático CATS
-Computer Assisted Trading System- primero y SIBE
-Sistema de Interconexión Bursátil Español- después, en
1995. Entonces, la cultura de la renta variable en
España empezó a aumentar, y poco a poco, se ha acercado
a los niveles europeos.
Así, todo lo que se negoció el día en que se publicó
la Ley de Reforma del Mercado de Valores -6,69 millones
de euros (1.114 millones de pesetas)- se hace ahora en
menos de tres minutos, ya que el volumen de negocio de
la jornada actual supera los 2.000 millones de euros
(333.000 millones de pesetas).
De hecho, el pasado 10 de mayo se consiguió el récord
histórico en una sesión en la que se contrataron 6.571
millones de euros (casi 1,1 billones de pesetas), cifra
que antes de la creación de la bolsa electrónica era
inimaginable.
Los índices, clave para la rapidez
Tras la instalación del novedoso sistema informático,
que conecta a las cuatro bolsas españolas, se consolidó
el Mercado Continuo y nacieron los índices Ibex-35,
Latibex y Nuevo Mercado, lo que llevó a la economía
española a los niveles de rapidez, competencia y
globalización que requería el mercado internacional.
En efecto, gracias a las nuevas tecnologías, la Bolsa
de Madrid ocupa el cuarto puesto de Europa y el décimo
del "ránking" internacional. El mercado bursátil es
también más transparente y seguro, aunque algo se ha
perdido en el camino.
Hoy los intermediarios bursátiles ya no se reúnen en
el parqué para anunciar las ofertas y demandas, cara a
cara y a viva voz, como lo hacían tradicionalmente, con
lo que el bullicio y la frenética actividad de la Bolsa
han desaparecido. Sólo de diez a once y media de la
mañana los famosos "corros" continúan.
Si hoy nos acercamos a la Bolsa de Madrid fuera de
este horario, nos encontraremos un espacio hermosísimo
pero vacío y tranquilo, sin pujas ni nervios; y es que
hace ya 15 años que el tradicional sistema de
contratación del parqué fue sustituído por una fría
pantalla.
Adiós a los 'brokers'
Los clásicos 'brokers' han cedido protagonismo al
inversor final, fruto de una nueva cultura financiera
donde el propio accionista puede operar directamente
desde su ordenador a través de Internet.
Su banco habitual o su sociedad o agencia de valores
son los canales de la inversión, regida por órganos como
la Comisión Nacional del Mercado de Valores, la Sociedad
de Bolsas, el Servicio de Compensación y Liquidación de
Valores y las Sociedades Rectoras.
Esto ha provocado que la Bolsa, el nervio del
capitalismo, goce de una atención e incluso expectación
que antes no tenía; sin embargo, también se ha
convertido en un ente tan abstracto como poderoso, pues
la liberalización de los movimientos de capitales ha
supuesto el aumento tanto del volumen negociado como de
la capitalización.
Cuando en 1989 se reformó la Bolsa, el Índice General
de Madrid rondaba los 290 puntos, casi el triple de su
momento de partida en diciembre de 1985. Hoy, tras 15
años del nacimiento de la Bolsa electrónica, el
indicador madrileño supera la cota de los 800 puntos y
no hace demasiado, en febrero del 2000, llegó a 1.150
puntos.
Un 25% del PIB
El desarrollo de la Bolsa se demuestra también por el
valor de las acciones que la integran, que han pasado de
representar el 25% del Producto Interior Bruto en el año
de la reforma a suponer casi el 77% del PIB actualmente.
Así, la tecnología de vanguardia ha sido un
instrumento decisivo para la difusión y popularización
del mercado de renta variable entre la sociedad; lo que
los analistas llaman el capitalismo popular o la
popularización del capitalismo, donde una de cada tres
familias españolas invierte en bolsa, convirtiéndose el
mercado bursátil en un tema de conversación común del
ciudadano de a pie.
La última novedad del mercado bursátil español ha
sido la creación de Bolsas y Mercados Españoles (BME),
organismo que integra las diferentes empresas que
dirigen y gestionan los mercados de valores y sistemas
financieros en España.
Esta entidad agrupa, bajo la misma unidad de acción,
decisión y coordinación, los mercados de renta variable,
renta fija, derivados y sistemas de compensación y
liquidación españoles, representados por la Bolsa de
Madrid; Bolsa de Bilbao; Bolsa de Barcelona; Bolsa de
Valencia; Iberclear; BME Consulting y Mercados
financieros (Meff, Aiaf, Senaf y MeffClear).